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jueves, abril 26, 2012

Capitulo (24)

                                              


© MI MADRE Mónica.......... Capitulo (24)

‘‘El Aniversario de la Empresa.’’


Las escenas de aquella orgía tan brutal que aquellos hombres habían interpretado contra mi Madre, permanecían en mi retina como fotos fijas. La entrepierna me dolían. Ver aquello me había dejado tan impactado que ni con 4 pajas durante la noche me habían podido quitar la terrible calentura. Me metí a la ducha y tras rociarme abundantemente con agua fresca, me relajé lo suficiente como para ahora sí, hacerme una última pero formidable paja pensando y escuchando aún los gritos grabados en mi subconciente de mi Madre siendo doblemente penetrada por esos desgraciados. 

Me había levantado muy temprano y estaba algo preocupado por la salud de mi hermosa Madre. Salí de mi habitación para averiguar como había amanecido, y esque la verdad si que me tenía muy preocupado, los desgraciados aquellos la habían floreado por todos sus agujeros. Recordé lo que me había dicho Fernando, de que le diera unas pastillas para el dolor, así que bajé por un vaso con agua y subí a su habitación. No me sorprendió ver que aún estaba en la cama.

-‘‘Mamá, ¿te encuentras bien? ’’. Le pregunté al verla en ese estado.

-‘‘¡Oh! si cariño, estoy, estoy bien ..no te preocupes. No sé, ..¿que pasó ayer? ’’. Dijo ella.

-‘‘Yo tampoco sé, Mamá ..me dijo Fernando que tomaste mucho. Me dio estás pastillas para que te las tomaras ..¿que no recuerdas nada? ’’.

-‘‘No Pedrito, sólo que entramos a la sala de juntas ..y ahi estaba ese Japones con sus guarda espaldas, y...’’ Mi Madre se quedó seria pero tratando de recordar lo vivido.

-‘‘¿Y que más, Má? ...’’ Traté de investigar hasta dónde había perdido la memoria.

-‘‘No sé más, Pedrito ..ya  no me acuerdo de nada. Anda, ayudame a levantarme, mi amor ’’.

-‘‘Si, Má ...’’

-‘‘¡Hay!, hay.. ¡espera, espera Pedrito! Me duele todo el cuerpo ..pasame la pomada que hay en ese cajón y vé a la cocina por unos hielos. Creo que necesito descansar, ..toma dinero y compra algo de comer, yo creo que este día no me podré levantar ’’.

-‘‘¿Que tienes, Mami? ..¿quieres que le hable al Doctor? ’’.

-‘‘No, no, solo es que me han llegado mis dias ..y en esta ocasión me están doliendo los ovarios más de lo normal. No te preocupes mi amor, esto le pasa a muchas mujeres ..pasame lo que te encargué ’’. Me dijo intentando tranquilizarme.

-‘‘Si, lo sé Mamá ..pero nunca, que yo recuerde, has tenido que meterte en cama. ¿Quieres que te acompañe al médico? ’’.

-‘‘No, no hijo. No te preocupes, de verdad. No me pasa nada, ya se me pasará ’’. Creo que Mamá no quería ir al medico por miedo a que el Doctor se enterara del acto de violación al que había sufrido.

-‘‘Entonces, ..¿quieres que baje a la farmacia por algo para el dolor? ’’. Yo le seguía insistiendo porque en verdad que la miraba en mal estado.

-‘‘No hace falta, corazón. ..tengo analgésicos y la pomada. De verdad, Pedrito hijo, ..no te preocupes, no es nada ’’.

Y así lo hize, al abrir su cajón ahi estaba encima ese consolador de metal que el día de ayer había sacado de su recto, mi Madre se puso muy neviosa al notarlo, creeyó que le preguntaría sobre él pero no fue así, como buen niño no hize ningún comentario para no incomodarla, sólo tomé la pomada desinflamante y se la dí en la mano. 

-‘‘Está bien, Má ..te prepararé algo de comer ’’.

-‘‘Bueno, como quieras ..pero que sea algo ligero, hoy no tengo mucho apetito ’’.

Pero a mí no podía engañarme. Aquellos desgraciados le habían hecho mucho daño, por supuesto que sin intención ninguna de hacerla sufrir, pero aquella forma de joderla, y semejantes trancas perforando sus agujeros tenían que dejar secuelas. A media tarde, antes de que oscureciera, ella ya pudo levantarse pero prácticamente con molestias. La pobre duró 3 días en recobrar su estado normal, aquellos desgraciados ahora si se habían pasado, pero la verdad no sé si era cierto lo que decía, de que no se acordaba de nada, por su bien espero que si, ya que nadie creo que quisiera recordar eso. Por lo pronto durante esos días no tuvimos la visita de aquel desgraciado panzón, al menos tenía la bondad de dejarla descansar, yo por mi parte conservaba el video de esa brutal orgía.

Durante esos días no hablamos del tema. Yo tenía sentimientos encontrados. Por un lado sabía que mi Madre había sido drogada por esas extrañas bragas y ese extraño nectar que le había sambutido el Interprete, pero por otro lado ver como su placer se mezcló con el sufrimiento, bien dosificado, pero sufrimiento al fin y al cabo, mientras era poseída de una forma casi bestial por aquellos hombres, me hizo tener una sensación, mezcla de excitación y morbo contenido, que me dejó bastante inquieto.

.....

Pasó más de un mes de ese brutal accidente, estaba yo en la sala con mi laptop preocupado por un proyecto de ciencias que tenía pendiente, cuando en eso tocaron a la puerta, la verdad que ya hasta me daba miedo de quién pudiera entrar por la puerta, con todo lo ocurrido. Mi Madre estaba en la cocina, seguro que haciendo la comida o fregando los trastes, así que me asomé por el visor de la puerta. ¡No lo podía creer! Era el Lic. Antonio De la Rosa, otro de los Presidentes de la Empresa y amigos de mi Padre. El tipo debía de rondar los 55 años, tenía una melena abundante pero bastante canosa, junto con sus barbas largas pobladas tambien en canas.

Este desgraciado había estado presente en aquella disque junta tambien de la Empresa. Era un tipo muy inteligente, el socio prioritario de la Empresa, este desgraciado era igualito que Fernando, le gustaba el dinero y el poder, y por su puesto tambien mi Madre. ¿Pero que era lo que quería ahora?, ¿que jamás nos iban a dejar tranquilos éstos desgraciados?. Yo estaba bastante nervioso, no sabía si abrirle o no. ¿Que era lo que pretendia este infeliz?, estaba yo en la puerta indeciso y escuchaba como sonaba el timbre sin parar. Si mi Madre no lo escuchó fue porque seguramente traía su reproductor portatil. ¿Que hacía?, lo dejaba entrar o le decía que mi Madre no estaba, ( pero la camioneta de mi Madre ahi estaba, seguro que el desgraciado ya la había visto ). Me decidí por abrir, además no creo que el infeliz sea tan descarado como para violarla estando yo en la sala. ¿O, si?.

-‘‘¡Hola Pedrito! ..¿como has estado muchacho?, tienes la misma cara que tu Padre ¡Ja, ja, ja!.. ¿Y tu Madre, está en casa? ’’.

El tipo venía en un traje gris bastante elegante, con su cabellera en canas engomillada y sus barbas perfectamente recortadas, pobladas del mismo color blanco, con toda la pinta de ser gente poderosa de dinero. Me saludo con media sonrisa en la boca.

-‘‘Es, está en la cocina ..enseguida le ha....’’

-‘‘No te preocupes muchacho, ..yo la busco ¿por dónde es? ’’.

-‘‘A, a la izquierda ..al final del pasillo, pero mejor....’’

-‘‘No te preocupes, ..yo voy para allá ’’.

El infeliz ni me dejó avisarle a Mamá, enseguida agarró camino hacía la cocina en busca de mi Progenitora. Yo presentí que algo iba a ocurrir, así que no le perdí de vista, y cuando se adentró en el corto pasillo que da acceso a la amplia cocina y a una gran despensa que hay frente a ella, me fuí por mi laptop y arranqué le programa de vigilancia, con la única intención de ver lo que pasaba allí dentro. Por suerte, ya estaba yo preparado desde hace mucho tiempo con diversas camaras conectadas a una red que mandaban las imágenes hacía un trasmisor y esté a un dispositivo USB que mantenía siempre conectado a mi computador. Así que sólo tuve que encender la camara de la cocina con un click  y contemplar la escena desde la sala.

Mi madre se encontraba de espaldas a la entrada, frente al horno, recogiendo un recipiente para sacar unas galletas que acaba de hornear. Ella no se daba cuenta aún que tenía al viejo detrás, observandola, ya que tenía su Mp3 y sollosaba una de sus canciones favoritas. En cambio Antonio no se acercó, se deleitó en silenció por unos segundos de su delicioso trasero vibrando trás cada movimiento que hacía ella al hacer sus delicosas galletas.

Mamá este día traía un vestido largo muy fresco, de color blanco con algunas florecitas estampadas. El escote era la parte más llamativa del vestido puesto que terminaba en forma de pico abriéndose entre sus senos hasta una cuarta más abajo del final de los mismos. De esta forma ‘‘sus amigas’’ mostraban el delicioso canalitos que formaban entre ellas y su sensual lunar sobre su teta izquiera, el deleite para muchos diria yo. Después, el vestido se ceñía un poco a su cintura ensanchándose a partir de las caderas para tener total libertad de movimiento con sus piernas que quedaban íntegramente cubiertas hasta los tobillos. Al final tenía unos lindos zapatos de respetable tacón, de color blanco con tiras que de un extremo a otro del zapato cubrían todo el empeine de sus pies.

El desgraciado se estaba deleitando con la curvatura que hacían las nalgas de mi Madre enfundadas en ese delgado vestido, ya que cuando ella se inclinaba o se movia, este se le incrustaba entre sus glúteos dandole al maldito una más bella vista a su inesperada visita a nuestra cocina. Mamá ni se imaginaba que la estaban observando, ella seguía en su delicioso pasatiempo culinario mientras el viejo desgraciado ‘‘amigo’’ de mi Padre se frotaba el bulto con tál descaro. Después de deleitarse y alborotarse en demacía pude ver como él se le acercaba por detrás y posaba sus manos sobre su cintura. Ella se sorprendió mucho, ya que no se lo esperaba, e intentó girarse para ver de quién se trataba, pero el hombre se lo impidió agarrandola fuertemente y apretandola contra el mueble de la cocina.

-‘‘¡Mmhhh! ¡Que bien hueles, Mónica! ’’. Le dijo Antonio, mientras metía su cara entre su cabellera dorada.

-‘‘¿Qué haces? ..¿qui, quién eres? ¡No Fernando! ’’. Contestó ella en un tono algo nervioso.

-‘‘Tranquila, Mónica ..no soy Fernando, no sé que te ha dado ese cerdo asqueroso para que lo nombres pero te prometo que yo te lo haré mejor ¡Ja, ja, ja!.. No haré nada que no te guste ..o te moleste ’’. Dijo Antonio en tono tranquilizador, y algo irónico.

Mi Madre se quedó quieta inmovilizada y continuó dándole la espalda a él, que se encontraba físicamente pegado a su trasero, todavía no sabía quién era, pero le dio un terrible miedo que decidio no moverse.

-‘‘Mi, mi hijo debe de andar por ahí ..y, y podría entrar en cualquier momento ’’.  Le recriminó para que el tipo la soltara.

-‘‘No te preocupes, lidura ..si no es tan celoso con Fernando, no creo que le importe mucho lo que hagamos ’’.  Dijo él, con la clara intención de ir directamente al grano. Y volviendo a meter su cara entre el pelo junto al oído le dijo:

-‘‘¡Supe que tuviste otra junta con Yojimoto! ’’.

Mi Madre no dijo nada. Supongo que el corazón se le puso a mil por hora. Solo la vi ladear la cabeza hacía el lado izquierdo al tiempo que la giraba como queriendo mirarle. De esta forma su hermoso cuello quedaba a merced de aquel hombre, que comenzó a besarle suave y delicadamente.

-‘‘No se lo que piensa, ..pe, pero no es lo que cree ’’. Dijo ella en un vano intento de salvar su reputación.

Él seguía besando su cuello lentamente, como si el tiempo se detuviera por completo, como si no existieran más que ellos dos. Mi Madre seguía estática sintiendo como le lamian su cuello de abajo arriba.

-‘‘¿Ah no? ..entonces que quieres que piense, cuando al siguiente día por la mañana me entregen esto ’’. Dijo Antonio sacandose las unas bragas de su bolsillo y poniendoselas en la nariz para que las oliera.

-‘‘¿Que, que es esto? ’’. Respondió nerviosa Mamá, ya que era imposible no reconocer esas bragas.

-‘‘¿No las reconoces? ..no sé que diría tu niño si supiera que su Madre es la prostituta de la Empresa que su Padre con tanto esfuerzo forjó ’’. Dijo Antonio, al tiempo que continuó lamiendo, esta vez el lóbulo de su oreja derecha.

Vi como, al oír esto, mi Madre cerraba los ojos y entre ellos corría una lágrima.

-‘‘No lo hagas, me destruirías por completo ..Pedrito es todo para mi, todo lo hago por él ’’. Respondió ella. 

-‘‘¿Todo? ’’. Dijo el desgraciado acariciando su cintura.

-‘‘Pe, pero no hace falta que utilices ninguna amenaza ..e, eres un hombre de negocios y de tratos. Estoy segura que no te cuesta ningún esfuerzo conseguir lo que quieres ’’. Susurró ella.

En ese momento noté que mi Mami movia su cadera, echando hacía atrás ligeramente su redondo y bien torneado trasero. Él también se apretó más ligeramente contra ella. Seguro que mi Madre pudo notar la dureza de su miembro entre sus dos preciadas montañas de carne, aprisionado por el pantalón de aquel hombre justo entre la raja de su culo.

-‘‘Eres una mujer impactante, Mónica ..necesitas de alguien que los cuide a ambos ’’.

Llegados a este punto, el maldito desplazó sus manos hacía arriba hasta agarrar sus hermosas tetas que, conociendo a mi Madre, seguro que ya debía de tener los pezones duros como espinas. Antonio, con las tetas de mi Madre entre sus manos, las apretó contra su pecho masajeándolas fuertemente, al tiempo que los movimientos sensuales de las caderas de ambos se hicieron más evidentes. Mi Madre se contorneaba suavemente entre los brazos de aquel hombre, y pude oír ligeros suspiros de excitación. Él seguía chupando y lamiendo el cuello y la oreja de ella, propinándole, de vez en cuando, ligeros mordiscos en la oreja.

Yo me quedé impactado, con que facilidad los desgraciados éstos se aprovechaban del lado débil de mi Madre para someterla, la pobre no salía de una para entrar a otra, ¡y todo por mi chingado!, a veces pensaba en irme lejos y dejarla sola, pero al ver lo descarado que eran éstos pervertidos, seguro que ahora si la prostituirían cuando estuviese sola. Pensé en entrar a la cocina y sorprenderlos pero lo único que haría sería hacer sentir mal a mi Madre. Además de que mi maldita perverción de verla así me había inmovilizado.

En esa posición permanecieron algún tiempo, hasta que mi Madre pudo romper la resistencia que él ejercía y se dio la vuelta. En ese momento vio a su chantajista, era Antonio, el amigo intimo de mi Padre, ese tipo que le guardaba algún recelo porque segun él, mi Madre se había vuelto una Puta desde su muerte.

-‘‘Como me encantas, Mónica ..siempre me gustaste. Lástima que te fijaste en Rodolfo primero ’’.

En ese momento Antonio buscó desesperadamente la boca de mi Madre, ella abriendo su boca dejó que él metiera su lengua lo más que pudiera. El desgraciado aprovechado la tenía abrazada apretándola contra si, mientras que ella, con su brazo izquierdo sobre su hombro derecho, y su mano derecha apoyada en la nuca de el amigo intimo de su difunto Esposo. Eso ayudaba a que aquel beso fuera mucho más intenso, sólo de pensar en la lucha titanica que mantenían ambas lenguas dentro sus bocas, hizo que mi pene estuviera ya a punto de reventar. Pero me encontraba paralizado viendo aquello. No quise ni tocarme pues sabía que en cualquier momento me derramaría al menor roce, y quería a toda costa seguir disfrutando de aquella situación.

El viejo mientras la besa con bastante pasión, Mamá bajó su manita y la descendió por la barriga del viejo hasta que le agarró la tranca por encima del pantalón para empezar a masturbarle lentamente. El viejo se relajó y levantó la vista al techo, reclinándose con la boca abierta, lanzando relajados jadeos. Yo desde mi monitor observaba perplejo y serio la paja que le hacía al viejo. Sus güevos subían y bajaban al son de los suaves tirones. La barriga blanda le vibraba. Mamá permanecía pegada a él moviéndole la verga despacio.

-‘‘¡Ooh! Fernando tenía razón cuando me dijo que eres muy Puta ’’. Le dijo Antonio cuando se separaron un momento para tomar aire.

-‘‘No, Antonio, ..él me obliga yo....’’ Trató de explicarle mi Mami. 

-‘‘¡Tshhhhh! No es necesario que me des explicaciones, Mónica ..según me ha dicho Fernando tienes muy buenas actitudes para dedicarte a algunos trabajos que, por lo que veo te pueden aportar mucho placer y satisfacción. El hecho de haberte dejado montar por el asqueroso cerdo ese de Fernando en tu propia casa y con tu propio hijo cerca me ha despejado las pocas dudas que podía tener. Eres una Puta perdida ’’. Esa declaración la dejó sin saber que decir.

-‘‘E, Él me obliga, Antonio ..me tiene en sus sucias manos. Me chantajea con quitarme a Pedrito yo no quiero, yo....’’

-‘‘Yo te lo puedo quitar ..yo puedo hacer que ese cerdo no se te acerque nunca más. Sólo que....’’

Permanecieron unos segundos callados, viendose sin saber más que decirse. Mamá sorprendida por sus declaraciones lo veía en espera de lo que pudiera hacerle. Él sonriendo sarcasticamente disfrutaba del aliento que mi Madre agitaba. De pronto me quedé intrigado cuando vi que mi Madre lo apartó, ejerciendo algo de fuerza con sus manos sobre el pecho de Sr. Antonio.

-‘‘¿Te gusta mi cuerpo? ’’. Le soltó sin más Mamá.

-‘‘Es obvio ¿no?, ¿que no lo notase? ¡Ja, ja, ja!.. ¡Me encanta! ’’.

-‘‘¿Qué darías por poder tenerlo? ’’. Antonio se atragantó con su propia saliva, pensó que Mamá estaba bromeando o que se encontraba soñando.

Mi Madre se le estaba entregando sin algún tipo de chantaje. ¿Habría escuchado bien?, la viuda de su mejor amigo le estaba proponiendo entregarse sin más por algo a cambio. Tentado estuvo de pellizcarse para cerciorarse de que no estaba soñando. Sin embargo, mi Madre prosigió a su demanda.

-‘‘Si me prometes librarme de Fernando, seré tuya ’’.

-‘‘Trato ¡Ja, ja, ja!..’’

La sujetó del codo y tiró de ella para que marchara delante. Mi Madre marchaba delante de él, meneando su culito por efeto de los tacones, como si fuera una Putita. Pero ya para entrar a la parte de la sala dónde yo me encontraba, mi Madre se volvió hacía él y le expresó:

-‘‘¡Espera, Antonio! ..mi hijo está ahi. Ve a mi habitación, dile a Pedrito cualquier cosa. En seguida iré yo ’’. Le dijo ella mirándolo a los ojos.

Él le devolvió la mirada con ojos lujuriosos. Su sonrisa se amplió, sabía que ya tenía a mi Madre en sus manos. Dio media vuelta y se dispuso a salir. Casi no tuve tiempo de reaccionar, cerré mi laptop y me reacomodé en el sofá como mirando el televisor. No quise estropear ese encuentro y que se diera cuenta que los estaba espiando. Intenté disimular con una pose relajada y esperé a que saliera Antonio. Apareció en seguida y se dirigió hacía dónde yo estaba.

-‘‘¿Que pasó, Pedrito?, ¡Ja, ja!.. ¿Está bien la película? ’’. Me dijo poniéndose delante de mi.

-‘‘¡Eh!, sí, sí está bien ..muy, muy bien ’’. Contesté yo con la voz algo entrecortada.

El desgraciado tenía el descaro de ponerse delante de mi con una sonrisota de triunfador, sabía que se jodería a mi Madre estando yo ahi cerca. El bulto que se adivinaba bajo su pantalón no dejaba la menor duda de que estaba muy excitado.

-‘‘¡Ah!, por cierto ..voy a la habitación de tu Mamá, necesito unos papeles que tenía tu Padre muyyy importantes ’’. Hizo mucho énfasis en la palabra. ‘‘muyyy‘‘ 

-‘‘Esta bien ..si mi Mamá le dio permiso, por mi esta bien ’’.

-‘‘¿Puedo pedirte un favor? ’’. Dijo él volviendo a sonreír de esa forma extraña.

-‘‘Si, digame ’’.

-‘‘Me gustaría que le estuvieras hechando vueltas a mi auto ..lo que pasa fue que lo dejé abierto, creo que anda mal en algo electrico, necesita compostura. Estate muy atento, quieres ..no quiero que me lo vayan a robar o abrir, te daré una buena propina ¡Ja, ja, ja!..’’

-‘‘Si, si, claro ..estaré muy pendiente ’’. Le dije al infeliz tragandome el coraje.

Volvió a exhibir esa sonrisa que empezaba a ponerme muy furioso. Dio media vuelta y caminó por las escaleras, entre más subia, con paso firme y decidido. Mi corazón latía muy a prisa. Algo dentro de mi me tenía hirviendo, nuevamente se cogerían a mi Madre en mis narizes y yo no haría nada por evitarlo. Seguí sentado en el sofá, pendiente con el rabillo del ojo a que saliera mi Madre.

Al cabo de unos instantes salió de la cocina. Me giré para mirarla, ella me miró y en su cara se reflejaba la sofocante excitación que la embargaba. Me dio la impresión de que estaba como hechizada, con los ojos abiertos de una forma que yo nunca había visto. Me sonrió con esa sonrisa tan hermosa que tiene. Nuevamente pude ver en ella esa mujer desconocida que se apoderaba de su cuerpo, sus mejillas sonrojadas la delataban.

-‘‘¿Y Antonio, Pedrito? ’’.

-‘‘Subío a tu habitación, Má ..a buscar no sé que cosa ’’.

-‘‘Voy ayudarle ..tú quedate aqui y no te muevas. Portate bien, amorcito ’’.

Seguidamente se dirigió, con paso firme y con ese movimiento de caderas que a mi tanto me enloquecía, por las escaleras. Como les había mencionado, este día Mamá iba vestida en un delgado vestido blanco estampado, entallado en la cintura y de gran escote. Que se ajusta muy bien a sus pechos y se los realzaba. Quizás sea un poco largo pero enfundado en el bellísimo cuerpo de mi Madre se miraba sensacional. De ropa interior que más tarde pude comprobar, eligió una tanguita minúscula que se le perdia entre sus nalgas sin dejar huella. Esas sandalias de plataforma con tiras que se atan sobre sus empeines y de tacón respetable, así iba mi Madre. ¡WAOH! Se veía hermosísima. Con el andar veloz se le ha levantado un poco la falda, casi logro ver la parte entera de sus piernas, estoy seguro que aún asi con ese vestido largo, si hubiera estado en la calle lograría un colapso entre varios vehiculos. Cuando estuvo frente a la puerta de su habitación se detuvo, tomó la chapa con la mano, miró hacía dónde yo estaba y dedicándome una linda sonrisa abrió la puerta y entró.

Durante unos segundos permanecí inmovil sobre el sofá, pero me recompuse y apresuradamente abrí mi laptop para ver la guarradas de mi Madre. La puerta estaba cerrada, me puse muy nervioso, no podía creer que ella misma hubiera sido la que lo invitara a su propia habitación. Ese nidito de amor que sólo a ella y a mi Padre le pertenecía, pero que ahora ya parecía motel de paso. Encendí rápidamente las camaras de su recamara, no podía perderme lo que allí iba a pasar. Abrí bien los ojos, respiré hondo y me preparé con mi pene para disfrutar de las excitantes escenas que mi Madre y ese tipo desarrollarían. Aunque por una parte estaba bien, ya que Antonio era capaz de librarnos de la esquerosa presencia de Fernando, aunque con eso le costara ser la Puta de otro.

Cuando las camaras enfocaron la habitación pude verlos nuevamente. Allí estaba Antonio, sentado en la cama principal de la Familia Tapia, con las piernas estiradas y el rostro agachado sobre la mesita de la comoda intentando encender un cigarrillo. Llevaba puesto un traje ejecutivo gris, una camisa blanca que, en mi opinión, le quedaba grandísima y unos pantalones del mismo color gris. Remataba su vestimenta un par de zapatos negros alargados de suela y horma baja, de valor de unos cientos de dolares por lo que pude apreciar. 

Mi Madre se le acercó con cierto sigilo mientras él seguía pugnando por encender el cigarro, que desprendía continuas ondas de humo. El olorcillo que invadía el ambiente conforme se aproximaba a él rompia con el caracteristico olor que mi Madre siempre trataba de colocar en su habitación, un olor exquicito que le encantaba a mi Padre y que se le era enviado por correo desde Europa. Mamá se aproximó a él y se sentó a la orilla de la cama a su costado, enseguida el viejo la sujetó por el cuello y la empezó a besar, a seguir con lo que habían dejado en la cocina. Sus bocas volvían a estar juntas, intercambiando saliva con sus lenguas. Esta vez sus manos eran más activas. Él agarraba sus voluminosas nalgas apretándoselas con fuerza hasta el punto de levantar ligeramente su vestido dejando al descubierto algo más de la mitad de sus muslos. Mamá, con sus manos tras la nuca de él, se la notaba más activa en el beso, se la veía más ansiosa.

Al separar sus bocas, Antonio continuó besando su mejilla dirigiéndose con ternura a su cuello y a su oreja. Él debió decirle algo al oído, pues en seguida se separaron lentamente. El infeliz se recostó en el cabezero de la cama, mientras mi Madre ligeramente se apartada de él. Comenzó a ejecutar una especie de baile sensual, contorneándose al tiempo que con sus manos acariciaba su cuerpo por encima del vestido. Primero sus anchas caderas, dónde apretó los dedos de las manos arrugando la prenda y elevándola hasta dejar al descubierto casi la totalidad de los muslos,  para luego seguir por su vientre hasta subir a la altura de sus voluptuosos pechos. Se los acarició ostentosamente sobre el vestido mientras seguía contorneando su cuerpo como si de una bailarina estriper se tratara.

-‘‘Así, Mónica ..como deseé tenerte así desde hace mucho. Eres una hembra muy sensual ’’.

Tengo que reconocer que jamás había visto a mi Madre con semejante actitud. Nunca me pude haber imaginado que tuviera ese talento natural para ejecutar esos movimientos tan sensuales, supongo que lo había a prendido en el gimnasio, o cuando era joven, ya que me consta que no lo había aprendido con mi Padre. Creo que lo que trataba ella de hacer era ganarse a Antonio para deshacerse de el cerdo de Fernando, porque jamás la había visto entregarse así con ninguno de sus chantajistas. Pero, en fin, me sorprendió gratamente.

En un momento dado retiró los tirantes que sujetaban el fino vestido y este cayó al suelo a sus pies, quedándose tan sólo con el sujetador y unas braguitas tipo tanga. Ambas prendas eran de color blanco a corde a su vestido. Apartó el vestido con la punta de sus sandalias y continuó acariciando su piel insinuantemente.

-‘‘¡Mmmhh! Mami, apuesto que eso no lo aprendiste con Rodolfo ’’. Decía Antonio mientras miraba el baile sensual.

Su cara era puro reflejo del vicio que inundaba todo su ser. Poseído por la lujuria, se acercó a ella lentamente al tiempo que mi Madre desabrochaba su sujetador, y cuando estuvo a su altura se lo arrancó de un terrible jalón dejandolo caer al suelo. Agarró sus tetas por debajo, las alzó y las observo con anhelo, al parecer era lo que más le encantaba de mi Madre, porque no dejaba de verselas.

Mi madre para tenerlo mas contento colocó unos de sus pezones a la altura de los labios, quién sacando la punta de la lengua comenzó a lamerlo, mientras la otra teta la elevó hasta colocarla en su cara, para pasarsela por todo el rostro, hacerlo sentir su delicada piel sobre sus asquerosas barbas. 

-‘‘¡CHOMPS! ¡CHUMPS! ¡Son deliciosas! ..parecen dos cantaros de miel. ¡Mmmhh! ’’.

Antonio la abrazó por las caderas apretándola contra sí, momento en que mi Madre dejó sus dos tetas a merced de la boca del Licenciado, que comenzó a jugar con ambas chupándolas y lamiéndolas como si de bolas de caramelo se trataran. Mi Madre suspiraba de placer. Pude percibir que estaba disfrutando. Pues en su cara se dibujaba una ligera sonrisa mientras miraba como aquel hombre saboreaba cada una de sus tetas.

Cuando mi Madre creeyó que ya era suficiente, porque ya se las empezaba a lastimar en base a chupetones fuertes y succiones que la dejaban marcada, apoyó sus manos sobre los hombros del viejo y lo empujó suavemente hasta que se quedó reclinado sin llegar a tumbarse, apoyándose en los codos sobre su cama matrimonial. De nuevo, se aventuraron en un nuevo beso cargado de pasión y lujuria. Entonces mi Madre se arrodilló ante él y con una tranquilidad pasmosa fue desabrochando el cinturón y el botón del pantalón. La manita izquierda de Mamá, una manita delicada de dedos huesudos, con las uñas pintadas de un azul celeste, se deslizó con suavidad por encima de la camisa hasta abordar la zona de los genitales. Antonio se contrajo al percibir el magreo. Mamá le bajó la cremallera y le desabrochó el cinturón y el botón. 

Antonio se dejó caer sobre los acolchonados hedredones y ella se ocupó de abrirle el pantalón y bajarle la delantera del bóxer que llevaba, descubriendo una tranca de buen tamaño. Aquel órgano reproductor de tamaño respetable se mostró ante mi Madre poderoso y arrogante. No era una verga muy superior a la media que ya la tenian acostumbrada, pero era acorde tanto en longitud como en grosor, y esto no pasó inadvertido a mi Madre que se tomó su tiempo en la contemplación de semejante atributo. Antonio contemplaba divertido la cara de mi Madre que, pese a estar acostumbrada a muchos mas grandes, se vio sorprendida por aquel pedazo de carne, dura, caliente y palpitante, que superaba todas sus expectativas, ya que creía que un viejo como él no tuviera ya tanto vigor.

-‘‘¿Que pasa, Mónica? ..¿te gusta lo que vez?, anda agarralo. Andas caliente, Puta, se te nota ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

Ella tomó entre sus manos esa verga poderosa, que como su cabellera, mostraba algunas canas en todo su pelvis y güevos. La rodeó con la izquierda y se la empezó a sacudir despacio. Comenzó a acariciarlo suave y lentamente, como sólo una Madre sabe acariciar algo delicado y hermoso. Esto proporcionó al Licenciado mucho placer. No hubo ningún rincón de su anatomía genital que no hubiese sido objeto de las tiernas caricias de mi Mami. Antonio cerró los ojos concentrado, sin tocarla, dejándola actuar. Pronto soltó un resoplido, antes de los dos minutos, hasta que la tranca empezó a tomar su máximo tamaño.

-‘‘¡Ohhh!.. Eres maravillosa, Mónica ..ahora se porque era tan feliz, Rodolfo. Anda que esperas, Puta ..empiezamelo a mamar, que tu niño debe de estar impaciente allá abajo ’’.

Mi Madre al escuchar el nombre de mi Padre y el mio se sonrojó un poco, pese a que se estaba deshaciendo de Fernando sabía que muy en el fondo le gustaba esa situación, le encantaba sentirse la Puta de ese viejo, ese maldito viejo traidor que estaba abusando de la mujer de su difunto amigo, el muy desgraciado estaba degradando a la mujer de su mejor amigo. Estaba seguro que siempre la deseo, desde que ellos se conocieron, desde que decidieron emprender el negocio, siempre lo escuché hablar en las fiestas o en las cenas como se expresaba de mi Madre, pero ante mi Padre lo hacía con una forma de alagarla, pero ahora que descubrí sus intenciones en el fondo se lo decía porque la deseaba, y ahora la tenía frente a él, con su verga en una mano y a escasos centimetros para que se la chupara.

-‘‘¡Ah! Anda, Móniquita ..usa tu boquita, estoy seguro que sabe mejor que la de Fernando ’’.

Mi Madre no decía nada, sólo lo miró a los ojos, luego, fue acercando su cara, para comenzar a besar suavemente aquella verga que se le ofrecía, pasando rápidamente a lamerla en toda su longitud, incluyendo también sus gordos y colgantes huevos, para finalizar aplicándose a mamársela con la maestría que sólo una Puta como ella sabía hacerlo. No hace falta decir que pese intentarlo en varias ocasiones, no fue capaz de meter en su boca toda esa rama de carne, dejando más de dos o tres centímetros por debajo del tronco.

-‘‘¡Oohh! Asi, chupala nalgona ..mámamela ’’. Le dijo el viejo con los ojos casi en blanco.

Mamá ya completamente doblegada y fuera de sus cabales voluntariamente se acomodó sobre sus pantorrillas para estar más comoda, sabía que lo que hacía era asqueroso, pero la tranquilizaba pensar que lo hacía para liberarse de aquel maldito. Cuando estuvo bien acomodada en medio de sus dos piernas volvió a colocar las manos en las velludas piernas del viejo y subieron hasta quedar a escasos centímetros del aparato de Antonio. Involuntariamente vio a Papá en la foto que mostraba el dia de su boda, quien con una sonrisa en el rostro reflejaba el principio de la felicidad de su vida en matrimonio.

-‘‘¡Abre la boca pendeja! ’’. Bufo el desgraciado.

Mamá volvió abrir lo más que pudo sus finos labios con la intención de guardar en su interior toda esa barra de carne que como si fuera en cámara lenta se acercaba peligrosamente. Desde la posición de la camara en la que yo los veía, ligeramente de lado, a mi Madre arrodillada ante aquel hombre traidor, chupándole ansiosa y glotonamente la verga. Ella tenía las piernas ligeramente separadas y me pareció apreciar como algo liquido brillaba chorreando por la cara interna de sus muslos. Era evidente que mi Madre estaba muy, pero que muy cachonda. Su divino chochito babeaba su jugo como si de un pequeño manantial se tratara.

En eso mi Madre, agarró su pene y empezó a masturbarlo lentamente estirando al máximo hasta abajo su prepucio y dejando al descubierto su enorme cabeza. Fue ahí dónde dirigió su ataque, al puro glande. Mi Mami era ya una experta mamadora. Empezó a darle con la punta de la lengua pequeños toques como si fuera la cuerda de una guitarra. Antonio cerró los ojos y le expresó con desesperación:

-‘‘¡Ah! Trágatela ya, por favor ’’.

-‘‘Tranquilo, confía en mí ..tú me has prometido deshacerte de Fernando y yo quiero dispensarte el mismo trato ’’.

La verdad me sorprendio mucho las palabras de mi Madre, que por deshacerse del cerdo panzón aquel era capaz de convertirse en la Puta del mejor amigo de su difunto Esposo. Poco a poco, mi Madre fue cubriendo su glande con la boca, besándolo suavemente hasta que sus labios le abrieron paso cobijando a toda la cabezota y aferrándose a su corona se quedó quieta como tomándo medida del miembro caliente y palpitante que estaba alojando. Poco a poco empezó a sacarle brillo con la lengua. Se dedicaba en cuerpo y alma a lamer ese pene formidable al que debía de estar rendida. Jamás había visto a mi Madre hacer una mamada con tanto entusiasmo, dedicación, hasta cariño y amor, ni con el chulo lo hacía con tanto anhelo. Se diría que ese pene la tenía totalmente enamorada, toda ella estaba volcada en satisfacer, mimar y servir a ese sujeto.

Al ver esa escena comprendí que mi Madre ya no iba a dejar de chupar nabos por el resto de su vida. Aceptaba su postura como la Puta de ese maldito viejo, no podía evitarlo ya, sería sólo un simple objeto de este tipo. Ella había perdido. Y una vez aceptado esto, humillada y resignada, se dejó llevar por la excitación de su cuerpo. Empecé a enfocar la escena de sexo como cualquier otra que había visto en películas X, sólo que la protagonista era mi Madre. Avergonzándome de mí, empecé a experimentar un empalme rápido y brutal de tal forma que tuve que empezar a frotarme el pene a través de la tela de mi pantalón.

La cabeza de mi Madre estaba ahora subiendo de arriba abajo, lamiendo todo el tronco y arrancando gemidos de gozo de Antonio que a su vez estaba más excitado y necesitado de eyacular. ‘‘Pero mi experta Mami’’, le retrasaba la corrida a propósito. Ella ya estaba bien entrenada. Con este infeliz necesitaba toda la mano y apretar bien fuerte hasta que las venas de la verga parecían reventarle. Cuando vio que ya no podía más, tuvo piedad de él y en unos enérgicos movimientos de sus entregadas manos combinados con una succión de su boca hicieron que él se arqueara brutalmente y bufando como un toro hundiera gran parte de su pene hasta las amígdalas de su anfitriona, corriéndose a gusto y abundantemente en su garganta, que contrariamente a lo que hacía con Fernando, en vez de retirarse asqueada se tragó hasta el último disparo sin soltarle el pene en ningún momento. Parecía que Antonio era un toro de rodeo que brincaba a lo loco para desmontar a su jinete y ella agarrada con las dos manos a su verga y con la boca a su glande no lo soltaba hasta tenerlo domado. 

Y así sucedió, cuando Antonio terminó de eyacular y dar la última de sus eléctricas descargas sacudió su cuerpo, quedó tendido en la cama respirando pesadamente, ya estaba viejo para eso, entonces y sólo entonces, ella liberó su miembro de su húmedo encierro y mirándole con sonrisa de satisfacción tragó el último de los grumos del espeso semen que tenía en su garganta y soltándole el amoratado pene, Antonio le devolvió la gratitud con un amoroso beso y le preguntó:

-‘‘¡Ufff, ufff!!.. Me has deslechado, cabrona. ¿Te gusta cómo sabe? ’’.

-‘‘¡Ummhh!! Me encanta ¡Ji ji ji!..’’ Le dijo la muy guarra de mi Madre saboreando sus labios.

-‘‘Bueno, ahora tendrás que darme un vaso con agua ¡Ah!, ¡Ah! Necesito tomarme una tableta ..porque ni creas que esta vez te dejaré escapar ’’.

Mi Madre debio de creer que este viejo con el simple hecho de hacerlo venir tendría suficiente, pero que equivocada estaba, el maldito había venido preparado con viagra, para darle una buena montada.

-‘‘Andale, becerrita, ..traeme agua para montarte como es debido ¡Ja, ja, ja..’’

Mi Madre tuvo que volverse a colocar el vestido para bajar a la cocina, cuando quizo darse la vuelta para marcharse de nuevo Antonio la detuvo:

-‘‘Bien, bien. Pero antes de estar seguro y como respuesta al trato que hemos hecho, quiero que des una muestra de buena fe. Quiero que ahora mismo, te quites las bragas y me las dés. Además quiero que te toques los pezones y los pongas duros. Entonces sal por la puerta y dirígete a la cocina. Quiero que pases por enfrente de tu hijo para que vea a su nueva Mamá, luego subes, que aqui te estaré esperando ’’.

-‘‘¿Es, es enserio? ’’. Respondió mi Madre incredula al igual que yo, ¡el desgraciado pretendia que mi Madre se postrara ante mi sin bragas y con los pitones de sus tetas bien paradas!. Era un asqueroso pervertido igual que Fernando, la pregunta era ¿y Mamá lo haría?.

-‘‘Claro, Mónica ..y apresurate si no tu hijito empezara a sospechar ’’.

Mi Madre se postró frente a él, se tomó con ambas manos de las tiras de sus braguitas y las deslizó por sus piernas, así doblandose hacía él frente sin flexionar las rodillas. Antonio con una señal le dijo que se las diera y que se tocara los pezones, realmente con ese vestido tan fino sus puntillas se le notaban claramente, además de que por el nerviosísmo empezó a sudar y a ponerse muy colorada.

-‘‘¡Estas dejamelas aqui, Mónica!, ..necesito algo con que entretenerme ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

El maldito pervertido se las llevo a la nariz y empezó a olfatearlas como si fuera un canino, mi Mami tuvo que bajar hasta la cocina sin nada que cubriera su chochito. Cuando bajaba las escaleras lo hacía con sus piernas ajustadas, tratandolas de no abrir lo suficiente, ya que con cualquier movimiento brusco la delgada falda tendia a volar como un papel.

-‘‘¿Que pasa Mamá? ’’. Le pregunté haciendome el despistado.

-‘‘Na, nada mi amor ..A, Antonio se le antojo un vaso con agua ...’’ Me respondió muy nerviosa y tratando de cubrir de senos.  

-‘‘¿Que es lo que busca, Má?, ..¿ya casi lo encuentran? ’’. Le pregunté desde la sala, ella se encontraba en la cocina.

-‘‘Busca.. u, unas cosa de, de tu Padre mi amor ..unas cosa muy importantes. Tardaremos un poquito más ..tú, tú quedate aqui, amorcito, enseguida bajaremos ’’.

Le respondí con una sonrisa mientras hacía como estaba chateando en mi portatil, pero de reojo la veía como se agarraba la falda para que no se le volara. No tardo ni un minuto cuando apareció con un vaso con agua, me dedico una sonrisa y un beso y se dirigió nuevamente a su recamara. Al subir las escaleras se iba tomándo la falda por detrás, seguramente se sentía desnuda sin las bragas puestas. Cuando entró por la puerta Antonio la detuvo:

-‘‘Muy bien mi amor ..ahora quiero que te desnudes por completo y que vengas gateando hasta a mi con el vaso de agua. Como diciedome que te monte ’’.

Ella ya no se podía resistir a nada de lo que le ordenara, ya estaba muy avanzada como para negarse. Se tomó los dos tirantes de su vestido y lo dejó caer por sus muslos, nuevamente quedando ante él completamente desnuda. El desgraciado viejo se pajeaba su pedazo de cuero ya sin vida con sus bragas amarradas en los güevos, mientras mi Madre se ponía de rodillas y gateaba hacía él como se lo había pedido.

-‘‘Así gatita ..ven con tu nuevo amo. ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

Mi Madre le dio el agua para que el tipo se tomara sus pildoras y volviera a la vida, estaba decidido a montarla y nada ni nadie se lo podía empedir. Mientras lo hacía le dijo que le lamiera los güevos, quería ver lengüetear como la gatita mientras sus tabletas lograban algún efecto. Aquella situación duró hasta que él decidió pasar a la acción. 

-‘‘¡Ven acá! ..ya es tiempo de disfrutar lo que mi querido amigo Rodolfo me dejó ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

Se incorporó lentamente. Aún tuvo que apartarla de sus güevos ya que los tenía dentro de su boca y los succionaba como si se le fuera la vida en ello. Mi Madre se puso de pie algo contrariada, pero cuando él comenzó a excitarse volvió a animarse.

-‘‘Eres magnifica ..siempre lo has sido. Como voy a disfrutarte ’’.

Una vez desnudos los dos, mi Madre se tumbó sobre la cama y abrió sus piernas todo lo que pudo ayudándose con los brazos. Entonces fue él quién metió su cabeza entre medios de sus piernas.

-‘‘Lo que voy hacer será chupar hasta hartarme ..voy a meter mi lengua, luego mis dedos. Me vas a rogar porque te la meta, pero te voy a hacer sufrir. Te la voy a dar hasta que a mí se me antoje ..y cuando eso suceda, te voy a montar como una perra. Me vas a pedir que me detenga ’’. Le decía el viejo como si mi Madre no estuviera ya muy entrenada en esas cosas.

-‘‘¡Mmmhh!! ¡Que chochito tan depiladito que tienes! ¡Pero a mi me excitan más las viejas, peludas! De ahora en adelante lo quiero sin depilar ..quiero ver este vientre como un changuito, ¿esta claro, Mónica?..’’

Mi Madre hubiera deseado gritarle que estaba loco, que era su problema y no el suyo, pero enseguida empezó a lamer de nuevo su sexo mientras decía entre lengueteos:

-‘‘¡Mmmh! ¡Pero mira como estás de mojadita! ’’.

Era cierto, con todo el asco y el miedo que sentía su cuerpo estaba reaccionando a lo que sucedía. El sentir su lengua allá abajo provocó que ella abriera sus piernas al máximo para recibir sus caricias.

-‘‘Te esta gustando, ¿verdad? ..dime, ¿te excita estar con otro hombre haciendolo en la habitación dónde lo hacías con tu difunto Marido? ..’’

Pero mi Madre no respondia, estaba bien consentrada en las caricias recibidas que en contestarle sus guarrerías. Se enderezó sólo para ver como metía la cabezota entre sus hermosos muslos, observó que ni siquiera lo hizo pausadamente, estaba como desesperado, se quería comer todo, le daba pequeños mordiscos que hacían que sus piernas temblaran, su cabeza entonces cayó hacía atrás y lanzó un gritito de placer.

-‘‘Eres una completa, Puta ..¿quieres que te lo siga comiendo mi amor? ’’.

-‘‘No…no por favor … me voy a venir… ¡Uhmmmhhh!! ¡Oh diosss!… Aaahh… ¡Ummhhh!! ’’. Suplicaba Mamá entre ahogados jadeos.

Antonio alcanzó lo que buscaba y comenzó a frotar su cara por la raja del chocho de mi Madre impregnado su rostro con los fluidos vaginales que ella emanaba, llegando, incluso, a jugar con su nariz sobre su clítoris. Ella, que estaba muy excitada comenzó a gemir de placer y a retorcerse de gusto al tiempo que cruzaba sus piernas sobre la espalda del Licenciado. Este, debió aplicarse a conciencia a chuparle el clítoris porque de pronto mi Madre comenzó a gritar mientras se estremecía y se agitaba entre convulsiones. Creo que obtuvo varios orgasmos encadenados. Estaba fuera de sí.

-‘‘¡Ummhhhh!! Por piedad yaaaa... ¡Ummmhhhh!! ’’ Decía mi Madre tapandose con una almohada para ahogar sus gemidos.

Mientras se retorcía de placer no podía creer lo que estaba diciendo, su mente ya no reaccionaba, era su cuerpo el que respondía ya por ella. Sentía como paseaba esa lengua relamiendo su clítoris y cada vez que lo hacía todo su cuerpo temblaba. De pronto, Antonio dejó de hacerlo y mi Madre gruño muy bajito sin soltar su cabello y hundiendo más su cara en su sexo como exigiéndole que continuara.

Pero él ya no tenía intenciones de seguir, de pronto se puso de rodillas frente a ella, tomó con sus manos de sus pantorrillas y las abrió como compás. Ella ya estaba como loca, muy sudorosa y tremendamente colorada.

-‘‘¡Cogemeee, hijo de Puta. ¡Montame yaaaa! ’’.

Él se incorporó y se echó a reir, disfrutaba de la frustación de mi Madre al no alcanzar el orgasmo, que permanecía con las piernas en alto y bien abiertas. Antonio poniendo sus labios junto a su oído le dijo jadeante.

-‘‘Me ha dicho Fernando que tienes unos bonitos juguetitos que él te regalo ..¿dónde los tienes? ’’

-‘‘¿Pa, para que los quieres? ..yo no.. ahi en el cajón ...’’

Antonio se dirigió a uno de sus cajones de su buró para sacar una caja llena de muchos articulos eroticos, se tomó su tiempo para escoger el que más le agradaba y cuando por fin lo hizo mi Madre casi sale huyendo.

-‘‘¡Este es perfecto, Mónica! ..me dijo Fernando que te encanta meterte cositas en la cola ’’.

-‘‘¡No!.. Eso no me lo vas hacer, Antonio ..yo no.. no puedo ’’.

El desgraciado viejo escogio unas bolitas de metal unidas por una cuerda, y ya se imaginaran dónde las quería meter el infeliz.

-‘‘Vamos, chiquita ..te vas a volver loca cuando las sientas todas ’’.

-‘‘¡No, Antonio! ..por, por ahi no me vas a meter nada. Mejor sigamos así como estábamos ..montame ya porfavor ’’.

-‘‘Claro que no chiquita ..ese cerdo de Fernando no va a ser el único en disfrutar tu trasero. ¡Anda, date la vuelta amorcito! ...’’

-‘‘Antonio, no por favor ..¡no te transformes en él por dios! No me hagas esto ’’.

-‘‘Date vuelta o no cumplire con el trato ..o qué, ¿a caso ya no quieres deshacerte del cerdo? ¿A caso quieres seguir siendo la Puta de ese malnacido? ’’.

-‘‘Antonio, pero eso no por favor ..no me obligues ’’.

-‘‘Bueno ..si no quieres, pues entonces que Fernando te oblige. Yo no puedo hacer nada por ti ’’. Dijo el viejo levantándose como para marcharse.

-‘‘¡No, no espera! ..lo, lo haré, pero cumpliras con el trato y lo alejaras de mi para siempre ’’.

-‘‘¡Ja, ja, ja!.. Dalo por hecho ..ahora muestrame tu colita, Móniquita ’’.

Mamá resignada le dio la espalda, sabía que nuevamente sería el juguete de otro tipo pervertido, se colocó en cuatro patas y esperó su calvario. En esa postura, su chochito y su culito quedaba bastante expuestos, justo delante de él o sea que comenzó a untarle cremita en el recto para meterle un dedo, ella fruncio el rostro al sentir como el dedo se sambutia hasta la segunda falange, y esque ya había pasado más de un mes de su última penetración anal que había sufrido, ahora ya tenía su recto completamente cerrado y a pretado, que con un simple dedo la lastimaba.

-‘‘¡Ouchhh! Despacito Antonio ..por favor.. ¡hayy!..’’

Cuando el recto de mi Madre fue capaz de amoldarse a su dedo, Antonio lo sacó y lo intercambio por la primera bolita, le costó un poco más de trabajo, ya que la bolita era mas ancha que cualquiera de sus dedos, pero ya entrando una las demás fueron penetrando más fácilmente. Fueron necesarios más 15 minutos de juego para hacer desaparecer las 5 bolas en el interior de mi Mami, que seguía quejándose y gimoteando. Al introducir las 5 bolas de aluminio unidas por el cordón de seda en su recto, ella ni se movia siquiera. El tamaño era bastante grande, pero el desgraciado no quiso sacarlas, a pesar de la cara de dolor de mi Madre. El dolor no sólo era por el tamaño sino por la impresión de recibir algo tan frío en su interior.

En esos minutos su pene poco a poco iba recuperando su dureza y por lo tanto la excitación inevitable del viejo.

-‘‘Estás bolitas si te fijas no tienen cuerdita, Mónica, ¡Ja, ja!.. Así que no podrás sacarlas con facilidad, o sea que tendrás que pujar mucho para sacarlas chiquita ¡Ja, ja, ja!.. O habrá que meter bien los deditos en tu interior para sacártelas. Así me aseguraré que tú sola no puedas hacerlo. Te tienes que poner bien abierta para que alguien lo haga por ti preciosa ’’.

-‘‘Por favor Antonio ..no me hagas esto. Así no podré hacer nada ’’.

-‘‘¿Cómo que no? ..ya lo creo que si. Es más, te voy a poner esta prueba ..mañana habrá una fiesta muy especial de la Empresa, y quiero que tú como uno de los dueños estes presentes, quiero que te presentes muy linda y con tus nuevas amiguitas inseparables dentro de ti ¡Ja, ja, ja!..  Quiero que hagas toda tu vida normal. Incluso ir al gimnasio. Será un placer ver como te corres tu sola al hacer aeróbics. Igual y después me lo agradeces ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

-‘‘Por favor Antonio no ..te lo pido, no me puedo ni mover con eso ahí metido ’’.

-‘‘No seas llorona bonita que no te pasará nada ..voy a jugar un poco más contigo ’’. Le dijo mientras comenzaba a masajear su clítoris con mucha suavidad.

El infeliz vejete quería montar a mi Madre con esas cosas en su interior, estaba seguro que eso si la lástimaría o la haría sentir un intenso placer.

-‘‘Oh por dios, Antonio ..no hagas eso, me siento llena ’’.

-‘‘Estate quieta y no te muevas ..te haré ver las estrellas ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

Sin ningún esfuerzo ni ayuda alguna su pene se fue introduciendo en el chocho de mi Madre, que se debió de sentir como cuchillo en mantequilla al notar como se le habrían las carnes hasta que, con un ligero gemido desveló que había tocado fondo. Por muy poco no se la metió entera, el desgraciado este había tomado viagra como para coger toda la noche y Mamá pagaría el plato roto. Su pene notaba claramente cómo rosaba con las bolas depositadas en su recto a pesar de que estás estaban divididas por una delgada páred de su imen.

-‘‘¡Ummhh! me llegó hasta dentro. Despacito, Antonio ..deja que me acostumbre. ¡Hay!.. espera.. espera..’’ Le dijo mi Madre al sentir todo el cuerpo de él encima de ella.

Antonio comenzó a bombear su miembro con suavidad al principio, sus caras juntaban las mejillas y él le sujetaba la cabeza. Mi Madre tenía los ojos cerrados y la boca abierta. Ambos estaban sudando, pues sus cuerpos brillaban por el sol brillante que se colaba por la ventana de esa tarde por la habitación. Poco a poco él fue aumentando la intensidad de bombeo y mi Madre comenzó a jadear y a gemir al ritmo del empuje. Durante un ratito mantuvo la cadencia, hasta que el ritmo fue intensificándose. Antonio comenzó a golpear con fuerza apretando los glúteos. Los gemidos de mi Madre se convirtieron en grititos justo en el momento en que volvió a ser presa de intensos orgasmos encadenados.

-‘‘¡Aaahh! ¡Aaahh! Antonio no pares ’’.

-‘‘¡Uff, uff!!.. Que rica tienes la chocha Mónica ..hasta pareces nueva. ¡uff, uff!..’’

-‘‘¡Hay! Hayy, Antonio que bien lo haces cabrón ¡Hayy! Hay ¡Aaaaahhh!! ’’.

En mi opinión, los gritos que soltaba mi Madre eran el resultado del dolor causado por las fuertes penetraciones que le hacía aquel hombre con el vigor que tenía, mezclado, estoy seguro, con el intenso placer que le proporcionaba saberse poseída por un viejo chantajista potente y fogoso, porque mi Madre no solía gritar con Fernando de esa manera tan desangelada.

Cuando mi Madre, con las piernas en alto, comenzó a patalear y a retorcerse, él se detuvo y se hizo a un lado. Vio a mi Madre muy temblorosa, estremecida. Su mandíbula inferior tiritaba ligeramente como de frió, y hasta que su jadeo no fue disminuyendo no percibí que dejara de agitarse convulsivamente, las mendigas bolas chinas en su recto, mas la frenetica cogida en su chocho le estaba proporcionando un infinito placer nunca antes experimentado. ¡El mendigo viejo sabía coger muy bien! Mientras tanto él esperaba pacientemente a que ella se recuperara.

-‘‘¡Ufff, uff!.. Cabrón que bien coges ’’. Le dijo mi Madre tratando de regular su respiración.

-‘‘¿Te ha gustado cerda?, ..pues ahora me toca a mi disfrutar. Anda, sube encima de mi ’’.

Mi Madre toda temblorosa pero aún con ganas se colocó encima de ese viejo canoso, no sé si para disfutar nuevamente del placer experimentado o por agradecerle al viejo haberla llevado a las nubes. Yo estaba muy caliente, se me antojo subir a su habitación para escuchar de cerca sus jadeos, necesitaba escuchar los bramidos de mi Madre para pajearme agusto y así lo hize, tomé mi laptop en una mano y con mucho cuidado de no ser escuchado me situé en la pura puerta de su habitación. Estaba cerrada pero podía escuchar claramente su respiración ajitada y el rechinido de la cama.

Cuando volví a ver el monitor, vi que el Licenciado estaba tumbado boca arriba, y mi Madre subida a horcajadas sobre él, tenía ya la verga bien dentro del chocho. Observé a Mamá como la mujer más hermosa del mundo, como una reina subida en su respectivo trono. Tenía las manos sobre su nuca, aventando su pelo por el calor, con lo que, proyectando sus tetas hacía delante, eran acariciadas por ese hombre. Movía su cintura lentamente, con un movimiento circular que sólo las Putas de alto status saben hacer, o las bailaridas del vientre en el lejano oriente practican. Creo que, controlando la presión, se deleitaba sintiendo aquella magnifica verga metida en lo más hondo de sus entrañas, llenando su ser de puro placer.

-‘‘¡Así cabrona! ..muevete así, que rico ¡Ohhhhh! Apuesto que no te movias así con Rodolfo ¿verdad guarrita? ..esto lo has aprendido ahora de viuda ¡Ohhhh! ’’.

-‘‘¡Tshhhh!.. Calla y cogeme duro cabrón ..la quiero bien adentro ’’. Le dijo mi Madre ya transformada por el gozo.

Y aquel viejo no se hizo esperar, soltó sus tetas y la cogió por la cintura. Entonces, casi sin avisar, comenzó a bombear fuertemente hasta que ella cayó sobre su pecho gritando nuevamente. Mi madre apoyó sus manos sobre la almohada. Era tal la intensidad con que aquel hombre la jodía que comenzó sollozar. Gritaba y lloraba al mismo tiempo cuando otra descarga de orgasmos encadenados la embargó de nuevo, volviendo a temblar y a convulsionarse de una manera indescriptible. Estaba descompuesta. Por su cara le chorreaba el rimel de su maquillaje a causa de las lágrimas.

-‘‘¡Hayy!, ¡hayyy! ¡para! ¡Paraaaaa ya! ¡Me estás rompiendo el chocho, hijo de Puta, ¡hayy! ...’’ Gritó mi Madre desesperada.

Entonces él se detuvo en seco dejándola temblando nuevamente, y le ordenó de forma dominate y autoritaria.

-‘‘¡Espera, perra! ..voy a metertela en ese culo de zorra que tienes ’’.

Mi madre pareció asustarse al oír esas palabras que, debido a las bolitas que ocupaban su recto, esas le sonaron como a castigo.

-‘‘No, no por favor, por el culo no, Antonio ..me duele todo. Por favor no, te lo suplico ..por favor, por favor no ’’. Imploró mi Madre entre sollozos.

Para que mi Madre suplicara de esa forma debía estar suficientemente colmada en todos los sentidos, de lo contrario ella por el enorme gozo que experimentaba nunca se habría negado a ser sodomizada. Pero realmente aquel viejo la estaba cogiendo como jamás nadie se lo había hecho nunca. Creo que mi Madre tocó el cielo en un par de ocaciones. Él también estaba jadeante.

-‘‘Tranquila, tranquila cariño. No te preocupes ..no lo haré, por ahora, relajate, relajate amor ’’. La tranquilizó él, también sofocado mientras acariciaba su cara llorosa.

-‘‘Gracias mi amor, pero no puedo más. Estoy desecha ’’. Dijo mi Madre agradecida por no tener que sufrir, al menos en esa ocasión, una salvaje enculada con aquel viejo.

Pero ella fue consciente que él aún no se había corrido. Y como mujer, lo sintió en su alma como un fracaso. Su mayor anhelo no es otro que disfrutar haciendo disfrutar a los hombres.

-‘‘¡Oh!, cariño ..¿tu aún no te has corrido mi amor?. Espera cielo ..echame tu leche en la boca, dame tu crema, la necesito! ’’.

Me quedé petrificado. Mi Madre se aplicó con ahínco a mamar aquella verga, agradecida del placer que le había dado. La estuvo chupando incansablemente durante un buen rato, pero el Licenciado parecía no tener fin. Creo que se había pasado de viagra.

Hasta que con mucho empeño, mi Madre consiguió que se corriera. Incluso para eso era extraordinario aquel hombre. Cuando eyaculó lo hizo con tremenda fuerza y abundante semen, que mi Madre tragó de golpe cuanto pudo, y lo que no lo lamió como una perra hambrienta. El viejo ahora si estaba satisfecho, estaba sonriente y en su cara se refleja la sensación de triunfo que lo embarga, desde hacía tiempo que quería someter a mi Madre, poseerla, gozar de su esbelto cuerpo para castigar su arrogancia. Para sentirse ahora si superior a mi Padre, siempre lo envidio, quizo tener siempre lo mismo que mi Padre, ahora lo tenía, mi Madre ya le pertenecia, y yo, yo ya no sabía que hacer. Mi Madre se dejó caer al costado del viejo, sollosando aún, alcanzé a ver como vertía lágrimas en silencio, tras unos minutos, Antonio se incorpora y mientras le acaricia los pechos la obliga a que le limpie la verga con su lengua.

-‘‘Haber cariño ..dejame limpio. Primero chupetea bien toda la corrida que se ha caído de tu chochito. No desperdicies ni una gota ’’.

Con cara de asco Mamá obedeció y golosamente fue limpiando su pene flácido y canoso, huevos y vello púbico del semen de su anterior corrida, para luego comenzar a chupar su pene tal y como él le iba ordenado. Metiéndosela ella misma hasta la garganta. Ahora ya no le daba tantas arcadas. Supongo que la practica con tantos hombres había dado sus resultados. Después de 10 minutos de mamada en la que chupo una y otra vez su glande, besó sus huevos, lamió arriba y abajo su miembro, para meter y sacar apretando los labios como aquel chulo le había enseñado.

-‘‘¿Me puedo vestir? ’’. Le dijo mi Madre como una chiquilla al ser castigada.

-‘‘Sí, vístete si quieres ..pero te recomiendo que te cambies de bragas. Esa está un tanto... babeada ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

-‘‘Pero... ¿y no me vas a sacar las bolas? ’’.

-‘‘No Mamita, quiero que ese culito tan rico que tienes, se amolde perfectamente para encularte mañana ..lo quiero bien guanguito para darte caña hasta que me canse ’’.

-‘‘¡Pe, pero como pretendes que ande así con esas cosas todo el día!, ..¿y si tengo ganas de ir al tocador? ’’.

-‘‘¡Ah!, eso es muy importante mi amor, quiero que te limpies muy bien el culito ..¿no querrás llenar mi pene de tus suciedades?, además si tienes ganas pues te las sacas, pero te las vuelves a meter enseguida ..o serás tú la que sufra la enculada ’’.

-‘‘¡Pero, Antonio! ’’.

-‘‘¡Tshhh!.. Sé buena y no te saques las bolitas, linda ..si no me enfadaré y no cumpliré mi parte del trato. Ponte guapa lindura ..tú sabes como hacerlo ¡Ja, ja, ja!..’’

Mi Madre se vistió y él también lo hizo, pero antes de marchar, le pidio el número de su teléfono móvil, para estar en contacto, le dio dinero para que se comprara un vestido y le dijo que la quería muy hermosa para la fiesta. También le dijo que era a las 9 y que era muy importante que ella estuviera presente. Mi Madre le preguntó si podía llevarme, a lo que a él ni le importó, le dijo que si yo no era muy enfadoso ni travieso podía hacerlo. Lo demás no alcanzé a verlo ya que salí disparado a la sala para aparentar que de ahi no me había movido durante ese rato.

Mientras Mamá se iba vistiendo, aquella estúpida sonrisa que había asomado en su cara tras recibir la corrida de ese desgraciado había desaparecido, y había dado paso a una expresión de culpabilidad. Estando aún de rodillas sobre su cama, se limpió las tetas con el vestido y se lo puso. Los goterones circulares de semen que había quedado en su pelo habían sido barridos por el vestido y ahora eran solo plastas pegajosas que parecían resbalar por su larga melena dorada. Se levantó ayudándose de lo que pudo, y con algo de esfuerzo consiguió llegar a su cajón para ponerse unas bragas nuevas. Se quedó un rato mirándose al espejo, con expresión vacía. Se dirigió a su baño para limpiarse, abrió el grifo y se lavó la cara un poco. Mientras tanto acá dónde yo estaba escuché que bajaba Antonio.

-‘‘Luego nos vemos, Pedrito ..ya encontré lo que vine a buscar ¡Ja, ja, ja, ja!.. Portate bien pequeñín y cuida bien de tu Madre ’’. Se despidio Antonio y se dirigió a la puerta.

Yo me quedé tremendamente enojado, encabronado por lo que hacían esos desgraciados con mi Pobre Madre, si tan sólo tuviera la fuerza para partirles la cara, pero sólo tenía 12 años. Como a los 20 minutos bajó mi Madre ya bien bañada y con una ropa muy olgada, que no le dibujaba para nada sus curvas, pero que la hacía sentir bastante comoda. Traía su pelo húmedo y mostraba aún chapeteadas las mejillas.

-‘‘Me dijo Antonio que encontraron lo que buscaban, Má ...’’

-‘‘¡Eh!.. ¡Este, si! Así es, si lo encontramos, Pedrito ..eran unas cosas de la Empresa ’’.

-‘‘Se miraba muy cansado, Má, ..¿pues dónde estaban esas cosas? ’’. Seguia yo presionandola.

-‘‘¡Eh!.. Este.. ¡Pedrito no te metas en los asuntos de los grandes! ’’.

Mi Madre me dio la espalda y se fue muy nerviosa. La verdad que como había visto a mi Madre en esta ocasión me había dejado muy sorprendido, jamás la había visto entregarse a uno de sus chantahistas así, realmente había estado fuera de sus cabales, creo que en el fondo ya se había resignado a ser la Puta de éstos tipos. Ahora tenía que planear como hacerle para no perderme de ningún detalle de aquella dichosa fiesta, estaba seguro que no invitaron a mi Madre de casualidad. Me armé de valor y fuí a vender uno de mis videojuegos, de los mas costosos que me había traído aquel cerdo desde Japón, lo odiaba tanto que hasta me deshice de ellos, y vieran que es una de mis grandes pasiones las consolas de movimiento. Pero en fin, sería más satisfactorio para mi ver lo que sucedería en aquella disque-fiesta.

Con el permiso de Mamá y con mentiras me fui al centro de la ciudad, sabía dónde vendían aparatos de circuito cerrado y electronicos para investigación y espionaje, sabía que ahí encontraría algo de mi agrado. La verdad que estaba bien sorprendido, cuanta cosa había para el espionaje, la tecnologia cada vez me sorprendia más. Con lo que me alcanzó, logré comprar un pequeño microfono con un receptor de oído, eso sería perfecto para no perder la comunicación de mi Madre con aquellos desgraciados, pero ocupaba algo para ver lo que mi Madre hacía. La verdad que había muchas camaras y minicamaras, pero no había nada que me convenciera por completo. Entre tanto electronico habían unas minicamaras portatil, de esas que se pueden colocar en un botón de la camisa y pasar desapercibidas, no sabía para que me podrían servir, pero compré una, talvéz en un futuro lograría utilizarla.

Esa noche no pude dormir, me la pase pensando en como introduciría el microfono en mi Madre, no podía perderme de nada de lo que sucedería en esa dichosa fiestecita, estuve mucho tiempo en vela sin poder cerrar un ojo, hasta que me levanté y encendí mi computador, quería navegar por la red mientras me daba sueño, pero no se que fue lo que paso, que me entró la curiosidad por ver que estaba haciendo mi Mami en su recamara, ya era muy tarde, talvez estaría dormida, pero al encenderla me di cuenta que ella también sufría de insomio al igual que yo. Estaba acostada en su cama pero a cada rato se daba vuelta, encendía y apagaba la luz, no se mantenía en ningún momeno quieta, se levantó y se dirigió a su baño, caminaba medio raro, hasta parecia que la acababan de encular. Tomó un espejo y se reviso el trasero, pero por sus inmensas carnes estás le dificultaban la visión, tuvo que ponerlo en el piso y ponerse en orcajadas sobre el para verse el recto, ya sabía que era lo que le pasaba. Eran las malditas bolas chinas que Antonio le había retacado en el culo, el desgraciado le había ordenado que se las dejara ahi hasta que él se las quitara, y la muy obediente lo hizo, ahora estaba recibiendo la factura.

Mi Madre se frotaba el ojete, lo debio de tener muy irritado he inflamado por llevar esas cosas tanto tiempo, sufria de incomodidad, tomó una crema especial que había comprado para la inflamación y se la aplicó en recto, tal parecía que si le funcionaba ya que hasta descalofrios le dio y un gran descanso apareció en su rostro, se levantó y se sentó en la letrina, luego como si fuera a defecar fue expulsando las bolitas de una en una, era increíble como las bolitas salian de su recto provocandole un placentero cosquilleo que hicieron que empezara a frotarse la chocha, Mamá se estaba masturbando en la madrugada, esas malditas bolitas habían logrado su efecto, tenía a mi Madre el filo del orgasmo.

Ella se estremecia de tal manera que no tardó mucho en convulcionar su cuerpo, se frotó la chocha fuertemente hasta que logró sacar todas sus ancias, luego se levantó y enjuagó bien las bolitas, no sabía que pretendia, ¿a caso volvería a meterselas para irse a dormir?. Pero no fue así, tomó la cadenita de bolitas y se fue a su cama, las puso en su buró y se recostó nuevamente, se quedó un instante pensante, no se si pensaba en lo difícil que sería llevar una vida solitaria o admirar su valor para luchar en contra de la sociedad y sus prejuiciosas criticas.. pasan las horas y sin darme cuenta caigo rendido ante el cansancio y el silencio arrullador de mi recamara, pensando lo del microfono o cualquier cosa, sólo para descansar y poder ver lo que sucediera mañana....

.....

Como consecuencia de mi desvelada, me he levantado veinte minutos más tarde, lo primero que hago al ver el reloj, es dar un salto de mi cama y correr a la ducha, bañarme lo más rápido que puedo, ni siquiera he tenido tiempo de elegir mi ropa o desayunar y toda esa curiosidad acumulada la noche anterior, se desvanece momentaneamente. Salgo tan rápido que me encuentro a mi Madre por el pasillo.

-‘‘¿Pedrito que tienes, que te pasa? ’’.

-‘‘¡Nada Mamá, se me ha hecho un poco tarde! ’’.

-‘‘Mi amor pero si hoy es sábado ..hoy no tienes que ir a la escuela ’’.

¡No había tomado en cuenta que era sábado!.. creo que la desvelada si me había hecho daño, nos reimos los dos y me fui a mi recamara, pero no sin antes voltear hacía atrás para poder admirarla, se miraba tan hermosa, se dirigia a correr como de costumbre, como todas las mañanas. Ese día casi se me sale el corazón al verla como iba vestida. Llevaba puesto un diminuto pantaloncito de mezclilla que dejaba a la vista sus hermosas piernas, las cuáles nunca me cansaré de admirar, arriba tenía puesto una camisetita de algodón dónde se marcaban con claridad sus enormes tetas las cuáles no ocultaban su gran tamaño. Se despidio de mi y salío hacía la calle, con su cinta en la frente y el reproductor portatil sobre sus oídos, la verdad que se miraba tan hermosa como movia su anatomia a cada troté, esas piernas mazisas y ese par de nalgas que no se inmutan y se tragan cualquier tela que las cubra.. ¡Ufff!.. Así era mi Madre.

Me dirigí a mi cama para terminar con mi desvelo, cuando se me vino algo a la mente, me entró la curiosidad de ver si mi Madre se había llevado las bolitas para correr, eso me tenía muy intrigado. Entré a su habitación para buscarlas, sabía perfectamente dónde Mamá las había guardado, cual fue mi sorpresa al no encontrarlas, ¿sería mi Madre capáz de ir a correr con eso metido?, salí inmediatamente por mi bicicleta, no me podía perder de como se comportaría mi Madre con aquello ahi incrustado, ¡y en plena calle!.

Salí inmediatamente tras ella, sabía mas o menos cuáles eran sus rutas por dónde se ejercitaba, no tardé un par de minutos en localizarla y alcanzarla con mi bicicleta. La seguí, procurando no acercarme demasiado, para que no lograra verme, la calle estaba algo desierta, sólo algunos vecinos que salian por el periodico y otros lavando sus autos ( algunos desgraciados lo hacian porque sabian que a esa hora pasaba ella y les endulzaba la mañana ), ya que como perros no dejaban de verle el trasero cuando esta pasaba. Era increíble lo que provocaba mi Madre en la calle con ese par de nalgas que se cargaba, eran una maravilla, todos lo vecinos se mordian los labios y se frotaban su paquete descaradamente, otros nomás se le quedaban viendo hasta que ella salía de su rango de visión. Me percaté enseguida que ahora sí que llevaba las bolas metidas porque su forma de andar era ligeramente diferente a la de siempre. Corría más despacio y cada 5 minutos paraba un rato disimulando frente a un escaparate, pero se quedaba inmóvil frente al cristal, para seguir caminando al cabo de un minuto. La vuelta a la casa fue igual, parando 2 minutos cada 5 minutos de paseo. Era claro que las bolas estaban surtiendo su efecto llevándola una y otra vez cerca del orgasmo involuntariamente, por lo cual paraba de andar.

Estaba muy sudorosa y en un par de ocaciones la vi apretar sus piernas instintivamente para provocarse mas placer, volteaba para todos lados para percatarse que nadie pudiera notarlo, luego continuaba su marcha. Corría un rato y paraba como para hacer estiramientos. Así continuó tratando de controlar sus orgasmos hasta que una de las veces no pudo y se corrió ella sola. Su respiración se fue haciendo más regular, ahora hacía fuertes inspiraciones y expulsaba el aire lo más lentamente que podía. Pero a pesar de la aparente calma, su cuerpo estaba ávido de placer. En efecto, su esbelta figura parecía brillar con las diminutas gotitas de sudor que la cubrían como gotas de rocío. Su hipersensibilizada piel apenas si admitía el más leve roce, la más delicada caricia sin que toda ella se estremeciera. Su cara era de excitación total y pude ver cómo se mordía el labio inferior para no gritar mientras comenzaba a caminar de vuelta a casa.

La seguí unas cuántas cuadras más y cada vez era lo mismo, pero ya no se paraba para controlar el orgasmo. Cuando su cuerpo se excitaba, se dejaba llevar y se corría. De vez en cuando con un tenue soplo, casi imperceptible la veía estremecerse cerrando sus ojos y apretando con fuerza sus dichosas piernas. Se le notaba perfectamente en la cara cuando le venía un orgasmo, pero había aprendido a seguir corriendo. Parecía que estaba ya disfrutando las bolitas en lugar de sufrirlas.

Me desvié para ganarle a llegar a la casa, para cuando ella entró por la puerta yo ya estaba en la cocina desayunando, me sorprendio mucho verla entrar con su rostro desencajado y tremendamente colorado, la verdad que lo había pasado muy bien con la trotada ya que se  veía satisfecha.

-‘‘¡Hola Má!, ..¿como estuvo tu corrida? ’’.

-‘‘¡Uff, uff!!.. ¡Mirame!, ..estoy empada en sudor ’’.

-‘‘Apuesto que corriste mucho ¿no? ’’.

-‘‘¡Uff, ufff!.. Si Pedrito, ..hoy corrí mas de lo normal ’’.

-‘‘Si te vez algo cansada y muy colorada ..necesitas una ducha ’’.

-‘‘Si ahorita lo hago, nomás tomo mi licuado y enseguida me ducho. Otra cosa, Pedrito ..necesito que me acompañes, necesitamos comprar ropa para la fiesta de hoy. Es muy importante que vayamos, mi amor ..hoy es aniversario de la Empresa de tu Padre y necesitamos asistir ’’.

-‘‘¡Pero, Mamá!, ..esas fiestas son muy aburridas, sólo va gente grande ’’.

-‘‘Tienes que asistir, mi amor ..es la Empresa que en el futuro serás el dueño y tienes que estar allí. Además, puedes llevarte algo para que no te aburras ..tienes que cuidar de mí, mi amor, ¿o a poco me dejarías ir solita? ’’.

-‘‘Esta bien, Má ’’. Le dije como haciendome el desinteresado, pero claro que iría, no podía perderme de nada de lo que sucediera.

Como a las dos horas ya estaba Mamá tocando la puerta de mi habitación para que la acompañara, odiaba ir con ella de compras ya que tardaba horas en hacerlo, pero para no enfadarla más me dispuse a compañarla, además que podía suceder....

Mi Madre estaba muy guapa, como siempre, cuando sale se arregla como una diosa, no hay lugar dónde mi Madre no derroche glamour y belleza a su camino, esa tarde se había colocado un vestido-jersey de cuello vuelto color azul turquesa, con la base muy por encima de la mitad de los muslos, tipo minifalda, con unas medias negras brillantes y zapatos de tacón aguja que le daban un toque muy sensual. Se peinó el cabello con goma y se maquilló con glamour, con tonos fuertes, labios y uñas de un rojo vivo. Estaba seguro que paralizaría a todos los hombres a dónde iríamos.

Nos dirigimos en la camioneta a un centro comercial, en realidad es uno de los centros comerciales más grandes de nuestra ciudad, en el que hay todo tipo de tiendas y curiosidades, en ese había unas famosísimas tiendas de ropa, en dónde Mamá frecuentaba comprar algunos de sus vestidos, yo por mi parte me divertia viendo aparatos electronicos y videojuegos de moda. Al entrar ya se imaginaran el impacto que causaba mi Madre al caminar, no sé si lo hacía por lucirse o así era ya su porte, pero que bien lo hacía, hasta parecia que estaba en pasarea. No había hombre que no volteara a verla, algunos hasta eran regañados por sus Esposas por ser tan descarados, los demás no perdían la oportunidad de hablar entre ellos de las curvas de esa flamante Señora. Ella de inmediato se quedaba en las vitrinas observando los vestidos, para decidirse al final a entrar en alguna de ellas, yo por mi parte para desenfadarme buscaba el area que más me interesaba y me separaba de su lado.

-‘‘No te vayas muy lejos mi amor, ..no tardaremos mucho, además ocupo que te midas unos trajes ’’.

-‘‘Pero Mamá, ..yo no quiero ponerme traje ’’. Odiaba en hacerlo, me hacía verme eestupido para una chiquillo de mi edad, ustedes entenderán.

-‘‘No te vayas muy lejos ’’. Volvía a repetirme.

Mi Madre y yo nos habíamos separado cuando ella fue hacía el área de cajeros automáticos, mientras que yo pasaba por la sección de videojuegos. La verdad que había gran variedad, había muchos que yo no tenía y que en mi vida sabía de su existencia. Entonces, me dirigí hacía los discos compactos, intentado mientras bobeaba, encontrar a mi Madre pero sin ningún éxito. Y tras unos minutos de buscar algún disco que me interesara comprar, opté mejor por dirigirme hacía el área de aparatos electronicos para ver si descubría alguna novedad que hiciera más fácil mi nuevo ‘‘hobby de espionaje’’. Estaba tan embobado entre tantos electronicos que me perdí del tiempo y cuando reaccioné ya había pasado mas de una hora desde que había perdido a Mamá, hasta que de pronto al dar vuelta en una de las tantas tiendas del centro comercial, por fin la encontré, aunque debo de decir que no fue precisamente que de entrada me diera yo cuenta que era ella, si no que reconocí su tremendo trasero que parecía estar próximo a reventar las costuras de la ajustada falda que llevaba puesta y que como si a ella no le bastara con que además de ser sumamente corta fuera suficiente para colmo y regocijo de quienes pudieran pasar cerca. De tan ajustada que era su tela, las líneas de sus pantaletas resultaban completamente visibles para quién volteara a verla.

Mi Madre se perdía tanto en las compras que ignoraba que los hombres se la estuvieran tragando con la mirada, la verdad que esas piernas infinitas si que volvían locos a los hombres y la muy despistada estaba en una pose no muy agradable. Allí estaba mi Mami, parada frente a las vitrinas de una tienda de joyería, doblada por la cintura y sin casi flexionar las rodillas, para examinar en los anaqueles inferiores unos anillos y pulseras de uso elegante que parecía necesitar. Justo a su lado, en cuclillas se encontraba un joven de buena pinta con camisa blanca y un gran signo de interrogación en su mente que decía ‘‘Encontró lo que buscaba Mamacita?, agachese más y pregúnteme, yo puedo ayudarle’’. El desgraciado no perdia ningún detalle de las infinitas piernas de mi Madre.

Aunque por la posición en la que el tipo se encontraba, a los pies de mi Mami y recorriendo de arriba abajo toda su anatomia expuesta de su cuerpo que ella le obsequiaba como regalo a la vista, comenzando desde la punta de sus dedos que asomaban al frente de su altísimas zapatillas de tacón, continuando por la irregular superficie de sus tobillos y luego ir creciendo a lo largo de sus larguisímas piernas y llegar justo hasta el punto en que la tersa y delicada piel cubierta con esas medias negras brillantes, se ocultaban ya definitivamente de su mirada, bajo la tela azul turquesa de la mini falda. Más bien debería de haber sido mi Madre o quizás yo mismo el que le preguntara si acaso el ya había encontrado todo lo que buscaba o si aún quería ver un poco más de los encantos de mi Mami.

Aunque yo me encontraba viéndolos por la retaguardia, claramente pude notar como mi Madre no hacía intento por hacer descender el dobladillo de su ya de por si cortísima falda y que el muchacho no atinaba a si quiera intentar pretender hacer su trabajo, y en cambio toda su atención parecía estar ubicada sobre la anatomía de esa elegante Señora, sin poder decidirse a clavar su mirada, en sus piernas, en la diminuta falda, los prominentes glúteos o de plano mirar más descaradamente hacía sus senos que parecían estar a punto de desbordarse sobre el escote de la Jersey reducida que ella había escogido para usar esa tarde y mantenerlos apenas contenido dentro de su sitio.

Yo por mi parte, callado intenté no hacer ningún ruido que pudiera perturbar la escena que ella, como buena exhibicionista que es, estaba teniendo con aquel trabajador de la joyería, que parecía tonto entreteniendose en limpiar las vitrinas mientras esperaba que mi Madre le interesara algo, pero que mientras él se deleitaba de sus curvas. Y cuando me ubiqué en un sitio prudente desde el cual observar, sólo me sonreí para mi mismo, mientras que observaba a mi linda Madre aunque no siempre bien portada haciendo una vez más lo que mejor sabe hacer y que es excitar a los hombres con una de sus ‘‘inesperadas‘‘ exhibiciones, que como ya había ocurrido en el pasado, en caso de ser descubierta, ella siempre podía actuar de la manera más ingenua y pretender que todo se había debido a un descuido.

En fin, lo único que puedo decir es que como quiera que fuera, su apariencia era sumamente muy atractiva, pero por algún motivo que yo no podía entender a ella le parecía que ya no se encontraba en forma aún cuando todos le decian lo contrario. Ella acababa de cumplir los 38 y su figura apenas delataba algo más de las medidas ideales de siempre, con 34C-de busto, 33 de cintura, Mamá es una de las mujeres más bellas que quizas haya visto en mi corta vida, con la delicadeza propia de una dama en sus detalles, modo de hablar y moverse y caminar, salvo por aquellas amplias caderas que al pasar junto a uno parecen contonearse como si su único fin fuera el de llamar la atención de las miradas que se clavan a su figura. Y como Dama que es, pese a que como he dicho anteriormente algunos de sus vestidos resultan a veces un tanto sugestivos, la mayoría de las veces usa bajo los mismos, medias, cinturones portaligas y conjuntos de ropa intima sumamente evocadores y sensuales aunque nada que pudiera resultar vulgar si no más bien el tipo de prendas que se pueden ver en catálogos de ropa intima o uno imaginaría que sólo las estrellas de cine usan durante aquellas galas de premiación.

Pero en fin, cuando volví a observarla dándole un pequeño espectáculo a otro dependiente de aquella zapatería a la que mientras yo la esperaba afuera haciéndome cargo de las bolsas, ella entró con el pretexto de probarse varios modelos, y le dejó ver bastante arriba de su falda, llegando incluso yo a notar como ella con las piernas un tanto separadas permitió a su admirador ver lo que ella llevaba puesto bajo de la misma. En ese instante y cansado de que el tipo estuviera sorreando a mi Madre con tál descaro, me acerqué a ellos con la única intención de que el tipo se alejara y mi Madre volviera del transe de dónde estaba.

-‘‘Má, ..¿ya encontraste lo que buscabas? ’’.

-‘‘Pedrito, a ti te andaba buscando ..anda vamos, ya te encontré un traje para esta noche ’’. 

Mi Madre me llevó a regañadientes a una tienda de trajes, a medirme de todo tipo. La tienda estaba vacía, así que en seguida se le acercó un chico a preguntarle si podía ayudarle, Mamá pidió dos modelos de trajes de mi número, ambos oscuros, de corbata uno, y de moño el otro. Me quité los zapatos y se los pasé a Mamá, que suspiraba en uno de los sofás por el sofocante calor y el dolor de sus tobillos por esos tacones tan altos. El chico tomó nota del pedido y antes de dirigirse no pudo dejar de mirar las piernas de mi Madre enfundadas en sus medias de nylon y con esos preciosos botines oscuros, al ir hacía el almacén. La que parecía ser la jefa de la tienda y única otra persona aparte de nosotros, le dijo al empleado que salía un momento a su casa, que lo hacía responsable del local. Miré a Mamá sentada en el sofá, esperando, y con los ojos fijos en unas preciosas botas largas con tacón muy alto.

La verdad que mientras me colocoba el traje y dejaba de lado el smoking, no perdía detalle del trabajador de la tienda, de como se derretía por acercarsele a mi Madre, parecía perro en carnicería el infeliz. Mientras yo me media el pantalón, mi Madre permanecía sentada en espera de que saliera a mostrarselos, no le había puesto atención, pero estaba algo colorada y en su piel había un brillo que se me afiguró a simple vista que era el sudor de su piel. De pronto me entró un descalofrio por todo el cuerpo preguntandome, ¿la muy descarada de Mamá se habría puesto las bolitas para venir al centro comercial?, no la creía capaz, ¿sería tan marrana?. En fin, no podría saberlo, tenía que ponerme al pendiente de su caminado.

Rápidamente mis ojos se animaron, no estaba seguro que portara las bolitas, pero sólo imaginarme que iba con esas cosas adentro me empezé a excitar. De prontó Mamá le habló al chico para que le pasara las botas, al parecer ese vicio por la ropa y el calzado le había ganado nuevamente, Mamá como cualquier mujer elegante y de buen porte se le va la razón cuando observa algo que le guste. Asi que cuando el muchacho se las trajo rápidamente ella se sentó frente a él, en otro sofá, y procedió a sacarse sus zapatos mientras le mostraba sus piernas enfundadas en el brilloso nylon. Dejó su zapato en el suelo y cruzó la otra pierna sobre la primera para desabrochar el otro botín. Así, con las piernas una sobre la otra el vendedor tenía una excelente pánoramica de sus muslos, aunque realmente poco podía ver. La faldita se le había subido y mostraba mucho más allá de sus muslos, yo la miraba desde la pequeña ranura que involuntariamente había dejado abierta de la cortina. Desde ahi, podía ver como Mamá sin darse cuenta de lo que hacía se iba quitando su calsado para colocarse esas largas botas sin percatarse de la interrumpida mirada del vendedor por toda la superficie de sus piernas.

En eso cuando ella se agachaba para tomar su calzado y colocarlo junto a ella, noté como subía la mirada para percarse de la mirada del empleado y sonreía, ¡no lo podía creer!, ¡Mamá lo estaba insitando!. Mi Madre se estaba comportando como una ramera, una insitadora; me imagino que su excitación por estar así, en un lugar público, con las bolitas en su chochito ( si es que las portaba ) pese a que yo estaba en el probador y no la podía ver la estaban calentando.

El chico estaba parado justo frente a ella. Abrió las cajas y le acercó una de las botas de tacón de aguja. Con tranquilidad y parsimonia, mi Madre se tomó su tiempo para enfundarse la primera bota, notar la caricia de la piel, su suave y tentador tacto alrededor de sus pantorrillas, su presión alrededor de la piel. Las botas eran muy altas y le llegaban por encima de la rodilla, así que para atarla bien tuvo que levantar un poquito más la falda, dejando al descubierto casi todo su muslo. El chico de la tienda no dejaba de mirarla mientras sacaba la otra bota, y yo, con la mirada fija detrás de la cortinilla roja, no perdían de vista ni sus piernas, ni su entrepierna, ni mucho menos al chico.

Una vez puesta la primera se giró hacía el chico pidiéndole la otra bota. El muchacho se acercó y se la tendió, mientras podía observar sus largas piernas y la faldita corrida por arriba de sus muslos. Mamá abrió un poco las piernas para introducir el pie en la segunda bota, con lo que el pobre vendedor casi expulsa los ojos de sus orbitas. Enseguida Mamá se alzó y se paseó por la tienda notando cómo la piel se adaptaba a sus formas. La verdad que esas botas le quedaban muy bien, casi diria yo que llevaban su nombre escrito. Le acariciaban mientras caminaba, sujetaban con suavidad sus pies y le agradaba el tacto del suave forro interior sobre sus pantorrilas, y muslos. Eran perfectas para ella, pero le bailaban algo a la altura de los muslos.

El dependiente vio la contrariedad, y se le acercó para solícitarle: 

-‘‘Permitame, Señorita ..hay que ajustar las tiras de los muslos ’’. El tipo iniciaba su romance.

-‘‘¡Ay! muy amable ..pero soy Señora, mi hijo esta ahí adentro ’’. Respondió mi Madre con un leve tinte rojado sobre sus mejillas.

Así que después de ese corto ritual de romance, Mamá volvió a su butaca y él se arrodilló ante ella a solo centimetros de su tan anhelado tesoro. Las finas tiras de cordón trenzado recorrían la parte externa de las piernas en un recorrido zigzagueante desde los tobillos hasta arriba de los muslos. El dependiente desabrochó el flojo lazo de la parte superior con nerviosismo, mientras sus manos acariciaban un poco sus carnes descubiertas muy cerca del final de su corto Jersey y procedió a tensar los cordones empezando por los tobillos. Estiró fuerte, con lo que la suave caricia se transformó en un fuerte apretón alrededor de las piernas, como si unas manos estuvieran acariciando y presionando. Conforme el recorría las botas la presión subía, hasta que llegó a tirar de la parte superior hasta que Mamá notó sus piernas presas de un fuerte abrazo, un contacto total, con el forro interior de piel de las botas. Se desplazó hacía la otra bota y algo que me pareció demasido descaro, observé como mi Madre abria un poco las piernas para obligarle al pobre muchacho a ampliar su contacto.

El pobre ya bastante nervisoso, procedió entonces a anudar correctamente la otra bota, con las rodillas de mi Madre descaradamente abiertas ante él, con el olor respectivo de mi Madre casi en su cara, con el calor sensual de su entrepierna casi abrazándole. No pudo evitar perder su mirada entre sus piernas, dentro de la falda, y ver el final de las pantimedias y sus abiertos muslos ante él. Uno de los cordones se le escapó y tuvo que recuperarlo y volver a tensar, algo apurado ( ¿por qué sería? ). Se retiró precipitadamente, algo congestionado, mientras yo sonreía dentro de mi.

Mamá volvió alzarse, ahora enfundada en aquellas magníficas botas de un oscuro, lueguito sacó toda su sensualidad y glamur, se sentia tremendamente poderosa. Añadían casi cinco centímetros más a su ya alta estatura y delineaban sus largas piernas a la perfección. La verdad que Mamá se miraba muy sensual, el suave guante se había convertido en puro cuero que le abrazaba hasta medio muslo. Era la encarnación de una dominadora, bella, sexual, una poderosa hembra. 

-‘‘Me muestras esas otras ’’. Dijo mientras se volvía a sentar y, con las piernas bien abiertas, desabrochaba una de ellas dejando su faldita recogida en el asiento. 

Al alargar la pierna para sacar la bota la falda de su Jersey todavía se alzó más, dejando su media nalga cubierta en las pantimedias brillosas al desnudo. Lo mismo sucedió en el lado opuesto al sacar la segunda, y cuando el dependiente se arrodilló ante ella para colocarle la primera del segundo par ya no tenía nada que le impidiera ver el bombachito que se le hacía a mi Madre entre medio de las piernas enfundado en sus pantimedias, y por si fuera poco su húmedo sexo ante él.

Su reacción fue más nerviosa, se puso colorado, pero la descarada de mi Madre no cerraba las piernas. Tras él, yo desde mi posición me masajeaba la entrepierna con descaro, ya que Mamá dejaba ver su rico bombacho casi dibido por las medias. Sin querer yo tambien estaba disfrutando de la improvisada función. De nuevo ella se alzó, su Jersey quedó atorado sobre sus medias, dandonos una perfecta visión de toda su vagina dibujada sobre las mallas. Mamá se colocó el segundo par, pero de inmediato le dolieron en las puntas y no se sentía cómoda, así que rápidamente volvió a su asiento. 

Yo, que ya no podía evitar mi erección me ajusté la camisa y el sacó para no mostrame evidente, luego salí para que Mamá tomara su decisión, enseguida me regresó a colocarme el smoking. Me senté bien al fondo para sacarme los pantalones, pero sin dejar de ver por la ranura, con lo que desde mi ubicación seguia observando a mi Madre. Mamá, para quitarse las botas tuvo que adelantarse en safarlas por lo que nuevamente su corta faldita se arremangó sobre sus muslos, volviendo a mostrar la media su nalga. Se calzó con sus zapatos de tacón y dejó las botas entre sus abiertas piernas. El chico, todo tembloroso, se agachó para recogerlas mientras que nuevamente vovia a suspirar el calido aroma que Mamá desprendía de su ardiente entrepierna. El pobre se alzó bruscamente y procedió a guardar las botas en la caja, bastante nervioso no hallaba como disimular su tremendo bulto.

-‘‘Me quedo las botas ’’. Le dijo displicente mientras se bajaba el Jesery y esperaba que yo saliera.

Cuando por fin se decidió a escoger un traje para mi, ya que ella siempre me escoge la ropa, por fin acabó mi tormento, ( en definitiva las compras no son para los niños ) ella ya había escogido su vestido cuando yo no estaba. Al pagar el tipo no perdió la oportunidad de acariciar su mano con la de mi Madre, deleitandose de la suavidad de su piel y brindandole una sonrisa, a cambió Mamá lo deleitó con un sensual caminado hacía la puerta, dandole a los lujuriosos ojos del tipo una perfecta imagen de sus generosos gluteos, como para dejarle un deleitoso recuerdo de nuestra compra. 

Cuando nos dirigiamos hacía la salida yo me entretenia con algunas cosas para poder observar su caminado, la verdad que eso de las bolitas me tenía muy intrigado, ¡pero si era verdad!, ya que enseguida pude ver la dificultad que tenía Mamá para caminar con naturalidad. Ella trataba de disimular cuando sentía llegar el orgasmo, la vi apretar sus piernas e inclinarse un poco, mientras las sensaciones interiores se le pasaban. Esa bolitas chinas le provocaban un intenso placer que le hacía estar siempre caliente. Cuando subiamos unas escaleras electricas, mi Madre subió adelante dejando frente a mi ese inmenso trasero que tiene, tras el trascurso de la maquina pude percibir el aroma que emanaba de su entrepierna al estar caliente, ese delicioso aroma que hace cometer locuras a los hombres e incitan cremalleras.

Mientras que yo por mi parte, si algo molesto, ( confieso que me excite, pero me hacía enojar de todas formas), ya en la camioneta, cuando nos dirigiamos nuevamente para la casa, comenté con ella un poco de lo que había visto, intentando hacerle saber ya de manera más clara mi disgusto por sus ‘‘shows‘‘ aunque suponía que en lo sucesivo debería de ser más cuidadosa al respecto. Pero su única reacción fue decirme que no sabía bien a que me refería yo y que fuera lo que fuera debería de haber sido un malentendido, ya que ella era una mujer decente y sobre todo era mi Madre, la cual merecia su respeto. Ya no le dije nada más y permanecí en silencio durante el trascurso del recorrido, pero yo tenía razón, ella había sido muy sugestiva este día, sólo trababa de decirle que tuviera más cuidado.

Aunando a su anterior queja, la de decir que no entendía, que en caso de que eso ocurriera yo pudiera ser tan complaciente como para no molestarme y dejarla cometer la clase de acto que según ella ahora yo le reclamaba. Por mi parte algo confundido con su actitud, sólo le comenté que quizás pudiera ser que todo se debiera a una confusión, y ella me aseguró que así era.

-‘‘No podría imaginarme a mi haciendo algo como lo que dices, Pedrito ..o estar con otro hombre que no sea tu Padre, mi vida. Recuerda que soy tu Madre, la Esposa de tu Padre ..y soy una mujer de un sólo hombre ’’.

-‘‘Ya lo sé, Má ’’. Aunque bien sabía yo lo que había visto, pero ya no quise objetar y decidí dejar las cosas como estaban.

Cuando llegamos a la casa mi inquietud por colocar el microfono en algún lugar estrategico del cuerpo de mi Madre me tenía muy impaciente, opté por colocarlo en su vestido, pero aún asi, no sabía como era el vestido que había comprado, no sabía como incrustaría el pequeño microfono en la prenda. El microfono era del tamaño y forma de una aspirina, era metalizado y podía adherirse fácilmente en cualquier lado por la forma que tenía. En eso mi Madre me ayudó a planear una idea.

-‘‘Pedrito, sube a tu cuarto esas cajas, ..que es dónde esta tu traje ’’.

-‘‘Enseguida, Mamá ’’.

Pero se me vino una idea a la mente, tomé las cajas del vestido de Mamá intencionalmente para poder arreglarlo tranquilamente en mi cuarto, subí de prisa y cerré la puerta. La verdad que no le hallaba forma a ese vestido, eran puros hilos incrustados en una tela muy delgada. Tomé el borde de su escote y en la costura de este, corté una pequeña ranura del tamaño suficiente como para poder meter el aparato, enseguida levanté el vestido y comprobé que mi Madre no sería capaz de darse cuenta del pequeño detalle de su prenda, luego previamente acomodado como venía de la tienda fuí y se lo cambié a mi Madre por mi traje nuevo.

-‘‘Ay mi amor ..que distraido eres ’’. Me dijo ella sin darse cuenta de mis intenciones. 

Tras eso, mi Madre se fue a su habitación a cambiarse, y a mí me dijo que hiciera lo mismo, que la fiesta empezaba en dos horas y que no quería llegar tarde porque iba en representación de mi Padre. Yo me metí en mi cuarto con muy pocas ganas de ir a la fiesta la verdad, pero sabiendo que debía ir, ya que un sexto sentido me decía que era mejor que estuviera haciendo de guardián de mi Madre. Enseguida preparé el microfono para ver que funcionara. La verdad que esa cosa era fantástica, tenía una recepción increíble, al principio no escuchaba nada ya que todavía no lo traía puesto, pero al rato pude escuchar cuando ella se lo media para comprobar que le había quedado perfecto.

-‘‘Mónica te ha quedado magnifico ..pero me aprieta mucho en las nalgas ’’. Decía mi Madre en su habitación mientras yo la escuchaba por el audiocular.

Tras estar un rato viendo la tele, me puso a prepararme para la fiesta. La verdad es que no tardé casi nada. Me puse una camisa, unos pantalones negros de raya en medio, unos zapatos y el sacó, en menos de 10 minutos ya estaba listo. La tarde había pasado en un instante, ya casi eran la 8 de la noche, la cita estaba a punto de cumplirse, mi Madre como era costumbre tardaba una eternidad para arreglarse, ese era la eterna disputa entre mis Padres. Mi Papá siempre le reclamó ese problema, pero al verla bajar tan elegante por las escalera se le olvidaba todo.

Y ese día no fue la excepción. Cuando salió me quedé boquiabierto, al igual que se hubiera quedado mi Padre. Fue en ese enonces que pude ver el elegante vestido que ella había comprado con antelación. Se había colocado un vestido muy livianito y escotado de noche. Era un vestidito de tela fina que seguía las formas de todo su cuerpo como una orquesta sigue la vara agitada en las manos del Maestro. Era de un color rojo semi-apagado que le llegaba hasta poco mas arriba de medio muslo; con unos finos tirantes que surcaban sus hombros para luego cruzarse en su espalda desnuda y acabar sujetos a una cuarta por sobre sus caderas. Esos tirantes que seguro matarian a cualquier hombre que los viera, pues si algo adoro de mi querida Madre, son sus firmes pechos, y la forma como se tensaban esos tirantes para sujetar los hermosos senos de mi Mami. ¡Ufff!!.. Me dejaron realmente pasmado, pues al verla de lado uno podría asegurar poder introducir su mano bajo el tirante, sin tocar ni este ni la piel del pecho de mi Madre.

Con unos zapatos también rojos - casi sangre, con el tacón más alto que le había visto en años, desde que era acompañante de mi Padre. El pelo lo llevaba como si estuviera revuelto, pero se notaba que se lo había revuelto con muy esmero y con toda la intención del mundo ya que se miraba fenomenal. La verdad es que con ese pelo parecía mucho más joven, y para acompañar el cuadro se había puesto unos pendientes de rubí y un collar a juego.

-‘‘Mamá, ¡estás impresionante! ’’. La piropié.

Mi Madre me sonrió y me dio las gracias con un beso en la mejilla. Después tomó las llaves de la camioneta, su bolso de mano y me dijo riéndose que qué hacía ahí como un pasmado, que llegábamos tarde. Esa noche, estaba más que ansioso por verla entrar a la fiesta conmigo. Pasé todo el trayecto hacía la fiesta imaginándola entrar dejando pasmados a todos los invitados, dejando a todo el salón callado con ese vestido y esos lindos zapatos de tacón fino; además, sabía que a ella le gustaba ponerse medias para lucir aún más sus interminables piernas; y sin saber que a mi me volvían loco sus conjuntos de portaligas.. ¡Waohh. Mi imaginación no hacía mas que congelar el tiempo; esa noche, y en especial ese momento, se me hizo una eternidad llegar.

Una vez en el trayecto mi Madre me empezó a dar los típicos consejos de que no anduviera haciendo travesuras, que me comportara, que si lo hacía quizas me llevaría de paseo, etc. Yo en lo único que podía pensar era en si en realidad era esto a lo que se refería Antonio cuando le dijo que se pusiera ‘‘guapa’’. Además me fijé en algo que no me había percatado en casa, y es que al final del vestido que se había corrido por sus piernas, mostraba sin intención alguna el elástico de sus medias y el broche de su ligero, y que ahora podía ver perfectamente desde el asiento del copiloto.

Mientras conducía, yo volteaba en repetidas ocasiones para verla, y esque ver a mi Madre conducir su flamante camioneta era un espectaculo, se veía tan hermosa, esos lindos ojos azules que brillaban explendorosamente al darles las luces de los vehiculos que nos cruzaban, y sus perfectas piernas para ir precionando los pedales. Nunca había visto a mi Madre tan bella y deseable. Mis instintos despertaron de inmediato al verla con aquel vestido; los zapatos y las mini-pantaletas que seguro se había colocado para esta noche, y con las cuáles me venía imaginado.

Al bajar de la camioneta nos recibió un mozo, ella para bajar levantó la faldita, ‘‘de forma intencional’’, para asi mostrarle al tipo parte del portaligas de encaje que adornaba la parte alta de sus muslos; eran negros y de costuras rojas; nunca se los había visto, seguramente eran una sorpresa que le habían dado algunos de esos asquerosos tipos, y ¡Waohh! si que era una linda sorpresa. Bueno, eso pensé en ese momento. 

La casa ya la conocía, la mansión de la Rosa, ya habíamos estado en algunas otras fiestas invitados por nuestro Padre, pero ahora era diferente ya que veníamos nosotros solos. La casa era enorme, era una mansión, dónde casi siempre se celebraban las cenas de negocios, era algo que quitaba el aliento realmente espectacular. Cuando entramos en el vestíbulo, este estaba abarrotado de gente, nos presentaron digamos en ‘‘sociedad’’ pero sin duda la que acaparaba todas la miradas era el vestido de mi Madre, ya que desde el primer instante todo los ojos se centraban en ella.

Al llegar al nuevo nivel la casa era notoriamente igual a lo visto abajo, muchas personas bastante arregladas y de visiblemente distintas nacionalidades charlaban en diversos grupos formados por la sala. A la derecha, una larga mesa con bandejas de bebidas sin alcohol ( aparentemente ) y otras con algunos canapés, entrantes para picar y pequeños dulces iba siendo visitada por camareros que las tomaban para ofrecerlas a los presentes. Unas ciento cincuenta personas, tal vez algo más llegué a calcular a ojo. La mayoría eran hombres maduros bien trajeados con sus Esposas, y otros tantos de mediana edad igualmente vestidos. Todos con bastante buena presencia, tanto que me dio la sensación de que estábamos en una boda o algo así más que el festejo del aniversario de la Compañia. También había muchas mujeres, Esposas de algunos de los presentes y también alguno que otro muchacho joven, seguramente hijos de alguno de los presentes o de hijos de, a secas. Eso sí, todo el mundo, como digo, arreglado casi de fin de año. Incluso alguna organizadora que pululaba por allí y los camareros. Antonio derrochando hipocresía pensé.

La zona en sí era una sala bastante grande, con el techo bastante alto y muy iluminado, con todas las paredes en blanco y el suelo recién encerado como demostraba el brillo y el reflejo que ofrecía. Por lo demás,  una gran puerta metálica al fondo, otro par de madera en la parte izquierda y muchos cuadros de pinturas de otras épocas conformaban la decoración de esta parte del enorme salón, pero al fin y al cabo era solo la casa de ese malnacido.

Todos nos abrieron paso observándo a mi Madre de arriba abajo y halagando su buen gusto ( como siempre ). Los ojos de los hombres se salían de sus órbitas y babeaban a su paso. Las mujeres la miraban con envidia y, algunas, la maldecían interiormente por robarles el protagonismo. Las Esposas de los Empresarios se habían puesto también muy guapas, pero aún así mi Madre seguía resaltando, y así lo indicaban las miradas de los tipos hacia ella. Cuando por fin entramos a la planta de la fiesta se sucedieron los típicos besos y saludos de Compañeros y antigüos amigos de mi Padre, a los que no habíamos visto en años y, o en el cepelio de mi Padre. Fueron apenas unos instantes los que estuvimos ahí viendo lo que era la recepción desde nuestra posición nada más adentrarnos, cuando un par de hombres de unos cincuenta años y que estaban cerca conversando entre sí se giraron hacía mi Madre en cuanto lo vieron.

-‘‘¡Hombre, Sra. Tapia!, ..es realmente un deleite que nos haya querido acompañar en esta velada. Esta usted impresionantemente bella, como siempre ’’. Ambos se acercaron diligentemente y le dieron la mano de forma muy gentil mientras se interesaban por más cosas muy educadamente. Se notaba que ellos si respetaban a mi Padre.

Al momento mi Madre les presentó a mi persona, algo que me extrañó mucho ya que yo no solía tenía algún tipo de acercamientos con esos ancianos o con cualquier amigo de mi Padre. Yo me mantenía detrás de ellos, haciendo de niño buen, con mis piernas juntitas, espalda recta, mientras sostenía el bolso de mi Madre con las dos manos sobre mi trasero al tener los brazos situados atrás. Enseguida ví que se dejó venir a nuestro encuentro el Presidente de la compañía, Antonio de la Rosa, el desgraciado tipo que ahora quería chantajearla y humillarla, como un tipo de justicia hacía mi Padre. Se acercó a ella y le besó la mano, no perdió detalle de su escote. 

-‘‘Señora Tapia, ..¡está usted impresionante! ’’. Le dijo el desgraciado hipócrita. Que fue lo mismo que le dije yo a mi Madre, pero esta vez la reacción de mi Madre no fue una vaga sonrisa cariñosa, sino una sonrisa en medio de un sonrojo de quinceañera.

-‘‘Usted tambien está muy elegante, Lic. Antonio ’’. Contestó mi Madre mientras se sentía sujetada fuertemente de la cintura por las manos del maldito.

El tipo como siempre impecable, con un traje negro que hacía resaltar sus blancas barbas y su cabellera, la sonrisa hipocrita como si enrealidad respetara a mi Madre, ella al verle me confirmó que no opinaba lo mismo. Al darse dos besos, el desgraciado puso sus manos en las caderas de mi Madre, con sus dedos tocando sus nalgas por encima del vestido. Le acompañaba uno de los ejecutivos, uno de sus tantos gatos directos de Antonio. Él mismo se lo presentó como Roberto y recordé que era el mismo tipo que había estado discutiendo con Yojimoto en aquella tarde fátidica en la Empresa.

-‘‘He, mira Mónica ..te presento a uno de mis Ejecutivos más cercanos, Roberto ’’.

-‘‘Mucho gusto, Roberto ’’. Contestó mi Madre.

Aunque yo sabía por otras fuentes que era un auténtico cabrón sin escrúpulos y que se había tirado a la mitad de las Secretarias de la Empresa. Lo había escuchado por Beto el tipo de seguridad, que siempre se quejaba de él por su prepotencia y su mal trato con los empleados. Mi Madre se sonrojó un poco porque el tipo no apartaba su mirada de su cuerpo, así que se acercó a ella cuando tomó su mano y, rompiendo el protocolo acercó su rostro al suyo para besarla. Lo hizo muy cerca de la comisura de sus labios y se acercó más de la cuenta rozando su cuerpo con el suyo. Posó su mano en un costado casi rozandole el pecho, mientras yo hervía de rabia a su lado.

Mi Madre había tenido un ingreso triunfal. Todo el mundo le aplaudía y le decían cosas amables, incluso la piropeaban, aunque algunos ya estaban, también, algo bebidos. Al ver el recibimiento que le hacían se olvidó de esa incomodidad y se sintío a sus anchas. Tanto que además se le había quitado la incomodidad que había sentido al vestirse algo provocativa, bastante diría yo. Además los zapatos que se había escogido para esta noche eran de tacón muy alto por lo que la falda parecía más corta.

-‘‘Ven, Mónica ..quiero presentarte a unas personas ’’. Le dijo Antonio sin soltarla de la cintura y encaminandola hacía unos 4 Empresarios que platicaban muy contentos en un ventanal.

-‘‘Mi amor, enseguida regreso ..buscate algo de comer ’’. Me alcanzó a decir Mamá mientras era empujada por Antonio para dirigirse con esos tipos.

Yo me quedé allí un poco sin saber qué hacer, concentrado en intentar saber cual iba a ser el papel de mi Madre al reunirse con esos tipos, ya que a estas alturas me resultaría un poco increíble que los desgraciados intentaran algo con ella con tanta gente a su alrededor. Sin más me fuí directamente dónde estaba la comida, ¡Mmh! así comería a mi gusto de todo lo que había ahí y vigilaría a mi Mami desde lejos, así tambien pondría a prueba mi nuevo juguetito. Desde la mesa del bufet veía como mi Madre se sentía la reyna de la fiesta ante tantos halagos y palabras de aliento por la perdida de mi Padre. Para mi Madre era la primera fiesta en la que se presentaba sin su Esposo, todos la trataban respetuosamente y no faltaba nadie que no quiciera saludarla. 

En cuanto mi Madre se alejó de mi para hablar de no sé que cosas con aquellos Empresarios no faltaban las personas que se acercaran preguntando por mi situación y lo grandote que me estaba poniendo, además de inumerables jalones de mejillas que me llevé por las Esposas de los intimos amigos de mi Padre. Fui todo lo amable que pude, y no me faltaban camareros que me trajera bocadillos cada vez que me veían sentadito en una silla.

Al final me dediqué a comer como un cerdo, para tener la mente ocupada, y entre bocadillos y algunas golocinas que me encontré por ahi, pude dejar de pensar en mis preocupaciones durante un buen rato. Me senté un momento porque estaba a reventar, y entonces pude ver que mi Madre, lo que yo había estado comiendo, ella había estado bebiendo. Allí estaba ella, con esa bola de personas y con Antonio agarrándola por la cintura como si fuera suya, presentándosela a otros invitados de la fiesta y riéndose los dos como si fueran una parejita. A mi Madre se le notaba que estaba algo ebria porque su generalmente tímida risa era ahora bastante alta, sin llegar a escandalosa. Eso, y que ahora Antonio le ponía la mano en el trasero descaradamente y a ella no parecía importarle. Y por si acaso, el cabrón no dejaba de alcanzarle copas de vino, y ella las aceptaba sin rechistar. Obedeciendo como una buena representante de la familia Tapia, pensé de forma molesta.

Después de pláticar con algunos otros de los invitados, nuevamente Antonio se dirigió a mi Madre, que la había soltado un poco para dirigirse hacía uno de sus importantes invitados, y por lo que pude averiguar con mi nuevo dispositivo que le había colocado, al parecer le estaba presentando a otro nuevo invitado, indicándole que era uno de los directivos del banco al que habían solicitado un financiamiento para poder extender la base de las operaciones de la Empresa en otro lugar, y a quién había invitado a la fiesta para que se diera cuenta de la importancia del negocio que tenía en puerta y convencerlo de que nuestra institución era completamente segura y nos apoyara.

Por supuesto que de inmediato el saber de la importancia de su nuevo invitado, cautivó la atención de todos los Empresarios de ese grupito. Mientras conversában, cerca del ventanal, Mamá se encontraba de espaldas a la misma y rodeada por los tres, quedando de frente ante todos los invitados y dandome ligeramente la espalda de dónde yo me encontraba sentado. De pronto Antonio, sin querer llamar la atención de los demás escuchas, suavemente colocó una de sus manos sobre las caderas de mi Madre mientras se continuaba conversando con los otros dos, causando en ella una indescriptible sensación de nervios combinados con una ansiedad al no saber que hacer ante su inesperada libertad que ahora se tomaba con ella y delante de las propias narices de los amigos de mi Padre, incluso haciéndose casi sentir un ataque de nervios cuando como si nada ocurriera, su mano fue a descansar sobre la redondez de la carne de uno de sus glúteos.

Entonces para empeorar aún más las cosas, Antonio le alcanzó una nueva copa para que siguiera bebiendo mientras que ellos seguían hablando sobre números, alianzas estratégicas y un sinfín de cosas que yo en la condición en que me encontraba simplemente no podía siquiera suponer en entender. Cuando de pronto después de hacer un pequeño brindis el desgraciado cambió de mano su vaso para aparentemente tomar un bocadillo con la otra, sin embargo no fue otra su reacción sino que la debajar nuevamente su mano y dirigirla a la zona más carnosa de mi bella Madre. La reación de ella fue la de casi soltar su copa cuando sintió aquella extremidad rozar por segunda vez su cuerpo y se detuvo por un instante en la parte baja de sus redondas nalgas, pero la cosa no llegó ahi, si no que el desgraciado sin ningún pudor y con tal descaro, fue levantándo su mano poco a poco pero no sin antes aprovechar para con un mismo movimiento alzar levemente el vuelo del vestido de mi Madre y sentir la suave y cálida piel de sus muslos.

-‘‘¡Oh!.. Dios mío, no! ’’. Escuche levemente sollosar por parte de mi Mami ante tal ataque, pero alcanzando a contenerse, fue que alcanzó a contener su sorpresa y tratar de mantener la compostura.

Estaba mi Madre nuevamente sin saber que hacer, nadie podía notar su predicamento, excepto Antonio que se encontraba a su derecha, y Roberto ( el fiel gato de Antonio ), a su izquierda el directivo del banco y de frente a ella Lic Rodrigo ( fiel amigo de mi Padre ) que parecía no darse cuenta de la situación o al menos fingía bastante bien no hacerlo, mientras que la mano del amfitrión se daba vuelo con la parte posterior de mi Madre. 

Mi Madre no lo podía creer, encontrarse en aquel lugar parada entre Emprearios y conocidos con un tipejo al que se hacía pasar por el mejor amigo de mi Padre y teniendo que dejarse manosear por él sin poder y siquiera respingar o apartarles su cuerpo de su mano, Por que le pasaban esa cosas a ella, que petinencía tenía que pagar más, trataba de preguntarse ella, mientras que pensaba que quizás simplemente con eso, sería más que suficiente para salir de la difícil situación en la que se encontraba. Trató de mantener la calma y la compostura toma en repetidas ocaciones de su copa y brindando de su mejor sonrisa, sintiendo como esos dedos se colaban entre su deliciosa gruta.

Mi Madre ya empezaba a sentirse incomoda al sentir como esos dedos retiraban hacía un lado la fina tirita de tela que le cubría el trasero y se colaban entre ellas para sentir el rose de sus esfinteres con la llema de sus dedos. Ella no pudo evitar atragantarse con su bebida mientras en sus mellijas reflejaba la dificil situación a la que estaba sufriendo. Ella creeyó que tan solo sería un par de toqueteos y nada más, pero esta vez las cosas no serían tan fáciles ya que de inmediato y frente a los invitados, el desgraciado Antonio, sacó su mano un instante para que con sus dedos que habían estado socabandola, dirigirlos hacía su copa y vatirlos en su bebida para si nuevamente llevarlos hacía abajo y dirigirlos hacia el mismo lugar para seguir escarbando. 

-‘‘¡Coff, coff!.. Pe, perdón ’’. Trataba de discularse ella sintiendo como esos dedos iban aumentando su presión.

Pero esta vez no fue suficiente con un simple rose sobre sus arrugados esfinteres, si no que el desgraciado enterrando sus ya lubricados dedos en champán le dejó entrar dos de sus tres falanges. Mamá, ahora si hasta dió un pequeño brinquito y sus ojos se llenaron en un brillo, estaba siendo penetrada frente a todos los conocidos de mi Padre y ella hacía sus más grandes esfuerzos por disimularlo. Si eso es lo que Antonio tenía en mente que Mamá sufriera para mantener su familia y nuestro acostumbrado nivel de vida, al menos tendría que saber lo que implicaban los privilegios que a costa de su cuerpo ofrecía para mantener lejos al desagradable Fernando. Aquel hombre podrían tener de ella lo que quisiera esta misma noche antes de que ella regresara a casa en la camioneta al lado de su pequeño hijo.

Afortunadamente para Mamá, el Empresario se despidió de ellos, por lo que no tuvieron más que acompañarlo a la puerta, dejando por breves segundos libre a mi ya penetrada Madre, que con tal de salir de tan incomoda situación, aceptó sin más la invitación a bailar por parte de Roberto que no había dejado de estarle viendo el escote mientras su jefe se divertia con sus traviesos y lubricados dedos. Por lo que ella aceptó de inmediato esperando que al menos así tuviera un momento para serenarse antes de precipitarse a decidir que hacer a continuación. Pero lejos estaba Mamá de encontrar el momento para recapacitar y pronto se dió cuenta de su error al pensar que al menos de esa manera podría ella zafarme de las impropias caricias, pues apenas habían comenzado a bailar cuando comenzó a sentir lo que sin duda sería una bien dotada masculinidad, friccionándose contra su pelvis, al mismo tiempo en que con una de sus manos la había rodeado por el torso y se comenzaba a entretener jugueteando con el costado de uno de sus senos, que de inmediato reaccionó ante la caricia.

-‘‘¡Es usted bellisísma, Sra. Tapia! ¡Jejeje!.. Ya alloraba bailar con usted ’’. Le dijo al oido al desgraciado mientras se frotaba los labios con su lengüa.

Cuando notó que Mamá en vez de reaccionar como la mayoría de la gente supone que una correcta mujer casada debe de comportarse y abofetearlo en el acto, en vez de ello o detener sus avances hacia su persona, simplemente aceptó sus atrevidas caricias, dando con ello a entender ya de inequívoca manera que no haría ningún escándalo y se podría entonces él tomar todas las libertades que quisiera con su cuerpo, aún cuando preferiría que no hubiera sido él tan descarado ante el resto de la concurrencia.

Todos los de la fiesta parecían no darse cuenta de la situación, ya que para suerte de mi Madre y de la mia, ellos dos permanecían en medio de las parejas de baile por los que los descarados toqueteos de ese miserable gato pasaban desapercibidos por la concurrencía, pero no por mi que podía verlos y escucharlos perfectamente disimulando desde mi respectiva silla y dando la fiel imagen de niño ejemplar y educado. Aunque claro que Mamá no podía pasar desapercibida por algunas de las miradas indiscretas de sus enemigas de estatus y envidiosas de sus atributos ya que las observaba cuchicar entre ellas y opinar por el tipo de danza más que sensual que Mamá le ofrecía a ese prospecto y joven Empresario.

Harto de ver esa imagen, me dediqué a dar vueltas por la fiesta, saludando a la gente, pero es que cada vez que me acercaba a una de sus enemigas, siempre acababan comentando algo sobre mi Madre, y ya no podía más, así que me escapé de la fiesta un momento para aclarar la mente. Salí de la sala de la fiesta, y abrí una de las puertas laterales que daba a los servicios, y allí me senté un rato. Ya casi se me había pasado el enojo y la confusión cuando escuché entra la musica y mi audicular la voz de Fernando, al parecer Mamá había dejado de bailar y ese miserable había aprovechado para enfrentarla.

Me quedé un instante bien alerta y con mi mano derecha presionando sobre mi oido para poder escuchar mejor lo que ese desgraciado le decía:

-‘‘Hola guapa ’’. Mamá reconoció de inmediato la voz, era la Fernando. 

Se quedó helada por unos instantes, no sabía que hacer ni que decir, le dio hasta miedo que soltara alguna barbaridad o que le regañara por estar bailando con el anterior tipo ahí en medio de tanta gente. Por suerte se comporto con naturalidad y trató de ser amable. Pero antes de que se le ocurriera hacerlo con un beso ella le estiró la mano y le dedicó su más gélida sonrisa. Estaba dispuesta a ponerlo en su lugar, en eso se propuso a ser intransigente. Después se dedicó a ignorarlo y a pasarla bien conversando con todo el mundo menos con él. Pero Fernando no se quedaría tan tranquilo viendose ignorado por parte de mi Madre, la tomó del brazo y la hizo salirse de entre tanta genta para llevarla a un ventanal cerca de la salida. Yo me coloqué el audiocular y me puse a escuchar lo que le decía:

-‘‘¡Qué te pasa Mónica?!, ..¡no me está gustando tu jueguito de Puta apretada conmigo! ...’’

-‘‘¡Fernando, Suéltame! ...’’

-‘‘¡Escuchame bien, Mónica!, ..no sé cómo convenciste Antonio para deshacerte de mi, pero que te quedé claro que no te soltaré tan fácil ..¡eres mi Puta y siempre lo serás!. ..’’ Le decía Fernando bastante furioso.

En eso, Antonio que regresaba de despedir al Directivo del banco, se acercó y puso las cosas claras:

-‘‘¿Que pasa, Mónica?, ..¿te esta molestando? ’’. 

-‘‘¡Lic. Antonio!, yo..’’ Enseguida Fernando se puso nervioso.

-‘‘¡Escuchame muy bien, Fernando!, ..ya tienes lo que te prometí, ahora quiero que dejes a Mónica tranquila, o me asegurare de no sólo mandarte a Qatar, si no que ya nunca regresaras a esta ciudad ’’.

-‘‘So, sólo me estaba despidiendo de ella, Antonio ..yo, yo no quería incomodarla ’’.

-‘‘Pasatela bien pues, ..tómate una copa o dos y largate, mañana tendrás que estar temprano en el aereopuerto ’’.

El desgraciado panzón se retiró como los perros cobardes, con la cola entre las patas, Antonio lo había puesto en su lugar, pero pronto se cobraría de ese favorcito:

-‘‘Gracias, Antonio ’’. Le agradeció mi Madre.

-‘‘Ya habrá momento de que me lo agradescas, Móniquita, ..ahora disfruta de la fiesta ¡Ja, ja, ja!..’’ Le dijo el viejo tomándola de la barbilla.

Miró de nuevo su amplio escote y dando media vuelta desapareció del salón. Mamá fue a uno de los lavabos tanto por necesidad como para refrescarse un poco, hacía algo de calor, como no había nadie decidió quedarse un rato sentada descansando. Luego ya sintiendose liberada y contenta de no ver más a ese asqueroso pansón, trató de buscarme a mi que había cambiado de sitio para divertirme disimuladamente ante el grupo de musica clasica que habían contratado para la ocasión. Me hizo una señal con la mano, como diciendo ¿todo bien?. Asentí con la cabeza mientras levantaba mi mano saludandola.

-‘‘Vaya esta vacía ’’. Se dijo asi misma, se notaba que Mamá ya estaba un poco llevada por el alcohol.

Se acercó hasta uno de los sirvientes y le pedió otra copa, se la trajo casi inmediatamente para después desaparecer no sin antes claro mirarla de arriba abajo disimuladamente admirando toda su belleza. Después decidió salir a una de las terrazas, para tomar un poco el aire, era una noche de verano preciosa, pero cuando abrió la puerta, vio que había un hombre que hablaba con otro, se disculpo y fue a dar media vuelta para irse pero entonces el otro hombre habló:

-‘‘No te vayas, ya hemos terminado de hablar de negocios ’’. Era Antonio.

-‘‘Ven, ..ya te he presento al Señor de Rossi ’’.

Enseguida se saludaron amablemente y entablaron una corta conversación, lo digo porque ya para ese entonces yo me había desplazado hacía otra de las terrazas y permanecía oculto entre unos enormes maseteros que allí se encontraban, por lo que fácilmente podía verlos a unos 3 metros y escucharlos perfectamente através de mi audicular. 

La copa de mi Madre volvió a vaciarse, por lo que enseguida el Señor de Rossi se ofreció como voluntario para llevarle la copa y traerle otra, cuando salió, Mamá se apoyó en la barandilla estirándose para sentir en todo su cuerpo la suave brisa de verano con olor a flores del inmenso jardín que rodeada la mansión. Sus pezones se endurecieron al notar la fina tela de su vestido frotándose contra ellos por el movimiento que producía el suave viento. Tenia las mejillas sonrosadas de tanto beber, entonces Antonio hizo un comentario jocoso que no pudo evitar reírse a carcajadas, él se quedo mirándola y en tono medio en broma le dijo:

-‘‘Sin duda eres preciosa, ..y esas tetas ¡Mmmhh! jamás me arrepentiré haber pagado tanto por ti ’’. Se rió.

-‘‘¿Aque te refieres? ’’.

-‘‘Ya te enterarás ..solo digo que es una pena tener que aguantar a toda esta gente y no estarte montando y mamandote esas tetazas que te cargas como debe ser en mi recamara ’’.

-‘‘¡Ji ji ji!.. Eso tiene solución, ..porque no hacerlo ’’.

Mamá se giró hacia él a la vez que llevó sus manos a las finas tiritasque se tensaban de sus hombros, y tras safarlos de sus extremidades dejó caer su vestido, el cual dejó hasta la altura de sus codos dejando a la vista sus pechos redondos, firmes y con sus pezones rosados, puntiagudos y duros, justo en ese instante la puerta de la terraza se abrió, y el que llegaba era el Sr. de Rossi. lo que Mamá sorprendida se giró pero hacía él sin subirse el vestido con lo cual el Italiano pudo ver perfectamente sus senos. Se quedo ahí parado con los ojos bien abiertos y sujetando con una mano la maneta de la puerta de la terraza y con la otra la copa que muy amablemente había ido por ella para entregarsela a mi Madre. Mamá entonces, se subió rápidamente el vestido y se acomodó de nuevo los tirantes sobre sus hombros al mismo tiempo que se dirigia hacia él. Le tomó la copa de la mano y salió de la terraza bastante apenada. Había dado un par de pasos, cuando Antonio le dijo algo su amgio de Rossi que no llegue a escuchar, pero entonces el Italiano dijo:

-‘‘¡Mama mia!, ¡te la estas disfrutando! ’’. Dijo con esas señas respectivas de los Italianos apuñando sus dedos.

Y girándose hacia dónde Mamá estaba a punto de salir dijo:

-‘‘Yo también quiero ’’.

Mamá siguió caminando con aire elegante y con una sonrisa en su rostro giró su cabeza sobre su hombro e hizo un gesto con sus labios como lanzandole un beso y abrió la puerta para dejar boquiabierto al Italiano. La verdad que no sabía como Mamá había sido capaz de llegar a todo esto, yo creo que era por el alcohol, pero si sabía como se sentía, se sentía feliz, liberada y por supuesto muy cachonda. 

La fiesta ya se estaba tornando media aburrida para mi, mi Madre hablaba con todo el mundo, mis pobles mejillas ya estaba muy adoloridas de tanto jalón de cachetes que me daban las Señoras que me conocían, todas me decian lo mismo, ‘‘que si era igualito que mi Padre, que como había crecido, que si que buen niño era, que cuidara mucho de mi Madre’’, ya sabrán, me la pasé escuchando ese tipo de estupideces toda esa noche. Ya me estaba aburriendo mucho, hasta llegé a pensar que había sido un error haber venido, no pasaba nada, mi Madre no paraba de hablar y saludar gente, además que no había rastro de Antonio, al parecer estaba encerrado en su despacho con otros tipos, que seguramente estaba hablando de negocios ya que era lo que hacía siempre con Papá.  

Mientras cada quien estaba con sus cosas, yo empecé a cumplir con un nuevo cometido ahora. Situado detrás de mi Madre y vigilando por si Fernando regresaba o Antonio aparecía de nuevo para meterle mano, intentaba no perderla de vista en aquella improvisada barra de bar que habían colocado y en la que se encontraba ella platicando con una de sus pocas amigas de esta fiesta. Mi Madre y aquella amable Señora hablaban de cómo lo pasaban cuando estaba mi Padre, de las bromas que hacía él cuando estaba joven y de lo mucho que se divertían cuando mi Padre y su hermano vivian en su casa. Sin embargo por el otro lado de la barra, no tardé en escuchar otros comentarios paralelos que sin duda procedían de algunos invitados del sexo masculino que no perdian la oportunidad de querer ligarse a la bellísima viuda de Tapia. Al tiempo que oía a la Señora expresarse tan bien de mi Padre, un sujeto bien trajeado y de unos 35 años, escuché claramente como hablaba con su compañero de las tetas de mi Madre:

-‘‘Ya viste, cómo está la viudita ’’.

-‘‘Ya te digo ..quien fuera el tipo que la esta cogiendo ahora ’’. Respondía su compañero.

-‘‘Pero si ve el cuerpazo que se carga ..¡es de escándalo!, y las tetas más ’’.

Dios, no podía creer que otra vez mi Madre fuera vista como una Puta o una muñeca inflable. ¿Que a caso no había algún hombre que quisiera acercarsele para enamorarla? Pero no, comenzaba a oír claramente el resto de sus cuchicheos:

-‘‘Así me gustan a mí, ..con dos buenos melones. ¡Mmmhh! Menudo par de tetas se carga la viudita, ¿verdad Leo? ’’.

-‘‘Qué me van a decir a mi ..si es de la que les he estado hablado toda la noche ’’.

-‘‘No me jodas que es ésta, cabrón ..ella es la dueña de toda la Compañia ’’. Preguntaba asombrado el tipo de 35 años.

Las palabras de esos desgraciados se entremezclaban con las de mi Madre y su plática con aquella Señora, que le explicaba la misteriosa desaparición del hermano de mi Padre y que aún en su casa tenía una de sus fotografías en la cochera junto con varias de sus cosas, que había sacado de su casa ya que la habían remodelaron. De nuevo podía escuchar los comentarios de aquellos tres tipejos:

-‘‘La mismísima dueña de todo como la vez ..¿ya saben lo que se dice en la oficina? ’’.

-‘‘No, ¿haber? ’’.

-‘‘Que tiene algo que ver con uno de los caca grandes de esta Compañia ..y al parecer le encanta que le den duro ’’. Respondía el tal Leo orgulloso y pavoneándose de saber la noticia que empezaba a correrse por las oficinas. 

-‘‘Preguntenle a Roberto si quieren, ..él está convencido en querer montarla esta noche ’’.

-‘‘¡No me jodas! ..ese pinche presumido. Ese desgraciado es puro hablador ..se cree el Cristiano Ronaldo de la oficina, cree que todas las pinches viejas andan detrás él ’’.

-‘‘Ahi si ya no le creí ..una Mamacita como esa no anda buscando chulitos para revolcarse. Con esas tetonas que se gasta y el dineral que tiene puede revolcarse con el que quiera, y no con un estupido prepotente que hasta puto ha de ser el desgraciado ¡Jajaja!..’’

-‘‘Pues no sé ..pero la suerte que tiene el viejo que se la está jodiendo de poder disfrutarla a diario, aunque no lo haga ni cosquillas, ¡jejeje!..’’ Respondía el sujeto de traje a rayas.

-‘‘Entrale tú, Leo ..¿a poco no te gustaría estar matando a la mismísima dueña de todo?. Aprovechar lo solita que se encuentra ya sin su Marido y hacer gozar a la viudita ’’. Decía el de la camisa blanca riendo.

-‘‘Ya te digo ..me ha dicho Roberto que de esta noche no pasa. Y para cuando termine esta fiesta, la pobre viudita se va a ir de aquí bien ensartada y completamente satisfecha, ¡jajaja!..’’

Yo no sabía ni a dónde mirar de los nervios que me estaban entrando. Esos tipos acaban de darme una pista de las intenciones que tenía Roberto para con mi Madre, aunque creo que eran bagas las palabras que escuchaba, ya que no creía que Antonio fuera tan desgraciado como para entreharle ami Madre a su estupido gato Roberto. Aunque confieso que ver a esos tres tipos babeando mientras desnudaban a mi Madre con su mirada me empezó a calentar la entrepierna y a llenarme el morbo. Yo Intentaba hacer ver que no me enteraba de nada pero no perdía nada de lo que decían. No pensaba permitir que se repitiera la misma historia de nuevo y apoyado en la barra del bar, les seguía oyendo:

-‘‘Pues no sé, ..pero tiene una cara de vicio que no puede con ella. ¿tú crees que si le guste mucho la mazacuata? ¡Jejeje!..’’ Preguntaba el de el tequila, al que se le veía un auténtico salido.

-‘‘Una mujer como esa necesita mucho de eso para tenerla contenta ¡Mmm! Dimelo a mi que ya me eh chingado a muchas maruditas. Sólo tienes que trabajarla bien para calentarla, pero en cuanto se arranca no hay quién las pare ¡Jajaja!..’’

-‘‘Cálmate tú, ¡Macho! ..no me jodas. Tú jodiendo Maruditas Ja, ja, si tu vieja no te deja ni salir ’’. Decía el de traje.

-‘‘¡Ah! no me creas pues, ..pero una mujer como esa, cuanto pierde los papeles no sabes como disfruta de ese chochito vicioso que tiene ¡jejeje!.. yo le doy tres y sin sacarla ¡jejeje!..’’

-‘‘Oie, oie, oie ..si me estás diciendo que la está matando un maziso de la Empresa, ¿porque luego me dices que Roberto se la va a chingar? ¿No crees que suena ilogico? ’’.

-‘‘Que va, ..seguramente la viudita ya le tiene hechado el ojo desde hace rato. En un descuido y termina jodiendosela en los baños ’’.

-‘‘¿Y el coloradito ese qué? ..es su niño ¿no? ’’. Preguntó el otro.

-‘‘Y eso que tiene que ver ..al chiquillo dale un par de dulces para que se entretenga, y mientras a su Madre dale este dulcezón que no se lo acaba en toda la noche ¡jajaja!..’’

-‘‘Para, para ya presumido ..dime de que presumes, y te diré de que careces ’’.

-‘‘¿Te imaginas? ..tú jodiendose a su Madre en los baños mientras el pequeñín busca a su Mami por toda la casa ¡Jejeje!..’’

-‘‘Eso si sería morboso, ..pero me gustaría más que estuviera dormidito en su auto mientras le comes los melones y le abres el chochín a su Mamá sin que dijera ni ‘‘pio’’. Eso si sería morboso ..disfrutando el doble, jodiendose a su Madre con él allí, mamado, viéndolo todo y sin que pudiera hacer nada ’’. Decía el tal Leo refiriéndose a mí.

-‘‘Peren, paren, sucios pervertidos ’’.

-‘‘Callen, callen ..y miren de los que les hablo. Ya la sacó a bailar el pinche Roberto ’’. Oí que decía el tal Leo.

Lo cierto es que había estado tan concentrado en intentar escucharlos que no me había dado cuenta de que Antonio y Roberto junto con el resto de Empresarios habían salido de su reunión privada y volvían hacia dónde nosotros estábamos ( a la barra ). Al pasar Roberto por delante de los tipos que estaba escuchando los miró con sobervia, era claro que ese desgraciado no se llevaba muy bien con nadie, se creía un chulito, un irresistible para las mujeres. Después de saludarse con un simple gesto, el muy cabrón aprovechó para comentarle a mi Madre que le había gustado mucho bailar con ella, y que lo hacía realmente bien. Que no podía decirle que no a este baile. Para mi suplicio, veo como mi Madre, ‘‘con permiso de Antonio’’ ( simples miradas ), acepta y salen a bailar. Yo no les pierdo el ojo.

Sin más me senté en la barra mientras que de la manera más tranquila y con una dulce malteada de chocolate observaba como mi Madre era dirigida por la cintura por ese estupido fanfarrón. Sentí algo similar a un golpe en la boca del estómago, que casi me hace devolver lo que estaba bebiendo, que más bien me pareció una puñalada directa a mi dignidad, ya que al verla bailar tan pegadamente al cuerpo del arrogante Roberto, y usando aquel casi obsceno y provocativo vestido en rojo que había comprado recientemente y que llamaba la atensión de todos los presentes y de los tres individuos que apenas hace un par de minutos habían estado hablando de ella de manera un tanto bulgar. Aunque de inmediato me percaté que ella trataba de evadirlo de su cuerpo el desgraciado la mantenía bien sujeta de la cintura por lo que Mamá no tenía de otra si no que seguir sus provocativos movimientos.

El desgraciado estaba aprovechando del ritmo de la melodia para darle sus sobones, y no solo eso, si no que con el movimiento sensual, mi Madre incrementaba los obsenos comentarios de los tipejos que tenía a mi lado, que sin importarles que los escuchara seguian hablando de ella como si estuvieran hablando de una Prostituta o alguna chica de compañia. Y es las largas y fiermes piernas de mi Madre los tenía todos embobados, además de que su falda ..esa minifalda de vuelo en rojo oscuro que a duras penas cubriría la banda elástica de sus medias, mientras ella no se moviera demasiado o tuviera cuidado de bajar el dobladillo, o mientras permaneciera sentada; y que la tela del mismo resultaba tan sujerente que claramente delataba cada una de sus curvas y además de ofrecer a todos aquellos ojos extraños, el escandaloso espectáculo de la redondez de sus glúteos, que por su interminable problema con las telas estás no podían ser más, y terminaban incrustadas en su trasero cuando ella abria las piernas y se mantenían enterradas dentro de su raja cuando ella las cerraba, del mismo modo en que desde mi sitio en la barra así como cualquiera más que volteara a verla, podría ver sobre la tela del vestido como se delineaban las costuras de sus mini-pantaletas.

Mamá se encontraba bailando con este tipo arrogante a quién a penas conocía, y que se había enterado de que se trataba de uno de los nuevos prospectos de la Compañía, flirteando abiertamente con él mientras que le lanzaba miradas francamente insinuantes y ambos se movían de manera muy sensual. Ella movía sus caderas suavemente mientras que con sus altísimos tacones que elevaban su figura, le seguía en sus movimientos, al tiempo que aún resultando demasiada su estatura para los casi 1.80 que debía de medir su acompañante, ella bajaba el rostro para mirarle mientras le dedicaba la más insinuante de sus sonrisas.

Así siguieron bailando por un buen rato hasta que terminando una de las melodías fueron hacia la barra dónde yo estaba sentado, pero ella en vez de sentarse hizo un ademán de excusarse y volver tras unos instantes, tras lo que tomando su diminuto bolso se dirigió hacia el área de tocadores; lugar hasta dónde me apresuré para ir a encontrarla. Mi corazón empezó a latir de forma acelarada, ¿que le habría dicho el maldito?, ¿la habrá chantajeado?, ¿o quizas a ella si le era atractivo el arrogante ese?, lo extraño fue que el tipo se dirigió hacía la salida mientras que mi Madre se adentraba a los tocadores. Estuve a punto de arrepentirme y regresar por mi malteada cuando en eso escucho que le suena el teléfono a Mamá. Enseguida me apreté el audicular dentro de mi oreja para escuchar de que se trataba. Apenas sonó su celular, mi Madre sintío que se le erizaba la piel, al parecer era Antonio, ya que lo exclamó en voz baja y lo rebuscó con la mirada pero no lo hallaba, contestó con los músculos del abdomen contraídos y una sensación de vacío en el estómago. La voz por el celular dijo:

-‘‘¡Vas a los baños, Puta! ’’.
Ella volvío a buscarlo, pero no estaba por ninguna parte. Se regresó hacía donde yo estaba, ( por poco logra y me sorprende siguiendola ), se acercó a mi para decirme que no me moviera, que enseguida venía y se fue directo al tocador nuevamente, yo por mi parte sin hacer caso a sus ordenes, la fuí siguendo por el largo pasillo hasta el enorme baño que se encontraba hacía el final, sabía que algo iba a ocurrir y no la podía dejar sola. Una vez en el baño ella siguió recibiendo órdenes de Antonio por el teléfono:

-‘‘¡Siéntate en el excusado! ..quítate el calzón de Puta que te has puesto y métetelo en la boca. ¡Mastúrbate! ’’. La voz del tipo se escuchaba segura y dominante.

-‘‘Pe, pero que dices Antonio ..¿aquí? ’’.

-‘‘Si Puta, ..¿traes las bolitas ensartadas? ’’.

-‘‘Si, si las traigo ’’. Le respondió mi Madre sorrojada.

-‘‘Pues te será más fácil ponerte cachonda. ¡Hazlo! ’’.

Mi Madre estaba tan caliente por la situación que por los ruidos que escuchaba seguro que lo estaba obedeciendo, no lo podía creer, cómo podía conseguir que se mojara tanto sólo diciéndole esas cosas. Ella obedecío rendida, entregada y al borde del orgasmo. Mientras se rascaba la panocha, el viejo le seguía hablando, incrementando aún más el morbo de mi Madre.

-‘‘¿Te gusta Puta? ’’. Escuchaba claramente por el audicular.

-‘‘Oh, si ..me gusta lo que haces conmigo ’’. Le dijo a la voz en el teléfono.

-‘‘A puesto que si, ..¿te gusta ser mi Puta? ’’.

-‘‘Sí, sí me gusta ..me tienes muy caliente desde ayer. He obedecido todo lo que me has dicho ..me tienes completamente a tu merced, Antonio.

-‘‘Muy bien Puta, así me gusta ..ahora escuchame bien lo que te voy a decir. Quiero que te saques las bolas y déjalas junto con los calsones de Puta que traes. Dejalos encima de mi escritorio en la oficina ..vas a mi despacho, te pones a cuatro patas y quiero que estés bien caliente para mi. ¿Te limpiaste bien el culo? ’’. 

-‘‘Si ...’’

-‘‘¿Que hiciste? ’’.

-‘‘Me, me metí un pequeño cepillo en la ducha, ..y no, y no he comido nada sólido desde entonces ’’.

-‘‘¡Perfecto! ..ahora escucha muy bien lo que te voy a decir. Te sientas en la silla, pones las piernas bien abiertas sobre el escritorio y te metes el consolador que está en el primer cajón en el culo, lo quiero bien abierto. Después sales y me esperas en la recepción con Robero, iré a romperte el culo ..¿has entendido? ’’.

-‘‘Pe, pero Antonio ..¿la gente?, como crees que voy hacer eso ’’.

-‘‘¿Has entendido? ’’.

-‘‘..................... ’’

-‘‘Mónica ..¿has entendido? ’’.

-‘‘Ok, sí ..lo haré, lo haré todo como tú dices, Antonio ’’.

Antes de que Mamá saliera del baño, salí corriendo hacía dónde me había dejado primero y ahi me quedé hasta verla entrar por el vestibulo de nuevo. Ella salío de allí temblando y cruzó por el despacho delante de todo el mundo, pensé que si fueran observadores se darían cuenta de que ella ya iba sin calzónes ya que cuando los llevaba se le marcaban descaradamemnte sobre la falda. Ella volteó hacía mi desde el otro lado del salón, me sonreía, yo también le sonreí, abrío la puerta y se metío a su despacho.

Enseguida corrí hacía afuera, sabía perfectamente que en el despacho de Antonio tenía un amplio ventanal con vidrios polarizados, pero que si te le acercabas demasiado podias ver perfectamente lo que sucedía detras de ellos, para mi suerte cerca de la ventana había una jardinería así que me serviría perfectamente de camuflaje. Eso potenció aún más la excitación de mi Madre, era indescriptible la sensación que le producía estar allí, en el despacho dónde no hace mucho tiempo su Esposo se encerraba en ese lugar para debatir negocios muy importantes. Lo primero que hizo fue colocarse a cuatro patas sobre el escritorio, sin importarle que alguien pudiera entrar y sorprendera. Se subio la falda hasta la cintura y se chupó los dedos, claramente vi el rostro de mi Madre fruncido al meter sus dedos en su culito para tomar las bolitas, y de una en una fue tirando de ellas para sacarlas de su recto, era increíble ver esa escena, ver a tu Madre a cuatro patas sacandose esas cosas de su trasero ¡y en el despacho del mejor amigo de mi Padre!. ¡Ufff!!.. Era demasiado.

Cuando por fin vio salir las 5 bolitas de metal de su trasero, suspiró profundo y se frotó el ojete en círculos para deshincharlo, lo tenía ya muy dilatado y colorado, yo creo que por el largo tiempo de tener esas cosas ahi ensartadas. Tomó un papel y se limpio el recto, también lo hizo con las bolitas, luego buscó en el cajón el otro consolador que Antonio le había ordenado sustituir. El dichoso juguetito no era más que otro embonador transparente, pero este era de dimenciones más grandes, cuando ella lo vio se sobresaltó y pelo los ojos, no creo que ese terrible hongo entrara por su hoyito, estaba muy gordo, era cortito, pero muy grueso.

Ella tragando saliva y con el terror que eso conyeba, escupió el tapón y esparcio toda su baba por toda la punta, si ella lo lograba el culo le quedaria abierto como unas dos pulgadas, eso era más terrible que sentir la verga de Fernando hasta la base. Se armó de valor introduciéndose ese grueso hongo de plástico en el culito, pero este era imposible que entrara, ni con lo dilatado que ya tenía el fundillo. Lo intentó un par de veces pero le fue imposible. Se levantó algo molesta por su incopetencia, realmente quería satisfacer a su ‘‘nuevo Amo’’, abrió su bolso y sacó una de sus finas cremas que usaba para sus delicadas manos. Le espacio al juguete y se frotó en culo, además tomó un sope bastante grande para retacarselo con un dedito, la cara que hacía Mamá era de incomodidad, ya que tenía las uñas algo largas y le lastimaban un poquito.

La muy cerda fue y colocó el hongo en la silla y levantando un poco su vestido se fue sentando en él hasta que el pequeño tapón le empezó a entrar, mientras que en la otra sala todos los invitados bebian, reían, conversaban y bailaban muy ameno, sin imaginarse de lo que sucedía tras la puerta. Incluso algunos dirigían la mirada hacía la puerta del despacho, puesto que muchos la había visto entrar. Seguro que se estarían preguntando qué estaría haciendo solita la viuda del Expresidente Tapia, en el despacho de su Socio. Ignorantes de que ella estaba metiendose un juguete en el culo delante de ellos.

Fue en ese instante cuando Roberto con una sonrrisota de oreja a oreja, abrió la puerta de par en par como si fuera el dueño de la casa, entró en el despacho y la cerró detrás de si. Por el sustó mi Mami se dejó caer con todo su peso sobre el consolador ensartandoselo por completo. Soltando un sólo pujido ahogado ‘‘¡Ummhhhh!...’’ Ella se quedó helada, sin atinar a hacer nada, inmóvil, como estaba, con las piernas abiertas, la falda algo levantada y sentandose sobre el hongo que estaba reventando su trasero. Encima pude notar que varias personas, que justo estaban por allí frente a la puerta pudieron verla con toda claridad. Roberto se acercó al escritorio, marcó un número de teléfono, apretó el botón del altavoz y esperó. Ella lo miraba con los ojos desmesuradamente abiertos, lo único que había sido capaz de hacer era acomodarse la falda para que el tipo no pudiera ver todos sus secretos.

-‘‘Adelante, Roberto ...’’ Dijo la voz del altavoz.

-‘‘Señor, ..aqui esta la Señora Tapia, tal y como dijo, sentada. ¡Jejeje!.. muy agusto ’’. Dijo Roberto que claramente sabía lo que sucedia.

-‘‘Muy bien, Roberto... ¡Móniquita!, si mis calculos no me fallan ya llevas puesto lo que te dejé en el cajón. ¡Ja, ja, ja, ja!.. Disculpa por no seguir en la fiesta pero tuve que salir de urgencia por unos asuntos de negocios. Te preguntaras a que viene esto verdad ..pues como te lo prometí, Roberto tiene en su poder la carta poder que le firmaste a Fernando. El muy miserable me la ha vendio por una jugosa cantidad de dinero ..ese maldito desgraciado vendería a su Madre si tuviera la oportunidad ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

-‘‘Gra, grasias, Antonio, ..yo, yo no sé como pagartelo yo....’’

-‘‘Callate Mónica, dejame hablar ..yo si sé como me lo pagaras, y lo harás con intereses ¡Ja, ja, ja, ja!.. Como podrás darte cuenta en la vida todo se paga y no es precisamente dinero lo que quiero de ti ¡Ja, ja, ja, ja!..’’

-‘‘Si Antonio, ya te lo había dicho, ..yo ser tu.....’’

-‘‘¿Mi qué, Mónica?, ..que serás de mi, diselo a mi subordinado ...’’

Mi Madre se sonrrojo muchisímo, el desgraciado viejo quería humillarla frente a ese tipo, sabía que el era un hombre joven y bien parecido, además que era un recien llegado a la Empresa, la humillación era peor.

-‘‘...Tu Puta ...’’ Dijo en voz baja y tenue.

-‘‘¿Perdón Mónica?, ..pero no te escuche, ¿tú escuchaste algo Roberto?..’’

-‘‘No Señor, ..yo no he escuchado nada ’’. Dijo el tipo con una sonrrisa burlona.

-‘‘¡Tu Puta, Antonio! ..tu golfa ’’.

-‘‘Bien, bien así me gusta ..y sólo para asegurarme. ¡Revisale el juguete que le regalé Roberto!, ..fijate si lo trae puesto ’’.

-‘‘Será un placer, Lic. Antonio.. ¡Jejejeje!..’’

-‘‘Pe, pero no por favor, ..yo no.. tú no ’’. Trataba de suplicar mi Madre al ver las intenciones de esos sujetos.

-‘‘¡Mónica, muestraselo a Roberto! ...’’

Mi Madre estaba muy humillada, el desgraciado viejo la estaba obligando a mostrarle a ese hombre su trasero con el embonador bien enterrado dentro. Ella no se podía ni mover, pero por la humillación ni se quejaba, permanecía sentada como si nada pasara, sintiendo como ese tremendo aparato le estiraba su recto al máximo. Se armó de valor y se puso de pie, lo hizo lentamente y con sus piernas ligeramente abiertas, era lógico que el aparato le molestara demasiado, ¡jamás se había metido algo de esas dimenciones!.

-‘‘Venga, Señora Tapia, ..necesito comprovarlo ’’. Le dijo el gato de Antonio.

Ella con las mejillas bien coloradas fue subiendo la falda por la parte de atrás para mostrarle la cola, era increíble la cara que tenía ese malnacido al ver unas nalgotas como las de mi Madre, casi se le salian los ojos al ver ese par de carnes.

-‘‘¿Lo ves, Roberto?, ..si cumplio las órdenes la Señora ’’. Decía Antonio intrigado por la otra linea del teléfono.

-‘‘Espere, Licenciado, ..no logro verlo ’’.

Era lógico, las tremendas nalgas de mi Madre no dejaban ver nada del embonador, lo escondian perfectamente, así que para más humillación de ella tuvo que agarrarse las dos nalgas con sus delicadas manos y abrirlas de tal manera que el tipo pudiera ver su ano completamente tapado.

-‘‘¡Ummmhh!.. Que interesante. ¡Efectivamente, Licenciado!, ..la Señora lo hizo ’’. Le mitoteo el tipo a su patrón.

-‘‘Bien, Mónica, ..vas muy bien. Bueno como te decía, ..el librarte de ese cerdo me ha costado mucho dinero, dinero que yo no tenía, pero que con la ayuda de un viejo amigo mio pude solventar. Así que no me lo pagaras a mi, si no que te pondras el servicio de él, ..y cuando termines de pagar el favor, pues con gusto Roberto te dara tu papel ’’.

-‘‘Pero Antonio, ..ese no era el trato, yo sólo te serviría a ti. No ha otros tipos ’’.

-‘‘Claro que me serviras a mi, preciosa ..yo me deshice de ese desgraciado, ya no lo volveras a ver por un largo tiempo, pero de igual manera, él con ese papel tú le hubieras seguido perteneciendo, a lo que me adelante y compré tu carta. Ahora no sólo me debes un favor, si no que dos, ..ahora has lo que digo y no me hagas perder mi tiempo ’’.

-‘‘Esta bien, Antonio, ..¿pero hasta cuando? ’’.

-‘‘Por lo pronto quiero ver tu lealtad. ¡Robeto, haz con ella lo que te plazca!, ..después dale la tarjeta de mi amigo. Necesito que se ponga en contacto con él más tardar para mañana ’’.

-‘‘Entendido, Licenciado, ..cambio y fuera ¡Jejeje!..’’

El tipo colgó el teléfono y se dirigió a mi Madre con una sonrisa triunfadora. Desde que la vió por primera vez entrando aquella junta  no había dejado de desearla. Ya entonces quiso saborear aquellos pechos y sorber el néctar del jugoso chocho de mi Mami. Si no lo hizo fue porque sabía muy bien que ella era solamente de su Jefe y porque estaba seguro de que Antonio no tardaría en prestarsela. Ahora estaba deseoso de ver cómo le había dejado el agujero ese juguete y sobre todo catar su sabor.

-‘‘¿Ya has oído preciosa?, ..quiero comerte, vamos…’’

-‘‘¡Espera, Roberto! ..mi hijo, no tardará en venir a buscarme ’’.

Pero el tipo la agarró del brazo y la obligó a salir del despacho. Ella miraba continuamente hacía atrás para cerciorarse de que nadie la veía. Trató de buscarme con la mirada pero no le fue posible, era incapaz de posicionarme entre tanta gente y tanto bullicio. Yo que ya me había regresado a la fiesta, oculto en un tumulto de gente, vi cómo Roberto se la llevaba casi a rastras, ella trataba de dar pasos pero el tremendo consolador le impedia caminar libremente, pero él tiraba bruscamente obligándola a seguirlo. No sé la verdad como la gente no se dio cuenta de eso. Se dirigían hacía una sala habilitada para juegos, al billar y a las cartas. Lo sé porque varias veces curiosenado por la casa me topé con ese lugar. Enseguida salí disparado hacía la calle simulando que iba a tomar aire. Corrí rodeando la casa hasta llegar al otro lado, dónde existía otro ventanal con vistas a la sala de juegos. Por suerte había una ranura y la ventana parecía de corredera. Deslizé la hoja unos centímetros, oculto en la oscuridad, con un buen hueco por dónde mirar. Aún no habían llegado, pero yo ya me había situado perfectamente para observarlos.

De inmediato irrumpieron en la sala. Roberto cerró la puerta y corrió el cerrojo para que nadie entrara. Encendió una lámpara que iluminó sólo parte de la estancia. Había una gran mesa de billar y dos mesas redondas con manteles para jugar a las cartas. El tipo estaba ya muy caliente, el bulto de su pantalón así lo delataba. Mamá se volvió hacía él y le dijo:

-‘‘Hagamoslo rápido, ..mi niño se puede percatar y empezar a preguntar por mi ’’.

-‘‘Si claro, ..ahora, enseñame las tetas, Puta. Y abre bien las piernas ’’. Le ordenó Roberto mientras a toda prisa se desabrochaba el pantalón.

Mamá se abrió el vestido de un jalón, liberando sus lindas tetas, exhibiendo sus eróticas piernas con las medias oscuras unidas a un liguero de finas tiras laterales enganchadas a una cinta negra que rodeaba su cintura. Las bragas no las traía ya que las había dejado en uno de los cajomes del escritorio de Antonio, como su primera instrucción. Tenía el chocho rasurado, su jugosa rajita se apreciaba entre las piernas. Roberto, ya desnudo de cintura para abajo, con su gruesa verga empinada, dio un paso hacía ella.

-‘‘Estás deliciosa, es una lástima que seas la Puta de mi Jefe ..chúpamela, zorra, venga, atragantate de verga ’’.

Con insólita obediencia, Mamá se arrodilló ante ese gato y comenzó a mamársela, sujetándosela por la base, moviendo la cabeza hacía delante y hacía atrás, comiéndola y escupiéndola, con la boca extremadamente abierta para podérsela comer. Sus tetas erguidas chocaban contra los muslos del tipo, que se mantenía parado con sus pantalones en los tobillos. Una abundante espuma de saliva se aglutinaba en la comisura de sus labios. Era como tenerla encajada en la boca, sin un hueco por dónde entrar un requicio de aire. Roberto le tapó la nariz y le empujó la cabeza obligándola a comérsela entera, con el tremendo cabezón taponándole la garganta.

Yo miraba desde la ventana como el rostro de mi Madre se sonrojaba por la falta de respiración, pero ante tal sometimiento, más fuerte me daba yo en mi pene.

-‘‘Chupa, hija de Puta ¡Uff, ufff!!.. Ahora entiendo porqué los Jefes se pelean por tus favores ’’.

Le daba tremendos cabesazos contra su propio vientre, aún taponándole la nariz, aún con la verga encajada dentro de la boca. La soltó y enseguida Mamá retiró la cabeza para tomar aire, acezando como una Perra, vomitando babas sobre sus tetas, incluso algún grueso hilo quedó unido desde su barbilla al tronco de la verga de ese tipo.

-‘‘¡Levántate, sorra! ..Ahora sabrás lo que es bueno. Conmigo no será lo mismo que estar cogiendo con esos vegestorios con los que te revuelcas ’’.

Al levantarse, ella misma se giró hacía la mesa de billar, se levantó el vestido y le ofreció su tremendo culo taponeado por el embonador.

-‘‘Muy bien, Puta ..así me gusta, que seas obediente ’’. Le dijo mientras se acercaba a ella para agarrarle el culo.

Mi Madre se postró sobre aquella mesa de billar reclinada hacía delante con las piernas bien abiertas y con su culo bien en popa. El tipo no podía creer que tuviera en sus manos a esa flamante Señora, se colocó trás ella y le hizo una indicación para que se abriera las nalgas y se tumbara sobre la mesa con las mejillas sobre la alfombra del billar. Mamá ya sin resistencia, accedió a colocarse en esa postura en la que su culo quedaba justo frente a ese cabrón.

-‘‘¡Pero que culo tienes, Puta! ..dá gusto verlo. ¡Es precioso! ’’. Le dijo el desgraciado echando hacía delante la falda viendo la forma perfecta que le hacían las medias y las ligas en el culo.

-‘‘Bueno, vamos a ver si has sido buena ’’.

-‘‘Por favor, ..sólo hazlo. Termina ya, alguien puede llegar ’’. Le repetia mi Madre volteando hacía la puerta.

-‘‘Veamos ’’.

Con cierta dificultad abrío sus nalgas con la mano derecha mientras dos dedos de su otra mano los dirigía a su culito, totalmente colorado y dilatado por tremendo juguete. Mamá en ese momento se dio cuenta de su intención y comenzó a sentir como el tipo jalaba el tapón haciéndole daño. Pero el tal Roberto no le hacía caso y comenzó a estirar el orto de mi Madre, como queriendolo ensanchar más de lo que ya estaba. Mamá gemía por el dolor de su culo que se estiraba hacía afuera como si fuera un volcan en erupción. Su cara se empezó a fruncir al sentir como ese terrible hongo la abria toda para lograr salir.

-‘‘¡Argghhhhh!! Espera, espera, ..¡me vas a partir cabrón!, ¡Ufff!!.. Dale vuelteeeecitas ¡Argh!..’’

Pero el tipo no tenía intenciones de hacerle caso, escupió sobre su ano y lo frotó sobre las arrugas de su recto, con eso más los terribles jalones el hongo logro salir de ese precioso agujero, dejando tras de si, un terrible hoyo como de 2 pulgadas. Mi Madre debio de sentir como le entraba el aire cálido hacía su interior, el terrible embonador le había dejado el culo como la abertura de su boca.

-‘‘¡WAOOHH!! ¡Sólo en las peliculas había visto esto!, ..quedaste bien abierta, desgraciada. Se te va ir como agua ¡jejeje!..’’

Rápidamente Roberto se incorporó, se la sacudió antes de acercarla a la profunda raja y ensancharle aún más el ano. No demoró mucho en tener la punta de su tranca rosando sus dilatados esfinteres. Mamá se sentía abusada, sentía que no podía hacer nada frente al deseo incontrolable de ese tipejo arrogante inmundo, y eso en el fondo la calentaba. La tomó del cuello y la repegó a la mesa de billar, metió sus dedos en su entrepierna y con sus propios jugos lubricó ese malogrado orificio posterior.

-‘‘Hoy se la meto primero en el culo Sra. Tapia ’’. Dijo y la enculó de un solo empujón.

-‘‘¡ARGGHHH!!, ¡MALDITO CABRÓN! ’’.

Mamá gritó de dolor y lo insultó, le rogó que saliera pero fue inútil. Él solo se reía entre jadeos e insultos para mi Madre. Ella apretaba los dientes, algo curvada sobre la mesa, mirando al frente, mientras el tipo ya la penetraba analmente con duras y muy seguidas embestidas. Sus tetas bailaban con cada acometida. Aparecieron las manos de Roberto bajo sus axilas para apachucharle las tetas con las dos manos, como si estuviera calando melones. ¡Qué manera de encularla tan fuerte!. ¡Con qué facilidad se la metía por el culo!.

-‘‘¡Ahh!, ¡Ah! ¡Date prisa cabrón!, ¡Argh!, Me mataaarggh ’’.

Mamá veía las siluetas de las sombras que pasaban por debajo de la puerta mientras ese patán la gozaba y más Puta se sentía. En segundos sintió su primer orgasmo mientras observaba como las sombras no dejaban de pasar a unos escasos metros de donde la estaban enculando. No querían gemir y ambos lanzaban suspiros ahogados. El tipo se recostó sobre su espalda para babosearle el cuello, con el pecho sudado pegado a su espalda, y ella entrecerraba los ojos, muerta de placer. En el fondo le encantaba la manera de ser enculada por ese hombre tan joven y atractivo. Por fuera se escuchaba el bullicio procedente de la fiesta. Cogia, ( en teoría ), con su hijo a sólo unos metros.

-‘‘¡Volteate, Puta! ¡Ufff, uff!!..’’

Le sacó la verga de golpe, dejándole el ano más abierto y colorado. Mamá se dio la vuelta y él la agarró por el culo para sentarla en el borde de la mesa de billar. Y se metió entre sus piernas, perforando su cuquita rasurada, con solo una misera rayita de pelos que la adornaba. Mientras seguía ‘‘el chaca chaca y el tan conocido chapoteo ¡PLOFF!!, ¡PLAFF!!, ¡PLOFF!!’’ ellos se abrazaban mientras se movian sin parar. Mamá con la barbilla apoyada en el hombro de ese hombre, con el ceño fruncido, con el cabello cayéndole sobre la cara, ahogando los gemidos, acariciándole el trasero de nalgas fuertes y bien definidas. Roberto se meneaba entre sus piernas, agujereándole la rajita, acariciándola por la espalda y besuqueándola por el cuello. Tras unos 15 minutos de destrozarle el chocho, volvió a apartarse dando un paso atrás, dejando de cogerla con la chocha ya colorada. 

-‘‘¡Chupamela un poco, Puta! ...’’

Ella misma se curvó al máximo, aplastándose las tetas contra sus muslos, para atizarle unos lengüetazos en el capullo, probando la mezcla de flujos vaginales y sustancias anales dispersas alrededor del glande y del tronco. Mamá parecía fuera de sí, el placer que le arremetía ese hombre tan joven resultaba desproporcionado, hasta el punto que olvidaba el riesgo que estaba corriendo. Yo ya estaba muy caliente, me agitaba el pene muy velozmente, electrizado con las maneras enque ese tipo se chingaba a mi Mami.

-‘‘¿Cómo te gusta, verdad, guarra? ¡Uff, ufff!!..’’ La sujetó arrugándole las mejillas.

-‘‘¡Sí!, me coges bien rico ¡Ah!, ¡ah! ’’.

-‘‘¡Túmbate otra vez y sube las piernas! ..ahora sabrás lo que merecen las Putas insaciables como tú ’’.

Mi Madre acató la imposición, sin imaginar lo que ese desgraciado le tenía planeado. Yo ya no aguantaba más, eyaculaba justo en el momento en que mi Madre se tendía hacía atrás y Roberto la ayudaba a subir las piernas dejándolas en alto, ligeramente flexionada y muy separadas, con el chocho muy abierto. Enseguida vi con terror cómo el desgraciado tomaba un palo de billar y le daba la vuelta, apuntando con el mango hacía la entrepierna de mi Madre. Poco a poco, le rozó el chocho con el mango de madera, una superficie lisa y reluciente. Mamá cabeceó al notar el tacto, pero ya era muy tarde, el tipo ya se lo estaba introduciendo. Poco a poco, fue apretando, hundiéndole el mango en el chocho, dilatándole la raja exageradamente. Mamá cabeceaba mordiéndose la mano para no chillar, separando las piernas todo lo que podía. Le hundió la parte gruesa unos centímetros más, mientras él se la sacudía, y comenzó a mover el palo jodiendola con él.

-‘‘¡Muévete, Puta!, ..ahora no te hagas la estrecha, que sé que te gusta ’’.

Mamá meneaba la cadera, incredula, la elevaba del borde, mordiéndose el canto de la mano y gimiendo ahogadamente. Poco a poco le fue retirando el mango. Al pasar la parte gruesa por el coño, ella elevó casi todo el cuerpo, y en cuanto retiró todo el palo, se dio varias sacudidas a la verga y le salpicó todo el chocho de gruesas gotas de semen. Yo estaba incredulo tras lo que había visto, vi que del chocho de mi Madre chorreaban líquidos, líquidos viscosos y transparentes, como si eyaculara incesantemente, y al segundo fluyó un chorro de miados, fruto del frenético placer, fruto de la exagerada lujuria que recorría sus entrañas. Se había meado la muy cerda, no ha había podido contenerse. Mamá se incorporó apartándose del charquito de miados y se acomodó el vestido sin limpiarse el semen.

-‘‘¡Ufff!.. ¿A dónde vas, Puta?, ..¿qué me vas a dejar así, todo chorreado?, después de que te veniste como una cerda y hasta te measte. Tendré que descontarte la limpiaduría de la alfombra ..abré la pinche boca y dejamelo como nuevo, que tengo que atender a los invitados ’’.

Ella colocó nuevamente sus labios sobre el glande y apreciaba cada grumo de leche que la cubria, la leche chocaba con sus labios y se deslizaba por su barbilla y sus manos. Mamá tomaba de la misma leche entre sus manos y seguía acariciandoselo, estaba todo embarrado, sus manos llenas de semen espeso, lo regaba por toda su verga. Con sus manos apretaba su glande y recorria sus dedos desde la base de su pene hasta la punta sacandole la leche que quedaba en el conducto. Se lo apretaba desde abajo a arriba, cada vez que lo hacía, salía una gota adicional de semen, cosa que ella aprovechaba para seguir chupando toda esa verga hasta dejarla toda limpia de ese liquido viscoso y pegajoso. Ya había comenzado a ponerse flácido, con cierto cuidado se lo guardó en el pantalón y se acomodó los tirantes sobre sus hombros, luego se incorporó y le dio un jugoso beso a su amante, como agradecimiento por tan buena enculada.

Luego se acomodó el vestido y se retocó la melena. Roberto descansaba apoyado en el borde de la mesa. 

-‘‘Espera, Puta, ..has dejado algo ’’.

El tipo apuntó directamente a dónde estaba el tapón aún lleno de sus fluidos, mi Madre le hizo una señal de piedad, ella ya no lo quería tener en sus entrañas, pero él sin una pisca de compación le indicó que lo hiciera. Así que sin más remedio volvío a subir su falda, tomó nuevamente ese tapón y apretó contra su esfínter, la cara fruncida de Mamá me dijo que ya le había entrado, ahora más fácil que la primera vez, se dio unos pequeños masajes sobre la superficie taponeada y estiró las piernas para caminar lo mas normal que pudiera.

-‘‘Tomá, ..presentate mañana. Es urgente que liquides la deuda lo más rápido posible. ¡Jejejeje!.. Buena suerte ’’.

Una vez colocado, salió deprisa al salón o ha unos de los tocadores de la casa, cerca de dónde se desarrollaba la fiesta. Nadie parecía haberse percatado de su ausencia. Por mi parte, mi cabeza estaba a punto de explotar. Sosteniéndome como pude salí de mi escondite y apagué la luz, cerré la puerta y me dirigí al ventanal por donde había entrado. Sin saber cómo, conseguí llegar al salón antes que ella. Me colé en la fiesta de nuevo sin que me viera nadie. Necesitaba tomar algo para quitarme el amargo sabor de mi boca. Iba a volver a tomar mi malteada, cuando mi Madre me cogió del brazo. Me dio muchísimo asco, saber que con esas manos había estado agarrando la verga del prepotente Roberto tan sólo hace unos momentos, pero estaba tan en shock que no me podía ni mover.

Me encontró a mi sentado como niño bueno cerca de la musica y me dijo que estaba muy cansada, que le gustaría irse a casa. La noté inquieta, algo incomoda, nerviosa por la increíble experiencia. Con esas asquerosas manos me llevó hasta la salida, cuando saliamos no pude dejar de percatarme en su caminado raro, contonenado su enorme trasero floreado y taponeado por ese inmenso consolador. Y mientras esperábamos a que trajeran la camioneta, pareció acordarse de algo.

-‘‘Pedrito, hijo, ..voy a regresar un momentito, que Mamá se ha olvidado una cosa. Tú ve sube a la camioneta, y ahora voy yo. Toma, aquí tienes las llaves. Abre el coche y siéntate mientras regreso ’’.

La volví a ver caminar adentrandose a la fiesta, sin querer me percaté del liquido blanquecino de esperma que aquel desgraciado habían depositado sobre ella, había empapado por completo toda su parte intima y algunos hilillos de semen habían llegado hasta la banda elástica de sus oscuras medias, dónde al menos se detuvieron por un tiempo en tanto que comenzaban a empaparlas también. No sabía si Mamá se había dado cuenta de ello, ni de la obscena y delicada circunstancia en la que ella se encontraría dentro de unos minutos más, aunque no sabía bien cuanto tiempo más aguantaría sin escurrirseles por las piernas, pero al menos si esperaba poder llegar a uno de los baños sin que alguno de los invitados o guardias de seguridad pudiera alcanzar a distinguir aquellas gotas que ya amenazaban con seguir corriéndose hacia abajo por sus muslos y llegar hasta la costura de su elegante vestido.

Por mi parte así lo hice, como niño bueno me senté en el coche y esperé a que aparecíera nuevamente mi ‘‘chorreante Madre’’. Ahora que todo había acabado, se me agolpaba todo en mi mente confusa, no entendía como ella siendo tan recta y tal altiva se dejara manipular tan fácil por esos desgraciados, además de que me intrigaba eso de que su deuda fue traspasada a otro tipo, eso si me tenía muy intrigado y muy preocupado. ¿Ahora como sería mi Madre capaz de pagar dicha deuda?, ¿aqué tipo de persona había que saldar esa cuenta?, no lo sabía, pero claro que estaría muy al pendiente de todo. 

Al rato ví que bajaba nuevamente ella por las escaleras de la entrada, de inmediato le observé sus piernas, pero por fortuna para mi y la de mi propia Madre, alcanzó a llegar al automóvil, dónde solamente tuvo que cuidarse de que el valet del estacionamiento no le viera demasiado arriba por sus piernas al abordar la camioneta y se pudieran percatar de todo aquel vertedero de semen que traía entre las piernas. Abrió la puerta y me pidió las llaves, enseguida noté ese olor familiar que venía ya no del vestido de Mamá, sino del bolso de mano, y entonces supe qué es lo que había ido a tomar que se le había olvidado. Se acomodó en el asiento y uno de los del ballet le cerró la puerta. Al estar dentro de la seguridad de su camioneta, de manera altiva miró a esos tres tipos que le sonrreían como si se hubieran percatado de algo raro, esos grandes ojos azules les transmitieron algo, que ellos sintieron un tanto nerviosos en cada fibra de sus cuerpos. Encendió el vehiculo y arrancó, dejando en ese sitio, algo mas que el polvo que levantó al salir.

-‘‘Hijo, abre la ventana, algo ..no ves como está de sofocado todo. Mira como estoy sudando ’’. Intentaba recuperarse un poco.

Yo estaba enojado con mi Madre. Si ella supiera lo que había estado haciendo durante toda la fiesta. Quise golpear la puerta, gritarle algo, que lo sabía todo, que como era posible que se comportara de esa manera, pero estaba completamente bloqueado. No fue si no hasta que salimos de los limites de la mansión, al llegar al primer semáforo, que ella tomando un pañuelito facial, disimuladamente limpió algo de la humedad que ya llegaba hasta sus rodillas, cuando para darle un pequeño escarmiento, voltié a ver hacia sus manos y sus piernas separadas que parecían estar escurriéndose, le exclamé:

-‘‘¿Mamá, que haces? ’’. No alcanzé a terminar de preguntar cuando alguien detrás de nosotros hizo tocar su claxon para reclamar que avanzaramos.

Pero no me respondió, condujo casi adormilada el vehiculo. En cada bache en que caía, se estremecía su cuerpo adolorido ( seguramente la incomodidad del embonador le estaba pasando factura ). Su entrepierna le ardía, en su boca tenía la mezcla reciente del rancio sabor de aquel desgraciado que la había mancillado y de la terrible introducción de aquel mango del palo de billar, y sobre todo, el dolor intenso que sentía entre las nalgas, en su oculto esfínter anal, que como un anillo envolvía el enorme y trasparente hongo que seguía dentro de ella. Cada frenada, cada acelerada, cada piedra del pavimento, era un suplicio para el ultrajado cuerpo de mi Mami. Quería llegar pronto a su casa y lavar por fuera todo vestigio de aquella vejación. Seguramente en su mente solo pasaba en saldar esa nueva deuda que por un pequeño descuido en el pasado su vida había cambiado y había caido presa fácil en las manos de aquel cerdo asqueroso.

Después del trayecto ( una eternidad para ella ) llega a su casa. Nuestra casa, arreglada con tanto esmero y cariño, como todo lo que ella hacía y como todo lo que ella representaba. Al llegar, Mamá se baja con mucho cuidado:

-‘‘¿Mamá te sientes bien?, ..¿que te pasa? ’’. Le pregunté al ver a dueña de mi hogar muy sería, además con una expresión sombría. 

-‘‘Nada mi amor, ..he tenido un día muy agitado y difícil, por favor baja a abrir la puerta. L unico que deseo ahora es prepárarme un baño, quiero descansar un rato en la bañera y no saber nada de nadie ’’. Reacciona Mamá reclinandose en el siento tremendamente cansada.

Mientras yo me bajo para abrir la casa, Mamá esperó dentro de la camioneta meditando todo lo ocurrido esta noche. Después de unos minutos, bajó y se fue derechito a su habitación. Yo ya no le dije nada, pasaban de las 2 de la mañana y yo tambien estaba bastante cansado. Me recosté sobre mi cama y me quedé meditando, ‘‘pobre de mi Mami, tan linda, tan espectacular, tan amorosa y rodeada de puros seres asquerosos y sin escrupulos’’, me dio nostalgia y una tristesa me invadió el cuerpo. Encendí mi laptop y la observé hasta que se quedara dormida. Mamá se colocó de pie ante su gran espejo dónde todo su cuerpo se podía ver. No esperó mucho y se quitó su maltrecho vestido. No tenía la ropa interior, sólo el tapón que aquel canalla le había ordenado colocar entre sus nalgas.

Al ver su cuerpo, pudo notar que las huellas de la violación eran mínimas. Aquel miserable a pesar de la brutalidad del ataque, no había dejado nada de moretones en su blanca piel. Sus senos erguidos tenían unos pequeños puntos en sus pezones, producto del roce y de los apretujones que sin misericordia le había aplicado. En su entrepierna, aún existían hilillos ya secos del semen que le había derramado en su vagina y su pelvis. Con sumo cuidado se puso de espaldas al espejo y se metio los dedos entre las nalgas, poco a poco empezó a estirar hasta que el tapón trasparente salió de su culito ‘‘Plop’’ dejandoselo terriblemente dilatado. Enseguida se puso a llorar, con ahogados gemidos, al recordar la experiencia vivida hacía poco tiempo, muy poco tiempo.

Visto ya su cuerpo, se dirigió a la bañera llena de espumosas burbujas, con olor a hierbas aromaticas. Tomó su estropajo de crin para exfoliar y se metió dentro del agua para restregarse, restregó y restregó reiteradamente y con tanta fuerza todo el cuerpo, hasta dejarlo enrojecido como si de esta manera borrara todo vestigio y sensaciones de todas aquellas últimas vejaciones. Lo hizo un buen rato, hasta quedar exhausta.

Después de esta especie de ritual de pureza, desalojó toda el agua de la bañera y volvió a llenarla con tibia y clara agua, sumergiéndose de nuevo por un buen rato. 20 minutos después salió, se secó y se dirigió de nuevo al espejo, pero esta vez ya no lloró. Todo lo contrario, se levantó en las puntas de sus pies y sus magníficos y blancos senos irguieron más sus rosados pezones, sus nalgas se levantaron y su entrepierna, que formaba esa deliciosa ‘‘V’’ con sus suculentos muslos cerrados que hacía que se abultara, haciendo que la pequeña tirita de pelo púbico se asomara. Se vio y lo que observó fue la altiva y voluptuosa mujer que siempre había sido. Tomó su pomada milagrosa y se la untó sobre la orilla de su ano, desinflamando sus colorados esfínteres, cada vez que hacía su ritual de recuperación se sentía en la gloria, una oleada fresca le invadia sus cavidades al rojo vivo. Mañana, se tenía que presentar con otro desgraciado y no debía saber nada de lo ocurrido, así sería. Quien fuera que sea, iba a tener a la mejor Mónica Villanueva, y todo para saldar su error y salvar a su familia. Se colocó ropa interior de lana blanca, un pequeño sostén y unas pantaletas, de las que sobresalian sus pompas, su bata de seda, sencilla, pero bonita. Después se adentro entre sus edredones y apagó la luz, Mamá estaba lista para lo que se le viniera mañana, y yo... pues yo tambien tenía que dormir muy bien para estar al tanto, tenía un ligero presentimiento, creo que las cosa no sería tan fáciles como Mamá pensaba....


Nuevamente un saludo a todos los lectores y fieles siguientes de esta morbosa historia ( que ya pasó de ser relato a serie y de serie a historia grasias a ustedes ) Como siempre me llena de alegría abrir mi correo ( cada 15 o 20 dias ) y encontrame con sus mensajes y sujerencias para mejorar cada Capitulo. Como entenderan no puedo colocar cada una de sus tantas recomendaciones en cada episodio pero por supuesto que las tengo en cuenta, muchas grasias por todo. La historia sigue su marcha, aún no le he dado un final y todavía no he llegado a pensar en uno, yo pienso que ya cuando la historia se vaya siendo tediosa y mis ideas y las de ustedes se acaben, llegará el momento de darle un apropiado final digno de tan larga historia, mientras tanto me seguiré esforzando para hacerles llegar cada 15 o 20 dias un Capitulo nuevo ( si me retardo un poco es porque no cuento con una computadora personal, y no porque lo quiero hacer o porque ya morí como se comentaba anteriormente. ( Aunque si eso pasa tendré que dejar en mi testamento que se publique cada 15 dias los Capitulos que ya tengo escritos jejeje..) Mientras tanto queda mucho Pedrito Tapia para rato y Mónica Villanueva de Tapia para siempre. Como ya se imaginarán mi pobre Madre tendrá que saldar nuevamente su error y caer en las manos de otro ser despiadado y sin escrupulos ( pero para que nos hacemos, si eso es lo que nos encanta jejeje..) Grasias por todo y nos vemos dentro de unos 15 o 20 dias, no se me desesperen todavía tengo más relatos.

Continuara brevemente.............ATTE Pedrito Tapia.

‘‘La Entrevista.’’

PD.... No se olviden de valorar el relato y escribir su recado para motivarme a contarles más... les mando un cordial saludo.... 
pedritapia08@hotmail.com

6 comentarios:

  1. aah de nuevo por aqui, que bueno, la parte que mas me gustó fue la del dependiente, pero fue un buen capitulo, un saludo y espero que hasta la cercana publicacion del siguiente

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  2. Parece que con Antonio se viene un maremoto de morbo...

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  3. excelente
    estoy contandos los segundos para la continuacion

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  4. que lindo verla putear a monica y mucho mas que la vea pedrito, te felicito capo

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  5. W00Wz muy bueno , gracias , sigue asi. A ver por donde sales...es muy difícil superar las aventuras pasadas. Saludos El Vasco

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