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viernes, mayo 11, 2012

Capitulo (25)

                                               


© MI MADRE Mónica.......... Capitulo (25)

‘‘La Entrevista.’’


Me recosté en mi cama completamente satisfecho, había tenido una noche inolvidable, muy excitante, recordaba las imágenes vividas esta noche dónde mi Madre era penetrada por el mango de un palo de billar, recordé támbien como venía ella manejando de lado incomodamente su camioneta, por llevar el culo tapado por el embonador. Estaba satisfecho, me había hecho una tremenda paja con las aventuras de mi Mami en esa fiesta, recordé lo de la targeta que le había dado aquel tipo, quería que mi Madre saldara una cuenta que ella no pidió deber, el desgraciado de Antonio la había enrredado con un misterioso prestamista para comprar la carta poder que le había firmado a Fernando, ¿y ahora como saldría de esto?, ¿que otras cochinadas la obligarían hacer?, con el simple hecho de pensarlo mi pene empezó a reacción, así que rápidamente traté de olvidar todo y buscar la manera de seguirla mañana, estaba seguro que algo le tenían ya planeado.

.....

Al otro día temprano, mi Madre como todas las mañanas había salido a ejercitarse, rápidamente entré a su habitación para buscar mi microfono, el cual lo había injertado en su vestido de noche para poder vigilarla, tras una breve busqueda lo encontré en sus sesto de ropa sucia, enseguida saqué el vestido para encontrar mi útil aparatito, todo había salido perfecto, ahora sólo tenía que verificar la tarjeta para saber a dónde iría mi Madre esta tarde para saldar su deuda. No me costó mucho trabajo, ya que todo lo guarda en su bolso como precaución, enseguida busqué en internet el tipo de negocio que marcaba la tarjeta, al parecer era como lo había imaginado, era una agencia dónde se prestaban mujeres para eventos y fiestas, eso no se me hizo raro, ya que existen muchos de esos en esta ciudad, aunque eso sólo era la pura publicidad, pero en realidad era un maldito prostibulo.

La tarjeta decía el nombre del propietarío, que seguramente era el tipo que le había prestado el dinero Antonio para pagarle a Fernando. La tarjeta decía: ‘‘Gte. Alonso Montoya’’, que seguro sería el tipo que entrevistaría a Mamá esta tarde, tenía que idear un plan para seguirla, apunté la dirección que decía la tarjeta y esperé a que llegara mi Madre de correr.

No tardó mucho ya que sólo le daba un par de vueltas a la cuadra, luego llegaba y se tomaba su licuado para subir a su habitación a ducharse. Esa era la rutina mañanera de mi Mami y yo me la sabía a la perfección. Como a eso de las 3 de tarde vi que mi Madre tomaba la tarjeta y llamaba al lugar, levanté despacio el otro teléfono para lograr escuchar lo que decian, pero para mi mala suerte ya me había perdido de toda la conversación porque lo que sólo alcanzé a escuchar a Mamá decir:

-‘‘Ok, entonces a las 5 estaré ahí ...’’ Contestó mi Madre.

-‘‘Aqui la espero, Señora, ..venga sola y con el pelo recogido ’’. Dijo una voz muy grave desde la linea.

Me quedé muy intrigado, ahora mas que antes estaba desesperado por saber que iba a suceder en ese lugar, así que vi que Mamá miraba el reloj y se apresuraba para vestirse.

-‘‘¿A dónde vas, Má? ...’’

-‘‘Pedrito, tengo que salir de urgencia mi amor, ..necesito que te portes bien y te quedes aqui solito en la casa hasta que yo regrese ’’.

-‘‘Yo te quería pedir permiso para ir al cine, Má ...’’

-‘‘Bueno esta bien, ..pero cuando salgas te me vienes derechito a la casa. Yo no sé cuanto me pueda tardar, ..pero en cuanto me desocupe me regreso, ¿ok, mi amor?.. ¡Muackk!.. te quiero mucho, bebé ’’. Me dijo mi Madre dandome un beso en la mejilla.

Enseguida tomé mi laptop, la minicamara espia, mi videocamara y mi microfono para hecharlos a mi mochila, tenía que llegar a ese lugar primero que ella, para investigar como lograría observar la tal reunion a la que estaba sitada con aquel tipo. Pero antes tenía que colocar nuevamente el microfono en mi Madre, antes de que ella se marchara. Esperé a que ella saliera de su cuarto para poder ver que ropa usaría esa tarde, pero para mi desgracia cuando ella salió ya venía vestida muy elegante. Apareció diez minutos más tarde ataviada de una manera muy elegante y seductora. Llevaba una camisa blanca calada con el escote redondo y botonadura frontal, fruncida bajo el pecho para realzar su busto. Después se puso una falda color arena de ancha cinturilla con trabilla, con cerradura lateral, con la base a la altura de las rodillas. Llevaba unas sandalias de cuña alta de corcho, color blanco, y bajo el vestido llevaba unas medias negras algo extrañas por cierto, con un liguero que se sujetaba a la cintura por debajo de sus braguitas, unas pantaletas tambien en color arena, con multiples figuras en encaje bastante monas, ( su ropa interior lo supe más adelante ).

Tenía que pensar en algo antes de ella se fuera, si no, no podría escuchar nada de lo hablarían, en eso me llegó una idea inmediatamente, sabía que mi Madre no se desapartaba de su bolso por nada en el mundo, así que se me hizo mas fácil colocar el microfono ahi, pero tenía que ponerlo en un lugar adecuado para poder tener una perfecta recepción. Coloqué el microfono haciendo un pequeñó agujerito cerca de una de las esquinas del cierre, sabía que mi Madre no pondria su bolso boca abajo, así que seguramente ese sería un buen lugar para colocarlo.

Lo puse a prueba desde su cuarto, para verificar si efectivamente el microfono recibia señal, no había ningún problema, el microfono era tan bueno que captaba cada ruidito de la habiatción de mi Madre estando aún cerrada. Todo estaba listo, ahora sólo tenía que llegar a ese lugar antes que ella. Asi pues, con el permiso de mi Madre para ir al cine, me dirigí a las oficinas que decía la targeta, no me costó mucho encontrarlas, ya que el taxista con un poco de dinero es capaz de encontrar a Bin Laden si hubiera estado en la ciudads. En 20 minutos ya estaba afuera de las dichosas oficinas, la verdad que no eran tal, sin no que era una lavandería vieja, hasta dudé si estaban en funcionamiento, pero por la parte de atrás me percaté de una pequeña entrada, de dónde salió una mujer de dudosa reputación. Seguro que ese sería el lugar, seguramente ahi sería dónde vendría mi Madre.

Le di vuelta al local y busqué la manera de ver lo que ocurriría dentro de esa oficina, la verdad que parecía abandonada, había un callejón largo y muchos botes de basura en el corredero, sólo había una puerta de metal negra, resguardada por un hombre alto y delgado, con cara de pocos amigos, pasé por enfrente de él con el miedo de que me dijera algo, pero simplemente se me quedó viendo con esos ojos que asustarían hasta al mismísimo demonio. Tras perderme de su vista localizé una ventana abierta, seguramente por el tremendo calor que hacía, me acerqué para ver quien estaba dentro y para mi fortuna estaba vacía, asi que observando que el negro de la entrada no me viera me adentré a ella con sumo cuidado.

Ya en el interior me percaté de que se trataba de una oficina, había un escritorio de madera oscuro y una comoda silla reclinable de piel de color negro, sobre el mueble, ahi estaba un letreo que decía: ‘‘Gte. Alonso Montoya’’. La oficina no era acorde al exterior, ya que esta se veía elegante y limpia, como si trabaja ahi un hombre excitoso. Además del escritorio había una salita al fondo, para desarrollar negocios rápidos diria yo, una mesa de madera y baja donde se suele beber o tomar café, luego, alrededor de esa mesa, ante sus flancos largos un sofá largo, de un color blanco con el tapiz nuevo, más allá un diván, con botellas de licores de diferente tipos y formas, sobre el suelo una gruesa alfombra debajo del conjunto, imagínenla como quieran, así como los cuadros. Ya situandome, rápidamente saqué mi minicamara espia y la coloqué en una posición estrategica, que diera perfectamente a toda la habitación, sabía que perdería la camara ya que ya no regresaría a esa habitación, pero no importaba, tenía que grabar todo lo que pretendieran hacerle a mi Mami.       

Mientras la colocaba e instalaba me percate de que la oficina tenía varios sistemas electricos, un sistema electrónico que permitia al dueño abrir y cerrar las persianas, encender o apagar el aire acondicionado, prender la luz o trancar la puerta con un control remoto, relamente me sorprendio todo. En eso, escuche unos pasos acercarse y nuevamente esa voz grave que escuché por el teléfono, así que sin perder tiempo, salí por la misma ventana y me situé en el edificio de enfrente en construcción, escogí una ventana que diera justo a la ventana de esa cochina oficina y esperé a que llegara mi Madre.

No esperé mucho, ya que faltando poco para las 5 de la tarde apareció mi Madre, algo contraríada por caminar por ese pasillo tan cochino. Los tacones altos de mi Madre rompian el silencio de ese asqueroso sitio, cuando se acercó a la puerta con el tipo alto, este casi se la traga con la mirada, estoy seguro que un tipo como ese nunca había visto a una hembra como mi Mami, seguramente estaba acostumbrado a ver sólo a Putas baratas sin la clase y elegancía que tiene mi Mamita. A esa distancia la señal del microfono llegaba perfectamente a mi audicular, asi que me quedé muy atento a lo pudiera escuchar.

-‘‘Bu, buenas tardes, ..vengo a ver al Señor Montoya ’’. Le dijo mi Madre al tipo.

-‘‘Pase Señora, ..la estabamos esperando ’’. Dijo el tipo sin quitar sus ojos amarillentos de toda la anatomia de ella.

Cuando mi Madre pasó cerca de él, el tipo aspiró el delicioso aroma que Mamá emanaba de su piel, y cuando pasó por la puerta el desgraciado la siguió con la mirada. La vio como caminaba hacía la oficina de su jefe, sus nalgas se movían en vaivén, meneaba esas caderas como nadie y no tenía que hacer ningún esfuerzo para excitar, sólo mover ese tremendo culo.

¡TOC.. TOC... TOC!!...

-‘‘Siiiií ..’’ Contestó una voz grave desde el interior.

-‘‘So, soy la Señora Tapia, ..hable con usted esta tarde ...’’

-‘‘Adelante Señora, ..la estaba esperando ’’.

Enseguida encendí mi laptop y la programé con la pequeña camarita espia que había colocadocon anterioridad en aquella oficina, no tenía la calidad de las camaras que tenía en casa, pero podía ver prefectamente lo que sucedia dentro en ese lugar, además con el microfono que le había insertado al bolso de mi Madre el audio era perfecto. Ella al entrar se mostró algo nerviosa por el lugar, ya que claramente se veía que no era un buen negocio.

-‘‘Mi nombre es Alonso Montoya, ..sientese Señora por favor, tenemos mucho de que hablar ¡Je je je je!..’’

El dueño era un tipo de sesenta y cinco años, de complexión delgada aunque con una barriga un poco pronunciada, recto, con una melena cuadrada cubierta de canas y aspecto despota y sangrón, ya con algunas arrugas propias de la edad en el rostro y ataviado inmaculadamente con un traje de chaqueta y pañuelo en el cuello dandole la finta de importante. Apenas la miró cuando rodeó la mesa y ocupó la silla, observó sorprendido el tremendo mujerón que había entrado por la puerta, Mamá se vea explendida con esa fala que se ajustaba de manera exquicita a su caderas y dibujaba en su trasero una perfecta curvatura que hacía la delicía del viejo.

-‘‘La verdad no sé de que se traté esto, ..pero estoy dispuesta a pagarle todo lo que le debe el Lic. Antonio ’’.

-‘‘Claro que me pagara, Señora, ..asi será ¡Je je je!.. Es más necesito que me firme esto ..’’ Le dijo el tipo sacando un contrato de uno de sus cajones.

-‘‘¿Qué, que es esto? ...’’

-‘‘Como le pudo explicar Antonio, yo le presté un dinero para salir de un apuro que no tengo obligación de preguntar, ..a cambio me dijo que me mandaría a una mujer espectacular para pagar. Y veo que no se equivocó, ..es usted una mujer muy hermosa, Señora ’’. Le dijo el hombre recorriendo su mirada sobre su cuerpo.

-‘‘Muchas gracias, ..pero sigo sin entender ’’. Le respondió Mamá nerviosa y llena de dudas.

-‘‘Es muy fácil Señora, ..como podrá darse cuenta yo tengo un negocio.... digamos que un poco peculiar, de chicas para ser sincero. Las cuáles reparto con hombres muy importantes, con mucha pasta, especiales pues. Yo les mando a mis chicas especiales y ellos pagan muuuy bien por sus servicios ’’. Le contaba el tipo reclinandose en su comoda silla de piel.

-‘‘Ya, ya entiendo, ..me esta proponiendo que sea una de sus Putas ’’. Le dijo mi Madre valentonada.

-‘‘Damas de compañia, Señora, ..cortesanas o como les quiera llamar. El caso es que mis chicas me dan mucho y no voy a permitir que una mujer de su clase y estatus me las ofenda, esta claro ...’’

-‘‘Pe, perdón, continue ...’’ Se disculpó ella por la clara molestia del tipo.

-‘‘El caso es este Señora, ..usted trabaja para mi hasta que liquide la deuda, después puede hacer lo que se le venga en gana, mientras tanto me pertenecera para lo que guste ...’’ Le dijo claro y sin tapujos, seguramente a costumbrado a tratar a las mujeres de esa maera despota y peculiar que lo caracterizaba.

-‘‘Y como sabré cuando liquide la deuda, ..que tal si usted me engaña y nunca podré liberar esa cuenta ’’.

-‘‘Para eso es este contrato Señora, ..yo la enviaré con unos clientes bastanteee, digamos que especiales, los cuáles se moriran al verla eso estoy seguro. Ellos pagaran rápidamente su cuota y usted será libre para hacer lo que quiera, ..mientras usted estará a mi disposición las 24 horas, ¿le parecé? ’’.

-‘‘Te, tengo un hijo, ..no puedo estar a su disposición tanto tiempo ..’’

-‘‘Estoy seguro que podrá administrar su tiempo, Señora, ..eso no es asunto mio, sin no esta conforme ahi esta puerta ’’.

Mi Madre lo pensó unos segundos, sabía que al firmar ese papel su cuerpo le pertenecería a ese sujeto ruin y perverso, pero también pensó en que terminando esto se libraría de todos sus problemas, probablemente este sería su último sacrificio por su hijo, no lo pensó más y aceptó moviendo la cabeza.

-‘‘Entonces tenemos un acuerdo, ¿si? ..Señora Tapia ’’.

-‘‘Sí, Señor ...’’ Aceptó mi Mami.

-‘‘Bien, bien, Señora ..entienda que esto es un acuerdo estrictamente de negocios. Cuando antes acepte este hecho mejor le irá a usted, ..¿hay algo que no entienda o que quiera preguntar? ’’.

-‘‘No, no Señor ..entiendo perfectamente ’’. Respondió ella sin llegar a apartar la vista del documento que se extendía frente a ella sobre el escritorio.

-‘‘Sólo para asegurarme de que ha entendido usted bien las condiciones del contrato, ¿quisiera usted resumirlas para ver si todo esta correcto? ’’. Le dijo el tipo acomodandose más agusto en su reclinable silla de piel.

Mi Madre se removió nerviosa sobre la silla, la situación era bastante incómoda para ella, estaba por firmar un contrato para terminar siendo una más de las Putas de este despiadado sujeto, desesperada trataba en vano de saldar esa maldita cuenta que de una u otra manera había adquirido inmerecidamente. Finalmente y sin encontrar otra solución había caido ante el hombre más perverso que mi Madre pudiera haber conocido jamás, Alonso Montoya. Aquel hombre de unos 65 años, que la miraba de forma descara y despota iba ser su dueño hasta poder saldar esa cuenta, sería su Puta, se preguntaba ella, una más de sus chicas, como pudo haber caido en semejante situación. Mi Madre estaba ahi para salvar su hogar, lo que no se había imaginado era el precio que debía pagar por su ayuda, iba a ser muy alto...

-‘‘¿Señora Tapia? ’’. La voz del Sr. Montoya la sacó de sus pensamientos.

-‘‘Sí, sí entiendo las condiciones del contrato ’’.

-‘‘¿Cómo se llama Señora Tapia?, ..si vamos a trabajar juntos sería mejor que nos tuteáramos, ¿no? ’’.

-‘‘Mó, Mónica, ..Mónica Villanueva ’’.

-‘‘Bien Móniquita, ..las condiciones del contrato son claras, ¿pero podría usted ser tan amable de resumírmelas para asegurarme de que no hay malentendidos? ’’.

-‘‘Yo, yo le sirvo mientras saldo la deuda que Antonio tiene con usted ’’. Respondió ella con un ligero temblor en los labios.

-‘‘Correcto, Señora ..¿pero de qué naturaleza serán sus servicios? Este punto es muy importante, Señora ..debo de estar seguro de que usted esta completamente al tanto de lo convenido ’’. Decía el tipo tratando de esconder su sorrisa burlona.

-‘‘Yo, yo seré su Puta ’’. Dijo mi Madre agachando la cabeza y ruborizandose un poco.

-‘‘Lo ha expresado usted con mucha claridad, Señora ..usted trabajará para mí mientras salda la deuda de Antonio. Si es usted muy buena como se ve, ..trabajará con los mejores clientes que tengo, incluso puede que me sirva a mí personalmente con los consecuentes beneficios que a ello conyeba ¡Ja, ja!.. Ya sabe, discreción ante todo y mayores ingresos guapa. Si no tiene inconveniente firme aquí ’’.

Mamá se incorporó, tomó el bolígrafo, respiró profundamente y dejó su firma sobre el papel. Estaba hecho, se había comprometido a trabajar como prostituta para el mayor explotador de carnes del país. Cuando Don Alonso le comunicó su oferta no se lo podía creer sin embargo después de haberlo meditado mucho y tras darle muchas vueltas se había resignado a aceptarla. Las únicas condiciones que se había atrevido a pedir eran la discreción y poder trabajar en horarios discretos, para poder atender a su familia. Sobre el segundo punto no había inconveniente, sobre el primero tendría que ganárselo...

-‘‘Bien, Móniquita, ..me gusta ver lo que compro, ¿hazme el favor de desnudarte? ’’.

-‘‘¿Cómo? ’’. Le contestó mi Madre algo sorprendida. 

-‘‘Que tengo que ver la mercancia, ..hay mucho dinero en juego, y no lo voy arriesgar por una Puta que no vale nada. Anda dejame ver tu cuerpecito ...’’ 

-‘‘Sí, si claro yo ..solo qué, yo no me esperaba empezar tan pronto yo...’’

-‘‘Esto es sólo tu evaluación inicial, hermosa ..ya sabes que el tiempo en que tardes para saldar la deuda dependen de la habilidad que tengas profesionalmente ¡Ja, ja!.. Así que procura hacerme una buena exhibición de tus habilidades, Móniquita ’’.

La voz del tipo había dejado de ser respetuosa y amable, ahora se dirigía a ella con autoridad, con un restigio de desprecio y superioridad. Ya no era la glamurosa y altiva Señora de Tapia, ahora era Mónica ‘‘la Puta de Sr. Montoya’’, la que ahora iba a estar a prueba. 

Nerviosa mi Madre se levantó rápidamente para no contrariar a su nuevo dueño. Y comenzó a desabrochar torpemente los botones de su camisa. Había acudido a la cita en el despacho del Sr. Montoya bastante elegante, con una falda color arena muy formal hasta las rodillas y con ya les había mencionado, unas medias negras un tanto extrañas, sujetas con un liguero a la cintura; una blusa blanca con escote redondo que adivinaba perfectamente sus divinos tesoros, sus sandalias de cuña alta, blancas que tanto le encantaban a ella. Si hubiera sabido a lo que realmente venía, no hubiera querido presentarse así tan elegante, pero así era ella, derrochaba glamour y clase a dónde quiera que iba.

De ropa interior traía unas delicadas piezas de lencería en color arena a juego con el vestido y a su camisa, formado por un sujetador en tiras de encaje y unas pantaletas tipo tanga de una fina marca reconocida con flores estampadas en color blanco, su cadera estaba adornada por un tipo liguero del mismo material a juego que las medias, unidas a sus medias negras con tiras hacía el frente y hacía atrás formando una especia de pantimedias, algo que jamás le había visto portar. Llevaba el cabello suelto con dos flecos hacía cada lado de las cejas, dejandolo caer por encima de sus hombros mostrando los semi-roles que siempre se hacía darle volumén más a su abundante melena. Para ser sincero, creo que realidad la belleza de mi Madre ya le había sido referida a través de los comentarios del Antonio, y todo esto no había sido casualidad que ella tuviera que caer en las manos de este tipo.

El sujeto no tenga prisa, estaba disfrutando plenamente del espectaculo de esa flamante Señora, a la vez que se recostaba en su sillón y se echaba las manos hacía atrás de su cabeza como queriendo apreciar mejor el cuerpo de su nueva empleada. Mi Madre ya se había abierto la camisa dejando entrever su sostén de encaje y sus generosas curvas de su bien torneado cuerpo. Aunque ella tenía unos treinta y ocho años apenas cumplidos, su cuerpo era perfecto, aún se conservaba perfectamente atractivo gracias al ejercicio que diariamente practicaba. Desde pequeña siempre había practicado alguna clase de ejercicio ya fuese danza o aerobics. De soltera estudio modelaje, el caso es que le gustaba mantenerse en forma, lo que le había permitido conservar una anatomía casi perfecta y esbelta, que la hacían muy atractiva para todos los hombres. 

Su rostro estaba enmarado por esa melena abundante y dorada, aunque ella era pelirroja natural, pero que como todas las mujeres nuncan están de acuerdo con lo que les heredan, se lo tiñe de diferentes colores, prefiriendo claramente y a su gusto el color dorado. Pero lo que más destacaba de su rostro eran esos dos hermosos ojos azules que iluminaban su fino rostro completado por unos delgados labios bajo una nariz algo respingona.

-‘‘Así preciosa, ..tómate tu tiempo, no tenemos prisa ¡Je je je!..’’

Mi Madre realmente le estaba dando un gran espectaculo a su nuevo dueño, sus manos, después de acariciar brevemente sus pechos por encima de su blusa, descendían recorriendo sus costados para encontrar la cremallera de su falda. Una vez desabrochada se giró contoneando sus caderas para ofrecer a su dueño una buena panorámica de su espalda y su exquisito trasero cuando sensualmente empezó a quitarse la falda, agachándose a la par que sus manos descendían lentamente por sus piernas arrastrando la prenda hasta sus tobillos. Al llegar a los tobillos aprovechó para mirar desde abajo la cara expectante e incredula que tenía el sujeto al ver ese par de carnes de frente y en primer plano, cabe mencionar que ella estaba muy nerviosa ante esta situación, una por la tremenda humillación que sentía al tener que desnudarse delante de un desconocido y otra por las cosas que la obligaría hacer a la hora de que se desnudara por completo, creo que Mamá ya presentía lo que estaba a punto de ocurrir.

El Sr. Montoya estaba alucinado con el espectáculo, ya había intuido la belleza de mi Mami en cuanto entró a su despacho, a pesar de que ella no había sido muy sexy este día, más bien se había vestido muy formal. Pero ahora que la estaba viendo desnudarse estaba mas que contento con el acuerdo realizado. Ya que mi Madre no sólo era una mujer de hermoso rostro sino que conservaba un cuerpo espectacular y bastante flexible por lo que estaba viendo. Cuando mi Madre descubrió su falda se quedó extasiado, apreciando la grandeza, pero también la firmeza de sus glúteos, y por si fuera poco el encanto que se intuía en su entrepierna. Inmediatamente se hizo evidente en los pantalones de Don Alonso que le agradaba el sensual streap-tease que mi Madre le estaba obsequiando. Ella tenía unos detalles en la actuación, pero era evidente que mi Madre tenía bastante potencial pensaba seguramente el maldito, mientras seguía observando las evoluciones en la danza de mi Mami.

Mamá se había apartado la falda con un pie mientras que se había girado de nuevo desbotonandose la camisa. La verdad que le estaba brindando un verdadero espectaculo a ese despota sujeto. Pero ella se sentía mal por ello, una lágrima estuvo a punto de escapar de sus bellos ojos, pero logró reprimirla y ocultarla a la libidinosa mirada de su nuevo dueño girando de nuevo para darle la espalda. Sacó el último botón que la aprisionaba de su úlima prenda. Por fin abierta su camisa, ahora si ya estaba en ropa interior, frente a un extraño, frente a un tipo que la explotaría sexualmente, observandola como si fuera un simple ganado, una mercancía. Volviéndose hacía su jefe Mamá pudo comprobar cómo sus esfuerzos habían tenido resultado, ya que la erección del Sr. Montoya era más que evidente.

-‘‘¡Eres muy hermosa!, ..no se equivocó Antonio al enviarte conmigo ¡Je je je!..’’

El Sr. Montoya no ocultaba la tremenda excitación que le producían los movimientos de mi Madre, más bien se esforzaba por hacerla más evidente, ya que se acomoda su evidente bulto con total descaro por encima del pantalón, para que Mamá especulara sobre su tamaño, como si quiera darselo a desear, era como si tratara de decirle ‘‘ya eres mía y te vas a esforzar al máximo por complacer a este pedazo de carne’’ ¿Creo yo?. Cuando Mamá arrojó la blusa hacía su costado, el Sr. Montoya, pudo apreciar el tamaño de los pechos de su nueva adquisición. Eran magnificos, capaz de retar a cualquiera de sus chicas para comprovarlo; se veían firmes aunque él pudo haberlo dudado debido al sujetador. Por otra parte, al fijarse en la fina lencería que llevaba Mamá, concluyó que tenía muy buen gusto al elegir la ropa. Mamá era elegante, glamurosa y sofisticada a la par que excitante y provocadora. El tipo, cada vez estaba más satisfecho con el tratado alcanzado, Mamá fácilmente podía trabajar en los clubs más selectos, para los clientes más adinerados y exigentes. El Maldito se frotaba las manos, iba a ganar mucho dinero con ella aunque no iba a ponérselo tan fácil. Tenía que asegurarse de la sumisión, obediencia y dependencia de ella y para ello debía humillarla un poquito y por supuesto catarla.

-‘‘Date una vuelta entera, preciosa, ..pero no te quites ni los zapatos ni las medias. Puedes seguir en ropa interior ’’.

Eso la tranquilizó un poco, ya que después de haberse quitado la blusa pretendía seguir con sus zapatos y medias, procurando retrasar el momento en el que mostraría sus partes más íntimas con la pequeña esperanza de que eso fuera suficiente, quizas pensó que hasta ahi llegaría la revisión y que simplemente ya había pasado la prueba, pero que equivocada estaba, el tipo sólo se estaba deleitando al máximo de su nueva recluta. 

La verdad que el tipo se veía tan tranquilo, como si tener una hembra semi-desnuda frente a él fuera tan normal, si fuera otro ya estaría babeando al tener de frente a tremendo mujerón, como lo era mi Mami, pero claramente se veía que el Sr. Montoya no era la primera vez que examinaba una nueva recluta. De hecho estaba seguro que había hecho tantos exámenes que ya sólo se ocupaba de aquellos que realmente merecían la pena. Es decir aquellos que satisfacían sus cada vez más exigentes requisitos de belleza.

Mi Madre, seguía con la mirada baja evitando los despiadados ojos del hombre que la había contratado, no quería sonrrojarse más y mostrar su vergüenza ante lo que se veía obligada a hacer. Ahora que tenía que mostrar sus pechos, un súbito calor inundaba sus mejillas, estaba roja de vergüenza. Nunca se hubiera imagianado estar exhibiendose a un tipo que deseaba comprarla, ahora sin embargo la situación era mucho más tensa, no sólo estaba a punto de mostrasele desnuda a un desconocido, sino que estaba esforzándose por excitarlo sexualmente y lo que es peor tendría que estar dispuesta a satisfacer sus más cochinos deseos.

-‘‘Sigue linda, ..no te dentengas. A mis clientes eso les encanta, vete acostumbrando ’’.

Mamá sin queres se había quedado ahogada en sus pensaminetos, hasta que la voz del sujeto la hizo olver a la tierra, volver a esa ofcina que le estremecía la piel y la hacía sudar frio. Sus manos un tanto temblorosas, ya habían soltado el broche del sujetador y los brazos se habían escapado de los tirantes de modo que ahora sólo sus manos impedían que éste cayera al suelo. Como si leyera los pensamientos de su nuevo dueño no se deshizo del sostén rápidamente, sino que lo fue separando de sus pechos lentamente con movimientos cada vez más amplios hasta que asomaron sus pezones. Para su tristesa y humillación los tenía erguidos, ¿Cómo podía ser que Mamá pudiera disfrutar y excitarse ante tanta humillación?, como siempre, mi Madre ante esas situaciones de degrado y vejación su cuerpo parecía traicionarla.

-‘‘¡Preciosas!, ..tal y como las imaginaba ¡Je je!..’’ Le decía el tipo aumentando más su humillación.

Cuando Mamá se deshizo del sujetador, el Sr. Montoya pudo apreciar la verdadera firmeza y forma de sus pechos. Se conservaban firmes y redondeados. ¡Qué buena hembra, seguramente pensó! Se relamía de gusto ante la inminencia de lo que seguramente vendría después.

Mamá por momentos parecia estar bloqueada, se resistía a quitarse sus braguitas ante la mirada aspectante del viejo, se resistía a mostrarle al tipo su sexo, mostrasele completamente desnuda al sujeto que la usaría como simple mercancía. Por ello se alivió un poco cuando el Sr. Montoya le pidió que jugara un poco con sus pechos, que los moviera para catar dureza.

-‘‘No te inquietes, dulzura, ..no tenemos prisa. Tenemos todo el día para realizar tu evaluación ¡Je je je!..’’ Añadió el tipo acomodandose nuevamente su paquete para un lado dentro su pantalón. 

No obstante el terrible momento tenía que llegar, y eso a mi Madre la ponía más nerviosa, por unos minutos se mantuvo contoneandose, como si escuchara una melodía en su subconsiente y esta la moviera inquieta frente a ese frio Empresario. Se entretuvo moviendo las caderas, clavando su mirada sobre los cuadros que colgaban de esa oficina, como si ello la ayudaran a olvidar el amargo momento que estaba pasando, por desgracia la inquietud del Sr. Montoya surgió y la última prenda que tenía puesta terminara con sus demás prendas.

-‘‘Muéstrame tu tesoro, Mamacita, ..quiero apreciar lo que van a disfrutar nuestros clientes ¡Je je je!..’’

El tono del Sr. Montoya era más provocador, sabía que mi Madre se sentía completamente humillada pero aún le quedaba algo de dignidad y había que quitársela, era como si el sujeto la quisiera convertir, sacar de ella todo pudor y convertira en una hembra de placer. Una Puta para él no podía tener ni una pizca de orgullo ni de amor propio, si quería cumplir con todas las exigencias de sus clientes. Las Putas de este miserable seguramente eran apreciadas porque todas ellas ofrecían un servicio completo, no había extras por determinados pedidos, los sentimientos para sus Putas no contaban, lo único que contaba era la completa satisfacción de aquellos que pagaban sus servicios.

No obstante el Sr. Montoya conocía algunos clientes que pagaban gustosos los extras requeridos para satisfacer sus fantasías. Mamá tenía que aprender el oficio y Don Alonso no estaba dispuesto a demorar su enseñanza. No tardaría mucho en domar y doblegar a su nueva empleada, aunque tenía otros motivos para asegurarse de la sumisión y obediencia total de esa Señora, seguramente así se lo había pedido aquel malnacido, ese desgraciado Antonio que había empujado a mi Madre a estar con este maldito despota, que seguramente le tenía muchas humillaciones planeadas. Pero eso vendría después, ahora tenía que encargarse de educar e instruir en el oficio a mi Madre, la nueva Puta del Sr. Montoya.

Después de la orden, Mamá jugueteaba con sus pantaletas con los pulgares, estiraba aquí y allá de los elásticos dejando entrever fugazmente lo que se escondía tras la trasparente tela. Finalmente, y apurada por su dueño, al igual que hizo cuando se quitó la falda se giró e hizo descender las braguitas lentamente a lo largo de sus bien torneadas piernas. Así ofreció una detallada visión de su sexo y su exquisito culo, sin prisas como le había recordado su jefe. Al llegar a los pies, se sacó el tanga y separó sus piernas; pudiendo comprobar a través de ellas que el Sr. Montoya estaba plenamente satisfecho con su actuación, ya que parecía costarle trabajo mantener sus manos detrás de su nuca y lanzarse encima de ella para tocarla.

Lentamente Mamá se fue irguiendo recorriendo con sus manos la parte de atrás de sus interminables piernas, los tobillos, las pantorrillas, las rodillas, los muslos, hasta llegar a sus firmes y pomposos glúteos, esas exquisitas carnes que tanto volvían locos a los hombres. El Sr. Montoya le hizo una seña, la cual quería ver lo que guardaba dentro de esos cachetes, ella no tenía que ser muy inteligente para saber que era lo que quería ese desgraciado. Tomó con cada mano uno de sus glúteos y se las separó levemente para ofrecer una mejor visión a su dueño. En su vida había hecho un streaptease nunca, ni siquiera para mi Padre, de eso estoy seguro, pero había visto alguna que otra pelicula erotica o lo había aprendido de alguien, el caso era que ahora estaba protagonizando una y eso la humillaba demasiado.

Mamá se frotó las bragas en su entrepierna mientras se giraba para mirar de frente a Don Alonso. Cuando se encontró sin querer con los ojos de su jefe aún esperaba que él diera por acabada la prueba y le permitiese marcharse. Aunque al encontrarse con su mirada rápidamente supo de que la cosa aún iba a continuar, las manos de Don Alonso ya se frotaban descaradamente el paquete y su pantalón apenas mantenía sujeto a su ‘‘animal’’. Ella como la mujer decente y fina que aparentaba, todavía tapaban su pubis aunque no por mucho tiempo, las ordenes del tipo eran claras y no aceptaría un no como respuesta.

-‘‘¡Damelas!, traemelas acá, Preciosa ..quiero saber cómo hueles ’’. Le dijo el tipo pidiendole sus bragas.

Mamá le lanzó sus panties y el muy cerdo las cogió al vuelo, rápidamente las dirigió a sus fosas nasales y respiró profundamente, captando el dulce edor de la intimidad de mi Mami.

-‘‘¡Están algo mojadas! ..¿será por el sudor? ¡Ja ja!..’’ Preguntó con ironía, haciendo que ella se sonrrojara más todavía.

Mamá se volvió a sonrojar y agachó más la cabeza, sus manos trataban ahora de ocultar sus pechos y su vulva. Pero ese gesto desagradó tanto al Sr. Montoya quién rápidamente le exigió:

-‘‘¡No quiero que te vuelvas a tapar! ..estás aquí para convencerme de tus encantos y de tu capacidad para complacer a mis clientes. Pon las manos detrás de tu nuca y separa un poco más tus piernas ...’’ La actitud del pasivo sujeto cambio en un segundo, ya no se mostraba como el simple Empresario, ya se sentía su dueño.

-‘‘Sí, si Señor...’’ Musitó mi Madre algo asustada por el cambio repentino de ese sujeto.

-‘‘Tendremos que hacer algo para cambiar esa timidez que traes, ..si vas a ser una de mi chicas tendrás que sacarte todos esos tapujos de niña rica y remilgona, sobre todo si he pagado mucho por ti. No basta con ponerme tu cara bonita, también debes de mostrar algo de interés, que se vea que te apasiona tu nuevo trabajo, ..al fin y al cabo es por tu bien que saldes la deuda rápidamente ¿no? ...’’

-‘‘Si, si, pe, perdón Sr. Montoya, ..yo, yo estoy.. lo que pasa esque nunca había hecho esto. Yo, yo quiero decir que todo fue tan rápido yo...’’ Le contestó azorada.

-‘‘Aún no te he probado, Querida, ..pero no te preocupes, pronto lo haré ¡Je je je!..’’ Empezó a decir en un tono más conciliador. 

-‘‘Pe, perdón, Sr. Montoya ..trataré de hacerlo mejor ’’. Dijo Mamá bastante nerviosa.

-‘‘Ese tipo de reacciones se pueden solucionar con el tiempo, ..no te preocupes Cariño. A proposito, me ha parecido observar que haces bastante ejercicio físico, ¿es correcto? ...’’ Le expresó observando sus bien definidas piernas.

-‘‘Sí, si señor, ..siempre me ha gustado estar en forma ’’.

-‘‘Bien, eso me gusta, ..mis chicas han de tener buen aguante, y mantener un buen tipo, si quieren gustar a sus clientes. ¿No crees? ’’.

-‘‘¿Me, me supongo que sí? ’’. Contestó mi Madre ya familiarizandose con que la llamaran como su chica.

-‘‘Eres pelirroja, ..¿verdad? ’’. Le dijo el tipo mirando su pelvis.

-‘‘Si, si Señor, ..sólo que no me gusta ese color por eso me lo tiño ’’. Le contestó mi Madre muy apenada por estar hablando con un desconocido sobre su chochita.

-‘‘Bien, bien, ..me hacía falta una pelirroja, ¡Ja ja ja!.. Pero no concuerda tu cabello con tu chochita, hay que hacer algo con eso, ..además traes el chocho muy pelado, no es que te exija que te depiles completamente el chocho. No eres una niña ni creo que sea tu estilo el parecerlo, ..¿ya sabes ir con coletas y llevar uniforme? ’’.

-‘‘¿Co, como? ...’’ Preguntó mi Madre sin entender nada de lo que hablaba el sujeto.

-‘‘Nada, olvidalo ..creo que tu estilo debe ser el de una Puta fina. Si, la de una zorra acostumbrada a manejar dinero y a vivir cómodamente. Básicamente como hasta ahora lo has hecho. Sí, creo que en ese papel te puedes sentir bastante cómoda, ..creo que con que te dejes un poco más de vello púbico será suficiente. Sobre todo, deja limpio tus labios, aunque creo que ya lo haces. Acércate para que te lo examine mejor, ..no bajes los brazos ’’.

-‘‘Si, si Señor ...’’

Mamá se acercó resignada y se colocó frente al Sr. Montoya, con las piernas abiertas para permitir una exploración más minuciosa por parte de su nuevo dueño. Él se tomó su tiempo abriendo y cerrando los labios vaginales de su nueva empleada, pellizcando su clítoris levemente, introduciendo brevemente alguno de sus huesudos dedos en su vagina y tirando de alguno que otro de los minusculos pelos que Mamá se había dejado por descuido. Ella se esforzaba por mantener la mirada fija en el infinito, tratando de contener las lágrimas, aislándose de las sensaciones que los hábiles y expertos dedos de su jefe le estaban provocando. Se sentía tan avergonzada pero aún se sentía más despreciable por empezar a sentir placer ante las manipulaciones de su dueño. Finalmente cuando apenas alcanzaba ya a reprimir sus primeros gemidos, el Sr. Mnotoya la sacó de sus cabilaciones.

-‘‘Muy bien, Móniquita, ..concluiste muy bien en cuanto a capacidades físicas. ¡Y valla!, has sacado un 10, ..no voy a rebajarte puntos por esta insignificancia de los pelos de tu chocho. Al fin y al cabo ya hemos acordado la solución, ¿no? ¿Como ves Putita?, estoy dispuesto a ser generoso contigo, ¿qué te parece? ’’. Le preguntaba el maldito con su burlona sonrisa.

-‘‘Mu, muchas gracias, Sr. Montoya ’’. Acertó a decir mi Madre con un hilo de voz.

-‘‘De momento vas para chica cara, ..de clase, modelo o Señora de compañía. Es lo que querías, ¿verdad? ...’’

-‘‘Sss, sí Señor, ..¿pu, puedo vestirme? ...’’

-‘‘No cariño, ..tu examen de Puta todavía no ha terminado. Has terminado, con nota, ..todo hay que decirlo, las capacidades físicas. Ahora veremos tus habilidades como cortesana, ..es decir. Ahora vamos a ver como coges ’’.

Mamá no pudo evitar un par de lágrimas en sus bellos ojos, la tensión reprimida ante los sentimientos de vergüenza y humillación por fin encontraba una salida. El impasible rostro del Sr. Montoya no parecía mostrar emoción alguna, aunque interiormente se regocijaba al ver el sufrimiento en el rostro de su nueva prospecto. El despota sujeto la estaba rebajando y humillando, rompiendo los últimos intentos de resistencia de mi Madre ante su inminente destino. Claro que en última instancia, razonó con una pisca de remordimiento, Don Alonso no estaba sino preparándola para aceptar y asimilar su nueva condición de Puta. 

Desde que había firmado su contrato había dejado de ser una Madre y mujer decente para convertirse en una mercancía, un servicio público. Ya no tenía derecho a decidir sobre su cuerpo, ahora éste pertenecía al Sr. Montoya quién tenía potestad para usarlo a su antojo. Aunque lo que él trataba de explicarle con su frio comportamiento, era que en realidad estaba ayudandola, le estaba facilitando su ingreso en su nuevo trabajo como cortesana. Cuanto antes se dejara de remilgos y lloriqueos sentimentales sería mejor. Mamá no estaba en su despacho para contar sus penas, estaba en su despacho para ofrecer su cuerpo, para satisfacer los deseos sexuales de cualquiera que estuviera dispuesto a pagar por ello.

-‘‘Vamos, Señora, ..¿va a ponerse a trabajar o qué? Le advierto que esas lágrimas no son de mi agrado. A mis clientes no les gustan las Putas lloronas, ..las Putas remilgonas no saben coger bien. Mis chicas sólo tiene que pensar en una cosa, dejar a su cliente satisfecho, el cliente debe quedar contento después de haber gastado su dinero en mi negocio, ..si no queda satisfecho, se sentirá estafado y puede que reclame su dinero. Y nosotros estamos aquí para ganar dinero no para perderlo, ..si no haces bien tu trabajo tendré que cancelar tu contrato y decirle a Don Antonio que la Puta que me mando, no sirve. Y créeme, no le gustara eso, ..escucha, él me debe mucho dinero, y pienso sacarte mucha plata, Mamacita. Tengo que recuperar mi inversión, ..¿lo has entendido? ’’.

Mi Madre seguía llorando, mientras las duras palabras del Sr. Montoya le llenaban su mente. Él tenía razón, desde que había aceptado y firmado ese contrato dejaba de ser una mujer decente para llegar a ser su Puta, su fulana, su zorra, una golfa, ya no tenía derecho a quejarse, sólo le estaba pidiendo que cumpliera con su trabajo, se repetía a sí misma. Pero ya no había nada que hacer, no sólo había vendido su cuerpo si no que ahora le estaban arrebatando la dignidad y su honra, por un estúpido error del pasado. Había firmado un contrato y tenía que cumplirlo, sin embargo, al mismo tiempo no dejaba de pensar en su Esposo, en los felices años de fidelidad conyugal, en la reconfortante sensación que proporciona el disponer de libertad sobre si y sobre su entorno. Vinieron a su mente otros pensamientos, su hijo, de las dificultades a la hora de explicarle de su nuevo empleo. Al llegar a este punto ante la humillante situación y pensando en el bienestar de su pequeño, se esforzó a seguir adelante. Ya había tomado esa decisión antes de entrar en el despacho del tipo este, sólo qué le estaba resultando tan difícil. 

-‘‘¿Lo has entendido?, ¡ZORRA! ’’. Volvió a repetir El Sr. Montoya pero ahora poniendo encapie en la palabra ZORRA.

-‘‘Sí, sí Señor ..lo he, lo he entendido, perdone ’’. Logró articular Mamá empezando a reprimir el llanto.

-‘‘Bien, que bueno que lo hayas entendido ..a veces a las Putas se necesita recordarselo. Ahora dime, ¿qué eres? ’’.

-‘‘Una Puta a su servicio, Sr. Montoya ’’. Dijo mi Madre sollosando.

-‘‘¿Cómo?, ..no te he oído, ¿que dijiste? ’’. Le dijo el viejo en tono violento.

-‘‘Una Puta ’’. Repitió mi Madre alzando más la voz.

-‘‘¿Y cuál es la única preocupación de una Puta? ’’.

-‘‘Sa, satisfacer a su cliente, Señor Montoya ’’. Respondió con la cabizbaja.

-‘‘¿Y entonces? ..¿quién es tu cliente ahora, Puta? ’’.

-‘‘U, usted, Sr. Montoya ’’.

-‘‘Bien, ya sabes responder bien, ..mis chicas siempre debe mostrar respeto hacía sus clientes, para eso la pagan. Bueno, consideremos esto como una pequeña enseñanza fruto de los nervios del tu debut, ..toma, sécate esas lágrimas antes de que se te estropee el maquillaje, ¿ya ves? ese es otro de los inconvenientes que tiene el llanto para una Puta, le estropea el maquillaje y la horrenda toda ’’.

-‘‘Di, disculpe Sr. Montoya ’’.

Mama tomó lo que pensó era un pañuelo, aunque enseguida se percató de que eran sus propias bragas, las que le estaba dando el miserable para humillarla y para que tomara su rol como una cualquiera. Mi pobre Madre se estaba secando las lágrimas al tiempo que percibía el suave aroma de su propia intimidad, cuando hubo terminado de recomponerse, el Sr. Montoya le pidió que le devolviera las pantaletas.

-‘‘Damelas, me gusta olerte, ..sabes, hubo un tiempo cuando iniciaba en este negocio, en que reconocía a todas y cada una de mis Putas, enserio, ..por el aroma que se desprendían de sus braguitas. Ahora en cambio tengo tantas que a la mayoría ni las conozco ¡Je je je!.. Pero creo que a ti te recordaré, ..desprendes un olor muy delicioso en tu chochito, se nota que lo cuidas bastante, tanto que hasta te lo perfumas ¡Ummhh! ’’. Inspiró el maldito llevandoselas a la nariz para guardar en el fondo de sus pulmones todo ese delicioso aroma.

-‘‘Gra, gracias, Sr. Montoya ’’. Acertó a responder Mamá, sin atinar si lo que le había dicho era un halago o una humillación.

-‘‘¿Ya está bien Señora? ’’. Preguntó en un tono más amable mientras sus dedos volvían a hurgar en la entrepierna de mi Mami.

-‘‘Sí, si Señor Montoya ’’. Acertó a responder Mamá, sorprendida por la inesperada intromisión en su entrepierna.

-‘‘¿Proseguimos con el examen? ’’.

-‘‘Si, Sr. Montoya ..¿que quiere que haga? ’’. Dijo suspirando, sintiendose incomoda por la intromisión de aquellos dedos.

-‘‘Eso me ha gustado, Señora ..mis chicas han de esforzarse por hacer lo que el cliente desea. Si no lo saben lo mejor es preguntar, ..ya le irás agarrando el colmillo a esto y con el tiempo sabrás lo que les gusta a tus clientes nada más con verlos. De momento, antes de pasar a mayores y para que te relajes un poco, quiero que te sientes sobre mi mesa, ..te abras bien de piernas y te rasques la chocha un poco. Quiero ver cómo te corres ...’’

-‘‘¿Có, cómo?, ..este, no se si pueda yo ...’’ Trató de responder Mamá sorpredida.

-‘‘Que es lo que acabamos de hablar pues ...’’

-‘‘Sss, sí Señor ..si Sr. Montoya ’’.

La inesperada orden sorprendio un poco a mi Mami, la verdad es que hasta el momento a pesar de la casi diaria actividad sexual que llevaba nunca le habían tal cosa, digamos que en las pasadas ocasiones siempre había sido llevada por la calentura, o por el momento, pero eso a masturbarse frente a un tipo que apenas acaba de conocer la sacó en duda por unos segundos. Ella a pesar de todo lo que le estaba pasando desde la muerte de mi Padre, ella había sido mujer de un sólo hombre, su difunto Esposo, él había sido el único hombre al que se había entregado con amor. Se habían casado muy jóvenes, por lo que contaban, mi Madre apenas había tenido algun novio, una calentura de juventud, pero al conocer a mi Padre se enamoró rotundamente, habían sido la pareja ideal y sólo la muerte los había separado. 

Este pensamiento comenzaba a inquietar a mi Madre, ya que ahora se preguntaba si estaría a la altura de los depravados deseos del Sr. Montoya. Estaba seguro que mi Mamá jamás se había masturbado delante de mi Padre y ahora tendría que hacerlo delante de un hombre al que apenas conocía y con el que únicamente iba a mantener una relación de negocios bueno y también física. Se sentía un poco desconcertada ante este mandato y eso aumentaba su nerviosismo.

-‘‘Anda, bonita, ..o me vas a decir que nunca has jugado con tu cosita ’’.

Mamá seguia ahogada en sus cavilaciones, los sentimientos de humillación y de vergüenza volvían a aflorar, ya que se sentía como un mero objeto de placer para el hombre que la observaba y que la obligaba hacerlo. Separándose de Don Alonso y sin darse la vuelta dio unos cuántos pasos hacía atrás hasta chocar con el borde de la amplia mesa del despacho de su dueño. Trató de dar una tímida sonrisa aunque algo forzada, apoyó sus manos en el borde de la mesa y dando un pequeño saltito se impulsó para sentarse sobre la misma. Sintió el frío contacto del cristal sobre sus glúteos, lo que la hizo emitir un gemidito de sorpresa. La leve excitación que le habían producido los dedos del Sr. Montoya parecía haberse esfumado y ahora la invadía un mar de dudas y nerviosismo. Apenas podía coordinar sus movimientos con elegancia como hubiera deseado.

El Sr. Montoya no perdía detalle de ella, no aparta la vista ni un sólo segundo, es más, ni siquiera parpadea, mi Madre se preguntaba cómo quería que se excitara así, si la ponía más nerviosa con esa mirada. Las veces que se había masturbado Mamá siempre habían sido a solas, ya fuese en su recamara o en su bañera, sus lugares favoritos para hacerlo, seguramente cuando lo hacía fantaseaba con estar haciéndolo con mi Padre. Trató de concentrarse un poco, no quería hacer enojar más a ese tipo, separó sus piernas como le había ordenado ‘‘su dueño’’ ofreciéndole una magnífica panorámica de su chocho, el pubis, la vulva y los labios mayores parecían centrar la mirada de Don Alonso. Al menos mientras no la mirara a los ojos se alivio un poco, quizas podría tratar de pensar en algo excitante, alguna película erotica o algo parecido.

Con movimientos rígidos más llevados por los nervios que por el placer, mi Mami separó los labios de su sexo y comenzó a estimular su clítoris. Sin embargo como muy bien sabía, el Sr. Montoya se había percatado del estado de nerviosismo que de nuevo la invadía. Sonriendo para sus adentros anticipaba la siguiente humillación de su nueva chica.

-‘‘¿Qué te pasa?, ..¿no te excita pensar en que pronto vas a hacer gozar a un hombre? ’’.

-‘‘Yo, yo lo siento Sr. Montoya, ..no, no consigo concentrarme. Nunca lo había hecho delante de un hombre ’’. Le contestó muy sincera y bastante nerviosa.

-‘‘¿Qué?, ..¿nunca te masturbaste delante de tu marido? ’’.

-‘‘No ...’’ Consiguió responder Mamá con el rostro enrojecido y ocultando la mirada.

-‘‘¿Ni en todos tus años de Puta-casada? ’’.

-‘‘No ...’’ Volvió a contestar ahora subiendo la mirada y encontrandose con aquellos ojos penetrantes.

-‘‘¡Maldición!, ..tendré que enseñarte todo. ¡No, no dejes de tocarte! ’’.

-‘‘Si, si, Sr. Montoya ’’.

-‘‘Veo que tu Marido era un hombre muy convencional, ..con poca imaginación para el sexo, el misionero y poco más. Seguramente te montaba una vez por semana, ¿o me equivoco? ’’.

-‘‘No, no Señor, ..la verdad es que Rodol, mi, mi Marido no le gustaba mucho probar cosas nuevas. Decía que si lo que hacíamos ya era bueno no hacía falta buscar nada más ...’’

Mamá me sorprendió hablando sobre sus intimidades sexuales delante de aquel hombre. Ni siquiera ante sus amigas se había atrevido a hablar de lo que sucedía en su recinto matrimonial, siempre había sido muy recervada para todo aquello. Había sido una mujer muy tímida y recatada. Claro que a partir de los últimos meses todo aquello había cambiado, ¡y muchísismo!.

Inesperadamente, el Sr. Montoya se acercó a la mesa impulsando por su silla con ruedas, acercando su cara al expuesto sexo de mi Mami. Ella se asustó un poco ante el repentino movimiento de su jefe. Quizás la ayudaría a excitarse pensé, lo cual para mayor bochorno suyo parecía que todo aquello ya no la desagradaba tanto, al menos como al principio. El Sr. Montoya extendió una mano rozando su muslo, sin embargo no era su intención estimular a su chica, si no que pulsando el teléfono llamó a una persona:

-‘‘Me hace el favor de comunicarme con el Lic. Antonio de la Rosa, ..del Sr. Montoya ’’.

-‘‘Enseguida, Señor Montoya ’’. Se escuchó por el altavoz.

Mamá hizo ademán de bajarse y ocultar su desnudez, la llamada de Don Alonso la había tomado desprevenida. Rápidamente, la humillación y vergüenza pugnaron con la frustración por hacerse con el control de sus emociones. Se sentía indigna, no sólo por haberse rebajado a vender su cuerpo, si no por el miedo de ver que era lo que le comentaría Antonio. El miedo hizo acto de presencia, si no complacía al Sr. Montoya, a saber que era lo que le tenían planeado. Las amenazas de aquel hombre no parecían asunto delicado, seguramente si no le resultaba rentable, la botaría he incluso rompería el trato, y eso a ella si la mortificaría.

-‘‘¡No te tapes!, ..que no he dicho que lo hagas. Sigue con lo que estabas haciendo, ..ya sabes, relajate, tenemos todo el tiempo del mundo para llevar tu evaluación. No en todas las Empresas tienen estás consideraciones con sus candidatos ¡Je je je!..’’ Esa sonrisa macabra helaba la sangre de cualquier persona, el tipo no sólo sabía intimidarla, si no que la estaba empezando a doblegar.

Mamá volvió a acariciar su vulva, completamente sonrojada por la situación, ahora estaría desnuda mientras ‘‘su dueño’’ se comentaba quien sabe que cosas con Antonio, el intimo amigo de mi difunto Padre. Mi Madre cada vez se sentía más humillada, más rebajada, seguramente pensando en sus nuevos estatutos, una Puta está para satisfacer al cliente y el cliente puede desear muchas cosas, y nunca pensará en su ser sino el placer que le pueda proporcionar. Sin hacer mucho ruido trató de seguir con el estimulo, mientras esos dos desgraciados platicaban.

-‘‘¿Qué te parecio la hembra que te mandé?, ..apuesto que puede saldar mi deuda de inmediato ’’. Preguntó Antonio, desde quién sabe dónde se encontraba.

El Sr. Montoya se volteó y dirigió su atención a Mamá, quién respiraba aceleradamente, más por el estado de nerviosísmo que por la excitación. Tras observarla detenidamente durante un buen rato dijo:

-‘‘Mmm, no está mal, ..bien proporcionada, atlética, con unos pechos ‘‘bastante‘‘ generosos, aunque algo timida, pero bastante bonita de cara’’.

-‘‘Te dije que era un excelente ejemplar, ..y esos ojazos cuando te la mama ¡ufff!! La maravilla ¡Ja, ja, ja!..’’

-‘‘¿Así?, ..haber no me había fijado. Abre los ojos bonita, ..para que pueda apreciar mejor la belleza de tu rostro ’’.

Mamá había cerrado sus ojos para disminuir su humillación ante el espectáculo que impúdicamente ofrecía. Cuando los abrió, estaban vidriosos, llenos de lágrimas a punto de salir por la tensión que provocaban sus emociones. No obstante, el Sr. Montoya se quedó impresionado por los hermosos ojos azules su nueva chica. El desgraciado ya se los había visto, pues no perdía detalle de nada, pero la situación presente la humillaba aún más y haciendose el desinteresado contestó:

-‘‘Sí, esos ojos podrán atraer a muchos clientes, ..si están secos claro está ’’. Dijo con deliberada maldad para incrementar la humillación.

-‘‘Si, Mónica es un verdadero ejemplar para tu catalogo, ..estoy seguro que con un par de clientes liquidaremos la deuda ’’. Respondia Antonio, tratandola como ganado.

-‘‘Sí ya hemos discutido el asunto, ..tú ya sabes mis gustos ¡Je je je!.. Quisiera conocer tu opinión, ..ya sabes que siempre pido la opinión de los expertos ¡Je je je!.. ¿Crees que le viene bien el papel de Puta sofisticada y elegante? ’’.

-‘‘Ya lo creo, ..Mónica nacio para ese papel, le queda como anillo al dedo. Estoy seguro que tú le sacaras mucho jugo, ..espero que me la regreses ya convertida en una profeccional, ..yo ando fuera, pero cuando regrese me pongo a mano ¡Ja, ja, ja!..’’

-‘‘Sí, esos ojos, ..y la cara tienen cierto aire elegante que le pueden venir bien. Parece fuerte, podría ser una buena hembra para la monta, ..bueno si aprende a controlar esas lágrimas ’’. Añadió con malicia.

-‘‘¡No seas cabrón, Alonso!, ..Mónica está debutando ’’. Replicó Antonio en un tono paternalista.

-‘‘¿Qué?, ..ocupo algunas mulas ’’.

-‘‘Es su primera vez, no seas desgraciado, ..sirve para muchas cosas, sólo que está algo nerviosa. Cuando haya asumido su nuevo estatus será una gran profesional. ¿Porque mejor no se la envias al tal Volok, el es muy exigente? ’’.

-‘‘Tal vez, ..no lo había pensado, es de su tipo, ..ya sabes que a él le gustan las chicas atléticas que hacen deporte. Dice que le aguantan más ¡Ja ja ja!..’’

-‘‘¡Ahí está!, ..además, Móniquita es bastante flexible, estoy seguro que lo dejará facinado ’’.

-‘‘Sí, talvéz tengas razón, ..aunque creo que todavía está demasiado verde para él. Primero creo que deberemos enseñarle el oficio y que adquiera algo de práctica ’’.

-‘‘Pues yo ya cumplí el trato, ..ahi tú sabes como sacarle todo el jugo ’’. Decía el maldito que se proclamaba el mejor amigo de mi Padre.

El Sr. Montoya esbozó una media sonrisa, sabía lo que significaban aquellas palabras. Mamá seguramente estaría pensando que esta no sería su última visita que tendría que hacer a este despacho, seguro que Don Alonso muy probablemente la citaría para nuevas entrevistas, en las cuáles la humillaría aún más. El Sr. Montoya todavía no terminada su primera lección cuando ya estaba relamiéndose de gusto pensando en las nuevas lecciones que recibiría mi Madre para la segunda vez que viniera.

Mamá se ruborizó aún más si cabe, al escuchar cómo hablaban de ella como si fuese un mero objeto o mercancía. No había podido evitar que le saltasen un par de lágrimas más al sentirse tan rebajada, hecho que no dudó en criticar y resaltar el Sr. Montoya con Antonio. Menos mal que Antonio pareció defenderla, pero la pregunta que se estaba haciendo mi Madre al igual que yo era ¿Quién será ese tal Volok?. Estos desgraciados la estaban reservando para un cliente muy especial, la trataban como un caro objeto de decoración. Pero lo que de verdad la hizo estremecer fue la respuesta que dijo Don Alonso, que decía que no le aguantaban las Putas, eso seguro que aterrorizó a Mamá.

-‘‘Bien creo que eso es todo, Antonio ..ya te contaré con más detalle cuando hallamos acabado con la evaluación ¡Je je je!..’’

-‘‘¡Ja, ja, ja, ja!.. Espero y me le dejes bien entrenadita para cuando yo regrese, ..y otra cosa, no me la vayas a usar de mula, no seas cabrón. Móniquita esta muy buena y la aprecio, vaya que le tenía mucho a precio a su Marido ’’. Se justificaba con eso el hijo de Puta.

-‘‘Bueno te dejo, ..porque seguro que tienes cosas más importantes, que estar escuchando quejas por una de mis Putas ’’.

El Sr. Montoya cortó inmediatamente la comunicación con Antonio. Luego de eso empezó a hablarle en un tono cariñoso y conciliador, quería tranquilizarla, si la humillaba demasiado fuerte se podría romper y no la disfrutaría tanto. Talvéz pensó en ir poco a poco, sin prisas. Así que dejaba que Mamá se automeditara y se rebajara por lo que estaba haciendo, seguramente ella misma se torturaría acusándose y reprochándose su conducta y él podría disfrutar del dolor y la vergüenza reflejados en su rostro. Estoy seguro que eso sólo le pasaba con las Putas nuevas, con las que empezaban a trabajar, pero ya una vez se insensibilizaran al ejercer su oficio, ya eran suyas, se deleitaba del total control sobre sus concubinas. Tenía que buscar otras formas, por eso le gustaba ir tranquilo, dedicando todo el tiempo preciso a cada paso de su evaluación preliminar.

-‘‘No se asuste, Señora ..Antonio y yo tenemos una relación desde años, me pregunto como te enrredaste con él. Bueno, no me importa al fin y al cabo tú y yo sólo tenemos una relación economica-laboral, ..pero ya nos conoceremos más y estoy seguro que llegaremos a tratarnos bien ¡Je je je!..’’

-‘‘Yo ..Sr, Montoya, no...’’ Empezó a disculparse Mamá.

-‘‘No te preocupes ricura, ..entiendo que estés nerviosa y te sientas incomoda al principio. En realidad te he interrumpido para darte algo más de tiempo, para que te tranquilices, te pongas cómoda y puedas relajarte. Mira, vamos a hacer una cosa ..yo reviso éstos informes y mientras, tú te vas calentando a tu ritmo, ya sabes que no tenemos prisa. Cierras los ojos si quieres y te concentras en cualquier cosa que te excite, ..será como si estuvieras sola ya que apenas te daré atención, ¿qué te parece? ...’’

-‘‘Gra, gracias Sr. Montoya, ..es usted muy considerado ’’. Mamá se sentía enormemente aliviada con la propuesta y por el cambio en el modo de tratarla.

-‘‘Bien, me alegro, ..¡Ah! por cierto, busca en aquel cajón, hay una sorprecita para ti, para que lo uses si quieres. Me dijo Antonio que te gustaban mucho todo ese tipo de cosas, ..seguro que si, esas cosas les gustan mucho a las Putas ’’.

El Sr. Montoya no quería que Mamá olvidara cual era su posición y aprovechó aquella ocasión para recordárselo. Mi Madre sintió una nueva oleada de vergüenza cuando escuchó las últimas palabras de ese tipejo. Era una Puta, una mujer que vendía su cuerpo por liquidar una deuda, y el Sr. Montoya no era ni su amante, ni su novio o Marido; era su Jefe, y eso no debía olvidarlo. No obstante alargó la mano para poder abrir el calón que le había indicado, intrigada por cuál podría ser su contenido, la curiosidad guiaba ahora sus pensamientos. Dentro había un par de consoladores eléctricos, uno metálico de tamaño normal y otro de látex, enorme, con forma de pene. Mamá se sobresaltó por el tamaño de éste último y lanzó una exclamación:

-‘‘¡Ahhh! ’’.

-‘‘¿Qué ricura?, ..¿no habías visto ninguno? ’’.

-‘‘Tan, tan grande no, ..no creo que eso entre en mi cuerpo ’’.

-‘‘Sabía que eras una Puta muy caliente, ..seguro que ya tendrás muchos guardados en tu habitación, ¿no?. Pero no te asustes, te sorprenderías de las cosas que caben en algunos cuerpos, querida ¡Je je je!.. Pero no te preocupes no tienes porqué usarlos si no quieres sólo te los he traído por si ocupabas ayuda, ..bueno, si te parece me pongo a revisar éstos papeles un rato y tú sigues con lo tuyo ...’’

El Sr. Montoya abrió su carpeta y comenzó a leer los documentos que tenía en su escritorio, Mamá al no sentirse ya observada cerró sus ojos y comenzó a estimularse con suaves movimientos alrededor de su clítoris pero sin llegar a tocarlo. Con la otra mano empezó a estimular sus pechos acariciándolos muy suavemente y acercándose poco a poco hacía sus pezones, que pronto volvieron a erguirse como si estos tuvieran vida propia.

Mi Madre sin poder evitarlo su cuerpo comenzó a responder al estímulo recibido, sus dedos que tan bien conocían su intimidad comenzaron a actuar de un modo automático casi involuntario. Su vagina empezó a humedecerse y a lubricarse anticipándose a una penetración. Sus dedos ágiles ya no se conformaban con rozar su botoncito, buscaban llenar su vagina y se introducían cada vez más profundamente. Primero uno, luego dos, ella seguía sentada, con los ojos cerrados y completamente abierta, mucho más que antes, ya que ahora era ella la que buscaba aumentar la superficie a ser estimulada y el mejor acceso a su intimidad. Buscando una mayor comodidad se recostó sobre la mesa emitiendo un pequeño gemido de disgusto, interrumpiendo la lectura del Sr. Montoya, que rápidamente levantó la vista y preguntó:

-‘‘¿Qué te pasa, cariño? ...’’

-‘‘El, el cristal está frío ¡Ji!..’’ Respondió con una corta risita, que más bien era de nerviosísmo.

-‘‘Eso es el problema de las Putas delicadas, ..las verdaderamente Putas lo hacen hasta en el piso, pero en fin, voy hacer una ecepción ya que eres novata ’’.

Mientras decía eso se levantó y descolgó su abrigo que estaba en un perchero y lo extendió encima de la mesa:

-‘‘Túmbate aquí, ..pero no te acostumbres, despues no seré tan complaciente ’’.

-‘‘Gra, gracias pero no, ..se, se lo puedo manchar ’’.

-‘‘No te preocupes, mi amor, ..me encanta llevarme a casa el olor de mis Putas. Además, quiero que te sientas cómoda y disfrutes ..¿lo estás consiguiendo? ’’.

-‘‘Sss, sí ’’. Admitió tímidamente mi Mami a la vez que aumentaba su rubor.

-‘‘Bien, ..yo termino enseguida no te preocupes por mí ’’. Dijo a la vez que dirigia su atención nuevamente a sus papeles.

El Sr. Montoya volvió a centrarse en sus papeles y parecía ignorarla de nuevo, Mamá a pesar de la interrupción seguía estando excitada. En realidad el detalle de ese viejo con el saco la ayudaba a imaginárselo como su amante y esto la calentaba aún más. Volvió a recostarse sobre la mesa que ahora casi parecía una cama y cerrando los ojos volvió a centrarse en su fantasía. Ahora ya no se acariciaba con suavidad sus pechos rozando sus pezones con la yema de sus dedos, sino que los apretaba con firmeza y pellizcaba ligeramente sus pezones. Los dedos que ingresaban en su vagina ya no le eran suficiente, necesitaba algo más grueso. Se acordó de los juguetes y tomó el dildo metálico.

No estando muy segura lo comenzó a lubricar con sáliva, lamiéndolo e introduciendo la punta en su boca. Cada vez más se dejaba llevar por la lujuria y se olvidó de dónde estaba y de porqué se estaba masturbando. Ahora sus pensamientos giraban constantemente alrededor de una misma idea, el placer que le producía estimular su sexo. No dejaba de imaginarse a su amante buscando satisfacerla y ella a él. Buscando aumentar su gozo encendió el consolador, este comenzó a emitir un suave zumbido apenas audible que despertó la curiosidad del Sr. Montoya. Este había estado mirando de reojo las evoluciones de su nueva Puta sobre la mesa, pero se había concentrado más en los papeles que tenía sobre su escritorio. 

-‘‘¡Mfmh! ...’’

Mamá ya se mostraba ante él generosamente, se notaba que no estaba actuando forzadamente, sino que se dejaba llevar por su lujuria, sus piernas abiertas le permitían al tipo observar con todo detenimiento la manipulación que Mamá ejercia sobre su sexo. Observaba minusiosamente como sus dedos entraban y salían cada vez más rápido de su empapado chocho y como su pelvis se movía acompasadamente buscando la mayor estimulación para su clítoris. Mi Madre se sacó el dildo humedecido con su saliva y comenzó a recorrer su cuerpo con él. Al llegar a sus tetas lo acercó a sus pezones que se endurecieron aún más con la vibración que les transmitió el aparato. Primero uno, después otro y así alternativamente el consolador fue estimulando sus pezones provocando oleadas de placer que provocaron un primer gemido ahogado.

-‘‘¡Mfmp ...’’

El Sr. Montoya apenas podía contenerse y hacía esfuerzos por evitar que sus manos comenzaran a masajear su paquete o se dirigieran al cuerpo de su Puta. Lentamente, sin prisas como tantas veces le habían repetido, Mamá fue llevando el dildo hacía su intimidad. Se entretuvo bastante tiempo sobre su vientre plano pero inexorablemente se acercaba a su destino, al llegar a su pubis, ella paseó el falo metálico por los alrededores de su húmeda entrada. Primero los labios mayores recibieron las correspondientes atenciones, después con los dedos índice y corazón separándolos lo más que pudo recorrió el borde de su cueva llegando a rozar su enhiesto clítoris que descargó una señal tan intensa que la hizo arquearse y emitir un gemido mucho más intenso.

-‘‘¡Ummmhhhh!! ’’

Mi Madre se estaba poniendo muy cachonda, el Sr. Montoya a penas pudo contenerse esta vez, el espectáculo que se le ofrecía era mucho mejor de lo esperado. Aferró con fuerza los lados del sillón, su verga parecía querer estallar de su pantalón, Mamá tampoco podía contenerse mucho más, volvió a rozar su clítoris con la punta del aparato dos o tres veces antes de comenzar a introducirlo en su cálida abertura. Las paredes de su vagina recibieron ansiosas la intromisión del consolador, ensanchándose levemente para poder acogerlo y apretarlo. Los gemidos de mi Mami eran ya más continuados. Se había olvidado de todo, ahora sólo pensaba en el cercano extasis que estaba a punto de alcanzar. Sin dar descanso a su vagina comenzó un cadencioso vaivén acompañado por los movimientos de su pelvis, su mano libre dejó de estimular su pecho para ahogar los gemidos de placer que amenazaban con hacerla gritar. Ella había sido siempre muy tímida y aún estando a solas siempre reprimía la expresión de sus emociones.

-‘‘¡Ummhhh!, ¡Oommhhh! ...’’

Era evidente que Mamá no tardaría mucho en venirse, su respiración entrecortada, el rápido ritmo con que se agitaban sus bamboleantes pechos, los espasmódicos movimientos de sus caderas y el frenético metesaca del consolador auguraban un cada vez más inminente orgasmo. Entonces cuando más descontrolado estaba el cuerpo de mi Mami, cuando más próximo estaba el punto de no retorno del máximo placer, el Sr. Montoya intervino, detuvo el vaivén del dildo apretándolo suavemente pero con firmeza contra la vagina de mi Mami. Ella que hasta ese momento ignoraba la poca atención que le dedicaba ‘‘su Jefe’’, abrió sobresaltada sus hermosos ojos y miró al causante de su frustración. 

-‘‘¡Ah! ¡ufff! ..Sr., sr. Montoya ...’’

Por un lado la abochornaba el ser consciente de su condición de Puta expuesta a los caprichos de un desconocido, pero por otro le asaltaba la rabia por no poder terminar el poderoso e inminente orgasmo al que estaba a punto de alcanzar. Antes de que dijera nada, el Sr. Montoya sonrió y comenzó acariciar el interior de sus muslos suavemente con la yema de los dedos. Apoyó enseguida la palma de sus manos pero sin ejercer ningún tipo de presión. Con una lentitud exasperante acercó su rostro al chichito de su chica, como si saboreara los aromas de un buen vino fue aspirando los aromas que de él provenían. Abrió su boca y con los dientes sujetó el pene artificial que seguía enterrado hasta la empuñadura vibrando a la máxima potencia. Lenta, muy lentamente con una parsimonia pasmosa fue extrayendo el aparato metálico del cuerpo de Mamá. Ella trató de guiar el movimiento de su ‘‘Dueño’’ asiéndole la cabeza. Sin embargo, el sujeto no lo permitió y sujetando las manos de su chica siguió con su tarea, sin prisas, había tiempo de sobra.

-‘‘¡Ummmhhh! Sss, Sr. Montoya ..yo ’’.

-‘‘¡Tshhhhhh! ..¿te gusta Putita? ’’.

-‘‘¡Oh!, Siii ..¡Aaaahhhh!! Por favor... ¡Ummmmhhh! ’’.

Mamá ya no podía reprimir sus gemidos, pues tenía las manos inmovilizadas sujetas por su jefe. Estos a su vez aumentaban la excitación del Sr. Montoya, que hacía verdaderos esfuerzos por contenerse y no dar rienda suelta a sus instintos. Pero él tenía muy presente su objetivo y para ello debía dominarse, los movimientos pélvicos de la Mamá buscando su orgasmo hacían más difícil la extracción del aparato que estaba más o menos por su mitad. Pero el metódico proceso de extracción seguía su curso, poco a poco la cabeza vibradora se acercaba a la entrada, los temblores que le provocaba se transmitían cada vez con más intensidad al mágico botón de placer. Las manos de mi Madre se apretaban ante el aumento de las sensaciones recogidas. El tipo las sujetaba con fuerza pues no deseaba que Mamá ahogara sus gemidos. Sin embargo no podía seguir luchando contra ella y sujetar el consolador al mismo tiempo que las manos era casi imposible, por lo que sin más una mano se le escapó. Ya fuera por casualidad, por el instinto femenino que le decía qué le gustaba a su jefe o por la enorme tensión que se acumulaba en el cuerpo de mi Madre, el caso es que no la dirigió a su boca sino a su pecho, buscando incrementar la estimulación nerviosa y lograr así el ansiado orgasmo.

-‘‘¡Oh por dios! ..Sss, Sr. Monto... Sr. Montoya ...¡Aaaaahhhhh! ’’.

El consolador salió por fin del cuerpo de Mamá y como esperaba el Sr. Montoya la temblorosa punta alcanzó a rozar el más que sobre-excitado clítoris, haciéndolo estremecerse con su zumbido. La descarga fue inmediata, la vagina de mi Madre se inundó en un mar de flujos. El cuerpo de mi Madre se arqueó con movimientos espasmódicos y descontrolados, el chillido que salió de la garganta de Mamá inundó toda la sala.

-‘‘¡IIIIIAAAHHHH!! ’’. Mi Madre apretaba con fuerza los ojos y los nudillos, mientras se sacudía intermitentemente.

El Sr. Montoya viendo los fluidos que emanaban de Mamá no perdió el tiempo y lanzando el consolador hacía un lado se apresuró a saborear el néctar que se le ofrecía. Al tiempo que seguía aprovechando para animar al clítoris a realizar otra descarga. Mi Madre no se lo podía creer, su cuerpo no le respondía, el clímax alcanzado no sólo no había liberado su tensión sino que ésta parecía acumularse de nuevo inconteniblemente en la entrada de su vagina. El segundo orgasmo no tardó en llegar con mayor fuerza que el primero si cabe decir. Y el sujeto no parecía satisfecho, seguía sorbiendo goloso la fuente que manaba interminablemente de esa Señora. Impotente ante las increíbles sensaciones que experimentaba, Mamá se aferró con fuerza el borde de la mesa y al saco sobre el que estaba, su garganta era ya incapaz de expresar ningún sonido más y el placer recibido parecía no acabar nunca.

Después del tercer orgasmo el tipo pareció darse por satisfecho y dejó de estimular el clítoris con tanta insistencia, como para irlo dejando descansar poco a poco. Mamá aún se movía descoordinadamente, se convulsionaba con los últimos espasmos de placer. Progresivamente iba tomándo el control sobre su agitada respiración y sobre el resto de sus miembros. El Sr. Montoya se regocijaba ante el éxito obtenido, seguramente había conseguido llevar a su chica al primer gran orgasmo de su vida.

-‘‘Gra... gra... gracias Sr. Montoya ’’. Logró articular al fin Mamá después de un buen rato de haber recuperando la compostura. 

-‘‘De nada Señora, ..me gusta que mis chicas disfruten con su trabajo. Y es evidente de que tú disfrutas con el tuyo ¡Je je je!..’’

Mamá se volvió a incorporar sobre la mesa quedando otra vez sentada delante de su ‘‘Jefe’’ con las piernas abiertas, muy, muy abiertas, ya sin importrle el pudor que eso significaba. No se atrevía a mirarlo a la cara pues las últimas palabras le habían recordado su situación. Ella seguía siendo su Puta, el Sr. Montoya a pesar del extraordinario momento que le había regalado se carcajeó, no era su amante era su jefe. Y su examen todavía no había terminado.

Su pecho seguía respirando agitado y su pulso volvía a la normalidad. El tipo la seguía mirando como si no quisiera perderse ni un sólo detalle de su anatomía y los ademanes de su chica. Sonrió al comprobar que ella seguía esquivando su mirada, seguramente por que se sentía avergonzada.

-‘‘¿Se lo esta pasando bien, Señora? ’’.

-‘‘¡Ah! ¡uff!.. Sí, si Sr. Montoya ’’.

-‘‘Es evidente de que sí, ..sólo un detalle. ¿quién es el tiene que pasárselo bien, Putita? ’’.

Mi Madre se quedó sin saber que responder, era cierto lo que su Jefe le decía, su cuerpo ya no le pertenecía para su propia satisfacción, si no que su única satisfacción ahora era para el cliente, saber que el cliente estaba satisfecho, no ella, ella ya pasaba a segundo termino, y eso, eso su nuevo Jefe tenía que dejarselo bien claro. 

-‘‘U, usted Señor, ..usted Sr. Montoya ’’.

-‘‘Eso que te quede bien claro, linda ..tu unica preocupación ahora será complacer al cliente, no más. Tus gemidos de tu propia satisfacción ya no exciten, no me dejan dinero, ..ahora solo existen los que le saques o te saque el cliente no más. Que te quedé claro ’’.

-‘‘Si, si Sr. Montoya, ..pe, perdome Sr. Montoya ’’.

-‘‘Bien, tú ya te has divertido de lo lindo, ..es hora de que yo también lo haga ...’’

El Sr. Montoya echó su cuerpo hacía atrás recostándose en su sillón de piel, invitando a Mamá a contemplar el enorme bulto que se remarcaba en su entrepierna. Rápidamente y sin pensarlo, Mamá saltó de la mesa y se colocó enfrente de su Jefe, separando sus piernas se fue sentando a horcajadas encima de Don Alonso sin llegar a hacerlo del todo. Con suavidad fue acercando sus labios a la lasciva boca de su ‘‘dueño’’, y comenzó a darle un húmedo, cálido y prolongado beso. La camara me enviaba la grotesca imagen de sus lenguas que se encontraban danzando una junto a la otra procurando llegar hasta el último rincón de sus bocas. Mi Madre reconoció el sabor de sus flujos en la boca del Sr. Montoya, ya que la vi sopear su propio néctar y éste a su vez descubrió una agradable frescura en la de mi Mamá. Las manos de mi Madre no se estuvieron quietas, hábilmente y con una exquisita ternura recorrieron el torso de su Jefe comenzando a desabrocharle la camisa y acariciarle el pecho. El tipo no era un hombre velludo como Fernando, pero tampoco era lampiño como mi Padre, por lo que aquel pecho desató nuevas sensaciones en ella.

Por otra parte, el Sr. Montoya tampoco se estuvo quieto, y recorría el cuerpo de mi Madre con mucha avidez. Quería disfrutar de la suavidad y la tersura de la piel de su ‘‘empleada‘‘ al máximo. Fue recorriendo su vientre y sus costados hasta llegar a sus pechos que masajeó, estrujó y pellizcó con suavidad, deteniéndose especialmente en estimular sus duros pezones. La verdad que le sorprendido mucho la rápida respuesta a su demanda por parte de ella aunque pronto cayó en cuenta que la muy zorra había disfrutado de veras, incluso le había dado las gracias. Ella no era su amante, era su empleada y debía recordárselo. Durante un rato, la estuvo dejando hacer porque sabía que muy pronto tendría ocasión de recordárselo de un modo que no llevaría a dudas.

Mamá seguía imaginándose que el Sr. Montoya era su amante, aquel engaño imaginado le había funcionado y pensaba que le valdría para poder trabajar como Puta. Ya le había quitado la camisa a su Jefe y ahora besaba apasionadamente el pecho de su ‘‘Patrón’’ estimulando sus pequeños pezones morenos que pronto se irguieron ante las atenciones recibidas. Mientras sus manos desabrochaban su cinturón y su pantalon para comenzar a quitárselos. El Sr. Montoya la ayudó a hacerlo, preguntándose cual sería el siguiente paso de su chica. Cuando ella hizo ademán de volver a recostarse sobre él supo que llegó su momento.

-‘‘¡No Puta!, ..no me apetecen más besos. Quiero que saques mi caramelo del pantalón ’’.

Mamá de inmediato se avivó a meter las manos entre la abertura de su pantalón pero el Sr. Montoya la detuvo: 

-‘‘¡Hey, hey, ..haslo pero sin usar tus manos, ..seguro que con tu imaginación encontraras un modo sencillo para hacerlo. ¡Je je!.. Anda, echa tus manos atrás y sacalo ’’.

Mamá se sorprendió un momento. el tono de su Jefe nuevamente volvía a ser exigente, ella había firmado un contrato como su Puta y él quería recordárselo. Ella miró hacía el bóxer de este y se sobresaltó al comprobar el tremendo tamaño de su protuberancia, en el punto más alto se observaba una manchita, era evidente que el tipo estaba gozando de la experiencia, pero quería algo más de lo que había recibido. En cierto modo era justo, pensaba Mamá, ella había tenido tres orgasmos magnificos y él ninguno. Tomó valor y se dispuso a agradecerselo, se agachó con las manos a la espalda y acercó su cabeza al bajo vientre del Sr. Montoya, buscando el elástico de sus calzoncillos. Al hacerlo, pudo percibir el fuerte que emanaba de ellos y se alegró, al menos el tipo tenía higiene.

Mamá se quedó un segundo pensando en una estrategia, tenía que tomar con sus dienetes la tela sin lastimar a su ‘‘dueño’’, se decidio y tomó su primer intento. En primera logró pelliscar con sus dientes el borde de la tela sin dañar a su Jefe, y comenzó a tirar de ella, pero se le escapó y no consiguió gran cosa. Volvió a intentarlo un par de veces con el mismo resultado. El Sr. Montoya aprovechaba para sobar y magrear el cuerpo de su chica aquí y allá, la dejaba hacer porque la inexperiencia que mostraba prolongaba su placer al tiempo que le daría oportunidad de humillarla un poco más.

-‘‘¡Que pasa!, ..¿es que no sabes quitar ni un maldito calzoncillos, Puta? ’’. De nuevo mostraba la exigencía y superioridad que le caracterizaba.

-‘‘Pe, perdoneme Sr.Montoyo, ..yo, se, se me escurre la tela con los elásticos ’’.

-‘‘Pues toma más tela por otra parte, ..qué tengo que decirtelo todo ’’.

-‘‘Si, si, no, no Sr. Montoya ’’.

Era cierto, Mamá por vergüenza o por cualquier otra razón había evitado acercarse a la enorme protuberancia que se observaba en la entrepierna del Sr. Montoya. Siguiendo el consejo de su Jefe, ella logró tomar la tela lo suficiente como para salvar el obstáculo que suponía la enorme erección. Una vez superado esta, Mamá logró deshacerse de la prenda sin mayores dificultades. Aunque para ello tuvo que arrodillarse. Una vez cumplida la orden, mi Mami pudo contemplar por primera vez la herramienta que calzaba su Jefe. Se quedó boquiabierta, era grandísima, casi del mismo tamaño como el consolador que había sacado del cajón. Lo miró unos instantes con los ojos desorbitados tratandose de preguntar cómo se iba a meter todo eso, y sin usar la manos.

-‘‘¡Je je je!.. ¿te gusta mi caramelo, eh Preciosa? ’’.

Realmente se quedó impresionada, como dije antes ya había estado viendo su tremendo bulto, por que era imposible no mirarlo, pero lo que en este momento estaba viendo no estaba dentro de los parámetros de mi imaginación nunca hubiera imaginado que ese viejo podría tener semejante instrumento; su rostro denotaba el orgullo de poseer tan increíble falo, largo como pocos pero exageradamente grueso, con una cabezota en forma de hongo y recorrido por enormes venas hinchadas que lo hacían mas parecido a un tronco que a un pija. Mi Madre se quedó desorbitada por unos breves segundos, estaba ante una gruesa tranca, una verga larga y de un grosor increíble, con venas muy pronunciadas y un glande voluminoso y arponado. Estaba rodeada de un denso vello negro y poseía unos güevos gordos y flácidos. Estaba un poco descapullado y sobre la punta se veía una capa brillosa de lo que era su fluido preseminal. 

-‘‘¡Eh!, este ..sí, si ’’. Logró decir Mamá bastante nerviosa.

-‘‘¿Y que esperas?, ..anda chupa, a los clientes no hay que hacerlos esperar ’’.

-‘‘Es, es muy grande, ..no me va a caber. No podré sin usar mis manos ’’.

-‘‘Eso es por falta de experiencia, Preciosa, ..cuando hayas terminado tu contrato conmigo podrás emitir una opinión más profesional. Ya veremos si entra o deja de entrar, ..de momento empieza lamiendo mis bolas, para seguir por tronco más tarde. Y no uses tus manos, sólo tu boca ’’.

Resignada, Mamá siguió las instrucciones de su Jefe, algo nerviosa temiendo el momento en que esa monstruosidad fuera a entrar en su chochito y en su boca. No se le hizo fácil, al tener que seguir con sus manos a la espalda, no podía guardar bien el equilibrio. Con lo que el roce de su cara con los güevos del Sr. Montoya era mucho más constante. Ya que al caer, tendía a apoyar su cara contra la verga que se le ofrecía. Mamá comenzaba a ser consciente otra vez de la degradada situación que estaba viviendo, no estaba haciendo el amor con un amante, estaba cogiendo con un cliente y debía esforzarse por hacer las cosas del modo que éste quisiera.

El Sr. Montoya, gimió placenteramente al recibir las primeras atenciones de la lengua de mi Mami. Tal y como le había ordenado, ella dedicó unos minutos a chupar y lamer sus enormes güevos para ir recorriendo su tranca, primero con la punta de la lengua, luego con toda ella arriba y abajo, de abajo arriba. Al llegar arriba, Mamá se entretenía unos instantes lamiendole el glande como si fuera una paleta, con movimientos circulares de izquierda a derecha y viceversa sin llegar a introducirla en su cálida boca. Después volvía a descender por su tronco para repetir el camino inverso sin descanso, salvo algunas pequeñas interrupciones debidas a la pérdida del equilibrio, lo que las hacía más excitantes. De vez en cuando volvía a trabajarle las bolas para que éstas no se quejaran del trato que recibía su falo.

-‘‘¡Mmhh! sabes usar tu boquita, Putita ..¿se la chupabas seguido a tu Esposo, zorrita? ’’. El tipo volvía a rebajar a Mamá intencionalmente, haciendo que nuevamente se sonrrojara.

-‘‘¡Mpff!, ..cashi nogh ...’’ Respondió atragantandose al no poder usar sus manos y las babas que ya eran más que evidentes le dificultaban el hacerlo.

Mi pobre Madre cada vez se sentía más rebajada y humillada por esos comentarios, el tipejo no solo la estaba emputeciendo, si no que le encantaba recordarle a mi Padre y eso a ella la lastimaba muchísimo.

-‘‘Ahora entiendes porque te pedi que vinieras con el pelo recogido, ..los clientes siempre ancian ver a su chica a los ojos, y con el pelo asi es imposible hacerlo. Tienes unos ojos preciosos, ..debes de saber usar todos tus atributos para agradar al cliente, no se te olvide ’’.

-‘‘Si, si Señor, ..lo, lo que pasa es que yo no pensé que fuera hacer esto, yo...’’

-‘‘Ten todas las cosas que te digo en cuenta, ..los clientes no serán tan complaciente. ¿Sabes por qué me gusta que mis chicas se recojan el pelo para verme? ...’’

-‘‘No, no Sr. Montoya ’’.

-‘‘Pero sigue con tu tarea, no te detengas, ..a mí me gusta que mis chicas siempre tengan el pelo recogido porque me permite asi ver mejor sus caras de viciosa mientras me la chupan y se la tragan entera. Así no tengo que estar sujetárselo yo ’’.

El tipo sujetó su cabello sobre la nuca en una coleta, desde ahi tenía una perfecta visión de la linda cara de mi Madre mientras esta se la chupaba. La pobre tenía el rostro muy colorado, le sonrojaba la manera en la que el Sr. Montoya la estaba doblegando poco a poco en asimilar su estatus de Puta.

-‘‘Anda, intentalo ’’.

Mamá compendió de inmediato lo que quería su Jefe. El temido momento de introducir aquella enorme y gruesa tranca había llegado, ahora iba a tomar medidas reales de primera mano de la longitud y grosor de aquel enhiesto falo. Quiso demorar un poco más la introducción de aquel tripoide pero su instinto le dijo que era mejor no contrariar a su Jefe. Al fin y al cabo a una Puta se la paga para que haga las cosas que quieren los clientes. Así, que le dio unos tímidos besitos al capullo como para preparar a su boca a lo que se le venía. 

-‘‘Anda, anda ..que no lo saqué a que le diera el aire ’’.

La pobre poco a poco fue separando más sus labios, ampliando la superficie del capullo que quedaba encerrada entre ellos. Así despacito logró que su boca lo admitiera. Su lengua juguetona recorría toda la punta de aquel enorme nabo para mayor disfrute de su dueño. Volviéndoselo a sacar se admiró a sí misma por haber conseguido abarcarlo sin que se le partiera la boca. Sin demorarse mucho volvió a introducirse el magnífico aparato llegando un poco más lejos, ahora había abarcado todo el capullo y un poco más. Así poco a poco comenzó un agradable vaivén que le permitía abarcar hasta poco más de la mitad de la tranca del Sr. Montoya. Creía Mamá que con eso bastaría, pero qué equivocada estaba.

-‘‘Sabes bonita, ..hay otra cosa me gusta que hagan mis chicas cuando se la meto por alguno de sus agujeros ’’.

-‘‘¡Mffpp!, ..gué Seg Moghgoha ’’.

-‘‘¡Que me miren a los ojos!, ya te lo había dicho, ..me gusta que hagan eso porque así puedo asegurar de que están haciendo un buen trabajo. Así que alza la vista, Móniquita, ..quiero ver esos hermosos ojazos azules de Puta que tienes ’’.

Y Mamá no tuvo otra opción, se obligó a mirar a los ojos de su Jefe. Se sentía terriblemente humillada, incómoda, de rodillas, con las manos a la espalda, con una enorme verga en su boca y mirando aquel hombre que la observaba con la indiferencia con que se mira a un animal. Si aquel hombre la estimaba o valoraba en algo era por el dinero que había tenido que desembolsar por sus servicios, pero nada más. Lo peor para ella era tener que mirarlo, hasta ahora cuando había sentido el rubor de la humillación y la vergüenza había conseguido disiparlo agachando la cabeza o cerrando los ojos. Al no mirar al hombre que la rebajaba conseguía evadirse de la indignosa situación y fantasear aliviando su desventura. Ahora al mantener el contacto visual no podía escapar a su situación. Era una fulana dispuesta a hacer todo lo que la dijeran por dinero. Y ahora tenía que tragar aquel grueso y enorme palo que parecía no acabar nunca. A pesar de sus esfuerzos no había conseguido llegar hasta su base, empezaban a dolerle las quijadas y el Sr. Montoya no parecía dispuesto a cambiar de oposición.

-‘‘Parece que sabe usar la boca, Señora ..estoy seguro que no lo aprendiste con tu Marido, zorra. No se que hiciste para estar en esta situación, pero yo estoy encantado ¡Je je je!..’’

Mientras le decía todo eso, ‘‘el desgraciado catador de Putas’’ colocó su pie entre las piernas debajo de Mamá la cual se encontraba sentada sobre sus tobillos, de modo que podía acariciar su chochito con su pie mientras recibía las calidas carcias de Mamá sobre su tremendo pene. Al mismo tiempo le agarró un pecho y sujetó uno de sus duros pezones con sus dedos.

-‘‘¡Contestame!, ..pero sin sacartelo de la boca ’’.

Dicho esto el Sr. Montoya apretó un poco su pecho, aunque al mismo tiempo con el dedo gordo de su pie comenzó a hurgar entre sus pliegues vaginales. Debido a esto Mamá se distrajo y no contestó. Pero un nuevo apretón sobre uno de sus senos la hizo recapacitar.

-‘‘¡AAAYYY! Peg, pegghon, ..Seghog Mogghogaaa ’’. El viejo le había pellizcado con fuerza su pezón haciéndole daño.

-‘‘¡No has contestado, zorra! ’’. Don Alosno volvió a preguntar varias veces presionando levemente su pezón.

-‘‘¡Megh agghudo egh ugg pogghema ghe tegghia! ...’’ Era casi imposible desifrar lo que quería decir Mamá, pero creo que le decía que le había ayudado en un problema que tenía, refiriendose a Antonio.

-‘‘Bien, ..parece que lo has entendido. ¡Ah! como ayuda, ya puedes usar tus manos ’’.

Por un lado, Mamá se sintió momentáneamente aliviada al poder dejar descansar su boca y cambiar su posición, para poder usar sus manos. Por otro lado, no era muy cómodo estar de cuclillas y mucho menos estar obligaba a mamarle la tranca a ese despiadado catador y continuar manteniendo el contacto visual. 

Mi Madre siguió en su trabajo, estaba lamiendo o chupando según los caprichos de su Jefe, que en ocaciones muy seguidas le pelliscaba el pezón haciéndole daño. El Sr. Montoya estuvo un buen rato jugando con ella, Mamá lloraba pero por la impotencía y la humillación que por el verdadero dolor que senía en su pezón. Al mismo tiempo, el placer que sentía en su entrepierna por las evoluciones del dedo del Sr. Montoya en su chochito la avergonzaba más. Cuando el tipo se cansó de jugar con ella la conminó a seguir con una buena mamada hasta el fondo. Mi Madre se esforzaba por complacer a su Jefe pero no alcanzaba a cumplir la orden de llegar a la base, era casi imposible. Le quedaba aproximadamente un tercio de recorrido, pero es que le llegaba a la campanilla y sentía arcadas, la abundante saliva que producía con sus esfuerzos no parecían impresionar a su nuevo Jefe, quién la miraba con severidad.

-‘‘Espera un momento, ..ahora, saca la lengua y traga hasta dónde puedas, no te canses más ’’.

Mamá se confió al creer que esa era otra petición más de su Jefe, pero cuando había subido y bajado dos o tres veces, el malevolo Sr. Montoya le sujetó la cabeza, primero con suavidad la dejó subir y bajar dos veces más, luego y sin previo aviso, la empujó con fuerza hasta el fondo. La lengua de mi Madre le llegó a rozar los güevos al viejo, mientras que el glande percibía los espasmos que se producían en su garganta. Ella se agitaba y revolvía tratando de sacar aquel instrumento de su boca, pero el Sr. Montoya la tenía bien sujeta de la cabeza incapaz de poderse soltar. Las arcadas se sucedían una y otra vez, pero el desgraciado no cedía, mi Madre no podía respirar con aquello en su garganta.

-‘‘Tranquilízate, zorrilla ..una buena Puta se mete la verga de sus clientes hasta la empuñadura. Cuando hayas aprendido a dominar tus arcadas y tus molestos remilgos podrás decir que sabes hacer una mamada. ¡Je je je!..’’

Mamá estaba asustada, temía que su nuevo dueño la asfixiara con su enorme aparato incrustado hasta la garganta. El Sr. Montoya en cambio pensó, no quería abusar, era su primera vez que se la ensartaba tan profundamente y un ataque de pánico para su nueva chica podría ser muy peligroso. Por eso cuando acabó de decirle aquello, la dejó separarse y respirar, pero sin dejar de sujetarla por la cabeza. Le costó trabajo pues la tos, las náuseas y la respiración acelerada pugnaban por asfixiarla. Cuando se hubo recobrado un poco el tipo volvió a dirigir su boca hacía aquel enorme ariete que sin misericordia le atravesaría la garganta nuevamente. Mamá comprendió en seguida lo que debía de hacer, era una Puta sumisa y lista. Sacó su lengua y la colocó sobre su labio inferior, abrió su boca y respiró profundamente antes de lanzarse contra aquel mástil. Volvieron las arcadas y el Sr. Montoya volvió a obligarla a tragar hasta que llegara a sus pelotas.

-‘‘¡Mhpff!..’’

-‘‘Eso es preciosa, ..lo estás haciendo muy bien, despues de esto podrás hacerlo cuando quieras ’’.

Sin embargo conforme lograba reprimir sus arcadas, Mamá se sorprendía a sí misma al comprobar que había logrado lo que consideraba imposible, meterse aquel tremendo falo hasta los güevos, algo que no había logrado hacer con la pija de Fernando aunque esta era mucho más corta. Quieralo o no, mi Madre no pudo evitar sentirse orgullosa de aquel grotesco logro, lo que al mismo tiempo la hizo sentirse miserable. Tras varios intentos el Sr. Montoya comprobó que ya no tenía que empujar, Mamá ya había aprendido a tragar como una profesional, que en definitiva es lo que era, y hasta le pareció entrever que disfrutaba.

-‘‘¡Asi Mamita!, ¡Oh! ..eso es, buena chica. Serás una gran profecional en esto ’’.

Dejándola completamente libre dejó que continuara unos minutos más, a su ritmo, pero insitándola a que siguiera llegando hasta el fondo, hasta sus pelotas. Se centró entonces en continuar estimulándola buscando su clítoris con el dedo del pie. Pronto comprobó que aquello le gustaba, pues su dedo comenzó a humedecerse. Sin embargo, el tipo no podría aguantar mucho más, su verga estaba a punto de estallar, más dura que una piedra se dio cuenta que estaba a punto de vaciarse.

-‘‘¡Ohh!, que bien la chupas, Puta ..me vas a exprimir los güevos ’’.

-‘‘¡Glas-shiasshh! ...’’ Contestó mi Madre con una sonrisa mientras el ariete le llenaba las mejillas.

-‘‘No pares zorra, ¡Ohh!, ..eso es hasta el fondo. ¡Aaahh! ¡Sí, sí! ...’’

Mamá percibía que a su dueño le quedaba poco para terminar y pensaba separarse de él para continuar pajeándolo y que no se viniera dentro de su boca. Aunque se la había mamado muchas veces a todos sus chantajista eso siempre le daba asco, es más, recuerdo que antes de nuestro carma, alguna vez la escuché comentar con sus amigas que la felación era un acto impuro, que sólo era practicado por feminas de dudosa reputación, y que el esperma era sólo y para engendrar por lo que sólo debía depositarse en el utero de una matriz. El Sr. Montoya se percató de las intenciones de Mamá y no iba a dejar que su Puta se saliera con la suya, agarrándola de nuevo con fuerza la sujetó y comenzó a descargar abundantes chorros de esperma en su garganta, directamente a su estómago.

-‘‘¡Ohhh! ¡Sí!, sí Puta, ..trágatela toda sin desperdiciar gota ¡Ohhhhh! ¡Qué gusto! ’’.

Mamá se vio sorprendida por la operación, al principio no tuvo más remedio que tragar pues el semen le llegaba casi directamente al estómago, pero los chorros de lefa parecían no tener fin, tanto que al sacarla, los últimos chorros de ellos le llenaron la boca, que rápidamente trató de tragar pero entre el asco y unas repentinas arcadas comenzó a toser y parte de la leche se le salió por la nariz.

-‘‘¡Mffphh!, ¡Mpff! ¡coff!, ¡coff! ...’’

Logrando sacar aquella manguera de su boca para poder tomar aire, así que no pudo evitar que las últimas descargas le llenaran la cara y algunas gotas alcanzaran su pecho.

-‘‘¡COFFF!!, ¡COFF!! ..¡Arggghhhh! ’’.

-‘‘¡Ooohhhh! ¡Me has ordeñado muy bien, Puta! ..tendré que apuntar eso en tus atributos. Solo que no sabes apreciar lo bueno y has derramado mi leche ’’.

-‘‘¡Coff!, Pe, perdone Sr. Montoya, ..¡coff!, no pensé que usted ...me ha sorprendido ’’.

-‘‘¡Recoge tus vitaminas y termina de tragártelos, Puta! ..¿o es que no te tragabas la leche de tu marido? ’’.

-‘‘No, él siempre terminaba en otro sitio ...’’ Confesó mi Madre sofocándose de nuevo.

El falo del Sr. Montoya aunque recién descargado aún seguía desafiando a la gravedad, enhiesta, apuntando al techo como si nada hubiera sucedido. Mamá, sorprendida, se dio cuenta de ello y entre ilusionada y resignada supo que su examen aún no había terminado.

-‘‘¡Qué desgraciado!, ..con lo buena que estás hecha y lo poco que te usó. Estás todavía con el rodaje sin hacer ¡Je je je!..’’

Mamá se azoró con las insensibles palabras de su jefe y no le contestó, se limitó a agachar la cabeza denigrada y deshonrada, el Sr. Montoya, no sólo la rebajaba recordándole una y otra vez su condición, sino que por malicia pisoteaba el buen recuerdo que tenía de mi Padre. Esto último hacía que se sintiera aún más sucia, era peor que una mujerzuela de callejón, además de vender su cuerpo, ensuciaba la memoria de su Esposo al revelar y confesar la intimidad de su cama.

Por otra parte, otro hecho que la atormentaba y la denigraba, era que estaba disfrutando como una cerda. ¿Cómo podía mi Madre disfrutar después de tanta humillación?, ¡y todavía ese infeliz se burlaba de su difunto Esposo!. Por otro lado, el travieso dedo del Sr. Montoya seguía jugueteando con su entrepierna y aunque no había podido emitir ningún gemido por lo atareada que estaba, su excitación era más que evidente, su chochito comenzaba a chorrear de nuevo. Poco a poco, Don Alonso iba doblegando y sometiendo la voluntad de Mamá sin que esta encontrara un resquicio dónde aguardar los últimos restos de autoestima y dignidad, su orgullo hacía tiempo que se había desvanecido.

-‘‘Vamos, Putita ..termina de comer que aún te queda trabajo pendiente por hacer. Tenemos otros agujeros que evaluar ¡Je je je!..’’

Mamá recogió, relamió los restos de semen que bañaban su rostro y pecho, con sus dedos pudo saborear ahora que estaba menos ocupada ese sabor. No le resultaba del todo desagradable, aunque le repugnaba tener que tragarlo. Se sentía ultrajada al tener que obedecer las depravadas órdenes de su nuevo ‘‘jefe’’.

-‘‘¿Te gusta, Putita? ..¿te gusta la leche de macho? ’’. Le decía el tipo aumentando su humillación a la hora de contestarle.

-‘‘Sí ...’’ Se atrevió a mentirle a su jefe, mientras su pulso se aceleraba temiendo ser descubierta en su respuesta.

-‘‘¡Je je je!.. A todas las Putas las encanta el sabor de la lefa recién ordeñada, ..por eso suele ser de los regalos más habituales de parte de los clientes. No te preocupes por tu suministro de leche, ..a partir de ahora recibirás tanta leche que ya no ocuparas desayunar ¡Je je je!..’’

Mamá prefirió no contestar a las viles palabras de su nuevo dueño y se concentró ahora en limpiar su herramienta. Como hiciera antes comenzó lamiendo la tranca dedicando especial atención al glande, para luego comenzar a metérsela en la boca, para asegurarse de que se quedara bien limpia.

-‘‘¡Ummmhhh! ...’’ Trató de sollosar Mamá amordazada por aquel trozo de carne.

-‘‘¡¿Que fue lo que te dije, Puta?! ..no me estás mirando a los ojos. ¿Tendré que enseñarte otra vez? ’’.

Mamá, mirando a su jefe, negó con la cabeza si soltar la macana que la amarraba a su dueño. El pellizco del Sr. Montoya había sido muy doloroso y Mamá intuyó que podrían serlo aún más.

-‘‘Bien, así me gusta zorra, ..que sean obediente. La obediencia es una cualidad indispensable en toda buena chica, ..¿a ver si llegas al fondo como antes? ’’.

Ella sola siguió las instrucciones recibidas y se enfundó, no sin esfuerzo, aquel mástil hasta las amígdalas y más allá. Pronto percibió cómo aquel enorme falo se endurecía de nuevo con sus atenciones bucales. Aunque no había dejado de estar erecto sí es cierto que había perdido cierto volumen. Ahora de nuevo se erguía orgulloso en la plenitud de su potencia explorando la garganta de esa pobre Señora y Madre. El Sr. Montoya entre orgulloso y satisfecho por la rápida respuesta de su tranca a las más que atentas actividades orales de Mamá, decidió probar otra cavidad del escultural cuerpo de su chica. Deshaciendo el recogido cabello de su Puta y tirando de ella la conminó a ponerse de pie.

-‘‘Con eso basta, Puta ..creo que podemos dar por concluido tu examen oral, con buena nota por cierto. Podemos disculpar el no haberte tragado todo a la primera, después de todo hay clientes para todo. Unos prefieren que sus Putas aprecien el néctar de su tranca degustándolo sin perder una gota y otros prefieren aplicar su crema sobre la piel, en especial cara y pechos. Tú te las has apañado para darme ambas demostraciones, felicidades ...’’

-‘‘Gra, gacias, ..Sr. Montoya ’’. Admitió a decir Mamá abochornada.

-‘‘Bien, ..ahora veamos como tienes el chocho de usado ...’’

El Sr. Montoya volvió a explorar la intimidad de Mamá que luchaba por no apartar su mirada. Estaba más que sobradamente preparada para recibir su aparato. Saboreó los jugos de su nueva recluta y exclamó:

-‘‘¡Chomppss!, ¡Mmhh! ..no me canso de saborearte, Putita ..¿lo estás disfrutando no? ’’. Y volteó a verla.

-‘‘Sí, ¡Ah!, si Sr. Montoya, ..lo hace, lo hace usted muy bien ’’.

-‘‘¡Je je je!.. La opinión de una profesional, ..claro que en tu caso no podemos decir que seas una experta todavía. ¿Tienes algún otro agujero que ofrecerme zorra? ’’. Dijo el Sr. Montoya con tono ironíco.

-‘‘Te, tengo mi cosita ...’’

Mamá completamente sonrojada y sofocada por el trato vejatorio de su jefe apenas pudo responderle de un modo audible. Con un hilo de voz le ofreció su chocho.

-‘‘¿Cómo has dicho?, ..hablas muy bajito. Se te ha debido quedar algo de mi verga en la garganta, porque no te escucho nada ’’.

-‘‘Te, tengo mi vagina para que la disfrute Sr. Montoya ...’’ Dijo Mamá muy avergonzada por excibirse cachonda.

-‘‘¿Cosita?, ..que es esa bobería para referirte a tu panocha, ¿eh? ’’. Respondió el Sr. Montoya enojado y dándole una fuerte cachetada entre el interior de sus muslos.

-‘‘¡Ayy!, ..tengo mi pachona pues ...’’ Dijo mi Madre en un arranque de ira.

-‘‘¿Qué, que fue esa estupidez maldita golfa?, ..¡no permito que ninguna Puta me grite!. No me gustan las Putas orgullosas, ¿entiendes? ¡Si no te parece correcto el trato recibido ahí tienes la puerta, zorra!, ..le dire Antonio que no sirves, que vaya y te venda para otro lado, apuesto que hay muchos callejones dónde colocar a una Puta orgullosa como tú ...’’

Mamá irrumpió en llantos y de rodillas le suplicó a su dueño que la perdonara, había sido un estúpido ataque de ira, los nervios la habían jugado una mala pasada.

-‘‘Po, por favor, Sr. Montoya, ..no volverá a suceder. Usted ha visto que soy buena y obediente, no sé lo que me ha pasado, ..lo necesito, necesito liquidar esa deuda, por favor Sr. Montoya. No se enoje conmigo, por favor ...’’

-‘‘Está bien, ..espero que no se repita, por tu bien. Mis Putas trabaja por dinero, tú no estás para ser orgullosa o remilgosa porque lo que tú necesitas es el dinero no el cariño. El cariño es para las Madres, las buenas Esposas y las hijas. No para las desvergonzadas como tú que se ofrecen a cualquiera que pague por ellas. ¿Lo has entendido zorra? ’’.

-‘‘Sí, si Sr. Montoya, ..no soy más que una Puta, pero no le diga nada Antonio, por favor ...’’  Dijo entre sollozos.

-‘‘Bien, como podrás comprender, no puedo permitir que ninguna de mis chicas me griten, ..y menos en mi propia oficina. Ahora queee, ..para asegurarme de que aprendas la lección tendré que castigarte, ..aunque como esta a sido tu primera vez no seré muy severo contigo. ¡Ponte sobre mis rodillas, Puta! ’’.

-‘‘¿Que, que me va hacer? ...’’ Mi Madre le había agarrado un pavor a este tipo, quien la mirada con mirada desafiante.

-‘‘¡Tshhh!, ..hazlo ’’. Repitió con liderazgo.

Mamá obedeció resignada, seguramente se reprochaba esa estúpida salidita de tono. Sabía perfectamente que si no la contrataba y rompía el acuerdo, ¿que iba a ser? El Sr. Montoya advirtió el miedo en los ojos de su nueva Puta. El tipo ya tenía mucho callo para su negocio, sabía que cuando una de sus rameras lo miraban arrepentidas y suplicantes tratando de evitar su implacable castigo, la tenía en sus manos. Mamá parecía haberse resignado dócilmente y se colocó en la posición indicada. Al hacerlo pudo sentir la empinada verga de su jefe rozando su pecho. El desgraciado volvió a hurgar en su entrepierna, pero ahora ya no con cariño.

-‘‘¡Si serás Puta!, ..¡estás chorreando desgraciada! ’’.

-‘‘Sí, si Sr. Montoya, ..mucho ’’.

-‘‘Si no hubieras sido tan remilgona, zorra ..ya estarías disfrutando de tu premio ’’.

-‘‘Lo, lo siento mucho, de veras, Sr. Montoya ’’.

-‘‘¿No me suplicas clemencia sorrita? ’’.

Mamá estuvo tentada de hacerlo pero interiormente se consideraba merecedora del castigo. Prefería así asumir sus faltas, no sólo por su estúpido arranque de dignidad e ira, sino por mancillarse a sí misma y a su familia. Era una cualquiera y se merecía todo lo que le estaba pasando.

-‘‘¡No, Sr. Montoya!, ..soy una Puta rebelde y merezco todo el castigo ’’.

-‘‘Bien, será una lástima lástimar este precioso trasero, .. pero te lo has ganado. ¡Cuéntalos y da las gracias, zorra! ...’’

El tipo la tenía en sus rodillas como una niña caprichosa cuando va a ser castigada, masajeó sus firmes glúteos y tras unos minutos así la azotó con toda la fuerza de su mano derecha. La piel blanca de Mamá enseguida se puso lívida al instante, para ir tomándo un tono rosado. Se apreciaban con nitidez la marca de los dedos.

‘‘¡SPLASSHHH!! ...’’

-‘‘¡AAYY!!, Uno ’’. Chilló mi Madre.

-‘‘¡Te faltó dar las gracias, Puta! ’’. El Sr. Montoya volvió a palmearla con fuerza.

‘‘¡SPLASSHHH!! ...’’ Se volvió a escuchar con más fuerza.

-‘‘¡AAAYYY!! ¡OUUHH!! Do, dos, gracias ’’. Volvio a responder mi Madre.

-‘‘¡Te falto decir Sr. Montoya, perra! ...va de nuevo ’’.

‘‘¡SPLASSHH!! ...’’ Nuevamente se volvió a extremecer el glúteo de mi pobre Madre.

-‘‘¡AAAYY!! ¡AYY!, ¡YA, YA! ..U, uno, uno, gra, gracias Sr. Montoya ’’.

Mamá lloraba, sus maravillosas nalgadas eran maltratadas y golpeadas dolorosamente, aunque el Sr. Montoya había cambiado la zona de impacto esto no las hacía menos dolorosas. Y lo peor es que todavía iba por la tercera.

‘‘¡SPLASSHH!! ...’’

-‘‘¡AAAYYY!!! Cu, cuatro, cuatro, gra, gracias, Sr. Montoya ’’. Logró decir mi Mami mientras se llevaba una mano a la boca para tratar de mitigar el dolor. Llevaba seis azotes y el culo le escocía. El Sr. Montoya no se retraía a la hora de darle con fuerza.

‘‘¡SPLASSHH!! ...’’

-‘‘¡OOOUUU!! Si, siete, gracias Sr. Montoya ’’.

El infeliz iba administrando los golpes a intervalos regulares apreciando cómo se iba coloreando paulatinamente el trasero de Mamá. Entre azote y azote se deleitaba acariciando y sobando sus nalgas viendo como éstas se calentaban y cómo la piel se blanqueaba alrededor de su manos cuando la apoyaba con fuerza. Este magreo no hacía sino incomodar aún más a mi Madre pues aumentaba el escozor que producían los azotes y además la hacía sentirse vejada y ultrajada. Los azotes se prolongaron durante un buen rato hasta llegar a los diez. Para entonces ella sólo percibía el dolor y trataba de evitar el llanto mordiéndose la mano.

-‘‘Bien, creo que con eso tienes más que suficiente ..por ser tu primera vez lo dejaremos en diez azotes. ¿Qué te parece Puta? ’’.

-‘‘Gra, gracias, Sr. Montoya, ..pro, procuraré ser buena y obediente, Señor ’’.

-‘‘Espero que hayas aprendido la lección, ..créeme esto no es un verdadero castigo. Ya sabrás lo que les pasa a las Putas tercas y rebeldes cuando lleves más tiempo con nosotros ’’.

-‘‘Sí, si Sr. Montoya, ..lo, lo siento Señor ’’.

El tipo dejó de manosear el trasero de Mamá para comprobar el estado de su chocho. Para su asombro éste estaba más empapado ahora, si cabe que antes de la azotiza.

-‘‘¡Pero si lo tienes hecho agua!, ..¿te gusta que te azoten y te castiguen zorra? ’’.

-‘‘No, no lo sé, Sr. Montoya ..yo ..es la primera vez ’’. Volvió a reconocer Mamá sonrojándose por enésima vez.

Lo cierto es que ahora que habían cesado los azotes y disminuido el dolor las nuevas manipulaciones de ese tipo sobre su concha la habían calentado aún más que antes. Y si se mordía una mano ya no era para evitar chillar de dolor y rabia, sino para evitar gemir como una guarra. Mi Madre se estaba comportando como Puta desvergonzada, le estaba gustando que la trataran como a una Perra en celo. En cierto modo te mereces lo que te están haciendo cusca, se decía mi Madre ya doblegada y sumisa a lo que le quisiera hacer su dueño. El Sr. Montoya proseguía metiéndole un par de dedos en la vagina a la par que estimulaba su clítoris, Mamá comenzaba a dejarse llevar nuevamente por el placer que tan hábilmente le proporcionaba su Jefe. El maldito catador de Putas se detuvo en sus acciones e hizo que Mamá se incorporara, ¡el maldito seguía teniendo la verga parada como una piedra!.

-‘‘Este, ..¿por dónde íbamos?, ah sí. ¿Tienes algún otro agujerito que ofrecerme, zorra? ’’.

-‘‘Ss, si Sr. Montoya, ..tengo esta jugosa ‘‘panocha’’ para usted Señor ’’. Respondió Mamá sin ningún pudor al tiempo que separaba las piernas y abría los labios del chocho. 

La verdad era que Mamá estaba asumiendo su rol de Puta, gracias a la enorme calentura. Y yo en el edificio del frente grabandolo todo. Realmente Mamá parecia un Putón de primera, sólo había que calentarla un poco y era capaz de tirarse un regimiento.

-‘‘¿¡Qué esperas para montarte Puta!?, ..mi estaca está lista para empalarte por completo ...’’

Nuevamente mi Madre se tuvo que sacrificar por la familia, resignada se colocó abierta de piernas encima de aquel tremendo falo, dispuesta a metérselo entero hasta la empuñadura a pesar de su enorme tamaño. Apoyó sus manos sobre los hombros del Sr. Montoya que se mantenía inerte y sereno como si fuera una simple rutina de trabajo. Mamá se postró sobre ese tremendo ariete y se quedó mirándolo, preguntándose como le gustaría que su Jefe la montara. Si le gustaba lentamente, recreandose de las paredes de su chocho, o le gustaba el ajetreo, brincando con fuerza y desenfreno. Pero al sentir ese tremendo animal topandole la entrada de la vagina no pudo evitar pensar si la lastimaría. Una pequeña parte de su mente le seguía recordando que ese aparato era tremendamente grueso y largo, el infeliz lo tenía más duro que una piedra. Decidio hacerlo lentamente, sería mejor que se fuera con cuidado. Mientras que la Puta que llevaba dentro sacaba su lado más salvaje, dejándose arrastrar por la lujuria de su excitación, el Sr. Montoya la sujetó por las caderas y suavemente la fue haciendo descender, guiando su verga hasta las profundidades de esa cálida cueva que se escondía entre las piernas de su Puta. Mamá separó sus labios para facilitar la entrada del falo, cuando el glande logró entrar no pudo evitar gemir.

-‘‘¡Ohh!, Sr. Montoya, ..despacio por favor ’’.

-‘‘Eso no es nada, zorrita ¡Je je je!.. Ya verás cuando la tengas bien enterrada ’’. La amenazó el maldito.

El maldito catador, detuvo el descenso de su Puta y volvió a sacar el glande, rosó su capullo por la entrada del chocho recorriendo sus labios por delante y hacía atrás varias veces, provocando nuevos gemidos en su nuva chica. Despues, volviendo a colocar su garrote en la entrada hizo que Mamá descendiera un poco más hasta que nuevamente pasó el glande. Los labios de la vagina de mi Madre se abrían y estiraban para abarcar aquel grueso capullo. El Sr. Montoya invitó a Mamá a que moviera sus caderas con movimientos circulares sin que su tranca se saliera o se enterrera más profundamente en su vagina. Quería sambutirsela toda pero no tenía prisa, sabía que su chica estaba bien caliente y quería hacerla sufrir. 

El mal nacido quería que Mamá se lo pidiera, que le suplicara que la llenara. Mama seguía gimiendo cada vez con más frecuencia, su vagina se ensanchaba acogiendo golosamente el grueso aparato de su Jefe. El Sr. Montoya en cambio, veía cómo su verga era rodeada, atrapada, masajeada y casi succionada por las estrechas y apretadas paredes vaginales de mi Madre, era como una acogedora mano masajenado el pene. Progresivamente el poderoso falo se fue incrustando en el cuerpo de su Puta que cada vez se iba sintiendo más llena, tanto por la longitud como por el grosor de la que la estaba penetrando. 

-‘‘¡Ummmhhh! Ss, Sr. Monoya, ..la siento hasta dentro ’’.

De hecho Mamá creía que ya se había introducido toda y comenzó un cadencioso movimiento de sube y baja. Al principio al Sr. Montoya no le importó, pues pensaba que su chica estaba demorándose un poco para prolongar su placer, cuando comprobó que no era así dejó de acariciar y masajear sus pechos para tomar bien sus caderas. La levantó de ellas hasta que casi se sale la punta de su glande y de una fuerte embestida y tirando de Mamá hacía abajo, le clavó su falo por completo. El chillido de Mama fue desgarrador.

-‘‘¡ARRGGGGHHHHHH!!! ¡DIOSSSS!! ...’’

A pesar de que mi Madre ya se encontraba lubricada y excitada, ella sintió una mezcla de tremendo placer y terrible dolor. La terrible tranca del Sr. Montoya le había golpeado el fondo de la vagina, sin duda hasta le había alcanzando a traspasar el útero. Nunca la habían llenado así, apesar de que ya habían paso infinidad de hombres sobre ella. 

-‘‘¡Ooh! Se nota que estás muy estrecha, ..nunca te habían calzado de verdad, ¿eh Puta? Si hasta pareces virgen y todo, maldita guarra. A los clientes les encantará llenarte con lo apretadita que estás ’’.

-‘‘Por.. ¡AY! Po, por favor Sr. Montoya, despa, despacito, ..espere, espere. Estoy muy abierta me va a romper algo ’’.

El rostro de Mamá estaba verdaderamente angustiado. Su Vagina aún no se había adaptado aquella estaca, el Sr. Montoya se quedó quieto unos instantes, con su macana completamente clavada, esperando a que mi Madre se recuperara y se acostumbrara al tremendo tamaño de su miembro. Mientras esperaba giró su silla con ruedas para poder ver el reflejo de su empalada en el enorme espejo que había en una lateral de su despacho. Como si fuera algun tipo de logro o algo de lo que pudiera sentirse orgulloso, con una sinica sonrisa pudo apreciar la profundidad de su penetración al comprobar que debajo del trasero y del chocho abierto de Mamá únicamente se veían ¡sus güevos!, ni un sólo milímetro de su mástil era apreciable.

-‘‘¡Uff!, uff!!.. po, por favor, Sr. Montoya. No, no se mueva ¡uff!!, uff!.. Quieta, quieta ’’.

Mamá respiraba agitadamente con los ojos entrecerrados y con su rostro pegado al torso de su jefe. Se había echado hacía delante para soportar el tremendo dolor de sentirse tan abierta. Afortunadamente para ella, el Sr. Montoya estaba más entretenidoen ver la imagen que tenía al frente, el desgraciado se deleitaba con las sensaciones que ella le estaba dando, sentia el suave roce de los pezones sobre su pecho, el húmedo y cálido abrazo de la vagina sobre su verga, y por si fuera poco, una magnífica panorámica de los sonrosados glúteos y la espalda de su bella prospecto.

Era increible ver la imagen de mi pobre Madre encima de ese viejo, con las piernas abiertas y unos tremendos güevos bajo su chocho, ella ni se movía trataba de acostumbrarse a tremendo invasor, mientras su Jefe que se encontraba abajo, con sus manos empezaba a recorrer la espalda de mi Madre, magreando y sobando detenidamente las sensibles nalgas, acercándose a su esfínter e introduciendo tímidamente el dedo índice. A ella no le importó que hiciera eso en estos momentos, afortunamente para ella ya muchos tipos habían usado su agujero trasero, además era más importante consentrarse por el tremendo trozo de carne que tenía incrustado por enfrente, que un simple dedo por el culo.

Pasado un ratito ella comenzó a moverse acompasadamente logrando aumentar el roce de su clítoris contra el pubis de su jefe. El placer se hacía dueño una vez más de sus sensaciones y poco a poco Mamá comenzó a cabalgar con más energía a su dueño.

-‘‘¡Je je je!.. Parece que te gusta Putita, ..dime mi Puta, ¿te gusta mi garrote? ’’.

-‘‘¡Uff!!, ¡ufff! siii, si Sr. Montoya, ..me encanta. Me llena toda. ¡Ooohhhh! ’’.

-‘‘Pues anda, anda ..¡cabalga, cabalga!, atiende a tu cliente maldita salida ’’. Le decía el Sr. Montoya mientras le daba unos suaves cachetes en las nalgas.

-‘‘¡Oh por dios!, Sr. Montoya ..qué grande es, ¡Don Alosno que cosota tiene! ’’.

-‘‘Pues diviertete, ..es toda tuya ¡Je je je!..’’

-‘‘¡Ouchhh! ¡AYYY! SÍ, SÍ... ¡Oh diossss! ’’.

Mamá estuvo cabalgando un buen rato a su dueño a buen ritmo. Ahora eran el cansancio y el placer los dueños de sus pensamientos. Su cuerpo sudoroso por el continuo ejercicio empezaba a demandar un descanso, los músculos de su vientre, pelvis y piernas amenazaban con acalambrase. Pero no podía parar ahora que estaba apunto de venirse, el Sr. Montoya podría ayudarla, pero parecía más estar consentrado en besar y lamer sus pechos o palmear y magrear su trasero que en moverse. Incluso por un momento, me parecio ver que le introducía dos dedos en su trasero.

-‘‘¡Oucchhh! Sr. Montoya, ..su, sus deditos no ¡Ummmhhh! ’’.

El Sr. Montoya era consciente del cansancio de mi Madre, cada vez le costaba más trabajo mantener un ritmo acompasado y éste iba haciéndose cada vez más lento. Cuando esto sucedía, le azotaba fuertemente una nalga como si estuviera azotando aun caballo para que trotara. Pero el cuerpo humano tiene un límite y Mamá ya lo estaba alcanzando. Don Alonso se detuvo en seco, dejando a mi Madre al filo del orgasmo y casi a punto de desfallecer. Para su fortuna ella estaba en buena forma, ya que otra ya hubiera desfallecido.

El tipo consciente de que Mamá caería agotada, la hizo parar sentándola de nuevo sobre sí, dejándola descansar un rato para que recuperara un poco el aliento. Cuando su respiración se regularizó, la hizo darse la vuelta y la hizo empalarse nuevamente su garrote, pero esta vez ambos miraban al espejo.

-‘‘Mirate Puta, ..dime, ¿que es lo que ves? ’’.

Mamá levantó la mirada entre su pelo alborotado, contempló por primera vez cómo se introducía el enorme mástil del Sr. Montoya en su húmeda cuevita. Su cuerpo estaba bañado en sudor, sus piernas le temblaban al ir sambutiendoselo de nuevo, luego empezó a cabalgar de nuevo, pero esta vez Don Alosno le pidió un ritmo más lento, al menos al principio. El cambio de posición hacía que fueran otras las zonas estimuladas por su falo. Sin embargo ahora su botoncito recibía menos atenciones con lo que se alejaba la llegada del orgasmo. Mamá se acariciaba y pellizcaba sus pechos a fin de aumentar sus sensaciones y alcanzar el ansiado orgasmo, pero su Jefe, se percató y puso una de sus manos sobre su pelvis.

-‘‘Quieres correrte, ..¿verdad Puta? ’’.

-‘‘Sí, por favor Sr. Montoya ...’’

-‘‘¡Pídemelo, sorra! ..pídeme que te joda y te haga reventar de placer ...’’

-‘‘¡Ah!, ¡ah! Po, por favor, Sr. Montoya, ..jodame fuerte. ¡Ah! Déle duro a esta Puta, hasta reventar ...’’

El Sr. Montoya empezó a masajear el botoncito de mi Madre, que parecía querer competir contra la dureza de ese falo. Ella ya no podía más, estaba a punto de venirse, el viejo infeliz era un maestro para estimular clitoriz, un catador, bastó un par de segundos para que Mamá estallara y se estremeciera de placer.

-‘‘¡Aaahh!, ¡Aahh! Di, ossss ¡AGGGHHHH!! ’’.

El orgasmo le llegó a mi Madre como un torrente incontenible. Se arqueó hacía atrás y oleadas de placer controlaban sus espasmos. Su chocho manaba abundantes jugos que bañaron las bolas de su Jefe. Sus piernas no la sostenían y se sentía completamente llena, aquella sensación era indescriptible. Don Alonso no dejaba de estimular su clítoris, como hiciera anteriormente quería que su Puta llegara a un segundo orgasmo casi inmediato. Esta vez sin embargo cuando le pareció que estaba lo suficientemente excitada como para anticipar el clímax se detuvo. Y levantándose del sillón encaminó a su zorra contra el escritorio de vidrio sin sacarle el miembro.

-‘‘Inclínate hacía delante, pon tus manos sobre la mesa y abre bien tus piernas, zorra ..ahora si vas a ver lo que es bueno ’’. Le amenazó el tipo.

En cuanto Mamá se puso en la posición indicada, el Sr. Montoya comenzó un violento metesaca, agarrandola violentamente por las caderas, que amenazaba con arrastrar el escritorio a lo largo del despacho. Don Alosno la pistoneaba con increíble fuerza y Mamá se derretía de gusto. ‘‘¡PLOFFF!!, ¡PLAFFF!!, ¡PLOFFF!!, ¡PLAFFF!! ’’ Los sonidos de los güevos golpeando en multiples ocasiones contras las nalgas de mi Madre eran lo unico que se escuchan en esa oficina, el desgraciado viejo tenía un vigor increible, podía estarse por horas y su miembro no perdía ni un apice de tamaño.

Pasado unos minutos entre las violentas estocadas, Don Alonso la jaló del pelo, ahora la cabalgaba obligándola a mirarle a través del espejo, quería que su nueva chica supiera quien es su dueño, y que se acordara de quien la estaba montando ahora. Alguien pudiera extrañarse que tras dos horas de entrevista aquel hombre tuviera tanta fuerza, pero es que hasta ese momento Mamá había llevado todo el peso del esfuerzo. Ella se sentía abrumada ante las fuertes embestidas, ahora comprendía el significado de las palabras como: penetrada. empalada, pistoneada, atravezada, ensartada, agujerada y si se me olvida alguna, todo lo que termine en ada...

-‘‘¡Uff!, ¡uff!, ¿te gusta así zorra? ..¿te gusta que te monte un hombre de verdad, eh? ’’.

-‘‘¡Arghh! Sí, siii.. ¡AAAHH!!... Sí, Sr. Montoya, me encanta ’’. Y Mamá se vino una vez más.

-‘‘¡PLOFFF!!!, ¡PLAFF!!, ¡PLOFFF!!, ¡PLAFFF!!!’’ Y los sonidos no se detenía, si no que aumentaban.

-‘‘¡OOHH DIOSSS!! ¡SÍ, sí, siii, ..me corro, me voy nooo. Sss, Sr. Montoya, me corro.. ¡AAAAAAAAHHH!!! ’’.

El Sr. Montoya calmó el ritmo aunque no mucho, quería que su Puta continuara excitada, pero no quería que se corríera. Tenía otros planes para su zorra, no quería correrse en su chocho. Estiró su mano y sacó un frasco de su cajón, lo abrió y comenzó a restregar el lubricante por el estrecho y rosado agujerito. Como estaba bombeándola se le hacía difícil meterle más de un dedo, consiguió con paciencia meterle los dos pulgares y abrir un poco más su ano. Debido a la excitación, Mamá no presto demasiada atención a los movimientos de su Jefe en su ano. Estaba próximo su tercer orgasmo consecutivo, el próximo de muchos de esta mañana.

-‘‘¡Qué buen chocho tienes, Puta! ..¡ufff!!, es un placer jodertelo ’’.

-‘‘¡Aahhh! ¡Siiií!! ...’’ Mi Madre seguía enfrascada en sus orgasmos, sin imaginar lo que le tenía planeado.

-‘‘¡Pero que Puta eres!, ..¡no tienes llenadera, perra! ’’.

-‘‘¡Aaaaahhhhh!! Siiií, ..soy una perrrrra ¡Ooh! U, una Puta, Sr. Montoya. ¡Su putaaaa! ’’.

-‘‘Bien Puta, ..vamos a ver que tan Perra eres. Es hora de terminar tu examen, ..sólo nos queda un agujero. Apóyate en la mesa, que te voy a enseñar la ultima lección, te voy a dar por el culo ’’.

Mamá se sobresaltó, no creía que Sr. Montoya fuera a ir tan lejos en la primera vez. A pesar de su enorme calentura tenía miedo, el tremendo garrote de Don Alonso era moustroso. Ahora comprendía por qué las Putas del Sr. Montoya salian completamente caladas de ese lugar. Trató de incorporarse pero Don Alonso se lo impidió con facilidad apoyando su mano sobre su espalda, mientras seguía bombeándola en el chocho.

-‘‘¡No, por favor!, ..por favor Sr. Montoya, no. Usted lo tiene muy grande. ¡Ah! ¡Ah!, ¡me va a lástimar! ’’. Mamá se mortificó al comprobar cómo a pesar de su terror seguía derritiéndose de placer ante los continuos envites de su Jefe.

-‘‘¡No te muevas, Perra! ..un agujero más no importa. Además, con lo caliente que estás seguro que lo disfrutas ’’. Y la volvió a empujar por la espalda.

La pobre empiezo a decir que no con la cabeza. Intenta moverse pero es imposible, el desbraciado la toma de las greñas y la empuja hacía el escritorio impidiendole la huida. Sin soltarla de las greñas Mamá intenta voltear y soltar sus últimas suplicas.

-‘‘¡No, no por favor! ’’. Imploró casi llorando.

-‘‘Cállate y apóyate en la mesa ’’.

-‘‘¡No por favor!, ..por favor, no Sr. Montoya lo tiene muy.... ¡AAYY!! ’’.

¡SPLASHHH!! Un fuerte cachetazo la hizo callar.

-‘‘¿Que te dije Perra?, ..¿quién te manda, Puta? ¿Quién tiene que quedar satisfecho? ’’. Preguntó el viejo bastante molesto y dejandole claro su nuevo rol de Prostituta.

-‘‘U, usted, Sr. Montoya, ..pero por mi colita noo. ¡Me va a reventar! ...’’ Logró a decir Mamá totalmente asustada.

-‘‘¡No me resonges Perra!, ..pórtate bien y no te muevas. Cuanto más te resistas y lo aprietes peor para ti, más te dolerá ’’.

Volvió a tomar el bote de crema y le puso un poco más alrededor de su agujerito, despues el Sr. Montoya sacó su ariete del estrecho, dilatado y delicado chochito de mi Madre. Lo apoyó en la entrada de su ano y se preparó. Mi Madre cerró los ojos y apretó sus puños anticipándose a lo que se le venía encima. Sin embargo debido a los nervios apretó más su entrada trasera. Don Alonso presionó pero no consiguió gran cosa. Volvió a intentarlo con similar suerte.

¡SPLASHHH!! Otra fuerte nalgada hizo gritar a su asustada prospecto. Antes de que pudiera quejarse, Don Alonso atacó con decisión la entrada posterior logrando introducir todo el glande.

-‘‘¡AAAAYYYYY!!! ¡Duele!, ¡Duele!, me duele mucho. Por favor, Sr. Montoya, me duele mucho ¡ARRGGGGGHHHH!! ’’.

¡SPLASSHHH!!! La golpeo fuertemente en el trasero y le gritó:

-‘‘¡Te he dicho que te calles la boca!, ..no me vuelvas a resongar porque te la dejo ir toda, y creeme linda que eso si te va a doler. Si yo te digo que entra, es que entra ’’.

Totalmente subyugada y derrotada Mamá no se atrevía a contrariar a su jefe. Rebajada, denigrada y dominada sólo podía aspirar a la misericordia y compasión de su catador.

-‘‘¡AAAYYY!! ¡Uff! Po, por favor ¡Ouchhh!! Por favor Sr. Montoya, ..métamela pero despacito. ¡AAYY!! Duele mucho, es demasiado grande, ..¡me va a romper! ’’.

-‘‘Tranquila Señora, ..se ha portado muy bien, como una auténtica profesional. Ya sabes mi lema, sin prisas, ..además, lo más difícil ya ha entrado. Relájese, ..todo irá bien ’’.

-‘‘Co, con cuidado Sr. Montoya ’’. Vuelve a implorar.

Antes de que terminara la frase apretó con todas sus fuerzas y gracias a la crema más verga se enterró en su culo, el dolor fue inmenso y hubiera dado un grito impresionante sino fuera porque el Sr. Montoya con un simple ¡Tshhhhh! la hizo callar. Cada ruego la alejaba más de una posible escapatoria. El hijo de la chingada disfrutaba más oyéndola pedir una amnistía. Sus nalgas planas y cuadradas ya se aprietan presionando más su ariete detrás de mi Mami. La pobre siente la terrible presión y se asusto. Se pone pálida. Creo que hasta empieza a marearse, siente que su pobre culito se descose. Aguanta y ahoga un grito, aúlla de dolor y pavor. Tiene una sensación desagradable, como si se estuviera cagando, con la cabeza de su tranca taponenadole el recto. El culito de mi Madre intenta hacer su trabajo, tiende a contraerse para expulsar ese cuerpo extraño, pero este empuja en dirección contraria con fuerza y decisión.

El Sr. Montoya estaba impresionado por el aguante de su nueva chica. Indudablemente era un material de primera para su cochino negocio. Por primera vez en mucho tiempo estaba impaciente por bombear, en definitiva culiar a todo vapor a su nueva Puta. Sin embargo creo temía lastimarla. Pienso que porque si le hacía mucho daño además de la pérdida de días en su recuperación física tendría la bajada en el rendimiento por el daño emocional que sería más difícil de reparar. Don Alonso no tenía reparos en ofender, deshonrar y humillar, a sus Putas, todo lo que fuera necesario, pero no quería romperlas, quitarles el alma por completo. Si eso sucedía ya no disfrutaba, se convertían en poco más que muñecas de plástico, que ni sienten ni padecen. Sería una Puta sin chiste. Y eso estaba mal para su negocio.

Se conformo por tanto en respetar su palabra, aunque se la hubiera dado a una Puta era un hombre de honor. Lentamente siguió presionando en el esfínter de la Mamá. Ella gemía quedamente, ahogaba su dolor mordiendo el saco que estaba sobre la mesa. Sus manos tensadas por la enorme presión que ejercían sobre la mesa, parecían querer traspasar el cristal, la madera y el metal. De vez en cuando procurando aliviarse levantaba ligeramente su torso y veía su angustiado rostro delante del espejo. 

-‘‘¡AAYY!! De, despacio, ..po, por favor Sr.montoya ’’.

El antinatural camino prosigue unos 5cms. Entre quejidos, tanto de mi Madre como los resoplidos del viejo:

-‘‘¡Maldición que apretada estás!, ..juraba que ya te la habían metido ’’. Le dice sin dejar de empujar.

El pobre ano de mi Madre ya se ha rendido a la evidencia del desproporcionado diámetro, pero su pobre recto no da el brazo a torcer ante tanta longitud, ese desgraciado la va a matar.

-‘‘Cualquiera diría que eres virgen del culo, ..dime, ¿tu Marido nunca te dió por este agujero? ’’. Se queja amargamente el enculador.

-‘‘Quieta, quieta, ..despa, despacito, quieeeta, ¡Ayy! despacito, pacito, pasito ¡Ummhh! ’’. Pero mi Madre estaba más consentrada en aguantar el dolor que en contestarle las humillantes preguntas que le lanzaba ese tipo.

-‘‘Tranquila Putita, ya casi esta, va por la mitad ’’. Le mintió su jefe. 

En realidad como mucho le había enterrado un tercio de su macana. El ano de Mamá estaba completamente dilatado y amenazaba con tronar. El Sr. Montoya sentía un enorme placer al tener su aparato dentro de aquella cavidad tan estrecha, cálida y muy pronto acogedora. Lentamente fue sacando su herramienta hasta llegar a la parte del glande. No deseaba salirse del todo de ella por si luego le costaba entrar de nuevo. Tras darle unos segundos de descanso, volvió a la carga con determinación esta vez llegaría hasta a mitad. Y casi lo consiguió. Mamá no se atrevía a mover las caderas, pero llevaba tanto tiempo sin hacerlo que no evitó empalarse un poco más cuando quiso ponerse más cómoda.

-‘‘¡OOUUUUHHHH!!! ’’ Los ojos casi se le salen de las orbitas.

-‘‘Eso es chiquita, ..ayúdame y te será más fácil ¡Je je je!..’’

-‘‘¡Ummmhhh!, ..¿fa, falta mucho Sr. Montoya? ’’.

-‘‘No, sólo queda un poco, ..quizas si te lo vuelvo a sacar y te meto más lubricante lo logremos ’’.

El tipo volvió a sacar su macana, y lo que vi me dejó impresionado, la circunferencía que presentaba el culo de mi Madre era atroz, dudaba en si pudiera cerrarlo ya. Mientras el Sr. Montoya entre un montón de condones, botes y consoladores de todas las medidas, el pobre culo de mi Madre recibe una tregua, el escozor se concentra en la superficie de su deformado ano. Intenta cerrarlo pero siente como, pese a los esfuerzos, es incapaz de volver a su posición original. Es una sensación de impotencia terrible: ver a tu hermosa Madre no poder ni cerrar su propio culo. La parte interna aún responde, pero la boca del túnel es incapaz de controlar los atrofiados músculos.

-‘‘Aquí está ’’. Dice. mientras agita un pequeño bote rojo. Rápidamente se acerca sacando el tapón y, vertiendo parte de su contenido en sus manos.

Sin perder el tiempo envuelve su tremendo garrote con el gel. Mamá voltea nerviosa y observa la tremenda tranca saliendo y entrando de sus dedos. Completamente lubricado, el Sr. Montoya abandona su mejor amigo, volviendo a llenar sus palmas con el transparente gel. Concentrado en su arduo trabajo, se coloca tras las posaderas de mi Madre, sin tan siquiera mirarla. Poniendo su mano plana, empieza a untarle el fondo del culo. El primer contacto es frío y la hace sentir un escalofrío que le cruza todo la espalda. Sin dejar de circular su mano, el frío inicial se va tornando en un calor intenso. Su mano empieza a resbalar cada vez más hasta que es casi imposible que la toque.

-‘‘Este lubricante es genial, ..solo lo usamos con Putas lástimadas. Ya sabes, las que no quieren trabajar al siguiente dia, ..asi ya no hay pretextos ¡Je je je!..’’

Menuda crema más genial, Mamá empieza a notar como su culito se va abriendo solo. El desgraciado empieza a meter un par de dedos. O eso creo, porque casi no veo nada, hasta que se mueve y me deja observar que le ha introducido la mitad de los dedos.

-‘‘Hay que lubricarlo bien por dentro, ..sino no servirá de nada ’’. Le dice con dulzura muy cerca del oído.

Mamá al girarse, ve como su nuevo Jefe con el bote en sus manos, se unta la punta de sus casi 30cms de miembro. Se llena el capullo con abundante gel, un buen sope de crema le aumenta el tamaño del mismo. Gotea sobre la mesa, parece la lengua de un alien o algo parecido, goteando babas sobre el vidrio de la mesa y dirigiendose nuevamente a esa húmeda cuevita. El deforme ciclope toma posiciones de nuevo. El Sr. Montoya la sujeta firme de las caderas para colocarse bien, pero casi se cae al resbalarsele una de las manos por tanto lubricante. Aferrados bien sus nalgas de nuevo, Mamá vuelve a notar el torpedo dirigido entre sus nalgas.

El tremendo falo empieza a resbalar entre esos gloriosos cerros de carne mazisa. Al llegar al fondo el miembro continua avanzando sin encontrar oposición. Mamá nota la plasta de crema diluyéndose en las paredes de su recto, cada vez mas y más, y más adentro. La cosa continua sin problemas hasta media tranca. A partir de ahí la crema parece perder su efecto y el dolor reaparece nuevamente intensificado al doble. Vuelvo a gritar como una Perra a cada milimetro metido.

-‘‘¡Muerde esto!, ..y para de gritar ya ’’. El desgraciado le da sus propios calzones para quella muerda.

Mamá ni se da cuenta de que tipo de prenda se trata pero hace caso, es más el dolor que siente en su trasero que el desagrado de lo que se lleva a la boca. De inmediato siente su sabor impregnando entre las ebras de la tela. Se vuelve a silenciar la oficina, el tremendo garrote vuelve a atacar ya sin miramientos. Potentes culetazos van deformando el aro rosadito de mi Madre hasta que algo cede en su interior. El dolor parece desaparecer. La tranca entra, y entra. Si las medidas no me fallan, eso debería llegarle ya al ombligo. Pero, perdido entre el laberinto de su intestino, el monstruo prosigue la penetración hasta que esos gordos güevos besan el chocho de mi Madre por primera vez.

El culo le arde, pero parece que ya no le duele. Escupe los calzones y pregunta con bastante esfuerzo:

-‘‘¿Ya?, ..¿ya está toda? ’’.

-‘‘Sí, Puta ..ya está, te las has tragado entera ¡Je je je!.. ¡Disfrútala! ..’’

-‘‘¡Oucchhhh! ¡Mmmhhhh!, ..la, la siento bien adentro ¡Ooohhh!! ’’.

El Sr. Montoya comenzó a extraer con suma lentitud su herramienta, para volver a introducirla después de igual modo. Mamá sólo deseaba que su Jefe acabara lo antes posible, pero el roce de aquellos genitales sobre su chocha le trajo nuevas oleadas de placer. Ahora que poco a poco su cuerpo se iba acostumbrando a aquella intrusión le resultaba más placentero el lento y cadencioso vaivén que se iba acelerando de un modo imperceptible. Mi Madre empezó a gozar de nuevo y la sangre volvía a circular por los dedos de sus manos al aflojar la presión que ejercían sobre la mesa. Ella comenzó acoplar sus movimientos a los de su jefe. Comenzó a gemir quedamente.

-‘‘¡Pero si ya ni te quejas, desgraciada! ..ya no te duele ¿verdad Putita? ’’.

-‘‘No, ¡Ummhh! no me duele, ..pe, pero vaya despacito por favor ¡Ouchhhhhh! ’’.

-‘‘No es la primera vez que te dan por el ojete, ..¿verdad Puta? ’’.

-‘‘No, no Sr. Montoya ¡Ouchh! ’’. Dijo mi Madre sonrrojada.

-‘‘No te lo tronó tu Marido ¿verdad Puta?, ..seguro que fue Antonio, ese cabrón se sacó la lotería contigo ’’.

-‘‘Fue uno de ellos ¡Aucchhhh! De, despacito Sr. Montoya ’’.

-‘‘¡Je je je!.. Que me estás diciendo, desgraciada ..que ya habido otros que te han enculado ’’.

-‘‘Son unos malditos ¡Ouchhhh! ’’.

-‘‘Pero si se ve que te gusta que te lo petarden, ..eres una Puta de primera. ¿Qué más eres? ’’.

-‘‘¡Ouuuhh!, Soy una zorra Sr. Montoya, ..una ramera, una cualquiera, su prostituta. Y me gusta que me de por la cola ¡Ouchhhh! ’’.

Fue repitiendole interminablemente mientras su Jefe le daba por el trasero, lentamente, al tiempo que ella misma asimilaba esas palabras que la denigraban haciéndolas suyas. Pero es que ella lo estaba gozando, le gustaba sentirse asi, de esa manera y que también le dieran por el culo. El Sr. Montoya estaba próximo al orgasmo pero quería demorarlo más. De modo que sacó completamente su aparato y lo dejó fuera unos instantes. Mamá creeyó que su jefe le dejaría de petardar por atrás y se incorporó un poco. Sin previo aviso Don Alosno se la clavó entera otra vez. Mamá se encorvó y gritó desesperada:

-‘‘¡ARRGGHHHHH!!! ¡NOOOO!! ’’.

-‘‘¡Vamos zorra!, ..no te quejes que bien que te encanta ...’’

El Sr. Montoya repitió la operación dos o tres veces más, pero a pesar del espejo no le podía ver su cara. Por lo que decidió que mi Madre se tumbara sobre la mesa quedando su trasero sobre el borde. Levantó sus piernas y las colocó sobre sus hombros. En esta posición, ambos orificios le quedaban accesibles. Aunque no cabía duda sobre cuál sería el elegido. Nuevamente se la metió hasta el fondo por el culo. Mamá arqueó su cuerpo buscando escapar de aquel inmisericorde palo de carne. Y sus gritos fueron desgarradores:

-‘‘¡Mírame Puta!, ..¡mirame cuando te encule! ’’.

¡SPLASSHHH!! Le dio una fuerte cachetada en el trasero con su mano libre y empezó el vaivén de caderas sobre mi pobre Madre, el desgraciado le daba con todo, como si se estuviera chingado a la peor de Putas, la pobre ya no sentía el culo, lo sentía totalmente partido, sentía fuego y placer. Le daba despiadadamente por el culo y le azotaba las nalgas al mismo tiempo, le estrujaba las tetas y la obligaba a decir cosas.

-‘‘¡Pídeme que te parta el culo hasta el fondo, guarra!, ..dime que opinas de la verga de Antonio después de haber probado la mía. Dímelo o te rompo el culo hasta que llores de dolor ’’.

Le decía su jefe apretando de nuevo sus pezones. El rostro de Mamá estaba desfigurado por el dolor, un sudor frío se alojaba en su espalda, era evidente que ya no lo estaba disfrutando. Pero era el sufrimiento de mi Madre lo que el tipo quería ver y lo estaba disfrutando al máximo.

-‘‘¡Respondeme, Perra!, ..¡pídeme que te truene el culo! ’’.

-‘‘¡Pártame el culo!, ..mi culo es suyo, le pertenece. Antonio es un desgraciado, ..su verga no puede compararse con su pedazo de carne ¡Noooo!, por favor Sr. Montoya ¡Enculemeeeee! ’’.

-‘‘¿Cómo quieres que te joda Puta? ...’’

-‘‘¡Jodame fuerte!, ..por favor Sr. Montoya. ¡Déme duro como la Puta que soy! ...’’

-‘‘¡Je je je!.. ¡Te voy a complacer zorra! ’’.

El Sr. Montoya dejó de jugar y comenzó a bombear con una furia casi animal en el dolorido recto de mi Madre. Ésta apenas conseguía otra cosa que mantenerse en el borde de la mesa agarrándose con las manos. Tremendas estocadas la empujaban hacía el medio. No obstante ahora que se iba acostumbrando de nuevo al frenético ritmo de su jefe su botoncito comenzó a demandar su atención. Tímidamente acercó una mano a su bajo vientre para ver si podía procurar su orgasmo.

-‘‘¡Eso es Puta!, ..mastúrbate. Córrete Perra no me importa si lo haces, ¡Uff!, ¡ufff!! ’’. ¡PLOFF!!, ¡PLAFF!!, ¡PLOFF!!

Los siguientes cinco minutos duran años mientras el culo de ese desgraciado va y viene con un ritmo endiablado. Su verga avanza por el despejado y lubrico camino una y otra vez haciéndola temblar con cada embestida. Con sus manos en sus caderas, empuja de ellas, como queriendolas fundirse a las suyas, coloca las dos piernas en uno de sus hombros y con este nuevo ángulo de entrada, Mamá siente la penetración yendo a más, si eso es posible. 

Mamá observaba de lado como ese terrible instrumeto, todo húmedo, todo grueso, lleno de venas, entraba una y otra vez por su maltrecho agujero, finalmente la enculada le había echo descubrir nuevos caminos para el placer y fue ella misma quien se echo hacia atrás para que esa enorme verga volviera a perforar más su culito como una tuneladora. Vio como se la tragó toda y lo gozó lentamente, ahora era ella la que se movía adelante y atrás facilitando la enculada. El Sr. Montoya estaba sudando a chorros, había perdido los cabales, ya no estaba sereno y calculador, estaba desaforido, le agarraba las tetas con fuerza dejando que fuera ella la que con sus movimientos de cadera se metiera su verga hasta lo mas hondo de su fundillo.

Pero él no tardo en volver a tomar el control, sacó lentamente otra vez su verga y la tomó de la base, con su miembro le comenzó a dar pequeños golpeteos en la chocha como si fueran latigazos, Mamá se sintió toda suya, era su hombre y podía encularla a su antojo, ya no pensaba en su nuevo destino, y mucho menos en su pequeño hijo, el cual ‘‘debía’’ estar esperandola en casa muy nervioso y preocupado por su Mamita, la cual estaba siendo enculada terriblemente en ese mismo instante en una oficina de mala reputación.

-‘‘¡Ohhh! ¡Ohhh!, ..te voy a.. te voy a llenar el culo de leche ¡Ohhhh! ’’ Gritó el viejo volteando los ojos en blanco.

-‘‘¡AAAAHHHHH!! ’’. Se revolvio mi Madre.

Finalmente, recibo la lavativa de semen, casi directamente en el estómago. Ambos habían conseguido un orgasmo casi simultáneo. Después de descargarse en el recto de Mamá, Don Alonso se desplomó sobre ella quedándose quieto mientras recuperaba el resuello. Mamá sólo pudo dejar sus piernas colgando sobre el borde de la mesa ya que el peso de su jefe la impedía moverse. Entonces se vio en el espejo. Sudada, con el pelo revuelto, respirando agitadamente bajo el cuerpo de un desconocido que la acababa de encular salvajemente, no se reconoció. No era ya más aquella elegante Señora de Tapia. Era Mónica, la Puta de Sr. Montoya, su nueva Señora de compañía, la prostituta cara, pero Puta al fin y al cabo.

-‘‘¡Qué bien coge, Señora! ¡Ufff!! ¡Que polvo he hechado! ...’’

-‘‘¡Ah!, ¡ah!, gra, gracias Sr. Montoya ...’’

-‘‘¿Te has llenado zorra?, ..sino, ahi esta Brandon, el estaría dispuesto a llenarte ’’. Dijo el tipo refiriendose al guarura que tenía en la puerta de su despacho.

Sin responder, Mamá sintió un gran alivio al sentir cómo la desalojaban del intestino, sintiendo el pegajoso fluido manchando la cara interna de sus muslos. Se mantuvo quieta y estirada por miedo a levantarse y que todas sus entrañas se desparramen por el suelo. Se mantuvo de ladito y sujetando sus bajos con las manos, que se van mojando poco a poco sin parar, se aterra el momento de mirarse las manos como diciendo ‘‘Que no sea sangre por favor’’ Afortunadamente para ella solo era semen con ese liquido brilloso y espeso del lubricante. Al cabo de un rato, decide levantarse al ver al Sr. Montoya desparramado en el sillón con la verga sucia y de lado sobre su barriga.

El culo le dolía menos de lo esperado y el contenido de sus manos es sólo de color blanco. Trata de tomar sus bragas del suelo pero un terrible dolor en el recto le dice que es mala idea, voltea a ver a su Jefe para nuevas instrucciones y este le pregunta:

-‘‘¿Crees que ya has terminado? ..’’

Sin responder nada, Mamá se dirigió hacía él caminando de apasitos, se fue doblando hasta ponerse de rodillas, le dolía el culo a horrores. Buscó la verga de su Jefe y comenzó a limpiarla tal y como le había enseñado. Afortunadamente mi Madre había aprendido a limpiar su recto, y el sabor no le fue muy desagradable. Cuando el Sr. Montoya se dio por satisfecho, se dirigió a un cuarto de aseo cuya puerta estaba camuflada. Se duchó y se vistió rápidamente escogiendo un traje nuevo del vestidor adyacente, también camuflado. Era evidente que aquel despacho estaba muy bien preparado para ese tipo de entrevistas.

-‘‘Limpiate ahi dentro, ..estás horrible. Enseguida continuamos ’’.

Escuchando esas firmes palabras se volvió a levantar y como si estuviera recien parida se dirigió hacía ese pequeño baño para limpiarse. Se limpia con una toalla húmeda el cuerpo, se moja abundantemente el ojete, no lo puede ver pero lo siente y diría que no baja de los 2cm. de diámetro. Como aguantaba el muy cabrón, si todas las Putas tienes que pasar por este infeliz, pobres Putas. Cada vez que se la encastada lahacía ver las estrellas. Nunca le habían metido algo tan grueso y, aun menos por el culo. Al encularla pensaba que la mataría, que la partiría en dos. Pobre de mi Mamita. Si ha podido con eso, ahora ya puede con todo.

Cuando terminó de asearse aun asi se veía devastada, le dolían la boca, el chocho y más el culo. Sobre todo este último. Por el espejo pudo comprobar que aún al haberse limpiado se le escurría por los muslos el espeso semen que salía del recto. Era principalmente blanco, había tenido suerte de que no se lo hubiera desgarrado. Yo ya me había despellejado el pene de tantas pajas, había sido increíble haber visto todo eso, me repuse un poco y pude comprobar que el tipo ya se había sentado de nuevo en su escritorio, como si nada hubiera pasado.

-‘‘Siéntate, Móniquita, ¡Je je!.. si puedes, ¡Je je!.. Vamos a concretar los resultados de tu evaluación ’’. Mamá obedeció lentamente, el culo le estaba pasando la factura, pero muy nerviosa por conocer su destino.

-‘‘Veamos, ..elegante, buen gusto, muy obediente. ¡Mmm!, ..en general muy bien ’’. Decía el viejo palomenado en su portatil como si estuviera haciendo un casting.

-‘‘Grasias ’’.

-‘‘¡Mmm!, ..buen cuerpo, flexible, fuerte, resistente al ejercicio físco ’’. Seguía diciendo.

-‘‘Gra, gracias, Sr. Montoya ’’. Volvio a responder pero ya muy sonrrojada por las descripciones.

-‘‘Buena técnica mamando, ..cochito estrecho y culito ¡Uhhmm!! estrecho aún ¡Je je!..’’

-‘‘Muchas gracias, Sr. ’’

-‘‘Bien, ..concluyendo creo que podrás atender a nuestros clientes más sofisticados. Enhorabuena, creo que te acabas de convertir Móniquita en nuestra nueva Puta de lujo. Arreglate, anda, ..mientras termino de arreglar tus papeles. Cuando salgas te daré instrucciones ’’.

-‘‘Mu, Muchísimas gracias, Sr. Montoya, ..le estoy muy agradecida. No sé cómo darle las gracias ’’.

-‘‘Bueno, en parte ya me lo has agradecido ¡Je je je!.. Lo demás es fácil, ..siendo una buena chica trabajadora y obediente. Anda maquillate un poco y quita esa cara que lo has disfrutado, y bastante ¡Je je!..’’

Mamá entró en el pequeño baño para terminar de vestirse y darse una retocada, yo me quedé algo confundido ahora que había pasado mi excitación. Ella se había convertido en una Puta y le había dado las gracias por ello a su dueño. Pero eso no era lo peor, lo peor era que le había gustado, a pesar del trato vejatorio le gustaba ser Puta.

Al salir vestida, Don Alonso le dio una tarjeta y le pidio que le dejara todos sus datos.

-‘‘Este es el teléfono de la Empresa, ..deberas reportarte cada vez de estar con un cliente. Descansarás un par de días y empezaras a trabajar, si eres muy buena chica quizas dos días a la semana, según la temporada y los servicios realizados. Durante tu recorrido iremos puliendo algunos detalles. Al salir Brandon te dará una agenda, en la cual anotarás tus compromisos, ..comprobarás que los primeros días ya están ocupados. Pasado Mañana tendras tu primer cliente, te quiero muy chula, vaya como si fueras a una cena con tu Marido. Espero verte pronto ’’.

-‘‘Gracias, Sr. Montoya ’’.

-‘‘De nada Puta, ..el placer ha sido mío. ¡Ah!, toma ’’. Le lanzó un pequeño botecito.

-‘‘¿Que, que es esto? ’’.

-‘‘Pomada para las hemorroides, ..te servira de mucho ¡Je je!.. Ponte de acuerdo con Brandon, ..ahora sal y dejame trabajar ’’.

Mamá agachó la cabeza y lo guardó en su bolso, ya tenía una en casa, pero dos no le hacía el feo. Antes de salir de su despacho Don Alonso la volvió a detener y le dijo:

-‘‘No olvides recogerse el cabello ¡Je je je!.. Tus clientes lo agradeceran ’’.

-‘‘Si, Sr. Montoya ’’. Contestó mi Madre con una tenue sonrisa.

Durante el trayecto a la salida iba muy pensativa, a parte de lo adolorida que se sentía. Se sentía avergonzada, humillada, con la dignidad rota, pero consciente de que ella había propiciado aquella embarazosa situación. Ignoraba qué sucedería, pero no debería repetirse. Realmente, para ella había sido morboso y fascinante, su Jefe la había cogido como un Dios, pero tendría que contenerse, por el bien de ella. La vi salir de esa sucia oficina y, tras un portazo, anduvo caminando de apasitos por el callejón hacia su camioneta. El enorme guarura de color la miraba sonriendo, era un mastodonte, parecía de la NBA, el sabía perfectamente que clase de entrevistas daba su Jefe, y el malnacido se reia al ver como mi Madre sufría al caminar. Se mordió los labios y se apretó el paquete, seguramente ya anelaba su turno con la nueva empleada. Aunque la pobre no tenía buen aspecto, con un semblante demacrado y ojos llorosos se subió a su camioneta y se retiró del lugar.

Por mi parte, enseguída me puse a recoger todas mis cosas lo más rápido posible, tenía que llegar a casa antes que ella, era increíble que una mujer como ella saliera de ese lugar tan deprimente, la veía debastada, ultrajada, violada, pero eso sólo sería el inicio de su trabajo, ahora su tiempo ya no le perteneciaa ella, era del Sr. Montoya. Ese desgraciado denigraría más a mi martirisada Madre. Ahora tendría yo que planear como ver todos los ‘‘trabajos‘‘ de ella, como sería Prostituia, pero eso, eso es otra historia, por lo pronto espero no haberlos aburrido, ya que esto es sólo el comienzo de su interminable calvario, les aseguro que ella no olvidara tan pronto el nuevo ‘‘trabajo’’ que había tomado, seguro que le costaría sudor y mier..., ya que a los clientes a los que estaba destinada, eran más que especiales...


Hola a todos los fieles seguidores de esta morbosa serie y amigos de Pedrito claro está, como siempre agradeciendoles los comentarios y sugerencías, cualquier detalle que les paresca extraño o me haya equivocado, por favor haganmela saber, lo que pasa es que los relatos son bastantes largos y no logro revisarlos como yo quisiera, además les quiero ofrecer disculpas si me retraso demasido, pero como ustedes pueden leer, mis relatos son bastante largos por lo cual no logro llevar una secuencia de dias entre cada Capitulo, además de que no es fácil escribir tanto y llevar una buena ración de morbo en cada uno de los Capitulos, comprendanme un poquito, no soy escritor y tengo vida propia, yo solo pensaba hacer una trilogia pero esto ya se me fue de las manos, no logro acabar con esto, cuando pienso en un final se me ocurre otro Capitulo y asi susesivamente, esperemos llegar a un buen final donde la historia no llegue a ser escueta y repetitiva, cuando eso suceda, haganmelo saber de inmediato, sabré que todo esto habrá que terminarlo.

Continuara brevemente.............ATTE Pedrito Tapia

‘‘Mi Madre, ..la Puta del Sr. Montoya.’’

PD.... No se olviden de valorar el relato y escribir su recado para motivarme a contarles más... les mando un cordial saludo.... 
pedritapia08@hotmail.com

3 comentarios:

  1. leido de una, disfrutado de diez y valorado excelente, gracias Pedrito, eres grande, un saludo y hasta la proxima vez!

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  2. Ajajjaja biennnn la cosa se va poniendo a tono
    Felicidades Pedrito!!! A ver que nos tienes guardado...

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