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jueves, enero 06, 2011

Capitulo (1)


© MI MADRE Mónica.......... Capítulo (1)

“Una Esposa ejemplar, con un cuerpo de diosa, es chantajeada por el Contador de la Empresa de su difunto Esposo, mientras que su pequeño hijo lo ve todo...”


Hola a todos los lectores de relatos, mi nombre es Pedro Tapia, ( Pedrito para todos mis Amigos ). Soy un chico de tan sólo 16 años de edad, muy inteligente pero algo tímido, tengo mi piel muy blanca y mi pelo suele ser entre rubio y rojizo, no suelo tener muchos Amigos ya que mi intelecto los sobre pasa de tal manera que me hago ser rechazado, pero eso fue por lo sucedido hace mucho, algo que cambio rotundamente mi vida y la de mi familia. Lo que les contaré sucedió cuando yo sólo contaba con 12 años de edad, me centraré en ese tiempo para poder contarles mejor la historia ...

Mi Padre Rodolfo Tapia había fallecido de una extraña enfermedad que lo mantuvo en cama varios meses hasta poco a poco fallecer, eso pasaría apenas hace un mes, él era un reconocido hombre de negocios, muy inteligente ( de ahí lo saqué yo por supuesto ), pero esa es otra historia. Tenemos una enorme casa en la mejor zona Residencial de la Ciudad, nunca nos faltó el dinero, lo teníamos casi todo, mi Padre tiene una de las Empresas más lucrativas de esta ciudad, pero sobré él no trata esta historia, la verdadera protagonista se las describiré a continuación...

Mi Madre se llama Mónica ( obvio no, Jejeje.. así se llama el relato. .. ¡Cajum!, mejor seguiré contando ). A sus 37 años de edad, Mamá es un portento de hembra, está mal que yo lo diga pero es la realidad, es un mujerón en todo el sentido de la palabra. Ella es pelirroja de gran melena hasta la cintura que la tiñe de diferentes colores a cada rato, su piel es blanca cómo la nieve, además con unos ojazos azules que derrite a cualquiera con la mirada. De estatura 1.75 m. aunque aparenta más con esos zapatos de gran tacón que usa muy a menudo, cómo nunca hubo la necesidad de trabajar ya que mi Padre la trataba cómo Reina, le tenía a su disposición servidumbre, una Señora para que le ayudara en los deberes caseros, un chófer y una cocinera. Esto hacía que mi Madre tuviera mucho tiempo para ella, lo que lo dedicaba a cuidar de su físico y su salud, iba con regularidad al gym y al spa, aunque ella no lo necesitara, decía que era para reafirmar todo y mantenerlo firme.

Mi Madre era muy dedicada a mi Padre y a mí, todo el tiempo atendiéndonos y cuidándonos de la mejor manera, el resto de su tiempo lo dedicaba a sus Amigas y a las compras cómo todas las mujeres de Sociedad. Ella es una de las mujeres más prestigiosas de la Ciudad, ya que su elegancia, su porte y su belleza hacían sentir más orgulloso a mi Padre, tanto que hacía que todos sus Amigos lo envidiaran, ya que en algunas cenas les oía lo que le comentaban, que él era un privilegiado al tener a mi Madre cómo Esposa ya que ella era una mujer muy guapa y su estilo de vestir la ponía cómo una las mujeres más elegantes de esta Ciudad. Con sus vestidos carísimos de alta costura ajustados a su figura no había hombre que no volteara y le echara más de una mirada de lujuria.

Ella es una mujer nacida para modelar, su porte y sus largas piernas fácilmente podía posar en las mejores pasarelas de la moda, pero sus grandes atributos eran esos tremendos pechos ajustados por esos escotes que lucía con regularidad sin llegar a la vulgaridad claro está. También esa cinturita de avispa que le costaban miles de dietas y ejercicios, adornada con sus grandes piernas torneadas formadas por tantas horas de gimnasio, que estás eran su mejor carta de recomendación. Pero lo que más atraía a todo hombre era ese tremendo trasero que con lo que se pusiera le salía a relucir, eso era lo que le encantaba a mi Padre y a todos los hombres que la miraban o se encontraban por su camino. Mamá poseía el trasero más suculento y llamativo de la ciudad. Cualquier ropa que se pusiera la curvatura de su trasero llamaba la atención de todos, eso y su actitud arrogante y altiva hacía de ella la mujer más deseada de esta ciudad.

Pero la historia ahí no inicia, todo empezó en un verano muy caluroso, mi Madre se encontraba deprimida por el fallecimiento de mi Padre, duró un par de meses sin salir de la casa, sus Amigas trataban de darle ánimo de decirle que la vida seguía, que me tenía a mí que siguiera adelante. .. Un viernes por la mañana se levantó muy temprano, yo estaba viendo el televisor ya que estaba de vacaciones para entrar a otro grado más de escolaridad, cuando apareció ante mí con esas mallas que usa para hacer ejercicio, las cuáles se le pegan a su cuerpo cómo segunda piel y dibujan en ella cada curvatura y musculatura de su torneado cuerpo. Se miraba realmente buenísima, también con una camiseta ajustada mostrando el ombligo, que si la viera cualquier hombre se volvería loco. Venía sudorosa, yo creo que estuvo corriendo en la maquina caminadora que tenemos en la parte trasera de la casa.

- ¡Mamá ! ..qué bueno es verte levantada.- Le dije mientras dejaba el control del televisor sobre la mesa de centro.

- ¡Si mi amor, ..me levanté hacer mis ejercicio, y ahora que tu Padre no está mi amor tú y yo vamos a pasar todo el tiempo juntos !.- Decía con tal alegría, cosa que me daba gran felicidad.

- ¡Que bueno Mamá, ..me gusta verte así cómo antes !.- Le dije mientras le abrazaba.

La verdad estaba muy contento, Mamá era la persona más importante en mi vida, a la que yo debía mis éxitos, me cuidaba tanto que en ocasiones pensaba que era demasiado, ahora volvía a hacer la de antes, pero al voltearse a tomar su nutritivo licuado, el cuál toma casi todas las mañanas, no pude evitar verle ese par de nalgas prominentes, parecían dos globos enormes, la familia de mi Madre vienen de tener en todas las mujeres un tremendo trasero, más a parte por los enormes sacrificios que hace para mantenerlo firme, eso lo hace aún más apetecible, si yo no fuera su hijo seguro que le dedicaría dos o tres pajas, es que realmente lo tiene hermoso y más con esas mallas que se le repegan en cada cachete como una segunda piel, no podía evitar que se le incrustaran un poco en el trasero, que además por la fina lencería que usaba la cuál es bastante pequeñísima, lo digo ya que una vez que ayude a Mamá con la ropa sucia no pude evitar tropezarme y regarlas por todo el piso, ahí pude apreciar parte de su lencería que tenía sucia. Al recogerla encontré sostenes y bragas, estás eran realmente puros hilos, unas con un pequeño triangulito enfrente, otras eran transparentes totalmente, unas con encajes muy monas, pero todas de hilo, era por eso que Mamá cuando traía mallas parecía que no llevar ropa interior.

Pero cambiando de tema estábamos en la cocina desayunando muy tranquilamente cuando recibió una llamada, era del Notario, algo de la herencia que nos dejó mi Padre, bueno eso alcancé a escuchar.

Mi Madre atendió la llamada y quedó muy formal en presentarse, se metió a la ducha y me dijo que la acompañara ya que no quería ir sola. Más tarde la vi bajar de su recamara despampanante, para ese día se colocó un vestido de tirantes muy ligero de vuelo rosa, porque en ese entonces hacía mucho calor, su pelo relamido con una coleta hacía que su cuello se viera más grande, sus bellísimas piernas torneadas contoneándose con ese fino caminado de modelo de pasarela, más unas zapatillas de aguja y un fino collar que le había regalado mi Padre en un aniversario la hacían verse muy elegante, se miraba muy juvenil y a juego con su carísimo bolso y sus lentes para el sol, realmente se miraba muy hermosa.

El chófer, de nombre Arturo nos abrió la puerta, no sin antes recorrer el cuerpo de mi Madre con la mirada, pero a diferencia ella ni el saludo le brindaba, decía que no tenía que familiarizarse con la servidumbre.

- ¡Buenos días, Señora Tapia!!

- Al juzgado por favor, ..y rápido que tengo prisa.

Mi Madre si algo tiene es esa presencia de clase y de arrogancia en la forma cortante con la que se dirige a sus empleados, y este no fue la excepción, así que en forma firme y directa le ordenó al chófer que hiciera su trabajo.

Al llegar al edificio del juzgado sólo al entrar impuso su belleza en el lugar, ya que todos los hombres voltearon hacía dónde nos encontrábamos, parecía jauría de lobos, no podían simular su mirada a ese par de piernas largas y torneadas, además adornadas por un brazalete de plata que se había colocado en el tobillo, lo cual nunca se quitaba. Todas las miradas la acechaban y todas las envidias por parte de su mismo sexo eran más que evidentes, ella con su singular estilo para caminar cruzó todo el recibidor, dejando boquiabiertos a todo el personal del lugar. Nos dirigimos al último piso por el asesor, yo discretamente volteaba hacía atrás y cachaba a los hombres cómo se quedaban boquiabiertos observando a ese par de glúteos que con el ligero vestido y el calor, este se le pegaba en su trasero, haciendo que se le dibujara perfectamente ese par de nalgas, que al ser tan prominentes estos se comían esa fina tela, y debido a su lencería tan fina y tan pequeña, no producía que se notara nada en su delgada tela.

Todos los hombres que nos cruzábamos de frente amablemente le regalaban una sonrisa, pero ella ni se inmutaba porque no hacía ni gesto a nadie, ella era una dama y sabía darse a respetar; yo miraba hacia atrás y veía cómo algunos hombres se comentaban unos con otros, seguramente lo bien que tenía el cuerpo mi Mamy, aunque me imagino que pensaban puras vulgaridades ya que se reían, otros se tocaba discretamente el bulto de su pantalón provocados por el escultural cuerpo de esa ejemplar hembra.

Llegamos al último piso del edificio, en dónde había una gran oficina con grandes ventanales y un escritorio al centro, ahí se encontraba el Abogado que llevó el caso de la herencia de mi Padre, además Fernando Montiel, este último era el brazo derecho de Papá, también el Contador de la Empresa. Era un tipo de unos 55 años de pansa prominente, algo calvo pero de cuerpo muy velludo, de esos que tienen vello hasta por la espalda, era el que llevaba el control de los ingresos de Papá, aunque no era muy apegado a la familia siempre era muy cordial con nosotros y más con mi Madre, que a lejos se le notaba que se le caía la baba por ella. Aunque mi Mamá siempre lo trato de lejos, ya que no le gustaba aparentar con los empleados de Papá y además por las miradas lujuriosas que le echaba, sin duda eso la molestaba un poco porque algunas veces se lo escuché comentárselo a Papá. Lo cual él le decía que era normal ya que ella era una mujer muy bella y que debería de estar acostumbrada a eso. Ellos terminaban dándose un beso y olvidándose del tema.

En algunas ocasiones en las cenas que mi Padre brindaba en casa, le escuche a Fernando decir a sus otros colegas del trabajo que le encantaba mucho mi Madre, que lo volvía loco por esas tremendas nalgotas que tenía y que nunca descansaría hasta romperle ese culazo que se cargaba, sus Amigos le decían que tuviera cuidado porque era la mujer de su Jefe y si se enteraba le podía ir muy mal, pero el terminaba con una gran carcajada y decía que sólo estaba bromeando.

Al acercarse al escritorio, Fernando muy cordial se levantó de la silla y saludo a mi Madre, que de inmediato sin perder tiempo clavó sus ojos en el escote y en sus tetas, en las cuáles se podían distinguir algunas pequeñitas gotas de sudor recorrer el canal de sus dos portentos senos, que por el tremendo calor que nos azotaba esos días sus pechos brillaban suculentos. Ella la cuál fue tajante en el saludo le dijo que quería que las cosas fueran rápidas, ya que tenía otras cosas que hacer y que todavía no se sentía muy bien por todo lo ocurrido.

El Abogado nos pidió que nos sentáramos y revisó las cláusulas del testamento, en las cuáles mi Madre se quedaba con la casa y algunas joyas, yo cómo único hijo me tocaría parte de las acciones y dinero, pero esto no se me daría hasta que cumpliera la mayoría de edad y tuviera una carrera Universitaria. Mi Padre siempre fue muy estricto en ese modo, me daba lo que quería pero siempre decía que me lo tenía que ganar, ya sea con labores en casa o con altas notas de la escuela, según una de las clausulas Fernando quedaría cómo responsable de nosotros, él le daría una mensualidad acorde a nuestro modo de vida a Mamá y trabajaría el negocio de Papá hasta que yo pudiera encargarme de todo, así lo dejó estipulado.

Mamá protestó ante tal clausula y le dijo al Abogado que de cuánto sería la mensualidad, pero este sólo le dijo que Fernando tendría que otorgárnosla según lo conveniente, para esto mi Madre miró a Fernando muy sería y solamente le dijo que después lo discutirían ya que se quería ir a casa porque todavía el fallecimiento de mi Padre la tenía algo aturdida.

Entonces el Abogado sacó unos papeles de su cajón e hizo que los dos los firmaran, mi Madre algo desconfiada trató de leer algunas partes pero el sentir cerca la mirada Fernando, decidió no hacerlo. De verdad que el tipo le desagradaba mucho y no era para más, el Contador era demasiado asqueroso, sudaba por todos lados, además de los repugnantes pelos que le salían de todos lados de la camisa. .. Entonces se dirigió a la última hoja y colocó su firma, estampándola rápidamente. La cara de Fernando cambio enseguida y se le dibujó una pequeña sonrisa en el rostro. Mi Madre se levantó terminando de firmar, le dio las gracias al Abogado y salimos de la oficina hacía el elevador, pero antes de salir por la puerta, volteé a mi espalda y claramente miré a Fernando frotarse las manos y decirle no sé qué tantas cosas al Abogado, los cuáles por el comentario se echaron a reír.



Al salir nos alcanzó Fernando en el ascensor, dio tremenda corrida que llegó fatigado secándose la frente con un pañuelo, el sudor que le escurría era asqueroso, realmente este tipo sudaba cómo un cerdo. Le dijo a mi Madre que tendríamos noticias de él más tarde y que la dejaría descansar un poco, también le dijo que pasaría por la casa a dejarnos unas copias del testamento para que mi Madre pudiera leerlo con calma, ella le dijo que estaba bien que lo esperaría. Él trató de despedirse de ella con un beso pero mi Madre muy cortante nomás le tendió la mano y se dio la vuelta dejando solo el puro aroma de su piel en el ambiente. Antes de marcharnos pude observar cómo clavó su mirada en el trasero de mi Madre y se mordió ligeramente los labios, a mí sólo me despeino el cabello y me dijo:

- Chao, nene ¡Je, je, je..

En el trayecto a la casa, mi Madre si se veía cansada, aún los recuerdos de mi Padre estaban muy frescos, yo todavía venía cavilando las pequeñas risitas que el Abogado y Fernando hacían mientras salíamos, se me vino un presentimiento de que algo iba a salir mal, pero al momento de llegar a casa me olvidé por completo. Llegamos a la casa dónde mi Madre me dijo que tenía un poco de jaqueca que se daría un buen baño y se dormiría un rato, que si alguien la buscara que no la molestaran, yo sólo le dije que sí y me fui a mi computador a navegar por la red, como cualquier muchachito, nuestra vida sin mi Padre tenía que continuar, al menos yo ya lo estaba superando.

.....

La tarde pasó, la servidumbre se fue y la enorme casa quedó completamente vacía, mi Madre seguramente se encontraba dormida y probablemente no bajaría hasta la hora de la cena, estuve a punto de meterme a bañar cuando de pronto. Eran cómo eso de las 6 de la tarde sonó el timbre de la puerta, enseguida recordé lo que me había dicho Mamá, que por ningún tipo de motivo nadie la molestara, así que me dispuse abrir la enorme puerta que tenemos al centro de la casa; no me imaginaba quién podría ser, a esa hora no acostumbramos a recibir ningún tipo visitas, excepto cuando suelen llamar a Mamá con anticipación. Al hacerlo me encontré con la asquerosa figura de Fernando Montiel, el Contador de la Empresa de Papá muy contento y sonriendo, cargando con un maletín y unos papeles en la mano, no alcancé ni a decirle que mi Madre estaba dormida cuando me hizo aún lado y la buscó por todos los rincones de la casa.

- ¡Escuincle! ..¿dónde se ha metido tu Madre?.- Eso de que me llamara de ese modo no me gustó en absoluto, además no me había caído nada bien que se le quedara viendo a mi Madre de aquella manera tan desesperada.

- ¡E-está durmiendo, pero... !- Traté de responderle algo molesto.

- ¡Hazte a un lado ! ..necesito hablar con ella, es muy urgente ...

Me hizo a un lado de un empujón y sin más subió las escaleras al segundo piso dónde se encuentra la recamara de mi Madre. Al llegar ni se molestó en tocar la puerta, la abrió de par en par cómo si fuera el gran dueño de la casa y sin importarle que mi Madre estuviera durmiendo. Ella se encontraba aún recostada en su lujosa cama matrimonial, dónde había derrochado tanto cariño y amor con mi Padre ( y porque no decirlo, mucha pasión.. quizás dónde estoy seguro me habían procreado ), junto a ella se encontraba una foto de mi Padre con la que me imagino estuvo hablando mientras el sueño se apoderaba de su cabeza. Lo malo fue que al ducharse, mi Madre sólo se había colocado una camisa blanca que le llegaba a tapar apenas los glúteos.




Los ojos de Fernando se quedaron cómo platos al presenciar la belleza de mi Madre en todo su esplendor. Ella se encontraba boca abajo recargando su cabeza en uno de sus brazos, dándole una buena visión al panzón de sus lindas piernas blancas completamente desnudas. Así dormida recogió un poco la pierna, me imagino que al abrir la puerta bruscamente la recamara perdió algo de calor e hizo que mi Madre se removiera un poco resintiéndolo, lo cual la blusa se recorrió un poco hacía arriba, mostrando parte de su trasero y sus bragas de encaje blanco de esos que le llaman “cacheteros” Ya que se muestra medía nalga, si se hubiera quedado otro rato más observando tal vez Fernando hubiera alcanzado a ver hasta la mata de pelos de su chocho, ya que la panty era casi transparente y se le metía por completo entre sus dos cachetes traseros.

- ¡¿Que le pasa?  !, ..le digo que mi Mamy está dormida.

Llegué deprisa al rescate y le coloqué una almohada a Mamá para tratar de cubrirla, la cual hizo que se despertara. Estaba a punto de regañarme cuando se percató de la otra persona que también había irrumpido su sagrado recinto. Lo primero que vio fue a Fernando que se encontraba todavía inmóvil, viéndola totalmente ido sin quitarle los ojos de sus piernas y lo que muy apenas lograba ver de su pachoncita vagina. De inmediato exclamó:

- ¡P-pero! ..¿q-qué demonios estás haciendo en mi recamara Fernando?, .. ¡Sal inmediatamente de mi cuarto!!! ...- Le gritó totalmente histérica.

Inmediatamente alcanzó una bata color rosa que tenía en el buro para ponérsela. Los ojos del viejo volaban sobre el cuerpo de mi Mamy, su manera de mirarla era de un pervertido, su vista recorría descaradamente cada rincón de su cuerpo que para su mala suerte uno de sus brazos no lograba colocarse sobre uno de los huecos, haciendo más largo el tiempo de exhibición para regocijo de Fernando.

- ... L-lo siento, Mónica ..pero este asunto es muy serio y no puede esperar. De él depende tu futuro y el de tu hijo.

- ¡Estás completamente loco Fernando !, ..no puedes entrar así a mi casa y mucho menos a mí recamara. Aunque una vida dependiera de ello.- Le respondió Mamá tremendamente molesta.

Mi Madre apuntando el dedo hacía la puerta le exigió para que saliera, en eso Fernando lanzó unos los papeles a la cama y le dijo que los leyera. Mamá reacomodándose la bata bastante molesta tomó el puñado de papeles que se habían regado por la cama y empezó a leerlos. Un silencio absoluto se llenó en la habitación, mientras mi Madre los leía el desgraciado embozaba su maldita sonrisa, en eso la cara de receptividad e incomprensión de mi Madre era absoluta, parecía que esperaba que le confesaran que le habían detectado alguna enfermedad incurable. Mientras ella seguía leyendo, Fernando le explicó que aquello también le afectaba a ella en gran medida pero que no sabía cómo contárselo. El cambio entre ser comprensiva a ponerse en guardia respecto de ella fue súbito. Sus facciones se endurecieron irguiendo su cuerpo cómo si esperara tener que saltar de un momento a otro. Continúo explicándole que tras darle muchas vueltas sólo había encontrado el valor para mostrarle de lo que se trataba puesto que sólo se lo tenía que decir personalmente. La incertidumbre cubría su rostro. Se notaba indecisa leyendo todos esos papeles, yo sin saber de qué se trataba o si era mejor salirme de la recamara para dejarlos hablar. Para mi desgracia, la opción que tenía se me olvidó al momento que mi Mamy empezó a gritar:

- ¡QUÉ!! ...¡¡SOLO MIL EUROS AL MES!!! ...¿estás loco?, con ese dinero no compraría ni la comida del perro. Eso no puede ser.

Ella estaba acostumbrada a darse la gran vida, a tener los mejores lujos y mi Padre se los daba. Trató de agarrar el teléfono para llamar al notario pero en eso Fernando la detuvo:

- Ni te molestes, Mónica ..tú misma firmaste los papeles está mañana. En los cuáles yo me encargaría de los negocios y el dinero de su manutención.

Fue ahí donde me cayó el veinte del porque esa maliciosa risita en el despacho. Estos dos desgraciados le habían puesto una trampa a Mamá, y la muy inocente había caído redondita. Los papeles no mentían, mi Madre sin darse cuenta le había entregado a este desgraciado cerdo nuestro futuro. A lo cual él tendría todo el derecho a darnos la cantidad de dinero que se le viniera en gana.

- ¿T-tú no, nos vas a ser esto Fernando?, ..¿verdad?.- Respondió mi Madre ya con su tono voz más bajo.

- Ya ves Mónica, ..que te cuesta hablarme de ese modo, más calmada. Así cómo la fina y educada mujer que eres.- Dijo el desgraciado con la misma sonrisa maliciosa dibujada en su rostro.

- E-esto no me puede estar pasando, ..¡q-que hice, dios mío no!.- Se repetía mi Madre jalándose la cabellera.

- Mil euros está bien para una sola persona Mónica, ..además, la situación de la Empresa está a la baja y no podemos solventar grandes gastos.

Eso era mentira, nosotros sabíamos perfectamente que la Empresa de Papá era una de las mejores del país y pasaba por un gran momento, además si tuviera problemas financieros los Inversionistas solventaría los gastos.

- ¿P-para una sola persona?, ..¿y Pedrito qué?, él tiene que ir a la escuela y pagar los cursos de música e inglés.

- No te preocupes por Pedrito, ..él se irá al extranjero. Le solicité una escuela muy prestigiosa en Madrid, ..se irá a Europa, ya me encargué de todo.

Enseguida me pegué al vientre de mi Madre, con lágrimas en los ojos le dije que no me quería ir, que no me desapartaría de ella nunca. A mi Madre se le dibujo una angustia en la cara, sabía que si ella no hacía algo, Fernando lo podía hacer sin ningún problema.

- ¡No, Mamy! ..dile que no me lleve.- Le rogaba a mi Madre en su regazo.

- Ya no hay nada que alegar, Pedrito ..alista tus cosas, mañana saldrás para el viejo Continente.

Así lo dijo el muy cínico, como si nada, cómo si yo fuera un simple objeto o una mercancía, es más cómo si se deshiciera de un perro o una cosa. Sacando un boleto de avión me dijo que me recogerían mañana en el aeropuerto de Madrid, que él ya lo había preparado todo.

- T-tranqui-quilo mi amor, ...d-debe de haber un error. T-tú no te vas a ir.- Trató de calmarme mi Mamy con mucho nerviosismo.

- ¿Por qué no sales un rato, Pedrito?, ..mientras tú Madre y yo lo dialogamos con calma. Ve a jugar al jardín.

Esa fue la orden que me dio el desgraciado con su asquerosa sonrisa en su rostro, mi Madre temblando nerviosamente me dio un par de billetes y me dijo que fuera a comprarme algo, que invitara a mi vecino. Tal vez para que me calmara un poco porque estaba a punto de llorar, me dijo que ella no dejaría que me llevaran a ningún lado, me limpie las lágrimas y salí de la habitación rogando a dios porque no fueran a enviarme a Europa.

Cuando iba bajando las escaleras recordé la ventana que dejaba Mamá ligeramente abierta para su ventilación y que por la parte de atrás del jardín había una escalera, estaba seguro que si me subía en ella seguramente podría alcanzar a escuchar lo que decidieran sobre mi futuro. Sin pensarlo dos veces me dirigí hacía el jardín, al subirme con cuidado, tratando de no ser pillado claramente podía observar toda la habitación y escuchar un poco de lo que sucedía ahí dentro. El escondite era muy bueno ya que si volteaban hacía dónde yo estaba, el enorme árbol me disfrazaría por completo. Con unas ansias nerviosas me dispuse a escuchar que era lo que me tenía planeado. En el interior de la habitación se miraba cómo mi Madre nerviosa se agarraba el pelo, se sentaba, se volvía a parar, caminaba por la habitación, trataba de cambiar la opinión de Fernando, pero este se veía decidido en no querer cambiar de decisión y decía que era lo mejor para mí y para el futuro de la Empresa, la cual yo sería responsable.

Tratando de no ser descubierto empujé con mucho cuidado la ventana hasta que esta se abrió sólo un poquito, lo suficiente para ayudarme a escuchar todo lo que ocurría en el interior de la habitación de mi Madre.

- P-pero Fernando, ..no nos puedes hacer esto, ¿cómo se te ocurrió pensar tal cosa?

- Si puedo Mónica, tú misma me diste la potestad de ti y de tu hijo, ..así que puedo hacer lo que más les convenga a los dos. Y eso es lo que más le conviene a tu hijo.

- ¿P-pero porqué lo decidiste sin mi consentimiento?, ..yo soy su Madre.

- Mira, lo hice porque en una ocasión se lo escuché a Rodolfo y se me hizo prudente hacerlo ahora.

- Si, lo platicamos él y yo alguna vez, ..p-pero no en éstos momentos, ahora las cosas han cambiado.- Le trataba de explicar Mamá bastante nerviosa.

- No te preocupes Mónica, ..irá a uno de los mejores internados de ese país. Estará bien y tú también.

- Por favor Fernando, no lo separes de mí, ..ahora no, mira que acabamos de perder a Rodolfo y yo me quedaré completamente sola .. Hago lo que quieras pero no lo hagas, ..no te lo lleves de mi lado.- Le suplicó Mamá con el llanto en los ojos.

- Bueno, ..quizás pueda cambiar de opinión si ...

Entre los dos se hizo un silencio, se nos dibujó una sonrisa a mi Madre y a mí al escuchar que había una pequeña oportunidad cuando dijo eso, pero sólo por unos instantes ya que no nos imaginábamos las intenciones de este desgraciado.

- Si trataras de cambiar la manera de ser conmigo y me tratas mejor... tal vez cambie de parecer y lo deje contigo.

Ella de inmediato le dijo que sí, que si lo trataba de una manera no muy cordial era porque no le gustaba tener relación con los empleados de su Marido, pero que de aquí en adelante las cosas cambiarían y que él desde éstos momentos sería ya parte de la familia.

- No me entendiste bien Mónica, ..tú sabes que mi Esposa está muy enferma, tiene diabetes y mi relación en la cama con ella pues... ya no anda nada bien, en cambio tú eres una mujer muy hermosa y ya has enviudado... y pues..

- ¡Espera, espera !, ..¿a dónde quieres llegar?

El rostro de Mamá cambio drásticamente de la alegría a la angustia…

- Bueno yo sólo quería que me dieras un poco de alegría otra vez, ..cómo en mis mejores días, cómo cuando mi Esposa estaba al tope conmigo.

- ¡ESTÁS LOCO!! ...¡SAL INMEDIATAMENTE DE MI CASA ASQUEROSO!! ¡TE DEMANDARÉ POR ACOSO Y TE QUITARÉ TODOS LOS DERECHOS !, TE QUEDARAS SIN NADA BASURA !! ..- Mi Madre estaba histérica, jamás la había visto enojarse de ese modo, casi echaba lumbre por los ojos, tenía ganas de sacarle los ojos, de arrancarle las vísceras y tirarlas a la calle.

- Bueno, .. yo sólo quería tener un trato amable contigo, ..pero cómo no se pudo mañana vendrán por Pedrito y lo enviaré tan lejos que cuando lo vuelvas a ver ya serás abuela… ¡Y TÚ OLVIDATE DE TUS LUJOS !!, ..TE QUITARÉ TUS CARROS, TUS TARJETAS, HABER COMO VIVE DE AHORA EN ADELANTE LA GRAN SRA TAPIA, SIN SU HIJO Y SIN DINERO.- La amenazó gritando el panzón.

Diciendo esto se levantó hacía la puerta, estaba a punto de salir cuando…

- E-espera, Fernando.- Contestó Mamá con voz de desesperación. Se le empezaban a acumular las lágrimas en los ojos.

- Escucha, Mónica. Si quieres seguir teniendo la misma vida, necesito saber que estás dispuesta a cambiar conmigo, ..y tranquila, Pedrito no se irá de tu lado.- Continuó más conciliador.

- Fernando entiéndeme por favor, no me puedes proponer tal cosa. Piensa en Rodolfo, ¡tu Esposa, tus hijos !.- Le decía Mamá con la esperanza vana de hacerlo cambiar de parecer y tratar de llegar a otro acuerdo en el cual no estuviera de por medio su dignidad.

- Mira Mónica, no estoy aquí para sermones ni nada, .. simplemente te ofrezco la puerta para que sigas teniendo la hermosa vida que hasta entonces has llevado. Sé que buscas lo mejor para tu hijo y para ti, .. Además no estés triste, mira que un hombre confiado como yo esté al pendiente ahora de ustedes deberías sentirte tranquila. Ahora que Rodolfo no está necesitas de un hombre de verdad, que te de seguridad, y creo que la llevaremos bien, ¿no es cierto?.- Entonces bajó una de sus manos al terrible bulto que figuraba entre sus piernas, y lo agarró con firmeza.

- ¡Por dios Fernando recapacita, ..yo jamás te di motivos !

- Si es verdad, ..pero como también es verdad que siempre me has hecho sentir menos.

- Fernando eso no es cierto, ..lo que pasa es que yo.. mira que no gusta relacionarme con los negocios de Rodolfo.

- Mira Mónica te lo voy a cantar al chile como se dice allá donde vivía. Desde que te vi por primera vez siempre quise meterte mano, ..y al ser la flamante Esposa de mi Jefe eso lo incrementaba mucho más. Ahora que yo estoy acargo de tu hijo y de tu dinero, no querrás que eso se acabe, ¿me equivoco?

Mi Madre se quedó callada, mirando hacia abajo, sin saber qué contestar. Fernando se le acercó y la tomó de la barbilla con sus dedos y le hizo levantar la mirada.

- Me gustas mucho Mónica, me excitas como no tienes idea .. ¿quieres seguir teniendo todo esto?.- Le preguntó con voz serena y segura.

- .. S-si hago lo que dices, ¿no lo alejaras de mí? ...- Dijo ella con la voz entrecortada y volviendo a agachar la cabeza.

- Ya lo dije, ..soy hombre de palabra.

- Prométeme que no dirás nada.

Pude ver cómo en el rostro de mi Madre, por el que corrían dos lágrimas provocadas por el cruel chantaje de ese desgraciado, se dibujaba una angustia la cual parecía presentir que esto iba a terminar muy mal, y volviendo a agachar la mirada, su rostro se acercó al de Fernando. Mi Madre asintió ligeramente con la cabeza.

- Entonces, aquí tienes tu primera orden. Bésame, .. pero hazlo bien.

Fernando estaba parado frente a ella rosándole la zona de la pelvis con su verga casi rompiéndole el pantalón, la idea de que yo me fuera a vivir lejos provocó que aceptara el abuso que se avecinaba.

- Todo depende como te comportes, ..lo único que quiero es hacerte el amor, que participes, ..anda no que te quedes como pendeja sin hacer nada. Quiero que me cojas como si yo fuera tu Marido, que me digas mi amor, que me digas cuanto te gusta lo que te hago, que seas mi amante, si lo haces, juro que nunca enviare a tu hijo lejos ni tampoco les faltara nada ¿está claro?.- Mamá comprendió al momento, quería salvar su familia y sin responder, se incorporó y tragando saliva, lo tomó de la nuca diciéndole:

- Como tú digas Fer.. mi amor, .. haré lo que me digas, tendrás lo que quieres, solo se bueno conmigo.

Y Mamá, alcanzando con su tibia boca la de él, se fundieron en un beso largo y divino para él, pero repugnante y asquerosamente desagradable para ella. Comprendí que nuestras vidas ya no serían igual, que este asqueroso ser nos estaba destruyendo, que todo aquello que había construido Papá para nosotros se iba al carajo, este inmundo viejo jamás se iría y por otro lado nunca dejaría en paz a mi Madre.

Quien pudiera creerlo, Mónica de Tapia besando eufóricamente a Fernando Montiel, el obeso Contador de la Empresa Tapia la tomaba de la cintura atrayéndola, en su vida una mujer como mi Madre lo había besado así, ella con sus manos tiernas lo abrazaba de la cabeza, ya no importaba lo que le sucediera, mientras su pequeño hijo estuviera a salvo; con un poco de coraje y para desquitarse empezó a jalarle los cabellos de la nuca, provocándole algo de dolor y un ligero escozor provocado por los jalones.

- ¡Ah! Espérate Mamita, me vas a dejar sin pelo, mira nada más como me has dejado.

El viejo se quejó ante lo que Mamá le había hecho, pero de nueva cuenta la tomó de la cintura para seguir con el beso, pero ahora con unas manos le apretaba y pellizcaba las nalgas, vengándose de mi Madre lastimándola ahora a ella. Mamá comprendió que había hecho mal en quererlo lastimar y para que el viejo dejara en paz sus piernas y posaderas, lo comenzó a besar con más cariño, no sé qué era lo que estaba saboreando ella pero por sus gestos sería un sabor a sal, le repugnaba pero tenía que hacerlo, en su mente seguro decía “Termina cuanto antes maldito, ya no te soporto, eres una asquerosa bola de grasa ” Conociendo el carácter de Mamá seguro que lo ofendía mucho más, pero él se lo merecía, el desgraciado Contador estaba feliz por la acción realizada por ella.

- ¡Haber Cabrona, bésame como debe ser, que ya no estás en el puto bachiller sentada en una banca con alguno de tus Novietes!, ..quiero un beso de amantes, de Puta a cliente, que se vea que tienes ganas chingado.- Fernando le hablaba ya de una manera muy dominante, tomándola del mentón levantándole el rostro.

Los dos se miraron, los ojos azules de Mamá estaban llenos de lágrimas, por lo que debía hacer, apenada sintió como el viejo se acercó más y más, su dedo gordo que tomaba su mentón, hizo un movimiento hacia abajo abriéndole la boca, para después juntar los labios con los de ella, en un beso que al instante sorprendió a mi Madre y a mí me dejó perplejo. Mamá abrió lo máximo que pudo la boca y, uniendo sus labios a los suyos, dieron comienzo a una batalla de lenguas excitadas y gemidos incesantes. Mamá le metía la lengua lo más profundamente que podía, pero Fernando la detuvo con la suya y se introdujo en la de ella. Fernando entonces, tomó los brazos de ella y los dirigió a sus hombros, Mamá solo se dejó llevar justo como el viejo le estaba indicando, sintiendo por primera vez lengua y babas de otro hombre que no era mi Padre en sus aterciopelados labios.

Fernando la tomó de la cintura atrayéndola más hacía su cuerpo, sintiendo la delgadez de su silueta entre sus manos, Mamá se mantenía pegada a él, soportando su lengua enredándose a la suya, sintiendo como el viejo entraba en su boca y la impregnaba de apestosos fluidos. El cerdo asqueroso comenzó a hacer círculos en su espalda, ella lo tomó de sus brazos sintiendo la anchura y los horribles pelos largos que llevaba por todo el cuerpo, los sentía fuertes duros como una piedra, los quería apretar pero sus pequeñas manos no los abarcaban, se sentía asfixiada por ese hombre mayor que podría ser hasta su Padre. Ella trató de separarse pero era el viejo que no la dejaba, la quería seguir besando, no quería que ese beso terminara. Fernando le comenzó a besar el cuello, sentía que Mamá se le derretía en sus brazos.

- Que rica estas Mamacita, ..ahora sabrás lo que es un verdadero hombre.- Le escuchó decir como un susurro, mientras le besuqueaba de manera horrenda los hombros.

Mamá no se podía mover, además de que no podía, tenía a ese cerdo sujetándola sin poderse escapar, además de que empezaba a observar como poco a poco empezaba a bajar para sentir su boca llegando al principio de sus senos. Fernando solo le murmuraba cosas al oído, cosas que debían ser obscenas y desagradables, como su físico y su comportamiento, en cambio ella que casi de puntitas trataba de liberarse no solo de sus manos si no de su asquerosa y repugnante boca que no dejaba que babosearle los pechos. Parecía un maniaco, tomó la abertura de su bata y metió su dedo en medio de los senos, bajando lentamente la parte de arriba, los pechos de mi Mamy aparecieron casi desnudos solo detrás de esa minúscula blusa que casi parecía de velo, por lo delgada y trasparente, sus pechos estaban firmes, duros, carnosos, Mamá que respiraba aceleradamente los movía como si ellos tuvieran vida propia. El cerdo se agachó enseguida impregnándolos de su asquerosa baba y penetrándolos de su hediondo hedor. Y cuando su boca trató de tomar unos de sus pezones, ella al sentir lo que pretendía, como primera reacción echó su cuerpo hacía atrás tomando de la cabeza al viejo, soltando un gemido. Mamá comenzaba a respirar entrecortadamente, y más cuando él llevó sus dos toscas manos a la parte trasera de sus muslos, subió acariciándoselos y directamente comenzó a catarle las nalgas.

- ¡Fernando, no !!.- Se negaba inútilmente.

El desgraciado empezó por debajo de su bata un desesperado magreo de sus nalgas que no hizo más que aumentar la desesperación en mi Madre. Yo, por el contrario, casi no podía respirar ni apartar los ojos de lo que estaba viendo, mi garanta estaba seca y mis brazos que se sostenían férreamente a la escalera para no caerme empezaron a flaquear. Lo que estaba viendo no podía ser, era irreal, debía ser una pesadilla lo que estaba pasando. El cerdo no tardó en intentar sacarle los pechos de la blusa que habían quedado casi descubiertos al abrir su bata de par en par, ella trató de cerrarla para aferrarse a su dignidad, pero algo que comprendió enseguida y desistió para que lo hiciera, eran esos papeles que Fernando ahora tenía en sus manos, cosa que hizo recapitular nuestra situación y desistir bajando nuevamente sus brazos.

Cuando mi Madre desistió en su último intento por resistirse aceptando el trato, a Fernando se le dibujó de nuevo esa sonrisa malévola, soltándola y separándose de ella le dijo:

- Haber, Moniquita, ..quítate esa bata, déjame ver que me dejó mi socio ¡Je, je!..- El desgraciado se regocijaba humillando la fresca imagen de mi Padre.

Casi me caigo de la escalera al escuchar eso, ¡No podía ser posible que este canalla, que era un simple empleado de mi Padre le pidiera eso a Mamá de tal manera!

- ¡A-ahora, yaa!!! ..p-pero puede venir mi hijo.- Respondió incrédula a lo que proponía.

- Bueno ya, estas son mis condiciones, las tomas o las dejas, ..y hazlo rápido que tengo asuntos en la oficina.- Le dijo el desgraciado agarrando los papeles y haciendo intento cómo de marcharse.

Mi Madre con sus mejillas coloradas colocó sus manos en el nudo de la bata desabrochándola, la pobre era consciente de su gran sacrificio por retener a su hijo a su lado. Y con sus ojos ahogados en llanto tomó las laterales de su bata lanzándolo hacía atrás, quedando ante nuestros ojos tan sólo con esa pequeña blusita tan delgada y sus minúsculas bragas trasparentes.

- Ya vez Moniquita, ..que te cuesta ser un poco comprensiva conmigo, estoy seguro que así nos llevaremos mejor ¡Je, je, je!..

De pie así cómo estaba, la blusita apenas le llegaba a cubrir la mitad de su bombacha, hasta yo desde dónde me hallaba podía apreciar los pequeños pelitos dorados de la entrepierna de Mamá, ya que la delicada pieza no dejaba nada a la imaginación. Mi Madre en estos momentos cómo se debió de haber arrepentido comprar ese sensual conjunto, ella con sus dos manos trataba de cubrir su delicado vientre con vergüenza, y es que seguramente Fernando era el segundo hombre que la miraba así, semidesnuda.

- El trato es este Mónica, ..tú serás mi Puta, ..yo te follaré cuando me venga y cómo se me venga en gana. Me harás caso sin protestar, ..sin tus estúpidos jueguitos de vieja remilgosa y estirada, ..así y solo así, tú y tu delicado hijito estarán siempre juntos, ..lo cual yo me encargaré que no les falte nada. ¡¡Estamos todos claros!! ..

Mamá que no podía aguantar tanta humillación y tragándose todo su orgullo de mujer con carácter dijo:

- Eres un sucio bastardo, pero las personas tan rastreras como tú tienen un castigo. Te vas a arrepentir de todo lo que nos estás haciendo.

Su coraje era de admiración pero en ocasiones su arrogancia la hacía vulnerable. Mamá todavía en un evidente estado de shock, estaba intentando defenderse de ese desgraciado pero muy en el fondo sabía que no había otra salida para retenerme a su lado. Si tan solo se hubiera tomado unos instantes para leer ese contrato, si tan solo hubiera dejado de lado su arrogancia para pedir que le explicaran, si tan siquiera dejara de lado su fuerte carácter para tratar mejor a las personas nada de esto estuviera pasando, ..aunque también pudo negarse, demandar a este desgraciado por acoso sexual y con ayuda de nuestros allegados refundirlo en la cárcel para siempre, quizás hubiera tenido una posibilidad de escapar airosa, pero siendo ella tan orgullosa seguro que para no hacer un escándalo entre sus amistades pensó que podría solucionarlo, aunque cuando trató de recapacitar se dio cuenta que no había negociación posible. Este desgraciado había movido muy bien sus piezas, la había derrotado sin siquiera presentarle dicho juego, Mamá era ahora mi botín y como tal podía hacer el uso que se propusiera del mismo. Comprendiendo esta su realidad, Mamá levantó el rostro derrotado para verle.

- Mónica, creo que no entiendes cuál es la situación, ..a partir de ahora tu y yo vamos a pasar mucho tiempo juntos ¡Je je je!..

Fernando sabía que ya estaba vencida y se lo iba a demostrar. Sin que se resistiera le quitó las manos como las que ella resguardaba como última barrera de su  derrumbada dignidad su entrepierna. Mamá seguía impasible exponiendo con descaro su entrepierna mientras que de nuevo unas lágrimas se derramaron por sus mejillas.

- A partir de ahora vas a hacer lo que yo te diga, ..y más te vale no resistirte, puesto que si lo haces, si me desobedeces respecto a cualquier cosa que te pida o no haces bien lo que te mande, ..haré que tu querido escuincle se vaya lejos, donde tú ni nadie de tu familia lo pueda encontrar. .. Sabes que puedo hacerlo, conozco a gente mucho más poderosa que los amigos de Rodolfo y a los círculos en los que te has relacionado. ¿Me estás entendiendo?

Mamá permanecía en silencio superada por la situación que estaba sufriendo. Entendí que si no decía nada ni impedía que ese cerdo le estuviera viendo el cuerpo con total descaro era porque la tenía a su completa merced. No comprendía cómo era posible que nos encontráramos así, como ese hombre, mano derecha siempre de mi Padre estaba aprovechando esta oportunidad de someterla, era como un mal sueño en el que no podía despertar por más que quisiera. Ansioso como un niño por abrir sus regalos el día de su cumpleaños, sujetó con un dedo el elástico de sus bragas para estirarlo y ver en directo lo que había dentro.

- ¡Vaya, muy bonito!, veo que si eres rubia natural ¡Je je je!..- Se burló el maldito al observar la entrepierna de mi Mamy dentro de su braga.- Pero aun no me has respondido, ..¿está claro?.- Le volvió a preguntar.

- E-está claro.- Le respondió mi Madre en voz baja.

- ¿Q-que dijiste?, ..no lo logré escuchar nada Mónica.- El desgraciado panzón disfrutaba en humillarla.

- Q-que sí, ..e-está bien.- Confirmó su respuesta derrotada.

- ¿Que si, qué? ..- Volvió a insistir el desgraciado jugando con su braga enterrándosela en la entrepierna a modo de tanga haciendo más grande la humillación de mi Madre.

- Q-que sí, ..que si te haré caso en todo.- Una tibia lágrima producida por la humillación e impotencia volvía a escurrir de sus sonrojadas mejillas.

- ¿Y qué más? ..- Se deleitaba el muy cabrón ahora masturbándola con sus propias bragas.

- ¡Fernando por dios!, ..no nos puedes estar haciendo esto.- Le suplicaba Mamá alejándose de sus perversas manos y llevándose las suyas a la cara para cubrir su llanto.

Pero el tipo permanecía frio y calculador, estaba dispuesto a llegar al final de sus maquiavélicos planes. Nos tenía totalmente en sus manos y Mamá estaba enterada de ello. Después de liberar su frustración con suplicas inútiles se dejó caer llorando en el suelo. Fernando prosiguió con su despiadado ataque, quería hundirla por completo, vencer cualquier resto de orgullo que un conservara.

- Ahora te das cuenta de lo que es el mundo real, ..ahora te das cuenta de que toda esa vida de ensueño que imaginaste se puede ir al carajo con una simple mala decisión. Dime, ¿quién te va a salvar ahora, tus Amistades? .. Las putas esas que no saben ni mierda del valor de las personas, que lo único que hacen es menospreciar aquellos por la marca de sus zapatos. ¿Verdad que ahora te gustaría haber sido más atenta con los empleados de tu Marido? ¿Verdad que ahora te gustaría haberte tomado unos minutos para haber leído ese contrato? Lo vi Mónica, vi el rostro de menosprecio que pusiste a la hora de entrar en el juzgado, ..ese gesto de menosprecio que siempre pones cuando estás conmigo. Pero no te preocupes que ahora vas a aprender, puta. ¡Te voy a enseñar buenos modales, zorra !

La agarró violentamente del pelo y la obligó a incorporarse tirando despiadadamente de ella. Yo empecé a llorar, empecé a sentir un terrible miedo hacía ese sujeto, ¿que nos esperaría ahora?, este viejo era capaz de golpearnos y hasta matarnos. Esto no podía ser, mi vida no se podía convertir en esto, estaba seguro que Mamá obtendría una solución. Pero en cambio no escuché ni sus gritos ni sus súplicas, creo que estaba consiente en recibir su escarmiento. La abrazó con suma rudeza al tiempo que se aseguraba de que no pudiera escapar rodeándola con su poderoso brazo. Con la mano que tenía libre comenzó a propinarle fuertes azotes en su blanco y expuesto trasero.

Sus blancas pompas no tardaron en tomar color. El hijo de puta no paró hasta que comenzó a dolerle la mano. Para entonces, Mamá no pataleaba ni luchaba, sólo lloraba y suplicaba. Estaba realmente aterrorizada, a merced de ese desgraciado que había aparecido de repente en nuestras vidas y que ahora con un poder que por descuido Mamá le otorgó, podría hacernos cualquier cosa.

- ¿Ves lo que te pasa por ser tan arrogante?, ¿por ser una vieja orgullosa y malcriada? .. ¿Ves lo que pasa cuando te dejas llevar por tu tonto orgullo?

- ¡Sí.. sí… basta, por favor no me lastimes más ! ¡sniff!! .. No lo volveré hacer.

Era evidente de Mamá estaba igual o más aterrorizada que yo y que diría cualquier cosa con tal de que la dejara en paz y se largara. Pero Fernando quería doblegarla y que lo hiciera voluntariamente, que fuera como él dijo su mujerzuela. Y cuando Mamá se doblegó a sus peticiones e insultos dejó de azotarla, ahora volvía a acariciarla suavemente y a tratarla con ternura. Sus gordas y toscas manos apenas si rozaban la sensibilizada y adolorida superficie de sus sonrosados glúteos. El desgraciado panzón estaba disfrutando al máximo el tener el control de la situación, gozaba al saber que mi Madre no tenía de otra que doblegarse a sus demandas.

- Yo no quería pegarte pero me has obligado a ello, ..simplemente quiero que entiendas que yo cuidaré de ustedes a partir de ahora. Lo comprendes ¿verdad?

- Sí.. sí.. por favor suéltame ya .. ¡sniff!! no volveré hacer nada que te incomode o te haga sentir menos. Te lo prometo.

- ¡Je je je!.. Ya ves que diferente eres cuando te comportas como deberías. Ahora quiero que me digas que serás para mí y que podré hacer contigo.

Ella apretó sus nudillos lo más fuerte que pudo para contestarle:

-.. Que.. podrás.. ¡sniff!! que me podrás tomar .. y seré tuya cuanto gustes ”. Respondió mi Madre con el corazón hecho trizas.

- ¡Je je je!.. Así debe ser .. ¿y que serás para mí? ..

-.. ¡Tu mujer!, ¡sniff!! seré tu mujer para lo que gustes.- Dijo Mamá tragándose el orgullo.

-.. ¿Mí, qué? ..¿mi mujer?, no, no Mónica tu no serás mi mujer, ..tú serás mi puta personal, mi concubina para mis caprichos, me atenderás como a Rodolfo y me satisfarás como la más zorras. ..¿Entiendes? ..- Sus palabras rasgaron su corazón.

- ¿Por qué me haces esto Fernando? ¡sniff!! ..Rodolfo siempre te apreció por tu buen trabajo.

- ¿Entiendes?. - Volvió a repetirle. El muy desgraciado seguía doblegándola, esta era su gran oportunidad y no la iba a desaprovechar.

- ..Si

- ¿Si qué Mónica?.- Fernando siguió probando su resistencia.

- ¡sniff!! .. Que voy hacer lo que tú dices.

- ¿Y que dije?.- Siguió acosándola.

- ¡Que voy hacer TÚ PUTA!! ..tú hembra.. tú, tú .. ¡sniff!!.- Dijo ahora en voz alta y clara.- ¿Porque me haces esto, Fernando? ...yo ¡sniff!! ”. Lloraba mi Madre sintiéndose devastada.

- Ya ves Mónica, ..que te cuesta. De ahora en adelante me perteneces, ..ahora date la vuelta. Quiero que me muestres tu mejor rostro ¡Je je je!..

¡Yo sabía a qué se refería este desgraciado, quería verle el trasero a mi Mamy !, ese par de cachetes imponentes y redondos con los que él siempre soñó y tantas fantasías les dedicó, ese viejo asqueroso siempre observaba a mi Madre de una manera bastante obscena, ya sea en las celebraciones de la Empresa que Papá siempre realizaba o cuando venía a entregarles papeles a la casa. Ahora estaba a sólo unos pasos de disfrutarlos y el muy cerdo sudaba. Mi Madre totalmente avergonzada metió sus deditos por la parte de atrás de la costura de sus pantaletas tratando de sacarse la tela, ya que tenía todo el panty metido en su raja. Ella trataba de no darle más gusto a ese desgraciado, de no verse más provocativa, pero era imposible ya que las nalgotas de Mamá se tragaban por completo toda la delicada tela.

- Anda Mónica, que no tengo todo el puto día, ..enséñame esas cosotas que tienes por detrás ¡Je, je, je!..

Esto era por demás humillante para Mamá, todo esto se estaba convirtiendo en un ultraje para ella y una horrible pesadilla para mí, nunca imaginaría que mi Madre, la flamante Esposa de Empresario más grande de esta ciudad estuviera pasando por tal cosa, y lo que era peor, ¡ Por el horrible empleado que supuestamente era mano derecha de mi Padre !, ese gordo desgraciado al cual yo siempre le mostraba respeto ( y algo de miedo por la mirada que tenía ) por lo que significaba él hacía mi Padre ahora lo estaba viendo ultrajar de la manera más vil y ventajosa a la persona que yo más quería en esta vida. Yo con el llanto en los ojos observé como ella, ahogada por el abatimiento y la humillación que significaba mostrarse desnuda ante el supuesto tutor que ahora significaba para nosotros, lentamente voltearse, aunque sintiéndose bastante humillada por la inapropiada exposición y situación en que se encontraba, juntó sus brazos al frente de su cuerpo mientras que se giraba tal y cómo le había ordenado el malnacido. La vuelta fue muy despacio y tímidamente, sintiendo toda la vergüenza del mundo hasta darle la espalda, exponiéndose ante el ser más repugnante que ella conocía su mayor atributo, y ahí estaban, en su máximo esplendor y para deleite de ese viejo miserable, ese par de carnes rosadas perfectamente decoradas y exquisitamente llamativas por esa panty cachetera de encaje blanco, que por tenerlas tan carnosas, me refiero a sus posaderas, estas prácticamente absorbían la tela sin ningún problema. Ella avergonzada por la imagen que estaba provocándole a ese horrible hombre, trató nuevamente de sacarse la pantaleta de entre sus cachetes pero Fernando la detuvo:

- No, no ..déjate cariño, ..yo te ayudo ¡Je, je, je!..

Y sin más preámbulo, el cerdo desgraciado aprovechando que Mamá esta aun confundida por lo que estaba sucediendo tomó la panty por las costuras y de un fuerte jalón la subió violentamente haciendo que toda la tela se enterrara prácticamente bajo sus dos cachetes rosados, formando ese famoso calzón chino. Mi Madre que pensó que ya nada podía ser peor, tuvo la denigrante sensación de soportar como sus delicadas pantaletas de catálogo se sumergían dentro de su entrepierna y de su cola.

- Así ricura, déjatelo así, ..así me gusta mucho más ¡Je, je!.. - Reía el mal nacido, embelesado por la maravillosa panorámica que tenía.

Mi Madre quedó con toda su braga bien retacada en su trasero, sus hermosos glúteos tenues y rosados estaban a la vista de ese mal parido, ella no podía dar crédito a lo que le estaba sucediendo, en un par de minutos su prestigio, su dignidad, su reputación cómo mujer intachable y casi su hijo se había perdido, esto debía ser una horrible pesadilla para ella. Mamá estaba de espaldas a Fernando llorando de rabia y humillación, yo podía observar como apretaba los puños de su mano con desesperación, impotente por la situación que estaba sufriendo, y para colmo de males, cuando el muy hijo de puta no bastándole con humillarla de esa manera le dijo que se empinara hacía adelante:

- Inclínate hacía delante, mi amor, ..hazlo así, sin flexionar las rodillas, cómo viendo por la ventana ¡Je, je, je!..- Se burlaba el muy capullo.

Al viejo se le caía la baba con el mujerón que tenía en frente, mi Madre se sentía muy humillada con su trasero en popa doblada hacía adelante, las lágrimas ya empezaba a caer de sus mejillas y sus ojos azul hermoso, ya empezaban a ponerse colorados. Sin avisarle nuevamente, le metió la mano entre las piernas, como si fuera un cuchillo partiendo el pan, haciendo que la pantaleta se le metiera en la vagina ahora por el frente.

- Ya está, así, ..date la vuelta, cariño.

Quedé con los ojos bien abiertos, impresionado. Estaba viendo a mi Madre cómo se le metía la finísima tela por enfrente, ( cómo esa famosa pata de camello cómo le dicen en algunos videos que me he encontrado por la red ). Aunque ahora a la que estaba viendo era a mi Madre que estaba en esa situación tan humillante. Lo pensé enseguida y quise sacar a patadas a ese viejo asqueroso para que dejara a mi Mamita en paz.. pero enseguida recapacité, pensé, que si él me alejaba de ella y me mandaba lejos quién sabe qué tantas cosas le obligaría a hacer cuando yo no estuviese, ¡Quizás hasta obligarla a casarse con él!, no eso no podía hacer, tenía que buscar otra solución, mantenerme fuerte y tratar de encontrar algo para salvar a mi Madre de ese viejo asqueroso. Así que decidí quedarme dónde estaba, además él era mucho más fuerte que mi Madre y que yo, me iría peor si me le enfrentara. Decidí seguir mirando con todo el dolor de mi corazón a ver hasta dónde podría llegar ese viejo desgraciado.

Mi Madre quedó inmóvil frente al viejo, con sus manos tapándose el rostro totalmente humillada, sentía su orgullo y dignidad pisoteados, una mujer de buena familia, de intachable imagen y buenos principios morales semidesnuda delante de un viejo gordo, feo que no era su Esposo y que además odiaba a morir, me imagino que ella nunca había dejado que otro hombre que no fuera Papá la viera desnuda y mucho menos así de esa manera tan obscena, ya que mi Madre se casó muy joven y tal vez mi Padre fue uno de los pocos novios si no el único que tuvo Mamá, a lo que ella siempre decía y aseguraba que había llegado virgen al altar…

Mi Madre debió de pensar que se encontraba en una horrible pesadilla, que todavía estaba dormida porque movía la cabeza en forma de negación cómo tratando de despertar; con una triste mirada volteó hacía ese retrato que se encontraba sobre la cama en el cuál se encontraba la figura de Padre con una sonrisa; se le nublaron los ojos y salieron de ellos una pequeña lágrima que resbaló por sus empapadas mejillas, jamás hubiera imaginado que estaría en una situación cómo en la que se encontraba ahora, enseñando sus intimidades a un empleado de Papá y peor aún al más desagradable de todos, al que odiaba tanto y que tan sólo con verlo se le hacía nudo el estómago, esto realmente era una humillación para ella y por si fuera poco en su propia habitación matrimonial en espera de que su hijo de 12 años volviera y la viera en esa situación. Los pensamientos se amontonaban en su cabeza pero la voz ronca de Fernando la hizo volver a la realidad, a su realidad que tendría que encarar ahora.

- ¡Que esperas vamos!, ..vamos, quítate la camisa mi amor, quiero verte bien esas enormes tetas que te cargas ..- Le dijo de manera vulgar.

Mi Mamá salió del trance en el que se encontraba y se dio cuenta de que no era un sueño, que realmente estaba sucediendo y que lo peor para ella estaba a punto de pasar…

- ¡Por favor Fernando, ..no hagas esto, mira que soy la mujer de Rodolfo, tu ex-jefe, el que te brindo la mano y te dio el empleo ! Él confío en ti, ..mira que hasta te dejó a cargo de nosotros por favor Fernando no ..

Mamá trató de sacar un mínimo de remordimiento en Fernando, con la esperanza de que este se arrepintiera, pero el desgraciado estaba empecinado en disfrutarla, se le hacía agua la boca y sudaba a chorros pensando en nada más que su cuerpo.

- Tú sabes lo mucho que me gustas Mónica, ..mira que siempre me gustaba venir a tu casa a entregarle papeles a Rodolfo tan sólo para verte, siquiera un ratito, sentir tu aroma, verte unos instantes y llevarme en la memoria a la casa todo tu exquisito cuerpo que tienes. ¿Tú crees que ahora que te tengo aquí al frente voy a arrepentir ¡Je, je!.. Quítate esos pinches trapos.

Y si, era cierto lo que este cerdo decía, el muy pervertido buscaba cualquier pretexto para venir a la casa, lo que mi Madre siempre le molestó y le recriminó a mi Padre en ocasiones, cuando sin querer les escuchaba discutir, siempre le decía que no trajera el trabajo a la casa, que lo arreglaran allá en la oficina, pero mi Padre decía que era cuestión de un ratito que en un instante se desocupaba.

- ¡Sácate esa maldita camisa que quiero verte esas pinches tetas, ..¿que no escuchas? !!!

Sin más remedio y asustada por el repentino cambio de humor del panzón, empezó a desabrocharse la camisa botón por botón, los dedos de mi Madre temblaban separando los botones de su camisa, Fernando se acarició los testículos mientras disfrutaba de las imágenes sensuales que le brindaba mi Madre. Ella desabotonó la camisa hasta dejarla ligeramente abierta, apenas mostrando el broche de su sostén, pero la mirada fría y ansiosa del viejo incitándole a continuar; tomó aire y deslizó la camisa por sus hombros dejándola caer sobre sus pies, sin provocarlo la dejó caer con gran avidez y sensualidad, cosa que maldijo de inmediato. Yo me encontraba temblando detrás de la ventana, me sentía impotente, por un momento dudé entre continuar viendo la escena o retirarme a mi cuarto a llorar, ya que no podía seguir soportando ver a mi Mamita en esa situación, pero créanme que no podía moverme, algo me tenía paralizado, ya que mi cuerpo se aferraba a la escalera para no caerme pero igual no me hacía caso.

- ¡Pero mira que par de melones tienes!, ..sabía que los tenías bonitos, ¡pero no me los imaginaba tan grandes!!!

Ahora si mi Madre quedó sólo en ropa interior frente a ese extraño, con su fina lencería de encaje que prácticamente le traslucía todo, sus pechos se veían enormes aprisionados en su sostén, perfectos, con un pezón rosado y su pequeño lunar en su pecho izquierda que le daba más sensualidad.

- ¡Vamos amor!.. Quítate el chichero, enséñame esos pinches melones, quiero ver tus tetas libres. - dijo el cerdo a mi Madre.

- Por favor Fernando, ..m-mi hijo no tardará en llegar, .. y si nos llega a cachar mira qué..

- ¡Quítatelo o te lo arranco puta!, ..¿lo quieres por las buenas o por las malas?.

Ella asustada por el cambio repentino del carácter de Fernando lo hizo, cumplió sus deseos con diligencia. Ya se encontraba sin la blusa que cubría aquella parte de su cuerpo. Desabrochó el corchete de la espalda y bajó una tira primero, luego la otra. Noté el considerable tamaño de sus pechos cayendo sobre sus manos, quien trataba de cubrirse lo más que podía, en un intento vano por al menos sentirse un poco menos expuesta ante la penetrante mirada de su invitado, trataba de mantener su dignidad lo más que pudiera. La finísima prenda no cayó por completo, si no que permaneció algo ajustada sobre sus senos y no fue así, si no hasta que haciendo por terminar con esa tortura lentamente se fue deshaciendo de su íntima prenda, hasta que dejó libres ese par de pechos enormes que me amamantaron cuando era pequeño.. Nunca pensé que mi Madre tendría razonable tamaño de busto, sin embargo en esta ocasión me parecían más grandes, más carnosos y curvilíneos que cuando la veía con esas blusitas cuando andaba por la noche. Mamá trataba inevitablemente de cubrir sus senos con sus pequeñas manos, pero sus enormes pechos parecían querer saltar libres de sus manos.

- ¡Perfectas!, son perfectas ..todavía mantienen su firmeza.

Fue lo último que le alcancé a escuchar antes de que ese viejo asqueroso se acercara a mi Mamy y comenzara a besuquearlas y restregarse contra ellas mientras que las apretujaba fuertemente entre sus robustas manos, como si quisiera ordeñarlas en busca de algún rastro de leche que después de haberme amamantado ya hace muchos años pudiera haber quedado.

No suficiente con eso y para la pisoteada dignidad de ella, tomó uno de sus pechos con la mano y lo cargó cómo si quisiera adivinar su peso. Continuó haciéndolo así por varios segundos hasta que los pechos de mi Mamy palpitaban por el inesperado flujo de sangre que tan tosco masaje les había producido, sus pechos parecían querer estallar entre sus manos y boca mientras el desgraciado se deleitaba; cuando afortunadamente para ella él detuvo su ataque para continuarlo únicamente con sus labios que se alternaban entre mordisquear y succionar sus pezones; en tanto que sus manos ya se dirigían hacia sus pantaletas para hurgar en su interior.

- ¡No Fernando por favor, no lo hagas!.- Le detuvo la mano que ya intentaba colarla por debajo de las bragas.

- Quédate así y no te muevas.

Se arrodilló frente a ella, separó ligeramente sus piernas y desde abajo contempló su cuerpo. Posó las manos sobre sus rodillas y fue acariciando sus piernas hasta llegar a la cadera donde se entretuvo antes de continuar su viaje ascendente hasta llegar de nueva cuenta a sus pechos, con los que se llenó de nuevo las manos. Los apretó y manoseó, rozó sus pezones con los dedos y los sostuvo entre ellos. Mamá miraba hacía el retrato de mi Padre casi llorando. Después volvió a deslizar las manos hasta las caderas. Comenzó a jugar con las costuras de sus pantaletas, deleitándose de las trasparecías de estas y como su pubis, cubierto por un enmarañado vello entre dorado y rojizo se traslucía entre la tela. Cuando hubo tirado del elástico contempló por dentro. Era imponente. Fernando, totalmente excitado, estaba absorto en lo que veía, el deseo de aquel cuerpo era más fuerte que la más poderosa de las razones o la cordura. Posó su mano sobre su pelvis y palpó su mullido bulto. Arrodillado entre sus piernas acercó su cara al pubis y acarició sus mejillas con él. Metió toda su carota entre las piernas de mi Mamy y absorbió el aroma, la besó, cada vez con mayor deseo hasta que el aroma de la intimidad quedara impregnado a él. Después comenzó a subir hacia sus pechos que también besó, lamió y chupó. No podía más, colocó su exagerado bulto en la entrepierna de mi Mamy empujo suavemente, luego con un simple cachetazo en uno de sus glúteos le dijo, o más bien le ordenó:

- Ahora quiero verte caminado por toda la habitación, ..anda, quiero ver cómo se mueven todas tus carnes ¡Je, je!..

Dicho esto se sentó en el sofá dónde mi Padre solía revisar el periódico o sus asuntos importantes de oficina por las mañanas, era un sofá rustico, con empuñaduras forjadas a mano, una preciosa obra de arte de la mano de un artista en el uso de la madera, el desgraciado ahora lo usaría como asiento en primera fila para la forzada y no consentida pasarela que pretendía que ella hiciera.

- Aquí estaré más cómodo ¡Je, je!..

El desgraciado marrano se dejó caer sobre el sillón cómo costal de papas, comprobando la maravillosa comodidad que esa obra de la carpintería había esculpido. Se aflojó el cinturón y se sacó unos botones de su camisa, dejando a la vista unos cuántos pelos salidos de su pecho. El desgraciado no solo disfrutaba el exquisito panorama que le ofrecía mi Madre semidesnuda, si no que disfrutaba humillarla y darle en cara que ahora él era el que mandaba, se deleitaba en pisotearle la dignidad y se regodeaba al ver que su amor imposible, aquella mujer que siempre lo trataba y miraba con desprecio, ahora se ahogaba en llanto y le suplicaba respeto.

- ¡Ándale Mónica, ¿no que tenías prisa? !, ..si no, tu hijo no tardará en llegar y te mirara así. Buen ejemplo dará su Madre ahora que su Padre ya no está. - Seguía burlándose el maldito.

Mi Madre no tenía más, si quería salir de esa situación humillante rápido tenía que actuar ahora. Resignada empezó a modelar por toda la habitación su ropa interior, usando sus mejores pasos de modelaje le dio varias vueltas cerca de Fernando, cuando pasaba por un lado del marrando este le soltaba un cachetadón en sus nalgas, “¡SPLASHHH!!!” lo cual hacía que mi Madre sólo diera un pequeño brinquito por la sorpresa y el dolor, la mano de Fernando quedaba dibujada perfectamente sobres sus pompas, que poco a poco se iba borrando sólo dejando una mancha roja en sus glúteos, ya que la piel de mi Madre es muy blanca y suele ponerse colorada con facilidad.

- Ahora ponte ágatas, ..te quiero ver cómo una perrita. ¡Guuauu!! ¡Guuau!! ¡Je je je!..

Esto ya era demasiado, créanme que me dieron ganas de bajar e ir por la pistola que Papá guardaba con seguro en su despacho, pero cuando pensaba en esto, observé como mi Madre, sin decir nada ni reclamar ya nada, cerró sus ojos y totalmente humillada y pisoteada se puso en cuatro patas, desde dónde me encontraba podía ver cómo sus mejillas se le inundaban aún más por esa humillación, este desgraciado la estaba denigrando de la peor manera. La pobre se paseaba sobre la alfombra a cuatro patas, sintiendo cómo su orgullo era pisoteado por este desgraciado que la estaba chantajeando.

- Hey perrita ven, “guau, guan” ..te quiero dar tu premio por obediente ¡Je je je!..- Le decía el malnacido golpeándose la rodilla para que mi Madre fuera hasta él cómo una mascota.

Mi madre se dirigió hacia él, haciendo un intento de levantarse.

- ¡Hey, no te levantes!, ..así ágatas cómo estás, ven aquí. Y contonéate cómo gata en celo “Miauu, miauu” ¡Je, je, je!..

La flamante y Gran Señora de Tapia tuvo la terrible humillación de cruzar toda la habitación de rodillas, con las mejillas cómo tomates apenada por lo que estaba sufriendo; se dirigió hasta dónde se encontraba Fernando sentado, y así cómo él le había ordenado tuvo que mover las caderas cómo si de una gata en celo se tratara. Se sitúo frente a Fernando esperando nuevas órdenes cómo si realmente fuera su dueño. Como una mascota mi Madre esperó hincada sobre el piso a que Fernando le ordenara otra cosa, este estiró su brazo y le palpó de nuevo los pechos, ya que le colgaban cómo una fruta sobre un árbol por la postura en que se encontraba; estuvo manoseándolas un buen rato cómo si estuviera ordeñando vacas.

Yo me encontraba totalmente absorto observando la escena, viendo como ese viejo desgraciado le estaba tocando las partes privadas a mi Mamy.. yo, no sabía que hacer, que debía hacer, por favor alguien que me dijera que hacer. Pero extrañamente Mamá ya no se resistía a ser tocada por ese cerdo, es más me pareció verla cooperar, no se oponía al contrario, sentía las toscas manos en su cuerpo y parecía que le pedía que se las tocara con más rudeza, el viejo al no escuchar más reclamos por parte de ella paró de manosearla separándose de ella, levantándose y mirando que su cuerpo estaba totalmente sudado y caliente.

- Te voy a mostrar algo que nunca has visto, Mamacita ¡Je je je!..

Mamá estaba inerte sin saber que era lo que ahora se proponía ese cerdo, se había quedado de rodillas justo enfrente de él, viendo cómo se desabrochaba el pantalón, ante mi asombro y el de mi Madre, Fernando se bajó el cierre del pantalón, a lo que ella deprisa se levantó…

- .. ¡A NO!!! eso sí que no, ..¡No te la vas a sacar aquí!

- Mira Mónica, me estoy cansando de tus jueguitos tontos, ..o vienes y me la chupas, o pasaras muchas navidades sin tu pequeño querubín.

- ¡P-por favor Fernando!, eso no… m-mira que me da mucho asco hacer eso, ..a-a Rodolfo nunca se lo quise hacer. ¡N-no puedo de verdad! - Le suplicaba ella.

- Nadie dijo que sería fácil, ..tendrás que sacrificarte por tu hijo ... Anda ven ya, ..haber gatita aquí tiene su mamilita ¡Je je je!..

¡No lo podía creer, ese asqueroso viejo quería que mi Mamá, .. que mi Mamita se la mamara!!, que le hiciera una felación en su habitación, en ese recinto matrimonial donde mi Padre, .. donde ella y él se demostraban su amor como una pareja feliz, como la pareja perfecta que yo siempre vi y soñaba con tener; Mamá y Papá siempre fueron perfectos para mí, tan dedicados hacía mí, mi Padre tan inteligente, uno de los Empresarios más prestigiosos de este País, mi Madre tan dedicada, tan perfeccionista en todo, tan cuidadosa hacía nosotros, tan hermosa, que con una simple mirada podría matar o podía derretir el más duro de los hielos, ..ahora estaba en una encrucijada, degradarse a hacer lo que le ese cerdo le demandaba o insultarlo y sacarlo a patadas de la casa, después con Abogados meterlo a la cárcel por su insulto y no verlo nunca más, .. pero Fernando también era muy inteligente, no por nada era el Contador de la Empresa de mi Padre, de los pocos Contadores aviles capaces de moverse por todo el País y el Extranjero, seguro que ese desgraciado ya venía planeándolo todo, seguro que ya tenía un As bajo la manga. Mamá debía de estar pensando lo mismo porque se daba cuenta de que no tenía más opción, al menos por ahora, ..si quería tenerme a su lado tenía que hacer todo lo que este malnacido se le antojara, tenía que sucumbir ante los caprichos y las perversiones de este hijo de Puta.

Así que decidida y consciente de que lo que hacía lo estaba haciendo sólo por su hijo, respiró profundo y tímidamente se fue colocando, si quería que no me alejan de su lado tenía que hacer todo lo que Fernando le ordenara. Se acercó tímidamente hasta colocarse de nuevo de rodillas frente a Fernando. Y ahí se quedó sentadita sobre sus rodillas esperando instrucciones. Fernando también se quedó inmóvil esperando…

- ¡Y que!, ¿qué esperas?.- Le dijo el maldito ya impaciente.

- P-pues a que te lo saques ..- Le respondió mi Madre algo inocente.

- No, no, no Móniquita, ..no has entendido bien, tendrás que ir tú sólita aprendiendo a tratar a tu macho. ¡Tú sácalo!, ..es tu alimento de ahora en adelante, ¡Je, je, je!.. Carne en barra ¡Je, je!..

Mi Madre volteó a verlo algo incrédula, todavía no creía lo que el tipo le estaba ordenando. Lo miró intrigada, cómo diciéndole si era enserio lo que le estaba pidiendo, pero él bastante impaciente le tomó su delicada mano y se la puso sobre su enorme bulto.

- Tómalo es tuyo. Vele tomando cariño, ..pues será con lo único que juegues de ahora en adelante.

Ella comprendió que el desgraciado no jugaba, en realidad quería que ella sola se encargara de sacarle su cosa para que se la chupara, la estaba tratando cómo la peor de las Putas, cómo una simple fulana que vende sus caricias en callejón. Resignada y volteando tímidamente a la puerta cuidando de que yo no apareciera, con mucho cuidado y con un asco inmenso que se le formaba en su estómago abrió el cierre de su pantalón para después meter su delicada mano dentro de su prenda para buscarlo, cuando sintió algo dentro abrió los ojos como platos y exclamó:

- .. ¡OH POR DIOS!!, ..¡QUE ES ESTO!!! - Exclamó mi Madre con sus ojos bien abiertos al sentir ese animal.

- ¡Je, je!.. Ahora vas a saber por qué mi mujer me huye por las noches ... - Mamá no podía ver que había ahí por la camisa que lo tapaba, Fernando la levantó para mostrarle una cosa llena de venas, toda gruesa y larga, con una punta roja en forma de hongo y en su orificio un líquido trasparente goteaba haciéndola brillar.

Mamá quedó impactada al igual que yo, nunca había visto cosa semejante en un hombre, en un acto reflejo se tapó la cara con sus manos, Fernando miró a mi Madre que le pareció graciosa su actitud infantil al ver su garrote; le sujetó la mano para volver a colocársela sobre su cosota, ella no tuvo más remedio que abrir los ojos para ver, que era esa cosa enorme que salía del pantalón de ese hombre. Dicho eso, mi Madre temblorosa y sumamente asustada, sacó de ese pantalón un pedazo de carne enorme, esa cosa era completamente peluda con unas enormes venas que abrazaban todo ese monstruoso falo; viéndolo desde dónde yo me encontraba era de ancho cómo mi brazo o quizás más. Mi Madre sorprendida por el grosor de esa cosa no podía abarcarla con la mano, era realmente ancha, mi pene era insignificante al lado de esa cosota. Ella se quedó con los ojos bien abiertos sin poder reaccionar, seguramente pensando en cómo un hombre cómo él podía tener “eso” entre sus piernas, y cómo ella tan delicada podía albergarlo.

- ¡E-esto no puede ser posible!!!, ..¡por dios que es esto!! - Se repetía así misma sin poder todavía creer.

- ¿Te gusta?, .. mi mujer todavía no puede acostumbrarse a él, .. en ocasiones dice que piensa que esta con un caballo. Pero anda, tómalo mi amor, ..así con tus manitas blancas y bien cuidadas, con esas manitas que acariciabas a Rodolfo ¡Ohh! - El desgraciado guio las manos de mi Madre, ella tomó la verga y la apretó, no lograba cerrar su mano en su totalidad, Fernando comenzó a bajar y subir las manos de ella enseñándole como debía hacerlo. - Así, siéntelo, disfruta cada centímetro, pálpalo, ..verás cómo vas a disfrutarlo.- Mamá ni le escuchaba, no podía dejar de mirar lo que sus manos le hacían a ese grueso mástil de carne.

Fernando soltó sus manos y disfrutaba al verle, ella por si sola se guiaba acariciando ese grueso tolete, lo miraba incrédula mientras lo masturbaba.

- ¡Je, je, je!.. ¿Te gusta?, ..y te falta ver los güevos, Mamita.

Fernando se abrió todo lo que pudo la bragueta, metió toda su mano dentro y sacó todo el resto de su aparato para mostrárselo. Dos enormes aguacates llenos de pelos salieron de ese pantalón, este infeliz era muy peludo parecido a un gorila, a mi Madre se le podía perder fácilmente la mano dentro de ese matorral de pelos.

- Anda querida, ..bésame los güevos. Que están llenos de yogurt para que no te falten vitaminas ¡Je, je, je!..- Le decía el maldito apretándose de la base sus enormes bolas para hacérselas más grandes.

Pero Mamá no reaccionaba, seguía sin decir nada, los órganos genitales de ese hombre eran cosas de otro mundo, sin duda que causaba el mismo efecto en todas las mujeres. Gordo, chaparrón y con el cuerpo lleno de asquerosos vellos, este sujeto bien podría pasar por un animal o aborigen si lo vieran desnudo dentro de una jungla, Fernando sí que era una persona desagradable. Mi Madre miraba embobada su tripa y esos gordos güevos !Dios!! Que cosa tan grande¡ Ella no podía soltar la mano parecía querer resistir en tocarla, como asegurándose de que aquello fuese real. Aquellos pectorales bofos, aquella pansa cervecera y comida en demasía.. papada, cachetes y sus horribles pelos saliéndole de todas partes de su cuerpo, sin duda que era asqueroso, sin mencionar que sudaba como cerdo. Ella tontamente enajenada subió la mirada para verle. Fernando sonrió comprensivamente, iluminando su cara una amplísima sonrisa. Obviamente, estaba acostumbrado a causar la misma impresión en las mujeres.

- No te quedes ahí embobada cariño, ..anda, bésame los güevos para que podamos empezar.- Mamá lo miró absorta, como sin entender. Tal era tal su sorpresa que le había despertado.- Dale unos besitos a cada uno no seas tímida, salúdalos ellos están contentos de conocerte ¡Je je je!...- Le decía el muy canalla acercando los aguacates a su cara.

- ¡Fernando, no me obligues a eso por dios! ...- Mamá por fin reaccionó.

- ¡Que lo hagas chingado!, ..¡ya me estas hartando!!

El tipo la tomó de la nuca y la repegó a sus dos sacos de esperma violentamente sobre el rostro, embadurnándoselo de su horrible hedor y sus asquerosos pelos. Mi Mamy con el asco y la humillación que todo eso significaba no le quedó de otra que tomar los güevos con las manos, sus delicadas manos acariciaban esas enormes bolsas arrugadas llenas de leche. Cerró los ojos y con la cara completamente llena de repulsión abrió los labios para darles un beso de piquito, el viejo suspiro, ella probó el sabor saldo del sudor que les cubría, degustándolo con la lengua para después volver a darles besitos uno detrás de otro.

- Habré tu boca Móniquita, ..déjalos entrar, encúbalos como si de unos pollitos se trataran, ¡Je je je!.. Lámelos así, así cariño.- Mamá entonces abrió la boca lo más que pudo, y de un bocado absorbió uno dentro de su boca, era difícil pensar que ella se prestara para hacer eso, pero el simple hecho de pensar en que sería despojada de su pequeño perdió la batalla en contra de la repulsión que sentía.

Pero al momento de sentirlo en su exigente paladar de prisa lo sacó y empezó a escupir pelos que se había tragado. Fernando gruñó de nuevo. Mi Madre no podía quitarse ese horrible sabor de su boca y esos horribles pelos que se le habían pegado al paladar.

- .. ¡Cofff, cofff!!, No puedo Fernando, ..no me obligues por lo que más quieras.- Le dijo mi Madre reprimiendo una arcada.

- ¡Pero que chingados haces!, ..¿que no sabes ni chupar un pinche güevo?.

- Son peludos. - Dijo Mamá con el rostro convertido en repulsión.

- Sí... sí, que lo son, ..güevos de macho, preparados para descargar... Espera, te enseñaré...- Ante lo abultado de su barriga y con algo de trabajo, Fernando consiguió agacharse para sujetárselos desde la base, apretándolos para que estos más se hincharan. Sujetó a mi Madre de su dorada caballera haciéndole daño, con un odio reflejado en sus ojos le dijo. - Mira Mónica, esto es lo que debe hacerse. - Le dijo, al mismo tiempo que la repegaba sobre sus sacos.

Mamá no le quedó de otra que soportar, dispuesta a no dar paso atrás. Ella con el terrible asco reflejado en su rostro y el miedo por la actitud de Fernando, se volvió a colocar frente a esos dos aguacates maduros. Fernando dirigía su paso, sujetándola por la nuca, incitándola a succionarle las bolas, una y otra vez, a que deslizara su lengua por sus testículos y el escroto, antes de soltarla de nuevo para que ella por si sola lo hiciera.. y empezó a lamerle los güevos, uno por uno, yo veía desde mi posición cómo la rosada lengua de mi Mamy pasaba una y otra vez por encima de esas bolsas arrugadas, la lengüeteaba de tal manera que le peinaba los pelos, dejándoselos empapados.

- !Vaya. . . ¡- Rio el hijo de puta que, no obstante, seguía disfrutando de nuestra humillación.- Parece que no eras tan tontita después de todo, ..y eso de que nunca se lo hiciste a Rodolfo, pues que estúpido. Pero no te preocupes cariño, conmigo vas a aprender a disfrutar de muchas cosas. Yo estoy acostumbrado a follar con todo tipo de mujeres, en callejones por dinero o modositas como tú, ..luego tendrás que ir aprendiendo para complacerme.

Ya sin la presión de las manos de Fernando apretando su nuca, mi Madre quedó un rato sola lamiendo ese par de pelotas, dejándole los güevos brillosos y sus pelos bañados de la baba que producía. Quizás ella pensó que con eso bastaría, hasta que Fernando la apartó.

- Ya, ya cariño, ..ahora le toca a mí verga. Chúpame la corneta.

Arrodillada como se encontraba no le costó mucho trabajo a Fernando sujetar su grueso falo y pasárselo por los labios. ¡No podía creer cómo habíamos llegado a esto, mi altiva y arrogante Madre ágatas iba a chuparle la verga a un empleado de Papá y yo a escasos pasos nada más viéndolos!!, no entendía cómo habían cambiado nuestras vidas en tan sólo un día. Ella totalmente sumisa se le quedó viendo al cipote con cara angustiada, tal vez pensando cómo iba a lograr albergar tremendo pedazo de carne dentro de su boquita, (ya que mi Mamy no es de boca muy grande). Resignada y completamente decidida a su enorme sacrificio por mantenerme a su lado, tomó con su manita el tronco y lo fue dirigiendo hacía sus rosados labios, tuvo que abrir al máximo la boca para lograr que entrara la punta de esa manguera.

- .. ¡Nogh!! ¡mehg!! ¡cagehg!! - Logró decir con su boca completamente abierta y llena de carne.

Yo sentí que la sangre abandonaba mi rostro dejándome pálido después de lo que estaba presenciando. Una parte de mí sospechaba que Mamá ya había hecho ese tipo de cosas con mi Padre, pero confirmarlo así, con otro hombre que no era él fue un shock para mí. Además, jamás habría esperado un comportamiento así por parte de ella, para mi ella era sagrada, la mujer perfecta, el tipo de diosa que uno cree que solo existe en el cielo. Por lo que cuenta Mamá dice que no fue muy noviera, si acaso una relación muy corta antes de comenzar a salir con mi Padre, y le había parecido un muchacho bastante agradable por eso enseguida decidieron casarse.

- Aaghh aagghhhhh!- Se escuchaban ruidos que salían de su boca bloqueada.

- ¿Que dijo mi gatita?, ¡ah, mira!, ..primero debes desenvolver el chocolate hacía atrás para luego degustarlo.

Dicho esto, mi Madre con las dos manos hecho el cuero hacía atrás logrando que el glande se pelara por completo. ¡No lo podía creer, apareció un enorme hongo de color guinda!! ¡La punta de la cabeza del falo era del tamaño de mi puño!! Ese enorme hongo pelón apareció frente a mi Madre. Pero al parecer Fernando no mantenía mucha higiene, ya que mi Madre al estar muy cerca de él, percibió un extraño olor que enseguida se lo comentó a su dueño:

- ¡Hu-huele muy feo!, ..quizás deberías irte a lavar, aquí te espero.

- ¡Je, je!.. No te preocupes cariño, ..las Putas que me cojo dicen que me huele a camarón ¡Je, je, je, je!..- Fernando se descapulló hasta atrás dejando ver abundante líquido pre seminal rodeando más su glande, con algo de color blanco que parecía la suciedad de una mala limpieza de la zona.

La mano de mi Madre tenía restos de líquido pre seminal y bastantes pelos, trató de limpiarse en la alfombra pero él le cogió la mano y se la hizo llevar a la boca.

- No puedo, ..huele horrible, por favor no me obligues. ¡Es asqueroso!

- ¡Hazlo!, ..no te lo estoy preguntando, ¡te lo estoy ordenando!

Mi Madre volteó a verlo con la mirada suplicante, pero sólo encontró la sonrisa maquiavélica del gordo que con su dedo le apuntaba a hacía su mano. Con todo y el asco que reflejaba hacer eso, mi Mamy no tuvo rechazo en lamerse la palma de su mano, con restos de nata de las pasadas estimulaciones; la pobre se llevó en su lengua resto de sociedad de la verga de Fernando. El sabor debía ser fuerte y asqueroso, pero no tenía de otra más que acabar pronto. Al sentir lo espeso y amargo de esa suciedad se le deformo su rostro haciendo horcajadas, sus hermosos ojos celestes se le pusieron rojos y empezó a escupir con ganas de devolver el estómago. Ella no estaba acostumbrada a eso, mi Mamy siempre fue muy limpia y mi Padre también, estaba acostumbrada a la completa higiene, siempre fue fanática de la limpieza personal, tanto así que si yo no me lavaba las manos no podía ni tomar una fruta de la mesa.

- ¿Qué no te gustó?, .. ¡Maldita Zorra!, ..pero ahorita vas a ver. ¡Chúpamela!!

- Deja que te limpie primero, por favor.

- ¡Que la limpie ni que la chingada, ..ahora la limpias pero con la lengua !!- Mamá se quedó paralizada por un instante pero Fernando levantando el brazo en forma de amenaza le hizo ver quien mandaba.- Última vez que te digo, haces todo lo que yo digo o me llevó a tu escuincle lejos.

Fernando bastante enojado por el rechazó de mí Madre hacía su capullo, la agarró por la nunca y le dijo:

- ¡Abre esa maldita boca !!

- ¡Por favor Fernando, ..de veras que no puedo !!

Ella miró los ojos de Fernando y este se encontraba realmente molesto, tenía la cara como de diablo, es más, hasta a mí me dio muchísimo miedo de que fuera a lastimarla. Con el miedo reflejado en su rostro, Mamá no pudo más que seguir sus instrucciones y disponerse a limpiar el capullo de ese cerdo con la lengua. Tomó el pene por el tronco y dirigió ese tremendo falo directo a su boquita, la abrió todo lo que pudo, el contacto de esas sustancias en su lengua y el fuerte sabor la hicieron tener arcadas, pero trató de juntar mucha saliva para disminuir el mal sabor, por desgracia tenía la boca reseca de tanto llorar. Cuando su lengua rodeaba el capullo de ese cerdo, la cosa se ponía más dura como una roca; Fernando se impacientó y adelantó sus caderas para meterle su cosa a la boca de mi pobre Mamita.

Ella cómo primer reacción trató de echarse hacia atrás al sentir ese tremendo agresor rosarle las anginas, trataba de liberarse pero el malnacido no la soltaba por la nuca.

- ¡Así te vas a quedar hasta que te acostumbres al sabor desgraciada!, ..a ver si para la otra lo vuelves a rechazar.

Mi Madre no tuvo otra opción, ya que el desgraciado la mantenía firme agarrada por la nuca. La pobre tenía bien abiertos los ojos sintiendo todo ese monstruo en su cavidad bucal, de pronto se le empezaron a nublar los ojos ya que no podía ni respirar, trató de dar horcajadas pero este infeliz no la soltaba, ella se estaba ahogando pero Fernando sin misericordia mantenía firmemente sus manos sobre su nuca, hasta que sintió cómo mi Madre se desfallecía por asfixia y solamente así la soltó; ella quedó tirada escupiendo baba y agarrando el máximo de oxigeno con sus pulmones.

- ¡Cofff!, ¡cof! ¡ha!! ¡haaa!!

- ¡Ya ves que si puedes!, ..haber tu sólita. Ya me la limpiaste, ..se te será más fácil.

- ¡Argh!, .. Dame un poco de agua que tengo la boca seca.- Apuntó a una jarra de cristal que Mamá siempre tenía en una mesita.

Pero Fernando no se la dio, la sujetó del cabello y le hizo echar la cabeza hacia atrás para abrir la boca. Ella no podía creer lo que iba a pasar pero no podía resistirse. El asqueroso dejó caer gran cantidad de su repugnante saliva desde su boca a la de mi Madre, y antes de que ella la fuese a vomitar o la escupiera fruto de una arcada, el desgraciado le volvió a meter su carne gruesa en la boca. Cuando Mamá trató de zafarse él comenzó un mete saca violento en el interior de su boca. Mi pobre Mamita con los ojos en llanto lo miraba mientras lo hacía. Cada vez se la metía más profundo. A veces se la sacaba y le golpeteaba la cara con eso, otras veces le dirigía para que con su lengua lamiese toda su longitud hasta sus horribles güevos. Yo me sentía a punto de llorar pero no podía moverme de ahí, por muy mal que la estuviera haciendo pasar. Mi hermosa Madre tenía la verga del empleado de mi Padre en su boca, y para colmo de males al ser que más detestaba de todos, para su propio orgullo en su propia recamara, su preciado recinto matrimonial, ya no podía rebajarla más. Se sentía aún peor estar rodeada de todos los recuerdos de su adorado Esposo, el hombre que más la amo y que jamás la hubo lastimado ni con el pétalo de rosa.

- ¡Pero mira nomás como chupas esa tranca, ..si hasta parece que los has hecho toda la vida!! ¡Jajaja!.. Acostúmbrate a su sabor que de esto comerás todos los días.

Mamá sacaba fuerzas de flaqueza para evitar llorar más y darle más placer a ese hijo de la gran puta que parecía disfrutar más y más cuanto más la humillaba. Cuando el desgraciado se cansó de estar de pie, se volvió a desparramar sobre el sillón de mi Padre, colocó sus asquerosas y sudorosas nalgas desnudas sobre este, jamás me volvería a sentar sobre él, ni aun que ese mueble me trajera tantos recuerdos de mi Padre. El corazón me latía con fuerza. ¡Esto era una pesadilla! ¿Cómo podía ese desgraciado aprovecharse de esa manera? Ni siquiera porque Papá lo había sacado de la miseria. No sé qué fue lo que hizo que Papá confiara tanto en él si es un ser despreciable. Claro que Fernando era muy bueno para los números y la administración, pero no pensó que fuera tan… tan desgraciado.

No sé si el olor a orín ya casi había desaparecido, pero estoy seguro que el mal sabor no se movía, y más aún con los escupitajos en su boca que una y otra vez vertía ese cerdo sobre ella. Mamá se sentía humillada a más no poder y es que la situación era cada vez más penosa. Mientras su boca y sus labios envolvían el tronco de la verga de Fernando, esté se encendía un abano y echaba bocanadas de humo como triunfador. El miserable se echó su cosa sobre la barriga dejándole acceso a los güevos sudorosos y malolientes para que ella también los lamiese. La piel velluda de esos aguacates era otra humillación mientras los envolvía con sus labios. El desgraciado le obligaba a lamer y a chupar, a succionar e introducir alternativamente los tanates en su boca mientras se masturbaba.

Por extraño que parezca cada mi Madre ya no sentía tan asco, tal vez por el miedo a que Fernando se enojara y la obligara hacer cosas cada vez más humillantes. La pobre, sacrificándose por mí le lamia todo el tronco hasta el capullo, bajaba hasta los güevos y los lamia cómo él le había enseñado, meneaba la verga con su manita izquierda mientras le daba unos besitos sobre el repugnante capullo; tal vez quizás Mamá trataba de hacérselo lo mejor que podía para que todo eso terminara enseguida y así el desgraciado ese se marchara de una vez, pero este malnacido no tenía prisa alguna, quería seguir disfrutando a mi Madre a sus anchas, sin prisas, quería gozar y humillar a la mujer de su Ex-jefe, la que le fue indiferente durante tantas veces.

- Haber bonita mírame a los ojos, ..quiero ver esos tremendos ojazos azules mientas me la chupas, ..quiero ver cómo disfruta la Señora Tapia de su nueva verga ¡Je, je, je!..

Esto era cada vez era más vil y más bajo para Mamá, con su boca completamente llena de la cosota de Fernando volteó hacía arriba a verlo a los ojos, totalmente humillada deslizaba el glande por sus carnosos labios sin quitar la vista hacía su captor, sus ojos azules se encontraban rojizos y llenos de lágrimas tras la humillación que estaba siendo obligada. De vez en cuando le hacía sacar la lengua para golpearle con su cosa en ella y le hacía seguir el capullo y chuparla mientras se la apartaba, como si fuera ella la deseosa de hacérselo.

- Ahora sí, sin manos Mónica, ..quita tus manitas, sólo quiero que uses tu boquita gatita ¡Je, je, je!..

Ella obligada y sin saber que era lo que le tenía planeado ese desgraciado bajó los brazos colocándolos sobre sus rodillas, de esta manera sólo su boca era la que la mantenía unida a Fernando, pero este desgraciado tenía otros planes, esperó a que Mamá empezara con su movimiento de cuello para satisfacerlo cuando este apretó sus piernas atrapándole la cabeza, la tenía bien sujeta del cuello, hacía cómo una pinza con sus piernas, impidiendo que Mamá sacara la tranca o moviera su cabeza. Ella volteó a verlo asustada no sabía que pretendía este desgraciado y el muy canalla le dijo:

- ¡Fondo Mónica, ..quiero ver hasta dónde eres capaz de llegar!!

Y diciendo esto apretó sus piernas hacía él haciendo fuerza, lo que atrajo la cabeza de mi Mamy hacía su descomunal miembro, haciendo que le entrara un buen pedazo de su cosota en la garganta.

- ¡Maás, máss!! .. Tú puedes Mónica cométela ¡todaaarrgghhh!!- Decía el infeliz haciendo fuerza con sus piernas, sintiendo cómo su descomunal miembro ensanchaba la garganta de Mamá centímetro a centímetro, mientras que ella trataba inútilmente de decirle que no con la cabeza.

Ella trató de zafarse pero su esfuerzo no fue suficiente para mover las anchas piernas de Fernando de su cuello, el muy infeliz no complacido con eso le apretó la nariz con sus manos impidiendo que pudiera tomar aire, fue entonces que ella tuvo que abrir más aún la garganta buscado oxígeno, pero lo único que encontró fue otro pedazo más de la tranca de Fernando que le entró por la garganta. Ella lo miraba desde abajo con sus lindos ojitos azules ahora sonrojados por el terrible esfuerzo que estaba haciendo, ella sintiendo toda la verga en su garganta trató de dar sus últimos esfuerzos para liberarse, se miraba cómo un pez sin agua. Ya cuando mi Madre volteaba los ojos cómo queriendo desfallecer este la soltó.

- ... ¡Arrrghhhhh!!! Coffff, cofff... ¡Arrgghhh!! .. Maldi.. Arghh!!

- Ooh!!, así, así, ¡hasta el goguete linda!! ... Ahora ya te gusta, dime cosas de puta ¿te gusta mi verga verdad?

Fernando la soltó, Mamá se separó enseguida necesitaba aire. Ella se encontraba en el suelo con mucha baba escurriéndole de la boca, por poco y este desgraciado la asfixia, ella trataba de recoger lo máximo de aire con sus pulmones, tratando de regularizar su ritmo cardíaco.

- Ya vez, ahí la llevas, ..te entró poquito más de la mitad. Cuando termine contigo podrás tragar cualquiera que te lo propongas ¡Je, je, je!.. Vas a ser una tremenda chupa pollas ¡Je, je!..

- Coff, cof... ¡HAA!! ¡HAAA!! .. ¡Canalla, ..Ah!, no vuelvas hacer eso! ¡cof, coff!!

- Haber ya, ya, ..ven acá que todavía no terminas.

La imagen de Mamá estaba deplorable, se encontraba desalineada, llena de sus propias babas, sus mejillas sonrojadas con sus lágrimas secas, sus ojos bastante enrojecidos, ligeramente despeinada por los jalones de Fernando, se miraba tan maltratada cómo si la hubieran violado un batallón de infantería. Ella cómo pudo se volvió a poner sobre sus rodillas delante de Fernando totalmente sumisa. Una vez recuperado el aliento el desgraciado volvió acercarle el glande para metérselo en la boca, sorprendiéndome ahora que ella ya no dijo nada ni impidió que lo hiciera, hasta parecía que con gusto se dejó hacer lo que Fernando quería. El infeliz la tomó de las orejas y comenzó a hacer movimientos despacio, como haciéndoselo por la boca, su cosa se introducía más y más haciendo que Mamá soltara abundantes babas; ella que no se explicaba cómo podía estar soportando todo aquello lo miraba desde abajo, humillándose más al verle las asquerosas facciones del rictus de placer que tenía el viejo. El infeliz le metía gran cantidad de su cosa pero para él no era suficiente y le empujaba para tratar de que se la tragara entera, cosa que para la pequeña boquita de mi Mamy era imposible. Solo se la dejaba sacar cuando las arcadas le hacían perder el aire y entonces era ella misma la que tenía que retroceder para tomar oxígeno, lo que provocaba que una espesa baba al separarse iba desde la cosa de Fernando a su boca.

Con todo su rostro desecho y deplorable, y cómo si eso no fuera poco todavía, Fernando le colocó la verga sobre la cara, ¡el glande de ese desgraciado era impresionantemente grande!!, la verga le colgaba por la frente, ¡tenía su cosota más grande que la cara de Mamá!! La punta le colgada por la frente y los güevos de ese maldito quedaron justo en la boca de Mamá, ella trataba de respirar pero los bellos de los güevos se lo impedían. Fernando retiró su descomunal miembro y la empezó a bofetear por todo el rostro. Ella sólo cerraba los ojos y aguantaba ahora sí que los vergazos ( Como vulgar mente se usa ). “¡PLAF!! ¡PLAF!! ¡PLAFFF!!”

- Mala, mala, gatita mala, ..de aquí en adelante este pedazo va a ser lo único que te va a llenar Móniquita ¿has comprendido? ...

Entre golpe y golpe quería que Mamá le respondiera.

- ¡Auch!! si... ¡Ouch!!

Le dio unos cuántos macanazos más y le volvió a meter la tranca en la boca, con la verga en la boca quería seguir humillándola, quería que Mamá le contestara…

- Haber cariño, ..¿de quién es este pedazo que te estás tragando?

- ¡Glogghhh!!  guhggg… ggaaahh…- Por lo que le entendía le decía que suya.

- ¿De quién?, ..no sé qué dices bonita.- Se burlaba el muy maldito.

- Geggg.. Feggganggo…- De Fernando le entendía.

- Bien mi amor, ya vas comprendiendo ¡Je je!.. ¿Y yo que era de tu Marido antes? ...

- Guggg engggleaggooo…- Por lo que podía deducir mi Mami le contestó “su empleado…”

- Pues desde hoy soy la verga que te va a llenar todos los días, ..¿qué te parece?. No me das las gracias ...

- ¡Glag, giiashhh! ...

- De nada amorcito, ..sigue chupando ¡Je je!..

El muy infeliz trataba de humillar a Mamá lo más que podía y sabía que de ahora en adelante la tenía en sus manos para hacerle lo que quisiera y a la hora que se le antojara. Como todo un triunfador acariciaba la sedosa cabellera de Mamá con las manos, alborotándosela aún más, Fernando estaba feliz, todos sus planes se habían completado a la perfección, si estoy seguro que todo eso del notario el desgraciado ya lo había preparado desde mucho antes. Yo me se sequé el sudor de la frente. En el fondo de mi mente una vocecita me decía que me alejara de la ventana antes de que nuevas y alarmantes revelaciones me hundieran aún más. Pensé también en llamar a la Policía y suplicarles que vinieran a salvar a mi Madre. Sin embargo no hice ninguna de las dos cosas. Mis manos seguían aferradas con fuerza a la escalera donde estaba trepado, mis ojos fijos en el vidrio. Mientras Mamá se la chupaba el tipo se regocijaba diciendo:

- ¿Sabes?, recuerdo cómo me mirabas con superioridad frente a tu Marido, ..cómo si todos los demás fuéramos basura, cómo si todos valiéramos menos. ¡Pues mira ahora cómo te miro yo!, ¡Je, je!.. Con mi verga incrustada en el hocico, ..miles de noches soñé con esto, tenerte toda para mí, a la hora que se me ocurra encularte ¡Je, je!..

Pasaba su verga de una mejilla a la otra por dentro, estirándoselas al máximo, se lo sacaba y la cacheteaba nuevamente embarrando aún más el rostro de mi hermosa Mamy, embadurnándose de sus mismas babas. Así estuvo un buen rato.

- ¿No esta tan malo después de todo no?, ..¡Dilo!!

- .. No.- Dijo entrecortada.

- ¡Qué Puta eres! Ja ja ja..- Mamá chupaba los güevos de ese cerdo, y no se podía sentir más humillada, o eso creía ella.

- ¿Sabes lo que nos gusta más a los hombres?

- No.- Respondió desconcertada.

- ¡Que nos chupen el culo!

- ......- ¡Mamá no lo podía creer y mucho menos yo!!

- ¡Chupa con la lengua!

El asqueroso se recostó más sobre el sofá echando las piernas no sé cómo, con una agilidad y una elasticidad que me sorprendió, las echó hacia arriba y agarrándoselas con las manos quedó en posición, .. sí, tenía el culo del empleado de mi Padre, con pelos asquerosos que olía fatal, sin olvidar su cosa y los güevos por encima. Mamá se dio el levantón y le dijo que eso era demasiado, Pero enseguida Fernando se levantó y la sujetó del cuello, estaba realmente furioso, la amenazó con hacerme daño como volviese a decir que no a alguna cosa que él dijera. Llorando nuevamente no le quedó más remedio que cumplir los deseos de ese enfermo.

- Cuando voy de Putas, me encanta que me chupen el culo. ¿Vas a chupármelo un poco no? Me excita mucho…

- ¡Fernando por dios, no me hagas hacer eso!. - Suplicó tragando saliva.

- Imagina que eres una Puta y te pido que me chupes el culo -. El desgraciado estaba como enfermo -. ¿Quieres chupármelo, Puta?

- Fernando por dios ..- Suplicaba.

- ¿Quieres chupármelo Puta?.. - Volvió a repetir, en un tono más grave.

- C-como tú quieras.- Fernando jaló el mueble para darse la vuelta y subirse a cuatro patas encima de él, con las rodillas en el borde y los pies por fuera.

- No me hagas esperar, ..mira que no quiero hacerle daño a nadie.

Ante esa rotunda amenaza Mamá se animó, no le quedaba de otra, estábamos a su merced, lejos de nuestros allegados e incapaces de reaccionar y pensar todavía. Incrédula se colocó de rodillas detrás de él. Ella tuvo ante sí el gran culo de Fernando, de nalgas carnosas y peludas de un color muy blanco. La enorme barriga le colgaba hacia abajo, al igual que sus asquerosos aguacates que se le balanceaban entre los muslos. Vi que los güevos comenzaban a mecerse porque el asqueroso se había metido la mano bajo la barriga para sacudirse su cosa, sostenía todo el cuerpo con un solo brazo. Mamá sufrió una arcada al acercar su rostro aquel culo, viéndose envuelta en una mueca de asco por el hedor que desprendía. Timorata y asqueada, le abrió las nalgas con ambas manos, descubriendo el fondo de su raja velluda donde apreció el ano, un inmundo orificio de esfínteres muy fruncidos, con pelos ondulados sobresaliendo del interior.

- ¡Anda, hazlo de una puta ves!, ..¡Oh, oh! - Jadeaba el asqueroso mientras se la pelaba.- ¿Qué esperas?.

Mamá primero se chupó el dedo y lo acercó a la superficie rugosa del esfínter. Nunca había hecho nada parecido, es más, jamás se le había pasado por la cabeza que alguien pudiera hacer tal cosa, pero tenía que hacer lo que fuera mientras ese desgraciado nos tuviera en las manos.

- ¡Chupa Joder!- Asustada, Mamá se lanzó de golpe a lamer ese culo tan repugnante.

Le pasó la lengua por encima apartando los pelos. Fernando jadeaba como un cerdo mientras se masturbaba. En varias ocasiones Mamá bajó la cabeza y boca hacia los güevos para lamérselos, buscando compensar y no estar obligada hacer aquella vil asquerosidad, pero él le volvía a subir la misma hacia su culo. Por más que tratara ella de evadirlo se sentía en la más absoluta humillación, el asqueroso sabor de ese culo se le impregnaba en el paladar, además de no poder impedir las arcadas al tener que introducir su lengua entre los pelos para llegar a su ano. Si solo el hecho de lamer ya le parecía asqueroso, aquello ya rozaba lo enfermizo. Fernando no dejaba de jadear y la tuvo chupando por un par de minutos. ..



Las siguientes lamidas fueron de la misma manera, mientras el depravado se masturbaba, Mamá mantenía su hermoso rostro encajado entre aquellas sudorosas nalgas, quedándose con la lengua reseca por el repulsivo sabor. Ella mantenía el culo abierto para atizarle lengüetadas, con la barbilla rozándole los güevos. Fernando cada vez se daba más fuerte y ella le pasaba la lengua por el ano apretándola y apartando la cabeza como para recuperarse del mal olor. El asqueroso se irguió meneándosela. El culo se le cerró al levantarse, pero cuando Mamá se quiso quitar el muy cabrón la sujetó del cabello y la apretó contras sus nalgas. No le quedó de otra que sacar la lengua lamiéndole a lo largo de la raja, tratando de meterle la punta, esta vez sin apartar la cabeza, chupándole la raja del culo al peor empleado de mi Padre. Mamá ya no tenía saliva en la lengua de tanto lamerle el culo, una raja áspera y velluda. Fernando volvió a colocarse a cuatro patas, esta vez soltándose la verga.

- ¡Ahora tú, menéamela mientras me la mamas! -. Le clavó la cara en la raja y ella empezó a mamarle el ano, esta vez sin apartar la cara ni un momento, succionando, como habituado al olor hediondo -. Dame tú, ¡Oh!, es delicioso, Ohhh…

Mamá le metió la mano entre los robustos muslos, rozándole los güevos con el antebrazo hasta alcanzarle su cosa, con la cara pegada al culo, mamándole el ano a lengüetazos, bastaron tres tirones para que el viejo no pudiera aguantar y se quitara.

- Ven, levántate.. quítate las bragas, quiero verte la chocha.- La intentaba levantar mientras ella se trataba de limpiar la boca con el dorso de la mano.

Ella con tal de descansar su boca sin ningún tipo de reclamo se puso de pie, con algo de llanto en los ojos volvió a ver la foto de mi Padre que yacía en la cama. Se encontraba solo en bragas, sabía que esa única prenda era la que la separaba de estar totalmente expuesta ante ese cerdo, todavía no entendía cómo su vida después de ser casi perfecta había dado un cambio tan drástico para llegar a esto, tanto que ahora y en estos precisos momentos estaba a punto de despojarse de la última barrera de su pudor. Sin embargo, justo en ese momento algo dentro de su cabeza le dijo que si lo dejaba continuar y despojarla de aquella última línea de defensa con que cubría su intimidad estaría totalmente perdida ante sus avances y que él no se detendría ya de manera alguna hasta no haber conseguido poseerla sobre la misma cama en que noche a noche dormía con su Esposo. Por lo que en un último intento por salvar lo que aún quedara de su maltrecha dignidad lo volteó a ver en busca de clemencia, pero al no encontrar más que desesperación por su chantajista optó por hacerlo. Con una más de otra pequeña lágrima corriendo por su mejilla se tomó los costados de sus pantaletas y las deslizó por su cadera hasta sus tobillos, esa fina prenda de lencería se hizo churrito al ir bajando por sus definidos muslos, hasta terminar hechos bola sobre sus delicados pies.

¿Se imaginan lo que sentía?, ver a mi Madre juntando las rodillas, agarró el elástico de sus braguitas y las fue bajando sosegadamente. Pronto quedó totalmente desnuda frente a ese horrendo viejo. Estaba temblando imaginándome ya lo que pronto prendería ese pervertido. Mi Madre trató de resguardar su dignidad ladeando ligeramente su cuerpo, pero lo único que logró fue que el viejo disfrutara más de su perfil desnudo, de sus largas piernas, de la gran curva que dibujaba su trasero.

- ¡Dámelas que las quiero oler !..- Le ordenó el enfermo.

Con cierto pudor ella misma las juntó del piso para dárselas al desgraciado. Este agarró las pantaletas de mi Mamá buscando la gasita delantera, las empezó a oler y a lamer cómo un auténtico pervertido. Yo estaba muy sorprendido, jamás había visto a un tipo hacer eso, con asco veía cómo el cerdo las lengüeteaba y las olfateaba cómo un perro hace con la vagina de su perra antes del apareamiento.

- .. ¡Mmmhh!! huelen delicioso, traes el chocho perfumado, ya sabias que iba a venir ¿verdad? ¡Je, je, je!..- El maldito se burlaba con ese estúpido sarcasmo que no le quedaba en absoluto.

Se cansó de lamerlas, y si creía que el tipo no podía sorprenderme aún más estaba equivocado. Las agarró y se las colocó de collar bajo su papada sudorosa. El desgraciado yacía con las pantaletas de mi Madre sobre su cuello, aumentando aún más la humillación hacia ella.

- Colócate las manos a la cabeza y date un vueltecita, mi amor ¡Je je je!..

Ella parecía una muñeca, una mujer sin alma ni espíritu. Colocó las manos tras su cabeza e hizo lo que dijo. Mi Madre se dio la vuelta y mostró su redondeado trasero a ese viejo pervertido; el asqueroso sacó la lengua y se lamió la palma de su mano para golpetearle las nalgas con ella “¡SPLASH!!, ¡SPLASHH!!”. La carne firme del trasero de mi Madre apenas se movía. Aquello sacó de control a Fernando, quien parecía no creer que esas rotundas carnes fueran tan perfectas y estuvieran al alcancé de sus asquerosas manos; pronto aquella altiva mujer que inicialmente lo aborrecía, ahora estaba completamente bajo su merced y a su antojo. Fernando ya no aguantó más y se abalanzó sobre mi Madre, besó sus labios, recorrió sus senos, con una de sus manos le apretaba sus mandíbulas haciendo que ella tuviera que abrir su boca para él introducir su mórbida y pegajosa lengua hasta su garganta.

Mamá apretaba los nudillos para soportar eso; y por debajo paseaba a su regalado antojo sus sebosas manos para recorrer las suavidades de su cuerpo. Ella experimentaba con asco como en su vientre plano la blanda y peluda panza de Fernando sudaba y se movía hacia todos lados en el afán por mantenerse pegado lo más posible a ella. Lo que si la asustó fue cuando sintió la dura y caliente punta de la cosa de ese cerdo metiéndose entre sus piernas, para dejarlo allí, alojado entre ellas y su vagina de manera acomodada y acoplada, como para dar el segundo paso del apareamiento sexual.

No podía creer lo que mis ojos estaban viendo, quizás la visión más horrenda que yo jamás haya visto. Mi Madre completamente desnuda, de pie en medio de su recamara dejando que las manos del peor empleado de mi Padre la tocara por todo su cuerpo mientras también soportaba los labios de ese cabrón queriendo devorar su garganta. Fernando bajó sus manos al trasero de mi Madre apretándolo con fuerza, la presionaba contra su horrible barriga sudorosa; le lamia el cuello y toda la cara. Desde la ventana con lástima podía ver la cara de mi Madre; se encontraba devastada, despeinada, con los ojos rojos y las mejillas enrojecidas. Ella ya no le pedía que parase, apenas tenía fuerza para resistirse, la envergadura de ese cerdo y sus amenazas lo hacían imposible. Ella prácticamente ya se encontraba vencida, sus barreras estaban derribadas, se decía para sí misma que tal sacrificio valía la pena, quizás no podría soportar ahora perder a su hijo..

- ¿V-vas a cogerme? - Preguntó nerviosa, escuchaba por primera vez el léxico grosero de ella, quien nunca en otra situación le había escuchado.

- ¿Que, no lo estoy haciendo? ¡Je je je!..

Fernando no dejó ni responder a mi Madre, con una agilidad pasmosa y con ánimo endemoniado comenzó a bombearla entre sus piernas. Su cosota monstruosa recorría desde la entrada de mi Madre por todo el canal hasta salir por sus nalgas, todo su horrible aparato ya desaparecía por completo dentro de sus apretadas piernas. El miembro de ese cerdo entraba y salía de la entrepierna de mi Madre con gran dinamismo, a un ritmo alto y regular. Pero tal postura parecía cansarle.

- ¡Ven!, vamos a la cama, ..es hora de montarte. ..




Mi Madre sabía lo que le venía, había llegado la hora a la tenía que entregársele a este vil y manipulador sujeto para evitar separarnos. El desgraciado panzón no complacido por traicionar la confianza que mi Padre antes de morir le había depositado, si no que todavía pensaba montarla en la cama principal de la casa, en el recinto matrimonial dónde mi Padre le hacía el amor tan apasionadamente y donde quizás a mí me habían procreado. Con su mano áspera y gorda agarró una de las nalgas de Mamá obligándola a caminar hacía la cama, la imagen era grotesca, ella se miraba cómo un corderito antes del sacrificio, Mamá caminaba con su rostro hacía el suelo, su dignidad por los suelos, se iba a sacrificar por su pequeño hijo. Totalmente ajena de si caminaba sintiendo cómo la mano de Fernando se aferraba a una de sus carnes, fue ahí cuando ella de pie pude observar por primera vez su cuerpo completamente desnudo; su entrepierna lo tenía con algo de vello, su mata era rojiza cómo su color natural de cabello, algo descuidada quizás porque desde que murió mi Padre lo descuido un poco; sus caderas eran grandes que hacían que su vagina se mirara pequeña, tenía las rodillas coloradas de tanto rato manteniéndose hincada, su cabello se encontraba alborotado de tantos jalones que le dio ese infeliz para meterle su falo.

- ¡Ven, recuéstate y abre la piernas!, ..quiero probar esa chochita primero, que huele deliciosa.

En eso escuché ruidos detrás de mí, estaba tan nervioso que me asusté bastante, voltee de nuevo pero ellos no parecieron escucharlos. Era nuestra vecina de atrás, la Sra. Clarita, una Señora de avanzada edad que siempre me regalaba galletas cuando me miraba. Me dijo que sí que era lo que andaba haciendo allá arriba que podría ser peligroso. Me dijo que bajara, que me daría mi porción de galletas con un buen vaso de leche fría, justo lo que necesitaba para sacarme este mal sabor que sentía. No supe que contestarle, la garganta la tenía seca, además de que sentía como la cabeza me ardía; afortunadamente la Sr Clarita no quiso seguir insistiendo, simplemente dijo que cuando bajara eso me estaría esperando. Me disponía a bajar, créanme que estuve a punto de hacerlo, lo que estaba viendo me dolía, pero no obstante antes de bajar sentí la necesidad de voltear de nuevo. Mi Madre estaba ya tendida sobre su cama con Fernando encima, le estaba sobando los pechos situado de rodillas a los pies de la cama. Pasaba su asquerosa lengua sobre los enormes pechos salivando los pezones y mordiéndolos mientras amasaba ambos pechos con sus rudas manos. Mi Madre seguía diciendo que no estaba bien que parara, pero apenas oponía resistencia. La mano derecha de Fernando se posó sobre el pubis de Mamá, y rozó con sus dedos por encima de su bello.

- ¡Vaya pelambrera que tienes! ¡Je je!.. pensé que las mujeres como tú siempre lo traían arreglado. ¿Cuánto hace que no disfrutabas de un hombre, eh? .. No importa cariño, también me gusta peinar a lengüetazos ¡Je je!..

El asqueroso sujeto se quitó la camisa mostrando su enorme barriga y su pelo en pecho que era abundante, el infeliz aborigen hasta en la espalda mostraba un denso vello, era cómo un chango, cómo uno de esos seres que han aparecido sus huesos en innumerables cuevas, a lo que no pasó desapercibido por Mamá que se le quedó viendo al torso.

-... ¡Qué!, ¿nunca habías visto a un verdadero macho con pelo en pecho?

Y era cierto, ya que mi Padre no era velludo, tenía un torso limpio y bronceado, libre de vello alguno, en su rostro era completamente lampiño, casi nunca se hacía la rasura, además de ser de bello castaño. Pero Fernando era diferente, sus pelos eran negros y rizados, ocupando casi todo el espacio de su sebosa piel. Diciendo esto tomó un cepillo con el cuál mi Madre pasaba rato cepillando su abundante cabellera y empezó a peinarse los pelos del pecho, bajó y se peinó los de su pubis con todo y sus güevos, mi Madre se quedó viendo cómo su más preciado cepillo era llenado de pelos púbicos de este desgraciado aborigen.

- Así se ven más bonitos ¿verdad? ¡Je, je, je!..- Reía al peinarse sus asquerosos pelos.

Después de hacer ese repugnante acto, le enseñó el cepillo a Mamá lleno de esos pelos que se había arrancado de los güevos y la pelvis…

- Ahí lo voy a dejar para cuando te peines te acuerdes de mi ¡Je, je, je!..

Se colocó de rodillas para jalar a Mamá de las piernas hasta la orilla de la cama. Levantó sus piernas colocándoselas sobre sus hombros. En esta posición la vagina de Mamá quedaba totalmente expuesta ante las intenciones de ese desgraciado, lo que el infeliz rápidamente observó chupándose los labios con la lengua.

- Haber Móniquita que tenemos aquí, .. tú tampoco estás lampiña de aquí abajo ¡Je, je, je!.. Tendrás que arreglar esta cosita Ehhh… ahora que yo voy a ser tu dueño la quiero limpiecita, ..quiero que te dejes la chocha cómo la de una niña, te daré dinero para que te quites todo el vello del cuerpo.- El desgraciado panzón le hablaba a mi Mamy cómo si ella ya fuera de su propiedad, la pobre humillada y asustada cómo se encontraba sólo atinó a mover la cabeza, sabía que eso sólo era el inicio de su largo calvario.

- ¡P-por dios Fernando, esto no está bien. Tenemos que parar en serio, eras amigo de Rodolfo, él confiaba en ti!!- Le rogaba por ultimo ella.

- ¡Otra vez con esa puta cantaleta!, ..¿que no había quedado claro? Ya no hay vuelta atrás Mónica, ..eres mía, ahora deja que me desahogue.

Pese a que mi Madre hacía algo de fuerza para cerrar las piernas, Fernando se las separó con rudeza demostrando quien mandaba. Podía observar a mi Mamy toda despatarrada con su vagina expuesta, sus labios vaginales rosados debajo de su rojizo vello púbico. Aunque ella intentaba levantarse (o eso parecía) le era imposible, Fernando se encontraba encima de ella, forcejeando con sus piernas y tratando de mantéenselas bien abiertas. Yo quería entrar, parar eso de una vez pero me sentía impotente. ¿Qué iba a decir? ¿Cómo podría afectar eso a mi Madre? El cerdo ese estaba abusando de mi Madre impunemente y yo aun siendo su hijo no podía hacer nada y lo peor aún no podía dejar de mirar. Ella intentaba apartarlo con las manos, pero Fernando se las volvió a someter como antes. Se abrió el pantalón y bajó el calzón con la mano derecha dejando ver su enorme cosa totalmente empalmada mostrando un viscoso hilo de líquido pre seminal desde la punta del glande hacia el calzoncillo que ya tenía por las rodillas.

De momento me olvidé de las galletas, mi obsesión ahora era lo que iba a pasar, el asqueroso viejo con la mano llena de pelos y fluidos se la pasó por el glande recogiendo su espeso líquido pre seminal para dirigir los dedos a mi Madre, introduciéndoselos en la boca. A ella se le descompuso el rostro, puso cara de asco y giró la cabeza para evitarlo, pero Fernando no sacó los dedos de su boca, si no que movió la mano siguiendo el gesto de huida de Mamá. Ella al final terminó chupando los asquerosos dedos llenos de fluido mientras él se jactaba de acercar su pegajosa lengua a la vagina de mi Mamy.

Sin más preámbulos se centró en la entrepierna de mi Madre, que con sus torpes y sucios dedos abrió sacando sus labios rosados de su vagina. Ella tomó aire, se recostó sobre la cama y cerró los ojos, era el momento de sacrificarse para no perder a su hijo. Observé como la lengua de ese cerdo dedicó el primer lengüetazo, que recorrió la rajita, desde la base hasta el clítoris. Fernando cómo un cerdo por la comida se dirigió hacia esa delicada parte. Con un dedo trataba de estimular su clítoris, empezó a meter su lengua áspera entre esos labios rosados y perfumados, mi Mamá sentía cómo cada lamida se convertía en un latigazo sobre su zona intima, la cual sólo mi Padre había explorado. Ella estaba ofuscada, jamás se hubiese imaginado ser capaz de semejante comportamiento, el tipo no sólo utilizaba un lenguaje cada vez más soez y vulgar, si no que estaba haciendo cosas que ella pocas veces le había permitido a su Esposo, jamás se hubiera imaginado estar así, con sus piernas abiertas y estar entregándose así al Contador de la Empresa de su difunto Esposo.

“¡CHOMP!!, ¡CHUCKSS!!, ¡CHOMPSS!!, ¡CHOCKSSS!!” Se podían escuchar por toda la habitación los lametones que le pegaba el cerdo de Fernando a la vagina de mi Mamá cómo si estuviese degustando un manjar, con tanto chupeteo el cuerpo de mi Madre empezó a reaccionar en contra de su propia voluntad, su rostro se puso colorado y sus ojos se volteaban poniéndose completamente en blanco, su rectitud y principios eran unos contra su ardiente cuerpo que era el otro. Ella sin poder evitarlo sus caderas se fueron moviendo al compás de cada lamida, sin que ella lo entendiera le estaba suplicando que la poseyera, que la instruyera en el amor oral.

Posteriormente me percate que una mano la tenía apoyaba en el pubis de mi Madre para comenzar a estimular su clítoris con el pulgar. ¡El cerdo parecía estarlo haciendo tan bien! tanto que aquel placer empezaba a hacer gemir a mi Madre, era totalmente nuevo para mí todo esto, poco a poco me fui dando cuenta que algo mocoso salía de la punta de mi pene como a Fernando, ¡Me estaba lubricando viendo esa escena entre ese desconocido y mi Madre. El desgraciado panzón había introducido dos dedos en el lubricado sexo de mi Madre, no aflojaba el ritmo de su penetración manual. Su pulgar se deslizaba por las oleaginosas paredes vaginales de ella, provocando un chasquido húmedo y degradante. La excitación de mi Madre, parecía estar en aumento, el calor se extendía a lo largo de toda la habitación. Escuchaba a mi Madre, que comenzaba a chillar como una poseída, concertando gemidos graves y agudos lamentos.

Ahora mismo no soy capaz de saber lo que pasaba, y creo que Mamá tampoco, ella no podía ni pensar de lo que estaba haciendo, de la forma en que estaba gozando. Qué manera de mover la lengua y los dedos. Era fantástico, la hacía sentir todo. Todo el cuerpo de mi Mamy parecía estar raro, desde la cabeza hasta las puntas de los dedos de los pies. Y eso solo era el entremés, faltaba el plato fuerte... ¡La salchicha tamaño gigante!!

Fernando seguía saboreando del exquisito sabor que le regalaba la difunta Esposa de su Exjefe, a quien tenía con las piernas flexionadas hacia arriba dejándole una vista maravillosa de sus intimidades, su lengua áspera recorrían desde el clítoris hasta su pequeña cavidad anal en donde el cerdo hundía su ágil lengua en delicadas penetraciones, haciendo que mi Mamy tuviera que morderse los labios en una reacción natural de placer. Si unos días antes alguien le hubiese insinuado algo de aquello habría huido aterrorizada, en cambio ahora… Ahora se retorcía, gemía cómo una gata en celo buscando las caricias y los roces de Fernando. Sus caderas, su trasero se movían buscando con ansia encontrarse con alguna parte del cuerpo de su amante, no importaba cuál con tal que la ayudara a estimular su cada vez más encendida intimidad.

- ¡Ahhhh, ahh! F-Fernando, p-para por diosss ..

Fernando con toda su fuerza volteo a mi Mamy boca abajo dejándola con las piernas flexionadas dejando expuestas sus tentadoras partes íntimas, nuevamente su asquerosa lengua empezó a deslizarse de arriba abajo, ya todo el canalete de Mamá se encontraba humedecido por la pegajosa saliva de ese cerdo, ella solo con sus pechos aplastados sobre la cama y sus manos apretando una de sus almohadas se encontraba jadeando sintiendo como las sucias manos de ese desgraciado le acariciaban sus suaves nalgas y a su vez las apretaba con fuerza, como un poderoso felino queriendo arrancar un pedazo de carne.

De momento mi Mamy se quedó mirando a la nada, como si todo a su alrededor hubiera desaparecido, sus bellos ojos celestes se encontraban perdidos, inconscientemente junto sus piernas lo que más pudo, sintió como de su intimidad sin darle previo aviso le soltaba una extraña cantidad de agüita calientita que corrió por sus muslos y que la hicieron sentir desfallecer, era como si hubiera tenido ganas de ...

- ¡Mmmhh! ... Que rica miel, ..¿te viniste verdad maldita sorra? .. Sabía que debajo de esa imagen santurrona y altiva había una Puta insaciable ¡Je, je!..

El desgraciado cerdo sonreía cuando sus ojos se centraban sobre esa raja brillosa e hinchada, hambrienta de roses o caricias, él sabía muy bien que ya la había doblegado, pero la quería ver rogar, se detenía de vez en cuando para oírla suplicar por un nuevo contacto, un nuevo roce que la acercara un poco más al orgasmo. Pero aún era pronto muy pronto, quedaba mucha tarde. ..



Fernando la miraba complacido, la pelvis enmarañada de mi Mamy se movía levemente describiendo pequeños círculos invitándolo a comérselo. Los labios de ese malnacido brillaban por los abundantes jugos que exudaba en la vagina. El túnel del amor se preparaba para una penetración que esperaba yo no llegaría, no por ahora pensaba él, el maldito quería verla suplicar, rendirla a sus aviles caricias. Claro que la penetración es una más de las múltiples maneras cómo una mujer puede llegar al orgasmo, (según leí en un libro)…

Mamá ya empezaba a gemir levemente, su calentura aumentaba exponencial mente con cada demora de las atenciones de ese desgraciado. Deseaba volver a sentir esa boca o lo que fuera cada vez con más ansia. El fuego de su interior no atendía ya a ningún tipo de razón muy a su pesar comenzó a suplicar…

- ¡Oh por favor!, ..no. Te lo suplico.

- ¿No qué, Mónica?, ..¿quieres que me detenga? .. ¡Pero si tienes la chocha convertida en caldo!, ..anda, abre tus piernitas y no te muevas si no quieres que te deje así toda caliente.

Mamá obedeció al instante, se giró de nuevo y separando sus piernas al máximo ayudándose con sus manos para conseguirlo se situó expuesta hacia él. Así con sus manos asiendo sus tobillos expuso obscenamente su sexo. Los labios mayores ligeramente entreabiertos dejaron vislumbrar el fuego que latía en el interior de su caldera. Fernando, goloso, se apresuró a saborear los jugos que manaban a través de ellos arrancando nuevos gemidos desesperados de la garganta de su presa. Con delicadeza fue pasando su pegajosa lengua por el interior de sus muslos acercándose cada vez más al centro del placer. Por fin llegó a las inmediaciones de la vulva, recorrió incansable toda la superficie de sus labios mayores procurando evitar su interior, y rozar de algún modo el exaltado clítoris. Mamá deseaba que aquella lengua explorar de nuevo su interior, se sentía tentada a tomar la cabeza de su chantajista para obligarlo a hacerlo, sin embargo sus principios cómo buena Madre y viuda le decía que no debía hacerlo.

- ... ¡Ooohhhh!!! ¡PARA POR DIOSSS!!! ..

Cuando por un instante sus ojos se encontraron con los de Fernando supo que no se equivocaba; debía aguantar sumisa las atenciones de su entrepierna por mucho que la torturaran. Ahora Fernando se movía más tranquilo, lamia con asombrosa parsimonia aquel chorreante chochete. Buscaba con la mirada los angustiados ojos de Mamá, que embriagados por el lento quehacer de su chantajista no paraban de moverse. El cochino panzón con fría determinación calculaba el siguiente lametón, una precisa caricia que la hiciera agonizar, que la obligara a demandar más placer pero evitando su clímax. Sus manos no se estaban quietas y seguían amasando, pellizcando los pechos y el vientre de ella, distrayéndola momentáneamente de las atenciones que recibía en su pelvis. El desencajado rostro de Mamá evidenciaba la pericia de su captor, la dulce tortura parecía prolongarse eternamente y apenas se había acercado a sorber los abundantes jugos que ahora manaban de su cuevita cómo si de un cálido manantial se tratara… Un sólo lametón más y llegaría el ansiado orgasmo, una sola caricia, un tenue roce y su cuerpo estallaría envuelto en las continuas oleadas de placer eléctrico que la sacudirían sin remedio al estimular su clítoris…

Mi Madre estaba de nuevo al filo del orgasmo, un rápido chupetón, un tímido beso… la agitada respiración, el pulso acelerado, los guturales sonidos animales, la intensa tensión de los forzados músculos todo indicaba que el clímax no tardaría en llegar. Por eso Fernando no se detuvo. Un simple soplido sobre su empapada entrepierna hizo que mi Mamy estallara de nueva cuenta en otro incontrolable orgasmo, su cuerpo se tensó por completo y una serie de pequeños temblores la invadieron por completo. El desgraciado lo había logrado otra vez, había hecho derramar a mi Madre por segunda ocasión con el simple rose de su lengua.

Fernando volvió a deleitarse de ese néctar sagrado que sólo mi Madre producía, ella humillada aún más no entendía cómo su cuerpo había respondido tan rápido a esas caricias, este desgraciado le había sacado el segundo orgasmo a mi Madre tan sólo en unos minutos. Ella quedó bañada en sudor, respirando agitadamente, había disfrutado de un delicioso orgasmos que desde hace mucho no había sentido.

- ¿Te gustó Móniquita?, ..apuesto que si ¡Je, je, je!.. Haber, ..vamos a ver cómo te dejó el chocho de usado el desgraciado de Rodolfo.

Al escuchar las palabras de este estúpido ardí en rabia y coraje. El infeliz ofendía a mi Padre después de que él le había brindado su mano y toda la confianza, para que al final este miserable se provechara de su confianza y terminara violando a su sagrada Esposa.

- Ven aquí.

Ella se reincorporó y anduvo a cuatro patas hasta él. La tomó de los hombros y la tumbo a su lado. Dentro de poco la quemazón que mi Mamy sentía entre sus piernas iba a crear un incendio como no hiciera algo para evitarlo dentro de poco. Las manos de ese cerdo volvieron a su entrepierna y se entretuvieron allí jugueteando con su entrada, enredando los enmarañados pelos entre sus dedos para tirar ligeramente de ellos. Sus labios y su asquerosa lengua recorrieron los pechos a la vez que uno de sus dedos entraba en su interior. ..¡Aaahh!!! Ella se apretó a él. Su dedo se movía dentro y fuera de su interior después de seguir mordisqueando los pezones.

- ¿Quieres que te coja?.- Preguntó mientras la seguía mordisqueando.

- ... Sí.. si Fer.. por.. favor. - Consiguió decir.

¡No lo podía creer, la había doblegado!, ese repugnante y asqueroso ser había tumbado las barreras de mi linda y hermosa Madre. Le metió un segundo dedo y empujó con rabia tan profundamente que ella se dolió. Mamá no supo cómo reaccionar al sentir otro gordo y áspero dedo atravesar su vagina. El asqueroso panzón le había metido dos dedos en el interior de Mamá para sentir la estreches de su vulva. Ella se dio un levantón al sentir cómo esos dedos gordos y calludos se introducían hasta la coyuntura.

- ... ¡Aaaaaahh!!!- Sólo atinó a decir eso.

- ¡Mmmhh!! Esta apretadito, parece que no le daban buen uso ¡Je, je, je!.. Pero eso va a cambiar de ahora en adelante, ..cuando termine contigo podrá entrar un batallón de infantería ¡Je, je, je!..

El desgraciado panzón se entretuvo metiendo y sacándolo los dedos estimulando aún más la sensitiva vagina de mi Mamy, sus gordos dedos se pintaron rápidamente de esa película de fluidos trasparentes y brillosos, deleitando al sujeto de su buen trabajo estimulatorio. Luego sin darle aviso o tiempo para reaccionar los sambutió todos hasta que llegó a la coyuntura, mi Madre abrió los ojos y aguantó el aliento mientras que el viejo iniciaba su trabajo de auscultación. El maldito se lo dejó unos segundos bien enterrados para después iniciar un movimiento rotatorio de 180 grados, enseguida con una sonrisa de victoria sacarlo y mostrárselos a Mamá. Los ásperos y calludos dedos mostraban el íntimo residuo brilloso que su delicada cuevita secretaba, su vagina se encontraba encharcada entre fluidos y las babas de ese cerdo.

- ¡Abre la boca cariño!.- Le ordenó sin que ella se imaginara sus perversas intenciones.

Mamá sin saber el porqué del mandato abrió ligeramente los labios, y este aprovechándose de la inocencia y la ingenuidad de la fina Dama se lo retacó en la boca, empapándole los carnosos labios de su propio néctar.

- ¿Te gustó el sabor, Mónica?, ..es el de una hembra en brama ¡Je, je, je!..

Para seguir torturándola tan placenteramente nuevamente colocó su lengua en el chocho de mi Mamy, desde lejos podía ver cómo el desgraciado hundía su cara entre las piernas de mi progenitora tratando de sambutir lo más que podía su lengua hasta el mismísimo fondo de su ser, haciendo que ella arqueara la espalda sintiendo nuevamente ese placer acercando a un nuevo orgasmo. Este infeliz sabía cómo comerse a una mujer, parecía un perro lamiendo un gran tazón de leche, levantaba las piernas abriéndolas al máximo y así aprovechaba para lamer también los muslos, luego para acomodarse mejor volvió a mover las piernas de Mamá ahora colocándoselas en sus propios oídos, en esta posición mi Madre quedaba con todo su trasero expuesto y su vagina entre abierta, la posición era por demás humillante, el cuerpo de mi Madre estaba flexionado al máximo, sus intimidades se mostraban al descubierto y apetecibles para ese cerdo, al cual no le pasó desapercibido ya que de inmediato notó ese rosado arito de mi Madre.

- ¡Pero mira qué cosita más linda que tienes!, ..bien rosadito y apretadito, se nota que nunca lo usaste ¿verdad?

El cabrón agarró con cada mano un glúteo y las abrió todo lo que pudo, el indefenso trasero de mi Mamy quedó extremadamente expuesto. Fue ahí donde aprovechó y metió su asquerosa boca colocándola sobre ese arito color rosado que parecía querer ser devorarlo por esa ansiosa lengua. El desgraciado no se quedó con las ganas de deleitarlo, enseguida empezó a lamerlo cómo un desesperado, lamia desde el ano hasta la vagina por todo el canal, no hubo lugar que no recubriera su lengua con saliva.

Mi Madre miraba desde abajo incomoda, cómo Fernando recorría cada centímetro de su intimidad con su áspera lengua, sentía ese órgano ensalivado por todos los rincones de su privacidad, su rostro estaba colorado no sé si por la vergüenza, por la excitación o la posición incómoda en la que se encontraba. Estaba recibiendo una buena dosis de sexo oral cómo nunca antes había recibido, se encontraba con sus ojos cerrados permitiéndole a su cuerpo que explotara, esto le impidió ver lo que Fernando pretendía, este se chupo un dedo y se lo colocó en el ano a mi Madre, haciendo presión lo que ella inmediatamente abrió los ojos y exclamó:

- ... ¡NO!, ESO SI QUE NO!! .. Por ahí nunca yo… ¡NO ME LO VAS A HACER HIJO DE PUTA!!

- Tranquila mi Reina, terminara gustándote, ..lo haré delicadamente. Te haré ver las estrellas ¡Je, je, je!..

- ¡NO!! no… Todo va a ser por enfrente, por ahí no, ..eso es asqueroso yo nunca, no.

- Por si no te has dado cuenta Mónica, tú ya me perteneces, ..yo soy tu macho desde ahora y si yo digo que te voy a encular lo voy hacer. No estoy pidiendo tu opinión.

Diciendo eso metió todo el dedo hasta la empuñadura, haciendo que mi Madre sintiera su primera penetración anal.

- …¡¡AARRGGHH!!! ¡DESSSGRAACIAAADOOOAAARRGGHH!! - El grito de mi Madre fue desgarrador, que sólo atinó a decir esas palabras.

Mientras su cuerpo terminaba de soportar la intrusión de ese grueso dedo el cabrón se deleitaba con su triunfo. El desgraciado marrano sin la menor precaución por lastimarla le había enterrado su grueso dedo hasta el nudillo, mi Madre se encontraba conmocionada, abrió los ojos al máximo por el inesperado ataque, la inminente incisión de ese extraño invasor en su recto tensó todo su cuerpo, apretándole el dedo hasta casi arrancarlo.

- Pequeño..- Musito mientras su dedo se enterraba en lo más profundo.- Y muy estrecho.. Maravilloso ¡Je je je!..

Mamá sufría horrores, el terrible dedo había profanado hasta ahora su virgen agujerito trasero.

- Y eso que te metí el dedo más angosto ¡Je, je, je!..- Se mofaba el malnacido.

Fernando se reía viendo cómo mi Mamá trataba de zafarse, pero este la tenía bien sujeta y además por la posición en la que se encontraba eso era casi imposible. El desgraciado con su dedo hasta el nudillo esperó a que este se dilatara. “Uff.. Uff.. Uff.” Mientras tanto Mamá trataba de respirar relajando el cuerpo sintiéndose extrañamente penetrada. Ella nunca en su vida de casada intentó por ese canal de eso estoy seguro, su relación en la cama había sido pasmosa y monótona, tal vez un par de posiciones pero por lo regular la del misionero era con la que más disfrutaba, (bueno en ocasiones escuchaba cuando hablaba con sus Amigas). Ella nunca había estado en esta situación tan depravada, sus relaciones sólo había sido por el frente, nunca pensó en usar su otro orificio para dar placer.

- ¡Haay, hay! ¡duele no por favor! ¡hayy!- Mamá sentía como ese dedo le hacía daño, el ardor era tremendo, ella no estaba preparada para aquello, pero el infeliz estaba encima de ella metiéndole su dedo inmisericordemente, sujetándola de las piernas mientras le dilataba.

Así ese era el verdadero Fernando Montiel, el desgraciado que ahora tenía nuestra tutela, un ser despiadado y asqueroso, destrozador de Familias e integridades, y porque no decirlo ahora, de vaginas y culos, a esto era lo que ahora nos enfrentábamos, a esto nos teníamos que acostumbrar, así le gustaba y así le enseñaría a aguantar de todo.

- ¡Me vale madre que te duela perra!, ..¡acostúmbrate, porque de ahora en adelante así va hacer! ¡Je je je!..- Le decía el desgraciado sin sacar ni un solo centímetro su grueso dedo del intestino de mi Mamita.

Ella no podía más, le dolía mucho, se lamentaba de haberle permitido todo a ese desgraciado. Ahora que yo lo pensaba, valía más estar lejos, no quería estar más cerca de cabrón.

- ¡Ya no, ya no! ¡Fernando no lo soporto! ¡Aarrghh! - Se quejaba al no soportarlo ni un segundo más.

De pronto ella sintió que el dedo empezaba a girar, lo movía para todos lados dilatándolo. Mamá no comprendía porque lo hacía, pero no tardaría en averiguarlo. Fernando sacó el pulgar unos centímetros para sin ningún reparo, incrustarle un segundo dedo en su pequeño agujero. Mamá dio un fuerte respingón al sentir los dedos invasores en lo más profundo.

- ¡Q-que está haciendo! ¡aaahh aahhh! ¡Suélteme, déjeme! ¡No quiero NOO!- Gritó una vez más al sentir dentro dos dedos. Fernando los movía alternativamente riendo al sentir que ella soltaba varios gases en su mano.

- ¡Je je je!.. Cochina cabrona, ..ya verás cuando te la meta, quizás hago que zurres ¡Je je je!..- Reía el viejo sin parar de menear. Mamá al escucharlo comprendió que el viejo tarde o temprano se lo pediría, cosa que la aterraba demasiado.

- Por piedad Fernando, ..por piedad, ..me lastimas.- Le suplicó ella sujetándole la mano, cosa que por primera vez pareció calmarle.

- Ya.. ya.. ya ves que si entra, ..lo tienes súper apretado, me costó un trabajal metértelos. Siento cómo tu culo me lo quiere expulsar, ..va a ser delicioso cuando te lo meta ¡Je, je, je!..

- Por favor Fernando, ..y-yo no estoy acostumbrado a eso.- Le trataba de dar entender, a pesar del terrible dolor que sentía.

- Por lo pronto quiero tu chocha Mónica, ..el culito lo dejaremos para otro momento. Haré algo especial para él ¡Je, je, je!..

Las palabras del cerdo me tranquilizaron de momento, pero sabía que en cualquiera de estos días mi Madre le entregaría su mayor tesoro. El sujeto le sacó los dedos del trasero, mi Madre volvió su rostro a la normalidad, ya que lo tenía deformado, al hacerlo los dedos mostraban restos de heces fecales, cosa que le disgustó.

- ¡Sucia!, ..tendré que decirte que vas a comer de ahora en adelante. Para que no vuelva a suceder esto.

Dicho esto se agarró la macana, era la hora de firmar el contrato, se escupió en la punta y le dijo:

- ¡Prepárate!!, ..¡porque te lo vas a tragar todo!! - Le amenazó el cerdo mirándola a los ojos.

Fernando dirigió la descomunal cabeza de su cosa al coño pelirrojo de Mamá y la introdujo lentamente para después sacarla, para hacerlo una y otra vez, como dándole a entender todo lo que le metería. El enorme ariete de Fernando la hacía temblar.

- Fernando yo.. me da vergüenza, yo.. no he estado con otro hombre que no sea Rodolfo. Se bueno conmigo ¡Aaahhhhh!- Suspiro ella, que sentía como de nueva cuenta, el desgraciado le devoraban los pechos mientras le rosaba con su descomunal herramienta la entrada de su vagina.

- No te preocupes mi amor, ..te tratare como si fuera nuestra luna de miel, como si fuéramos unos recién casados.- Se burlaba el viejo.

Ese comentario en lugar de tranquilizar a Mamá la ofendía, Fernando sabía que a todo su alrededor había recuerdos de la boda de mis Padres, de la perfecta y tan envidiada familia que teníamos, parecía que este desgraciado siempre odio a mi Padre, como si le tuviera un gran recelo, una rabia inaudita a la que yo no podía entender porque, mi Padre nunca lo menosprecio, es más, siempre lo trató de ayudar, lo colocó a su mano derecha, como uno de los responsables de la Empresa, lo ayudó a crecer, a desarrollarse, a tener nivel económico y estatus social, porque nos hacía todo esto.

Mamá se encontraba aplastada bajo la tremenda barriga de ese cerdo, sintiendo su cosa jugar entre sus piernas, parecían un oso queriendo aparearse a una sensual diosa. Fernando entonces tomó unas almohadas, y colocándolas en su espalda de una manera que quedara más expuesta, la miró, estaba decido, pronto tendría a la mujer de sus sueños, a la Señora inalcanzable, a la fiel Esposa. Tomándola de las piernas las levantó para poner los tobillos en sus hombros. ¡No-lo-podía-creer, ..cerré los ojos, ..ese cerdo asqueroso estaba a punto de violar a mi Mamy!! Comenzó a frotar su cosa en la pequeña hendidura de ella, quien lo miraba nerviosa, con miedo, pero a la vez resignada a recuperar la tutela de su pequeño hijo.

- Ahora si mi amor, ha llegado la hora de que te conviertas en mi mujer.- Le dijo el malnacido, acariciando su rostro, provocándole escalofríos, mientras le besaba los pies con una sonrisa de oreja a oreja.

- Por favor Fernando despacio, ..despacio que soy una mujer frágil, y tengo miedo.- Le contestó ella, mirándolo, suplicándole.

Su enorme falo se encontraba ya bien erguido al frente de su asqueroso cuerpo mientras su atemorizada victima veía cómo esta tremenda tranca se acercaba hacía su cuevita amenazando con lastimarla. Mamá tragó saliva y se preparó para recibirla con temor, ese pedazo de carne lleno de venas podía partirla en dos porque era tremendamente gorda. Ante mi perpleja mirada veía cómo mi angelical Madre, que se había decidido a entregársele con chantajes cómo solamente con mi Padre yo la consideraba capaz de hacer, y dejarle tener esa oportunidad única de acomodarse entre sus piernas para permitirle acoplar a ella su abominable cuerpo. Miraba cómo Mamá clavaba su mirada ante ese cíclope que se colocaba entre sus piernas con terror. Pero en lo que si trató de suplicar fue que el tipo se la quería enterrar sin ningún tipo de precaución.

- ¡P-pero ponte condón! ..

- ¡Je, je!.. No mi amor, ¡las putas cómo tú se cogen a pelo!, se disfrutan ..que condón ni que la chingada. ¡Abre más las pinches piernas y no te muevas!

- ¡Aaahh! ¡aahh! c-cuidado, con cuidado Fernando.- Decía Mamá que ya sentía la punta de esa cosa entrar en su hendidura pequeña.

Fernando estaba que no se la creía, fue tan fácil poder engañarla, fue tan sencillo apoderarse de ella. El Asqueroso panzón se acomodó bien entre sus piernas y embarró con baba la hendidura de Mamá, para después colocar su punzante y colorada cabezona en la entrada… para amenazar.

- Quiero que me veas cuando te la vaya metiendo, ..quiero ver tus lindos ojitos cuando te la vaya enterrando.

Y así sin más Fernando empujó poco a poco, su gruesa cosa entraba en mi Mamy que tenía el dolor reflejado en su rostro, pero aguantaba todo, se sentía con la obligación de soportar con tal de mantener a su hijo a su lado. El desgraciado con su lengua lamiendo las plantas de sus pies, empujó más observando como ella se comenzaba a retorcer y a respirar más rápidamente.

- ¡Oh, ah!, Lista mi amor, ..¡ahí te va mi Reina!

- ¡AAAHHH!!! Des.. pacio.. po..rrfa.. vor.. ¡Ummhh!!

- Tranquila mi Reina, ..que apenas va la cabecita ¡Je, je, je!..

- T-en cuidado Fernando, ..despa.. despacito.

- Una vez que empiece ya no paro, te lo advierto.

Esa última frase debió causar más temor en Mamá, pero estando tan decidida y en esa manera tan rara nada la importaba, solo quería que aquel cerdo terminara. Fernando sin más esperar, se irguió, apuntó con su bestial cosa a la palpitante intimidad de mi Mamy y lanzó una estocada certera que consiguió hundir su descomunal glande hasta la mitad provocando un alarido de dolor indescriptible en ella.

- ¡HAAAA!!, OH POR DIOSSS!!, OH POR DI....!!

Mamá creyó que perdía el conocimiento ante aquel ataque, se desvaneció por unas décimas de segundo y no pudo contener el grito. Hasta ese instante no había sido consciente de las dimensiones de la cosa de ese tipo. Prácticamente la había expandido por dentro, sentía que la iba a rajar y ni siquiera había entrado del todo.

- Hay mi amor, estas muy cerrada por dentro.- decía el muy hijo de puta, que tenía la punta de su miembro sujetada por la cavidad de Mamá, que se retorcía acostada debajo, con la punta de su cosa dentro.

El infeliz se incorporó un poco, quedando arrodillado en la cama; tomó las piernas de mi Mamy y las poso de nueva cuenta en sus hombros. Tomo su cosa y con mucho esfuerzo fue metiendo de a poco, sentía como si una muy delgada pared lo detuviera, que no le permitía el paso. Levantó entonces la vista y pudo ver a Mamá, toda sudada con sus mejillas completamente rojas, señal de que estaba sufriendo. La cosa de ese cerdo entraba poco a poco, Fernando sentía como a su paso el glande, hacía estragos en la intimidad de mi Madre, que en estos momentos movía su cabeza de lado a lado soportando el dolor de ser penetrada. Fernando excitado al máximo, retrocedió y volvió a atacar sacándole otro grito a Mamá pero no tan duro como el anterior, poco a poco su vagina se iba a amoldando a aquella cosa, si es que eso era posible, y así otra vez y otra, avanzando un centímetro más en cada embestida.

- Ya está mi amor, te la has comido, ..ahora comenzare a cogerte como se debe.

- ¡Hay, haayy .. p-por favor .. no ..ya .. NOOO!!- Gritó cuando el glande, como si se tratara de un hierro candente, la marcara como una res.

- Tranquila mi reina, tranquila, ..ahora tendrás mucho de que platicar cuando vayas con tus amigas de sociedad, ¡Je je je!.. Cuando le platiques a ellas, lo que te hice.

Fernando otra vez encima de ella le hablaba bajito al oído, como si quisiera calmarla, cosa que no sucedía porque el dolor que sentía ella era horrible, lágrimas de dolor caían de sus hermosos ojos azules, por el dolor y por saber que ya era la hembra de ese cerdo.

- .. ¡HAYY!!, ¡HAYY!! .. Despa… despacitooo… no la aguanto… no la aguantooo… es-esta muy gorda...

Mamá se quería salir, quería que le sacaran esa cosa que le hacía tanto daño, sentía que le faltaba el aire, ya que el cerdo prácticamente estaba totalmente aplastándola contra su cama. Fernando no se movía, solo mantenía su verga dentro, quería moverse pero la vagina de mi Madre era demasiado pequeña para hacerlo, no había espacio, y ella seguía retorciéndose de dolor, tomando las sabanas con sus manos las apretaba cerrando los puños y con un grito ahogado en su garganta, movía el rostro buscando alivio. Yo estaba llorando a ver la imagen de sufrimiento y el rictus de dolor en la cara de mi Mamy, me daba la impresión que su fea cosa se había quedado pegado dentro de ella, como si fuera un perro.

Y cuando pensé que las cosas no se podían poner peor, el insensible sujeto se dejó caer por completo encima de mi Madre lo que provocó que su enorme cosa se le sambutiera en lo más profundo separando al máximo sus pliegues vaginales y dejándola muda por completo.

- ¡Je, je!.. Porque crees que hasta las Putas me corren ¡Je, je, je!..

La enorme tranca de Fernando abría al máximo la hendidura de Mamá, ¡y todavía faltaba más de la mitad!!, Los ojos de Mamá casi se le salían, sintiendo cómo ese tronco se deslizaba hacía su interior. Ella al sentirse llena y que este siguiera empujando, trató de zafarse al sentirla hasta el útero, ya no la aguantaba. En eso cómo reacción que le suelta una cachetada a Fernando, este puso una cara de enojado que hasta a mí me dio miedo…

- ¡HIJA DE PUTA!!, ..con que la quieres por las malas ¿ehhh? ..

El desgraciado se puso cómo diablo, y usando sus fuerzas la agarró de las caderas y la atrajo hacía él con todas sus fuerzas.

- !!HAYYY NO............

Mi Madre quedó sin habla, su voz se cortó por completo, toda la verga de Fernando quedó enterrada en su matriz hasta los güevos, las nalgas de Fernando se miraban apretadas de la fuerza que aplicaba en tener su cosa hasta el fondo…

- ¡Así la querías perra!!, ..pues ahora no te sacó hasta que te acostumbres desgraciada.

Y ahí la dejó, enterrada un buen rato, mi Madre no podía decir una sola palabra, apretaba los ojos y movía la cabeza diciendo no, sus dientes los mantenía apretados para aguantar la presión de esa tranca. Fernando agarró las tetas y las apretó con fuerza, ya no había más caricias de este hombre, ya sólo le importaba su placer, no importando que la dejara invalida con sus envestidas.

- .. F-Fernando.. por favor.. sácala poquito la siento hasta adentro, me haces dañoooggghh..

Escuchando las suplicas de Mamá la sacó hasta la punta, no podía creer que todo ese pedazo de carne pudiera enterrarse dentro de mi Mamy. La estaca salió de mi Madre bañada en abundantes fluidos, que cómo si fuera un medidor de aceite se veía claramente hasta dónde le había llegado. Él agarró a Mamá del cuello y se la volvió a dejar ir toda, era algo tan aterrador que ya no quise ver más, me agaché cerré los ojos y me tapé los oídos, los gritos de Mamá salían de la casa, eran estremecedores, parecía que la estaba matando, la pobre sentía que la partía en dos.

- ¡Ya te dije que cuando empezaba no paraba, cerda!!

- Ahhhh, ahhhh, ahhhhh, ahhhhh, Me matas, nooghh!!

- Te vas a acordar de mi toda tu vida, Puta.

Fernando entonces, metió sus manos por en medio del colchón y la espalda de mi Madre para levantarla, atrayéndola hacia su enorme barriga, la fue jalando dejando una gran mancha de sudor donde ella había estado; la jaló hasta llegar al filo de la cama, con ella montada en él, que por cada movimiento Mamá sentía un enorme dolor que le paralizaba las piernas, quería que eso se saliera que le dejara de hacer daño, pero al contrario este disfrutaba enormemente tener su estaca enterrada.

- ¡Fernando piedad!!, ..¡HAYYY!! ¡HAYY!! No la aguanto, no la aguanto ¡HAYYY!! ¡HAYY!!

Ya sentado en la cama, con las piernas de mi Mamy una en cada lado de su cuerpo, Fernando la tomó de sus nalgas y la fue bajando y subiendo lento, pero no para cuidar a mi Mamy, sino para el poder hondar más, hacerle más placentera su violación. Mamá instantáneamente se abrazó al seboso cuerpo de Fernando, posando sus brazos en los hombros al sentir el movimiento de penetración, sentía como que su vagina se contraía por cada subida y bajada, como aceptando más y más a su invasor pero el dolor no cedía.

- Por dios Fer, ..m-me arde mucho, no …no te ..no te muevas por favor ¡uff, uff!!, aagghhh!!.- Pedía ella desconsolada, pues el cerdo le hacía mucho daño.

- Lo tengo que hacer así Mónica, ..si no nunca te acostumbraras a esto. Ya siento tu panocha bien amoldada, me parece que te está empezando a gustar tenerla dentro .. ¡Sujétate bien de mi Mamacita, que lo hare más fuerte!!

Diciendo esto comenzó moverse más rápido, Mamá gritando un último ¡Por favor nooo!!, se aferró a sus hombros grasientos, soportando el dolor que poco a poco desaparecía. Por cada subida y bajada ella se quejaba menos y gemía más, los jugos vaginales que poco a poco salían hacían su trabajo de lubricarla, provocándole más y más placer en lugar de dolor.

- ..Oh, oh, Te voy a convertir en mi putita sucia para mi placer personal, ..serás mi hembra cuando yo quiera y a la hora que se me antoje. Oh, oh, .. Cuando salga de la oficina vendré a cogerte, cuando me acuerde de tu Esposo vendré a montarte y cada vez que abraces y beses a tu hijo recordaras que gracias a él es como te tengo ahora.

Diciendo esto, el cerdo comenzó a moverse, en un mete-saca casi violento, Mamá se apretaba a sus hombros con las uñas, soportando el dolor de las arremetidas que cada vez eran más rápidas y firmes, los dos comenzaron a sudar, ella gemía y gemía cada vez más fuerte, ya no importando que fuera yo a escucharles.

- ¡Oh, oh!, Dame tu boca que quiero probarla.- Le dijo jadeando.

Pensé que Mamá no lo haría, que le aborrecía, pero entre los brincos y arremetidas ella acercó su boca a la de él fundiéndose en un largo beso, jugando con sus lenguas, derramando y entre calando las babas. Mis lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas, no entendía como mi Madre se estaba comportando de esa manera, no entendía cómo podía besarlo. Cerré los ojos y llorando me fui bajando de las escaleras, me encontraba abatido y confundido, nunca pensé poder ver a mi Mamy besando y entregándose a otro hombre. ¿Que acaso así serían nuestras vidas de aquí en adelante?, ¿acaso ese viejo cerdo tenía razón cuando decía que la haría su puta y que vendría a poseerla cuando quisiera? Estuve a punto de bajar e irme a llorar a la calle cuando volví a escuchar esos tremendos gritos de dolor por parte de ella y este desgraciado que no paraba. Se la enterraba violentamente ya sin ningún remordimiento. Con la verga hasta el fondo daba círculos con su cadera para que esta se sambutiera hasta lo más profundo. Abrazó a Mamá levantándola en peso con su protuberancia incrustada en su matriz, ahí es cuando supo mi Madre el significado de las palabras “empalar, boquetear, atravesar, taladrar.”

Podía ver a mi Madre claramente con sus piernas abiertas agarrada del cuello de Fernando, mientras que este la tenía agarrada de sus cachetes traseros con las dos manos, abriéndoselos literalmente. La subía y la bajaba de una manera brutal, haciendo que se deslizara sobre su verga con su mismo peso. Mi Madre ya no se quejaba ni sacaba ningún sonido sólo mantenía los ojos cerrados. Desde mi posición detrás de la ventana podía observar claramente cómo el garrote de Fernando lleno de los fluidos de Mamá se enterraba ya sin dificultad por completo. Cuando ella subía su vulva escurría líquidos trasparentes que terminaban en los güevos de ese gorila.

- Uff, off, .. ¡Así la quieres perra!!, ..¿así es como te gusta que te traten? ¡uff, offf!..

- ... Si.- ¡Así respondió ella dejándome petrificado!

Solo eso balbuceo mi Madre. Su rostro había cambiado, se veía cómo otra mujer, cómo poseída por el enorme placer que le producía ese monstruo que la llenaba completamente. Ahora simplemente aquellas palabras lejos de carecer ya de ningún significado, todas se volvían en contra de ellos y de mí mismo al estar yo en aquel instante en aquel sitio dónde sin mi querida Madre suponerlo siquiera, me encontraba yo atento de cómo ella, esa linda mujer de tez blanca, de buena familia que había asistido a los mejores colegios, casada y Madre de un hijo, sin más se entregaba por completo al placer que otro hombre, el empleado de mi Padre le estaba prodigando, llenando por completo aquella feminidad con su enorme, larga y sumamente gruesa erección.

- ¡Je, je, je!.. Sabía que te terminaría gustando, ..si eres toda una sorra por dentro, nomás sentiste verga y no paras de chorrear. .. ¿Ya vez como te gusta? y tú que te le dabas de estirada y altiva, ..cuantos años perdiste de tiempo con tu Marido, al que ni siquiera se le debía parar la verga, ¡Je je je!.. Siente a tu macho, disfruta como perra rastrera.- Mamá ya no lo escuchaba, estaba inmersa en unas sensaciones que nunca a sus 37 años había sentido.

Fernando le babeaba toda la cara y los hombros, bajaba a mamarle los pechos como un aposento, estaba como loco, como un auténtico degenerado, mientras la clavaba una y otra vez sobre su verga, haciendo que Mamá gimiera más fuerte con una cara de placer, por todo lo que le hacían a su cuerpo.

- ¡Pues tómalo aquí lo tienes! ¿Quieres verga Mamita?, ..pues yo te la voy a dar.

Tiró a Mamá sobre la cama para acomodarse, ella quedó con sus piernas abiertas mostrando su intimidad tremendamente dilatada, su exterior se encontraba coloradísimo contrastando con su piel blanca. Tenía empapados los vellos pelirrojos de su vientre de su propio néctar.

- ¡Ponte a cuatro patas!, ..te montaré cómo una autentica perra.

Ella con una autentica cara transformada en otra persona, colorada, sudorosa, ya no tenía objeción, quería volver a sentirse completamente llena por dentro, su cuerpo la traicionaba, además ya había pasado cerca un mes desde la muerte de mi Padre, más los meses que duró en cama antes de morir, su cuerpo lo necesitaba, creo que dentro de esos meses Mamá no había recibido contacto con un hombre ni mucho menos una caricia. Quizás por eso su cuerpo estaba ardiendo ahora sin importarle de quién fuera el órgano.

Mamá sintió que el aire se le colaba entre la vagina, sentía un poco de alivio de ya no tener dentro esa cosa hecha de carne, pero aun así su cuerpo se lo pedía, deseaba más, culminar, terminar de explotar esa sensación que le quemaba, que la obligaba hacer cosas que jamás hubiera imaginado. Ella cómo pudo se colocó de a perrito esperando la estocada, Fernando con sus dos manos abrió las nalgas de Mamá para poder observar los dos orificios a la perfección, la vagina de Mamá se mostraba bien dilatado, le hubiera podido entrar una mano sin esfuerzo si hubiera querido, este desgraciado le había floreado la vagina con su tremenda reata y todavía quería más, quería seguir taladrando esa rendija que tantos años deseo y que ahora tenía a su disposición.

Fernando bajo la cabeza de Mamá hacía la cama, ocasionando con esto que sus nalgas se pararan y se abrieran, dejando al descubierto su pequeñísimo agujerito rosado, el cual también se encontraba colorado por las pasadas dilataciones. El cerdo acercó su lengua y lo lamio para después succionarlo, como si tratara de besarlo. Mamá sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo, movió su trasero al compás de las chupadas y succionadas de la boca de Fernando. Una vez terminada su labor, este se posó detrás de ella y escupiendo su mano, le embarro saliva a la entrada de su vagina, que aunque no lo necesitaba la quería lubricar para penetrarla de nuevo. Y así sin avisar le clavó su cosa de un solo golpe, “¡ARRGGHHHHH!!!” Gritó, para empezar a penetrarla salvajemente. Mamá sintió una vez más el grosor del miembro venoso de Fernando, que en profundas acometidas hacia gritar de dolor y placer a mi pobre Madre.

- Aaahh uuuhh dueleee, duele. .. Des-despacio por favor ¡Ouch! …despaa.. cito… No Argh!, tan fuueertee.

Los gemidos de mi Madre me hicieron reaccionar, cuando volví a mirar ya le tenía media cosa dentro, ella con las mejillas apoyadas en la cama y con sus manos crispadas soportaba con ahínco la entrada a esa cosa infernal. La escuché gemir de dolor, vi su cara desfigurarse tratando de aguantar la tortura de sentir desgarrarse sus musculo ante la presión de ese miembro gigante; vi como el trasero de mi Mamy se había deglutido hasta la mitad de esa cosa. Él detuvo el avance para darle un respiro, Mamá respiró profundo y se aflojó en señal que quería que él siguiera ensartándola. Fernando no espero un segundo, de repente empujó y de un solo envión se la enterró hasta los güevos.

- ... ¡¡¡Aaaaaaahhhhhhhhhgg!!!!- Gritó ella haciendo que de sus ojos salieran tremendos lagrimones. -¡Hijo de puta, me destrozas!!!, - Le gritaba ella enfurecida.

- ¡Que no es lo que te gusta puta!!- Le contestaba el maldito mientras la aferraba de los cabellos y la tiraba hacia atrás para ensartarla mejor.

- Arghh Nogh. ¡Basta, basta! me estas reventando!!,- Seguía gritando ella mientras este seguía bombeándola salvajemente.

Quizá ese era el momento que yo tendría que aparecer y salvar a mi Madre de semejante cosa que le estaba metiendo, pero algo no dejaba que intervenga, era como que quería seguir viendo lo que el hacían, seguía apretando mi bulto duro que no dejaba de derramar ese líquido lubricante.

Fernando aceleró el ritmo, se pegó a ella echándose sobre su espalda, la sujeto de cuello mientras la babeaba, y agarrándola de la cintura con violencia, empezó a meter solamente una pequeña parte de la longitud de su cosa a velocidad de vértigo, durante nos veinte o treinta segundos, en los que Mamá gritaba y se retorcía. Lo que más miedo me daba era su increíble cara de violador que el acto sexual le producía. Se agarró la base de su aparato y se dedicó exclusivamente a meter y sacar el glande. Le estaba abriendo la entrada, literalmente hablando.

En unos cuantos segundos ese cálido y húmedo agujero, ya sin resistencia alguna lo recibía gustosa, no lo podía creer, ya se había acostumbrado a él que hasta los güevos se la dejaba ir. ¡El sexo de mi Madre permitía perfectamente que toda esa barra de carne desapareciera en su interior! El infeliz lo había logrado, garraba las nalgotas de Mamá con sus dos manos, pequeñas se veían al lado de los tremendos cachetes de mi progenitora, que se tambaleaban al chocar con su barriga bofa haciendo un singular sonido “¡PLAFFF!! ¡PLOFFF!! ¡PLAF!! ¡PLAF!!..”

Fernando estaba cómo loco viendo esas carnes rebotar sobre su cintura, las que empezó a cachetear bien duro como si de un potro salvaje se tratara. “¡SPLASHHH!!! ¡SPLASH!!! ¡SPLASHHH!!! ¡SPLASH!!!...” Ella a cada manazo hacía un gesto de dolor con su rostro, y es que Fernando le dejaba caer toda su gorda mano con coraje, sus glúteos tomaron un color rojizo intenso, se las estaba dejando realmente mallugadas. Pero eso no detuvo a este infeliz que siguió con su castigo... “¡SPLASHHH!!! ¡SPLASH!!!...”

- Apuesto a que el pendejo Rodolfo nunca te jodió así. ¡Ufff, off!.. Como una autentica perra ¿verdad?

- ¡NO!! ¡HAYY!! Me matas… ¡HAYY!! ¡HAYY!!

Lo que escuchaba me destrozó aún más. Mamá dejaba que ese infeliz desgraciado se expresara así de mi Padre, era como si no comprendiera lo que estaba diciendo, concentrándose simplemente en galopar salvajemente a aquel hombre, parecía que estaba ida, le estaba gustando todo lo que ese asqueroso le hacía, ya no guardaba un atisbo de decoro. Abría la boca y se chupaba los labios, no paraba de mover las caderas, sus pechos se tallaban sobre las sabanas de adelante hacía atrás incesantemente mientras el asqueroso viejo la nalgueaba. Entonces, disminuyó el ritmo de sus embestidas, se agachó, rodeó su cuello con sus brazos y le besó apasionadamente largo rato. Hubo un largo silencio.

- ¿Y te gusta verdad?, ..te gusta que te trate cómo una vil Piruja, ¿verdad Mónica?

- ¡Aahh!! ¡Aah! si, despacito… despacito… sigue…

Mi madre parecía encontrarse en un estado de éxtasis sin importar ya nada de lo que la rodeara, disfrutando aquel monstruoso instrumento dándole todo aquel placer que parecería ella jamás haber sentido antes dentro de su ser. Sus pantaletas de las cuáles había sido despojada por ese maldito sujeto seguían ahí sobre su cuello para recordarle aquella fidelidad de la que tanto se expresaba o en ocasiones la había yo escuchado presumir ante sus amistades. Y es que ver esas grotescas imágenes que seguramente quedarían guardadas en mi memoria por mucho tiempo para mí eran perturbadoras. Ver a mi hermosa Mamy siendo copulada ferozmente con aquellas poderosas embestidas que la hacían gemir y balbucear de placer, mientras que en su propia agitación mordía una almohada y se aferraba al esponjoso almidón de su cocha.

Fernando se la cogía de una manera que yo ni en las películas hubiera imaginado, con la mano izquierda le agarró ambas manos a mi Madre sobre la espalda, provocando con ello que el único apoyo que tuviera fuera su rostro contra el colchón. Quise entrar, pensé que lo mejor era entrar abajo y dar un portazo como que había llegado de improvisto, pero entonces mi Madre empezó a gemir. Observé detenidamente y vi como ella lo disfrutaba. Fernando le daba sin parar mientras ella ponía los ojos en blanco. Mi Madre ya no parecía la misma.

Mientras que Fernando le musitaba no querer parar nunca de fornicarla, al tiempo que quizás dentro de su aturdimiento sin ya darse cuenta de ello o importarle siquiera, cada vez que él se replegaba para tomar un nuevo impulso que clavara su carne contra el centro de mi Madre, ella hacía su cuerpo hacia atrás para levantar nuevamente su pelvis al buscar encontrar junto con él, el momento preciso en que con una nueva arremetida, pudiera poseerla hasta el último centímetro de su ser.

- ¡Ufff, off!.. ¡Las Putas cómo tú se cogen así!, hasta los güevos ¡ufff, uff!..

El desgraciado recargo todo su peso cayendo encima de Mamá…

- ¡HAYY NOOO!!! ¡HA-HASTA ADENTROOOOAAAYYY!!! ¡HAY!!!

Solo eso gritó mi Madre al sentirla ahora si hasta el interior del útero. El infeliz se volvió a incorporar detrás de ella sin soltarle de las caderas, se lamió el dedo más gordo de su mano y se lo colocó en el orificio anal nuevamente, ella no pudo notarlo por las fuertes envestidas que estaba recibiendo. El desgraciado aplicó fuerza sobre el aro rosado y se lo sambutió hasta la coyuntura, ya no les platico el grito desgarrador que pegó mi Mamy. El grito debió de escucharse cómo a tres cuadras de la casa, el desgraciado la estaba jodiendo por sus dos agujeros, le metía su cosa y le sacaba el dedo del ano, le metía el dedo y sacaba su cosa de la vagina, se estaba sincronizando el muy infeliz para cogerla y encularla. Me sorprendió el aguante que tenía este desgraciado, ya tenía cerca de una hora montando, estaba empapado en sudor, las gotas de su frente caían en la espalda de Mamá, los vellos de su espalda estaban mojados cómo si se hubiera duchado, el sudor de ambos se mezclaba en uno sólo, los dos jadeaban de placer estaban copulando cómo animales.



Las interrogativas pasaban por mi cabeza. “¿Por qué?”, me preguntaba entonces. ¿Porque la vida nos había castigado de esta manera?, ¿por simple capricho o estupidez?, ¿por qué así?. No me podía creer lo que mis ojos veían. Mamá lo aceptó, se dejó hacer… aceptó abrir la boca para que ese cerdo le metiera la lengua hasta la campanilla mientras que ella le abrazaba. Si en este momento me hubiesen pinchado, juro que no me habría salido sangre. Extrañamente mi cuerpo se vio traicionado por un instinto oscuro, que noté como mi verga comenzó a palpitar dentro de mis pantalones. A pesar de estar viendo como ese cerdo asqueroso abusaba de mi Mamy, la escena me causaba un morbo tan grande que antes de que me diera cuenta acabé totalmente dentro de mis pantalones, no era mi primera vez que eyaculaba, pero si con algo que estaba viendo en vivo. La forma en que ese viejo estaba poseyendo a mi Madre me hizo saber que ella ya no sería la misma de antes. Entre sus gemidos y muecas de dolor Mamá se lo estaba pasando en grande. Aunque no me encontraba lo bastante cerca, podía intuir la mirada extraña en mi Madre. Ese deseo irreconocido. Esa nueva forma de comportarse. Mamá odiaba profundamente a ese cerdo, pero ahora ya no sé qué sentía. ..

Con mis interrogantes dándome vueltas en mi rojiza cabeza, observé como Fernando se dejaba caer sobre ella, apoyando los brazos de manera de abrazarla por detrás, acomodando sus manos entre los turgentes pechos de mi Madre para sujetarla. Ella acariciaba sus cabellos y sus manos, apretándolas contra su cuerpo. Las nalgas de ese cerdo, en esa posición, podía ver como se contraía y relajaba en cada profunda penetración. Se veía que ella no aguantaba más del placer. Sin entender que era lo que me ocurría, verla gozar de aquella manera me estaba poniendo muy caliente, mi cuerpo temblaba y algo espeso salía de mi pequeño pene. Continuaba observando, pero la escena no acababa. Sin darme cuenta estaba aumentando el ritmo de las embestidas que le propiciaba ese malnacido a mi Madre, la profundidad y el ímpetu de la cogida era cada vez más fuerte.

Fernando buscó la boca de mi Madre que gemía de placer debajo de él, ella le daba ligeros tirones en el pelo que hacían que el placer de ambos se incrementara de forma increíble. La estaba volviendo loca de placer y eso que solo era para empezar con el trato. De pronto le metió la lengua hasta la garganta y Mamá le volvió a responder entrelazándola con la suya. No sé qué me lastimaba más, verla gemir y berrear como una puta u observarla así, besándose de esa manera tan vulgar con ese cerdo que se mofaba de mi Padre.

Afortunadamente parecía que Fernando estaba llegando a su límite. Se levantó, agarró a Mamá de las caderas y fuertemente le empezó a joder con una rapidez, ella era empujada hacía el frente violentamente produciendo ese conocido sonido de sus glúteos contra la barriga de él “¡PLAFFFF!!! ¡PLOFFFF!!! ¡PLAF!!! ¡PLOFFF!!!” Hasta que de pronto con un par de profundas estocadas finales, ya no tan violentas aunque si intensas, el cerdo encajó la entera extensión de su miembro dentro de la cálida abertura de mi Madre que entre sollozos y gimoteos, lo aceptó por completo, al mismo tiempo en que aferrándose de las maltrechas sabanas de su cama con sus delicadas manos se atenazó firmemente para aguantar toda la extensión y con sus dientes morder la almohada que parecía un vano intento por ahogar sus cada vez más escandalosos y aberrantes gemidos que sin poder controlar sus propias reacciones ante la inexorable proximidad del más atronador orgasmo que yo recuerde haber presenciado de una mujer explotó ....

-“..... ¡AAAAAAAIIIIIIHHHHHHHH!!!!!

Mamá explotó en el orgasmo más intenso y duradero que estoy seguro que nunca había experimentado jamás, su cuerpo se tensó al máximo y empezó a temblar sin poder evitarlo. Sus ojos los mantenía cerrados y mordía la almohada con tanta fuerza que parecía querer dislocar la mandíbula. En ese momento ella, con el rostro sonrojado, y con la boca mordiendo la almohada empezó a temblar todo su cuerpo. Fernando no tenía misericordia y le siguió dando. Seguí observando aquello por un momento, hasta que el rostro de mi Madre y sus piernas ya no pudieron sostenerla, finalmente relajó las mandíbulas mostrando esa sonrisa de satisfacción que tienen las mujeres cuando quedan bien satisfechas. Mientras atrás, las nalgas de Mamá eran violentamente chocadas por los güevos de este. “¡PLOFFFF!!! ¡PLAF!!! ¡PLOFFF!!!” 

- ¡Ahí te va chiquita!, ..toda mi leche, trágatelos ¡OOOOOOHHHHHH!!!!!

¡El desgraciado cerdo descargó todos sus güevos en el interior de mi Mamita!, a cada empujón que le daba le soltaba un chorro de esperma hasta el interior de su vulva, yo pude contar cómo 6 chorros depositados y ya en el último lanzó a Mamá hacía el frente haciendo que fuese a caer al piso. Ella se encontraba convulsionándose a medio orgasmo todavía cuando este infeliz la aventó cómo si fuera una cosa desechable.

- .... ¡AAHHH!! ¡OOOHH!!.. ¡Puta madre estuvo delicioso!, ufff!!! ..tienes una chocha buenísima ¡AAHHH!!… Lástima que tengo que trabajar si no te estrenaba ese culito de una vez.

Mi Madre se encontraba en el suelo cómo una basura desechable, sudada, acalorada, encogida y aún convulsionándose tratando de calmar su cuerpo que estaba sobrecargado en emociones y sensaciones nunca antes experimentadas. La dejó allí, tumbada sobre el frio suelo semi inconsciente. Ese orgasmo no podía ni compararse a los que seguro había tenido con mi Padre ni a los que seguramente conseguía cuando se masturbaba. Pasaron unos segundos para que ella terminara de temblar, al hacerlo sólo recogió sus piernas en posición fetal y ahí se quedó un rato tratándose de reponer de la tremenda montada que le habían dado. En su posición se le podía ver cómo la vagina le había quedado tremendamente dilatada, coloradísima e hinchada, además que empezó a expulsar un calzo blanquecino que seguro era la lefa de ese cerdo que por borbotones le había depositado. Toda esa espesa leche ya no le cabía en la vagina, este infeliz tenía una gran cantidad de leche sus arrugadas pelotas, tanto que mi Mamy hizo un pequeño charquito ahí dónde se encontraba tirada.

Fernando se levantó poniéndose la ropa, viendo a Mamá tirada sobre el piso tremendamente agotada. Fue al lavabo a limpiarse la cara, tomó su saco y le tiró al piso dónde se encontraba recostada mi Madre el primer cheque de la mensualidad. El desgraciado en vez de pagar lo que por derecho le correspondía, parecía como si le estuviera pagando a una Puta por sus servicios. Con una malosa sonrisa la miró ahí cómo la había dejado y le dijo:

- Toma, ..tu mensualidad. Además te voy a dar un poco más para que vayas a depilarte toda, ..no te quiero volver a ver con la chocha toda llena de pelos ¿Has entendido?

Mi Madre recostada en el suelo totalmente desguanzada cómo muñequita de trapo sólo atino a mover la cabeza en forma afirmativa, ya sin fuerza para protestar nada.

- Estos calzones me los llevo de trofeo ..y no te preocupes por Pedrito, se quedara contigo hasta mayor aviso. ¡Je je je!..

Mi Madre había cumplido el trato, se había dejado usar de todas las maneras posibles para no separarnos, me sentía culpable, por mi culpa mi Madre había sido violada de la manera más ruin por este desgraciado, pero no teníamos opción, este infeliz nos tenía en sus manos y podía hacernos lo que quisiera, al menos hasta que yo cumpliera la mayoría de edad y pudiera dirigir la Empresa. Mientras tenía que aguantar los abusos que mi Madre iba a ser sometida para no ser separados.

- Tomate esta pastilla, ..¿no queremos darle un hermanito a Pedrito? ¿verdad? ¡Je, je, je, je!..

Mamá se repuso y como pudo trató de cubrirse con la sabana, intentando recuperar un poco de su perdida dignidad. Estaba avergonzada por todo lo ocurrido. Al contrario de ese maldito, que estaba fascinado por cómo le habían salido las cosas. Mi Madre era de las mujeres más hermosas y de las mejores vestidas de esta ciudad, siempre pensé que nada podía pasarle, las cosas malas no iban con ella, ella era intocable, ¿quién podía discutírselo?. En eso estaba cuando escuché la voz de ese cerdo gritándome, tuve que bajar con una gran rapidez antes de que me cacharan. No recuerdo exactamente como lo hice ni como llegue a parar tan lejos de casa, sé que estuve largo rato deambulando con la mente en blanco… lo siguiente que recuerdo con claridad es que aparecí a 3 cuadras de la casa, deprisa regresé y me fui al patio del frente, recogí mi balón y me quedé ahí para que creyeran que estuve jugando todo este tiempo. Cuando salió Fernando tenía una cara de triunfador, traía una sonrisota de oreja a oreja, y cómo no, si se había gozado a mi Madre, que digo gozado, floreado a la mujer de sus sueños.

- ¡Pedrito donde andas carajo!, ..ven te tengo una buena noticia. Ya hablé con tu Madre y .. ¡Je je je!.. Me convenció plenamente ¡Je, je, je!.. de que te quedaras con ella.

Yo sabía a qué venían sus palabras, pero cuando se detuvo a mi lado, pude observar con incredulidad y sorpresa cómo se metía la mano a su bolsillo para sacarla y extraer esa delicada tela, que ante mi asombro llevó a su nariz para después limpiarse el cochino sudor de su frente, lo que en realidad eran las pantaletas de mi Madre!!!, me miró de reojo mientras se sonreía de modo burlón y decía:

- Pórtate bien cómo hasta ahora, ..y vas a estar siempre con tu Madre. ¡Chao!, nos vemos luego.

Con su sínica sonrisota se subió a su lujoso coche, el cuál era de la compañía por supuesto. Yo me quedé pensando si me habría visto o porque diría eso, en eso recordé a mi Madre y subí hacia dónde estaba ella gritando para que tuviera tiempo de reponerse, no quería encontrarla con su vagina toda despedazada ¿verdad?.

Pero antes hice una parada rápida en mi cuarto, (tenía que cambiarme los calzoncillos) A mi mente acudían toda clase de imágenes morbosas y excitantes de cuanto mis ojos acababan de presenciar: la manera en que la besaba y le metía su asquerosa lengua; las veces que la hizo exponerse con su cuerpo desnudo; disfrutando de sus pechos y de sus glúteos; cuando la hizo chuparle su cosa y sus güevos, sin olvidarme claro está en cómo la obligó a chuparle el culo, con esta última casi vómito, pero volvía a recordar como la poseyó en el aire y a cuatro patas como lo hacen los perros; el polvo final si me dejó aturdido, el rostro de mi Madre desencajado y la manera tan ruin y perversa de lanzarla al piso cuando hubo terminado. “No queremos darle un hermanito a Pedrito” me taladraba el celebro, en sus palabras había algo que él deseaba, con un hijo ya mi Madre no tendría escapatoria, sería suya, pero eso era algo que estoy seguro no pasaría, no al menos que la obligara, ¡Maldición ese hijo de puta era capaz!!

Cuando toqué a su puerta me contestó con una voz débil y entrecortada, entré y ella ya se había incorporado, se encontraba sentada sobre la cama muy pensativa y nerviosa, una porque no sabía cómo salir de esta, y otra por como la iba a encontrar su hijo de 12 años. Cuando abrí la puerta ella deprisa trató de arreglarse el cabello y limpiarse las lágrimas, yo no quise hacer ninguna pregunta para no incomodarla.

- ¡Mamy!!, ¡Mamy!! ¡Ya me dijo Fernando!

Me dio mucha nostalgia ver el sacrificio que había hecho mi Mamy para retenerme. Con lágrimas en mis ojos me abrase con ella tan fuerte que no recordaba haberlo hecho con esas ganas. Me miró tiernamente con esos hermosos ojos azules y me dedicó una linda sonrisa.

- Ya está, no hay de qué preocuparnos. Vete a tu cuarto mi amor, estoy muy cansada. Me voy a dar una ducha.

Me dio el beso tierno y salí de su habitación, no sin antes voltear hacia dónde se encontraba el pequeño charquito de semen con fluidos de Mamá en el piso…

- E-es que se me cayó la crema Pedrito. Yo lo limpio ..tú ve a jugar abajo.

Y así una y otra vez una serie de escenas obscenas llenaron mi cabeza de nuevo, imágenes imposibles de borrar. Su boca, su pecho, su trasero (sobados y más que estrujados por las manos de ese cerdo) y su vagina, desfilaba enloquecida por mi cabeza… tanto que no pude evitar por más tiempo el deseo de satisfacer mi cuerpo, que clamaba por un desahogo. Me metí en el baño a toda prisa y me puse a darle sin saber porque me encontraba tan excitado. No sabía si era debido a esa extraña excitación que sentí, al morbo o a la depravación que ese cerdo la obligó a practicar, pero estaba totalmente caliente. Ardía por dentro de pura lujuria. Me debatía entre la culpabilidad por no haber intercedido por ella y el placer de estar viendo una escena que superaba con creces mis mejores páginas porno: ver a mi linda y glamurosa Madre en plan ansioso hizo volar mi imaginación. Siempre pensé que era la mujer perfecta, la Madre intachable, pero después de lo que vi… ¿y si también se comportaba así con mi Padre?, ¿y si Mamá perdía los estribos con ese cerdo de nuevo, por poner un ejemplo, o la embarazaba?, ¿o si Fernando la obligaba a casarse con ella?. Todas aquellas posibles combinaciones entre ese asqueroso infeliz y ella provocaron no una paja, si no varias seguidas que literalmente llegaron a dejarme temblando y desguanzado. En mi corta vida jamás me había puesto tan caliente.

Sin más me fui a mi cuarto esperando que para el siguiente día todo haya desaparecido. Estaba perturbado, sentía mi cabeza dar vueltas, creo que este día no podría ni dormir, me recosté en la cama a puro pensar, pero sin querer noté algo que yo nunca me hubiera imaginado, mi pequeño pene seguía duro a pesar de las 3 que me había echado, es más hasta mostraba ya esa pequeña humedad atravesando mi pantalón, lo que había vivido me había excitado de sobremanera o simplemente estaba confundido ...


Continuara brevemente....... ATTE: Pedrito Tapia.

© MI MADRE Mónica.......... Capitulo (2)
“De Visita con mi Tía Cesy.”

PD.... No se olviden de valorar el relato y escribir su recado para motivarme a contarles más... les mando un cordial saludo....
pedritapia08@hotmail.com


18 comentarios:

  1. fue comentado y valorado en elite relatos, el comienzo de la mejor serie de todos los tiempos

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  2. Ya he leido unos cuantos relatos pero comenzar desde el principio, es una historia exitante, eres mi idolo pedrito, es la mejor historia , eres el mejor, felicidades amigo, y al parecer compartimos el mismo gusto de ver a nuestras madres bien enculadas. Saludos a todos

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  3. excelentes relatos, lastima, al parecer hasta aqui llega esto

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  4. Ufff super excitante..me imagine siendo la mami..

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  5. PRIMERO.-
    Inicio de año 2016, con 2 cosas positivas.
    PRIMERA POSITIVA.-
    Chamba segura por 45 días, (lo malo es fuera de mi ciudad, pero…? es trabajo)
    SEGUNDA POSITIVA.- La terquedad de mi compadre y la derrota de mi soberbia.
    Desde hace 2 años mi compadre me recomendó esta serie y por motivos que NO valen la pena mencionar nunca la leí completa (solo pequeñas partes de algún capitulo) eso fue “!UN GRAN ERROR!”.
    Por soberbia creí que solo yo, podría descubrir buenos escritores eróticos, y recomendarlos, pero la verdad es que el tiempo me está ganando y ya NO puedo leer TODO lo que se publica.
    Como lo esplique por motivo de nueva chamba tuve que hacer 2 inmensos viajes (37 horas) en camión y ahí sucedió…?
    Si, me presto mi esposa la Laptop y esas horas de viaje en lugar de ser tortura, se convirtieron en placer, comencé a leer esta serie y me enganche, enamore, envicie.
    Me CORROMPIÓ por dentro, este relato logra trasmitir tan vivamente las sensaciones que uno se siente un pervertido, “¡como Pedrito!”.
    Y eso en lugar de ser una crítica, es un ELOGIO, que “!bien escribes!” si logras que tus lectores sientan a los personajes.
    Cuéntame a partir de hoy como, Uno más de tus satisfechos lectores.
    Federico.

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  6. SEGUNDO.-
    Y me siento hasta nervioso (ansioso) al saber que son 53, capítulos de esta serie,
    Uuuufff! Me come la zozobra leer y conocer todas sus aventuras, estoy seguro que NO existe series eróticas que pasen de 50 capítulos, seguro que es la única.

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  7. TERCERO.-
    Jaja, me encanta que le guste “!TODO!” lo del padre.
    Hasta el sillón.
    Me encantan tus “Detalles”

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  8. CUARTO.-
    LO MALO.-
    ¡Como que le perdonaron el Culito!
    Nooooo, mi admirado autor eso no se hace leí todo el capítulo esperándolo y usted nos deja con ese sentimientos de “incompletos”
    ¿Por qué nos hace esto?
    LO BUENO.-
    “!Le lamio el culo!”
    NO puedo creerlo, eso no me lo esperaba, Leer eso hace que te perdone la falta de sodomizacion, fue IMPACTANTE.
    Aplausos.

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  9. QUINTO.-
    P.D.- Leemos cada fin de semana (con mi esposa) intentaremos leer un capitulo por semana.
    “¿!pese a que ME QUEMA LA CURIOSIDAD leer capítulos adelantados?!”.
    Pero eso sería hacer trampa.

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  10. Hola escritor me encantaria contactarte para ablar de algo muy importante con tigo me podrias responder? Dejame tu email para ablar por ai soy mujer y me encantan tus relatos

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    1. Mi correo se encuentra allá arriba, yo estoy en la diponibilidad de contestarles a todos, que si en ocasiones no lo haga es por mi ocupación, pero por lo regular suelo contestarles y eso si leer todos y cada uno de sus mensajes. Me halaga que les gusten mis relatos y que me busquen para platicar como un amigo. Un saludo y hasta pronto.

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  11. un relato asqueroso.se nota que no tienes idea de lo que es el sexo excitante.

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  12. Concuerdo con el comentario anterior. Lo que relatas no tiene nada que ver con el verdadero sexo. Probablemente nunca has tenido una experiencia grata o simplemente no sabes lo que es estar y disfrutar con una mujer.

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  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  14. Pedrito, hay uno de los primeros capítulos que cuentas de tu mamá coge creo con un asesor o contador (no es tu tío abogado), lo he buscado en los 10 primeros capítulos y no lo encuentro. Por favor, me ayudarías?

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