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jueves, enero 06, 2011

Capitulo (2)


MI MADRE Mónica.......... Capitulo (2)

‘‘De Visita con mi Tía Cesy.’’


Lo vivido el día de ayer me había dejado muy perturbado, pero no sólo eso, si no que ya dudaba de que mi Madre lo hubiera hecho porque la obligaran. Verla en determinados momentos cómo gemía y se retorcía del gozo que le hacía sentir ese mal nacido me tenía muy intrigado. Pero volviendo a recordar aquellas crudas imágenes que había presenciado a escasos metros, he llegado a aceptar que aunque en ese momento mi Madre fue obligada a tener relaciones sexuales con ese miserable, no fue ella quién provocó semejante locura, sino que fueron los deseos enfermizos de ese horrible hombre repugnante que deseaba saciar sus instintos animales en mi pobre Mamita que desafortunadamente tuvo que someterse a él para evitar que nos separan.

Luego mientras yo seguía tratando de volver a retomar el sueño en mi cama, esas imágenes tan desagradables se me clavaban en la mente cómo si fueran flechas lanzadas por ese famoso arquero de la televisión. Imaginando a mi bella y hasta ayer bien portada Madre, recostada en su pulcra cama con sus senos a la vista de ese hombre que hasta ayer empezaba a odiarlo a muerte. Dejándose tocar los pechos mientras que con su otra mano también jugueteaba con su delicada feminidad, manteniéndola en esa inadecuada y vulgar postura con sus piernas abiertas exponiendo ante sus ojos y caricias, sus encantos supuestamente reservados sólo para mi difunto Padre. Allí estaban esas imágenes imborrables de ella con sus piernas abiertas de par en par lista y dispuesta para recibir el ataque invasor de sus dedos extraños y su enorme aparato viril que colgaba de sus robustas piernas.

Eso era más de lo que yo esperaba y creía poder ver, aunque debo de admitir que por debajo de mis sabanas una terrible erección que sin yo haberme dado cuenta y poder impedirlo, ahora se esforzaba por liberarse de mi pequeña pijama. No sabía ni que pensar de mí, esas sucias imágenes que me llegaban y la manera tan punzante en que me imaginaba a mi hermosa Madre cómo si se tratara de una vulgar cualquiera, haciéndome sufrir cómo si fueran aguijones que se me clavaran en la piel, pero a la vez la parte morbosa y auto-destructiva de mí, se apoderaba de mi cuerpo sin perder todos los detalles de aquellas imágenes de la seducción de mi respetable Madre.

Cuando decidí levantarme de la comodidad de mi cama, logré percatarme no sólo de la terrible erección que casi hacia romper mi pijama de mi equipo de fútbol favorito, si no que me percaté de la pequeña manchita que tenía en la punta, que no era ni más ni menos que el fluido pre-seminal en mi calzón, ya que al estar recordando todo lo que había visto el día anterior sin poder evitarlo me había excitado. Enseguida traté de buscar a Mamá, estaba preocupado por las terribles cosas que ese viejo le había forzado a pasar, tenía que saber cómo había amanecido.

Cuando bajaba por las escaleras me llamó la atención lo silenciosa que se encontraba la casa, parecía como si Mamá no estuviera, le di un pequeño recorrido para buscarla, hasta que el sonido de la licuadora perturbó mi búsqueda. Llegué a la cocina y ahí estaba mi Madre con su mini short's  que usaba para sus aerobics y yogas, ella siempre hacía ejercicio todas las mañanas de ahí ese escultural cuerpo que volvía locos a los hombres. Se encontraba tomando su nutritivo licuado lleno de verduras y frutas que le ayudan a mantener ese abdomen plano y libre de grasa. Peo al momento de observarla detalladamente noté algo raro que no era muy común en ella a estas horas de la mañana. Se miraba algo chapeteada y con una ligera sonrisa en su rostro, yo creí que ya todo había pasado y que no volvería a vivir aquello sucedido el día anterior, así que me acerqué a ella y le di un tierno beso de buenos días en la mejilla.

- ¡Hola Mamá!! ..¿cómo amaneciste, Mamy?..

- ¡Hola mi amor!, ..bien gracias, ¿y tú dormiste bien?..- Me respondió en un tono muy relajado y sonriendo.

- Si, Má.

Espero y no haya visto mi pequeña mancha que salía de mi pijama por estar pensando en ella. Decidí olvidar todas esas cosas y prepararme un cereal, en eso estaba cuando de pronto sonó el timbre de la puerta, se me hizo raro que no hubiera servidumbre así que decidí abrir la puerta para saber de quien se trataba.

- Yo abro, Má.- Me apresuré para que ella no se molestara.

En eso iba, muy contento de que a mi Mamita no le hubiera pasado nada y hubiera amanecido tan radiante y contenta cuando... Cuál fue mi sorpresa al ver parado en la entrada de la casa a Fernando Montiel de nueva cuenta. Créanme que solo con verlo se me revolvió el estómago y mi sangre dejó de circular por unos segundos. El muy hijo de puta estaba parado frente a la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, la misma sonrisa con la que se había despedido el día de ayer secándose el asqueroso sudor con las bragas de mi Madre. Venía con una bolsa en mano y su asquerosa sonrisa malévola. Sólo al verlo me dieron ganas de echarle la puerta en las narices y gritarle que se largara, me dio un coraje, ¿que este tipo no tenía llenadera?, pensé ¿A poco venía a montarse nuevamente a mi Madre?, con una falsa sonrisa lo recibí esperando que sólo fuera rápida su visita.

- Hola chaval, ..¿y tu Madre? ¡Je, je, je!..- Rio de nueva cuenta mientras esperaba mi respuesta.

- ¡E-este, ..está en la coci..

En eso estaba, tratándole de explicar la ubicación de mi Mamy cuando, de un empujón me hizo aún lado y se dirigió a paso firme hacía la cocina para buscarla. Yo me fui tras él para no dejar a Mamá sola. Cuando ella lo vio casi se le caen los platos de las manos.

- ¡Tú!, ¿otra vez, Fernando?- La cara que puso Mamá fue como si hubiera visto al mismo demonio.

- Claro Mónica, ..de ahora en adelante tengo que cuidar de ustedes dos cómo si fueran mi familia ¿qué no?..- Respondió el muy cínico.

- Pedrito, come tu desayuno mi amor.

Me senté a espaldas de ellos, pero sin querer frente a mí había una vitrina en la cual se reflejaba todo lo que sucedía a mi espalda, claramente vi cómo Fernando se acercaba a ella y le agarraba una de sus nalgas, ya que el minúsculo short's que traía Mamá era muy corto y permitía un fácil acceso a sus muslos. La prenda era tan corta que cuando este empezó a acariciar sus nalgas hacía que se le viera una buena parte de sus cachetes. Yo hacía cómo que no sabía nada y seguía comiendo en silencio, ella trataba de quitarle la mano pero él muy desgraciado no la movía, quería estarla tocando frente a su pequeño hijo de 12 años.

- ¡Je je je!.. Mira, les traje unos regalitos. ¡Mira Pedro, te traje un carro de control para que juegues en el jardín! El vendedor me dijo que apenas había salido al mercado. Es uno de los más nuevos ..¿qué te parece?.- Mostrándome un juguete de control.

Porque mejor no me regalaba una pistola para dispararle pensé, yo no quería saber nada de regalos, lo único que quería era que se largara y nos dejara en paz, pero rápidamente supuse sus intenciones, el desgraciado quería que me saliera de la casa para que así nuevamente metérsele entre las piernas a Mamá. Las imágenes del día de ayer se me vinieron a la mente inmediatamente y se me volvió a hacer el bulto en mi pijama. ¡No lo podía creer!! ..me estaba excitando pensando en lo que este desgraciado le pudiera hacer a mi Mamy. Terminé de desayunar ya que hasta el hambre se me había quitado, agarré el carrito de control y le di las gracias aguantándome el orgullo. Enseguida salí de la casa aparentando una gran alegría sin que ellos se pudieran imaginar que yo también tenía mis planes.

Para que mentirles, no aguantaba la sensación en mi entrepierna, quería volver a ver nuevamente el espectáculo de ayer, me valía el juguete yo sólo quería saciar esas extrañas sensaciones que traía dentro. Lentamente y sin hacer ruido abrí la puerta de la entrada y me escabullí hacía la barra dónde mi Padre tenía el licor y todos sus vinos caros. Con el corazón latiendo a su máximo y aguantando la respiración me asomé lentamente por sobre el mueble para ver lo que sucedía ahí dentro. Desde esa posición se podía observar la cocina perfectamente, además que podía camuflarme maravillosamente con la barra ya que esta es en forma de “L”.

La verdad que si me sentía un maldito pervertido, me sentía mal por mi Mamy, mientras que ella trataba de salvar su familia yo con mi nueva perversión me excitaba verla ser utilizada cómo a la peor de las Putas, humillándola y pisoteándole el poco orgullo que le quedaba cómo la gran Señora. Pero esa maldita perversión de la que les hablo, me hizo estar ahí, inmóvil con el pulso acelerado. Me puse a observar lo que iba a ocurrir y al tocarme el bulto noté que se encontraba súper duro cómo nunca antes me había sucedido, esto de voyeur aunque mi conciencia me decía que era malo me estaba gustando. Sin tardar más tiempo me puse a observar sin perder ningún detalle. Enseguida y notando que se encontraban solos Fernando empezó a contratacar.

Mamá sintió de pronto como aquellas manos fuertes se apoderaron de sus pechos por detrás y la puntalearon con su grueso y largo pene ya erecto. Ella cerró los ojos aguantando los manoseos pensando en cómo era posible que hubiera caído en las manos de este cerdo, si hubiera estado en otras circunstancias seguramente ya lo hubiera puesto en su lugar con una fuerte cachetada o mucho peor, pero se detenía por qué sabía que estábamos en sus manos. Necesitaba soportar por el momento mientras pensaba en cómo salir de este horrible problema en que se había metido, ya que si molestaba a este desgraciado ahora si podría mandarme lejos, tenía toda mi potestad y era capaz de hacerlo solo para castigarla. Pero la incomodidad de sentir esas rudas manos sobre su pecho y el temible grosor y tamaño de su cosa, que aunque pudo soportarlo el día anterior ahora lo sentía más duro, durísimo, increíble, pensaba que no podía haber mayor dureza que la que estaba sintiendo puntear su trasero.

En ese momento en el televisor de la cocina se transmitía un programa en donde una Chef hablaba de diferentes ingredientes para preparar una ensalada, para dar paso a unas escenas de ejercicios que ella misma recomendaba. Mamá tenía la vista hacía la televisión pero parecía no estar viendo nada, era evidentemente que estaba embelesada sintiendo la virilidad de ese hombre que por los tallones y empujones que le daba le hacía sentir lo mucho que lo excitaba. Además siendo este más pequeño que Mamá el desgraciado viejo se colocaba de puntitas para colocárselo en la raja trasero y empezárselo a rosar. En la escena, se apreciaba como una mujer hacía zancadillas enfundada en unos mallones, subiendo y bajando reafirmando la zona de los glúteos, aquellos que Mamá sentía ultrajados por ese grueso bulto que se acomodaba entre ellos.

- Como vez, Moniquita, ¿Qué diría la empresa y la sociedad en general si se enteraran de que ahora eres mi putita? Eh..- Le decía sin dejar de pellizcar, amasar, palpar, los duros y erguidos senos, cuyas bolitas de sus pezones ya estaban perfectamente dibujadas bajo su playera, totalmente excitados y paraditos.- Ayer te portaste cómo toda una puta redomada, ¿qué es lo que eres en el fondo ahora no?- Le decía el maldito humillándola de nuevo.

Mamá estaba como pasmada, jamás la había visto así, sin saber que decir o como responder, dejando que ese cerdo la siguiera punteando y magreando sus pechos. Ella estaba como hipnotizada, seguía viendo hacia delante, recreando las sensaciones de esta ocasión, no sé si en realidad le estaba gustando como ese viejo la manoseaba, o simplemente soportaba en silencio para que el desgraciado saciara sus ansias y se largara.. pero de pronto mojó sus labios con la lengua. Fernando se pegó más ella llegando a sus oídos. En un tono de voz sensual, ronco y muy varonil le empezó a decir palabras de elogio, de aliento, de cachondez en los oídos.

- Ya vez Mónica ..si aceptas lo que eres ya ahora, todo será mejor para los dos. Te deseo, te quiero, ..siempre te he deseado. Chiquita bonita.- El muy canalla combinaba palabras dulces, con palabras más subidas de tono, más soeces, que la humillaban.- Mi putita, que bien no la vamos a pasar, ..tienes un culo de infarto cabrona, ..estas bien rica. Pinche Rodolfo, ..tan buey que no supo darte, ..pero ya sabré yo domarte y hacerte una real hembra.- Empezando a meter su asquerosa mano por dentro de su short’s palpándole la entrepierna. 

Mamá por fin reaccionó:

- ¡Para Fernando, por favor, respétame!

- Pero si te estos respetando Mamacita, ..solo quiero ver cómo te amaneció el chochete de la porriza que te metí ayer ¡Je, je, je!..

Fernando metió su gorda mano entre los torneados muslos de Mamá por debajo del pequeño short's. Ella forcejeando evitaba que el tipo la manoseara en media cocina.

- ¡No, no!, Fernando para por favor, ..nos puede ver Pedrito.

- Ese chiquillo ya debe de saber que ahora yo soy tu macho, ..y que este chocho me pertenece.

Ella trataba de soltarse, de echarse hacia atrás pero la mano de este y su apretado short's se lo impedía.

- ¡Por favor Fernando, no! ..lo tengo muy irritado, me duele.

Ver a Mamá forcejear con este asqueroso panzón me molestaba en lo más hondo, pero extrañamente también me excitaba, ella trataba de sacar la mano de su entrepierna pero este ya la tenía bien adentro. Mi Madre sólo cerraba los ojos sintiendo nuevamente esos dedos jugar con sus vellos púbicos, el desgraciado empezó a rascar el vientre de mi Mamy frente a mis ojos. Viendo que no sería tan fácil ya que Mamá si mostraba algo de incomodidad, al fin se doblegó y sacó su sucia mano.

- Está bien Mónica, ..voy a dejar tu cosita que descanse, pero me tendrás que satisfacer con tus otras cositas ¡Je, je, je!..

- ¿A qué te refieres, Fernando? ..- Dijo ella intrigada viendo la malosa sonrisa de ese tipejo.

Una vez más el viejo empezó a acariciar suavemente la espalda y sus brazos, para poco a poco ir bajando hasta sus poderosas y suculentas nalgas, que con ese minúsculo short's que llevaba y los pasados manoseos y tirones, este se le había retacado por completo entre la raja, dibujándole y separándole perfectamente sus dos cachetes. Mamá solo se sujetaba de los costados del mueble de la cocina, se encontraba apretaba entre él y Fernando sin poderse escapar, sintiendo aún más esa cosa que le punteaba con descaro, que la sentía palpitar. De pronto Fernando se separó de ella que sin proponérselo y para mi asombro Mamá paró más su trasero como queriendo volver a recibir el tratamiento de empellones que estaba sufriendo. Fernando con una habilidad y seguridad en sí mismo que la pasmaron aún más, le empezó a bajar el short's con todo y pantaletas.

- A tu boquita y a tu culito que más ¡Je, je, je!..

- ¡No Fernando, estás loco, ..yo nunca no, por ahí no, me vas a lastimar!! L-lo tienes muy gordo.- Dijo ella llevándose las manos a su trasero cómo si ya lo estuviera sintiendo.

- No te preocupes cariño, ..yo sé cómo tratar un culito fino y quintito cómo el tuyo ¡Je, je, je!..

De otra bolsa sacó una pequeña cajita negra, la verdad que mi Madre y yo estábamos igual de intrigados, no sabíamos con qué artimañas saldría ese desgraciado. Ante mi asombro y los ojos bien abiertos de mi Madre sacó de la cajita un pequeño consolador transparente en forma de hongo, de esos embonadores que les llaman “buttplug”, y que van incrustados en el trasero quedando cómo un tapón, que la manera de usarlos es colocar la punta dentro dejando que la parte plana no permita que el consolador se vaya más adentro.

- ¿Q-ue, que es eso?- Preguntó temerosa.

Mi Madre lo miró angustiada, era claro que ella no conocía de esas cosas, si las conocía yo era por las páginas web que me encontraba, (de casualidad) dónde una asiática era penetrada por delante, con un embonador incrustado en su trasero.

- Este aparatito va a ser que tu primera enculada sea más satisfactoria. Así que voltéate y colócate sobre la mesa. ..


- ¡Fernando, no por favor!, ..¿q-que me vas a hacer?, mira que me va a doler. ¡Y-yo nunca he hecho nada por atrás!

- Con ese culón que tienes y nunca lo has usado, ..que desperdicio. Ándale, voltéate no me hagas enojar de nuevo que soy capaz de encularte ahorita mismo sin importar que tu escuincle escuche tus gritos hasta el jardín.

Temerosa de que eso sucediera Mamá ya no opuso resistencia. El desgraciado panzón puso a mi Madre sobre la mesa con su culo en popa, las tetas le quedaron aplastadas sobre la mesa. Ella quedaba con la cara hacía mí, temí que pudiera verme pero Mamá estaba más preocupada por lo que le quería hacer Fernando que por si fueran a ser descubiertos. Este se fue hacia atrás y le bajó el short's hasta las rodillas, bajándoselo por sus portentosas piernas, hasta alzó sus piernas para que se las pudiera sacar por completo. Luego bajó su tanguita de hilo muy pequeñita que usaba con esos diminutos short's para que no se le notara nada.

- Para ya Fernando, ya por favor. Pedrito puede venir ya.

Mamá ya no se preocupaba por estar siendo manoseada por ese cerdo en plena cocina, se encontraba asustada por lo que este se proponía, sentía como su última barrera de protección que eran sus minúsculas braguitas eran despojadas de sus piernas hasta ir a parar a sus pies. En el televisor se recreaba la escena en donde la Chef embutía una patata con picadillo, la bombeaba fuertemente haciendo que el picadillo entrara por completo rellenándola en su totalidad, Mamá pronto recreo esa escena en su persona, era lo que justamente estaba por pasarle a ella ahora, en su vida real. Eso hizo que se atemorizara y tratara de levantarse pero Fernando por lo fuerte que era bastó con apretar su espalda para volver a ponerla en su sitio, para a continuación acariciar su trasero con ambas manos, abriendo sus nalgas con cuidado mientras le decía:

- Joder que lindo culito y que apretadito que está.- Las manos de Fernando acariciaron sus nalgas e intentó meter un dedo por su esfínter provocando las quejas de Mamá.

- No, no por favor, méteme lo que quieras por adelante pero por detrás no, ..te lo suplico Fernando. T-te lo chupo si quieres y me trago toda tu lechecita, pero por atrás no.- Gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas.

- Tentadora oferta Moniquita.- Le dijo el maldito.

Pero sin importar sus lágrimas, separó sus glúteos y metió su asquerosa lengua nuevamente hasta el fondo. Para mí ya era común ver a Fernando con su lengua en el culo de mi Mamy. El viejo arrodillado empezó a besar y a lengüetear el ano de mi Madre acariciando también sus piernas y sus nalgas.

- ¡Ohmm!!- Exclamó mi Mamy al sentir esa lengua colarse en su rinconcito nunca explorado.

Mamá sollozaba por lo que estaba a punto de pasarle, jamás en su cabeza imaginó que tal cosa le pasare, esto solo pasaba en las películas de drama o de algún director bizarro, en la vida de la hermosa y flamante Mónica de Tapia esto no podía suceder. Ella lo había presentido, sabía que este desgraciado no había dejado el trabajo por cualquier cosa, sabía que había venido con algo en mente, pero su hijo podía aparecer en cualquier momento y eso la asustaba más que lo que pudiera ocurrirle a su persona.

- ¡Mhm! .. Hoy te enculo como es debido. Me deshice de tu chofer y tu personal, así que vamos a estar tú y yo. Tu chiquillo que se entretenga con los juguetes y que se vaya a dormir temprano, ..tu prepárate putita, hoy tendrás una cena como debe ser, Je je je..

Fernando le daba unos lengüetazos desde la vagina hasta el ano, mi Madre mantenía los ojos bien cerrados y se agarraba fuertemente de la orilla de la mesa en espera de lo que le fuera hacer ese desgraciado. Luego sacó un lubricante de su bolsa y se lo untó por alrededor del ano con un dedo, le daba vuelta al dedo por todo el aro anal embadurnándolo de lubricante para que nuevamente y poco a poco ir sambutiéndolo hasta la uña. El rostro de mi Madre se congestionó al sentir por segunda vez esos dedos ásperos y gordos atravesar su orificio virgen, ella apretó los dientes y los nudillos aferrándose a la mesa lo más que pudo, evitando sacar un tremendo grito que yo pudiera escuchar hasta fuera de la casa. El maldito con su dedo le provocaba un intenso dolor.

- ¡AARRGGHHHH!!! ¡Sácalo!, por favor me duele mucho.- Le suplicó mi Mamy con el rostro crispado en sudor.

- ¡No te muevas!, voltéate y ábrete bien las nalgas para que yo trabaje.- Mamá al ver su cara de enojo volvió a voltearse.

Créanme que por segundos la vi de espaldas, le observé el culo enrojecido. Vi que mi Madre se volvía a poner contra la mesa, se giraba hacia esta, se colocaba doblada hacía delante como una niña regañada dispuesta a recibir una sotaniza. Sus pechos reposaron contra la mesa, y ella misma echó los brazos hacia atrás para abrirse las nalgas y ofrecerle el ano. Fernando tentó durante un instante la entrada de su ano, pero de pronto y sin previo aviso le introdujo el dedo corazón hasta que los nudillos chocaron con su vello púbico. Ahí sí que mi Mamá dejó escapar un entrecortado gemido, debido sin duda al tacto que el dedo producía dentro de su ano, así como el considerable grosor del mismo, similar al que podía tener una verga de tamaño medio. Pero Fernando no tuvo ninguna consideración ante tal quejido. Empezó un violento mete saca con su mano, introduciéndole el dedo con tal ímpetu, que cuando este llegaba al fondo de culo, ella pegaba un pequeño salto hacia arriba, poniéndose incluso de puntillas para amortiguar la fuerte envestida. Mamá fruncía el entrecejo soltando gemidos de dolor mientras recibía aquellas duras clavadas anales. Veía la cara descompuesta de mi Mamy y el viejo detrás de ella trabajándole el trasero.

A cada golpe, Mamá dejaba escapar de su boca un pequeño grito, pero Fernando seguía concentrado en su trabajo y todo el dedo entraba hasta la coyuntura, ella con la cara hacía mi reflejaba el intenso dolor que estaba sufriendo, de su cuello se dibujaban perfectamente sus nervios del tremendo esfuerzo que hacía para soportar ese dedo que exploraba el interior de su recto. El desgraciado seguramente estaba acostumbrado a las enculadas que sin duda a equivocarme eran también una práctica obligada con todas las Putas a las que frecuentaba. Mi Madre cómo era de suponerse era virgen por el culo, así que el sufrimiento que tenían cuando sentía esos gordos dedos entrar era extremo. El día anterior cómo todas lloró y gritó cómo loca, que si no fuera porque ahogó el grito en una de sus almohadas seguramente algún vecino imprudente no hubiera dudado en llamar a la policía al oír los gritos que pegaba mi Mamacita.

La verdad que yo nunca había pensado en el placer que un culito virgen podría dar. No puedo imaginar el placer que produce tronar un culazo virgen de una hembra tan buena como lo era mi Mamy. Sentir tu pene apretar partiéndoles literalmente el culo sería un gustazo que todo el mundo debería poder disfrutar alguna vez en su vida. Por no hablar del morbo de verlas berrear y moverse intentando resistirse al invasor que las llena por su puerta de atrás... P-pero en que estaba pensando, estaba viendo a mi Madre perder su virginidad de su parte trasera y yo pensado en mis más oscuras perversiones. .. Así que si ustedes me lo permiten seguiré con el relato:

- Ya, ya tranquila, relájate que no es para tanto, ..no serás la primera ni la última que le rompan el culo.- Le decía el desgraciado como si sus gordos y ásperos dedos no fueran gran cosa.

Con su dedo hasta el nudillo le dio vuelta haciendo circunferencia, cómo para amoldar el adolorido culo de mi Madre. Ella simplemente daba pequeños brinquitos tratando de escapar, lo cual tampoco sería posible ya que la mesa impedía que pudiera moverse, pero gracias al lubricante y a la pronta dilatación de esfínter las embestidas pronto dejaron de ser tan dolosas es más ahora mi Madre ya no miraba hacia abajo, no sé si se quejaba o jadeaba, levantaba la cabeza y miraba al cielo, se mordía el labio inferior, en resumen, todo indicaba que empezaba a disfrutar de la violación. Fernando sacó su dedo un poco y se lo volvía a enterrar, así estuvo un par de ratos hasta que el culo cedió un poco más, luego sacó su dedo y por lo cual era obvio mostraba restos de suciedad.

- ¡Maldición!!! ¡Ahora durante todo el día tienes que comer cosas liquidas!, ¿eh? Has entendido?, ..si veo que has comido otra cosa te voy a castigar ¡Has entendido?!

Como mi Madre estaba más concentrada en tranquilizar el escozor que sentía en su recto, no respondió a lo que Fernando le preguntaba, así que el desgraciado impaciente la tomó de su cabellera jalándola por la nuca obligaba a Mamá a responder.

- ¡Has entendido!!- Volvió a repetirle pero más enojado.

- ¡AAARRGGHH!! Si, ¡Ouchh! está bien.

Se aplicó otro poco de lubricante pero ahora en dos dedos, y de una se los sepultó hasta el interior del orto, al parecer ya estaba un poco más dilatado ya que mi Mamy sólo soltó un pequeño quejidito e hizo una pequeña mueca.

- ¡Ouchhh!!

- Ya vez, ..ya va agarrando forma ¡Je, je, je!..- Le decía el muy maldito.

Luego le metió tres, era una autentica guarrada y penitencia para mi Madre lo que le estaba haciendo ese viejo maldito, la cual se sujetaba y apretaba fuertemente el mueble víctima del terrible dolor que sentía por detrás. Fernando sacó los dedos manchados de excremento que fue y se lavó en el lavabo de la cocina. No lo podía creer, en que iba a convertir este maldito a mi Madre, estaba como perplejo viéndolo todo. Ella mientras descansaba de la tortura se tocaba el ano comprobando lo dilatado de este y se revisaba la mano en busca de algo de sangre, pero afortunadamente no la había, el desgraciado hacía muy bien su trabajo. Fernando empezó a introducir el plug embadurnado de aceite, lo deslizó por el ano hasta que estuvo adentro por completo, no fue nada fácil ya aún no estaba del todo dilatado para abrírsele al tamaño del hongo. Tras unos 3 intentos en los que resbalaba y volvía a empezar, el ano de Mamá se cerró sobre la delgada parte del instrumento dejando afuera un aro de plástico para poderlo sacar. El consolador trasparente era cómo un hongo pequeño y sólo bastó un pequeño empujón para que este quedara alojado en el trasero de mi progenitora quedando la base lisa por fuera, la cual impide que el consolador se vaya hasta el fondo y se incruste del todo, quedando cómo un tapón anal.

- ¡Ahh!, ¡argh!.. Oh por dios, oh ..¿y-ya entró?- Preguntó tras el martirio.

Ella respiraba exaltada quería acostumbrarse lo más rápido posible a su invasor, no lo podía sacar ya que la punta es ancha e impide la expulsión. La pobre para poder sacarlo tenía que hacer mucho esfuerzo y tirar del extremo plano para removerlo. Al terminar el infeliz le dio unas cuántas cachetadas en el culo y le dijo que caminara un poco para que se acostumbrara. Mamá con mucho cuidado se puso de pie sintiendo el pequeño invasor atorado en su cavidad anal. Al tratar de moverse un terrible piquete la previno de que eso no sería tan fácil, así que lentamente y con mucho trabajo logró dar un par de pasos.

- Anda Mónica, ..da unos pasitos, camina ¡Je, je, je!.. Como si fueras de la mano de tu Marido.- Le decía el desgraciado con una sonrisa de oreja a oreja sin importarle el terrible dolor que Mamá sufría.

Sintiendo bastante humillada y con un dolor que no podría como explicarles, Mamá con mucho cuidado empezó a dar pequeños pasitos cómo un niño en sus primeras andadas, se miraba algo cómica cómo trataba de caminar ahora, su pose se encontraba recta pero sus pompas extremadamente salidas, parecía cómo una pequeña patita cuando esta va tras su madre al quedarse atrás. El desgraciado panzón estaba feliz al ver su pervertida y maquiavélica obra, reía a carcajada abierta viendo como Mamy de costumbre finas y posturas perfectas batallaba para para dar cada paso, intentando acomodar ese artilugio en el recto, se veía claramente que le provocaba una sensación diferente por los gestos que hacía ella con su rostro.

- Haber, date la vuelta y empínate, ..quiero que te abras bien las nalgas y me lo muestre todo ¡Je, je!..

Y a Mamá no le quedaba de otra, se sentía acorralada y totalmente humillada siendo el juguete pervertido de este. Jamás en sus más recónditos pensamientos u oscuras pesadillas nunca imaginó estar en una situación como tal, ..semidesnuda en la cocina, con el peor ser que conocía observándola mientras trataba de caminar con un artilugio desconocido ensartado en su cola. Su rostro que siempre fue altivo y de desprecio para este ahora se encontraba rojo de vergüenza con los ojos vidriosos en llanto. Buscó su mirada para de modo suplicante decirle que parara todo esto pero Fernando estaba feliz con su nueva situación, los dos sabíamos que este desgraciado nunca pararía de humillarla y saciar sus más oscuras fantasías. Mamá cerró los ojos y de pie cómo estaba fue dándose la vuelta para mostrarle lo que llevaba. De pie como se hallaba no se podía ver el consolador ya que sus nalgotas hacían imposible la visión. Se detuvo a media cocina para así empinarse hacía el frente volteando hacía dónde yo me encontraba, dándole el mejor panorama de su trasero a ese desgraciado infeliz que aborrecía tanto. Después con sus delicadas manitas se tomó cada cachete para abrirlas al máximo, dejándole una perfecta visión a Fernando de su aparatito incrustado en lo más recóndito de su cola. Hasta yo claramente podía ver el tapón que tenía Mamá incrustado por el reflejo del refrigerador ya que es de superficie metálica. Además cómo era trasparente podía ver el interior del culo de Mamá atrapando el aparato. Realmente me quedé impactado con lo que estaba viendo, se le miraba exageradamente dilatado, unas 2 pulgadas que era el ancho del cuello del plug.


El viejo al verla a ella tan expuesta con esa cosa taponeándole el trasero se volvió loco, empezó a abrirle y a morderle los cachetes como aposento, le relamía las nalgas a mi Mamy y jugaba con ellas, se divertía girando el plug y estirándolo para provocarle un poco de dolor. Después parándose de nuevo, repegó todo su bulto justo en el medio de sus nalgas desnudas que incluso hizo que le provocase algo de dolor por empujar más el plug. Mi Mamy que se encontraba curvada hacía delante hacía malabares tratando de no caerse, y como ahora andaba solo con sus sandalias planas, lo que la estatura de ambos casi coincidía. Ella en un momento alzo su mirada para ver en reflejo del cristal de la ventana a la misma mujer del día anterior, sudorosa, con el pelo revuelto, con una mirada lastimera y humillada, de verdad que la vida le había dado la espalda, otra vez las escenas del día anterior se le vinieron a la mente. Por todo ello, cerró los ojos y lloró en silencio, pero al contrario de detenerlo con una naturalidad que yo no le conocía paró más sus aterciopeladas pompas hacia la ingle de ese desgraciado, hacía la figura de ese asqueroso aborigen que ya estaba a punto de degustarla.

Fernando la empezó a puntear, a nalguear de suave a duro, a magrear sus pechos desde atrás, a besar su cuello… El magreo continuo, no cesaba el hijo de puta, ya la nalgueaba, ya la chupaba, ya la amasaba los pechos, ya le decía palabras subidas de tono en su inconfundible léxico vulgar haciendo que Mamá solo le escuchara, incluso el cerdo le hizo que le tocara con una de sus manos su fuerte miembro que casi hacía romper su pantalón. Increíblemente Mamá no pudo evitar tomarlo y empezar a recorrer con su manita el grosor y largo de la dureza de esa cosa, incluso tuvo que casi como en un susurro expresar:

- Fernando por diooss.. Hum, yaaaa, siiiii, poorr favoorrr, ... mi hijooo.

Fernando enervado le pregunto:

- ¿Quieres que te encule, puta?

Por extraño que pareciera Mamá parecía no pedir otra cosa, mi cabeza no lo querían aceptar, pero mis ojos veían otra cosa, ya estaba caliente, ya no razonaba igual, solo se le venían a su mente ya confundidos y revueltos los sucesos que ha venido viviendo en las últimas horas, ¡Cuánto estaba aprendiendo! Ya había hecho una felación, la habían obligado a mamarle el culo, se la habían cogido por diferentes posiciones, ahora se encontraba en su flamante cocina con un artefacto atorado en la cola, con un viejo repugnante y a pestoso amenazándola con quererla sodomizar. Abrió los ojos para encontrase con su misma imagen en la ventana siendo punteada por atrás como ciertamente lo hacen los animales. Uffff, casi con una voz ronca que no se reconoció, le contesto:

- A-aquí nooo...

- Así me gusta, putita, ..no hay vieja que se me resista. Pero pídemelo como es debido, Móniquita.

No podía creer lo que escuchaba. Mamá con el rostro desconocido y sudoroso respondía en tono jocoso:

- Por favorr Fernando.. en otro lugar.. aquí nooo..

- No que no tronabas pistolita.

El desgraciado se sacó su cosa del pantalón y empezó a rosársela por la vagina, después con su asquerosa cosa entre las piernas de mi Mamy la fue empujando hacia la mesa caminando de la manera más aberrante que yo jamás hubiera visto a Mamá. La hizo colocar sus manos y brazos sobre la superficie del mueble… El rostro de Mamá parecía diferente, su cara lucía ya feliz, separo un tanto sus piernas, viro uno de sus brazos, con la mano tomó el miembro para empezar a pasárselo por su raja y empezar ella misma a metérselo…

- Ufffff, hummmmm, ahhh..- Entraba ya la dureza del desgraciado.

- Muy bien Mónica pero sabes qué?, tienes razón.. tu hijo.- Afortunadamente se detuvo.

- Ahh.. ahh ..- Mamá respiraba entrecortadamente.

No lo podía creer, el desgraciado estaba jugando con la excitación de mi Madre, la obliga a calentarse para cuando ella estuviera doblegada despreciarla como cuando se desprecia a una ramera, haciéndola sentir mal y como la peor de las güilas. El desgraciado caminó hasta el otro extremo de la mesa, y como si fuera lo más normal del mundo se curvó sobre la mesa dejando sus testículos y su tremendo ariete a la altura de la cara de mi Mamy, con su glande colorado directamente a su boca.

- Veremos que tan bien lo chupas, ..si eres buena mamando quizás te perdone no cogerte el culo por ahora. Quiero que abras la boca y me la mames, ..quiero que lo hagas rápido ya que es hora de que vaya a trabajar.

- ¡Fernando por dios!, mi hijo, ..p-puede entrar y mira que si nos ve..

- El tiempo está corriendo.- Sin inmutarse.

Mi Madre se le quedó viendo sin saber muy bien cómo actuar o cómo reaccionar. El desgraciado tan tranquilo seguía esperándola, dejando su horrible órgano sexual sobre la mesa, en el lugar dónde yo regularmente almorzaba, (Era momento de cambiar de sitio para comer) dispuesto a disfrutar de una mamada gloriosa. Lo que me tenía dudoso y pensativo era que esta vez Mamá tendría que llevar la iniciativa, lo que obviamente no sabía muy bien qué hacer. Estaba asombrada por las depravadas ideas de su “nuevo amante.” Ciertamente, ejercer de Puta como la quería convertir este maldito no era tan fácil cómo se decía, era mucho más que abrirse de piernas y dejarlo hacer hasta que se satisfaciera. Lo miró buscando que se apiadara y cambiase de opinión, pero cuando se convenció de que eso no sucedería obedeció resignada. Ella quiso enderezarse para ir a buscarlo pero un piquete en el culo la hizo recapacitar, el aparato se lo impedía.

- ¡Ándale date prisa, que esperas!, ..no estabas preocupada por el regreso de tu escuincle?. A chupar Mamacita que el mundo se nos va a acabar ¡Je je je!..

Ella sólo movía la cabeza negándose, al doblar un poco la cintura el aparato hacía presión sobre su esfínter provocándole un terrible dolor. Pero Fernando no tenía tiempo para pretextos y en eso fastidiado por la negación la tomó de los hombros y bruscamente la bajó hacía el piso, dejándola ágatas frente a su cosa mal oliente saliendo del cierre del pantalón. Mamá peló los ojos por el tremendo dolor que le causo, se quedó inmóvil un ratito esperando acostumbrarse.

- ¡Anda Mónica!, ..tómate tu desayuno, no quiero que te vayas a enfermar ¡Je, je, je!..- Seguía con su sarcasmo sentido del humor.

Sabedora del poder que tenía ese hombre sobre nosotros y el temor de que en cualquier momento yo su hijo pudiera entrar, lentamente se empezó acercar a su cosa. Así que en el frio suelo de la cocina Mamá se encontraba semidesnuda, con un artefacto oprimiéndole la cola y a punto de hacer la segunda felación de su vida.

- Estas buenísima cabrona…

El cerdo de Fernando Montiel también estaba desnudo en plena cocina, y dejando ver que su repugnante herramienta viril totalmente erecta. Mamá primero se asqueo del enorme vientre que este sujeto tenía, además de sus repugnantes pelos saliéndose de todos lados, ella nunca había visto un cuerpo de semejantes características, que además de ser muy velludo este sudaba como cerdo, pero sin evitar un sorpresivo susto al ver que el pene de ese sujeto era gordo, largo y con un asqueroso hedor que de inmediato impregnó toda la cocina. Mamá tuvo que sostenerse sobre sus rodillas y acomodarse entre las piernas de este, un escalofrío le recorrió por la espalda, sabía que ese miembro tan grueso le había hecho ver el cielo y las estrellas. Se puso colorada, por el solo hecho de pensar en eso…

Mientras Mamá se debatía en como atacar ese inhiesto pedazo de carne, Fernando jugaba con su cosa meneándosela frente a la cara, le encantaba humillarla y hacerle notar que ahora era suya. Ella cómo pudo la alcanzó a tomar, ..era increíble, la mano de Mamá no lograba cerrarse en lo más mínimo, la herramienta de este tipo era muy gorda, de una piel blanca, con capullo rosáceo, con una vena muy azulada recorriendo un lateral del tronco, rodeada en la base de vello muy denso y con unos güevos grandes y colgados, de piel muy áspera, con profundas estrías. La tenía dura, pero aun así se le doblaba hacia un lado. Estuvo observándola por unos segundos, viéndola cómo le salía una gotita de la punta, además de terrible hedor que tenía que soportar al tenerla tan cerca.

- Apúrate ¡Ooh!, ..que no la saque a tomar aire ¡Je je je!..

Con el terrible asco que significaba llevarse a la boca esa asquerosidad, Mamá cerró los ojos y pegó los labios. Al momento de hacerle el prepucio hacía atrás, rápidamente salió la cabezona roja impregnado aún más la cocina con su inconfundible olor a camarón. La verdad es que no sabía cómo mi Madre soportaba las náuseas que eso provocaba, mi rostro estaba pungido de solo verlo. Mamá sacó su tibia lengua y le pegó el primer lengüetazo, inmediatamente desfiguró el rostro y dio reacción de querer vomitar, pero al ver esto Fernando empujó su pelvis haciendo que el glande entrara por completo en la boca. No lo quedó de otra que volver a degustar esa nata blanquecina y apestosa que rodeaba el glande.

Mientras lograba soportar las náuseas con su mano intentaba masajeaba los enormes güevos peludos y colgantes que tanta leche la habían depositado el día anterior. Se sacó la verga de la boca impregnada en la punta de babas. Fernando no necesitaba ya indicarle a Mamá cómo mamársela, le bastaba con ver la fruición con la que su cabeza descendía una y otra vez sobre su verga erecta, mientras esos tiernos labios con rastros del lipstick color tenue se aplicaban fuertemente a besarlo y luego aprisionarlo dentro de sí. Sin duda mi Mamy estaba haciendo su mejor esfuerzo para complacerlo y en vista de que no podía acomodar más de la mitad de su falo dentro de la boca, continuamente se alternaba entre succionarlo cerca de la cabeza y recorrerlo con besos por sus costados hasta llegar a la base dónde su mano se encontraba sujetándolo férreamente cómo si le fuera a ordeñar. Con su lengua, se dedicaba a acariciarle el glande al cerdo ese, tratando de darle el mayor placer posible, para evitar que el desgraciado siguiera con la intención de darle por el culo.

- ¡Bésame los güevos Moniquita!, .. ¡Oohhh!! asíiii!!! ..cómo te enseñé ayer ¡Oooohhhh!!


Mamá obedeció de inmediato, y sin soltarlo movió el miembro hacia el costado dejando el espacio necesario para poder acercar su boca hasta esas bolas llenas de pelos y darles unos ligeros mordiscos con los labios. Pero luego, recordando lo que le había agradado el día de ayer, succionó dentro de su boca uno de los testículos rellenos de semen, llevándose consigo también algunos ensortijados vellos púbicos. El panzón reaccionó complacido al sentir sus bolas dentro de esa boca que parecía querer devorar primero uno y luego el otro, mientras la húmeda lengua jugueteaba con ellos. Ahí estaba mi flamante Mamy, agachada en media cocina chupándole los güevos llenos de pelos al gato de Papá, con un tapón en el culo y sin que ellos los supieran con su hijito de 12 años viéndolos sin perder ningún detalle.


Cuando Mamá decidió que ya los había chupado, lamido y succionado lo suficientemente, dio unos últimos mordisquillos y plantó un par de besos en cada una de esas bolsas de semen, dejando impregnada una línea de baba que unía sus carnosos labios a esos sacos de esperma. Entonces ella levantó la cabeza hasta situar ese tremendo falo a tan sólo unos centímetros de su boca, pero sin apresurarse a comérselo, provocando así la ansiedad del panzón que trataba de levantar sus caderas para alcanzar la deseada humedad cavidad que ahora se abría formando una “O” al aferrarse a la circunferencia de ese descomunal falo. Jadeante, Fernando nuevamente empujó la nuca de mi Madre con la mano para ayudarle a encontrar su camino, mientras con la otra aferraba la de ella para enseñarle el modo en que quería que ella lo masturbara mientras con la boca se aplicaba a su glande.

Increíble o no, mi Madre ya lo hacía cómo una profesional se metía todo lo que podía la verga hasta que empezaban la nauseas, lo hacía con sus manos en el suelo, sólo moviendo la cabeza y mirándolo directamente a los ojos cómo a Fernando le gustaba. Este no quitaba la mirada del rostro de mi Madre que devoraba su miembro y que ahora lo miraba atentamente con esos ojazos azules buscando alguna señal de que lo hacía correctamente. El gozo para ese desgraciado aumentaba cada vez que su tripón penetraba en aquella boca hambrienta, para después disminuir cuando ella retrocedía dejando la verga bañada en baba y saliva que se iba juntando y colgando precipitándose hacia el blanco mármol de la loseta de la cocina. Ese morbo para mí era aún mayor cuando veía que esos labios que ahora se sellaban fuertemente en torno a ere tronco eran los mismos que hacía tan sólo unos minutos me habían dado un tierno beso de saludo antes de comenzar a desayunar.

Fernando ya no le decía nada, ella sola llevaba las riendas de la mamada, creo que en el fondo mi Madre le excitaba que este tipejo la tratara como a una de las sorras que a diario frecuentaba. Con sus mejillas ruborizadas cómo tomates le daba una perfecta vista panorámica de la mamada. Este agarró a Mamá de la nuca y le retacó más la verga, mi Madre trataba de levantarse, de acomodar ese monstruo que le entraba hacía garganta, se retiró tosiendo y escupiendo mucha baba, sólo un delicado hilo de baba separaba los carnosos labios de Mamá de la descomunal cosa de Fernando.

- ¡Maldición!.- Dijo observando su reloj.- Necesito que termines rápido, ..tengo que ir a trabajar Putita. Tienes 1 minuto para sacarme la leche, si no te voy a castigar. ¡Apúrate!!

No sé qué le pasó a Mamá, ya era otra. Mamá siempre la conocí de carácter fuerte, inquebrantable, hasta Papá se quedaba callado cuando ella subía el tono, no había quien se le pusiera enfrente, su porte, sus facciones fuertes cuando algo no le parecía. Ahora simplemente obedecía. Se lanzó sobre ella y se la metió entera en la boca de forma ansiosa, para luego sacarla y empezar a darle buenos lametazos. Parecía cómo si le hubieran colocado pilas nuevas, aceleró el ritmo, ..lo succionaba cómo un becerro se pega a las ubres de su madre, le meneaba su cosa con la mano a toda velocidad queriendo terminar lo más rápido posible, para que Fernando no se molestara y fuera a castigarla como le había dicho. Mientras él le acariciaba el pelo y se deleitaba de la suavidad de este, ella jugueteaba con la lengua en la punta del falo sobre la estrecha abertura como le había visto hacerlo el día de ayer. Su respiración se volvió muy agitada y volvía a metérsela entera en la boca antes de sacarla y empezar a jugar con sus bolas con su lengua mientras le seguía dando estimulación con la mano.

La verdad que no sabía si esta mujer iba a hacer la que me esperaba por el resto de esta vida, ya estaba transformada, este maldito desgraciado me la había cambiado. Pero enseguida analizaba la situación, quizás simplemente lo hacía por nosotros, sabía perfectamente que ese tipo era capaz de obligarla hacer cosas mucho más repugnantes y humillantes que estas, así que sin importarle lo indigno de la circunstancia lo mamó cómo una aposenta, cómo una experta mamadora de falos.

- ¡Ya, ya Mónica!, ..no pudiste. Déjame ahí.- Increíblemente la apartó de su falo.

El muy desgraciado le había puesto un tiempo cómo plazo para sacarle la leche, a lo que los inútiles intentos que había hecho mi Mamy habían sido en vano ya que por más que se había esmerado por succionar ese gran falo de carne y venas, no le había alcanzado el tiempo para poder ordeñarlo, este desgraciado tenía mucho aguante. ¡Pero lo que me dejó perturbado fue ver a mi Madre aferrada a ese glande cómo no queriéndola soltar!!, de verdad que le había agarrado un miedo terrible a este infeliz. Ella trataba de terminar el trabajo pero este se la arrebató de la boca dejando a Mamá sopesar en su paladar sólo las primeras babitas de su preyaculación, dejando a mi Progenitora cómo cuando un bebé es desprendido de su mamila cuando está dormido.

- ¡Por favor Fernando!, ..déjame hacer que termines, ya me falta poco.- Le suplicaba.

Era increíble ver cómo una Señora de alto estatus y de la alta alcurnia cómo lo era mi Madre rogar para que un tipejo asqueroso y sin escrúpulos le dejara seguir copulando su boca. Esto era terriblemente morboso para mí, ella se lo volvía a meter en la boca completamente sumisa para terminar con el mandato que un tipejo cómo este le había encomendado. ¡No lo podía creer!!, mi Madre rogándole a Fernando para que este la dejara que terminar en su boca.

- ¡No! Te lo dije Mónica, ..hiciste lo que pudiste, pero ahora tendré que castigarte.

Se retiró de ella colgando su cipote cómo un péndulo de lado a lado. Yo me había quedado muy intrigado, no sabía que era lo que pretendía este sujeto. Mientras el tipo buscaba no sé qué cosa de entre los cajones de la cocina, Mamá había quedado en el suelo, por más que quería no podía ponerse de pie, ya que le dolía mucho el trasero por el intruso que tenía enterrado. Fernando trajo consigo un recipiente de platico, el cuál vació en él todo el licuado que se había preparado Mamá antes de que él llegara, ante mi mirada de asombro y la mirada incrédula de mi Madre por lo que estaba viendo, el desgraciado asqueroso se agarró la verga y empezó a sacudírsela violentamente. ¡El infeliz este se empezó a masturbar enfrente de Mamá!! hasta lograr sacar 5 o 6 chorros de lefa espesos que fueron a caer en el licuado que había vertido. A mí todavía no me caía el veinte de que era lo que intentaba el malparido, pero cuando vi que agarró una cuchara para empezarlo a revolver me quedé petrificado. Tomó el recipiente con la “vitamina extra” y lo colocó en el suelo como si fuera alimentar a un animal.

- Trágatelo todo y no uses las manos.- Le ordenó.

Me quedé impactado... ¡El desgraciado quería que Mamá bebiera esa cochina sustancia de verduras y vitaminas con su ingrediente extra!! Esto sí que era demasiada humillación para una persona, no sólo la había utilizado cómo a la peor de las prostitutas, si no que ahora la estaba obligando hacer cosas repulsivas, algo que ni aún cerdo se le obligaría hacer. El desgraciado se estaba pasando de la raya pero cuando estaba decidido a salir y enfrentarlo por lo que le estaba haciendo a mi Mamita, ella empezó a dialogar.

- ¡P-por favor Fernando!, ..eso es asqueroso. No me humilles así.- Mi Madre con el llanto en los ojos lo miró suplicante, buscando en él un pequeño resquicio de remordimiento.

Pero el tipo con la misma naturalidad con la que se lo había pedido, sólo le apuntó hacia el recipiente haciendo oídos sordos a las suplicas de su ya ahora esclava sexual. Pero no bastándole el hecho de meterle objetos raros en el cuerpo ni obligándola hacer cosas repugnantes con su lengua, si no que enojado la amenazó con la única cosa que una Madre no podía luchar.

- ¡Trágatelo! .. Y no me hagas enojar más porqué agarró a Pedrito y ahorita mismo me lo llevo lejos de ti.

Mi Madre al escuchar nuevamente las viles amenazas de ese miserable, con resignación y repitiéndose a sí misma que lo hacía por su hijo y por el bienestar de su Familia. Finalmente se resignó a obedecerlo, volteó a ver el recipiente con asco. Ahí estaba su licuado de frutas que día a día bebía para mantenerse sana, tirado en el suelo y lleno del “ingrediente extra” sobre una bandeja. Mamá tragó saliva y gateando se acercó al tazón, volteó a mirar al tipo que se sonreía triunfante de pie frente a ella, quién de inmediato le ordenó con voz fría:

- ¡Trágatelo! ...y no quiero que dejes ni una gota.

Después de decirlo le tiro del pelo y la hizo poner la cara delante del recipiente para que se apurara. Mamá colocó sus dos brazos alrededor del recipiente y con el estómago hecho nudo poco a poco se fue agachando para empezar a lamer, claramente vi cómo mi Mamita desfiguraba el rostro al sentir en su fino paladar su licuado de todas las mañanas pero con ciertos grumos agrios que se entremezclaban en la espesa sustancia. Ella trataba a lengüetazos de acabarlo, creyendo que con hacerlo rápido seguramente sus arcadas desaparecerían, pero cuando sentía en su paladar que tomaba con su lengua esa cosa viscosa y agria su rostro se descomponía. Quiso vomitar pero sólo quedó en horcajadas, ella succionaba y lamia cómo un cachorrito todo ese asqueroso desayuno, lleno con esa leche espesa de los güevos de Fernando.

Sus arcadas eran cada vez más frecuentes, sus ojos se llenaron de lágrimas por el asco que le producía y la humillación que estaba recibiendo. Entre su lengua se llevaba  el semen mezclado con las frutas de su licuado. Lo peor era que a medida que se iba acabando la sustancia, ella tenía que meter toda la cara en el recipiente manchando su nariz y su cabello, haciendo una degradante estampa de lo que sería ahora en adelante la gran Señora Tapia.

Ya habiendo terminado con su “desayuno” le dijo que se levantara. Mi Mamy con mucho trabajo logró ponerse de pie, su imagen estaba deteriorada, jamás imaginé ver a mi Madre en esa forma, ella siempre tan refinada, tan perfecta, con ese estilo flamante para vestir, ahora se encontraba maltrecha, arruinada, con su short's  y sus pantaletas en las rodillas. Cuando levantó su rostro me dio mucha tristeza, yo siempre acostumbrado a verla con sus carísimos cosméticos y su pelo perfectamente bien cuidado, ahora miraba su rostro diferente, era todo un poema. Tenía la nariz y mejillas manchadas con pedazos de frutas, ligeros grumos de semen colgaban de ellas, su pelo se encontraba embarrado y todo alborotado, sus ojos estaban enrojecidos por las tantas horcajadas que le produjo ese asqueroso líquido.

- Límpiate y acomódate la ropa te ves horrible - Le dijo pasándole unas toallitas de la mesilla. 

Ella se limpió pero no se movió. Fernando le miró desde su posición.

- ¡Que no oíste!

- P-pero, ..sácame esto.- Dijo apenas en un hilo de voz. Apuntando a su trasero obstruido.

- ¡NO!, .. quiero que lo traigas todo el día, porque en la noche vendré a romperte al fin ese culo de putona que tienes.

- ¡No!, ahora no por favor, ..mira tengo que ir con mi hermana. ¡Acaba de dar a luz!

Y era cierto, mi tía Cesy que vivía hasta el otro extremo de la ciudad, había hablado la noche anterior para decirnos que había tenido una hermosísima bebé, y quería que el día de ahora fuéramos a conocerla, lo que mi Madre no imaginaba era que ese maldito vendría con sus pervertidos juguetes a tratarle de aflojar el culo.

- Nada Mónica, ..tú no te sacas ese aparato durante todo el día y punto. Además, no te estorba para cargar al escuincle ese ¡Je, je!..- Dijo a carcajadas el muy cínico.

- ¿P-pero cómo?, no ..¡Fernando, no!

- ¡Pedrito, ven acá! ..te habla tu Madre.

A gritos me empezó a llamar el infeliz, yo de prisa me colé entre la barra y la puerta para no levantar sospecha. .. Ufff  por poco y me sorprende ese desgraciado, de la que me había salvado, si no fuera porque el maldito se estaba arreglando el pantalón y mi Madre las pantaletas, seguramente si me hubieran visto salir por la puerta. Tenía que ser más cuidadoso a futuro, ya que si mi Madre se enteraba de que yo sabía todas aquellas aberraciones que este infeliz le estaba haciendo pasar, ahora sí que le destruiría su corazón. Para no levantar sospechas, tomé el carrito de control y le pegué una buena revolcada en la tierra, para simular que estuve entretenido. Después cómo si nada hubiera pasado entre nuevamente a la casa sonando la puerta tras de mi para que me escucharan llegar. Al entrar a la cocina Mamá se estaba reacomodando el short's  y el peinado, enseguida me dijo que teníamos que ir a casa de mi Tía Cesy para conocer a mi nueva primita, en eso Fernando comentó:

- Te recuerdo que hablé con la servidumbre, ..ya me arreglé yo con ellos. Creo que de aquí en adelante no los necesitaras más. Además, me voy a llevar las llaves de los autos, mandaré a alguien para que los lleven al mecánico, nunca cae de más una checadita. Espero y no te moleste Mónica.

Mi Madre no protestó una sola palabra, sólo atinó a decir con un “Si, está bien” Pero yo enseguida capté las sucias intenciones de este desgraciado, quería que Mamá cruzara caminado toda la ciudad con esa cosa metida en su trasero. El malnacido no se cansaba de humillarla y de escupirle en la cara que ahora era su dueño y le pertenecía su cuerpo. Mi Mamy quedándose muy preocupada sólo atinó a bajar la cabeza y acatar las órdenes que su nuevo dueño le había ordenado.

- Bueno Mónica, ..yo me retiro. Ahora que desgraciadamente no está Rodolfo, ..hay que poner muchas cosas en orden en la oficina. Que te sientas cómoda todo el día ¡Je, je!.. Nos vemos más tarde.

Mi Madre quedó inmóvil en la cocina, yo con mi carrito en la mano la veía cómo se encontraba incomoda con eso que tenía enterrado en la cola, sus facciones la delataba por completo, cada vez que trataba de moverse fruncía el entrecejo, además su postura no era la misma, estaba completamente recta sacando en demasía las pompas. No quería ni dar un paso, sabía que si yo notaba algo raro se lo haría notar enseguida, pero yo para no incomodarla más, (suficiente tenía con estar aguantando un plug taponeándole el ano cómo para darle explicaciones a su pequeño hijo de 12 años por su nuevo porte para caminar) Con una alegre sonrisa me fui a la sala para no incomodarla, además suficiente tenía que hacer mi Mamy para pensar cómo le iba hacer para cruzar toda la ciudad con ese regalito de Fernando incrustado en su interior. Sabía lo que iba a sufrir ese día, me imagino que eso era lo que estaba pensando.

- P-Pedrito, ..ve a cambiarte mi amor, s-se nos hace tarde cariño. T-tu Tía ha de estar esperándonos.

La verdad que esto iba a ser muy emocionante, el sólo imaginar cómo se las arreglaría Mamá para cruzar toda la ciudad con eso ensartado en su cuerpo me hizo sentir una sensación diferente, un tanto extraña, quizás la misma que sentí al día de ayer cuando por la ventana la observe como se doblega a ese ser tan asqueroso, no sé porque o como pero empezaba a tomarle gusto a esta nueva faceta de mi Madre, ..me lastimaba verla sufrir, me ponía triste cuando ella lloraba pero algo dentro de mí me provocaba sensaciones extrañas que me impedían salir ayudarla o evitar que la siguieran lastimando, era como algo oscuro que se apoderaba de mí y me impedía que no pudiera moverme, por extraño parece me excitaba, mi corazón empezaba a bombear más rápido, mi cuerpo se crispaba y mis manos empezaban a sudar, si de por si con el espectáculo de esta mañana mi pene ya me estaba doliendo de tanto estar duro. Me hice el tonto en la sala para ver a Mamá que reacción tomaba, cómo se comportaría con ese juguete dilatando su preciado trasero. Tímidamente se dirigió a su cuarto con pasitos chiquitos y cortitos tomó rumbo, claramente se veía que la fricción en su trasero era tal que no podía hacer el más mínimo esfuerzo sin sentir un piquete de dolor que le corría desde el trasero cruzando toda su columna hasta la cabeza. Al llegar al inicio de las escaleras se paralizó, (para su peor fortuna la habitación de mis Padres como la mía estaba en el segundo piso). Volteó hacia arriba y miró su calvario, lo que le faltaba, cómo le iba hacer para subir tanto escalón, eran más de 30 escalones para subir a su recamara para arreglarse.


Agarrando valor, respiró profundo y tragó saliva. Decidida cómo la mujer fuerte y audaz que la caracterizaba se agarró de la orilla y escalón por escalón fue subiendo, en ocasiones sentía que el juguete se le salía porque se agarraba el trasero con las manos y se lo volvía a presionar dejándola nuevamente en su lugar. Yo estaba esquiciado viendo las maniobras de mi Mamy, reposaba cada 5 escalones para armarse de valor y seguir subiendo, claramente vi cómo con su mano se lo enterró hasta dentro y empezó aumentar el paso. Y así después de 15 minutos, tiempo que para ella si le hicieron horas logró subir al otro piso, enseguida se levantó su cabellera y se empezó a rociar aire con las manos, se veía que había realizado un gran esfuerzo, ya que había terminado muy acalorada. Ya estando arriba se dirigió a su recamara caminando recto y con sus pompas bien paradas. Yo hice lo mismo, pero a la hora de cambiarme de ropa me di cuenta de que mi calzón contaba con ciertas manchitas de humedad, tenía mi pene súper duro, me tuve que masturbar para lograr que se bajara, estaba súper caliente y confundido después de vivir todo aquello sucedido.


Como a la hora de haber visto sufrir a mi Mamy en las escaleras, escuché que me gritaba desde su recamara:

- ¡Pedrito! ..apúrate mi amor, se nos hace tarde.

Mamá ya estaba abajo esperándome, creo que la paja que me había realizado me había dejado totalmente fatigado ya que el tiempo se me pasó volando. Enseguida bajé corriendo por las escaleras ya más relajado, ella se encontraba parada en la puerta con nerviosismo en el rostro. Así rápidamente pude darle un repaso de cómo venía vestida. Ella traía un vestido de tirantes con vuelo en la falda rosa muy ligero por las tremendas oleadas de calor de esas fechas, sus piernas lucían estupendas largas y torneadas, su culo sobresalía de la fina tela dibujando sus exuberantes carnes, fue entonces que recordé el tapón anal incrustado en su trasero, me entró la duda si Mamá lo traía puesto, pero al ver cómo se le dibujaban las pantaletas sobre el vestido caí en cuenta que había utilizado unas pantis más grandes para que no se le saliera el consolador, ya que si utilizaba sus pequeñas tanguitas que solía usar podría ocurrir un accidente con el juguetito.

- ¿Vamos a esperar el taxi Mamy? ..- Le pregunté intrigado, ya sabrán por qué.

- No, Pedrito, ..tomaremos el metro bus.

- ¿El metro bus? ..- Pregunté intrigado.

- Si mi amor, ..apurémonos que se nos va la tarde.

¿Mi Madre en metro bus? Se me hizo muy raro que ella quisiera tomar ese tipo transporte, ya que a Mamá le disgustaba subir a los transportes públicos, en alguna ocasión se lo escuche mencionar a una de sus Amigas que decía que se subían muchos hombres mañosos sólo para manosear a las mujeres y ese tipo de cosas. La verdad que Mamá me tenía muy intrigado, pero estaba decidida, iba a cruzar toda la ciudad con algo enterrado en la cola. Para su mala fortuna la entrada al metro que nos quedaba más cerca quedaba a unas 5 o 6 cuadras, y caminando sería un calvario para su pobre trasero. Mamá tomó aire y agarrándome de la mano empezamos la marcha.

Mi Madre trataba de disimular su caminado pero era lógico que no pudiera, el consolador impedía que caminara libremente. Yo me retrasaba en veces cómo que me distraía en ciertas cosas para poder observar cómo caminaba desde lejos con ese tapón en su trasero, daba pequeños pasitos cortitos muy rápidos tratando de no mover mucho el cuerpo, su posición era recta y por lo mismo hacía que paraba mucho más el trasero para acomodarse el juguete. Su meneo extraño de cadera más su caminadito recto y apretujado no pasó desapercibido por el sexo opuesto y los silbidos en la calle no se hicieron esperar.

- ¡Uy!, ..¡ya vieron a ese bombón!

- ¡Mamita!, no menes tanto la cuna que vas a despertar al niño ¡Ja, ja, ja!..

- ¿A dónde tan sola mi Reina?, ..aquí está tu Rey que te acompañe.

...Y otras más subidas de tono.

- Güera, Mamita, ..aquí tengo algo para ti ven pa cá.

- Mi Reina, ¿no quieres que te ayude con las petacas?, ..se ve que te pesan, Mamacita ¡Je je je!..

- Con esas lindas piernas que te cargas, me encantaría ponérmelas de aretes ¡Jajaja!..

Mi Mamy estaba tan avergonzada que enseguida se puso coloradísima y aceleró el paso jalándome del brazo para librarse de ellos, yo les veía desde lejos cómo los tipos se frotaban sus bultos sobre su pantalón y no quitaban sus cochinos ojos lujuriosos de sobre las piernas y el trasero de mi Mamita. Ella sólo me apretaba la mano con la de ella soportando la terrible vergüenza que había paso por causa del maldito de Fernando.

Ya faltando unas dos cuadras para llegar noté cómo mi Madre se encontraba muy colorada y su rostro perlado en sudor, se agarraba mucho el vestido acomodándoselo y se hecha aire con la mano cómo si le faltara oxígeno. Le comenté que si se encontraba bien y ella dijo que si, sólo que se recargaría un momento en un árbol para descansar. De pronto y de manera discreta comenzó a tallarse la cola contra el árbol en plena calle, sus ojos los mantenía cerrados y sus mejillas cómo jitomates la delataban, rápidamente caí en cuenta que Mamá estaba sintiendo placer con la fricción que le producía el aparato con su frenético caminado.

- ¡Má!, ..¿te sientes bien?, ¿quieres que mejor llame un taxi para llegar más rápido?

- ¡Ummhhh! ..No mi amor, ya casi llegamos, ..es sólo un ¡Ummhhh! ...¡Uffff, ufff!! ... S-sólo es un simple cólico.- Me respondió con el rostro pungido.

Se recuperó un poco y seguimos la marcha, Mamá caminaba de otra manera, ahora movía las caderas de un lado a otro con mayor sensualidad, me imagino que a cada paso que daba sentía un enorme placer en su entrepierna. Bajamos al metro por las escaleras, ¡más escaleras!! ...Al bajar los escalones la fricción que le producía el tapón era mayor, ella ya no podía soportar tanto placer, su rostro la delataba por completo, se encontraba muy sudorosa, se mordía ligeramente los labios y respiraba rápidamente, con la cara desencajada y su frente perlada en sudor. Me dijo:

- P-pedrito ..d-detente un momento mi amor. ¡Ummhhh!!

Mamá con los ojos cristalinos y el rostro envuelto en un gozo, se agachó y colocó las manos en su entrepierna por encima de la falda, me imagino que odio este día cómo el peor de su vida, ya que en ese instante si yo no hubiera estado ahí seguro que se habría buscado la manera de tallarse. Se quedó agachada un ratito apretando sus ojos y sus dientes, ¡Mi Madre estaba teniendo un orgasmo descomunal delante de mí!!, seguramente en su vida jamás se hubiera imaginado que tendría un orgasmo en plena calle y con su hijo pequeño de 12 años tomado de su mano. Se quedó inmóvil hasta haber pasado el momento, (se los juro, sentían en mi mano las contracciones que hacía todo su cuerpo) Mi Madre quedó abatida, todo su ser se centró en su entrepierna para llenarse de gozo. Tardó varios minutos en incorporarse, cuando lo hizo por un momento sus piernas flaquearon, pero logró sostenerse de mí y del barandal que tenía a la mano.

- ¿Le pasa algo Señorita?- Le preguntó un señor al verla en su estado.

- No, no, ..e-estoy bien muchas gracias, ..s-sólo fue un simple mareo.

Se incorporó más relajada, estaba con el rostro enrojecido, sus chapetes en sus mejillas parecían estar al rojo vivo, me dijo que tenía un pequeño cólico que no era nada, yo no quise hacerle más preguntas para no incomodarla y nos dirigimos pronto al metro bus.

Solo al entrar enseguida me di cuenta de los típicos babosos que en cuanto ven una mujer bella se ponen hacer los tontos y se daban codazos uno a otro haciendo comentarios obscenos que sin dudar a equivocarme iban dirigidos a su trasero y hacía su escote. Así que miramos para los lados para buscar algún sitio dónde mi Madre pudiera estar sin ser tan devorada, había uno que no estaba mal pero era dónde sólo había desocupado un asiento. Mamá me dijo que yo me sentara que ella estaba mejor de pie, fue ahí que deduje por que sobre este trasporte. Mi Madre no había tomado el taxi porque no se podía sentar, por eso había decidido en tomar el metro bus. Dudamos pero finalmente ella decidió buscar otro sitio, cerquita al fondo detrás de dónde yo me había sentado había una barra de soporte que tenía un anuncio de publicidad, podría estar allí tranquilamente y el anuncio la taparía de la cintura para abajo y luego cómo nuestra parada era la última ya si quisiera que lo dudo, ella se sentaría tranquilamente.


Recorrimos algunos kilómetros y en una estación el metro se detuvo, ahí fue donde se llenó por completo, mi Madre fue empujada hacía el otro lado por la gente, yo cómo todo un caballero le di mi asiento a una señora de avanzada edad y traté de acercarme hasta dónde estaba Mamá. Ella sin querer terminó rodeada de puros hombres, al parecer eran puros trabajadores de la construcción, lo digo por sus ropas y las cajas de herramienta que portaban algunos de ellos.

Mamá iba muy sería, concentrada en sus pensamientos, agarrada de un tubo sin poderse mover, cuando el ruido de las puertas al cerrarse y el movimiento tambaleante del tren por una fuerte arrancada la hizo sujetarse muy bien. De pronto un fuerte apachurrón la hizo caer en cuenta del porqué no se subía a ese tipo de transporte, que a pesar de que el metro bus tenía algo de espacio el tipo seguía pegado a ella como si llevase imán. Podría haberle dicho algo pero mi Mamy por vergüenza y la manera que fue educada no le dijo sus verdades, pero claramente podía ver en su mirada lo molesta que se hallaba. O quizás creyendo que el sujeto lo pensaría y se quitaría rápidamente, pero grave error, ya que el mugroso se percató de que mi Mamy no rechazaba sus vulgares roces y cómo no queriendo la cosa se agarró al tubo por detrás de ella pasándole los brazos sudorosos por sus hombros. Parecía que la iba abrazando, al volver a moverse el metro, el tipo cómo no queriendo recargo nuevamente todo su cuerpo al de Mamá, ella no podía moverse estaba bien apretujada entre el tubo y ese tipejo. En eso escuché a uno de los obreros que les decía a los demás:

- ¡UUUUUYYY!!! ..¡Ya vieron la ricura que está con el greñas! ..- Refiriéndose a su vulgar amigo, apodo que se había ganado por portar debajo de su casco de seguridad una coleta de cabello.

- ¡Mamacita, esta rebuenota! ..¡qué barbará tiene un culote la condenada! ..que suerte tiene el pinche greñas, esa me tocaba a mí.

- ¡Uyyy! pobrecita, ..el greñas es bien caliente. Ahorita seguro le va a meter mano, vas a ver ¡Je je je!..

De pronto volví a sentir esa sensación similar a la que sentía cuando la miraba con Fernando. Mi corazón empezó a latir y mis manos a sudar. Me escabullí entre la gente y me coloqué a un lado de los obreros para poder ver perfectamente y escuchar todo lo que decían. Mi Madre se mantenía muy sería pero mostraba unas mejillas muy sonrojadas, me imagino que el calor del vagón, las fricciones del obrero más el consolador que traía en su trasero la estaba pasando mal.

El tal greñas era el clásico tipo vulgar y corriente de la construcción, el cuál seguramente se la pasaba silbándoles y diciéndoles guarradas a cualquier mujer que pasara por dónde trabajaba, cómo ustedes se lo podrán imaginar, traía un corte de pelo medio extravagante, un copete en forma de tupe y en la parte de atrás el pelo algo largo formando una cola ondulada suelta. Su vestimenta era algo muy singular, pantalón de mezclilla todo lleno de cemento y una camisa de tirantes embarrada de no sé qué tantas cosas, con un periódico o revista en el bolsillo trasero de su pantalón y cómo referencia un tatuaje mal hecho de su equipo de fútbol, para agraviar su hechura un arete en su oreja derecha, todo un personaje.

El greñas muy vivo y aprovechándose de la vergüenza de mi Madre, lentamente se fue pegando más su cuerpo, hasta lograr colocar todo su abultado paquete sobre su trasero, ella al sentirlo dio un ligero respingo hacía adelante sintiendo cómo lentamente el obrero subía y bajaba la cadera restregándole todo su aparato entre sus pomposas nalgas apenas cubiertas por esa delgada falda. Mi Madre no le decía nada, sólo miraba por la ventanilla totalmente desconcertada, tenía sus ojos bien abiertos cómo platos y unas gotas de sudor aparecieron por su frente. De pronto el greñas bajo su mano soltando el tubo de dónde venía agarrado y la colocó en la espalda de Mamá. Pensé que ahora si se voltearía y que le respondería con fuerte manotazo, conociendo el fuerte carácter de Mamá, pero para mi asombro ella no hizo nada para evitarlo, sólo se mantuvo ahí, muy seria observando las cosas pasar por la ventana, es más, hizo como que figuró haber visto algo por la ventanilla doblándose hacía el frente cómo observando algo, enseguida el greñas vio eso cómo una invitación y con todo el descaro colocó su verga ya claramente dibujada en el contorno de su bragueta. Mamá debió de sentir claramente esa barra de carne contra su trasero rozándolo hasta llegar a colocarla en la rajita de su culo. Debía ser una verga de buen tamaño porque a pesar de la ropa se le podía notar perfectamente.

Yo no podía entender que mi Madre no le dijera nada a este tipejo por su atrevimiento, y es que la sobaba tan descaradamente que temí por la demás gente se dieran cuenta de ello. Tal vez ella cómo era una persona educada y de buenos principios no le gustaba hacer ningún tipo de escándalo frente toda esa gente, quizás por el miedo al qué dirán y seguramente la tacharían cómo que ella misma lo había provocado, quedando mi Madre cómo una mujer incitadora y luego renuente cuando todo eso se le fue de las manos. Lo malo fue que con su pasividad y su no respuesta a ese tipo de gente, el greñas lo tomó cómo una especie de aceptación y con una enorme sonrisa volteó a ver a sus amigos haciéndoles señas frotándose las manos queriéndoles decir que ya estaba a su merced.

Yo miraba a Mamá y no lo creía, no entendía porque ahora este su nuevo cambio, le recriminaba a Fernando por habérmela cambiado de esta manera, me era claro que lo que estaba viendo en estos momento no era mi Madre, lo que ella estaba sintiendo en este momento no era su culpa, por más vueltas que le daba a mi cabeza llegaba a la misma conclusión de que todo era provocado por los malditos juegos de aquel desgraciado. Mamá no se movía, simplemente observaba por la ventana seria, pero eso sí, la notaba más sudorosa, su blanco tono de piel ahora era rosado, fue ahí donde el mugroso albañil sinvergüenza bajo su mano lentamente sintiendo toda la curvatura de la espalda de mi Mamy hasta lograr llegar a sus rotundas caderas, de ahí se fue agarrado un buen rato el infeliz sintiendo la redondez de las curvas. Como el obrero veía que la dueña de esas caderas no le recriminaba nada acercó la boca a su cuello. Mi Mamá volteó rápidamente y lo miró con un porte de superioridad, con desprecio, con asco, ya que el tipo se veía mal oliente y sudoroso. El greñas acercó su cara hacía la de ella y no sé qué le dijo al oído algo furioso, entonces con fuerza la tomó de las caderas con sus dos manos y le volvió a dar la vuelta hacía la ventanilla.

Mi Madre confundida por la actitud agresiva del obrero ya no se quiso ni mover, sólo sintió cómo el greñas bajó lentamente sus manos hacía sus torneadas piernas. Créanme que mi corazón estuvo a punto de salírseme, un asqueroso obrero manoseando a mi flamante Madre en el metrobus, en ese momento se me vinieron todas aquellas imágenes y notas de lo que leía en los periódicos o veía en la red, de que muchas mujeres se habían quejado al gobierno por este tipo de cosas. De hecho ya se habían tomado represalias, ahora existen vagones solo para mujeres. El mañoso obrero se las sobó con sus manos sucias por todos lados y empezó a subirlas lentamente por los muslos, mi Madre cerró los ojos por el terrible pánico de que el obrero la lastimara o la gente se diera cuenta de lo que sucedía, se quedó ahí inmóvil dejándose manosear por ese tal greñas, sudoroso y mugroso.

Cuando las manos llegaron a la costura de su falda me di cuenta que no había marcha atrás, que mi Madre sufriría de otro forzado abuso, esas manos calludas y mugrosas por las tantas horas de trabajo rudo se colaron por el interior de sus larguísimas piernas y seguían subiendo sin detenerse. Esto no me lo podía perder por nada del mundo, así que empujé a varias personas y me situé cerca de ellos dos, casi a su costado. Mi Madre no podía verme ya que su vista estaba ida hacía la ventanilla y el greñas no sabía que yo era el hijo de aquella Señora que estaba a punto de violar. Así que todo estaba a mi disposición para ver un gran espectáculo. El cochino greñas ya había metido toda su mano y se encontraba disfrutando de la suavices de las caderas de mi Mamy por debajo de su falda.

Oí un gruñido de satisfacción del mugroso obrero al sentir notar la entrepierna de mi Mamy, su mugrosa mano cogió las pantaletas y las estiró hacía arriba haciendo que se le hundieran en la rajita y el ano. Ella suspiró y abrió los ojos notando como sus delicadas pantaletas y el objeto intruso se le iban hasta dentro. Un instante después su mano apartó la tela que se le había incrustado y con sus dedos comenzó masturbarla acariciándole el clítoris mientras pegaba el bulto contra su trasero todo lo que podía.

- ¡Huy! mi Reina, ..¡pero si estás mojadísima Mamacita!- Le dijo el apestoso en la oreja.- Te va a encantar lo que te va hacer el greñas ¡Ja ja!..

Esas fueron las vulgares palabras del obrero echándole su aliento a la cara. Sin duda a Mamá el juguetito en su trasero y las manoseadas de este cochino habían causado en su cuerpo un enorme calor, que hacía que ella estuviera cómo una olla de vapor a punto de explotar. Afortunadamente para ella la falda era de vuelo, muy ligera, así le permitía fácilmente cubrir lo que sucedía en su interior. Así que la demás gente que estaba a su alrededor ni se inmutaba de lo que sucedía ese momento.

Mi Madre se encontraba en una posición extraña, estaba casi inclinada hacia delante con sus manos fuertemente apoyadas del tubo, mientras ese tal greñas tenía sus dos cochinas manos bajo su falda, dándose un festín con mi voluptuosa y hasta ahora desconocida Madre. Observándolos desde mi punto me di cuenta de las intenciones de ese desgraciado, el muy cabrón le estaba queriendo bajar las bragas mientras que ella con una mano trataba de resistirse. A lo que el tipo reaccionó rápidamente y la sujetó fuerte de la mano, se la apretó con fuerza y luego ante mi sorpresa se la colocó sobre su bulto, el cual ya anunciaba su terrible erección. Mamá al sentir la dureza del falo no se quiso ni mover, quedando paralizada y con los ojos bien abiertos hacía la ventana. El greñas aprovechó que Mamá no se movía para bajarse el cierre del pantalón y meter la mano de mi Madre ahí dentro, luego con palabras vulgares se dirigió a su oído:

- Sóbala chiquita, ..sé que la estás queriendo. ¡Mhm!- Y se mordía los labios demostrando el grado de excitación que estaba teniendo.

Yo creí que mi Madre reaccionaria y de prisa la retiraría. ¡Pero no fue así!! ..se quedó con su mano metida dentro del cochino pantalón del obrero sintiendo todo ese duro aparato que la había estado calentando desde atrás. No entendía como mi Madre se había dejado llevar hasta esta situación, algo en ella quería que parara y al mismo tiempo que no lo hiciera, de todas formas ya era tarde, ese mugroso ya había sobrepasado el punto del raciocinio y la estaba dejando llevar por la excitación. Su entrepierna así como todo su cuerpo ya estaban empapados. De repente cayó en cuenta de que alguien los podría estar viendo, miró rápidamente por el vagón tratándome de buscar pero por la gran masa de personas le fue imposible encontrarme (si supiera mi Mamy que estaba a sólo unos centímetros de ella).

- Menéala Güerita, ..siéntela toda porque te la voy a meter hasta dentro frente a toda esta gente.

Mamá con la vista ida hacía la ventanilla empezó a menear su mano bajó la bragueta produciéndole un tremendo placer al obrero. ¡Maldición mi Madre lo estaba masturbando!! El greñas estaba alucinado, tenía un mujerón meneándole la pistola, ni en sus mejores sueños más pajeros se le había ocurrido esto. El sudoroso obrero aprovechó para subir su mano y desde abajo por dentro de la falda hasta tomarle un pecho, ya que el vestido era de una sola pieza permitía hacerlo. Su otra mano seguía frotándole el clítoris, pasando algunos de sus dedos de vez en cuando por su rajita. La mano que dejó arriba le acariciaba los pechos por dejado de su vestido haciendo círculos. Mamá con una mano agarraba con fuerza la barra situada sobre el anuncio e intentaba mantener la compostura lo mejor que podía, mientras que su otra mano se movía hacía delante y hacía atrás ordeñándole la pistola a ese degenerado.

El vestido de Mamá estaba súper levantado, se le podía ver perfectamente las pantaletas, las cuáles eran en tonos rosados a juego con su vestido, estampados con muchas florecitas de colores muy monas, pero por más que me agaché y traté de observar el consolador que traía incrustado se me era imposible, lo tenía bien enterrado entre ese par de jamones, la única manera de verlo era abriéndoselas cómo lo había hecho Fernando esta mañana, lo que evitó que el mugroso greñas se percatara de lo que traía Mamá enterrado.


Increíblemente mi Mamy estaba disfrutando de un tremendo placer diferente, su ano le provocaba un placer extraño, ella nunca se imaginó que su parte trasero le daría tanto placer cómo el que estaba sintiendo este día, todo se le había juntado para hacerla sentir un tremendo calor nunca antes vivido. Estaba a punto de correrse cuando el tren se detuvo en la penúltima parada y la gente se dirigió a la puerta de salida, pensé que por la disminución de la gente el cochino albañil se le despegaría pero no fue así, sus cochinos Amigos hicieron bola dónde estaba Mamá e impidieron que la gente que estaba a sus alrededores se esparcieran, así el cochino greñas siguió agasajándose de lo lindo con mi hermosa Mamy mientras sus amigos ahora observaban atentos. Ella intentaba hacer todo lo posible para disimular pero el mugroso greñas aumentó la velocidad con la que frotaba la entrepierna, haciendo que mí Mamy se retorciera y se mordiera el labio inferior para evitar gemir de gusto. Los segundos que tardaron en salir las gentes me parecieron horas pero finalmente el tren cerró puertas y arrancó.

Mamá estaba en otro espacio, su rostro estaba coloradísimo, sus ojos la delataban, los mantenía cerrados, estaba viviendo una sensación fuera de este mundo. En ese instante no pudo contenerse más y se le escaparon un par de suaves suspiros de placer, cerró los ojos por unos segundos debido al intenso placer y los abrió al darme cuenta de que había seguido jadeando de gusto y que su cuerpo se tensaba por la cercanía del orgasmo. Entonces nuevamente reaccionó y por segunda vez en el viaje trató de buscarme, pero por más que ella estiraba su cuello le era imposible, y además de que yo ya no me encontraba en dónde me había dejado, si no que estaba a sólo unos centímetros de ellos. Su cuerpo se tensó de nuevo y entre estremecimientos y convulsiones tuvo un fuerte orgasmo, su segundo en el viaje, mojando por completo la mano del greñas. Pero este no paró, sino que siguió frotándole incansablemente el clítoris, su intimidad chorreaba incluso alguna línea de sus liquido vaginales, que pude notar que resbalaba por sus muslos. Pronto volvió a jadear, esta vez más fuerte. Ella mantenía su mano bien agarrada al cipote del greñas, estaba muy caliente sentía que esa barra de carne era su vida, que si se separaba de ella moriría. En eso el greñas sacó la mano de mi Madre de su pantalón y se la llevó a la cara.

- ¡Huélete la mano, Mamacita!, ..siente el verdadero olor a macho.

Ella con los ojos en blanco reaccionó, cómo que regresó a la tierra después de andar flotando y obedeciendo, pero increíblemente aspiró ese olor a marisco deshidratado que había quedado impregnado en su delicada mano. Su rostro dio un gran cambio de placer a repulsión, ese olor asqueroso a sudor y a pescado hizo que mi Madre descompusiera su cara, además de que traía restos de preyaculación entre sus dedos y algunos que otros pelos de su asquerosa pelvis.

- Lámete la mano ricura, ..prueba mi sabor ¡Je je!..

Pero mi Madre se negó hacer esa asquerosidad, quizás se encontraba muy caliente pero no permitió que ese maldito la obligara hacer eso que era realmente repulsivo. Entonces el greñas se enfureció por la negativa de mi Mamy y de un jalón le tronó el elástico de su pantaletas. Ella cómo reacción trató de sujetarlas para que no se las sacaran pero el greñas tiraba de ellas tan fuerte que le fue imposible que se las llevara, hasta que en uno de esos tirones se quedó con la prenda íntima de mí Madre. Ella estaba desdibujada, jamás en la vida hubiera imaginado que perdería las pantaletas en un metrobus por un cochino obrero que ahora la tenía acorralada. Pero lo peor vino después, ya que el greñas la despojó de la delicada y húmeda tela de su entrepierna, el desgraciado estiró la mano y se la pasó a uno de sus colegas para que pudieran verla, los cuáles cómo perros de caza se empezaron a burlar y a olfatear. A la prenda se le podía ver claramente cómo se encontraba empapada, su entrepierna se había hecho agua sobre la delicada tela.

Voltee rápidamente a ver a Mamá y el greñas ya se había sacado su aparato, amenazando con perforar a mi progenitora. Lo tenía muy oscuro y muy largo, no tan grueso cómo el de Fernando pero si más largo, se lo estaba meneando con la mano preparándose para penetrarla. Ya se imaginaran mi cara al estar viendo eso, ese cerdo vulgar quería violar a mi Mamy frente a mí y rodeado de sus cochinos amigos. En eso el desgraciado que lo mete y se lo pasa a Mamá por su entrepierna, rosándole la vagina por debajo de la falda, al no tener las bragas Mamá sintió claramente su cosa y dio un pequeño respingo por la sorpresa, a lo cual rápidamente reaccionó y cerró las piernas cruzándolas. El greñas trataba de ensartárselo desde atrás pero Mamá apretaba muy bien las piernas para evitarlo. Pero el cochino albañil no la dejaría tan fácilmente, claramente veía cómo empujaba sus caderas hacía ella buscando su cuevita. En eso me paralicé cuando vi que el tipo sacaba su mano y se la dirigía a sus caderas para iniciar el mete saca. No lo podía creer, ¡Mi Madre había sido penetrada por un albañil en pleno viaje!! Quise asegurarme y me agaché lo más que podía para averiguarlo, Ufff!.. respiré con tranquilidad al observar que no se lo había introducido si no que sólo le rosaba la vulva desde atrás. La verga del greñas entraba por las nalgas de Mamá y le salía por el frente sin penetrarla, con eso bastó para que el mugroso albañil disfrutara y así sin penetrarla sólo rozándola se empezó a menear hacía el frente y hacía atrás. Agarró a Mamá de las caderas y la empezó a mover violentamente al ritmo de sus vaivenes.

Si otro estuviera viendo la escena diría que la tenían bien ensartada, pero cada vez que la jalaba hacía él, la verga de este le salía por delante, cómo era muy larga atravesaba todo lo ancho de Mamá. Si yo hubiera estado de frente de seguro hubiera mirado la cabeza de esa reata asomándose entre la vulva y las dos blancas piernas de mi Madre. El desgraciado greñas con la otra mano le tocaba el culo sobre el vestido para luego empezar a levantarlo y de vez en cuando apretar con su mano uno de los pomposos cachetes de su trasero. Poco a poco fue realizando ese movimiento de forma continua para luego detenerse por un momento y después volver a levantarle el vestido pero esta vez mi Madre con las nalgas al aire sintió toda la pelvis y los pelos púbicos del albañil en su trasero.

Inmediatamente después de exponer su trasero a las miradas de los albañiles siguió con su cochina tarea, deleitándose de los roses que le daba la entrepierna de mi Madre y la fuerte presión que hacía ella con sus piernas. Mamá estuvo a punto de correrse nuevamente en ese mismo instante, pero entonces él apretando con intensidad aceleró sus movimientos de pelvis haciendo que mi Mamita se aplastara contra el tubo del anuncio haciendo que todos los albañiles supusieran que ya se la estaría chingando. Con las pequeñas burlas y sollozos intentos de aliento para con su compañero miraban cómo esa hermosa mujer se meneaba hacía delante y hacía atrás simulando una penetración de las cuáles ellos juraban estar viendo. Pero Mamá estaba más concentrada en apretar con los músculos de sus piernas e impedir que se la metieran y ser otra víctima más del metrobus.

El greñas de vez en cuando paraba de moverse y con su cochina mano colocaba la punta de su estaca en la entrada de la vagina de mi Mamy para después seguir restregando su cosa dentro de sus piernas. Sus manos la cogieron por la cintura y de ahí fue subiendo acariciando su suave piel hasta meterse por debajo del vestido y agarrar nuevamente sus tetas. Las apretó y manoseo con fuerza para luego pellizcar sus pezones por debajo de la tela sin dejar de hacer cómo si la estuviera cogiendo con su verga oscura y larga. Sus pechos aumentaron aún más de tamaño. Pareciendo más redondeados y grandes. Tras manosearle las tetas durante un buen rato volvió a tomarla por la cintura para darle más fuerte. Los movimientos eran descarados aunque se notaba que no había penetración real, los ojos de los obreros eran cómo si se les fueran a salir. Yo miraba fijamente los pechos de mi Madre con la boca abierta y es que sus pezones estaban durísimos y se veían perfectamente remarcados sobre la tela casi como si nada los tapara.

Entonces para aumentar el gozo, el greñas volvió colocar la punta de su cosa hirviendo entre sus piernas y sus manos que manoseaban sus pechos, ahora salieron del vestido para que así por fuera subir hasta sus hombros. Mamá estaba exhalando por la boca, estaba que ardía de calor y deseo. El greñas ya sin que nadie se lo impidiera dejó caer los tirantes por los lados de sus brazos, pero para la suerte de Mamá su vestido era muy ceñido y sus pechos bastante grandes, así que se mantenía perfectamente en sitio. Pero el greñas no se detenía en su labor, con sus fuertes manos acariciaba sus hombros mientras presionaba con su cosa nuevamente intentando conseguirla penetrar. Pero cómo ella no quería que la penetrara continuaba haciendo presión con sus piernas y entrepierna para impedirlo. Mamá apretaba con sus manos la barra y él teniéndola así sujeta por los hombros siguió con su tarea de rose contra su vagina. La empezó a rosar con toda la potencia que podía, ahora sí que tanto sus movimientos cómo sus reacciones dejaban claro que la estaba jodiendo. Mamá recordó a los albañiles que tenía de espectadores, y con el rostro desencajado y muy avergonzada por el impúdico espectáculo que estaba brindando sólo agachó la cabeza y siguió recibiendo las estocadas del cochino albañil que tenía a su espalda.

El ruido que hacia el cuerpo del greñas chocando contra el de Mamá a cada embestida, sus pequeños gemidos de placer, incluso las sollozas risitas de los demás albañiles retumbaban por todo el vagón. Los fluidos vaginales de Mamá resbalan en abundancia por sus piernas, sus pechos se movían adelante y atrás dentro de su vestido haciendo que con el roce de sus pezones con el frio metal del tubo de dónde venía sujeta se les pudiera apreciar más duros y mejor dibujados. Entonces el greñas empezó a temblar síntoma del tremendo placer que le provocaban los muslos de mi Madre. No aguanto más y tirando de ella con todas sus fuerzas hacía él descargó toda su lechada espesa dentro de sus muslos y bañándole la entrepierna. Chorros y chorros de leche se estrellaron en el vidrio del metro bus, otros se quedaron en el vestido de mi Mamy y los últimos se escurrieron por entre sus piernas.

Vi a Mamá con su cuerpo temblar y estremecerse, mientras que el sujeto descansaba su gozo repegado totalmente al de ella, que le seguía manteniendo la verga retacada entre sus muslos y se empujaba hasta el fondo, como para depositar dentro de ella de una buena vez todo su líquido seminal cómo si la hubiera terminado de copular. Y ella apretaba los párpados al mismo tiempo que en señal inequívoca del placer que aquel albañil le estaba causando, abrió de par en par los labios, pero sin dejar escapar más que un casi imperceptible gemido, similar al que las actrices porno producen al terminar su escena. Y ya cuando finalmente pude ver que sus cuerpos dejaban de tensarse tras las convulsiones finales de sus explosiones, vi cómo instantes después su “amante” retiraba de sus muslos su adormecido falo que apareció totalmente cubierto y embadurnado por los amorosos jugos de mi Madre; y que poco a poco conforme él iba extrayendo de su entrepierna, aquellas mismas esencias de lubricación de Mamá, se iban mezclando con la blanca y espesa substancia del obrero que había depositado entre sus piernas.

Se quedaron un rato pegados recuperando el aliento, los dos se miraban fatigados y sudorosos, se miraba que mi Madre también había disfrutado con el rose de esa verga, pues respiraba profundo y no hacía el intento para separarse. Ya cuando la lujuria había pasado y ya más relajados, el greñas se guardó su flácida y oscura cosa en su pantalón. Ella ni volteó a verlo, mantenía sus ojos bien cerrados cómo queriendo retener el momento tan placentero que había vivido. El obrero trataba de decirle algo al oído pero ella ni se movía y parecía no escucharlo, fue entonces que le dio un pañuelo todo mugroso a mi Madre para que se limpiara los restos que le había dejado impregnados por el interior de sus piernas y se retiró cómo todo un triunfador con sus Amigos. A los cuáles todos lo felicitaban cómo si de un héroe se tratara, « pues si y cómo no, si se había manoseado a la mujer más hermosas que ni alguno de ellos pudieran haber jamás soñado, sin olvidar que se había llevado sus pantaletas). Sus compañeros lo adoraban cómo a un ídolo, cómo a una mismísima estrella de rock, pegándole en la espalda y celebrando su gran proeza. Este le quitó la prenda íntima a su compañero diciendo que era suya, la olfateó y se las guardó en la bolsa de su pantalón cómo si de un importante trofeo se tratara.

Mamá se quedó ahí, como una muñequita rota, sujetada del tubo sin moverse, parecía no querer ni reaccionar por el hecho de haberle permitido hacer a ese mugroso obrero todo aquello. En un intentó disimulando de todo lo que había ocurrido, lentamente se acomodó los tirantes de su vestido, sacó el cochino trapo que le había dado aquel mugroso y se limpió lo mejor que pudo entre las piernas. Se secó los muslos internos y la vagina que ese mugroso le había bañado, además se quitó el resto de semen que seguía corriéndole por entre las piernas. Cuando llegamos a la siguiente estación la cabina se vació por completo, mi Madre volteaba para todos lados buscándome, para ese entonces yo me había sentado en las butacas del frente cómo si no hubiera sucedido nada, se acercó a mí y me dijo que no me volviera a separar de ella.

Faltaba poco para llegar, mi Madre estuvo frente a mí de pie volteando hacía la ventanilla, yo no sé si arrepintiéndose de lo que había hecho o recordando y volviéndose a excitar. volteé hacía abajo con disimulo y mire sus piernas blancas y torneadas, todavía con un ligero hilo de leche que le había quedado. Me enojaba el simple hecho de que un cochino obrero cómo el greñas haya puesto sus sucias manos en sus delicados muslos. Se miraba sudorosa y chapeteada, en su vestido se podía notar pequeñas gotitas de lefa, que se habían escurrido de los tremendos chorros que le habían expulsado y que no se pudo limpiar, además de su penetrante olor a sexo que no podía disimular. Todo el trayecto siguió igual, mi Madre no quiso sentarse, hubiera sido emocionante ver la cara de Mamá sentada con los movimientos del metro, pero en fin no se pudo. Al llegar a nuestro destino me tomó de la mano y salimos del metro.

Al ir caminando pude apreciar que mi Mamy caminada diferente, ahora más despacio con pasitos muy chiquitos y apretaditos, sus piernas ligeramente cerradas, ya imaginaran lo que pasaba. Era que el mugroso greñas se había llevado sus pantaletas y ya no había nada que le estuviera sosteniendo el regalito de Fernando. Seguramente Mamá sentía que el consolador se le salía y apretaba más las piernas. Se miraba muy chistosa cómo apretaba las piernas y se colocaba el bolso en su trasero para impedir que el intruso saliera expulsado. Antes de llegar a casa de mi Tía entramos a una tienda de regalos para niños, escogió algo para él bebe y una cinta de color gris para pegar, de esas que usan para sellar cajas, no le tomé importancia y nos dirigimos a la casa de mi Tía.

Solo al llegar nos atendió mi tío Carlos, como lo podrán imaginar era el típico tío pesado que se la pasaba haciendo bromas de mal gusto y tomando cerveza los domingos. A mi Padre nunca le cayó bien, y no es porque Papá no quisiera intercambiar comentarios con él, sino que en una ocasión en la casa mientras bajaba por un vaso de leche escuché que le recriminaba a Mamá, le decía que no dejaba de mirarla, y es que antes, según las malas lenguas, antes de que se casara con mi tía Cesy a mi tío se le caía la baba por Mamá, creo que la pretendía cuando eran jóvenes, o era un simple rumor, pero cómo Mamá nunca le hizo caso, lo cual mi tío Carlos optó por mi tía Cesy, (según, algo de eso me he enterado).

- ¡Hola Mónica! ..¡que barbará cuñadita, que bella estás!.- Exclamó mi tío de gusto al verla.

- Hola Carlos, ..¿y Cesy, dónde está? Venimos a conocer al bebé.

Mamá siempre lo trató de forma cortante, pero sin llegar a menos preciarlo claro está, ya que desde que se casó con mi tía Cesy pertenecía ya a la familia y aunque claramente se notaba la forma seria con la que le hablaba llevaban una relación simple de cuñados. Mamá desde siempre supo el deseo que sentía él por ella, así que siempre trató de mantener a distancia, eso sí, mi Tío siempre trataba de buscar la manera de halagarla y de observarla con esa cara de baboso que siempre ponía.

- Pásenle, ..Cesy y el bebé están en la recamara.

Y si, realmente a mi Tío todavía se le caía la baba por Mamá, ya que lueguito fijó su mirada en su escultural cuerpo. Mamá se incomodó de inmediato y lo cortó rápidamente, se dirigió a la recamara de su hermana dándole la espalda, lo que mi Tío aprovechó para observarla desde atrás como la mayoría de los hombre, que sin una pizca de descaro rápidamente clavó sus ojos a sus piernas y en la curvatura que hacía el vestido dibujando su trasero. Se quedó observando cómo ese par de jamones se iban contoneando, y es que cómo ya recordaran Mamá se había quedado sin pantaletas, por lo que ahora sus glúteos se movían libremente bajo el vestido, haciendo que a cada paso que daba la tela que era bastante delgada fuera a parar en el interior de su raja sin que ella pudiera evitarlo, además de que Mamá por su prominente trasero hacía que claramente se dibujaran sus formas por sobre la tela de lo que se pusiera. Mi tío quedó ido ante el vaivén de aquellas caderas, es más sin inmutarse de que lo estaba viendo no quitó la vista sobre mi Mamy hasta que ella se perdió al final del pasillo, él sólo pudo balbucear un “¡Que bruta!!” y se acomodó ligeramente su paquete en su pantalón.

Entramos a saludar a mi tía, la cual se encontraba recostada todavía muy delicada, ya que su parto no fue natural así que necesitaba mucho reposo. Mi Madre le entregó el regalo y de inmediato se dirigió al baño, pero lo curioso fue que no se llevó su bolso, sólo la cinta que había comprado, al salir caminó normalmente y se quedó platicando con mi tía por un buen rato. Yo me dirigí al baño y pude constatar que ahí estaba la cinta ya usada, ¿pero para que necesitaría mi Madre esa cinta?, no quise saber y me olvide del tema de inmediato.



La tarde transcurrió normalmente, bañaron a la bebé y se la pasaron hablando de niños toda la tarde, cuando la bebé empezó a llorar mi tía se dispuso amamantarlo, luego mi tío llamó a mi Madre hacía la cocina, quería que le ayudara a preparar la comida, yo sólo miraba el televisor totalmente aburrido, cómo siempre pasaba en las visitas de mi Madre, ella platicando y yo muriéndome del aburrimiento, pero en fin, lo bueno que estaba una de mis series favoritas. En eso estaba cuando escucho a mi tío que le comenta a mí Mamy:

- ¡Que barbará Cuñadita! ..qué guapa estás, ¿no pasan los años contigo?

Mi Madre con una ligera sonrisa lo trató de llevar.

- Y que Cuñadita, ¿cuándo vas a dejar el luto?, ...una mujer cómo tú no se va a desperdiciar para toda la vida.

Mamá trataba de cambiar el tema ya que mi Tío empezaba a ponerse pesado con sus comentarios.

- ¡Vaya, Cuñadita!, ..con esas lindas piernas fácil serias una gran modelo.

- Si gracias, ..vamos a darnos prisa Carlos, que Cesy debe de tener mucha hambre.

Mamá sólo le daba por su lado y seguía haciendo la ensalada, en eso que pregunta por los jitomates, mi tío apuntó hacía el refrigerador. Él le sonrío señalándole con el dedo. De pronto esa risita extraña me hizo seguir observándolos. Mi Madre se dirigió a él y abrió la puerta, al hacerlo se dio cuenta de que éstos se encontraban en el último riel de la parte baja, lo cual tuvo que doblarse hacía el frente para cogerlos. Mi tío era como si hubiera sabido que iba a ir por ellos, el riel estaba a unos 15 cm del suelo, pero sin pensarlo mucho, ella se agachó para tómalos. Eso hizo que la falda de su vestido subiera más de la cuenta y enseñara más de lo debido, dejándole un inmejorable primer plano de su enorme y parado trasero. A lo que mi Tío no perdió tiempo a eso pelando unos ojotes. El descarado tenía los ojos como dos platos, abiertos al máximo y una mano en su bolsillo, estaba como hipnotizado. Yo sonreí de las ocurrencias de este, pero era obvio que me molestaba que se estuviera pasando.

Mamá sin darse cuenta de su tan expuesta postura siguió tomando las verduras sin percatarse de lo que sucedía a sus espaldas, es más al ir tomándolos se le movían las caderas bastante y él seguía parado detrás de ella mirándola sin perder detalle. Mi tío Carlos se quedó con los ojos como platos mientras Mamá agarraba de uno en uno los jitomates, hasta que sorprendiéndome a mí y sin saber cómo pudo atreverse, no aguanto más y se fue acercando hasta que repegó su bulto en el trasero de Mamá. Inmediatamente mi Madre dio un pequeño brinco hacía delante poniéndose de pie, tirando los jitomates por el suelo. Totalmente furiosa le respondió con una fuerte cachetada.

- ¡P-pero cómo te atreves a hacerme eso, Carlos!,- Respondió furiosa, pero inmediatamente bajó la voz para no hacer escándalo y que nosotros no nos pudiéramos enterar de lo sucedido.- No te acuso con Cesy porque esta delicada pero..

- P-perdón Mónica, ..pero es que verte así me pone a mil. Y con el parto de tu hermana pues.. ella y yo, ..no he podido sacar mis ganas, mira cómo estoy ..- Le dijo apuntando hacía el bulto de su pantalón que ya parecía querer reventar el cierre de lo duro que lo tenía.

Para ese entonces yo ya me había escondido detrás de un macetero enorme que tienen en el pasillo, con cierto sigilo me quedé observando de lo que no estaba seguro que llegara a ocurrir.

- Eso no es excusa, Carlos, ..no lo vuelvas a hacer en tu vida porqué ..

Mi Tío haciendo caso omiso de sus palabras se le acercó de frente y le metió la mano por debajo del vestido, sin imaginar que mi Madre estaba directa sin pantaletas, que enseguida notó entre las yemas de sus dedos el rose de los labios de su sexo y seguramente su humedad. Mamá no supo como reaccionar, no sabía si responderle a cachetadas o soportar el terrible bochorno de no llevar pantaletas. A lo que mi Tío asombrado por la actitud exhibicionista de su cuñada enseguida se lo dio a notar.

- ¡Caray cuñadita, pero si no traes calzones! ..¡no sabía que eras tan putita cómo para salir a la calle así!

Mi Madre no supo que decir sólo se puso colorada.

- ¡Pero si mira!, ..¡hasta mojadita estás! .. Dime Mónica, ¿te mojaste nomas al sentir mi verga en tu culo, verdad?

- ¡No déjame!, ..cómo te atreves mal nacido.- Respondió empujándolo para que se alejara.

Pero mi tío siendo más fuerte, la agarra por los brazos proyectándola con fuerza contra la nevera, y sin darle oportunidad a reaccionar la besa metiendo su lengua en la boca abierta de asombro de mi Madre. Ella aun aturdida por la impresión se deja hacer, lo que este aprovecha para besarle el cuello y acariciarle los senos. Mamá intenta apartarle pero mi tío estaba como desquiciado. Y antes de que ella pudiera gritar o decir cualquier cosa, este le tapa la boca con una mano. Mientras la otra deslizándola hacía abajo la vuelve a meter dentro de su vestido, toqueteándole los muslos y la entrepierna, que sin necesidad de someter por la fuerza a mi Madre esta sigue asustada.

- Que chocho tan delicioso tienes Mónica, ..me encanta lo excitada que estas, estas chorreando tanto. Mira cómo has dejado mis dedos, pegajosos.- Mostrándole a la cara sus dedos embadurnados de sus propios fluidos vaginales.- Ves cómo te chorrea el chocho mientras lo toco.

Mamá no puede seguir el hilo de lo que le dicen pues no deja de observar esos dedos impregnados de su propio néctar.

- Mira que sucia eres.. ¿debes ser una tremenda puta en la cama? ¿Seguro que tu encantaría que te cogiera como a una perra, eh? .. Si eso es lo creo. Quieres que te reviente el chocho con esta cosa que no cabe en mi pantalón. Necesitas de un hombre como yo, ..uno que con solo proponérselo pueda ponerte a cuatro patas a gemir como una sorra.

En la mente de Mamá un destello de cordura la intenta devolverla a la realidad en medio de un orgasmo inminente al sentir todo lo que le hacía y ser ella el juguete sexual de su cuñado.

- No, no.. yo no soy de esas.

Mi tío sonreía al escucharla intentar replicar y le dice al oído.

- ¿Las has chupado alguna vez? ..¿o eres demasiado fina para comerle el rabo a un verdadero macho?, .. Seguro que tu Maridito jamás te ordenó que se la mamaras.

- No nooo yo no..

- ¿No?, ..pero claro que quieres hacerlo verdad Mónica?, ..eres una puta justo como tu hermana.

Extrañamente Mamá no lograba entender por qué su mente no deja de aceptar las palabras que su cuñado le decía y sin darse cuenta hacia varios minutos que la mano derecha del marido de su hermana hurgaba con toda libertad en su entrepierna y ahora la masturbaba mientras ella entre abría las piernas. La cocina se iba llenando de un extraño olor a sudor, ese extraño aroma que se había penetrado en nuestra cocina esta mañana, mi Mamy no podía ordenar sus ideas y mi tío no se detenía.

- No te hagas Mónica, ..se ve que te encanta la verga. Y ahora que no tienes marido necesitaras un macho que llene tu cama ¿no es así?

Mi tío siguió acariciándole la entrepierna por debajo del vestido, mi Madre ya no decía nada, sólo mantenía su vista hacía el piso y siguió inmóvil frente a él dejando que siguiera con la caricia. Me imagino que el consolador en su trasero, más las pasadas manoseadas del greñas en el metrobus y ahora mi tío aquí en la cocina, mi Madre ya se encontraba calientísima.

- Te demostrare lo puta que eres Mónica.

Sacando dos dedos de su propio sexo el desgraciado de mi tío los lleva llenos de sus jugos hasta la boca de mi Madre y dándoselos a probar mi indefensa Mamy por primera vez sabe el sabor de su propia intimidad. Con solo el aroma y el sabor de sus propios jugos hacen que Mamá comience a temblar, no sé qué le pasaba, era como si estuviera sufriendo de escalofríos múltiples que casi pierde el sentido. Segundos después mi tío pasa sus dedos bajo la nariz de mi aturdida Madre quien empieza a reaccionar.

- Ves que sí eres una gran puta. ¿Quieres que te joda aquí mismo no es así cuñadita?

- Por favor Carlos noo.- Logra musitar.

Mi tío sostiene con un brazo a mí y aturdida Mamy mientras con la otra mano acaricia su rostro y besa su cuello. Ella ya estaba completamente sumisa, ya no parece decir nada, parece estar en otro lugar, su mente y su mirada estaba fija en otro punto de la cocina. Eso fue muy bien aprovechado por este, que sin poder apartar la vista de aquel par de majestuosos senos que parecían ella estarle ofreciendo a la vista, subiendo y bajando agitadamente al ritmo de su entrecortada respiración tan sólo se dejaba tocar, creo que su calentura la había sobrepasado, nunca hubiera imaginado que se llevaría tanto placer cómo el que en este día estaba sintiendo.

Sumamente paralizada, quizás debatiéndose entre lo que estaba mal y lo que estaba sintiendo, recibió la caricia que ahora le hacían a uno de sus pechos, sintiendo que aún pese a la ternura con la que él los trataba, los mismos aún se encontraban sensibles ante cualquier contacto, debido al violento y poco miramiento con el que aquel sucio obrero los habían tratado y molestado. Y sin poder evitarlo, nuevamente su cabeza regresó volando hacia esta cocina para ubicarse en el justo momento en el que su atrevido cuñado sin haberse ella dado cuenta de lo que estaba por ocurrirle, de pronto este se había situado frente a ella chupeteándole con descaro los senos para enfocar sus hermosos ojos azules en aquellos labios y dientes que intentaban no solo succionaros hacía su boca si no que morderlos provocándole más escalofríos. Causando con ello que mi Mamy arqueara su cuerpo y sus pechos se elevaran de forma aún más contundente hacia el frente.

Ocasionando que ante el contacto, involuntariamente Mamá hubiera volteado hacia abajo la mirada, intentando mirar lo que ocurría y el grado de exposición que su cuerpo ofrecía ante el esposo de su hermana. Aunque dada la agitación de su corazón que parecía querer saltar de su pecho, que no cesaba de palpitar incontrolablemente con cada respiro que ella daba, antes de descender otra vez y repetir la misma operación una y otra vez, limitando mucho su campo de vista, haciéndole únicamente posible observar por breves instantes entre cada respiro que le permitía mirar entre sus pechos y descubrir un poco más allá de su cintura la mano de su cuñado por debajo de su vestido, que ya sin ningún pudor escarbaba en su entrepierna sin importarle que su esposa e hija que apenas cumpliendo las 24 horas de nacida estuvieran a tan sólo unos metros de dónde pretendía él forzar el adulterio.

- Dilo.

- Q-que?

- Que deseas que te joda ahora misma.

Le dijo mi Tío peguntando a mi Madre que se encontraba distraída en entender por qué o cómo había caído en esa situación. Todavía aún entre su corto cerrar y abrir de ojos mi Mamy debió de creer que se encontraba en un sueño, sus mejillas al rojo vivo y el perlado sudor que se dibujaba ya sobre su pecho daban la clara respuesta de lo que estaba sintiendo su cuerpo. La lengua de mi tío recorre desde la base de sus pechos hasta sus erguidos pezones donde le dice:

- Dilo Mónica, no lo voy hacer nada hasta que no lo digas.

Mi Madre lo miró a los ojos y lo que respondió me dejó petrificado…

- ¡Siii! ..¡Aah!, ¡Ah! ¡Hazlo Carlos!

- En ese caso tendrás que demostrarlo.- Diciendo esto la empuja hacia la nevera, y mi desconcertada Mamy lo observa alejarse hacia la puerta.

Una desesperación se apodera de mi Madre y antes de que su cuñado salga le dice casi entre sollozos.

- No sé cómo, a que te refieres?

Sin dar más tiempo por perdido, mi tío me empezó a llamar a gritos, yo que me encontraba petrificado por la clara y cruda respuesta que había dado mi Madre tardé un poquito en reaccionar, pero al instante volví a escuchar que mi tío, aquel hombre con el cuál yo había jugado un millar de ocasiones y me había hecho reír con sus tantas impertinencias, ahora estaba junto con mi Madre a realizar un adulterio y a mancillar su matrimonio en su propia casa.

Tardé unos segundos en reaccionar hasta el tercer llamado, tiempo que me ayudo en estos momentos para que no sospecharan nada. Con el rostro desencajado y sin poder disimular ante mi Madre la mirada, la observe de cerca, sus pupilas estaban dilatadas, respiraba muy rápido y su corazón parecía querer salir de su pecho. Con gran disimulo observe también la húmeda y brillantes de la mano de mi Tío que se hacía el distraído agarrando un cuchillo de la mesa. Con cierto disimulo y haciéndome el que no había escuchado nada me presenté ante ellos dos para escuchar el porqué de su llamado.

- Pedrito, te veo muy distraído ..¿porque no vas a los videojuegos que pusieron allá en la esquina?, se ve que están muy buenos, ya que siempre está lleno de niños. Se niño bueno, ve y diviértete, ..ya verás que te van a encantar ¡Ja, ja, ja!..

Con ese cinismo mi Tío me decía que me largara para poder montarse a mi Madre, pero a mí no me importaba lo que decía él, si no lo que mi Madre con actitud pasiva y sumisa me respondiera.

- Si, Mamá? ..¿quieres que vaya?- Ingenuo le pregunté.

Yo esperando que mi Madre cambiara de parecer y recapacitara las cosas, traté de que se arrepintiera. Quería que mi Mamy me dijera que me quedara con ella y salvar así la integridad del matrimonio de su hermana así como también la suya. Pero al contrario sacó unas monedas y me las entregó aceptando su entrega total ante aquel acto inmoral que estaba a punto de perpetuar.

- Te quiero aquí antes de las 4 ..- Me dijo con ese cinismo y ese volcán que la quemaba por dentro.

¡No podía creer lo que escuchaban mis oídos!!, mi Madre, aquella mujer de semblante arrogante, de buena familia y de intachable imagen, realmente quería que mi tío la montara. ¡Y en la cocina de su Hermana!! ¡A unos escasos pasos de ella! Agarré las monedas desilusionado, aquella mujer que tanto me enorgullecía ir de su mano cuando me llevaba al colegio, aquella intachable dama que hacía sentir bien orgulloso a mi Padre cuando la presentaba ante la sociedad, estaba a punto de revolcarse cómo la peor de las putas con el Marido de su propia Hermana, con aquel hombre que tanto aborrecía a mi Padre cuando mis tíos iban de visita a la casa, y que para no hacer enojar a Mamá mi Padre se encerraba en su despacho tantas horas sólo para evitarle. Con ese hombre que alguna vez se lo escuche a ella recriminarle a su hermana que era un bueno para nada, borracho y de poco carácter. Ahora era ella la que le pedía sin ningún tipo de pudor que la tomara.


Salí de la cocina cabiz bajo, desilusionado, pero no creerían que me iría a los videojuegos ¿verdad? Esto no me lo perdería por nada del mundo, caminé hacía la puerta y la cerré de golpe para que escucharan, enseguida me fui a gatas y me metí por debajo del comedor, ya que la mesa de mis Tíos está cubierta por un gran mantel, eso me serviría cómo un gran escondite para divisar todo lo que sucedería en la cocina. Sólo tenía que levantarlo un poco y listo, podría ver perfectamente lo que pasaría entre ese par de descarados.



Mi Madre se quedó ahí, parada, inmóvil recargada al refrigerador, mientras mi tío se acercaba nuevamente para sobarle los pechos con más descaro, aquellos grandes melones que se hinchaban y bajaban tras la fuerte respiración proveniente de su excitación. Fue entonces que de pronto, a Mamá la vi en aquella obscena escena en la que sus pechos mostraban aquel aspecto rebosante sobre las costuras del vestido y con buena parte de sus aureolas ya mostrándose sin alcanzar a ser cubiertas bajo el borde su prenda y amenazando con desbordarse hacia afuera y mostrar casi por completo ante los ojos de su cuñado todo su esplendor. Enseguida la mano de mi tío volvió a caer sobre su seno, raspando su pezón con la tela del vestido, haciéndola tener que contener un sollozo de molestia al sentir la fricción que la tela le producía sin previo aviso, mi tío Carlos le había dado un golpe con la uña de su dedo índice, haciéndola reaccionar violentamente y estremecerse pegada a la nevera.

Luego de aquel imprevisto golpe vinieron otros más, alternándose entre ambos pechos, hasta que notando que aunque sea de esa manera, involuntariamente sus pezones reaccionaban y comenzaban a endurecerse aún más resaltándose sobre el vestido que aún alcanzaban a cubrirlos. Entonces habiéndose revelado el punto exacto dónde mi tío quería atacar y concentrar esfuerzos, había tomado entre sus dedos índice y pulgar ambos pezones para apretujarlos entre ellos y hacerlos girar hacia un lado y otro, notando cómo con cada giró que él les daba, estos crecían y se endurecían más, más hasta parecer un par de puntiagudos botones.

- ¡WAOOOOWW!! ¡Cuñadita, ..nunca había visto un par de melones tan preciosos! ¡Los de tu hermana son grandes pero no tienes la firmeza de estos!- Exclamó el muy canalla después de que soltándolos por un instante, se hiciera hacía atrás y arqueando la espalda volteaba a ver alternadamente ambos, como si quisiera revisar cuál de los pezones había crecido más.

Las manos de mi tío se dirigieron rápidamente hacía los dos cordones que muy tensados sostenían el top y toda la pieza que formaba el vestido, deslizándole uno por el hombro para luego seguir con el otro, que por la fuerte respiración de Mamá y la tremenda excitación que tenía, sus pechos parecían haber ganado más volumen, haciendo que el ajustado top del vestido no cayera de una, sino que se mantuviera en su sitio tremendamente ajustado. Antes de seguir hacia el último paso que ya dejaría al descubierto sus pechos, mi tío se regocijó con la sexy porción de la hendidura que formaba el valle entre sus senos, con su muy sensual lunar sobre su pecho izquierdo que le daba una imagen de glamour y sensualidad aunada a la belleza de mi Mamy y de su porte.

- Muy bien Cuñadita, ..ahora veamos con que mamilas le diste de comer a Pedrito.

Le escuché decir al miserable de mi Tío al momento en que tomando por ambos extremos la tela, la bajó por completo y tomándola por la costura se la dejó enredada en la cintura ya sin uso ni fin con el que fue producido, para descubrir en su totalidad su delicioso y ansiado cuerpo.

- ¡WAOOOOWW!!- Fue la primera exclamación de mi tío al apreciar la imagen casi desnuda y vulnerable de su Cuñada.

Esa exclamación fue su respuesta al momento en que llevando sus manos hacía aquellos bultos descubiertos y pese al intento de Mamá por apartarse a un lado y evitar el contacto directo con su piel, pronto encontraron su objetivo y firmemente se sujetaron a ellos. Mamá se miraba excitadísima, porque su respiración era muy profunda, esto hacía que sus pechos se mostraran más sugerentes entre los dedos inquietos de este.

- Realmente tienes unas tetas increíbles, Mónica, ..¡Maldición, cuántas veces soñé con este momento!

Como si fuera un quinceañero entusiasmado, mi tío se abalanzó tras esos hermosos pechos más que dispuesto apretujar entre sus dedos aquellos suculentos pezones que se mantenían erectos cómo puntas lápiz. El infeliz de mi tío estaba cómo niño en navidad jugando con las tetas de mi Madre, los subía hasta dónde les era posible llegar, para luego dejarlos caer y regocijarse con el bamboleo que producían al rebotar los dos melones rosados que parecían querer indefinidamente retar a la fuerza de gravedad. Y cuando notaba que había cesado su movimiento, para continuar su morboso juego, tomaba sólo uno de sus pechos por el costado y subiéndolo de lado, apretujarlos uno contra otro y repetir la acción de soltarlo para verlo a ver acomodarse en su sitio, que dicho sea de paso cada vez que lo hacía los pezones de mi Madre parecían crecer aún más.

Después de divertirse con las mamas de mi Madre, mi tío se dedicó a chuparlas y a lamerlas como si se le fuera la vida, realmente sus pezones los tenía muy duros, ya que mi tío aunque le pasaba los dedos por encima, éstos parecía ni doblarse. Con maestría y glotonería empezó a morderlos con una rabia que parecía que se los quería arrancar. Mi Madre ya llevada por la excitación, agarrándolo por la nuca lo apretaba más hacía su pecho, lo que aprovechó aún más el adultero de mi tío para chupar ambos y meterse en su boca los dos pezones a la vez.

- ¡Maldición Mónica, que melones! ..

En eso mi tío llevado por el deseo, mete sus dos manos por debajo de la falda de mi Madre tactandole el mejor atributo, su hermoso par de nalgas prominentes y desnudas al haber perdido las bragas. Aquí mi tío se volvió loco, las empezó a sobar desesperadamente cómo desesperado, cómo creyendo que haciéndolo rápido fuera posible abarcar con sus manos tremendos jamones. Fue hasta entonces que algo raro captó la atención de mi despavorido tío. Al meter sus dedos en la raja de Mamá se percató de algo que hasta a mí me dejó estupefacto.

- ¿¡P-pero que traes aquí, Mónica!?

Ante tal descubrimiento, mi Madre trató de zafarse y de volver a poner su actitud de recato y mujer intachable.

- ¡Eh!, este n-nada, ..mejor no Carlos, déjame ..

Pero mi tío no se iba a quedar con la duda y rápidamente le dio la vuelta poniéndola sobre la mesa de la cocina con sus tetas apoyadas sobre la lechuga picada que había hecho con anterioridad para la ensalada. Le subió la falda hasta la espalda quedando con su culo expuesto. Fue ahí donde mi tío se dio cuenta de lo que escondía su querida cuñada bajo la falda. Ante los ojos desorbitados de mi tío y los míos, apareció aquel consolador trasparente que Fernando le había metido bien en su trasero, pero lo curioso aún y ante lo que no me imaginaba jamás que fuera capaz de hacer, fue que la muy cerda de mi Mamy había utilizado la cinta gris de pegamento para sujetárselo.  La muy cochina se había formado una cruz entre sus nalgas para impedir que el juguetito fuera ser expulsado, ahí me di cuenta para que quería la cinta mi santa Madre. Con ella se había dibujado una cruz para impedir que el consolador pudiera botársele.

- ¡Ja ja jay!.. Cuñadita!!, ..creía que eras caliente pero no creí que fueras tan puerca. ¡Mira nomas que cerda eres!!

- ¡E-es que! …no yo …tú no entiendes Carlos, yo ..

Era obvio que Mamá no sabía ni que decir ni que hacer, estaba totalmente ruborizada, no era capaz de contarle a su Cuñado que ahora era la puta del Contador de su Empresa. Y menos a este, que siempre tuvo cierto recelo por nuestros éxitos familiares. Mi Madre estaba roja como un tomate, como una señora de su estatus, de la alta sociedad, respetable comportamiento, intachable imagen podría salir a la calle con un juguete incrustado en su trasero. La sorpresa para mi Tío fue tal que hasta tuvo que frotarse los ojos para asegurarse de lo que estaba viendo. Mi Madre totalmente abochornada se incorporó y trató de arreglarse el vestido para salir de ahí corriendo pero mi tío la sujetó del brazo y la detuvo.

- No te preocupes, Cuñadita, ..no voy a decir nada ¡Ja, ja, ja!.. Además, si te gusta por el culito me hubieras dicho, ..yo te voy a complacer ¡Ja, ja!..

Sin que mi Mamy pudiera reaccionar, mi tío la sujetó de la cintura y la volvió a doblar hacía la mesa, así con su rostro volteando hacía mí, mi Madre sintió cómo su Cuñado con cierto cuidado volvía a subir su vestido y lentamente le iba retirando la cinta de su trasero. Con cierto nerviosismo y muy abochornada estaba mi Mamy sintiendo la pegajosa cinta despegarse de su piel. Mi tío Carlos lentamente fue retirando la cinta teniendo cuidado ya que si le daba un jalón fuerte podría lastimarla. Una vez habiendo retirado el pegamento, le abrió ambos cachetes al máximo explorando su interior, y ahí, efectivamente se encontraba el pequeño consolador bien incrustado detenido solamente por la base, que impedía que se le fuera del todo.

- ¡Maldición Cuñadita, mira!, ..desde aquí puedo ver tu interior ¡Ja, ja, ja!.. ¡Que bruta!, quién lo hubiera imaginado de ti. .. Dime una cosa, desde cuando has estado utilizando estas cosas?

Como ya les había platicado al inicio del relato, el embonador era transparente, así que si lo mirabas desde atrás perpendicularmente hacía su trasero, podrías ver el fondo del ano de Mamá, el cual lo tenía súper dilatado, ya que después de traerlo todo el día su culo ya se le había amoldado perfecto aquel juguetito. Mi Tío tomándolo con dos dedos por la base que quedaba por fuera, le dio un par de vueltas al consolador haciendo que mi Madre gimiera, tenía tremendamente sensible esa zona, además que se encontraba súper cachonda después de tanta manoseada. Tenía los labios de su entrepierna bien inflamados y brillosos de tantos jugos que excretaba.

Mi tío con mucho cuidado y tratando de no lastimarla sacó el embonador del ano de Mamá y este quedó abierto dibujando una “O” de una pulgada más o menos, era increíble cómo el agujero trasero de mi Madre había quedado tan expuesto, tan abierto después de haber aguantado todo el día con esa cosa en las entrañas. Mi tío no lo podía creer, observaba el juguetito incrédulo. Después le agarró con sus manos de los cachetes y los abrió al máximo haciendo que su culo se estirara aún más, y aprovechando que todo ese rosado aro estaba a su disposición, metió su lengua todo lo que pudo en el interior del recto. Mamá arqueo la espalda al sentir la cálida lengua de su cuñado colarse entre su aro trasero. Al sentir la deliciosa humedad de aquella lengua en su irritado trasero se sintió en la gloria. Se apretó un pecho y se mordió fuertemente los labios. Mi tío sacó su lengua y empezó a lamer de arriba hacia abajo cómo lamiendo un helado. Luego cómo un perro mordió de uno en uno ese par de jamones hasta dejar marcado sus dientes sobre estos. ¡El infeliz traidor estaba en la gloria comiéndose a mi Madre!!.

- ¡Chomps!! ¡chommps! .. ¡Que rico sabes, Cuñadita!, ..no sabes desde cuando quería hacerte esto …y tú que te hacías la apretada ¡Ja, ja!..

La situación en la que se encontraba mi Madre en la cocina era bastante morbosa, se encontraba sobre la mesa recargada con sus tetas rosando las verduras de la ensalada, mientras que mi tío por detrás lamia, chupaba y succionaba sus nalgas cómo aposento. De pronto mi tío se incorporó un poco, yo creí que se había cansado de comerse el ano de mi Mamy pero no fue así, la agarró por las caderas reparándolas más y poniéndolas en popa, quedando ahora más expuesta su vagina que anteriormente. El cuál aprovechó para darle sus lamidas también en esa zona. Mi Madre al sentir ahora esa lengua en su entrepierna se empezó a retorcer en la cara de mi tío, con tremendos espasmos que la hacían volverse loca de placer. Mi tío que seguía dedicado a trabajarle la entrepierna ni se inmutaba, al contrario, seguía sin importarle que mi Madre pegara pequeños grititos y que su Esposa los descubrieran. Ella al sentir que iba a explotar, con sus manos se tapó la boca ahogando el orgasmo que mi tío le proporcionaba con su lengua.

¡Mi Madre se estaba viniendo sobre la cara de mi tío!! Este empezó a disfrutar los jugos de su Cuñada que le descargaba en el rostro. Mi tío movía la cara para todos lados embarrándose todo el rostro de fluidos. Mamá se encontraba jadeando cómo una vil puta al no aguantar la calentura. Fue entonces que mi tío se incorporó con sus mejillas empapadas de todos los jugos y relamiéndose los labios le dijo lo mucho que le habían gustado.

- ¡Mmmhh!! Cochina, me has bañado la cara, ..y ahora que le voy a decir a tu hermana.

Haciendo caso omiso a las palabras en tono sarcástico que le preguntaba el muy canalla al dirigirse hacia ella y usando de manera denigrante referente a la eyaculación vaginal que Mamá había hecho sobre su rostro, ella sin perder más tiempo le expresó con todo el descaro y abiertamente el terrible calor que la sofocaba por dentro y le exigió:

- ¡Métemela ya Carlos!, ..por favor, ¡ya no aguanto más!

Mi tío al ver a su cuñada suplicar por su masculinidad, sonrió levemente antes de lanzarle el lacerar comentario:

- ¿Te estás muriendo, verdad cuñadita?, ..te está chorreando la chocha de tanto placer, ¿verdad?

Con gran descaro y de una manera para Mamá denigrante, mi tío tomó un pepino de los que había para la ensalada y se lo paso por la entrepierna a su Cuñada, para así de esta manera embarrarlo de los jugos que escurrían de su vagina. Una vez completamente bañado y lubricado, ante mí perpleja visión, el desgraciado degenerado se lo empezó a introducir en el ano. Mamá se levantó rápidamente al sentir las intenciones de su cuñado, pidiéndole que no lo hiciera, lo cual mi tío la empujó nuevamente por la espalda empinándola sobre la mesa. Le dijo que se aguantara y sin más le metió el pepino más allá de la mitad. Mamá tuvo que cubrirse la boca para no dar un tremendo grito que la delatara.

- ¡OOMMMPPHH!!!!- Le hundió más el pepino hasta alcanzar la zona ancha, dilatándole el ano tierno a medida que se la hundía.- ¡Uhm!!- Mamá exclamó con el ceño fruncido.

Realmente estaba estupefacto con lo que estaba viendo, no sólo estaba observando el adulterio que estaba haciendo mi Madre con mi tío, si no que ahora el muy pervertido la estaba sodomizando con un pepino. Mi tío le daba vueltas al pepino para amoldar su ya maltrecho esfínter, y lo seguía introduciendo cada vez más, centímetro a centímetro. Mamá apretaba sus glúteos para impedir la intromisión de la verdura por su recto, pero por la gran dilatación que tenía le era casi imposible. Las costuras de su recto estaban tensadas al máximo, ya que el diámetro del pepino no era cualquier cosa.

- ¡C-Carlos!, ..p-por favor, no! - Suplicaba mi Madre al sentir las protuberancias de la verdura introducirse en su recto.

El muy desgraciado empezó a joderle el ano con la verdura. Ella giró la cabeza para mirarle, meneando la cadera y contrayendo las nalgas cuando ahondaba con la hortaliza. Increíblemente aparecieron sus deditos entre sus piernas para hurgarse en la vagina y masturbarse ella misma con aquella sensación anal que estaba sufriendo. No me creerás pero fueron varios minutos en los que le estuvo jodiendo el culo con el pepino hasta que increíblemente se meó en su propia mano. ¡Pero no eran miados, mi Madre se estaba viniendo como las guarras de las películas porno!! Vi el discurrir sus líquidos entre sus dedos goteando en la mesa. Se estaba viniendo de gusto y le miró de nuevo con la sonrisa temblorosa, cuando mi tío le sacaba despacio la hortaliza de la cola y la dejaba con bien abierta.

- Maldición Mónica, qué calentón, ..te vas venido como una perra. - Dijo escurriéndose la mano.- Y como veo que te ha gustado lo dejaremos ahí.

- .. No espera, ¡Uhm!!- Pero el muy cabrón se la volvió a ensartar.

Ya que lo tenía bien ensartado, mi tío agachó a mi Madre frente a su pantalón con el pepino ensartado en la cola. Ella miró a su entrepierna. Parecía una tienda de campaña.

- Uy! que creo que aquí hay otro pepino. - Dijo sonriendo sarcástico, llevando una mano hasta el pantalón para bajarle.

Mi Madre miró de frente cómo mi tío se desabrochaba el cierre de su pantalón para mostrarle su cosa erecta. Creo que ese el momento justo para salvar lo que aún quedara de su maltrecha dignidad, pero al contrario de eso no se movió, se quedó ahí en cuclillas esperando que se lo sacara. Pude ver claramente como mi tío tenía ya problemas para controlarse, desesperado comenzó a batallar un poco con la cremallera. Esta saltó como un resorte. Tiesa, dura, desafiante. La tenía algo más pequeña que la de Fernando pero está estaba muy cabezona, era lo que impresionó a Mamá al verla, tenía una cabeza como si fuera un gran hongo colorado, que era lo que resaltaba de todo ese falo.

- ¡Mira todo lo que te vas a comer, Cuñadita!, ..era sólo para tu hermana, pero cómo veo que te chorreas por una reata, no creo que tu hermanita le importe ¡Ja, ja!..- Seguía con su mal sentido del humor.


Diciendo su lacerante comentario, mi tío se acercó a mi Madre para que se la chupara, lo cual ella ya cómo se encontraba de excitada ya no podía rechazar. Tomándolo suavemente entre sus manos, lo acercó hacia sus propios labios y descaradamente le plantó un delicado beso en la punta de su erección, y como si fuera algún tipo de reverencia fue bien recibida por mi tío que se retorció de gusto. Para después levantarlo un poco más y comenzar a recorrerlo a todo lo largo y ancho, lo que le permitía la abertura del pantalón. No entendía como habíamos llegado hasta este punto, el día de ayer todo aún era normal para nosotros, pero en menos de 24 horas ya había visto a Mamá siendo follada por aquel animal de mil maneras, siendo manoseada por aquel vulgar albañil en pleno metro de la ciudad y ahora esto, chupándosela con gran descaro a mi tío, sin importarle en lo más mínimo su hermana que acabada de dar a luz.

Y ya después de mimarlo con los labios, finalmente decidió no hacerlo esperar más y de una sola vez se lo llevó a la boca para engullirlo casi por completo de un sólo bocado. Créanme que ni en mis sueños más loco y fantasías más bizarras jamás se me hubiera ni siquiera imaginar ver a mi Madre enrollada con el pesado de mi tío, yo siempre hasta creí que le aborrecía, que lo soportaba solo por ser el Esposo de mi tía; pero verla ahora así, haciéndosele agua la boca cómo si viera un chocolate, sólo le quedó de abrir los labios para recibir aquella cabezona colorada que mi tío muy amable le ofrecía, y comenzar a satisfacerlo oralmente, haciéndolo que casi perdiera el control sobre sí mismo al sentir aquella tibia lengua succionándolo con fruición.

- ... Maldición que rico lo mamas cuñadita, ..no más de imaginar que con esta misma boquita despedías a tu Marido cuando se iba a trabajar, haces que me quiera chorrear en ella para verte que cuando te despedidas de tu hermana lo hagas con un beso.- Le dijo el pervertido.

Inmediatamente después llevó su mano hacia la nuca de mi Mamy para sin decir palabra alguna acariciarla y pedirle que continuara regalándole el placer de su boca. La cocina entera se había llenado con el aroma desprendido de la combustión de sexos. Peor al aparecer mi tío se encontraba sumamente excitado, por lo que pronto comenzó a gemir y gruñir mientras que aplicaba más fuerza sobre la cabeza de mi Madre como si quisiera retacarle por completo su enchatada cosa, misma cosa que le hacía tener problemas para soportarlo, que al tocar contra su campanilla un súbito reflejo de asfixia le hacía querer volver el estómago. Su cuñado se la quería meter hasta las amígdalas y apenas le había dado tiempo de tomar aire.

Mi Madre dirigió una suplicante mirada a su cuñado, pero este la asía firmemente por la nuca impidiéndole apartarse. La angustia por la falta de aire y las incipientes arcadas estaban haciendo efecto, los desesperados intentos de mi Madre por conseguir un poco de aire masajeaban la verga de mi tío de modos insospechados. Y no fue sino hasta que retirándose un poco, tras un angustioso y eterno minuto le permitió tomar aliento. Solo así pudo volver a respirar con normalidad. No lo podía creer, de una sola estocada mi tío Carlos había conseguido ensalivar todo su instrumento.

- Maldición!!, pero si te la has tragado casi toda Cuñadita .. - Fue su siguiente exclamación cuando observó su falo completamente embarnecido en baba, tanto que hasta alcanzaba a empapar con la saliva sus testículos.

- Coff, cof, ..espera, espera .. así no ..- Se quejó por el pasado trato.

- Ay, que quejumbrosa eres. ¿Qué salsa quieres?

- Que?.- Preguntó intrigada.

El desgraciado cogió el bote de aderezo para ensalada, lo agitó y luego espació un generoso cordón de nata a lo largo de su cosa. Mamá observó todo ese líquido escurrir por el falo e impregnársele todo el hongo de la blanca sustancia llena de especias. Ella le miró incrédula, pero ya era demasiado tarde, mi tío volvió a empujarle de la nuca para que se lo comiera. Mamá acercó la lengua y empezó a lamer, primero la zona en donde no había nata. Pasó su lengua desde los güevos hasta la punta de la verga. Allí, rodeó la gorda cabezota con la lengua, llevándose el aderezo. .. ¡Por dios, pero que le pasaba a Mamá?, que no se daba cuenta del ilícito acto que estaba cometiendo en la cocina de su propia hermana?. Algo había cambiado en mi Madre desde el día de ayer, ahora se estaba dejando llevar por alguna extraña y casi desconocida sensación. No lo podía creer, en que se había convertido. Sacándolo de su boca lo frotó sobre sus mejillas para sentir como las mismas se cubrían por su propia saliva, que de inmediato comenzó a secarse sobre su rosada piel. Y para terminar el acto que da de por sí era impropio y aberrante, con la punta de su lengua cual si fuera un dardo, lo introdujo por su orificio donde se orina, antes de besarlo nuevamente con un tierno beso en la punta a modo de cariño, para enseguida empezar a recorrer mordisqueándolo con sus labios todo el miembro.

- Joder Mónica nunca pensé que tuvieras estos talentos ¡Ooh!.- Le dijo al momento en que observó cómo nuevamente se lo restregaba contra su rostro para después, entrecerrando los ojos, ella misma aplicarse tremendas bofetadas en ambas mejillas con su cosa.

Mi tío desde arriba observaba como su transformada Cuñada se bofeteaba contra su propia verga como solo las actrices porno y acompañantes de alto estatus lo sabían hacer. Sus mejillas estaban empapadas en babas y brumos de nata, que con el calor se iba licuando y manchando toda la zona de su cara. Al poco, Mamá había dejado la verga sin rastro de nata.

- Pero si mira que linda te vez con mi verga embarrada en toda la cara ...- Exclamó.- ¡Maldición Cuñada pero si encanta la salsa! .. Quieres más mi amor?.- Le pregunta.

Una nueva capa se cubrió la verga, que esta vez no ocupó que mi tío le ayudara, fue devorada otra vez por mi Madre, cada vez con más ansias. Yo no podía creer lo que estaba viviendo, primero Fernando, enseguida ese sucio obrero y ahora mi tío, por dios, que pasaba con nuestras vidas, porque nos castigaba así. No dejaba de mirar como mi Madre le chupaba la verga a mi tío, recogiendo el aderezo con la lengua (Jamás volvería a ver el aderezo como antes). Mi tío se estiró para sujetar el dildo plug. Tomó el aderezo y echó el pegajoso líquido sobre este. Lo acercó a la boca de mi Madre:

- Chúpalo, límpialo que se vea lo mucho que te encanta.

Por dios, pero si esa cosa había estado todo este tiempo en el recto de mi Madre. Pero ella asfixiada por el deseo y calentura se sacó la verga de la boca, dejándola sobre su cara, y empezó a chupar el plug, como si chupara la verga de mi tío. Le miraba a los ojos, pasado la lengua alrededor de la punta. Poco a poco, el aderezo fue desapareciendo en su boca. Joder que le pasaba a mi Madre, jamás la había visto comportarse así, como una mismísima cerda. Mi tío dejó el plug en la mesa y le dio nuevamente su verga, mientras ponía más aderezo en el juguete. Acercó el plug y la boca, juntándolo a su verga. Increíblemente Mamá empezó a alternar la mamada de la verga de mi tío con la mamada al juguete. El muy canalla gozaba del caliente espectáculo, cada vez más excitado.

- Agh Mónica... ya veo que te gustó el aderezo, ¿Eh?

- ¡Glogh!, me engangan .. ¡Aah! y más si lo pones sobre esto.- Respondió la muy cerda refiriéndose a la verga de su cuñado.

- Espera a probar mi propio aderezo ¡Ja ja ja!..- Le respondió con la misma burla que le caracterizaba.

- Agrh... ¿Por... qué?- Se sacó la verga de la boca.

- Porque quiero que te despidas de Cesy con la leche de su macho.- Le respondió el perverso.

- Q-que?- Mamá no podía creer lo miserable que era mi tío.

- Que te va a encantar mi cremita ¡Ja ja ja!..

No podía creer lo que escuchaba, el muy desgraciado pretendía llenarle la boca con su esperma a mi Madre para que al momento de que ella se diese un beso como despedida con su hermana le impregnara la leche de macho de su propio Esposo, como si fuera algún tipo de marca o firma que dejara sobre todas aquellas que han sido sus presas. Mamá hasta ese momento se encontró ante la situación de no saber cuándo sobreviniera la eyaculación, estaba seguro que eso era algo que a mi Padre jamás le había permitido hacer, aunque por otro lado, quizás lo más prudente sería dejarlo terminar dentro de su boca para después poder arrojar los restos en el fregadero y quizás así terminar con esta sinverguenzada que estaban haciendo.

- Uhmm.. ¿Me darás tu relleno?- Le preguntó la descarada.

- Sii, será todo tuyo, mi amor...

Pero si saber lo que este en unos instantes pretendía, Mamá se lanzó por su verga, dispuesta a tomarse el sabroso relleno. Mi tío gemía de placer, cada vez más se acercaba a estallar. Pero antes de culminar (que no pretendía hacerlo en este momento) volvió a echar aderezo, esta vez lo llevó hacia el pepino que mi Madre llevaba enterrado, que abrió las piernas. Con tanta dilatación su ano ya no respondía. Lo sintió vació, hasta que de nueva cuenta y con el pepino ahora bañado en nata se lo volvió a introducir en el trasero. Y al mismo tiempo que mi tío le metía su cosa en la boca empezó a meterle el pepino por el ano. La sustancia hacía que le costara resbalar, que le rozara más, que el placer fuese mayor. Pero poco a poco el aderezo se fue mezclando con los jugos vaginales y haciéndose más líquida, menos espesa, el pepino terminó por desaparecer más de la mitad en su cola.

Mamá con la boca llena de verga, el ano lleno de pepino, esa sustancia blanquecina y con especias en sus mejillas, empezó a gemir. Su esfínter tenía contracciones, espasmos placenteros que empujaban la hortaliza hacia afuera, pero el desgraciado la mantenía dentro, empujando con sus dedos. El placer de Mamá la hacía chupar esa con más ganas, llevando a mi tío al límite del placer.

Y en ese instante mientras Mamá era sodomizada por esa hortaliza y obligada a mamar, este le preguntó si le gustaría tragarse toda su leche o si acostumbraba tomar la de mi Padre, y ella obviamente como pudo le hizo entender que no, mientras que sentía como este se la empujaba nuevamente hasta tocar la campanilla. Estaba claro que Mamá no disfrutaba de ese tipo de felación. Mi tío no empezó a tener ninguna consideración, le empezó a retacar su herramienta hasta la empuñadura, dejándola literalmente sin aliento. Cuando parecía que se iba a desmayar por la falta de oxígeno se la sacaba unos instantes, lo justo para que pudiera tomar una bocanada de aire y seguir engullendo más verga. Sus manos crispadas de Mamá se aferraban a las piernas de su implacable cuñado que con su metódica felación sentía que le empalaba la boca. Ya no sabía qué era peor para Mamá, si aguantar las arcadas que le producía aquel miembro en su garganta o la angustiosa sofocación que experimentaba cuando la liberaba y la imperiosa necesidad de tomar aire luchaba contra la tos y sus mismas babas.

Mamá a pesar de su lagrimeo y la sofocación por la brutal felación, su excitado sexo empezó a reclamar su atención, lo que aumentaba la terrible tortura que suponía la inmisericorde mamada que tenía que hacerle a su cuñado. A las dificultades respiratorias que ya sufría ahora se le añadía la agitación que su calentura le provocaba al tener el pepino en el trasero. Afortunadamente para ella mi tío Carlos decidió soltarle la nuca para que ella sólo se moviera. Una vez libre de su cabeza le permitió a ella dirigir la felación, lo que Mamá agradeció con una tensa sonrisa.

Pero el infeliz al sentirse nuevamente complacido por los labios de mi Mamy, sin avisarle, se agachó nuevamente para que de esta manera alcanzar el pepino de su trasero y empezarlo a moverlo hacía dentro y hacía afuera sodomizándola. Mi Madre a cómo se encontraba de caliente empezó a mover las caderas disfrutando de la intromisión de la verdura por su recto. A esto, mi tío llevado por el placer de estar usando a su Cuñada a su antojo, la volvió a tomarla por los cabellos y esta vez más brutal que la primera la obligó a introducírsela hasta la tráquea. Sus ojos miraron suplicantes a mi tío quién la sujetaba nuevamente para impedir que dejara de mamársela. Mamá abrió los ojos, aterrorizada trataba de balbucear un (no por favor) con la verga de su cuñado llegándole a la garganta y negando con la cabeza. Mi tío Carlos ante mi asombro empujó la cabeza de mi Mamy haciendo que sus labios rozaran sus testículos. ¡Mis ojos estaban como dos grandes platos incrédulo, capaz de creer que toda esa cosa de mi tío entrara en la garganta de mi Madre.

Pero esta vez, pese a que la felación era igual de brutal, Mamá comenzó a gemir cómo una loca, aunque la mayoría de los suspiros quedaban ahogados por el intruso que bloqueaba en su garganta. No eran gritos de dolor, eran gemidos de placer. A pesar de todo le estaba gustando todo aquello, volvía a relucir la puta que tenía dentro.

- ¡Vamos Móniquita!, ..sé que te cabe toda ¡ufff!!!.. Que rico ¡Oooohhh!!

La tranca de mi tío pareció ponerse más dura y volverse más grande de lo que estaba, aquella visión era espectacular. Mamá sudaba ruborizada más por la pasión que por el temor mientras que el rostro de mi tío parecía irradiar una maliciosa satisfacción por enterrar tan profundamente el pepino y su verga hasta el esófago de su cuñada. Cuando en eso se escuchó el grito de mi Tía desde la recamara:

- ¡Carlos, Mónica! ..¿ya está la comida? Tengo mucha hambre amor.

Pensé que se asustarían y terminarían con esto, pero no fue así, mi tío con el gran descaro que le caracterizaba y ahogado por la terrible satisfacción que le daban los aterciopelados labios de mi Madre logró responder:

- .. Y-ya casi mi vida. .. T-tú Hermana está pelando la verdura, cariño.

- ¡Apúrenle por favor!, ..me muero de hambre.

- Ya, ya va cariño, ..tu hermana está por terminar ¡Oooohhh!!!

El muy descarado todavía se burlaba de su esposa, mientras que ella ignorante de todo lo que ocurría en su propia casa terminaba de amamantar a su primogénita, y para completar el cuadro, este tenía hincada a su querida hermana en el centro de la cocina, con un pepino en la cola y dándole una brutal mamada. Para ese momento, mi Madre ya se había acostumbrado a su grosor y tamaño, hasta parecía una experta come vergas, se esmeraba chupándosela a su cuñado mientras que este le saca y le introducía el pepino por el culo. Ella le tomaba la verga con la mano mientras se bajaba y le chupaba los güevos, (que más que bien le había enseñado Fernando), luego se metía el capullo mientras le sobaba las bolas con sus dedos.

- ¡Vaya Cuñadita!, ..que guardadito que lo tenías. ¿No sabía que la chuparas así?, ..deberás que me has sorprendido.

¡Chommmps!! ¡chomps!! ¡chmps!!- Se escuchaban las succiones de mi Madre al chocar con ese hongo colorado. De veras que mi Madre estaba desatada, porque se sacó el pene la boca y le dedicó una coqueta sonrisita a su cuñado cómo aceptando el cumplido, luego volvió a meterse la cabezona en la boca, pero esta vez mirándolo directamente a los ojos, como Fernando le había indicado el día anterior. De pronto agarró de las nalgas a mi tío y esta vez fue ella misma quien se empujó hasta sentir esa cosa nuevamente rosar las profundidades de su garganta. Sus lindos ojos azules se empezaron a nublar, la verga le había entrado más de la cuenta.

- ¡HHHUUUYYYY!!! ¡Que bruta! ... Ya, ya Mónica, vas hacer que me venga, ..ponte a cuatro patas es hora de darte lo que viniste a buscar.

Mi corazón empezó a bombear más rápidos y mis manos comenzaron a temblar por segunda vez en 24 horas sería testigo de ver a mi Mamy entregarse a otro hombre que no era mi Padre. Y ella que en éstos momentos ya no le importaba nada y estaba dispuesta a todo, ni que su hermana estuviera tiernamente amamantando a su sobrina en la recamara de adjunto. En estos momentos lo más importante para ella era su placer, quería terminar con el tremendo calor que la invadía por dentro, y sin poner ningún pero, se dio la vuelta dándole la espalda. Se colocó a cuatro patas sobre el piso y con sus manos levantó nuevamente la falda, hasta quedársele en la cintura mostrándole su trasero tremendamente violado por una hortaliza.

- ¡Ja, ja!.. ¡Mira qué lindo se ve el culito con ese pepino!, ..muéveme la colita Cuñadita, ..así, como si fueras una Perrita en celo.- Le aplaudía el cínico.

Ella volteó a verlo dedicándole una coqueta sonrisa, aceptando su disposición aunque eso fuera denigrante para una Dama de sociedad cómo lo era ella. Empezó a mover las caderas sensualmente cómo una gatita juguetona, se miraba curioso cómo movía ese tremendo trasero carnoso al compás de sus caderas, parecía que traía una pequeña cola con el resto del pepino que le salía. Mi tío se bajó, hasta acomodarse entre las piernas de ella. Al abrir sus nalgas el pepino había comenzado lentamente a salir, pero el desgraciado lo empujó nuevamente, hacia adentro, empujando con su dedo índice. Mamá cerró los ojos provocados por el placer que le daba esa intrusión a su recto. Sentía su intestino lleno, y a ese placer se sumaba ahora la boca y la lengua de mi tío, que lamía la entrada de su vagina y acariciaba su clítoris con la barbilla.

Mamá no puede evitar empezar a gemir, a mojarse más, haciendo que la hortaliza que llevaba dentro del ano resbalara mejor. Mi tío comienza a cogerla con el pepino mientras se dedica al clítoris, chupándolo y haciendo círculos a su alrededor con la lengua. Mamá se contorsionaba de placer, moviendo las caderas, tensando los músculos, lo que hacía que el pepino saliera de su ano. El muy desgraciado le dio un nuevo empujón con la ayuda de su dedo, lo empujó hacia adentro, para que tardara en salir. Así tendría más tiempo en comerse el coño de mi Madre. Al tercer empujón se produjo un nuevo orgasmo en mi Madre, que se tensó completamente sobre el suelo, arqueó su espalda y se corrió en espasmos contra la maravillosa boca de su cuñado. Este, ayudándose del dedo, evitó que la mitad del pepino se saliera mientras ella se tensaba. Cuando Mamá se relajó, mi tío lo fue sacando. Tomó el pepino con la punta de sus dedos y lo fue sacando lentamente, hasta que el agujero de mi Madre quedó totalmente vacío, ¡Realmente lo tenía bastante dilatado!! Nunca pensé que un ano se dilatara en esas dimensiones, su ano trataba de cerrarse por sí sólo pero este ya no le respondía, ¡Quedando literalmente abierto con el diámetro de una pelota de pimpón!!.

- ¡Maldición como te ha quedado!, ..se te ira como agua Mónica. Te haré ver las estrellas Mamacita.

Mi tío sin perder más el tiempo y sin hacer esperar más a su Cuñada, se colocó en posición detrás de ella. Ante mi estupefacta mirada sería testigo de la primera sodomizada que la harían a mi Mamita. Mis manos sudaban y de pronto me di cuenta que no tenía saliva en la boca, una extraña sensación me había paralizado el cuerpo y solo pude notar una humedad en mis calzoncillos, tenía el pene tan duro y tan sensible que si tan solo lo tocaba me vendría. Mi tío ya preparado detrás de ella, soltó un fuerte escupitajo en su ano utilizándolo cómo lubricante y le puso la verga en la entrada. Primero le acarició la vagina con el capullo hasta subir hacia la rajita del ano. Mamá tuvo que agacharse más a morderse la mano lo que provocó que sus pomposas nalgas sobresalieran más, con los muslos pegados a la barriga de mi tío.

- Muy bien Cuñadita, ..te voy a dar por el culo como a tu hermana le gusta.- Mi tío estaba declarándonos que también a mi tía sodomizaba.

- Noo.. esto no es correcto Carlos, Nooh!.- Pero los roses del glande en su vagina le impidió seguir hablando.

- Mira Mónica, claro que quieres verga y eso es lo que te voy a dar. Puro y autentico macho es lo que te hace falta ahora.- Pasándole su grueso capullo por toda su humedecida vagina.

Mamá se mantenía sin moverse mordiéndose la mano, pero con el trasero bien parado esperando la intrusión. En un acto que hasta a mí me sorprendió, y denotando el grado de excitación que tenía, Mamá misma se metió de un fuerte empellón toda la cosa de mi tío, casi gritando: 

- Siiii!! .. eso es lo que quiero, Mhm!! .. que me tomes yahh!!. ¡Cogeme maldición ya, solo hazlo.. lo necesito Ahhhh!!!

Mi Madre estaba transformada, la excitación la había sobrepasado, solo quería gozar y que la gocen, rendirse ante esa sensación asfixiante que sentía que la quemaba por dentro. Mi tío sonriendo triunfal inicio un mete saca furioso, al estar en esa posición tan expuesta la cogió de las caderas dándole unos empellones tremendos, más fuertes, como decir entre lo rudo y placentero al mismo tiempo, eran sensaciones muy exquisitas pero muy confusas las que mi Mamy con las pompas abiertas al máximo recibía gustosa. Ya se dejaba por completo, estaba vencida, una vez más su calentura la transformaba, su caliente cuerpo, su humedecida vagina, sus pezones erectos, sus sentidos al máximo, al parecer esta faceta hasta ahora desconocida parecía estar despertando en ella a una mujer nueva, diferente, la persona que jamás imaginó despertar, de lo que si no estaba segura fuese que quien le ayudara a despertar a esa mujer fuese el que menos pensaba y con quien menos se le hubiera ocurrido le estaba dando un placer indescriptible. Simplemente le estaba pegando la cogida de su vida.

- Uhm!!, Ahm, Oh por dios.. Oh mi dios..

Increíblemente en menos de 24 horas había visto en dos ocasiones a mi Madre teniendo sexo con dos personas distintas que no eran mi Padre. Uno, un cerdo maloliente y sudoroso, el otro, un tipo mala copa y pesado, quizás hasta los podría comparar. Fernando le había regalado mucho placer el día de ayer con su terrible cosa pero con mi tío ahora era distinto. Ahora la notaba más liberada, como si hubiera despertado dentro de si el sexto sentido. Quizás se estaba dando cuenta de los rumores que se decían: No importa el tamaño del pene, es más puede ser pequeño, pero si se mueve, llegará a dar sensaciones indescriptibles.

- Ahhh!!, ¡Pero que me haces Carlos! .. ¡Ay, por dios que delicia!!.- Una pequeña bofetada que sorprendió a Mamá, más bien era como un reproche que le dijo:

- ¡Ya no soy tu Carlos!, ..a partir de hoy soy tu macho, ..tu hombre, ..tu cogedor, ..tu chulo.

- ¡Ahhhh!!,  ¡Perdón mi chulo! .. Ay mi Ma.. mi Macho!! Uhm!! Me matas Argh!! - Entre cortaba la voz por los fuertes empellones.

- ¿Así lo querías, verdad putita?, ..si sabes que querías, ..ya sabes cuando quieras verga yo estoy para darte verga todos los días. Una putita como tú se merece verga diaria, es lo que necesitas y yo te la voy a dar.

“¡Plaff!!, ¡Ploff!!, ¡Plaff!!, ¡Plaff!!, Uhm!!, Ay Papito lindo, que me haces….- Son los pequeños ruidos que se escuchaban en la cocina.

“¡Plaff!!, ¡Ploff!!, ¡Plaff!!,- ¡Asiiii putita, asii te quería agarrar desde el primer día!!, ..me gustas Mónica, siempre te he deseado.- Le decía enervado mi tío Carlos que así le declaraba lo que en el fondo sentía y, que sabedor de su condición de ser el Marido de su hermana difícilmente en otra ocasión pudiera decírselo.

Las sospechas que siempre le recalcó mi Padre cuando discutían en su recamara eran ciertas, realmente mi tío sentía querer y amar a mi Madre por encima de mi tía de Cesy. Ahora se lo declaraba abiertamente mientras la sometía.

- Ugh!, Aahh!!,- Ahora era mi Madre la que con la fuerza de cintura y caderas, se lanzaba hacía atrás clavándose en su totalidad la vara de su cuñado, llegando a lugares e intimidades que los otros hombres (Incluyendo a mi Padre) no habían llegado. Era ella la que sola reculaba en busca de ese miembro que le hacía ver la luna y las estrellas.- Siii!!, Si Carlos, así, .. ¡Ayy que rico! .. ¡Aayy papito lindo, Uhm!!

- ¡Así, gime Mónica, aúlla!, ..grita para que salga tu hermana y nos encuentre aquí ensartados .. ¡Para que sepa que ahora yo me encargaré de las dos, ..les daré verga a las dos Villanueva!.- Así se apellidaba la familia de mi Madre.

- ¡Nooh!!, argh!, No digas eso Aah!!, por dios que dices .. ¡Ay! Siii, asiii, fuerte Carlos, dame, dame.. haz lo que quieras cabrón!!.

Todo estaba al borde de la locura, a mi tío parecía ahora no importarle ser escuchados por su Esposa, había subido el tono de sus jadeos. Mamá estaba irreconocible, se comportaba como una puta en celo, se lanzaba hacía atrás con una brutalidad inaudita. Afortunadamente mi tío se detuvo, que inmediatamente fue recriminado por Mamá que quería seguir disfrutando:

- ¿Por qué te detienes, cabrón?, ..dame, cógeme, por dios, sígueme cogiendo. Métemela toda aprovecha como estoy en estos momentos.- Le suplicaba.

- Claro, que seguiré Mónica, ..pero ahora lo que tanto soñé, abrirte el culo como una vil puta. ¡Haber cabrona nalgona, levanta bien el culito! ¡Ja ja ja!.. Con las ganas que siempre te traje, de abrírtelo para que no andes de santurrona. Ahora si prepárate mi amor, porque en realidad vas a ir al cielo.

Mi Madre que ya era presa de todo ese mar de emociones y de ese insano deseo, toda convulsionada y caliente, obedeciendo tal como le había indicado el Esposo de su hermana, y descubriendo que ahora también le encantaba ser comparada con una vil puta o perra en celo, viro hacia él la cabeza para verlo mientras se empinaba más hacía el suelo, poniendo la mejilla en la fría loseta de la cocina. Mi tío pasó sus dedos por los fluidos de su vagina y sin más se los embarró en el ano en medio de ese monumental par de nalgas que tanto deseaba. Con sus dedos separó los cachetes y dando otro fuerte escupitajo que mi Madre recibió como si fuera una descarga eléctrica sobre su cuerpo, paro al máximo sus nalgas para recibir por primera vez la metida directa de un pene por su parte trasera y más hermosa de su cuerpo.

Sólo basto un ligero empujón para que toda la cosa de mi tío desapareciera en su intestino. El ano de Mamá ya no tenía resistencia, el embotador había hecho bien su trabajo. Mamá cabeceó chillando como una loca ante su primera intrusión vía rectal. Pero antes de que pudiera acostumbrarse a esa sensación de invasión, este se puso a sodomizarla ferozmente. Mamá gemía ahora más fuerte, arañaba el suelo para que no sufriera severos vaivenes, aunque a veces bajaba una mano y se daba una pasada a la vagina para calmar el ardor. Sus pechos temblaban alocados en cada empujón.

- ¡Ay! ¡Cabrón noo!!, .. sácalo, me dueleee, ¡Ayy!!

Pero a mi tío sin importarle que ella pudiera echar un grito espeluznante, como a la más vil de las putas en cuatro patas inicio un frenético, duro y constante mete saca que hizo que Mamá quedara en shock por unos segundos, con la boca bien abierta y los ojos pelados como dos platos. 

- Toma, toma putona, ..recibe mi hombría, Oohhh, Con las ganas que tenía de hacerte esto. Toma, tomaahh!!

“¡Ploff!!, ¡Plaff!!, ¡Ploff!!, ¡Ploff!!, Lagrimas corrían ahora por los ojos de mi Madre, el avasallamiento la había sorprendido, hasta un mareo producto de la alta dosis de calentura la avasalló. Seguía asustada, ella intentaba aclarar sus ideas, impedir que todo esto sucediera pero parecía que su cuerpo dominaba su razón, sin entenderlo levantaba aún más sus nalgas para así casi al compás de su cuñado que la sodomizaba, empezar a moverse tal y como lo hiciera hace unos minutos.

- Uhm, Ay nogh!! ... Aaahh!!!.- Pero el dolor realmente había sido solo al inicio, increíble que fuera rápido se adaptó a la intrusión de esa cosa entrando en su recto, y ahora era ella quien movía el trasero como si fuera una experta consumada y al parecer en eso se estaba transformando, ya que este se lo decía:

- Asii, Mónica, .. Uff!!!, Eres la mejor hembra del mundo Ooh!! Mi amor.

Mamá, en un clímax muy superior a su razón, sabedora de que esta experiencia sexual tendría riesgos a futuro y a su sentido emocional, solo exhalo, casi como un suspiro en voz baja:

- Sii Carlos, ..soy una puta consumada… Aahh!! . .Mi amor perdóname por lo hago..- Y se asustó poniéndose una mano en la boca de inmediato.

Mi tío quería sentir más placer, se colocó en cuclillas para hondear, desde esa posición la penetración era mayor, casi total, pero por el sudor y los fuertes movimientos, eso hizo que trastabillara cayendo encima de mi Mamy; pero su cosa no salió, si no que se le enterró hasta lo más profundo de su ser. La verga de mi tío Carlos se fue hasta lo más hondo de los intestinos de mi Mamy. Hasta que los güevos chocaron en su tremendo trasero dejó de avanzar. Mi Madre sintió por primera vez lo que era una penetración anal total, .. Ufff.. y cómo había sido si se la había dejado ir hasta el fondo. Ella con la cara desencaja y con la boca bien abierta, (que no sabía si era por la brutal penetración o por el gozo que experimentaba en estos momentos). Mi tío se quedó ahí sin moverse, sintiendo las contracciones que hacía el ano para tratar de expulsarlo. Ni para delante ni para atrás se movía esa verga que le llenaba el orto por completo. Con el falo bien enterrado, mi Madre volteó a verlo con una cara de satisfacción cómo nunca antes le había visto, y él con una sarcástica sonrisa le dijo que se moviera, quería que mi Madre se enterrara ella sola esa tranca.

Mi Mamy en estos momentos no estaba para ponerse renuente, su mente, su cuerpo sólo quería una cosa, apagar ese fuego que la quemaba por dentro, así que siendo ella misma la que empezara a “culiarse”, sin perder tiempo empezó a mover su cuerpo lentamente hacia delante y hacía atrás. Su hermoso rostro se descomponía cuando empujaba hacía atrás y sus nalgas chocaban con la pelvis de mi tío, la sentía hasta sus entrañas. Algunas veces, mi tío le daba una estocada brutal que hacía que mi Madre hiciera muecas de dolor con su cara, aun así de dilatado cómo lo tenía, ella todavía sentía dolor, ya que era su primera vez y su trasero no estaba acostumbrado a esos duros embates.

La cosa siguió por unos minutos más, mi tío encima de mi Madre, se la siguió cogiendo con esa fuerza inusitada, pero como les decía ella no se quedaba atrás, también alzaba con fuerza las nalgas para ir al encuentro de esa cosa que le estaba dando tanto placer. La enculada era terrible. Mi tío en un alarde de superioridad y dominio, sin parar de machetearle, jalándola de su rubia cabellera que ya se encontraba toda desmadejada desde hace buen rato, tomaba para impulsarse aún con más fuerza. La fue levantando como si fuera algún tipo una yegua que estuviera cabalgando. Pensé que Mamá se quejaría por la forma en que la trataba, pero al parecer en su nueva forma pareciere que le encantara que le trataran con dominio y liderazgo, se dejó hacer haciéndose para atrás para volver a quedar en cuatro en la infame posición de animal copulando. Ahora mi tío jalándola a un ritmo constante de sus rubios cabellos se la seguía sodomizando con fuerza. El ruido que hacían las nalgas de mi Mamy al ser chocadas competía en igualdad de calidad con sus gemidos y quejidos.

- ¡HAY!! ¡OUCHH!! Despacito Carlos, ...pacito ¡Ouchhh!!

Así estuvieron un buen rato más, tiempo en que me tío le permitía a ella sola que moviera sus caderas y se la ensartara. Mi Madre completamente fuera de si se dejaba ir hacia atrás con más rapidez, quería que las estocadas fueran más rápidas, empezaba a gemir cada vez más fuerte, había perdido completamente el control de su cuerpo. Se sacudía hacía delante y hacía atrás rápidamente haciendo que las arremetidas fueran más fuertes, más brutales, más profundas. Ella sólita se dejaba ir hacia atrás chocando brutalmente contra los sudorosos güevos de mi tío haciendo ese singular sonido de los testículos contra las nalgas ¡PLAFF!! ¡PLOFFF!! ¡PLAFFF!!

Mi Tío estaba en la gloria sintiendo una de sus mejores e inmemorables revolcadas que había tenido en su vida, sacó del bolsillo de su pantalón su celular y empezó a tomarle fotos al trasero de mi Madre con su cosa bien enterrada. Tal vez para tener un recuerdo de esas nalgas que siempre deseo y que ahora por las extrañas circunstancias eran suyas. Si se lo hubieran platicado jamás se lo creería, pero era verdad, tenía a su flamante Cuñada a cuatro patas en medio de su cocina dándole por el culo sin consideración. Esto era algo irreal, algo bizarro para mí y para nuestra familia, la que poco a poco de despedazaba. Mi Madre jamás se imaginó que el primero que la iba a sodomizar fuese su propio Cuñado y lo peor aún en la cocina de su hermana. En eso, y sin saber que sucedía a su espalda, mi Madre volteó sin querer dedicándole una cara de placer que nunca antes le había visto, realmente estaba disfrutando de la brutal enculada que mi tío le estaba dando.

Mi tío tomó una foto dónde mi Madre tenía bien enterrada la verga mientras que ella se mordía los labios. ¡Realmente se había convertido en una rotunda puta!!, ya no era aquella mujer cariñosa que se dedicaba a cuidar plenamente a mi Padre y a mí, aquella Madre ejemplar que me enorgullecía ir de su mano por las calles, aquella Dama de alta alcurnia y de imagen intachable que mi Padre tanto presumía de su brazo ante sus colegas. En tan sólo unos meses de haber fallecido mi Padre había cambiado totalmente, ahora se había convertido en esta mujer desconocida para todos que se dejaba montar por Fernando y por mi tío sin importarle, el lugar ni momento, que la descubriera su propia hermana en la cocina. Ella sólo buscaba placer y mi tío se lo estaba dando.

- .. Uff, uff!! .. Tu culo es la gloria, Cuñadita  .. ¡uff, uf!!.. quién lo fuera imaginar. Tu hermana jamás le ha gustado por aquí, ..y mira a quién le vino a gustar ¡Ja, ja!..

Mamá no hacía caso a sus comentarios humillantes, tan sólo se dedicaba a disfrutar, su rostro era de pleno gozo, con una mano se apretaba un pecho mientras su cuerpo no dejaba de mecerse hacia delante y hacía atrás. Increíblemente y pese a que estaba viendo a mi Madre copular como un animal, esa cosa extraña dentro de mí hacía que tuviese el pene a punto de reventar, esto estaba haciendo demasiado para mí, ver al miserable de mi tío sodomizando a mi Madre y ella con una cara de zorrona demostrándole cómo le gustaba a escasos pasos de mi tía, ni en las mejores películas porno habría visto.

Ya en éstos momentos mi Madre estaba desatada, echaba sus caderas hacía atrás realmente brutal, ensartándose todo el tronco de mi tío hasta los güevos, este la tomaba de su rubia melena cómo si de un jinete en una carrera se tratara, le daba unos tremendos jalones que casi la desnuca. A cada arremetida soltaba un poco el cabello y cuando mi Madre se hacía al frente este le volvía a jalar la melena para que la arremetida fuera total. Estuvieron un buen rato más cómo animales salvajes dándole duro, yo no sé cómo mi tía no se percataba de esos sonidos, se oían por toda la casa, el sonido de los güevos al estrellarse en las nalgas de Mamá se me quedó grabado en la mente, cerraba mis ojos para no seguir observando, pero ese sonido al escuchar dos cuerpos copular era demasiado, hacía que no pudiera pensar en nada más que en esas nalgas chocar contra la flácida y cervecera pansa de mi tío.

De repente mi tío soltó su cabellera y mi Madre se desplomo en el piso colocando sus mejillas en el suelo, de esta manera y sin que ella así lo hubiera pensado, paró aún más su cola, poniéndola completamente en popa, a lo que mi tío la agarró del culo para abrirlo al máximo y sacar hasta la punta su palo. Volvió a escupir el tremendo boquete que se le había hecho a mi Mamy y nuevamente la ensartó hasta los güevos.

- .. ¡Ufffff!!!! Hasta los güevos, Mónica.- Exclamó empujando fuertemente con las caderas.

-.... ¡OOOOOUCHH!!!!! la siento…  hasta… dentro…- Contestó ella con los ojos en blanco y su cara dibujando un placer infinito.

- Hay Cuñadita, ..si hubiera sabido que te gustaba tanto la verga, desde hace mucho tiempo ya te hubiera reventado la cola.

- ¡Hay!! ¡siii!! ..¡me gusta! ¡Mátame con tu pito!!! ¡Siii!! ¡Sii!! ¡Si!!

Por dios, jamás había escuchado hablar de esa manera a mi Mamy, es más, ella era enemiga de que yo dijera malas palabras, no cabe duda que la verga de estos hombre me la estaban cambiando por completo. De pronto a mi Madre se le vino un tremendo orgasmo que hizo que su cuerpo se convulsionara de manera brutal, empezó a temblar de forma violenta, como cuando el greñas la llevaba sometida en el metrobus, sentía que se moría de placer. Se tuvo que morder la mano para no gritar. Mi tío también no se hizo esperar y enterrando sus uñas en las rosadas y pomposas nalgas de Mamá, soltó toda la descarga leche en su interior, el desgraciado arqueaba su espalda para lanzar sus interminables chorros de lefa, y todavía el desgraciado le dio dos o tres sambutidas más de pene antes de sacarla, cómo para asegurarse que su leche llegara completa hasta el estómago de mi Mamy.

- .. ¡OOOOOHHHH!!! Cuñadita, que placer es cogerte el culo ...¡Aaahhhhhh!!! .. Me has dejado seco, ¡Ufff!!!.. No le has dejado nada para tu Hermana. ¡Ja, ja!.. Se lo tendrás que explicar.

Tuve el aberrante honor de contemplar el momento en que mi Madre, recibía dentro de su ser todo aquella explosión de esperma que mi tío en la cola le depositaba, en tanto que ella, ya totalmente abandonada a la lujuria y el placer que aquella segunda y adultera copula, con la que al menos ante mí marcaría el nacimiento de una nueva mujer a la que hasta el día de ayer no conocía. Entre su agitación, moviendo frenéticamente de un lado hacia el otro su enardecida cabeza parecía querer morir de gozo en ese mismo instante. Hasta que finalmente buscó con sus manos aprisionar el botoncito de su ser para entregarle las ultimas caricias de su persona para agradecerle tan inmenso goce.


Mi tío se levantó subiéndose el pantalón, dejando a mi Madre de rodillas todavía con la cabeza pegada al suelo, él siguió tomando fotos, la panorámica era realmente abrumadora. Se miraba un trasero enorme con el culo extremadamente abierto supurando chorros de leche que se le escurrían del ano hacía los muslos, ella no se podía reponer de la tremenda enculada, trataba de regularizar su respiración, de calmar sus pulsaciones y duró un rato en esa posición con el culo en popa apuntando al celular de mi tío.

Con todo el dolor de mi corazón veía cómo aquella mujer que era la viva imagen de la belleza estaba irreconocible, vi a mi Madre sobre el frio piso de la cocina, con las piernas abiertas, sudorosa, despeinada, el vestido a modo de cinturón, con sus pechos subiendo y bajando debido a la respiración cansada, con los ojos cerrados mientras se acariciaba con una mano un pezón y con la otra su dilatado ano que con un dedo iba sacándose la leche que su Cuñado le había metido dentro para pasarlo por todo alrededor a modo de crema o pomada desinflamante. Mi Madre había perdido toda pizca de decencia y glamour que la caracterizaba, ante mí no era más que la misma imagen de una puta revolcada en un callejón ha la cuál ni para el hotel había sido merecida. Mi Mamy estaba irreconocible, en tan sólo un día había derrumbado el pedestal dónde la tenía, en tan sólo un día había borrado la imagen perfecta que yo tenía de ella. Ahora así era mi Madre, ahora así era esta, la mujer que se entrega a diferentes hombres para apagar el terrible calor que la sofocaba.

Mi tío completamente satisfecho y sin importarle su Cuñada más, regresó al cuarto de su esposa, mientras que mi Madre con mucho trabajo logró ponerse de pie, al ponerse verticalmente un chorro de lefa se le salió del ano y rodó por todas sus largas piernas, trató de taparse el ano con su mano para no seguir escurriendo más pero esta era demasiado que se le colaba entre los dedos. Volteó y miró el consolador que le había dado Fernando y lo recogió, lo metió en su bolso y luego caminó lentamente hacía el baño pero en cada paso que daba más lefa le salía, tuvo que agarrarse el culo con las dos manos porque los chorros de leche se le escurrían por las piernas dejando un caminito de leche por toda la cocina hasta el baño.

Fue ahí donde aproveché para salir de la casa, me fui al garaje y me hice una tremenda paja para tranquilizarme, no aguantaba más, estaba súper caliente. Espere un rato más y entre de nuevo a la casa. Todos estaban en la recamara de mi tía, mi Madre ya se había limpiado todo el semen de su cuerpo sólo mantenía una sonrisa y sus mejillas bien chapeteadas. Me preguntaron si me había divertido, si mucho les respondí… vaya que si me divertí…

Habían encargaron algo de comida rápida ya que según ellos no les había gustado lo que antes habían preparado, si cómo no dije yo. Me mandaron a la cocina por unos vasos y al llegar me quede paralizado, aquello parecía un fuerte de batalla, realmente olía a sexo, había ensalada tirada por todos lados y además se encontraba restos del semen de mi tío que había escurrido del ano de mi Madre. Y por si fuera poco encontré el pepino que unos instantes antes había profanado el interior de mi Madre. Tomé el pepino con una servilleta, quería ver qué cara hacía mi Madre al verlo, así que agarré lo que me pidieron y me fui a la recamara.

Entre con los vasos y el pepino en la mano, cuando mi Madre vio lo que traía su pequeño hijo en la mano se quedó en blanco, rápidamente reconoció esa verdura que la había estado penetrado, se quedó sin palabras al ver que su hijito la traía en las manos y no sabía para que la quería.

- ¡P-Pedrito!, ..¿para qué quieres esa cosa mi amor?

- Pues para comerlo Mamá, ..¿para qué más?

Mi tío soltó una ligera carcajada la cual me dio rabia por su sinvergüenzadas, imaginando lo que podía suceder. Yo ya sabía que contenía ese pepino y por supuesto que no me lo iba a comer, tan sólo quería ver el gesto de mi Madre ante lo que podía pasar.

- ¡No Pedrito!, ese pepino no sirve, ..yo lo tiré a la basura.- Me dijo mi Madre muy asustada.

- Como crees Mamá, ..si se ve muy bien, ¡mira hasta brilla!

La cochina verdura, ( por cierto creo que es una fruta pero para incrementar el morbo en el relato se escucha mejor cómo verdura ) el pepino aún mantenía parte de los fluidos de mi Madre, ella sabía de qué eran, por eso impedía que yo me lo comiera, pero en eso dijo mi tía Cesy sorprendiéndonos a todos:

- Haber Pedrito, dámelo a mí, ..me gustan muchísimo los pepinos, es más ¡UHMMM!! ..hasta con cascara me los como.

Mi tía Cesy me arrebato la verdura y sin perder tiempo le dio un mordidón dejándonos a todos con cara de asco. Al ver la cara que todos pusimos nos preguntó:

- ¡QUE!!! ..¿que nunca habían visto a alguien comer un pepino o qué?

No pudimos evitar que mi tía se comiera todo ese pepino manchado de no sé qué tantas cosas. Mi tío no se aguantaba la risa mientras que mi Madre estaba preocupada por si le notaba algún extraño sabor.

- Estaba algo agrio, ..pero ya con esto se me quitó el antojo.


Esas no eran mis intenciones sólo quería que mi Madre se asustara un poco, pero al parecer a mi tío le dio tanta gracia que tuvo que salir de la habitación para terminar de reírse. Así trascurrió el día, mi Madre se la pasó en la recamara platicando con mi tía, y mi tío se fue a la cocina a limpiar el desorden que habían provocado...


Continuara brevemente.............ATTE Pedrito Tapia.

MI MADRE Mónica.......... Capitulo (3)
‘‘Mi Extraña fascinación por ver a mi Madre.’’

PD.... No se olviden de valorar el relato y escribir su recado para motivarme a contarles más... les mando un cordial saludo....

11 comentarios:

  1. la escena del metro es.... mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm ¡rica! BRAVO

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  2. PRIMERO.-
    Este NO es un relato erótico.
    Esto lo llamaría yo; Magia = LECTURA-VISUAL.
    Es mágico (lo explicare en otro capítulo)
    Pero lo importante esta serie es más que simple, LECTURA.
    Me encanta como cuentas esta historia, Desde el punto de vista de Pedrito.
    Me parece una genialidad, nos crea y satisface un estilo VOYERISTA.
    Leemos a la pareja copular (con tu esplendida narrativa) es delicioso, pero leer las IMÁGENES que ve y describe Pedrito, Uuuuufff!!! Que Morbo.
    Es como ver una película porno.
    Pero con “LECTURA”, es mi sueño hecho realidad.

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  3. SEGUNDO.-
    Jaja, las palabras de Fernando son geniales”
    Al cuestionarle su imagen pública. Me encanto.
    A).- “¿Qué diría la empresa y la sociedad en general si se enteraran de que ahora eres mi putita?”
    “Ejercer de Puta como la quería convertir”
    Jaja, es de lo más morboso insultar a la gran señora.
    B).- Y que le empiece a RESPETAR la verga Fernando, es GENIAL.
    “Mamá tuvo que sostenerse sobre sus rodillas y acomodarse entre las piernas de este, un escalofrío le recorrió por la espalda, sabía que ese miembro tan grueso le había hecho ver el cielo y las estrellas. Se puso colorada, por el solo hecho de pensar en eso”

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  4. TERCERO.-
    Que ¡SORPRESOTA!
    Eso nunca me lo imagine
    A).- Yo me había imaginado una serie, (con un solo Macho) pero esto es un giro en la historia que NO nos esperábamos (hasta mi esposa se sorprendió y le agrado)
    Más Beneficiados (variedad de Machos)
    Eso le da “frescura” pero sobre todo mantiene la intriga de que va a pasar?
    B).- Y “Exhibicionismo” “FORZADO”.
    - gracias, GRACIAS mil, es de mis fetiches favoritos.

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  5. CUARTO.-
    Y que el célebre “Greñas”
    (un humilde albañil)
    Sea el afortunado en sobarle el anhelado y CODICIADO trasero.
    “¡hasta por nosotros los lectores!” (jaja)
    Es una…?
    Verdadera justicia a la clase obrera (de la cual soy)
    Gracias Autor.
    ¿…?
    “!Por todo lo que eso significa!”.
    Una frase (de muestra) llena de morbo de tu relato:
    “ese cerdo vulgar quería violar a mi Mamy frente a mí y rodeado de sus cochinos amigos”

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  6. QUINTO.-
    Espero NO te moleste tanto comentario, pero…?
    Ahí tanto, Tanto… ¡TANTO! que admirar de este capítulo, que se me seca la boca.
    Otra sorpresa más y un cambio inesperado (nos encantan las sorpresas)
    Pues no podemos dejar de leer.
    Un macho nuevo.
    Y este le agrega morbo (“¿!MÁS?!”)
    Y al ser su cuñado y con la hermana y sobrina al lado, jaja
    ¡Cuánta diversión!
    Y la cinta con la que se taponeo el trasero que cruel (pero ¡Nos Hipnotizó!)
    Y el pepino “más afortunado” del mundo.
    Esa simple verdura, tuvo la fortuna de
    ¡Ser el primero que la hizo venir, mientras la sodomizarían!
    Qué envidia.

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  7. SEXTO.-
    No lo pudimos leer de corrido por que el cuerpo se cansa, jeje.
    Pero regresando al excelente capitulo.

    GRACIAS.

    Ya “¡Por Fin!” ese TREMENDO TRASERO de concurso.
    Y “CODICIADO” por todo el mundo
    Recibió lo que necesitaba.
    Una buena sodomizacion.
    Y que enculada.
    La Mejor que Yo haya podido leer.
    Es brutal y “LA RENDICIÓN fue total”
    Gracias Autor.
    “!Por permitirnos leer esta historia!”.

    No se puede pedir nada más, pero tu Autor en ¡tú GENEROSIDAD!
    Nos das un colofón.
    “!las FOTOS!” con el celular jaja, que humillante eso fue Increíble.

    Todo mi RECONOCIMIENTO.

    P.D.- Ojala en el futuro reciba Más ese trasero de concurso.

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  8. SEPTIMO.-
    Este es un capitulazo
    Al principio a mi esposa, NO le gustaba la historia.
    Pero al ver que…?
    En un solo relato.
    3 machos; De todos tipos
    (Un chantajista, un violador y un traidor)
    De todas las formas y en todos los lugares.
    Se la montaron.
    Fue ella, la que Admitió que SI,
    Que le gusto eso y que… “tu CREATIVIDAD” es admirable.
    Gracias autor pues gracias a ti, es de las pocas veces que mi mujer… ACEPTA, que se equivoca.
    P.D.- Nos vemos la próxima semana, saludos.

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    Respuestas
    1. He estado leyendo tus comentarios ("Todos") y me detuve a responderles jeje.. Antes que nada ¡Bienvenidos!! Veo que son nuevos (Tu mujer y tú) Ya vamos en el 54 y estoy escribiendo el 55. Como ya les he comentado muchas veces yo solo pensaba escribir una trilogia, pero por el exito obtenido ya no hemos podido parar. Me encanta que me des los distintos puntos de vista que te regala el relato, lo haces muy bien, yo siempre se los pido a mis lectores para saber sus emociones y su sentir. Una fuerte alegria me da saber que lo lees con tu Esposa, que puedan imaginar juntos y excitarse con todo lo que le pasa a nuestra Familia Tapia, (al menos se que mi "pasatiempo" sirve para algo), me ponen muy contento, eso me hace seguir más.
      La historia apenas inicia (para ustedes), habrá muchisimas cosas morbosas que se me fueron ocurriendo en el camino, estaré contento de seguir leyendo sus comentarios y sus puntos de vista para los proximos capitulos, que son muy importantes para mi, digamos que es mi paga por escribir tanto jaja..
      Bueno de nueva cuenta muchas gracias por leerme y comentar, ..y que disfruten de esta gran historia. Un saludo...

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    2. Gracias.
      Gracias.
      GRACIAS.
      Me impacta TU CALIDAD DE PERSONA, me conmueve que te detuvieras a contestar, nosotros, nos haces sentir “importantes” (que GRAN tipo)
      En cuanto “HACER” los comentarios a tus relatos, es difícil hacerlos pues leerlos es como meterse en un “!HURACÁN, DE EMOCIONES!”.
      (Es un elogio)
      Pues se “!Sienten!” todos los personajes.
      Y si agregamos las descripciones que haces de Mónica, hace que uno solo piense en ella, pero con mucho DESEO sexual.
      Perdón NO quiero parecer vulgar.
      (Mi esposa se burla y dice que me emociono mucho)
      Así que ya no te voy a molestar, hasta el próximo fin de semana.

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