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jueves, enero 06, 2011

Capitulo (5)


© MI MADRE Mónica.......... Capitulo (5)

“Chantajeada por el Carnicero.”


Aunque los siguientes días transcurrieron como si nada hubiese pasado, en mi mente estaba más que frescos todos los recuerdos de mi Madre y su extraña forma de comportarse.. buscando ese algo que atormentaba mi pequeña cabecita roja, esa cosa que me dijera porque ella se había transformado de aquel modo. No fue hasta transcurridos los días que fui entendiendo lo que había ocurrido: que si bien Mamá se había entregado a mi Tío aquella inesperada tarde, había sido por la simple circunstancia, por la provechosa situación del momento llevada por el deseo de este que siempre tuvo hacía ella, circunstancia provocada por aquel maldito traidor de Fernando, quien obligándola a que llevara dentro de ella aquel perverso instrumento de tortura exquisita, el estimulante había sido algo fenomenal. Mamá había experimentado los mejores orgasmos de su vida en plena calle y a bordo de un metrobus lleno de gente. Había comprendido que para bien o para mal, su cuerpo solo podía gozar al 100% siendo estimulado y/o siendo forzado a situaciones de acoso. Si su cuerpo le hacía perder la razón, ¿Que podría pasar más adelante?.

Lo que más me llevó comprender fueron dos cosas: la primera, Mamá aunque lo tratara de fingir con esa imagen de Madre perfecta y mujer glamurosa, o mejor aún, querer seguir escondiendo su extraño ser para que nadie se diera cuenta de ello, era obvio que mi Mamy era una mujer muy, pero muy ardiente. Lo segundo, era que ella experimentaba mayor gozo y desenfreno con potenciales amantes. En cierto modo, no le era difícil conseguir que todo hombre se convirtiera en un prospecto, en el que incluso los que antes se hacían llamar amigos y colegas de mi Padre. Ahora recuerdo cuando en una de aquellas tantas veces en las que ella iba a visitarlo a su oficia: Cada vez que Mamá pisaba las oficinas de la Empresa para visitar a Papá había un revuelo enorme entre los hombres, aunque claro que siendo ella la flamante Esposa del mero dueño tomaban sus respectivas distancias. Antes siendo yo tan pequeño, no me imaginaba que aquellos ojos que seguían a mi Madre desde la puerta de la entrada del edificio hasta el despacho en lo más alto de la oficina de mi Padre, estaban plagados y cargados con una alta dosis de lujuria, que tras la imponente figura de mi Madre en su característico modo de andar, desde el equipo de limpieza pasando, por Coordinadores y hasta Directores, y por qué no alguna que otra mujer Ejecutiva agresiva que no podía evitar echarle más que una miradita de lasciva. Tantos hombres en el grupo de Ejecutivos y Empresarios en busca de carne fresca para probar.

Pero a qué me refiero con estos párrafos, a lo que por voluntaria o involuntariamente se había convertido Mamá, no sé si estaba deseando volver a tener sexo de nuevo. No era que de pronto se hubiese convertido en una ninfómana insaciable, si no la ansiedad de sentir aquello que ahora atenazaba su cabeza: ¿volvería a sentir alguna vez lo mismo que sintió cuando se lo había montado con Joaquín?. Con Fernando y mi Tío había sido distinto, pese al sometimiento y lo depravado que fue, no tuvo ese punto que ella había sentado con el Jardinero. Quizá por ser que ella misma la que tomó la decisión (que no sabría definir porqué se había comportado de ese modo) y esperaba en dios que no volviera a cometer esa misma locura. Muchas dudas para mi pobre cabecita que, si antes era de lo más taimada y centrada, ahora iba camino a enloquecer.

Lo cierto era que ahora Mamá había despertado a una mujer ardiente que yacía dormida muy, pero muy dentro de ella, y en un intento de aplacar sus ganas de sexo, los días siguientes empezaba a explotar más su sensualidad, a que me refiero, a que ahora vestía más ligera y su lencería que antes era sensual pero glamurosa, ahora era coqueta y desinhibida, lo mismo con su manera de ser, ahora se ruborizaba con las cosas que susurraban de ella por las calles, cuando antes hacía oídos sordos a todas las leperadas y miradas de lujuria que le echaban más de uno cuando corría por las mañanas o salía para hacer sus deberes por las tardes, no sé si Mamá estaba decidida a explorar su sexualidad en su totalidad, pero ahora entre sus deberes se daba un tiempo buscando un hueco para ella sola, algún recoveco donde llevar a cabo su pequeña malicia. Una vez dio con él, era solo esperar al momento idóneo… y bien acomodada en su enorme cama matrimonial, con la ropa medio quitada, sus manos iniciaban el primer contacto con su propio cuerpo, explorándose ella sola en una búsqueda del propio placer que ahora la aplastaba como una enorme ola.

En sus principios eran tocamientos torpes, una ignorancia neófita que al cabo de poco tiempo desaparecía para dar paso al experto conocimiento. Ladeando la cabeza de puro placer, empujando su mano derecha un poco más hacia dentro suyo en tanto la izquierda retorcía uno de sus pezones, se lo apretaba con ganas como Fernando, Joaquín o mi Tío habían hecho antes con ella. Recordar el salvajismo con que la habían tratado servía para excitarla mucho más. Sentía esa necesidad urgente y casi histérica de volver a gozar como loca, de sentir en sus entrañas esa feliz dejadez. Sus dedos dentro de ella (dos, para ser exactos, y con ánimo de meterse más) iban directos al grano, abrían sus labios mayores para introducirse todo lo que podían y excitarla. Mientras iba deprisa y corriendo rumbo a su autorgasmo no dejaba de preguntarse cómo era posible haber estado tanto tiempo sin toda aquella riada de placeres. La rapidez de su mano iba creciendo al mismo ritmo que la otra mano iba de pecho en pecho para endurecer más sus pezones, como si estuviese con alguien ansioso y desesperado de chupar sus pezones. Finalmente era presa de un delicioso orgasmo que terminaba de relajarla por completo. El resto del día y una vez satisfecha se lo pasaba dedicándomelo a mí o con sus frecuentes amigas por las tardes, pensando quizás en sí ellas habrían hecho alguna de las cosas que ella hacía… y pensando porque no también en la siguiente perdida de locura.



Paso el fin de semana y mi obsesión por ver a mi Madre experimentar con su nueva faceta se incrementaba, cada vez que Mamá salía o se tardaba en volver mi mente perversa o pervertida volaba, imaginaba, me engañaba, me decía que de seguro estaría revolcándose con Joaquín o con algún otro desconocido de nuestra propia Colonia. Así fue que empecé a seguir a Mamá cuando ella salía a correr, (esto lo hacía sólo los fines de semana, ya que recordaran que yo iba a la escuela entre semana) Para hacerlo, me ponía un suéter con gorro y la vigilaba desde una cuadra antes. La verdad, mi Mamy se miraba muy linda con esos cortísimos shorts o mallitas pegadas a sus piernas y a su trasero, botando para todos lados su inigualable par de nalgas prominentes a cada paso que daba.

Siempre que corría, lleva su reproductor portátil para ir escuchando su música favorita, así que para mi suerte no se da cuenta de que a varios metros de ella lo iba siguiendo su pequeñín de sólo 12 años. Además de todas las guarrerías que le gritaban por la calle, algunas subidas de tono, otras alagándole su hermosa belleza. Esa es su rutina de todas las mañanas, le encanta moldear su figura y claro también lucirla. La seguía un par de veces pero nada ocurría, en ocasiones se detenía para saludar algún conocido pero nada más, después iniciaba su marcha.

Pero en una de esas mañanas, Mamá había salido con unas lycras azules largas, que le llegaban poco arriba de sus tobillos, bien pegaditas a sus muslos y a su trasero, con un top de una marca de deportes alemana que solamente cubre sus senos y su banda elástica en su frente de la misma marca que la hace ver muy sexy y muy juvenil.

Cuando la iba siguiendo desde una cuadra atrás, notaba cómo todos los vecinos volteaban sus cabezas para mirarla, para grabarse por esos instantes la figura de mi Madre, para excitarse y desquitarse con sus gordas Esposas que tenían en casa. Y es que ver a Mamá con esas mallas ¡Ufff!!.. Que delicia, y miren que no es por ser su hijo, si no que realmente mi Madre estaba para ponerla en la portada de cualquier revista para caballeros. Si no me creen déjenme se las describo nuevamente, tiene aproximadamente treinta y siete años, cabello rubio, largo, abundante y ligeramente ondulado en las puntas. Aunque cómo ya les había contado, su cabello natural es rojizo, ella es pelirroja, pero jamás le ha gustado su color natural, así que siempre lo tiñe de color dorado, para serles sincero no conozco muy bien el tono pero yo se lo veo dorado. De 1,75 mts. aproximadamente de estatura, pero casi siempre por lo regular usa zapatos con tacón alto, que la hacen parecer más alta, tiene un busto grande, diría, bien proporcionado a su estatura, sin embargo lo que la descolocó absolutamente fue el tamaño de su trasero, es maravilloso y carnoso, no es muy ancho pero eso si protuberante hacia atrás, no es el típico trasero grande de mujer obesa, no para nada, es precioso y bien paradito, que hace que con cualquier prenda que se coloque sale a la vista de inmediato. 

El único problema para ella, bueno si a eso se le puede llamar problema, es que siempre que usa ya sea sus mallas, sus pantalones apretados o sus short's ajustados, su par de cachetes terminan siempre tragándose la tela y si son shorts, peor aún, terminan por salírsele por debajo mostrando buena parte de esa piel que no debía mostrar, lo que la incómoda demasiado, pero siendo ella una mujer de modales intachables nunca anda ahí sacándose la tela de la cola, si no que se la deja ahí o busca el momento para hacerlo, con gran disimulo por su puesto. Como les iba diciendo, esta bella dama tiene una cintura pequeña para su tamaño de cadera y la verdad es que sólo atiné a mirar su frondoso trasero que era sostenido por un par de gruesas y piernas tonificadas. Sus ojos son azules, demasiado diría yo, que con su piel blanca cómo la nieve los hace brillar maravilloso.

Pero regresando al relato, iba yo tras ella hipnotizado con su vaivén de caderas cuando de pronto paso algo que no me lo esperaba, sin que ella se diera cuenta pasó por una esquina, dónde se encuentran pequeñas tiendas, carnicerías y uno que otro pequeño restaurant, en eso sintió que la agarraban de la cintura y la metían hacía dentro del callejón. Al observar el acto, deprisa corrí a auxiliar a Mamá porque temí que la estuvieran asaltando o que fueran a lastimarla. Me acerqué a sólo unos metros y vi dos figuras hasta el fondo, una de ellas era la de mi Madre por supuesto, pero al acercarme un poquito más noté que no se miraba que la estuviesen forcejeando, así que me tranquilicé y me fui metiendo hacía el callejón, lo tenía que hacer en secreto ya que mi Madre me regañaría si me viera fuera de la casa. Decidí no ser descubierto al menos si no la estuvieran lastimando. Al acercarme lo suficiente logré distinguir la otra figura que la acompañaba, no podía ser otro más que el infeliz jardinero de Joaquín, que andaba haciendo algunas reparaciones ahí en el callejón.

- ¡Ay Joaquín!, ..me asustaste.- le reclamó Mamá zafándose de sus brazos.

- Hola Sra. Mónica, ..tanto tiempo que no la veía. Desde aquella tarde que me invitó.. a comer ¡Jejeje!..- dijo en tono burlón.

- Si, así es, ..es que he estado muy ocupada con la escuela de Pedrito y tantas cosas más.

- Pues no sé usted Señora, ..pero yo me moría de ganas por verla otra vez y agarrarrr... este tremendo par de jamones con mis manos ¡Mmmhh!!- el desgraciado la apretó contra su cuerpo y bajó sus manos para apretarle cada uno de sus cachetes con las dos manos.

- ¡NO!, no, ¡suéltame Joaquín déjame en paz!, ..que te pasa, esto no puede ser, yo soy una mujer decente y…

Pero Joaquín no le dio tiempo de explicaciones ni de nada, metió su cochina mano por dentro de las lycras de mi Madre tocándole la entrepierna. Ella de inmediato abrió los ojos y trató de echarse hacia atrás para librarse de su agresor pero este la agarró de la cintura y pegándose a su cuerpo le metió toda lengua en la boca. Mamá queriendo escapar se movía para todos lados tratando de soltarse, pero el mañoso Jardinero ya estaba cómo loco manoseándole la entrepierna y su trasero.

- ¡Pero si no traes calzones cochina, ..¿apoco sales a correr sin calzones?.- le dijo el tipo sintiendo toda la intimidad de mi Mamy debajo de sus mallas.

- ¡No, no, Joaquín suéltame por favor!!, ..esto no está bien, suéltame alguien nos puede ver.

- Tú tranquila Mamacita ..a esta hora nadie pasa por aquí. Además sólo quiero tocarte como aquella vez, no pasa nada.

- No, por favor, tengo que regresar, ..Pedrito no tardara en levantarse y esta solito en casa.

- Si sólo va a ser un ratito, cerdita ..o ya no te acuerdas. Además, mira cómo me puse nomas de verte.

El mañoso sujeto volvió aplicar su técnica de enseñarle su falo totalmente erguido. Se apretaba el pantalón sobre la tela haciendo que su pene quedara perfectamente dibujado dentro de la ropa, enseñó por completo su tremenda cosa excitada que apenas unos días antes le había destrozado el trasero. Mi Madre no quiso ni verla y se resistió, pero Joaquín cómo la primera vez, le tomó la mano y se la puso sobre su henchido bulto.

- ¡Mírala, agárrala, siéntela y dime que no la deseas.- le decía el desgraciado frotándose el exaltado bulto con la delicada mano de mi Mamy.

La cara de Mamá cuando sintió eso grueso nuevamente en su mano se estremeció, es algo que aún la hacía sonreír por las noches y desear en sus tardes de soledad.

- ¿Que, impresionada?, ..dime que no la extrañabas.

- ¡No, no Joaquín!, suéltame ..alguien nos puede ver, déjame. ¡Que me dejes!- le ordenó enojada.

- Esta bien, solo si me dices que si la extrañas y si alguna vez has visto algo igual. ¡Je je je!..

- Eh sí, claro que he visto y muchas.- dijo muy nerviosa- .. ¡Claro que sí.- exclamó, dándoselas de entendida.- ¡Pequeñas, grandes, negras y curvadas… no es la gran cosa.

- Si como no, ..tu boca dice una cosa, pero tus ojitos dicen otra, no apartas la vista de mi cosota y además tienes los ojos bien abiertos como platos.

Mamá se ruborizó como un tomate y se llevó una mano al rostro dándose cuenta de que ese tipo tenía razón, su nueva personalidad empezaba a traicionarla de nuevo. Pero Joaquín no le daba tiempo de analizar bien la situación, y abriendo un poco sus sucios pantalones avanzó unos pasos y se puso enfrente de ella, volviendo a coger por sorpresa su mano y poniéndola pero ahora sobre su aparato totalmente erecto y fuera de la ropa. La mueca que se le quedó a Mamá fue de total asombro.

- Apuesto que estos días has estado pensando solo en ella ¿Que no?, ..pues disfruta y toca cuanto quieras, que esto no se va a bajar. ¡Je je je!..

Mi Madre ya no dijo nada estaba confusa, nuevamente se debatía ante este nuevo instinto, caía en las garras de ese desgraciado, de nueva cuenta al infeliz le servía su estrategia para convencerla, y aprovechando su confusión la sujetó del cuello para volver a liarse a besos con ella, tomándola por sorpresa. Y lo peor fue que la mano de mi Mamy se quedó agarrando esa tranca, sintiendo en sus dedos las candentes protuberancias y las pulsaciones que hacía ese nabo. ¿Cómo iba a negarse a ese pedazo de carne que la había hecho chorrear en la cocina de la casa mientras que yo, su pequeño hijo supuestamente estaba en el cine?. Ahí se encontraba mi Madre, inmóvil dejándose besar por el mugroso jardinero de la cuadra, sintiendo entre su delicada mano la alta temperatura de esa extremidad, sintiendo cómo agarraba volumen en sus finos dedos y cerrando sus ojos empezó a responderle a sus besos al tiempo que empezaba a sacudírsela en pleno callejón.

Mamá movía la mano haciéndole una paja sensacional que volvió a ponerlo a tope como aquella vez en la cocina. El tipo llevó su mano izquierda por detrás de su cintura y pudo colarse dentro de ella, apartando un poco las mallas para conseguir lo que aquella ves había logrado. Ella se resistió moviendo la cadera, pero una vez sus dedos iniciaron un viaje de arriba abajo entre sus nalgas Mamá se derritió como un helado en temporada de calor, es más, separó un poco las piernas para permitirle tocarla más adentro.

Apenas pasó un par de segundos de toqueteo cuando ya Mamá estaba completamente perdida a las intenciones de ese degenerado, ya empezaba a respirar más cansado y cerraba los ojos dejándose llevar por el deseo. Aquella forma en la que se le había quedado mirando la verga a Joaquín me hizo pensar que aquella mueca de sorpresa que dio al verle podía deberse a que ya la extraña como este le decía. Y no es que este fanfarrón tuviese un tremendo vergón como el asqueroso de Fernando pero sin duda que este mugroso estaba bien dotado, y la estupefacción de mi Madre lo decía todo.

El maldito fanfarrón de Joaquín la estaba morreando con todas las ganas y la tenía bien sujeta por abajo metiéndole mano por todas las nalgas hasta la vagina, para comprobar lo húmeda que estaba. El cuerpo de Mamá se miraba fantástico, su espalda como silueta de violín se arqueaba a medida que se excitaba, sus piernas se tensaban y definían sus largos músculos, en la parte baja de su cadera se deslumbraba el perlado del sudor que ya empezaba a cubrirla. Mamá se calentaba enseguida y este estaba dispuesto a darle una buena ahí mismo en pleno callejón.

- ¡Ooohh!!! ¡Ya ves cerdita!, sí que te gusta ..¡Umhh!!! Si en el fondo se ve que te estás muriendo por este garrote entre tus nalgas.

- No, por favor… déjame volver.- insistió- …No sigas… ¡No!, no Joaquín, ..estás muy equivocado. Soy una mujer decente y quiero que me sueltes.

- Una mujer decente ¡Jajaja!.. Si cómo no. Si te revolcabas con tu chofer y ahora tu jardinero te tiene en un callejón agarrándole la verga. ¿Eso es de mujeres decentes? ¡Jajaja!..

- ¡Suéltame o empiezo a gritar, Joaquín!

- ¿Qué pasa, es que no te gusta lo que te hago.- y de inmediato le pasó la otra mano por su chochito húmedo.- Esto no dice lo mismo cerdita.

En el momento en el que intentó alejar su mano que la acariciarla por encima de sus mallas para acariciarla por debajo de ellas, la mano de Mamá le apretó con fuerza el antebrazo como intentando detenerlo. Era evidente que pese a lo excitadísima que se encontraba, quería detenerse…

- ¡Por favor no Joaquín, ..no quiero que nos encuentren así. D-déjame volver, ¿sí?.. otro día te dejaré seguir.. por favor, para.. para ya..

- ¡No, de eso nada Mamacita!, ..no pienso parar, ya que si te dejo ir eres capaz de no abrir las puertas de tu casa y no volverme a ver jamás. Vamos, tócamela de nuevo.- y nuevamente llevó la mano de mi Madre a su erecta cosa.

El desgraciado estaba como loco con unas ganas enormes por metérsela en la boca y que se lo chupara todo. Con lo bien que se lo había hecho la última vez, seguramente que ahora estaba ansioso una mamadas de esas, de miedo-. Menéamela cerdita, juega con ella que esta es toda para ti.

- ¡No, basta ya!.. ¡para ya Joaquín!.. ¡No quiero suéltame, no me gusta!..

- ¿Cómo que no te gusta, si estás toda encharcada?, ¿es que ya se te olvidó todo lo que te hizo gemir o qué?, ¿me vas a decir ahora que has olvidado como te viniste como una perra loca cuando te lo estaba metiendo? Mónica por favor, no te hagas la santurrona, ..si nomás de ver una verga se te encharca la concha mira, ..mira cómo se te ha puesto, si la traes empapada. Sólo quiero que me la chupes eso es todo. Hazlo y te prometo que nunca te volveré a molestar, lo prometo.

- ¡OYE, TAMPOCO TE PASES MUGROSO ENGREÍDO!!.- le frenó al ver que la insultaba.- !¿Es que no te enteras, simple jardinero?.. ¡Soy una mujer respetada por todos, muerto de hambre!.. Cómo crees que yo, la gran Sra. Tapia va a chuparle su cochina cosa a su Jardinero. Y en un sucio callejón lleno de mierda, ..estás loco Joaquín suéltame ya. Me estás lastimando.

¡Qué hijo de la grandísima puta!. O sea, ¿qué pretendía? que mi Madre cada vez que lo viera fuera corriendo a chuparle su palo. Ahora comprendía porque siempre se rumoraba que muchas mujeres de la servidumbre renunciaban sin motivo alguno, este maldito las acosaba a cada momento y terminaban por dejar sus trabajos y alejarse de este infeliz. Menos mal que Mamá había preferido ponerle un hasta aquí a ese mugroso y no caer de nuevo en sus estúpidos juegos, porque de lo contrario ya me imaginaba ver a Mamá gimiendo en este cochino callejón junto al jardinero. Desde luego que Mamá iba ponerle un hasta aquí de inmediato… y ella cuando se molestaba no había un ejército que pudiera calmarle. Pero Joaquín siendo hombre y un tipo bruto sin educación, le importaba una mierda si ella quería o no hacerlo allí. Si ella estaba enojada, él más.

- ¡Pero si serás una puta desgraciada… calientas a todos con estas putas mallas sin llevar calzones y cuando te enfrentan resulta vas de puritana. Menuda joya que es la gran Sr Tapia.. pero a ahora mismo voy a ajustar yo las cuentas, ya verás que sí. ¿Qué no quieres montártelo conmigo aquí?.. ¡Me la pelas!.. ¡A ti te voy a coger bien cogida ya lo verás!..

- ¡No, no por favor Joaquín.. que vas hacer?.. de verdad, te lo juro que no quería insultarte, déjame ir y te prometo que lo haremos en otro momento donde quieras y como quieras… pero que no sea aquí…

No sé si en realidad Mamá había herido sus sentimientos al llamarlo mugroso jardinero, quizás una forma de discriminación mal intencionada, yo siempre he sabido que Joaquín se ha sentido muy superior a la gente de su clase, de su nivel económico a lo que me refiero, y es que yo no diga que todo eso este mal, pues son aspiraciones de cada quien, pero el tipo siempre se ha sentido que él puede aparentar con la sociedad donde trabaja, quizás animado por las múltiples relaciones que ha llevado con algunas de las Señoras de la Colonia que se escuchaban por ahí, el caso es que se había despertado el chip de orgullo en su cabeza o es que estaba fuera de sí mismo por el menosprecio que Mamá le estaba presentando después de lo ocurrido aquella ves entre ambos. Por una cosa o por otra se negó a soltarla. Él sentía que era mentía todo lo que ella le decía, no podía ser que después de hacerla berrear como una loca en plena cocina ahora lo despreciara por ser solo un mugroso con el que solo se había revolcado llevada solo por la calentura del momento. Y a decir verdad espero que eso pasara, pero Joaquín sabía que si la soltaba en estos momentos ella después hubiera puesto cualquiera otra excusa con tal de no tenerlo cerca de nuevo. Además el tipo aseguraba en sus pensamientos que la flamante Sra. Tapia le encantaba dejar a los tipos como él con la miel en los labios..

- ¡No, claro que no Señora, de esta no se libra!, ..¡y ésta se la va tragar como cuando en su cocina! ¡Ya lo creo que se la va a comer, ..la verga de este mugroso se la va comer pero hasta el fondo!... ¡Y AHORA MISMO!-

El desgraciado agarró a Mamá de los hombros y la empujó hacía bajo poniéndola frente a su terrible nabo. Forcejeó con ella varias veces hasta que logró dejarla de rodillas y que abriera la boca para meterle toda su cosa. Y sin que mi Madre pudiera impedir o decir algo se la metió entre los labios. Ella se quedó con las palabras ahogadas en su garganta, ya que la verga de Joaquín ocupó todo el espacio. Mi decente Madre trató de resistirse poniendo sus manos sobre las piernas de Joaquín para impedir que este se la sambutiera entera, pero el jardinero haciendo fuerza sobre su nuca hacía que ese pedazo de su carne se deslizara lentamente metiéndosele cada vez más sin que ella pudiera evitarlo.

No tuvo piedad de ella, el mugroso estaba fuera de sí, no sabía si era por el calentón del momento o por la actitud de Mamá que lo había hecho enfurecer, el caso es que en aquel sitio tan mugroso mi flamante Madre estaba comiéndose de nueva cuenta la tranca del mugroso jardinero. Y pese a lo forzado de la situación, no lo estaba haciendo nada mal, la boquita de mi Mamy era cálida y jugosa, se lo tragaba casi todo sin batallar. Pero el muy cabrón con eso no solo se iba a conformar. Movió ligeramente las caderas e hizo el meneo como si la estuviese jodiendo. Mamá se quedó sin fuerzas para protestar por lo que casi tuvo que aceptar lo que le estaba pasando, al menos de momento.

- ¡Mmmhh Joder, que boquita tienes cerdita, ..verdad que la verga del mugroso jardinero no esta tan mal? ¡Puta madre, nadie me la había comido así antes, ¡Oh Así me gusta, calladita y que seas aplicada.- le decía mientras le empujaba, hasta que en una de las veces su pene resbaló hacía afuera permitiéndole a mi Madre respirar.

- ¡AHH! .. ¡Basta, te lo suplico!.. ¡Te juro que te complaceré en lo que pidas, ¡Argh! ¡Te pagaré lo que quieras!, ..¡te daré cuanto desees, pero por favor déjame marchar Joaquín, no quiero hacer esto. ¡Ya no!

Pero de nueva cuenta y haciendo oídos sordos a todo lo que le imploraba Mamá “¡SHUCKS!!! ¡GLOGGGHH!!! ¡MMMHH!!” Mi Madre enseguida se dio cuenta que él era más fuerte y que no tenía caso resistírsele, soltó sus manos dejándolas caer a sus costados y se dejó llevar por las fuertes arremetidas del jardinero. El desgraciado le empujaba la nuca tratando de perforarle la garganta, Mamá ya completamente sumisa a sus caprichos, ya nadie la podía salvar, además como, gritar? para qué, para que todos los de la Colonia se dieran cuenta de su desliz con ese mugroso. Quizás eso fue lo que hizo que Mamá decantara por seguir resistiendo, sólo tiraba baba de sus labios que iban a parar al piso. Le sacó la verga de la boca tan solo para que pudiera respirar un poco, ya que se encontraba muy colorada síntoma de la asfixia, le pegó una cachetada en la mejilla y se la volvió a meter hasta la garganta.

Mi Madre nuevamente era sometida contra su voluntad por un tipo, pero ahora adentro en un cochino callejón maloliente, créanlo que me daba harta rabia observarlo, estuve a punto de salir de mi escondite para evitarlo, pero cuando me puse de pie me di cuenta que pene se encontraba tieso observando toda la acción que allí acontecía. No lo podía creer, volvía a ser envuelto por esta extraña sensación de morbo repentino, y más aún cuando volví mis ojos a lo que sucedía. Joaquín la tomó de la barbilla y de la nuca haciendo más brutales las arremetidas, logrando que toda su cochina cosa chorreante en babas desapareciera entre sus labios y gestos que hacía mi Mamita al tratar de albergarlo. Sus güevos quedaron pegados a las mejillas de Mamá, aplastándose hasta casi reventar, era sorprendente verla en esa posición con la verga hasta las mismas anginas. Ella sólo manoteaba y se remolinaba tratando de soltarse pero este no quería liberarla y la mantuvo un rato así con su verga bloqueándole la tráquea. ..



- .. ¡AAARRGGGGGGHHHH!! .. ¡Ah!, ¡Aah ..¡Ya!, ya por fa.. vor. Y-yo sola, ..yo sola puedo, ¡Ah! d-déjame chuparte sola, ¡Coff, coff..!!

- ¡Ah, ahora si me la quieres chupar cerdilla?, ..anda pues, chúpala toda hasta que te ahogues. ¡Chúpesela al jardinero de su casa, Señora. ¡Je je je!..

Mamá se dio cuenta de que si no lo hacía de ese modo, este desgraciado la podría asfixiar con sus terribles arremetidas, ella ya tenía los ojos bien rojos y varias lágrimas empezaban a correr por sus mejillas. Cuando finalmente extrajo todo su erguida erección de aquel cochino overol, pude notar que este se encontraba ya más que listo para penetrarla y hacerla suya, pero antes de que se le ocurriera al mal nacido tratar de montarla en aquel cochino callejón, mi Madre decidió tomar su última oportunidad y no dejar que las cosas llegaran a más. Así que consiente que satisfaciendo de ese modo al mugroso de algún otro modo podría salir algo airosa de esta mala situación en la que por otro descuido de su pérdida de locura se encontraba atrapada.

Tomándolo suavemente entre sus manos lo acercó nuevamente hacia sus labios, le plantó un delicado y húmedo beso en la punta de su erección, que a modo de un gran exclamo de gozo ante su masculinidad fue recibida por él, para después levantarlo un poco más y comenzar a recorrerlo por todo lo largo y ancho de sus protuberancias hasta donde le permitía la abertura de su cochino overol, teniendo cuidado claro de no dejar rastros de su apenas tenue lápiz labial color cereza que ella se untaba con regularidad para la resequedad, como si eso en estos momentos sirviera de algo.

Y mientras observaba perplejo otra más de las aberrantes situaciones a las que mi hermosa Madre estaba siendo objeto, de algún modo empecé a darme cuenta de algo, aunque parecía dárselas de víctima, Mamá no lo era. No le preocupaba en lo más mínimo que el mugroso jardinero estuviese a punto de violarla o no, solo le interesaba mantener su posición de mujer de clase y que los demás no se dieran cuenta de su aberrante desliz que tenía que ese tipo. Créanme que no podía entender como ella había cambiado tanto de la noche a la mañana, antes estaba acostumbrada a mandar y que le obedecieran, mostrando una actitud casi de altives y arrogancia que hacía que los demás se quedasen callados y casi le huyeren, no le gustaba que otro la contradijera y mucho menos que le gritaran. La flamante Esposa del gran Empresario no le gustaba obedecer, pero ahora su mugroso jardinero no le dejaría hacer algo diferente.

Y ya después de mimarlo con sus labios, mi Mamy finalmente decidió no hacerlo esperar más y de un sólo bocado se lo llevó a la boca para engullirlo casi por completo de una sola vez y comenzar a satisfacerlo oralmente, haciéndolo que casi perdiera el control sobre sí mismo al sentir la lengua de aquella hermosa Señora succionándolo con fruición. Pero instantes más tarde, llevado por su gran gozo y la tremenda excitación llevó nuevamente su mano hacia la nuca de mi Madre para sin decir palabra alguna sujetarla fuertemente y empujarla hacía su vientre para pedirle que continuara regalándole el placer de penetrarla en totalidad su boca.

Sin embargo y para alivio de ella, al aparecer Joaquín se encontraba ya sumamente excitado, por lo que pronto comenzó a gemir y gruñir mientras que aplicaba más fuerza a la cabeza de mi Mamy como si quisiera sacársela por la nuca, al retacarle por completo su gorda lanza y consiguiendo que ella empezara a tener problemas para contener las ganas de expulsarlo fuera, dado que al tocar fondo hasta su campanilla el súbito reflejo la hacía querer volver el estómago. Y ya cómo al principio, tuvo ella que escurrírsele de las manos para así retirarse un poco para volver a respirar con normalidad y contener la sensación.

- ¡Oooohhhh!!! ¡Que rico lo mama Señora! ..¡Ohhh!!, Tengo que reconocer que su boca no solo la usa para denigrar y hacer menos a las personas que no son de su clase, ..¡Ohh! Que no más de imaginarte que con esta boquita comes y despedías a tu Esposo cuando iba a la oficina, ¡Ooh! Haces que me quiera chorrear dentro de ella para verte regresar a tu casita y que se lo trates de explicar a tu hijo Pedrito.- le decía el perverso, cosa que me dio un escalofrío el tan solo imaginar todo eso, además del morbo que sería ver a mi Mamy en ese estado que este maldito pretendía en sus más oscuras perversiones.

De pronto, Mamá sintiéndose algo trastornada por lo que este pervertido le estaba diciendo, eso y el ilícito acto que estaba cometiendo en la calle con su trabajador doméstico, se dejó llevar por alguna extraña y hasta entonces casi desconocida sensación, y sacándolo de su boca lo frotó sobre sus sonrojadas mejillas para sentir cómo las mismas se cubrían por sus propias babas, que de inmediato comenzaron a secársele sobre su delicada piel dejándole asquerosas manchas del improperio que estaba cometiendo. Y brindándole aún un último placer, haciendo con su lengua una punta, lo introdujo por el pequeño orificio de su falo, antes de besarlo nuevamente y recorrer mordisqueándolo con sus labios todo su miembro.

- Oooohhhhjo, jo, jo.. ¡Dios mío!, pero si que eres una puta ganosa de verga ¡Cómo chupas cerdita! ¡Ooohhhh!!!..- fue su siguiente exclamación cuando sintió que esa lengua recorría un camino descendente llegando hasta el interior de su pantalón y alcanzando a empapar con saliva sus testículos.

“¡GLOGGHH!!!, ¡GLUGGHHH!!! ¡GLUGGCKSSS!!!” Eran grotescos los sonidos que Mamá hacía con su garganta al retacarse todo ese nabo en la boca y todavía con un acto de agradecimiento si se le puede llamar a si, volteó a verlo para dedicarle una forzosa sonrisa con la verga hasta las amígdalas.

- ¡Es usted puta entre las más putas, Sra. mía!- le dijo al momento en que sintió cómo mi Madre se restregaba contra su bello rostro su palpitante verga para después, entrecerrando apenas los ojos, aplicarse cómo él lo había hecho unas sendas bofetadas en ambas mejillas.

- ¡Me gushta!! ..¡UHMMM!!!- le contestó mi Madre dándose de bofetadas con su tremendo cipote.

- ¡Ja, ja, jayyyy!.. ¡Si vieras, todavía recuerdo cuando ibas orgullosamente con tu Marido colgada del brazo, ..y ahora aquí ¡Jajaja!.. chupándome el garrote.- comentó ya casi fuera de sí.

Para enseguida volver a sujetarla por la nuca y por la barbilla para empezar a cogerla literalmente por la boca. Mamá volvió a sentir las asfixiantes arcadas al sentir nuevamente la punta de ese falo chocándole la garganta, sus perfectas uñas bien cuidadas se encajaron a sus cochinos pantalones para soportar los brutales embates en contra de su linda boquita. A mi Madre se le empezó a correr una lagrima por la mejilla y empezó a voltear los ojos cómo queriendo desfallecer, fue entonces que este desgraciado tuvo un poco de clemencia para soltarla de la cabellera haciendo que mi linda Mamita se derrumbara sobre el cochino piso de ese lugar. Ella tosía y escupía mucha baba tratando de recuperar su respiración, volteó a ver a su agresor desde el piso con sus ojos colorados hundidos de lágrimas, pero este infeliz sólo sonrió satisfecho para después levantarla rápidamente y bajarle sus mallitas hasta las rodillas.

- ¡No, no Joaquín, ..¿qué es lo que vas hacer? ..

- Aun tienes dudas? ¡Je je!..

La incorporó contra la pared inclinada hacia el frente sobre unos botes de basura para después arrodillarse para terminar de bajarles las mallas y poner su asquerosa boca en su cosita. Hacía poco que se lo había hecho y pareciera que nunca había probado algo igual. Mi Madre al no llevar braguitas (cosa que me reiteraba el extraño cambio que había dado) quedó a expensas de lo que su aprovechado jardinero quisiera hacerle. Una vez que admiró ese par de prominentes cachetes blancos y darle un par de nalgadas como la primera vez en la cocina, comenzó a meterle de lametones en su bien delicado chochito, el cual era casi un charco de lo húmedo que estaba. Mi Madre ya estaba cachonda.

- ¡Noo.- medio decía entre dientes.- ¡no de nuevo, no!.. ¡no quiero aquí, no de este modo!,.. ¡Quiero que me dejes cabrón!, ..¡yo digo cuando y como a mí me dé la gana!

- Así que la Sra. aun piensa en resistirse, he? ..pero no me importa lo que digas o dejes de suplicarme. ¡Te la voy a meter hasta el fondo y vas a berrear de gusto, ..ya lo verás, como en la cocina de propia casa. Buena enculada pienso darte.

Mamá al escuchar sus palabras y el modo en que las hacía volvió a recapacitar, ella no podía entregarse de nuevo a este mugroso, no aquí, dentro de un cochino callejón. Intentó evitarlo y subirse las mallas pero a la mínima que volvía a sentir la lengua de ese desgraciado sus fuerzas le flaqueaban. Además, de vez en cuando miraba hacía la calle y su rostro me daba escalofríos, ponía una cara de gozo que me daba miedo por lo mucho que lo estaba disfrutando.

- ¡Prepárate cerdita, allá voy ..porque aunque reniegues y finjas ser una mujer respetable no lo eres canija. ¡De eso me voy a encargar yo, ..de ahora en adelante donde me veas y te hable, vas a venir a darme las nalgas que te quedé claro, ..te guste o no.- y se rio.

Se levantó detrás de ella y le separó las piernas para ponerlas a ambos lados de las de él. Mi Madre al sentir todo aquello se horrorizo, quiso liberarse por última vez, intentar por todos los medios no ser objeto de la lujurio del jardinero, evitarlo tanto como le fuese posible pero no fue capaz, el maldito se había encargado de vencer su resistencia y no tenía fuerzas suficientes para lograrlo, así que volteando hacía la calle con el rostro convertido en desesperación sintió como de nuevo el muerto de hambre de Joaquín la sujetaba bien de las caderas y se la sambutía hasta el fondo.

Mi Madre, la arrogante y sofisticada Señora de Tapia yacía sobre unos sucios botes de basura apuntando su hermoso trasero desnudo hacía aquel desgraciado jardinero, quién cómo desesperado y sin saliva se la había dejado ir de golpe. A ella sólo le quedó dar un grito ahogado, ya que no salió voz de su garganta.. La tomó de las caderas y la empezó a penetrarla con una furia casi animal, inaudita. “¡PLOFF!!!.. ¡PLAFFFF!!!.. ¡PLOFFF!!!” .... “PLSH”

Un fugaz y sordo chasquido llegó a mis oídos. Entonces lo supe, era el sonido de su vagina completamente mojada, que ese maldito con sus frases y proferíos de superioridad habían despertado en ella esa extraña sensación de la que no entendía. Mi Madre se quedó desmadejada sobre los botes de basura sin ya resistir, era como una muñeca. Apoyando su pecho contra las tapas y con sus manos sujetadas a estos, dio comienzo aun maratón de bombeo casi irrefrenable. El mugroso de Joaquín no cabía en su mismo de gozo, ¡un paraíso pasaba por disfrutar de aquella hermosa dama!!.

- ¡Puta madre que buena estás cerdita…. dios mío como me calientan tus nalgotas. ¡SPLASH!!- ¡Mírame cerda ¡Uff!, mira como tengo y lo que te hago, ..apuesto que nunca imaginaste como este mugroso como tú me llamas te tendría aquí, doblada y con las nalgas al aire en un callejón dándote con todo. Esto nunca lo vas a olvidar, pero relájate y disfruta que esto no durara poco, ..te aseguro yo que cuando termine contigo vas a ser más amable con la gente que no es de tu clase.- y volvió a remeter.

El desgraciado la arremetía hasta el fondo, haciendo que mi Mamy fuese a estrellarse contra los botes de basura hasta casi derribar, pero aunque quisiera ella quejarse no podía hacer ni decir nada, ya que la gente empezaba a circular por la calle y si alguien por casualidad escuchaba algo, seguro los verían, ya que sólo los tres botes impedían ser descubiertos. El muerto de hambre de Joaquín debió de excitarse ante la peligrosa situación y ante aquellas carnosas nalgas blancas que tenía apuntando hacia él con aquellas mallas enrolladas en los muslos, porque estaba cómo loco, la ensartaba sin preámbulos, y obviamente ella se la tragaba entera sin batallar, mordiéndose los labios, cerrando los ojos y ahogando los gemidos.

Mi Madre sin imaginar esta mañana estaba recibiendo en la calle una rápida y tradicional cogida doblada hacía delante, dura y profunda. Ella no hablaba, pero su rostro casi hablaba por ella. Por un lado, el verse en una situación que se le había escapado de las manos. Por otro, el placer que estaba sintiendo ante las terribles estocadas. El dolor inicial de la penetración había dejado paso al placer y su cuerpo estaba respondiendo a este desenfreno casi animal de su follador en turno. Lo único peligroso fue que ya unas 10 o 15 personas estaban a unos pocos metros, que en cualquier momento podrían fijarse al interior del callejón y ver a la finísima Sra. Tapia empujada una y otra vez por las fuertes embestidas de la verga de su jardinero, que se movía hacia adelante y hacia atrás ya sudoroso. Con su rostro sin poder ya evitarlo, demostraba el esfuerzo por conservar la dignidad y no reflejar el polvazo que le estaban echando. Pero por lo que vi, mi Madre no lo estaba pasando tan mal, porqué al parecer cómo pocas veces, la situación la estaba calentando tanto que sentía chorrear los flujos por sus muslos y esa verga de tamaño respetable, parecía nadar en las profundidades de su cueva.

- ¿Qué, cerdita?.. ¡Uff.. ¿gozas?.. ¡Oh.. ya veo que sí, ..mírate que gestos haces. ¡Uff.. Vas a decir que no te gusta lo que te estoy haciendo, ..si me estás mojando hasta los güevos. ¡Uff.. Ojalá tuviera un móvil de esos con cámara para grabarte la cara de placer que pones mientras te cojo, ..ahora si no habría nadie quien dudara de lo cabrón que es el Joaquín ¡Ja ja ja!..

Pero el desgraciado parecía que quería a toda costa que se hiciera notar, que hasta entonces no lo estaba consiguiendo. Le sacó la verga y le soltó un par de tremendas nalgadas sumamente fuertes y sonoras, “¡SPLASSSHHHH!!! ¡SPLASSSH!! ” Que desfiguró el bello rostro de mi Mamy, pero tampoco logró sacarle un grito. La siguió perforando un rato, cada vez más duro. “¡PLOFF!!!, ¡PLAFFFF!!!, ¡PLOFFF!!!…” Para así volvérsela a sacar. De pronto sacó un manojo de hilos de su bolsillo (luego recordé que se trataba del pequeño bikini que había usado Mamá aquel día que la había engatusado) Le sacó la verga y empezó a secarle la vagina con la braga del bikini, incluso los metió en su raja con sus dedos, girándolos para absorber todos los fluidos, para después volverla a penetrar, ahora con alguna dificultad y produciéndole un dolor exquisito en los labios menores y en las paredes interiores de su vagina.

- ¡Me mocho un güevo a que le saco un gemido, ..Sra. Tapia.

- ¡Te odio, cabrón!.- le decía.- ¡Eres un muerto de hambre.. te odio y me la pagarás por esto. Te juro que me las pagarás por esto.. para por favor. Detente…

- ¿Detenerme cerdita?, ¿con lo que estás gozando ahora?.. Si le estoy haciendo un favor a tu cosita, ..ya verás, si esto es solo el principio. Ya verás las cosas que haremos después de que te quite lo remilgona y presumida, ..tú misma me buscarás para que te lo haga casi a diario, y te haré de todo. Como la cerdita que eres..

Le hablaba en un tono despreciativo, dominante, quizás llevado por el menos precio que Mamá le estaba demostrando ahora, pues antes siempre le trató muy bien, hasta deseaba ayudarle. Nunca se había comportado tan desgraciado con ella, bueno que Mamá supiera, ya que Joaquín tenía mala fama de expresarse mal de sus jefes. Cuando de pronto se salió de ella yo medio sonríe pensando que ya había acabado y que la dejaría en paz de momento, pero nada más lejos de la realidad que estaba: la volvió a empujar sobre los botes e hizo que arquear la espalda poniéndola en una posición más incómoda con sus manos apoyadas en los bordes de las latas. Volvió a penetrarla y se puso encima de su espalda. Como un perro que se estuviese copulando a una perra. Además, lo hacía adrede ya que deseaba besarla y magrearle también los pechos mientras la cogía.


Entre el polvo y el miedo a ser descubiertos, los dos sudaban muchísimo, las apestosas gotas de sudor del jardinero caían en la espalda y se mezclaban a las de ella, y pese a todo Mamá seguía disimulando razonablemente bien a la cogida que la estaban dando.

- ¡Mhmm.. ¡Puta madre que caliente eres cerdita… estás que te quemas, ¿no es cierto?.. ¡Oh.. seguro que ya deseabas esto cuando se te fue tu Esposo. ¡Uff.. Te voy a dejar bien atendida que ya no lo vas a extrañar nunca, ..que ganas te tenía, ¡maldición!.. ¡Uff.. mi dios, que chochito tienes, ..siento como me chupa, como me absorbe, y como me quema. ¡Qué maravilla de panocha tiene Sra. Tapia..

Joaquín le seguía dando verga hasta por debajo de la lengua, pero ahora casi con rabia, casi brutal, y con su genial idea de secarle la vagina, Mamá la tenía ya bastante colorada pero nuevo empapada. Me hubiese encantado que Mamá le siguiese menospreciando y tratándolo a menos por desgraciado que era, pero resultaba que debido a los fuertes empellones y las manoseadas que le estaba dando mientras se la tiraba, mi Mamy estaba como en trance y no era capaz de gesticular ni de hablar coherentemente. Para su mala fortuna, y la muy buena de Joaquín que ya casi se había olvidado de su jueguito de exhibicionista, cuando en eso descubrí a un tipo visualizando hacía el fondo del callejón, me asusté muchísimo ya que la imagen de mi Madre estaba en peligro. Se trataba de un viejito, Don Juan, el cual se dedicaba a lustrar zapatos en esa zona y era muy conocido por todos. Don Juan fue muy amigo de mi Padre ya que era él el que siempre lustraba sus zapatos. 

El viejito estaba parado en el centro de la entrada del callejón, mirando atentamente, pero a cierta distancia, para la suerte de mi Mamy, Don Juan no tenía buena vista, así que supuse no le permitía darse cuenta de los movimientos hacia adelante y hacia atrás que hacía mi Mamy con gestos de puta.

Pero el desgraciado Joaquín empeñado en aumentar su morbo exhibicionista le volvió a sacar la verga y nuevamente le pegó una nalgada, esta vez seguida por dos o tres de la misma intensidad, “¡SPLASSSHHHH!!, ¡SPLASSHHH!!, ¡SPLASHH!!!” Pero no quedó ahí, si no que decidió aplicar su plan B, y mojando un dedo en su chochito se lo fue hundiendo en el culo. Mamá lo recibió con sorpresa, instintivamente su trasero se contrajo, pero el jardinero presionó con algo de fuerza hasta que logró hundírselo hasta el nudillo, luego lo revolvió un par de veces en el interior, casi con prisa, para luego sacarlo de un tirón y ponerle la punta de su tranca en el sorprendido agujerito de mi Mamy.

- ¡NO!, no Joaquín, ..¿qué vas hacer?, ..¡ni se te ocurra desgraciado! ¡NOUHMMMM!!!

Pero entre asustada y caliente a más no poder, trató de disimular la ansiedad que le producía que le fueran a romper el culo frente a Don Juan, que permanecía queriendo enfocar su mirada en la silueta de aquella figura del fondo del callejón, y arreglándose el pelo y secándose el sudor de la frente, se preparó para lo peor, pero cuando se la empujó con fuerza en su agujero apenas dilatado, no pudo evitar soltar un quejido corto pero fuerte, el viejito que estaba tratando de enfocar su mirada se agacho un poco para lograr vislumbrar lo que sucedía en el fondo. Volteó a mirar y por primera vez reparó en su presencia. La vergüenza y el dolor que le producía la tremenda sodomización la hacían mirar hacia otra parte, ignorando a ese anciano que para su desgracia empezó acercarse a pasos cortitos hacia ellos.

Por fin el desgraciado Joaquín tenía lo que quería, le escuché una risita de complacencia y empezó a perforarla con toda su fuerza. Por más que Mamá trataba de estarse quieta, no podía evitar los movimientos propios de la culeada ni la expresión de profundo dolor. El viejito seguía avanzando a su paso lento y a escasos 7 metros de ellos dos preguntó:

- ¿Se, se encuentra bien? ..

Eso sí me pareció demasiado, y creo que para mí Mamy también, ya que batallando soltó una mano de los botes para tratar de empujar al infeliz Joaquín que seguía disfrutando enormemente de su cochino ariete traspasando el rosado esfínter y de su perversa exhibición. Pero antes de que Mamá pudiese por fin librarse de ese tormentoso y angustiante momento, este la sujetó el brazo y siguió hundiéndosela. Mamá irremediablemente trató entonces de componerse lo mejor posible y contestarle al atinado viejito:

- ¡Siiihhm! ..¡Ah!!- le contestó mi Madre pero apenas le lograban salir palabras.

- ¿Está usted segura, Señora?- volvía a preguntar el intrigado anciano.

- ¡SIIIAAAAGGHHHH!!, ¡Si Don Juan, estoy biennngghhhh!!

- ¡HA!, Señora Tapia es usted, ..por un momento pensé que le ocurría algo.

- ¡NOOGGHHH!!! ..estoy, estoy bien ¡Ah!, ...muchiiiisimas ...graaaaciaarrggghhh!!!

Pero el viejito no quedó muy convencido y se quedó ahí parado mirándola fijamente por unos segundos, con cara de preocupación y de sospecha. Probablemente pensó que se sentía mal, que la estaban asaltando o algo así. Pero para su suerte se dio la vuelta y a pasitos lentos se fue retirando de aquella morbosa escena. Mamá no soportaba más, pero afortunadamente la situación calentó tanto al jardinero que la enculaba que se la hundió hasta el fondo de sus intestinos y descargó por fin toda su leche en su adolorido y agradecido culo.

El desgraciado muerto de hambre aprovechó de la situación tan morbosa que se había presentado para fantasearse, hasta que sintió que estaba a punto de correrse. En aquel momento poco o nada le importaba el ser descubiertos por alguien, estaba tan excitado y solo quería que ella sintiera lo que pasa cuando le provocaban. Así que no soportó más, apuntando su vista al cielo se empezó a correr a grandes chorros convulsionándose. Realmente tenía una manguera este infeliz ya que soltaba chorros y chorros de su asqueroso semen depositándoselos en las tripas a mi Mamy. Empujó un par de veces más, con algo más de fuerza, y se derrumbó encima de ella. Me había destrozado a mi Madre. ¡Dios, que manera tenía este infeliz para follar.

Totalmente extasiado le sacó la pistola del culo y le empezó a esparcir el semen por todas nalgas. Mamá se recuperaba entre los botes de basura mientras su despreciado jardinero le esparcía su crema por toda la circunferencia de sus abultadas nalgas, y luego cómo si eso no fuera poco el desgraciado agarró las mallas y se las subió salvajemente hasta arriba dejándoselas cómo calzón chino, haciendo que la delgada tela azul de su atuendo de ejercicio se le metiera hasta lo más profundo de su raja. Con esto, la delgada tela empezó a filtrar el espeso líquido manchándole de lefa toda la franja de la malla.

La delgada tela azul de sus mallas se tornó en un color más oscuro, dando una imagen cómo si mi Mamy se hubiera orinado encima, para su mala suerte eso no quedó así, si no que por la humedad de la tela esta se le pegaba más a su piel y su vagina al no llevar pantaletas se podía distinguir claramente, junto además por la tremenda arremetida de tela que le había dado ese desgraciado separándole los labios de su entrepierna.

- ¡Puta madre, ¡Uff.. ¡Qué buena cogida hemos dado, ¡uff.. me tiemblan las putas piernas. Me has dejado bien exprimido cerdita ¡Uff.. y luego tú que te las dabas de santurrona.. que rica estás canija. Lo tuyo no es un una chocha, ..es una aspiradora, me succionabas toda la verga.

Le dio un par de magreos más tanto en los pechos como en el resto del cuerpo y poco a poco fue recuperando el aliento. Mamá no hablaba, solo se quedó allí más quieta que una muñeca de trapo usada, hasta que pudo escuchar el sonido de su bragueta al subir y guardar su cosa. Dada la edad que tenía el jardinero en seguida se repuso, recupero sus fuerzas en poco tiempo, y cual fuera una de esas putas, de las cuales usas y después abandonas la despidió dándole una tremenda nalgada para que siguiera su camino a la calle. Mamá no hallaba ahora que hacer, si caminada tan sólo un poquito seguro que el semen se precipitaría y chorrearía por sus muslos, haciendo más evidente la humedad entre sus muslos, además la casa quedaba cómo a unas 5 cuadras todavía, jamás llegaría sin llamar la atención de lo que ocurría entre sus piernas. Caminó hacía la esquina del callejón con pasitos chiquitos y apretados, para después quedarse en la orilla volteando hacía todos lados pensando en cómo salir de este desafortunado momento.

La pobre no solo tenía que soportar el fuerte escozor que sentía en sus zonas más íntimas y el inevitable temblor en sus piernas por el esfuerzo, sino que además tendría que esquivar a todas aquellas personas que se encontrase en su camino hasta llegar a su hogar, lugar donde en estos momentos pensaba que no debió salir. Yo no podía dejar a mi Madre en tal situación, además porque seguro Joaquín estaría de ella burlándose del estado indeprorable en la que la había dejado, por lo que opté en correr ayudarla, me ganaría una reprimenda por andar en la calle a estas horas, pero no podía dejarla ahí, expuesta a que todos hablaran y la tacharan de improperios.

Me quité el suéter para correr en su auxilio, pero al momento que iba hacia dónde ella se encontraba, unas fuertes manos me sujetaron del hombro haciendo imposible mi rescate. Como primera reacción, fue tratar de ver a mi captor, un terrible miedo me recorrió el cuerpo al ver de quién se trataba. Era “Don Ramón, el Carnicero”. 

- ¡Pero mira nada más que puta salió tu Madre, chiquillo.- dijo con su voz rasposa y escupiendo al piso.

El desgraciado se había enterado de todo y un extraño brillo en sus ojos se figuró de repente. Este sujeto de quién les hablo y que me tenía fuertemente sujeto del gorro de mi suéter, era un regordete mal oliente carnicero que toda su vida se la pasaba mal humorado y renegando de la vida. Cómo siempre se la pasaba en su carnicería le era muy difícil encontrárselo fuera de ella. Nadie en la colonia tenía amistad con él, ya que era un tipo sucio y tenía un genio de los mil rayos. Algunos dicen que por haber enviudado y que le faltaba mujer, pero todos sabíamos que se metía con todas las callejeras y que además las metía en su carnicería y se las montaba entre las carnes. No tenía muy buena reputación pero cómo era la única carnicería cercana tenía bastante demanda, además de que vendía barato y tenía buenas carnes pues toda la colonia lo conocía.

- ¡Pero si ve, ..estás bien empalmado mocoso. No sabía que te gustara ver a tu Madre mientras recibe caña. ¡Jei, jei, jei!..- el tipo reía como retrasado.

- ¡No, no, ..suélteme viejo, que me lástima! ..

- ¡Mira escuincle, baboso, ..tu Madre tiene las mejores tetas que yo haya visto y además un culo que mataría por poseerlo. Me muero por montármela y tú me vas ayudar ¡Jei, jei, jei!..- me dijo con ese extraño brillo en sus ojos.

- .. Yo?, de que habla, no! ..¡Nunca. Mi Madre jamás se fijaría en un viejo feo y gordo cómo usted.- se lo dije con algo de miedo.

- Pues por eso tú me vas ayudar mocoso pervertido ¡Jei, jei, jei!.. Si no quieres que te lleve ahorita mismo frente a tu Madre y le diga que te estabas pajeando mientras la enculaban ¡Jei, jei, jei!..

- ¡No yo.., eso es mentira, yo no..

Pero en eso estaba tratando de zafarme del viejo, cuando en eso salió el hijo de Don Ramón. “El cachas”. En ese momento casi me orino en los pantalones.

- ¿¡Que pasa Jefe, porque tanto pinche grito?, ..y porque tienes a este gilipollas agarrado? Te robo algo?.- y enseguida se vino a querer golpear.

- ¡Mira Cachas!, ..este escuincle tiene a la Madre más buena y más zorrota de toda esta pinche ciudad, y me la quiero chingar. Pero necesito su ayuda para poder llevar acabo mi plan.

Esté tipejo tenía al peor hijo de toda la colonia “el Cachas”, era un vago de 17 años que golpeaba y les quitaba a todos los chicos de la cuadra su dinero, también dicen que estuvo en la correccional de menores por robo y no sé qué tantas cosas, la verdad que este otro tipejo era una fichita, además de que ya fumaba y tomaba desde los 13 años, cosa que a su Padre ni le importaba, en fin es que el Cachas era el peor hijo que unos Padres pudieran procrear. Yo la verdad le tenía un pavor, ya que buscaba cualquier cosa para echar bronca.

- Tú no te preocupes viejo, ..yo me encargo de que te haga caso ¡Jai jai jai!..

Sin darme tiempo a protegerme me dio un tremendo golpe en el estómago que me dejó de rodillas sobre el piso, me empezó a insultar y a decirme que si no hacía lo que su Padre decía, me la pasaría muy mal todos los días de mi vida. Sabía en qué colegio estudiaba y con quién me juntaba, me daría una paliza todos los días. Yo con miedo no tuve más remedio que decirle que si a Don Ramón.

- ¡Mira escuincle baboso!, ..esto es lo que vas a hacer. Mañana vienes, te voy a dar algo para que se lo lleves a tu Madre.

- P-pero que, ..¿qué es? ..

- ¡Y más vale que vengas!, ..si noooo. Te mandaré al Cachas a buscar ¡Jei, jei, jei!..

Con todo el miedo de mi corazón le dije que sí y al sentir que me soltó, salí corriendo despavorido hacía dónde estaba Mamá parada, escuchando tras mi espalda sus maquiavélicas carcajadas y las amenazas del Cachas en quererme golpear.

- ¡Mamá, ¿qué haces aquí?..- me hice el sorprendido para que ella no sospechara.

- ¡P-Pedrito mi amor, ..saliste a buscarme cariño? Qué bueno que viniste mi vida, ..¡préstame tu suéter! F-fíjate que se me vacío mi botella de agua en las mallas, puedes creer? ..y no quiero regresar así a la casa.

Mi Madre se sujetó mi suéter en la cintura y caminamos hacía la casa, yo todavía con un temor inmenso pero pensando en que intenciones tenía Don Ramón contra mi Mamy. ¿Para qué me habrá citado el día siguiente? Lo estuve pensando el resto del día, sabía que si me arrepentía su hijo me mataría a palos, pero también pensaba en mi Madre, cómo ella tan linda que estaba, en las manos de un asqueroso cómo ese, ¡No eso jamás!!, no se la entregaría en charola de plata así nomás a un viejo mal vivido cómo Don Ramón. Estuve dándole vueltas a mi cabeza y llegué a la conclusión de que por más que hiciera el desgraciado ese, mi Madre no se dejaría jamás poner las manos encima por ese viejo asqueroso que ni se bañaba. Así que decidí ir con el viejo haber que pretendía, demás que podía perder ahora. ..

.....

El día trascurrió con calma, yo me quedé sólo en casa por el resto del día jugando video juegos, mientras mi Madre había salido a comer con sus amigas. Llegó hasta la noche y antes de cenar mi Madre como todas las Madres notó algo extraño en mí, quizás mi seriedad y la preocupación que en esos momentos me albergaba. Me preguntó intrigada que sí que tenía, que estaba algo serio, me quedé pensando, no le iba a decir que Don Ramón se la quería coger como lo hizo el desgraciado jardinero esta mañana, sólo le dije que extrañaba mucho a mi Padre. Ella me dio un fuerte abrazo y un beso muy tiernamente, luego después de cenar me mando a tirar la basura. 

Eran casi las 9 de la noche, la cuadra estaba muy sola y tranquila, salí hacía el frente de la casa para dirigirme a los botes de basura cuando me percaté de algo extraño, cerca de la casa observé un vehículo algo sospechoso. Era una carcacha vieja y despintada que tenía las luces encendidas fuera de la casa. Al llegar a la lámpara pude distinguir la figura que lo iba conduciendo, ¡Era Don Ramón que andaba por la cuadra, se me hizo extraño, ya que él nunca andaba por estos lados. Yo hice cómo no haberlo visto y me seguí de largo, pero este me hecho las luces de su carcacha y me mandó llamar:

- ¡Hey Mocoso!, ..no te habrás olvidado del trato que tenemos, ¿verdad?. ..

- No, no claro que no, ..no se preocupe, mañana iré a verlo como dijimos.- yo sé que ustedes dirán que cobarde, pero lo que quería era que se largara y que mi Madre no me viera hablando con este tipejo.

- Así me gusta mocoso ¡Jei, jei!.. Hazme caso y no le diré nada a Mamita de tus perversiones ¡Jei, jei, jei!..

- ¿Q-que le quiere hacer a Mamy? ..- la pregunta era obvia y tonta, pero su fuerte risotada me ponía bastante nervioso.

- No te preocupes mocoso, tu Madre lo va a disfrutar, es más ..para ver tu lealtad a nuestro trato, en este momento quiero que me traigas unas bragas de tu Madre.

- ¡Queee! ¿a-ahorita?, ..p-pero si Mamá está en casa.

- Y eso qué?.. si no me vas a traer las que trae puestas baboso, ..de esas, de las que deja manchaditas en la ropa sucia ¡Jei jei!..- este tipo me daba mucho miedo.

- P-pero para que? ..mejor váyase, mi Mamy no tardará en buscarme y me va a regañar.

- No sé cómo le hagas escuincle, pero yo no me voy de aquí hasta que no me las traigas ..anda, aquí te espero, y no te tardes mucho porque si no. Mi hijo ira a buscarte ¡Jei, jei!..

Como les había mencionado, yo le tenía un pavor terrible al Cachas, así que llevado por el miedo que me producía su hijo, corrí hacía la casa para llevárselas, pero enseguida me di cuenta que Mamá había subido a su habitación, ¿y ahora?, ¿cómo le haría para sacar una prenda de su buró? Enseguida se me ocurrió decirle a Mamá que me permitiese usar su baño con cualquier pretexto, que para mi suerte ella sin ningún problema me permitió hacerlo. Ya estando ahí, pensaba cómo podría llegar al buró de su ropa íntima, ya que ella se encontraba alineando su abundante cabellera dorada. Cuando de pronto estando en el baño, me percaté hacía la regadera que había tiradas unas pantaletitas negras, que seguramente se había quitado antes de bañar. Eso me dio un alivio tremendo y cuidando que Mamá no se percatara de que entraba a su ducha, las tomé y me las guardé en el bolsillo del pantalón, luego ya pensaría algo si mi Madre me preguntara por ellas. Lo mejor era deshacerme de Don Ramón y el gilipollas del Cachas.

Salí de ahí con la prenda íntima de mi Madre, no sin antes echarles un vistazo, y lo que vi me llevó una gran sorpresa. ¡La diminuta prenda que yacía enrollada entre mis manos, era ni más ni menos que “la tanga con abertura al frente”. ¡Maldición!! ¿cómo era posible que precisamente este día mi Madre hubiera usado esa tan sugestiva prenda. No lo podía creer, mi fina y educadita Mamita había salido con ella ese día, con sus amigas ricachonas, y a comer seguramente aún restaurant caro de la ciudad. De sólo pensarlo se me empezó a poner duro el pene, además se notaba claramente algo de sus fluidos, me imagino que con esa prenda tan sugerente, el aire que se le colaba en su cosita le producía un exquisito placer. ¡Y yo tenía la prueba viviente en mis manos!!, ¿pero que iba a hacer?, no le entregaría esta prenda tan evidencial al carnicero, además mi Madre sabría rápidamente que se le habría perdido, ya que es la única prenda que tiene con ese tipo de características. ¡Maldición.

Traté de regresar a la casa para buscar en el cuarto de lavado una quizás menos sugerente, pero al voltear hacía el vehículo Don Ramón me empezó a llamar, y no tuve más remedio que ir hacia dónde él estaba. Con todo el dolor de mi corazón puse la prenda en sus manos. Don Ramón empezó a revisar la pequeñísima prenda con los ojos desorbitados, lo cual no dudo en exclamar la apariencia de esa tela tan sugestiva. Al darle la vuelta para observarlas mejor, notó rápidamente los fluidos embarrados en la fina tela.

- ¡Pero si mira, ..tremenda zorrota tienes por Madre. ¡Mira que comprarse éstos calzoncitos abiertos del enfrente para calentar vergas en la calle! ¡Jei, jei, jei!.. No cabe duda que las ricachonas son todas unas pirujas reprimidas. Pero yo se lo voy a quitar ¡Jei jei!..

- Por favor Señor, devuélvamelas, ..mi Mamá se dará cuenta de inmediato.

- No te preocupes chamaco, yo se las daré, ..y estará muy contenta cuando lo haga ¡Jei, jei, jei!..

Diciendo esto, el desgraciado viejo cómo pervertido empezó a olfatear el hormonal aroma de la intimidad de mi Madre que desprendía la sensual prenda, y sin más preámbulos encendió su viejo automóvil para alejarse a su cochino local, dejándome más preocupado aún ahora por haber perdido precisamente esas pantaletas de mi Madre.

- ¡Mhmm! .. Tu Madre huele deliciosa chamaco ¡Jei, jei!.. Tal cómo me la imaginaba, toda una perra siempre brama, ..me haré mil pajas con esta braguita, ¡Jei, jei, jei!.. ¡Gracias mocoso, ..y no te olvides en lo que quedamos. Te espero mañana, ya que si no, ..ya sabes que es lo que te puede pasar ¡Jei, jei!..

Se despidió de mí con una fuerte carcajada para alejarse y dejarme ahí, parado en medio de la calle tragándome todo el humo que desprendía su carcacha vieja. Desapareció por la cuadra dejándome más preocupado todavía, entre a la casa pensando en que le iba a decir a Mamá si me preguntara por dicha prenda, además que yo era el único que había entrado a su baño, sería descubierto de inmediato. Estaba tan aterrado que no sabía qué hacer, pero decidí dejar todo para el día siguiente, no podía hacer nada al respecto así que toda la noche estuve en vela pensando que carajos iba a intentar Don Ramón con mi Madre.

.....

A la mañana siguiente con el miedo que eso representaba, decidí enfrentar a Don Ramón y al vago de su hijo. Con un temor más que evidente me fui acercando a la carnicería, pero antes de entrar me topé con el Cachas que se encontraba leyendo unas sucias revistas porno sin importarle que su Padre pudiera recriminárselo. La verdad era que a Don Ramón le importaba un carajo lo que hiciera su hijo, además que él siempre le decía que un verdadero hombre debía saber cómo montar a una mujer y esa escuela se la había enseñado desde niño. Sólo al verme me enseñó una foto de su revista, mostrando una mujer con unos pechos enormes.

- ¡Mira gilipollas, ..cómo las tetas de tu Madre ¡Jai, jai!..

Yo no le dije nada más sin embargo le pregunte por su Padre, lo cual me apuntó hacía el cuarto del fondo dónde guardaba cosas viejas y cajas que sabrá dios que contenían. Me metí con miedo y es que todo ese lugar era deprimente, parecía que a ese cuarto nunca le habían pasado un trapo por encima, además de que desprendía un olor horrible. Bueno, ya que Don Ramón no tenía reputación de ser un tipo muy limpio. Me quedé parado en la puerta con desconcierto si debía entrar o no, pero una voz ronca me sacó de mis pensamientos.

- Pasa escuincle, ..¡mira!, ¿qué te parece?. ..

Al voltear hacía le pared me quedé paralizado, en la cochina pared de su bodega, ahí estaban las bragas de mi Madre pegadas con unos clavos en cada costado, se veía claramente la mancha que Mamá había dibujado en ellos, y además un letrero que decía “de la Señora más refinada de esta colonia para Ramoncito con todo cariño” Esté infeliz las había pegado con un mensaje para todo el que pudiera entrar ahí y los viera, para nuestra fortuna no decía el nombre de mi Madre, eso me tranquilizo un poco, pensé.

- Que te parece mocoso?, ..me aventé un sin fin de pajas ayer ¡Jei, jei!.. Tu Madre sí que sabe cómo vestir su conejito ¡Jei, jei, jei!..

- ¿P-para que me quiere?- le corté de pronto sus burlas hacía mi Madre.

- Muy fácil escuincle, ..quiero que le entregues esto a tu Madre.

Me dio un pequeño paquete cerrado y una carta, la cual ni quise leer, lo único que quería era salir de ese deprimente lugar.

- Encárgate de que tu Madre lo vea, ..le tengo una sorpresita que le va a encantar ¡Jei, jei, jei!..

Salí despavorido de ese lugar, tenía tanto miedo que corrí lo más rápido que pude, pero antes de alcanzar a ganar los suficientes metros para librarme, el Cachas me alcanzo agarrándome de la camiseta y jalándome fuertemente me dijo:

- Tu Madre va a saber lo que es un macho de verdad ¡Jai, jai, jai!.. Mi Padre le va a dejar el chocho más abierto que la puerta de una parroquia ¡Jai, jai, jai!..

- ¡Déjame en paz, ..no dejaré que le hagan nada a mi Mamy.- me valentoné tratándome de soltar.

- ¡Uy si cómo no, ..mira, tengo un lugarcito especial para que podamos ver cómo mi jefe se coge a tu Madre.

Apuntando con el dedo me mostró un pequeño cuarto en la parte de atrás hecho de madera, que dentro de él había unos pequeños orificios en el que se podía escabullir hacía la carnicería. Este mal nacido tenía todo preparado para darse el mejor espectáculo de su vida, que no era otro que ver a su Padre cogiéndose a mi Madre. La verdad no estaba seguro si se había puesto de acuerdo con su Padre para dejarlo ver, pero de lo que si estoy seguro era que este desgraciado ya estaba más que bien preparado.

- Me voy hacer muchas pajas con la montada que le va dar mi viejo a la buenota de tu Madre ¡Jai, jai, jai!..

Eso último no me gustó en lo más mínimo, estos dos seres eran lo más perverso y pervertido que yo jamás había visto, no lograba ni imaginarme a mi linda Mamita en las manos de estos asquerosos desgraciados. Y soltándome de la camiseta traté de correr lejos de las manos del mal parido Cachas pero este me dio una tremenda patada que hace que casi hace que caiga de boca. Sin importarme el tremendo dolor que sentía seguí corriendo, quería estar lo más lejos posible de ese desgraciado y de su Padre, avancé unas cuantas cuadras más y ya que observé que estaba a salvo abrí el paquete, quería saber que tramaba este mendigo viejo. Lo que vi ahí me dejó cómo piedra, eran las fotos de Joaquín en el callejón encima de mi Madre. No lo podía creer, cómo había logrado tomarlas, en ellas se miraba claramente la cara de mi Mamy siendo atravesada por el infeliz jardinero, además una carta que decía con una letra horrible y unas manchas de grasa o no sé de qué cosa.

“Estimada Señora Tapia:

Como podrá ver, usted no es la fina persona que quiere aparentar ante esta colonia, si no quiere que más personas sepan la clase de mujer que es, le sugiero que venga a la carnicería sola, ahora a las 8 de la noche sin falta, cerrare más temprano.

P.D.. Le sugiero que se ponga el vestido negro que uso en el velorio de su Marido.

ATTE. Don Ramón Domínguez.”

¡Este desgraciado quería chantajear a Mamá y me usaba a mí cómo mensajero!!, No lo podía creer, tenía que pensar en algo y rápido, no permitiría que ese cerdo infeliz la usara para sus cochinos y más bajos instintos. Al llegar a casa no sabía qué hacer, estaba tremendamente nervioso, por una parte era mi Madre la que iba a salir lastimada y por otra iba hacer yo con la paliza que me iba a meter el Cachas, pero pensándolo bien, mi Madre también se lo había buscado, había sido ella sola la que se había revolcado con el estúpido Joaquín, no era más que su culpa. Así que con todo el dolor de mi corazón le puse el paquete sobre la mesa para que lo pudiera ver cuando pasara. ..



Yo estaba demasiado nervioso, si mi Mamy me miraba seguro lo notaria, ella sabía perfectamente cuando algo me pasaba con solo mirarme los ojos, así que subí a mi cuarto esperando a que ella lo viera y ella sola lo leyera. Me hice el tonto revisando mis correos mientras esperaba la reacción de mi Madre. Ya más tarde cuando ella pasó por el comedor, notó el extraño paquete sobre la mesa, lo agarró y lo abrió, la cara de mi Madre era de incredibilidad y terror, no podía creer lo que estaba viendo, un terror se apodero de ella, miraba las fotos con la cara sorprendida, se empezó agarrar la cabeza y a caminar por todos lados. Al leer la carta empezó a maldecir y agarrando las fotos las metió a la enorme chimenea de la sala y les prendió fuego, luego empezó a gritarme cómo desesperada.

Yo haciendo cómo que no sabía nada, bajé de prisa y le pregunté que sí que le pasaba, ella totalmente histérica me dijo:

- ¡Pedrito, ..¿de dónde sacaste esto?, ¿quién te lo dio? ..

- No, no lo sé Mamá, nadie ..e-estaba en el buzón. Tan solo los traje.

- ¡Maldito carnicero!, ..maldito viejo, esto no se va a quedar así.

- ¿Que pasa Mamá?, ..¿qué sucede?- pregunté mostrando ingenuidad.

- ¡Nada mi amor, ..mira, saldré esta tarde. Quiero que te quedes aquí y que seas un niño muy bueno, ¿está bien?. ..

- Si, Mamá ..¿pero a dónde vas?, ¿qué es lo que vas hacer?- le volví a repetir.

- Tu Mamá va arreglar unas cosas con un desgraciado, ..pero va a saber quiénes somos los Tapia.

Mamá se miraba bastante enojada, pero también algo temerosa, sabía que ese cerdo solo tendría intenciones malas con ella. Ahora pensando, a Mamá jamás le cayó ese viejo, quizás porque siempre se le quedaba viendo con mirada perversa y lujuriosa, eso sumado a su risita de estúpido que le hacían tomar distancia, además que nosotros no frecuentábamos esa carnicería, quizás antes cuando teníamos servidumbre, antes de que Fernando nos quitara todo eso, pero Mamá prefería hacerlo hasta el supermercado, un lugar de un poco más de calidad y mucho más limpieza. Se le revolvía el estómago con solo imaginar que tendría trato con él, pero no podía darse el lujo de ignorarlo, pues este tenía suficientes pruebas del desliz que estaba sufriendo en manos del jardinero.

Subió a su recamara y esperó a que llegara la hora de la “cita”, yo por mi parte le haría lo mismo a Don Ramón, grabaría el chantaje para después si deseaba seguir con esto hacerle lo mismo, ya que si no, era por demás obvio que ese viejo miserable seguiría acosándola. ¡Si, así lo haría, así dejaría de acosar a mi Madre y quizás no volverla a molestar. No permitiría que volviera a lastimarla nunca más. Recordé que en mi cuarto tenía una cámara fotográfica con video muy pequeña y practica que me había regalado Papá, con ella no dejaría que Don Ramón la siguiera chantajeando.

Mamá se llevó buena parte de la tarde en su recamara, por lo que después de cenar algo, ya que ella no tenía mucha hambre (ya sabrán él porque), se tomó una siesta y sin saber yo también él porque se dio un esmerado baño de espuma y un cuidadoso arreglo como si fuera a su primer cita. No me lo van a creer pero cuando por casualidad pasaba por su recamara y la miré descasando (dormida) no pude pasar desapercibida mi vista al observar aquel minúsculo conjunto íntimo negro coronado con un juego de liguero súper sensual y medias exquisitas, además también aquel vestido entallado negro que le llegaba a media pierna y unas altas zapatillas a tono bien acomodadas en el suelo que me decían que eso era lo que se pondría Mamá para la cita. Junto claro de su maquillaje que la haría relucir como una autentica actriz de Hollywood muy apetecible por donde se le quiera ver. ...



Faltando poco o nada para su tan espero enfrentamiento con el carnicero, bajó despampanantemente bella como se los había mencionado, cómo sólo ella sabe vestir. Créanme que cuando la vi venir bajando las escaleras me quede con la boca abierta, traía ese vestido negro con base en metálico de aquella reconocida marca de las 2 C entrecruzadas, estampado en detalles del mismo color, de onduladas formas que envolvían cada curvatura de su estilizada figura, con un cinturón estampado cómo la misma tela del llamativo atuendo, servía para cerrárselo por delante sin que se viera poco más allá de las aperturas que dejaban expuestos por arriba buena parte de su prominente busto. Con su pelo suelto hasta los hombros, con ligeras ondulaciones que favorecían su hermoso rostro y sutil maquillada, parecía que fuera a una cena especial, como cuando solía hacerlas con mi Padre. El vestido le quedaba entallado a sus curvas haciendo que mi Mamy luciera un cuerpazo fenomenal. Su falda era poco a bajo de la rodilla pero cómo era muy ceñida se le dibujaba su mejor atributo a la perfección, ese suculento par de nalgas.

El conjunto llevaba unas medías negras (seguramente con portaligas ya que fue las que observé en su recamara antes) y esos tacones altos muy finos de aguja, que al parecer había hecho perfecto caso a las recomendaciones de aquel viejo, ya que ese vestido era el que Mamá había portado en el funeral de mi Padre, pero lo que cambiaba ahora era su escote, ya que ahora lo observaba más abierto, aún más que en aquella ocasión, provocando que se le viera buena parte de su fino sostén y el canal apretujado de sus senos, enseñando su coqueto lunar de su pecho izquierdo. 

Completando su indumentaria, y supongo yo que deliberadamente deseando dar un aire más distinguido, conservador y modesto, sin trazas de lo que llevaba puesto por debajo, (el cual ya había observado por supuesto) de inmediato mi vista fue a parar por unos breves instantes poco más arriba de la profunda angostura que producían sus pechos que parecían querer desbordársele fuera del obsequioso escote. Mis ojos cayeron en el elegante collar de perlas que junto con los exquisitos aretes que mi Padre le había regalado, que engalanando su rostro pendían de sus lindas orejas, la hacían lucir de lo más refinada y distinguida, (cosa que al saber hacia dónde y que lugar iría me descolocó por completo). Acentuando incluso todo el efecto de su bien maquillado rostro y labios pintados en un suave color en rosa con sus sofisticados armazones de los anteojos que se había colocado en esta ocasión, que aunque fuera de noche y siendo estos para el sol, seguramente había decidido llevarlos para no tener que ver al desagradable sujeto a los ojos. Ya lista tomó su bolso y me procuro antes de salir:

- ¡Pedrito, mi amor ..cómo quedamos, (se refería a un trato que ella había estado mencionándome a la hora de la cena),- No vayas a salir por ningún motivo de la casa. Si ocupas algo me llamas, ..ok amorcito. No pienso tardar mucho.- me dijo sin saber lo que podría acarrearle.

- ¿A dónde vas Mamy? ¿Por qué te pones de negro?

- ¡Ahh.. e-es que voy a un “entierro”…es de una de las conocidas de Beatriz, ..t-tú no la conoces. Solo quiero darle el pésame de alguna manera. Se murió uno de los familiares de una de ellas.- casi me sonrojo ya que el sentido que le estaba dando a aquellas palabras solo yo entendía, sin saber ella que su hijo también urdió un plan para seguirla, estaba seguro de que el maldito Cachas ya estaba más que ansioso esperándola para poder llevar a cabo su plan de guarida.

- Si Mamá, ..estaré en mi cuarto viendo una película.

- Que bueno eres cariño, ..no tardaré mucho. Prometo compensarte luego.

Mi Madre me dio un tierno beso en la mejilla y se alejó de mí contoneando ese hermoso trasero con aquel vestido tan ajustado, bien podía ver perfectamente cada uno de sus cachetes tratándose de moverse bajo esa tan ajustada prenda, las nalgas se le miraban de infarto, parecía querer romper las costuras del vestido. ¡Maldito Don Ramón!, de lo que iba a disfrutar esta noche. ..



Esperé a que Mamá se alejara un poco en su camioneta y tomando mi cámara portátil salí disparado en mi bicicleta, no quedaba muy lejos pero no quería perderme de nada. Al llegar a la carnicería el auto de mi Madre estaba estacionado frente al local, ella ya se encontraba dentro, yo llegué echando raya pero me detuvo el Cachas que ya se miraba desesperado.

- ¡Que barbará, ..que bruta está tu Madre mocoso. ¡Mira que culo se carga la desgraciada, ..mi Padre se la va a pasar de lo lindo esta noche ¡Jai, jai jai!..

- ¡Déjame en paz, ..mejor vayamos a ver qué sucede.- le corte sus humillaciones de tajo, bastante estaba nervioso ya como para seguir soportándolo.

Nos acomodamos rápidamente sobre el hueco de la pared que daba hacía la parte trasera de la carnicería, había muchas cajas viejas y ropa sucia, olía a rayos pero aun así no podía perderme de nada. Prendí mi cámara sin que el Cachas se diera por enterado y cómo era bastante pequeña pasaba desapercibida fácilmente sin que estos desgraciados se dieran cuenta de lo que yo tenía en mente. Logré enfocarla disimuladamente hasta poder vislumbrar a mi Madre que se encontraba parada en la puerta cómo una estatua. Se sentía sucia con el simple hecho de entrar a ese cuchitril, su rostro era de asco y repulsión total, ella siendo una enemiga de la limpieza parada ahí en ese sitio tan deplorable.

La imagen no podía ser más contrastante, ahí estaba mi Madre, una mujer hermosísima y elegante dentro de un sitio cómo ese, apestoso a sudor y a no sé qué tantas cosas más, ella con cara de repulsión que no quería ni moverse un centímetro, sentía que si tocaba algo tomaría una infección. Y más aún al ver como el personaje ese la esperaba sentado en un mugriento sillón. El Carnicero como les había mencionado, era un tipo cincuentón, obseso y corpulento, poseía una impresionante barriga redonda, con pectorales muy abultados, una cabeza grande y cuadrada con entradas muy pronunciadas que intentaba a duras penas tapar dejándose el copete largo. Un ser cochino y apestoso que la examinó con una mirada sucia, una mirada que la incomodó de inmediato. Mamá no le conocía muy bien, pero se decía por todos lados que era un pervertido, un putero al que le gustaba alardear y dominar, sentirse superior. La estuvo mirando con descaro como si fuera una esclava a la que fuera a comprar, como si se precisara de su visto bueno para poderla contratar. Ella tomando aire se armó de valor y le recriminó Carnicero:

- ¡Es usted un cerdo!, ..pero cómo se atreve chantajearme de esa manera.- Mamá estaba furiosa, cómo nunca la había visto de ese modo.

- Cálmese, Mamacita ..cómo puede ver no tiene otra opción, la tengo en mis manos y la quiero tener mucho más ¡Jei jei jei!.. Si no quiere que esta prestigiada colonia se entere de sus cochinadas con su jardinerito, ..más vale que se porte bien ¡Jei, jei, jei!..- decía el viejo muerto de la risa, como si hubiera estado memorizando la noche anterior todas las frases que ahora estaba escupiendo.

- ¡Maldito degenerado, ..¿cuánto quiere por esas fotos? Si ya sé que dinero es todo lo que busca la gente de su calaña.

Mi Madre tremendamente furiosa metió su mano dentro de su bolso sacando un buen fajo de billetes para dárselo, lo que ella quería era salir de ese lugar tan asqueroso y deprimente.

- ¡NO!, ..está usted muy equivocada Señora Tapia. Lo que quiero no es dinero, ..lo que quiero es eso que llena esa prenda ¡Jei jei jei!..

Apuntó hacía la pared mostrándole la sexy prenda que colgaba de unos clavos y que mi Madre rápidamente reconoció poniéndose aún más nerviosa que antes.

- N-no, no sé de qué me habla ..¿q-que es eso? ..

- Por favor, ..no me diga que no las reconoce, ..no se haga la recatada conmigo Señora. Si bien que sabe de quienes son, es más, ..hasta su olor lo tienen todavía ¡Jei, jei, jei!.. Muy exquisito por cierto. ¡Jei, jei, jei!..- decía el maldito haciendo esa peculiar señal de exquisitez.

- ¡Maldito pervertido!, ..¿d-de dónde? ¿c-cómo las obtuvo? ..

- ¡Jei, jei, jie!.. ¡Que barbará Señora Tapia!, ..mira que comprarse esos calzoncitos abiertos por adelante para que su cosita rica respire. ¡Y peor aún, ..salir con ellas a la calle con sus refinadas amigas que seguro habrá de tener, ..sin saber ellas que va chorreando por dentro, ..cómo la zorrota que es ¡Jei, jei, je!..- se carcajeaba el maldito para después completar.- Y que además, para ponerle la cerecita al pastel, va y se revuelca con su jardinero un menor de edad, en un callejón sin importarle que la gente los pueda ver o escuchar. ¡Jei, jei!.. Las cosas que ve uno en la calle estos días ¡Jei, jei!..

- P-pero ¿cómo las obtuvo? ..

- Eso no importa Señora, ..lo que vale es que se quedaran aquí conmigo cómo trofeo, ..junto claro con las que ahora trae puestas ¡Jei, jei, je!..

- ¡Está usted loco si piensa que voy a caer en sus perversos instintos, maldito pervertido!

- Para que nos hacemos, Señora mía, ..si los dos sabemos perfectamente que se le chorrea la chocha nomas al ver una buena verga.

- ¡QUE?, QUE HA DICHO ASQUEROSO!! .. COMO SE ATREVE HABLARME ASI PERVERTIDO!!- le increpó ardiendo en furia.

- ¡Bájale dos rayitas a tu escandalo Mamacita, ..que aquí tú no estás para gritar. Que no se ha dado cuenta de su realidad, ..te tengo en mis manos bonita, con solo comentarle algunas cositas a las damas que llegan por aquí, tu reputación de santa y mujer refinada se irá al carajo. Piénsalo.

El viejo se notaba capaz de cumplir lo que decía, además bien sabíamos que por la carnicera llevaba relación con muchas de las mujeres de por aquí, a pesar de lo mal oliente que era su negocio. Mamá al verle decido intentó calmarse y recapacitar, con ese carácter que traía lo único que lograría fuese que el viejo se exaltara también e intentarla lastimarla, por lo que una vez ya más tranquila ella intentó negociar.

- M-mire Sr, ..l-lo que pasa es que usted no entiende, ..v-vera, yo no quería hacer esto, pero e-él, es que yo. Ya no. Por favor Sr, ..no hay otra forma de arreglar esto… t-tengo dinero, mucho, s-solo dígame una cifra y se la daré.

- ¡Jei jei jei!.. Así bonita, más calmados nos entendemos mejor ¡Jei jei!.. Entonces dime, porque vienes vestida de esa manera, ..eh zorrita, si bien qué quieres güerita ..¿a poco no?

- No.. por qué me trata así, por quien me toma, ..además yo nunca le he faltado el respeto yo. ..

El viejo se levantó del sillón y se dirigió a ella decidido, con esa risita perversa que me irisaba la piel. Mamá entonces se asustó, hasta hecho un par de pasos hacía atrás de la impresión. Empezó a dar vueltas alrededor de ella viéndola como era su costumbre cada vez que la veía pasar por su carnicería en shortcitos cortos y en aquellas mallas ajustadas que dejaban a todos con la baba, embelesado de la gran curvatura que hacía ese vestido alrededor de su trasero. Créanme que casi babeaba, hasta logre casi escuchar como sopesaba la baba en su boca. Don Ramón apenas acariciara su espalda con la punta de sus dedos. Mamá permanecía inmóvil simplemente escuchando.

- ¡Pues por lo que eres, una zorra envuelta en ropitas caras, ..un cuerazo de vieja, un forrazo de lujo. ¡Pero hoy nadie te salva Mamacita, ..serás mi mujer en todas las formas posibles. ¡Conocerás lo que es un verdadero hombre, un macho ..para que no andes buscando a chiquillos. ¡Te voy a hacer mía Mamacita.- le decía el carnicero mientras se le acercaba.- ¡Te voy a hacer sentir como nunca lo has hecho en tu puta vida, ..y yo me voy a dar el banquete de mi vida cortesía de estas tremendas nalgotas que te cargas pendeja.- decía esto mientras observaba la gran curvatura que se dibujaba en el vestido.

El carnicero estaba que se moría de ganas por sentir en sus gordas manos siempre llenas de sangre y viseras, aquel par de cachetes macizos y tersos que solo tenía a centímetros de sus perversas intenciones, y su espera lo hacía más peligroso. Al escuchar las sucias palabras del viejo a Mamá y a mí se nos vinieron a la mente las escenas de aquel día en su recamara, las cosas que tuvo que hacer para mantenerme a su lado, seguro que también ella recordó al asqueroso Fernando, igual de cerdo e igual de asqueroso que Don Ramón. Enseguida recordó que el traidor Contador también había usado palabras similares a las que usaba este cerdo “Estas tremendas nalgotas que te cargas pendeja”. Recordó cómo es que le metió el pene en su trasero, y lo mucho que le había dolido al principio pero el tremendo orgasmo que experimentó después.

- ¿Quieres que te monte Mamacita, eh?, ..apuesto que desde la muerte de tu Esposo siempre andas ganosa.- le decía el muy cerdo mientras más se le acercaba.

- ¡Es usted un cerdo asqueroso.- fue lo único que atino decir mi hermosa Madre frunciendo el ceño.- ¡Me largo!, ..no voy a permitirme seguir escuchando esto.

- ¡Jei jei jei!..- soltó una tremenda carcajada con aquella voz horrible.- permíteme explicarte algo pendeja. Sal por esa puerta y mañana aparecerán todas tus fotitos pegadas en todos los postes y parabrisas de los coches de esta colonia.

- ¡No se atrevería maldito, ..lo denunciaré. ..

- ¡Mm.. Hazlo si quieres, ..pero a ver que piensan mañana toda la colonia de la graaan Señora Tapia ¡Jei, jei!.. A ver que dicen sus finas y adineradas amigas de las cochinadas que anda haciendo por la calle con su jardinero. Seguro que ni le vuelven a hablar jamás, ..la sacaran de todos los clubs o reuniones que frecuenta, y a su hijo no lo admitirán en sus casas ni que acceda a sus amigos.

Mi Madre ya iba hacía la puerta pero al escuchar todo eso se detuvo, se quedó un rato pensando, sabía que su reputación estaba en riesgo, y que este desgraciado era capaz de cumplir sus amenazas.

- Velo de esta forma Mamacita, ..tú me das lo que quiero y después te llevas tus fotitos y san se acabó, ..puedes seguir montándote a quien quieras no me importa.

- Y como sé que después cumplirá con su promesa y ya no sacará más fotos? ..- le decía Mamá de espalda, de cara a la puerta de donde no se animaba a pasar.

- Porque antes de carnicero soy un cabello ¡Jei jei!..

- Que es lo que quiere de mí?..

- Aun no lo imaginas Mamacita, ..quiero montarte, significa que quiero chingarte, que quiero cogerte, penetrarte, y si me das permiso hasta de culearte. Pues con estas pinches nalgotas no hace falta que lo explique más ¡Jei jei!..- decía el cerdo mientras con una mano sostenía su erecto miembro a escasos centímetros del trasero de mi Mamy.

Enseguida empecé a notar algo extraño, algo que me hizo erizar la piel y me recordó lo que había sucedido antes. A Mamá parecía encantarle la forma en que el viejo la trataba, esa manera de insultarla haciéndola sentir como una vil mujerzuela, una puta. Se dio la vuelta y respirando profundamente dijo:

- ¿Q-que es lo tengo que hacer? ..

- ¡Jei, jei, jei!.. ¡Ya ve Señora, ..así se entiende la gente. La verdad Mamacita usted siempre me ha gustado, ..siempre que pasaba por aquí ni se dignaba a devolverme el saludo y mucho menos a mirarme. Yo sólo quiero algo de atención de su parte, ..cómo se dice, que sea algo cariñosa conmigo. También quiero que de ahora en adelante me traten cómo una persona de su altura.

- ¡P-pero está usted equivocado, ..yo nunca lo he tratado mal.

- Eso dices ahora Mamacita, ..pero antes, usted y sus amigas creen que por tener mucho dinero pueden humillar a todas las personas que no son de su nivel, ..que pueden andar con tipos de dinero sin fijarse en los pobres. Pues lo que quiero ahora es que sea mía, ..para que sepa lo que es coger con un pobre.

- ¡Está usted loco, ..mírese, cómo quiere que se fijen en usted, si apesta. ¡Además es usted un vulgar y un cerdo asqueroso.- Mamá volvió a insultarle.

- ¡Pues por eso quiero cogérmela, ..quiero sentirme de su clase por única vez en mi vida. Así cuando vuelva a pasar en su camioneta y volteé hacía la carnicería diga usted, ahí está el hombre que me monto cómo nunca ..que me hizo una verdadera hembra. Que me cogió cómo mi Marido rico jamás lo hizo, ..ahora no espere más y empiece a encuerarse.

- ¡Jamás, ..jamás desgraciado, ¿me escuchó? ¡Nunca una mujer cómo yo se acostaría con un asqueroso y vil viejo cómo usted.

Mi Madre intentó abrir la puerta para salir pero este la sujetó del brazo y le dio un jalón tirándola al suelo. El tipo estaba convertido en diablo, sus ojos denotaban un tremendo enojo. Cerró rápidamente la puerta con cerrojo y volteó a ver a Mamá tremendamente enojado.

- ¡Maldita zorra, ..vas a ser mía por las buenas o por las malas.

- ¡Maldito, ..no te atreverás a violarme.- le gritó Mamá desde el suelo con lágrimas ya en los ojos.

- Tómalo cómo quieras, ..pero de que te voy a encular te voy a encular. Además tu sola fuiste la que viniste, que estás haciendo aquí? ..le diré a todos que tú me provocaste y tengo a mi hijo de testigo ¡Jei, jei, jei!.. ¡Así que será mejor que pongas de tu parte pendeja.

La cosa había cambiado ahora, el desgraciado había cambiado todo, de ser un simple chantaje ahora se estaba convirtiendo en una violación. Don Ramón agarró a Mamá de su escote y se lo arrancó de un fuerte jalón, dejando su hermoso par de pechos al aire, no le importo hacer añicos esa fina prenda, estaba tremendamente furioso por las palabras altivas de Mamá. Don Ramón era una persona corpulenta y con muy poca paciencia, todos decían que era un hombre amargado ya que no hablaba con nadie. Mi Madre tenía mucho miedo y es que Don Ramón tenía una cara de diablo y se veía bastante enojado. Se paró frente a ella y se desabrochó su cochino pantalón lleno de grasa y sangre, bajándolo hasta las rodillas.

Mi Madre al verle puso cara de repulsión o más bien de asombro, ya que Don Ramón tenía una tranca algo extraña, era corta y gorda pero lo que resaltaba entre todo eso eran aquellos tremendos güevotes colgantes llenos de pelos, eran cómo dos grandes aguacates maduros que pendulaban de entre sus piernas. Estaba seguro que con ellos podría embarazar a toda la ciudad o volver a poblar el mundo entero si se lo propusiera, además de que no tenía mucha higiene claramente se veía que eso le apestaba a rayos.

Mi Madre se paró cómo pudo ya que el vestido le impedía movilidad por lo ajustado que era y trató de correr nuevamente hacía la salida, la cual estaba completamente cerrada por un fuerte cerrojo de acero. Llegó Don Ramón por detrás y de las greñas la hizo voltear, la miró a los ojos y le soltó un tremendo bofetadón que hizo que cayera de nuevo en el piso. Sus enormes pechos se estrellaron contra el piso sin protección. Mamá volteó a verlo desde el suelo sobándose la mejilla con su labio inferior ligeramente roto, de su boca salía una pequeña línea de sangre ya que el golpe había sido fuertísimo y ensordecedor, tanto que Mamá tardó en reaccionar por unos segundos. Cuando logró recuperar los sentidos, se dio cuenta que no tenía escapatoria, que si se resistía este infeliz podría matarla a golpes, yo al ver la brutalidad con lo que la estaba sometiendo traté de salir a pedir ayuda, pero el Cachas me alcanzo a sujetar del brazo y metiéndome un fuerte golpe en el estómago me hizo renunciar a mi idea y recapacitar en el enorme error que había cometido.

- ¡Adonde vas maldito mocoso?, ..si apenas va a empezar lo bueno, con las ganas que tengo de verle el culo a tu Madre.- decía mientras me sujetaba del cuello y me colocaba para volver a ver todo lo que pronto sucedería.

Me tenía agarrado fuerte del cuello sin poderme escapar, me hizo ver cómo su Padre empezaría a violar a mi Mamy sin que nada ni nadie pudiera evitarlo. Ella lo miraba a los ojos con miedo y algunas lágrimas se le derramaron por las mejillas, mientras que Don Ramón terminaba de encuerarse.

- No sabe cómo nos vamos a divertir, Señora ¡Jei, jei, jei!.. Siempre quise tenerla así, ..entera a mi disposición, y más vale que haga todo lo que le diga o.. ¡Te mato a palos maldita ramera. ¡Si te revuelcas con tu jardinero que más te da que te revuelques con el carnicero ¡Jei, jei, jei!..

- ¡No te atreverás maldito gordo asqueroso.- fue lo único que atino a responder mi nerviosa y quejumbrosa Madre.

- ¡Jei jei!.. espérate a que realmente veas a mi gordo.- se paró frente a ella.

Estaba completamente desnudo. Cuando Mamá le vio intentó por ultimas horas hacerlo recapacitar, quizás bajando su carácter para tratar así de salir de esto lo mejor librada.

- ¡P-por favor Don Ramón, no me lastime, ..y-yo no le he hecho nada malo. Por favor.. no es necesario todo esto. T-tengo dinero y puedo darle suficiente, ..pero por lo que más quiera no me haga daño. ¡M-mi hijo está solo en casa y me está esperando.

- Realmente no has entendido nada, piruja, ..como ya te dije, me tiene sin cuidado tu puto dinero. Esto va por todos los desprecios y humillaciones que la gente como tú me han hecho.

- Q-que quiere decir con eso? A-aque se refiere? ..

- Ummm.. tu nunca has venido a comprar a mi carnicería, porque?..- se rio de su propio juego de palabras.

- P-pues porque yo hago la compras en otro lado, en otro lugar. ¿S-solo por eso hace esto? ..- le increpó.

- Por dos motivos Mamacita: uno, porque me encanta ver a la gente de tu clase suplicar; y dos, porque me encanta abrir viejas piernudotas y nalgonas como tú.- los ojos de Mamá se abrieron de par en par al oír las palabras del tipo.

Mi Madre estaba aterrada en el suelo viendo cómo su captor terminaba por sacarse los pantalones para quedar solo en calzoncillos. Que duro iba a pagar su desliz con Joaquín su jardinero. Estaba totalmente indefensa a despensas de lo que ese degenerado viejo pudiese hacerle. Sus hermosos ojos azules se nublaban de tantas lagrimas que escurría a sus chapeteadas mejillas, era inevitable su violación, sabía perfectamente que si gritaba nadie podría escucharle; este sitio tenía unos muros bastante gruesos y para su mala suerte las maquinas en el cuarto frío hacía que se mezclaran con cualquier grito de auxilio.

- ¡Espere, así no, ..p-por favor, r-reconsidere lo que está a punto de hacer. P-por favor.

- ¡Exactamente pendeja. Ya lo estuve reconsiderando toda la noche ¡Jei jei!.. Hacía años que le traía ganas a una ricachona como tú. Sabía que algún día tendría mi oportunidad, y esta noche no te me vas a escapar. Por cierto, linda lencería que te pusiste Mamacita, ..si bien que sabías a lo que venías piruja.

- ¡M-mire Don Ramón, ..si se trata d-de eso, y-yo lo puedo tratar mejor, d-damos marcha atrás, dejamos aquí todo el asunto, no volveremos a tocar el tema. No voy a meterme en su vida, es más empezaría a venir a su carnicería a comprar. No diré nada de esto a nadie ni denunciaré el asunto. Incluso me volveré más amigable con usted y vendré a saludarle t-todos los días en persona.

- Si, y que más?, ..que más puedes ofrecerme para no cogerte como piruja hasta hartarme? ..

- ¡L-le doy lo que usted quiera, ..pero no me haga daño por favor, d-déjeme salir. Si le gustan las pantaletas de mujer, ..p-puedo traerle más, t-tengo m-muchísimas más.

- Para que quiero la envoltura si puedo tener el envase pendeja ¡Jei jei jei!..- por más que mi Madre intentaba suplicar, este maldito más se excitaba, cosa que ella no se ponía a pensar.

- ¡Ya sé, podría hablar bien de usted con mis amigas, ..decirles lo bien equivocadas que estaban y que puedan venir a comprarle. Se lo juro. Por favor..- imploró Mamá frenéticamente.

- No le des más vueltas, Mamacita. Lo hecho, hecho está. La gente adinerada como tú siempre va a despreciar a la gente pobre como yo. Sin embargo hoy tengo la oportunidad para devolverles algo de eso, ..y siempre que pases por esta carnicería vas a recordar que los pobres cogemos mejor que los ricos después de que termine contigo.- el brillo sobrio en sus ojos atemorizó aún más a mi Madre.- ¡Ahora levántate maldita zorra, ..mueve esas pinches nalgas, que quiero vértelas bien.

- ¡J-jamás, eso jamás cerdo, ..nunca dejaré que me toques.- volvió a encararle.

- ¡Bien, pendeja, tú lo has decidido. ¿Dónde dejé mi cuchillo para desollar? ¡Tú decides, o sales bien cogida de aquí o no sales ramera.

Y en calzoncillos como se hallaba buscó dentro de unas cajas donde contenían diferentes instrumentos para trabajar la carne y artículos menos agradables, como las cuerdas y ganchos que utilizaba para amarrar a sus presas. Tras unos interminables minutos buscando cosas, encendió una trituradora de carne quizás para darle más temor a mí ya aterrada Madre, también mostrándole un cuchillo enorme del que se notaba un filo quirúrgico. La hoja estaba muy afilada y en forma de bumerang, aun con sangre de reces y cerdos que ahí mismo mataba y pelaba.

- ¿Qué opinas de mi mejor amigo, preciosa? ..

- Q-ue es lo que intenta hacer con eso?, ..asustarme?.- trató de sonar fuerte y convincente, pero en el fondo lo que estaba viendo la tenía aterrada.

- ¿Esto es lo que vamos hacer bonita?, ..tú vas hacer lo que yo diga ahora, vas a convertirte en una linda piruja para mí, en una puta y me vas a sacar toda esta pinche leche que tengo ahora mismo dentro de los güevos. Lo quieras o no.- un escalofrío recorrió la espalda de mi Mamy mientras el tipo se le acercaba decidido.- Bien, putita, ..quiero que te des la vuelta muy lentamente, ..ponte de espaldas a mí y mira directamente a la pared donde están tus lindos calzoncitos abiertos por el frente. Que por cierto ya ni las putas más calientes se atrevería a portar en plena calle como tú lo haces.

Mamá sollozando y estando completamente consiente que este tipo pervertido era capaz de matarla y hacerle cosas mucho peor, se levantó lentamente, sabía que si no hacía todo lo que el viejo quería podría no salir viva de este lugar. Se puso de pie y le dio la espalda, sus lágrimas recorrían cómo arroyos por sus mejillas. Mi linda Madre iba a ser abusada por un asqueroso carnicero, un ser detestable y mal oliente que me había usado a mí como mensajero. El desgraciado se le acercó por detrás, se deleitó de la grandiosa curva que hacía su trasero en ese ajustadísimo vestido, su trasero temblaba tímidamente por los lloriqueos de mi Mamy al sentirse incapaz.

De pronto su mano áspera se apoderó de una de sus nalgas, la sonrisa de deleite que mostró el viejo al sentir esa carne maciza con todo el contorno de su mano jamás la olvidaré, seguro que estará por siempre en mis pesadillas. Lentamente con su mano recorrió todo ese jamón rosado, de una nalga pasaba a la otra, sintiendo todo el relieve de esas nalgotas.

- .. ¡Oooh! Son preciosas, ..¿sabes?, siempre que te miraba pasar corriendo con tus mallitas ajustadas se me paraba tanto la verga que tenía que masturbarme mientras despachaba en el mostrador a la clientela ¡Jei, jei, jei!.. Si supieran todos que mientras le entregaba el cambio, iba embarrado con mi leche ¡Jei, jei, jei!..- desde ese momento supe que todos los rumores que había alrededor de este cerdo eran ciertas, era un asqueroso pervertido.

El desgraciado sin esperar que ella misma lo hiciera, levantó la parte de atrás del vestido de mi Mamy para deleitarse más con el desnudo de sus pompas. Don Ramón puso una cara de deleite que alguien pudiera poner al estar parado en las mismísimas puertas del cielo, al ver cómo esas blancas nalgas prominentes estaban adornadas por un lindo liguero de encaje en color negro, y separadas por aquella pequeña franja de prenda de la misma tela atrapada entre esas redondas montañas. Instintivamente Mamá hizo parar aún más la cola, (cosa que nunca supe por qué) mostrando así, a su máximo esplendor su mayor tesoro. ..



- ... ¡Oooh!! .. ¡Su puta madre, que maravilla!, Este sí que es un culo con clase, ..¿ve nada más?, y que preciosas prendas te cargas. .. ¡Eso es puta, muéstrame ese culo cómo debe ser.- comentó mientras le plantaba una fuerte palmada en un glúteo. “¡SPLASHHH!!!”.

Su comentario mezclado con el fuerte sonido del palmazo me hizo comprender que ya no había vuelta atrás, la excitación del viejo era demasiado fuerte ya, no había camino de retorno; Don Ramón la tenía en sus gordas y sudorosas manos. Que mientras seguía admirando su imponente trasero, tomo sus nalgas y las separó, pensé que metería su asquerosa carota pero no fue así, solo fue para apoyar sobre la línea de la pequeña braga su grueso bulto que se le notaba encerrado en los calzoncillos. Cuando soltó las nalgas de mi Mamy, ella pudo sentir entre sus cachetes las palpitaciones de ese excitado miembro, las redondas nalgas de mi Madre quedaron enterradas bajo su barriga y atrapando su excitado bulto. El pervertido la tomó de las caderas desnudas y apoyó su paquete con fuerza, incluso pude escuchar un pequeño gemido de parte de este, a la vez que a mi Mamy seguía llorando en silencio.

- ¡Uyyy!! ¡Mueve el culo pendeja ..menéalo cómo a los hombres nos gusta verlo.- le decía.

Mi Madre obedeció por miedo más que por la razón, estaba tan aterrada, paró lo más que pudo su trasero y lo empezó a mover ligeramente de un lado a lado mientras rozaba el percudido calzón. Se volteó un instante; se encontró con la cara de satisfacción del viejo, Don Ramón estaba en la gloria y el morbo de la situación tenía en la misma gloria a su hijo, quien con los ojos bien abiertos observaba a su Padre abusar de la flamante Señora. Las palmadas en el trasero de mi Madre no se hicieron esperar, y ella sentía cosquillas de dolor cuando el vejete gozaba golpeándolas; ese dolor la hacía sentir más abusada, a merced del ogro hambriento de carne humana que la tenía atrapada, ese ogro que ahora iba a saciar sus más sucias y degeneradas perversiones con su cuerpo.

Entonces, Mamá abandono los pensamientos de escapar y como única salida viable se entregó por completo a los asquerosos deseos de aquel degenerado, que seguía restregando su cochina cosa contra sus carnosas nalgas. De pronto se me vinieron aquellas imágenes de Mamá terminando por sucumbir a los viles deseos de otros hombres. No se si eran ya mis ojos los que veían a mi Madre que empezaba a sentirse bien con esos simples rosones de verga que le daba el carnicero, o era ya mi cabeza atormentada que empezaba a decirme cosas como que ella ya no aguantaba más, que quería sentirlo completamente dentro. Y aunque en estos momentos eso sería más viable que terminar siendo brutalmente violada por ese hombre, seguro que en su cabeza también se debatía sobre si la culpa hubiese desaparecido, de hecho la culpa aumento, pero esa culpa empezaba a sobrepasar por su temperamento, en ese momento Mamá empezaba a sentir que aquella ardiente hembra que llevaba dentro empezaba a querer despertar. ...

Don Ramón aparto su bulto del pomposo trasero que lo cobijaba, se detuvo junto a ella y apoyo su gorda mano sobre la parte baja de la espalda de mi Madre. Empezó a acariciar suavemente su cadera y su trasero, se paseaba de nalga en nalga, seguida por sus muslos y de vez en cuando acariciaba fugazmente su entrepierna por sobre sus pantaletas. Mi Madre por un instante dejó de mover el trasero, el cesé de los golpes se detuvo pero pronto volvieron a aparecer y no volvieron solos.

- ¡Qué pasa?, ..no he dicho que pares. ¡Sigue meneando el culo pendeja.- exclamó el desgraciado mientras le plantaba otra fuerte palmada. “¡SPLASHHH!!!”

- ¡AAY!!, ¡OUCHHH!!- balbuceó Mamá cómo pudo, mientras reanudaba descontroladamente el meneo de su trasero.

- Señora, no es más que una puta calentona, ..y además con un cuerpazo de miedo. Pero no se preocupe que yo voy a clavársela toda, ..se regresara a su casita completamente llena ¡Jei, jei!.. No extrañará a su Marido ni al baboso de su jardinero durante mucho tiempo ¡Jei, jei, jei!..- palabras que usaba para seguir atormentándola.

Los tremendos cachetazos sobre su trasero no se hicieron esperar “¡SPLASHH!! ¡SPLASHH!!” El dolor, mezclado con la increíble sensación de sentirse ultrajada provocó que mi Madre empezara a sentirse sofocada, en ese momento sentí un miedo terrible. Sentía pánico de que Mamá expulsara esa mujer extraña que hace poco había aparecido y que llevaba muy adentro. Mientras sentía los tremendos manotazos, la idea de que aquel viejo la utilizara de esa manera la excitaba más, mi Madre estaba perdiendo la cordura a cada golpe, sus mejillas empezaron a ruborizarse más y sus lloriqueos rápidamente cesaron.

- ¡Ahh!!, d-déjeme Don Ramón ..¡Uuuuyyyy!! ..por favor.- pedía ahora Mamá pero muy tibiamente mientras recibía fuertes palmazos.

Mi Madre cerró los ojos y claramente se vio cómo muy dentro de ella se regocijaba. Don Ramón se dio cuenta en ese cambio tan repentino que ya no le exigió que meneara el trasero, se limitó acariciarla o mejor dicho a manosearla mientras recobraba el aliento. El rostro de mi Madre estaba apoyado contra la pared, sus ojos cerrados y la fuerte respiración delataban su pasividad.

El carnicero la sujetó fuerte de la cintura girándola 180º Levantó a Mamá abrazándola por la cintura y apretándola junto a su seboso cuerpo. Yo no lo podía creer, el rostro de Mamá estaba rojo y tenía los ojos en blanco, su cabeza colgaba hacia atrás, que el viejo al ver su cuello desprotegido acerco su pestilente boca y comenzó a lamerlo como un perro, haciendo reaccionar de pronto a mi Madre que había perdido el sentido por un momento. Desafortunadamente sus manos ya no la pudieron ayudar, pues las tenía fuertemente apretadas por los brazos del viejo, que la mantenía en vilo con un solo brazo. Eso era relativamente fácil para el carnicero que a pesar de ser algo viejo, tenía la fuerza más que suficiente para controlar a tan fina Señora. Mamá sentía las pestilentes lamidas y las babas cayendo hacia sus pechos, que entre más lamia ese cerdo más reaccionaba ella intentándose liberar, aunque tal vez ya era demasiado tarde.

- ¡E-espere Sr.. m-me hace daño, ..suelte. ¡P-por favor.- susurraba Mamá, que se sentía como una pequeña que no se puede defender de ese brazo tan fuerte.

- ¡Mhm!.. ¡Shurp.. sgruph.. ¡No pendeja.. ahora te tengo y no te voy a dejar ir.- se escuchaba de la boca del carnicero cuando dejaba de hacer succión en el fino cuello de mi Mamy.

Las cosas ya no podían dar marcha atrás, Mamá se retorcía inútilmente en los fuertes brazos del carnicero que no quería dejarla ir por nada de este mundo, aunque muy dentro de ella un se debatía en lo muy rico que sentía que la trataran así. Y más fue su sorpresa, cuando sintió la gorda mano del viejo intentando hurgar dentro de su entallada falda de su vestido, por supuesto que mi Madre no le permitiría eso, no se dejaría hacer por ese pervertido, pero como podría (mos) salir de esta situación, como siendo ella tan débil y a solas con ese desgraciado. Además yo tampoco podía hacer algo por ella: uno, porque no podía aparecer así de la nada, conque pretexto? mi Madre enseguida supondría que yo tendría algo que ver con esto, además se daría cuenta de que el que le dio sus pequeñas bragas a ese pervertido fui yo; y segundo, el maldito Cachas que me tenía buen sujeto del cuello de mi playera para que yo no fuese escapar.

- ¡Mhm.. ¡Pero que calientito esta acá dentro, ¡Mhm.. seguro ya tienes la concha toda encharcada mi amor. Que, ya te decidiste Mamacita?, ..serás mía y yo seré tu nuevo macho?.- le decía el asqueroso, que a su vez metió su mano dentro de la falda pero ahora por detrás, sobándole las nalgas a su antojo, mientras que ella intentaba a toda costa de sacar sus manos al menos para rasguñarlo.

- ¡No, no… déjeme viejo asqueroso, suélteme! ¡Quíteme las cochinas manos de encima, ..déjeme degenerado!.- gritaba descontrolada mi Mamy al tiempo que sentía la ruda mano del carnicero posarse con descaro entre sus nalgas, que las apretaban fuertemente como si eso fuera algún método de protección para evitarlo.

Mamá sin saber él porque estaba atrapada en otra situación al límite, como cuando se encontró sola atrapada en el metro rodeada de sucios albañiles apestosos como este, abrazada de otro macho en celo sin poder escapar, esos recuerdos provocaban que se inquietara, tenía poco tiempo experimentando con estas nuevas sensaciones, y el modo en que la estaba tratando este cerdo, era algo que volvía a repetirse, como con Fernando, también el día anterior con Joaquín en el callejón.

Asustada por lo que empezaba a sentir y por las experiencias pasadas de las cuales no había salido nada airosa, movía las piernas intentado a toda costa zafarse, quizás hasta de golpearlo en sus grandes testículos, pero era por demás inútil, además comenzaba a sentir ese calor extraño, ese sofoco como cuando Fernando abusó de ella en su propia habitación y/o en nuestra sala. En su entrepierna sentía como su pequeña braga comenzaba a humedecer, no quería que eso pasara, pero para su mala fortuna era inevitable lo que su cuerpo sentía, y poco a poco sucumbía a esas prohibidas caricias.

El sudoroso carnicero logro meter toda su manota por dentro de sus piernas hasta llegar a la entrepierna, y lo que sintió lo lleno de satisfacción. La flamante Señora de recursos infinitos, la que siempre lo desprecio, la mujer de sus sueños y de sus asquerosas pajas estaba empapada, y con una sonrisa de triunfo en la cara la miro, Mamá sabía lo que significaba, el viejo se había dado cuenta de que ella ya estaba lista para recibirle.  

- ¡Jei jei jei!.. ¡Pero si estás hecha caldo pendeja, ..te está gustando verdad puerca?. Ya me imaginaba yo que todo este tiempo sin macho estarías como perra en brama, ..por estas aquí, ..por eso te vestiste como una putita para mí, para atenderme. ¡Anda ya déjate y de mamadas que no te quedan más, ..no te vas arrepentir.- le dijo el carnicero muy seguro.

Mamá no podía creer su poca resistencia, no entendía como su cuerpo tan puro y perfecto estaba sucumbiendo nuevamente a estos seres, parecía en cuanto más asquerosos y más pestilentes más le atraían. Era cierto lo que le decía este desgraciado, porque se había tomado el tiempo para arreglarse de esa manera, será que Mamá ya esperaba que algo como esto sucediera? O quizás simplemente fue para impactarlo con su belleza y que declinara en su chantaje, ..quizás, pero nunca pensaría que esto le sucediera, que lo deseara tanto, que con las primeras caricias se mojaría como lo estaba haciendo ahora.

- ¡No, suélteme me da asco, ..déjeme salir! ¡Primero muerta a entregarme a un cochino ser como usted!.- le gritaba ella, pero en sus ojos reflejaba que era una completa mentira. Por alguna extraña razón Mamá no quería que la soltara, estaba segura que el viejo no lo haría, pero su dignidad como la gran Señora Tapia, la más hermosa y mejor vestida de esta ciudad no la dejaba aceptar lo que sentía.

- ¡Jei jei jei!.. Pues tú dirás lo que quieras Mamacita, ..pero solo tengo que meterte mis dedos en tu rajita y me pedirás a gritos que te monte como si fueras la más puta.

El asqueroso carnicero lo sabía, no había que ser vidente para saber que la Señora ya estaba caliente, simplemente necesitaba encender la pequeña flama que estalla el cuerpo de mi Mamita; así que le metió su dedo de en medio, hasta el gordo nudillo. Mamá se paró hasta de puntitas en sus carísimos zapatos, sintiendo como ese ser jugaban en su intimidad con sus dedos sucios. El asqueroso metía y sacaba el dedo rápidamente, Mamá seguía retorciéndose en los brazos del carnicero.

- ¡No por dios, nooo! ¡Pare por dios! ¡Déjeme, no lo resistoooo.. aaahhhh!.- Mamá comenzó abrir los labios para gritar, lo que provoco que el asqueroso se acercara para meter toda la babosa lengua por entre ellos, jugó un momento dentro de su boca y luego lamió sus labios y mejilla.

Ella lo sabía, empezaba a perder los estivos, como cualquier mujer su sexo empezaba a vibrar tras las rudas caricias. Noté, como la mano del viejo empezaban a mojarse con los flujos que fluían de la vagina de mi Madre. De pronto sujetó su cuello y acercó su boca a la de mi Madre para seguir besándola, ella ahora no se resistió, sin darse cuenta abrió sus labios y permitió que aquella lengua que antes de le daba rotundo asco, esta vez jugara con la suya besándose con pasión, es más, me sorprendió ver que ahora Mamá pasando sus brazos por detrás de la espalda lo apretaba contra ella.

Yo no podía creer lo que estaban viendo mis ojos, ahora era Mamá la que con descaro le comía la lengua con absoluta pasión y lo besaba de forma desenfrenada a lo que el viejo le respondía desatando toda su frustrada excitación. El carnicero estaba en la gloria, se sentía todo un triunfador, había domado a su presa, estaba apoderándose la mujer más hermosa de esta ciudad. Los ojos abiertos de satisfacción del Cachas me lo decían todo, sabiendo que su viejo tenía entre sus manos a la hermosa rubia Esposa de uno de los Empresarios más importante de este país. Mientras, su nervioso hijo esperaba a su lado buscando un milagro o el momento para que esto acabara.

Yo estaba totalmente absortó en lo que veía. Si, el carnicero la había convencido. En medio del sudor y babas que provenían de sus bocas, el viejo la sujeto con más fuerza, el cuerpo de Mamá desguanzado por completo, parecía una muñeca de trapo la cual no se puede sostener por sí sola. Sus pantaletas las tenía adentro en su vagina ya que el viejo se las había metió con todo y dedo, nunca la habían tratado así de esa forma, nunca en situación como tal la había visto de esta manera.

- ¡Así, todo pendeja! ¡Quiero que te chorrees en mi mano! ¡Vamos cabrona, suelta tus jugos!.- le decía el viejo, y Mamá no lo resistía, en sus muslos podía sentir resbalar sus fluidos desde lo más profundo de su vagina.

En su garganta los gemidos atorados desde hace un poco de tiempo, comenzaron a salir señal de que se entregaría a ese cerdo. Aprovechando el momento de desconcierto de ella, de un sólo tirón le subió la falda hasta la cintura mostrando sus bragas, y se retiró de ella alejándose unos metros. Ahí estaba mi Madre, frente al asqueroso carnicero indefensa, con su selecto vestido abierto del escote y recogido hasta la cintura, jadeando y claramente sudorosa por el perlado del sudor que brillaba sobre su frente. De seguro que se veía increíble, porque la sonrisa del viejo era enfermizamente caliente. Y cuando pensé que por fin se abalanzaría sobre su cuerpo, se acomodó en una silla y con una mano empezó acariciar su bulto frente a ella mientras con la otra se chupaba sus sucios dedos impregnados del fluido de mi Mamy. La idea de que ese pervertido viejo se estuviera masturbando y saboreando sus fluidos mirando su cuerpo provoco en mi Madre el regreso de esa mujer perdida y de esos cosquilleos que creía extintos luego de lo ocurrido con Fernando. Ya no había marcha atrás para ella, estaba totalmente atrapada en su excitación, solo falta ver que era lo que se proponía el viejo. ..

- ¡Desnúdate maldita ramera, o termino de arrancarte toda tu fina ropa. ¡A ver cómo regresas a tu casa y se lo explicas a tu hijo, desgraciada.

Mamá se recompuso como pudo, se dio cuenta en el mal estado que se encontraba, su flamante vestido, el cual había causado un tanto impacto en la despedida para siempre de su Esposo, (fue tanto que el mismo Don Ramón quizás al verla pasar hacía el cementerio, le había pedido que se lo pusiera para deleitarse ahora), se encontraba un tanto a violentado del escote y que decir del contorno de la falda, con manchas de no sé qué tantas cosas recogidas del vil piso donde fue empujada minutos antes. Se vio a sí misma y no podía creer que una mujer como ella, de su estatus terminara en tal circunstancia y estado, con la falda toda arriba en la cintura y su escote hecho añicos. En sus muslos aún se podía vislumbrar el cuantioso brillo de sus propios fluidos, en sus pechos el mismo brillo pero de las pestilentes babas de ese cerdo, ni que decir de sus labios, los cuales su tenue brillo que siempre mostraba por la prestigiosa marca de sus cosméticos importados, ahora estaba barridos y pestilentes por la boca de ese cerdo, que al ver el momento este no había perdido la oportunidad para apodarse de ellos.

Se limpió la boca y caminó hacia él. Después de lo que había escuchado de los rumores del carnicero y del trato que este le había propinado, Mamá se acercó con cautela pero con una mirada desafiante en sus ojos. Tan pronto llegó ante él, Don Ramón la sujetó del maltrecho escote y del brassier para de un tirón terminar por desgarrárselos dejando al descubierto sus turgentes pechos, grandes y exquisitamente firmes, con sus pezones y areolas rosadas. Tomada por sorpresa, Mamá no pudo reaccionar y se quedó quieta, humillada, con el torso casi desnudo ante aquel asqueroso sujeto, que ni tarde ni perezoso no tardó en agarrar sus pechos y juguetear con sus pezones que para vergüenza de la flamante viuda al contacto se pusieron erectos y crecieron obscenamente apuntando hacia arriba. Pero increíblemente y sin pensar que algo como eso sucediera. Con aquel temperamento fuerte y volátil que le caracterizaba a mi Madre. Ella reaccionó y lanzó la rodilla hacia el estómago del carnicero, solo que para su mala fortuna este fue más rápido intuyendo que algo como eso sucediera, consiguió apartarse a tiempo. La posterior patada de mi indefensa Madre fue fácilmente bloqueada por el vil y despiadado ser totalmente alerto ya, que rápidamente agarró a Mamá por el pelo y por la cintura forzando su cabeza hacia atrás. La obligó a moverse hacia el extremo derecho del cuarto.

- Creo que aún no has aprendido tu lección pendeja. ¡Tienes ganas de jugar ¿eh?.- dijo el carnicero irritado.- Sabes lo que hago yo con las putas rebeldes como tú, ..les doy una buena zotaniza para que aprendan modales.

- ¡No, no espere.. q-que es lo que va hacer? ..

- ¡Lo que antes hubiera hecho el pendejo tu Marido para quitarte lo altanera y este mal humorado genio de frígida que tienes desgraciada.

Y dicho esto, forzó el cuerpo de mi Madre a doblarse sobre el borde de la mesa donde seguro rasgaba las carnes para su negocio y destrozaba los huesos, de forma que mi indefensa progenitora quedó arqueada por la cintura, la mitad de su cuerpo recargada sobre la mesa y, su blanco y amplio trasero mirando hacia nosotros. Asustada, comenzó a patalear, mientras sentía al perverso carnicero volver a levantarle el vestido para dejarla expuesta de la cintura hacía abajo. Como ya les había mencionado Mamá llevaba un sensual conjunto de braguitas y liguero de encajes en negro, que al ser tipo tanga se le introducían por la raja del culo y dejaban ver sus nalgas blancas, suaves y redondas. El desgraciado infeliz agarró el elástico de sus bragas y de un fuerte tirón las bajó hasta que estas quedaron retenidas hasta el dobles de sus rodillas, de las cuales Mamá no se atrevía a desdoblar para no perderlas.

Mi indefensa Madre forcejeaba intentando resistirse, pero en la posición en la que se encontraba poco podía hacer para evitar que sus encantos más íntimos quedasen expuestos ante los ojos del perverso carnicero y de los que no tenía noción que la observaban como lo era el Cachas y yo su hijo. El desgraciado Cachas estaba lampareado sin poder pestañear, el perfecto trasero respingón de mi Mamy quedó desnudo ante nuestros ojos, en pompa, mientras que entre sus piernas podía vislumbrarse claramente su vagina de labios rosados ligeramente abiertos y cubierto de una abundante humedad. Por mi parte yo miraba expectante el desnudo trasero de mi Madre y cómo ésta intentaba patalear para zafarse de ese desgraciado, cuando sin previo aviso la mano del infeliz comenzó a caer con fuerza sobre sus tibias nalgas.

Atemorizado contemplaba la espantosa zotaniza que mi Madre estaba recibiendo y podía oír sus muecas y gemidos de impotencia amortiguados por sus dientes al tenerlos fuertemente apretados. Poco a poco, el blanco trasero fue pasando progresivamente de blanco a rosado, de rojizo y finalmente a rojo intenso, que bajo a la tenue luz de una vieja lámpara colgante se me figuraba estar viendo alguna de esas escenas de las películas de Hostal, claro sin su respectivo gore extremas. Después de un par de minutos agobiantes para mí y más para ella, Mamá hacía unos segundos que había dejado de forcejear y yo la observaba impactado cómo su cuerpo, prácticamente inerte se estremecía cada vez que la mano del viejo golpeaba sobre su enrojecido trasero.

Tras esos largos minutos de zotaniza, por fin el despiadado carnicero se detuvo.

- ¡Momento de decidir pendeja.- dijo.- ¿Vas a seguir comportándote como una estúpida vieja adinerada o prefieres que siga? Si has aprendido la lección y estás dispuesta a mejorar tu comportamiento es mejor que hables.

- ¡E-está, está bien, ..pero no me golpe, por favor.

Con una sonrisa triunfal, el carnicero la ayudó a incorporarse haciendo que sus braguitas cayeran hasta el suelo al pararse. No lo podía creer, el rostro de Mamá estaba surcado de lágrimas y una expresión de temor se había instalado en sus hermosos ojos azules los cuales se veían enrojecidos y vidriosos. El desgraciado le había dado una represaría como si fuera una niñita a la cual se le castiga por no haber cumplido un mandato, y conociendo el fuerte carácter de mi Madre seguro que en esos momentos se estaba ahogando con su mismo veneno. Mamá empezó a decir con voz insegura y asustada:

- P-por favor, Don Ramón, ..d-déjeme salir.

- ¡Silencio!

Mamá se detuvo.

- No hables a no ser que te lo pida o tendré que volver a castigarte, entendido?- le preguntó, a lo que Mamá afirmó.- Ahora veamos si el castigo ha servido para enseñarte modales. ¡Desnúdate de una puta ves.

Mamá le miró extrañada, pero obedeció y empezó a zafarse el vestido por los hombros.

- Vamos, vamos, ..apuesto que le puedes meter algo de sensualidad al asunto. ¡Jei jei.. Menéate como las putas.

Sin dejar de mirar al suelo se tomó unos segundos para recapacitar, humillada y con la cara nublada en llanto intentó hacer lo que el viejo le solicitaba de manera tan vil, el simple hecho de que la llamara puta era como para matarlo. Mamá se alejó unos metros del carnicero, se volvió a colocar sus sensuales bragas, las cuales aún permanecían alrededor de los tobillos y se dispuso hacer lo que le viejo le pedía. Respirando rápidamente subía y bajaba su pecho haciendo que inevitablemente le regalara al viejo una calca de su toras realmente sensual. Su brassier de encaje maltrecho salía a relucir sobre su destrozado escote, con su glamuroso y sensual lunar sobre su pecho izquierdo que hacía que el carnicero le resaltara aún más su bulto guardado en sus mugrosos calzoncillos.

Sus ojos evitaron encontrarse con los lascivos del viejo. Estaba tan avergonzada por lo que se estaba forzada a hacer.. ¿Pero qué otra opción tenía? Este maldito carnicero la tenía en las manos. Jamás en su vida se había sentido tan impotente, nunca la habían humillado tanto, su trasero aun le ardía de los azotes y de ninguna forma hubiese podido soportar otra vejación. Podía sentir el sabor de las babas del viejo en su boca y sabía que su vagina estaba empapada de sus propios fluidos. ¡Maldición! Ni en mis peores pesadillas me hubiese imaginado ver que un ser tan asqueroso como Don Ramón le pusiera una reprimenda a mi Madre por altiva. ¿Qué iba a ser de ella ahora? ¿Por qué era obvio que la policía ni nadie vendría a ayudarle?.

- ¡Ta-ra-ra-ra-rá-raaaaa..- empezaba a dar ese clásico cantico cuando se desea simular un striptease.

Mamá apretó la mandíbula al escuchar cómo se mofaba. Se puso frente a él y lentamente desabrochó los cierres de su vestido. Increíblemente comenzó a contonear el cuerpo haciendo que el vestido se deslizara suavemente sobre su piel cayendo por su propio peso al suelo. Dejó que observara por un segundo su cuerpo quieto allí de pie cubierto sólo por ese sujetador de encaje negro, las sensuales tiras de su liguero, unidas respectivamente a sus medias de listón de encaje, y por su puesto sus pequeñas bragas del mismo material que unos segundos antes se habían mantenido en el mugroso suelo. Los ojos de Don Ramón estaban cómo platos, parecía que estos se le iban a salir de sus orbitas de tan abiertos que los tenia, y es que ver a una mujer cómo lo era mi Mamy no sólo a él lo tenía anonadado, si no que a su hijo, que no creía estar viendo lo que estaba frente a sus pubertos y lujuriosos ojos. Y es que al verla así, con su finísimo conjunto de pantaletas algo trasparentes por dicho material, la hacía verse exquisitamente fenomenal, con ellas su sexo era completamente visible aun con la pobre luz del cuartucho, que sumado al no llevar un sólo pelo en su vagina, esta se le veía espectacular.

Todo sumado claro a su conjunto de liguero en negro de encaje sosteniendo las medías del mismo color que resaltaba más su blanca piel. A este desgraciado se le salía la baba completamente, estoy seguro que nunca en su desdichada vida había visto a una mujer tan espectacular como lo es mi Madre, ya que lo único que podía agarrar eran esas putas de callejón que tanto frecuentaba y quizás alguna que otra bailarina de table dance pero nada semejante a mi Mamy.

El cachas por su parte estaba eufórico, para un chiquillo de su edad esto era demasiado. Mamá era cómo una de esas hermosas modelos que tanto veía en sus cochinas revistas pornográficas y que ahora se hubiera salido para mostrársele enfrente. El pervertido ya se había sacado la verga y empezaba a meneársela a un costado de mí!! sin ningún tipo de pudor.

- ¡Puta Madre, que bruta está tu Madre mocoso, ..mira que tetas y que culo se carga la muy puta. ¡Uff!!, uff, uff!!..- decía mientras se pelaba su cosa a mi costado.

Mamá comenzó a caminar hacia él moviendo sus caderas de un lado al otro de forma realmente sensual, una forma que jamás me imaginé que pudiera tener, aquella misma forma que le había visto hacérselo al desgraciado Joaquín en plena cocina, el motivo principal por el cual ella estaba forzada a hacer esto ahora. Pudo ver su verga dura marcándose en sus calzoncillos y una mancha de humedad dibuja en la punta, que por supuesto al igual que el hijo comenzó a frotársela descaradamente con la mano. Mamá continuaba acercándose a él, y cuando estuvo justo delante suyo se inclinó de manera inesperada pegando mis brazos a sus pechos, agitándolos para que estos se movieran y pudiese ver los firmes y rotundos que eran. Me quedé estupefacto, helado, viendo como ella se quedó un momento quieta mirándole a los ojos con desprecio, pero al mismo tiempo como con algo de deseo.

Se alejó inmediatamente cuando el viejo estiró la mano intentando agarrarle los senos, él se tocaba cada vez más rápido, se notaba más desesperado. Mamá siguió caminando hacia atrás de la misma forma que había ido hasta él pero ahora sus manos jugaban con su rubio cabello, recogiéndoselo y soltándolo. Cuando llegó al otro extremo del cuartucho, se repegó a la pared y estiró los brazos hacia atrás sacando su pecho, para comenzar a moverlos de lado a lado. Poco a poco fue separándose a la vez que sus manos subían hasta las tiras del sujetador. Bajó los tirantes hasta los codos y jugó un poco con ellos como si se los fuese a quitar, jugando con la desesperación del carnicero. Creo que ahora entendía un poco a mi Mamy, ..si, como aquella ves con Fernando en la sala, quería enloquecerlo, llevar ella la batuta, quizás con eso evitaría que este cerdo por su desesperación intentase violarla más feo.

Tomó las copas del sujetador con sus manos y tiró de ellas hasta casi dejar al desnudo sus pechos, retardando más el momento, jugando con la desesperación del viejo. Entonces pasó los brazos por el interior de los tirantes y con un rápido movimiento estirando sus brazos hacia arriba dejó sus pechos desnudos quedando el sujetador justo debajo de ellas. El carnicero al ver ese portentoso pecho y las desafiantes tetas se apretaba más la verga y jugaba con sus enormes güevos, sin mencionar al pervertido del Cachas que se la jalaba con furia a mi lado. Mamá continuó moviéndose sensualmente con sus brazos cruzados sobre la cabeza dejándole admirar sus rotundos pechos al desnudo, redondos, firmes con sus pequeñas aureolas de pezones rosados duros por la excitación de las circunstancias.

Continuó con su show de volver loco al carnicero. Bajó sus manos hasta llegar a sus pechos y los sujetó con fuerza haciendo que estos tocaran uno con el otro, para luego llevar sus dedos hasta los pezones y empezar a pellizcarlos intensamente tirando de ellos a la vez que con su lengua relamía sus labios. ¡Maldición, Mamá lo estaba haciendo tan exquisitamente sensual que aunque yo fuera su hijo y estaba viendo esto atemorizado al igual que ella, con esos movimientos sensuales y su portentoso cuerpo, yo también estaba sufriendo por la excitación y peleando dentro de mí mismo para no sacarme el pene y hacer lo mismo que el Cachas que estaba a mi lado.

Pero lo mejor estaba por venir. Le dio la espalda dejando que admirara su mejor carta de recomendación, su portentoso trasero tan sólo cubierto por una mísera franja de encaje de la braga, que si por delante era tremendamente sensual por detrás ya ni que decir. ¡Joder, pero como se le había ocurrido a Mamá colocarse ese tremendo conjunto para esta cita. ..



Aprovechando que se encontraba de espaldas, desabrochó el sujetador y lo dejó caer inclinándose hasta apoyar la punta de sus uñas en el suelo, lo que provocó que su gran trasero se abriera y quedara en popa ofreciéndose a los perversos ojos del Carnicero. Pero eso no fue todo, si no que mientras estaba en esa posición tan comprometida, empezó a mover las caderas provocando que sus dos cachetes se mecieran como si estuviera en celo. Créanme que si no lo estuviera viendo jamás lo creería, nunca imaginé que Mamá fuera tan sensual y tuviera ese tipo de movimientos, aunque claro que siempre le gustó la música y el baile, es más, siempre los usaba como parte de sus cotidianos ejercicios, pero de aquello a esto que le estaba protagonizando al peor ser de nuestra colonia estaban bastante lejos.

Después, tomó sus bragas con ambas manos y, tras varios movimientos de subirlos y bajarlos sin llegar a quitárselos por completo, los bajó hasta sus tobillos pasando ambos pies para después lanzárselos a la cara. Don Ramón las cogió en aire y las olió intensamente sin dejar de masturbarse el bulto y los güevos. El viejo parecía un enfermo, se pasaba la braga por todo el rostro trastornado. Pero lo peor no era las perversiones del Carnicero, si no que Mamá se había sacado la última barrera que cubría su expuesto cuerpo, ahora se podía ver toda su rajita totalmente depilada y brillante por estar tan mojada. Se incorporó y volvió a girarse para quedar de cara a él, sus manos recorrían todo su cuerpo notando cada centímetro de la piel, sus pechos, su abdomen plano, sus tersas nalgas, sus muslos y su vagina la cual comenzó a acariciar con sus dedos a la vez que empezaba hacer gestos de placer por lo que eso le producía.

Pero lo que Mamá jamás pensó fue que al incitar tanto Don Ramón que era un hombre de poca paciencia, un viudo de unos 60 años y amargado, quizás por su manera de vivir la vida, no tenía ni idea de cómo tratar a una mujer cómo Mamá, ya que estaba acostumbrado a pagar por sexo y nada más. Había enviudado hace muchos años y su único trato era con las mujeres de la calle y las revistas sucias que leía. Su falta de sexo se podía notar ya que todo lo hacía con mucha brusquedad y torpeza. Su desesperación lo hacía más peligroso, que sin perder más tiempo se abalanzó sobre ella para después y cómo loco empezar a besarla y lamerla por todos lados cómo lo había hecho la vez anterior. Mi Madre ahora apoyada sobre la pared y con la poca resistencia que podía hacer intentaba cubrirse la entrepierna y empujarlo.

- ¡Abre las malditas patas pendeja, ..te la voy a meter por todos lados. ¡No te hagas la modosita conmigo.

- ¡P-por favor Don Ramón!, ..no me haga daño. ¡No haga algo que se pueda arrepentir después.. .

- ¡Cállate ramera, ..si esto es lo que he querido hacerte desde que llegaste a esta puta colonia. Muy fina, muy fifirufa agarrada de la mano del cornudo de tu Marido, tan recatada, tan arrogante y mírate ahora, ..encuerada con el Carnicero a punto de montarte. ¡Ahora abre las malditas patas!

Mi Madre comprendió que había llegado el momento, entendió que tenía que pagar su desliz con Joaquín, le iba a costar muy caro el haberse entregado al jardinero en plena calle. Lentamente y sin poder hacer nada por evitarlo fue abriendo sus piernas y así exponiendo su parte más íntima ante la ociosa vista de este asqueroso Carnicero, que cómo animal hambriento se abalanzó sobre ella metiendo rápidamente su cabeza entre sus blancos y canosos muslos, lamiéndole toda la vagina desesperadamente. “¡CHUMPS!! ¡CHOMS!! ¡CHOKS!! ¡Mmhhhh!!” El cerdo la tenía bien sujeta de cada pierna para impedir que ella las cerrara, parecía que estaba degustando un manjar, un verdadero alimento que nunca en su cochina vida debería de probado. Los delicado y rosados pliegues íntimos de mi Mamy estaban siendo devorados por la boca de Don Ramón el Carnicero. Cuando de pronto veo cómo Mamá se empezó a incomodar por algo que yo no comprendía.

- ¡AYY!! ¡NOO!, ..¡¿Q-que es eso, nooo?!! ¡Por dios!!

Increíblemente Mamá empezaba a restregar sus caderas sobre la cara de Don Ramón a cada lamida que le daba, yo no entendía el porqué, pero al parecer sabía cómo hacerlo ya que ella se retorcía cómo si estuviera disfrutando de un placer muy intenso. El asqueroso Carnicero la tenía bien sujeta de las piernas y no la soltaba ni para respirar. En eso veo como mi Madre se empezó a retorcer para todos lados y a tratar de zafarse la cabeza de Don Ramón que se mantenía bien pegada a su entrepierna. Mamá le decía que parara que se detuviera, pero este estaba empeñado en comerse ese chocho tan jugoso que por ningún motivo hizo algún destello por quererse mover. Mi Madre tuvo que apoyar su espalda sobre la sucia pared y con todas sus fuerzas con sus dos manos empujó de la frente a la cabeza de este, separándola un poco de su vulva que fue ahí que vi el motivo de su incomodidad. ¡Este desgraciado parecía lapa sin quererse soltar. Fue entonces que logré ver el porqué de Mamá al quejarse. ¡Este ser tenía una lengua fuera de lo normal, era larga y rasposa, además de que la movía cómo una culebra para todos lados.

Nunca en mi vida había visto nada igual, pero al parecer no era el único con este detalle, el Cachas volteó verme y sacando su lengua me dijo que era el orgullo familiar, que sólo los Domínguez eran portadores de dicho instrumento. Estos dos desgraciados tenían unas lenguas monstruosas, podían tocarse sin ninguna dificultad la nariz como las jirafas. Era por eso que Mamá se movía y se retorcía de esa manera, ha de ver sentido que le tocaba hasta el interior del útero con esa cosa.

- ¡Ohh! Por dios, ..¿¡q-que es eso!?- exclamó Mamá sorprendida.

- ¡Jei, jei, jei!.. No te asustes mi reyna, disfrútalo ..con esta lengua puedo sacarte muchísimos orgasmos. Vieras a todas las putas que me he traído para acá, ..las he vuelvo locas ¡Jei, jei, jei!.. ¿Haber cuántas veces te chorreas tú, pendeja? ¡Jei jei!..

Y diciendo esto volvió a meter su cabeza entre los muslos de mi Madre colando su infernal lengua entre los pliegues de su matriz, haciendo que Mamá estuviera incomoda retorciéndose en la sucia pared del local, sintiendo ese ágil monstro tocándole hasta interior de su ser. Mamá se encontraba desnuda, excepto por sus finos tacones y sus medias de encajes en negros, así como su collar y aretes. Intentó apartarle pero por el exquisito placer que sentía sus manos se le tensaban y sus ojos se perdían en blanco. Apenas lograba suplicar:

- ¡E-espere, espere ¡AYYY!! ¡AYY!! ¡OH POR DIOS!! ¡AAAHHHH!!

- ¡Mhm!.. ¡Shurp! ¿Estás lista para lo que viene a continuación pendeja? ..- Le preguntó. Mamá empezaba a temblar ante la expectativa de lo que ese viejo estaba a punto de hacerle.

El desgraciado viejo comenzó a frotar con intensidad su larga lengua sumergiéndose en la raja que hacía que mi pobre Mamy se agarrara con fuerza a la pared donde estaba recargada, aquel musculo húmedo lamía su clítoris para después ir deslizándose por toda la vagina. El viejo voraz aceleraba por momentos, notaba como el chocho de mi Madre se volvía a empapar para su vergüenza, que trataba de esforzarse para no gemir de gusto. El perverso Carnicero comenzó a succionar todos sus jugos con más fuerza. Mi Madre volteo a verle desde arriba y pudo ver que este le guiñaba un ojo. La agarró con sus dos manos por la cintura y clavó su cabeza entre sus piernas con su boca comiéndose toda su intimidad.

Mamá con su cabeza recargada sobre la pared se venció, entrecerrando los ojos, muy arrebolado su bello rostro consciente de que estaba recibiendo la comida de chocho de su vida. El maldito viejo la podía transportar al cielo con sus labios y su inmensa lengua devorando por completo su rajita. Mamá no podía evitar arquear su espalda cuando aquella lengua le tocaba los rincones más prohibidos de su sexo. El Carnicero se había arrodillado sobre el suelo separando las piernas espléndidas de la mujer de sus sueños, apoyando una sobre su hombro y la otra de pie sosteniéndola. A cada lengüetazo hábil el cuerpo divino de mi Mamy respondía con un espasmo y un gemido. Cuando me di cuenta Mamá se apretaba los pechos o se mordía los labios soportando ese exquisito gozo; sollozando de placer mientras el viejo se esmeraba con su boca y sus manos para convertir a la flamante Esposa del Empresario Tapia en su muñeca sexual bajo su completo poder.

Cuando volteé a mi lado observé que el Cachas se pajeaba con más fuerza, embelesado observando el magno espectáculo en primera fila, contemplando el enrojecido rostro de la exuberante rubia, descompuesto de lujuria, mientras la cara de su Padre se había contraído en una mueca enferma, muy apropiada para lo que debería ser la expresión general de un pervertido sexual.

El Carnicero se separó un poco, pero solo para hundir dos de sus dedos dentro de aquella rosada vagina a la vez que su lengua volvía a centrarse en el clítoris. El perfecto cuerpo de mi Mamy comenzó a tener espasmos, sus gemidos ya eran imposibles de disimular, pasaron unos segundos y su cuerpo se arqueo violentamente. Mamá sintió que tocaba las puertas del cielo, un increíble calor que subía desde sus partes y estallaba en un gemido brutal e incontenible mientras podía escuchar las risotadas del viejo complacido. Con esto, Don Ramón degustó los primeros jugos de Mamá, que los bebió cómo si de un buen vino se tratara.

- ¡Uhm! .. Parece que las Damas de Sociedad también se vienen como las sorras ¡Jei jei jei!..- dijo el maldito.

Mamá estaba recargada en la pared recuperándose del tremendo orgasmo, desde luego sí, eso había sido un gran orgasmo, creo que era la primera vez que Mamá experimentaba uno solo con las caricias de una boca. Pudo ver como el Carnicero se había levantado del suelo y se había sentado en su cochino sofá donde la había estado esperando. El viejo apunto su lado, le dio una palmada al cojín y le dijo:

- Ven aquí preciosa, ..aun no acabamos. ¡Jei jei!..- y chupándose los dedos de gusto.- ¡Mmhh!, ..delicioso. Que rico saben los jugos de una Dama de sociedad ¡Jei, jei, jei!..

- ¡P-por favor Sr, ..déjame, ya obtuvo lo que quería, ya me humilló hasta el cansancio. Se lo suplico. ¡NO MÁS!

- ¿No más?, ..si acabamos de empezar maldita ramera. Además, se ve que lo has disfrutado bastante, ..mírate, estás que te quemas ¡Jei, jei, jei!..

Y era cierto, mi Madre ya tenía otra postura. Una vez más su cuerpo le ganaba a su mente, aunque ella tratara de resistirse, su cuerpo le decía que siguiera, que no se detuviera nunca de mover las caderas y seguir disfrutando así de la boca del Carnicero. Increíblemente fue hacia el sofá y se sentó a su lado, nuevamente ella se dejaba caer sobre el sucio sofá y abría las piernas. Todo aquello le seguía haciendo morir de la vergüenza. El viejo le dio la vuelta para que quedara de espaldas boca abajo y así su perfecto trasero a su disposición.

- ¡Jei, jei!.. Disfruta pendeja, que todavía hay más, ..anda, ponte de a perrita para poder comerme tu culo también.

El Carnicero se hincó junto a mi Madre para acariciarle descaradamente el redondo y portentoso trasero, a lo que ella correspondió con un suave mugidito, delatando lo sensitivas que eran sus maravillosas nalgas. Pronto el viejo las manoseaba y apretaba con más descaro y, los jadeos y suspiros de mi Madre volvieron a empezar, para componer la sinfonía carnal de este pecaminoso momento.



Mi Madre con su cuerpo ya ardiente y doblegado por las caricias pasadas del viejo, se encontraba boca abajo mostrándole ahora su parte más carnosa para que este asqueroso se la pudiera devorar. Don Ramón tremendamente gustoso abrió lentamente aquel par de portentosos de cachetes rosados para poder observar el pequeño esfínter que ella guardaba muy secretamente al fondo de ellos. El rosadito arito de mi Madre se contraía, abriéndose y cerrándose pidiéndole más placer.

- ¡Pero mire nada más, ..qué bonito agujerito tiene aquí, Señora. Seguro que el maldito Joaquín ya te lo tronó porqué lo tienes todo reventado, no es así? ¡Jei, jei, jei!..

El viejo unió su lengua al sensible esfínter para continuar con su estímulo a la doblegada Sra. Tapia. Mamá casi aullaba y grita sintiendo aquellos dedos entrar por su vagina. Don Ramón le metía dos dedos en el húmedo túnel mientras con la lengua introducía la punta en el trémulo esfínter de mi Mamy, quien ya lagrimeaba de dicha.

- ¡Oh por dioss! ¡Umhh!! ¡Ohh.. Dios!! ¡UHMMM!!

Mi Madre con su cara desdibujada movía las caderas soportando la llegada próxima a otro agobiante orgasmo que Don Ramón volviera a regalarle cómo la ves pasada, pero este no tenía esas intenciones, con su mano gruesa y pesada le soltó un tremendo nalgadón que se pudo escuchar hasta afuera del local. “¡SPLASHHHHSS!!!”

- ¡AAAAAHHHHHH!!!- Gritó mi Madre al sentir el terrible manotazo.

- ¡Que creíste pendeja?! ..que sólo ibas a disfrutar tú. ¡Claro que no maldita piruja!, ..si quieres cariño vas a tener que ganártelo desgraciada.

Realmente Don Ramón quería humillar a Mamá. Quería que ella se lo pidiera, que lo montara, la quería convertir en una más de sus fervientes putas, aquellas mismas que se cogía ahí mismo en su Carnicería, en ese mismo sofá. Se levantó y de un fuerte tirón se bajó los calzoncillos volviéndonos a mostrar su gruesa verga ligeramente erecta meciéndose por encima de esos enormes güevos. Se sentó en una silla vieja y con una sonrisa en su rostro y mirándola a los ojos le ordenó:

- ¡A ver maldita ramera, ..quiero que me estés meneando la cola aquí dónde estoy. ¡Quiero que me calientes para que te coja, quiero que me supliques que te meta toda la verga.

Por algún motivo aquello activó algo en su cabeza. Ahora se sentía tremendamente sensual y deseada por ese macho que la dominaba, primera vez que mi Madre observaba a los ojos a Don Ramón y no le aborrecía. Fue como si su cuerpo activara de pronto un magnetismo sexual a ese hombre. Se sintió rendida tras las caricias que le propinaba ese cerdo, se sentía atraída por él y feliz de encontrar un macho como este para que la calmara.

Era una locura, pero desde aquel día del chantaje con Fernando, Mamá ya no era la misma, casi no dormía en las noches. Se sentía inquieta bajo las sábanas pesadas, la ropa interior se le hacía incómoda y su cuerpo el solo recordarlo la abrasaba. Recuerdo que en ocasiones se levantaba en la oscuridad, poco a poco y en silencio, furtiva, y paseaba de puntillas por la casa para comprobar que yo me encontraba dormido. Volvía entonces a su habitación, entornaba su puerta que sin imaginar que nunca estaba sola, pues mis cámaras la seguían en todo momento.

Terminaba por encerrarse del todo y esperaba unos segundos como temerosa de estar haciendo algo mal. Cuando por fin se sentía segura, amparada por la oscuridad de la noche, se situaba frente su espejo y contemplaba la exquisitez de sus curvas. Aunque no tuviera contacto con algún hombre en su vello púbico brillaba de humedad, tenía que admitir que esos hombres tenían razón, llevaba una puta dentro. Siempre había sido acosada por los hombres. Lo alta y delgada que era. Los esfuerzos rutinarios para mantener su físico habían torneado sus piernas, su vientre estaba plano, su trasero lo notaba más duro, más suculento, y sus pechos siempre firmes a pesar de su pasada maternidad. Mamá a sus 37 años estaba en plena forma. Siempre había llamado la atención de los hombres, porque era una de esas pocas mujeres de figura esbelta y pechos grandes. La talla de sus caderas contrastaba con su fina cintura. Al estudiarse en el espejo, se sentía deseable que comenzaba a ser en esos días un ritual. Luego empezaba con las caricias y después todo aquello que les he contado.

Pero lo más sorprendente de todo fue que Mamá ya no dijo nada ni protestó a eso tan vil que el viejo le ordenaba, si no que totalmente sumisa se levantó del sillón y fue en busca del viejo para que terminara domándola, pero al hacerlo en seguida Don Ramón la detuvo, le apuntó al suelo dándole a entender que se aproximara a él de rodillas como una esclava. ¡Esto era demasiado, por demás degradante, como se le ocurría a este viejo asqueroso pensar que mi linda Madre iría como tal en busca de sus sucias caricias? Pero Mamá tenía una y mil maneras para sorprenderme. Se fue poniendo de rodillas para quedar ágatas en el suelo como este le había ordenado, y no solo eso, si no que empezó a gatear hasta dónde se encontraba él viejo. ¡No lo podía creer, hasta donde llegaba el rotundo cambio de mi Madre? ..

Y si aquello era por demás decepcionante para mí, le dio la espalda y empezó a mover las nalgas de un lado a otro cómo él se lo había pedido. ¡Mi flamante Madre le estaba bailando como una cabaretera. Sus grandes tetas se mecían al vaivén de sus caderas, ya que al estar tal postura sus rotundos pechos colgaban permitiendo que se movieran libremente. Don Ramón estiró su mano y le soltó otro tremendo golpe en el culo que la hizo levantarse para frotarse el cachete, “¡SPLASHHH!!” Con el tremendo nalgadón que le dio el maldito, el glúteo derecho de mi Madre se puso al rojo vivo de inmediato, fue tanto que se le podían ver los dedos dibujados sobre su blanca piel. Mamá ahora con miedo volvía a ponerse en esa posición esperando nuevamente una caricia u otro tremendo golpe.

- ¡Jei jei!.. Así me gusta, que seas obediente mi amor. A ver, acércate, ..mereces que te coma otro ratito.

Cosa que tampoco se negó, es más, le ofreció nuevamente su trasero en popa para que Don Ramón pudiera disfrutarlo.

- ¡Jei jei!.. ¿Tu Marido te chupaba el culo?..- preguntó.

- No.- respondió Mamá con rotunda vergüenza.

- ¿Quieres que te chupe el culo como una cochina?

- Sí..- respondió Mamá con el rostro rojo de pena.

- Chúpame el culo Papi, ..así quiero que me digas ¡Jei jei!..

- ...- Mamá se tomó unos segundos para responder.- Quiero que me chupes, ..maldición.

- ¡No no, no pendeja. ..así no ganaras más que otros putos azotes. Una vez más, ..quiero..qué..me..chupes.. el culo Papi.

Mamá se encontraba tremendamente avergonzada, pero era lo que justo quería, sentirse así, dominada, manejada por ese ser tan asqueroso y vil, que la usara, que la domara y que la hiciera sentir como todas aquellas putas que seguro las ponía como la tenía a ella ahora. Cerró los ojos y respondió entre dientes.

- Quiero que me chupes el culo, Papi.

- ¡Jei jei jei!..-rio complacido.

El viejo se incorporó y se encogió frente a ese culo blanco y carnoso. Mamá sin que nadie le dijera plantó la palma de sus manos en cada una de sus nalgas abriéndolas para este, exponiéndole toda su intimidad a ese cerdo. Si, ahí estaba mi Mamy, la flamante rubia que todos los días pasaba en las mañanas haciendo sus ejercicios, contoneándose de un lado a otro enfundada en sus exquisitas mallas y shorts cortos. Ahora, abriéndose las rotundas nalgas para que el ser más asqueroso de esta ciudad pudiera deleitarse de ellas. El viejo jamás en su cochina vida pudo soñar el momento en que se encontraba ahora, tenía frente a si las nalgas más carnosas y exquisitas de esta ciudad, y sonriendo triunfante hundió la cara en la raja rosada, esparciendo su enorme lengua por encima del ano, olisqueando como un perro en la basura mientras él se la machacaba inclinado ligeramente hacia delante.

El viejo aprovechando que tenía separado aquel par de portentosas nalgas fue para colar así su tremenda culebra que traía en la boca... “¡AAAHHHH!!!” Sólo eso atinó a decir Mamá con el tremendo placer que aquello le provocaba. Don Ramón estaba cómo loco comiéndole el culo a mi Madre, mientras que ella curvada hacia delante se retorcía poniendo los ojos en blanco de tanto placer que recibía. Mamá estaba perdida tras caricias del Carnicero, percibiendo el estimulante y fresco cosquilleo de aquella monstruosa lengua. Ella no pudo soportar tanto placer, soltó uno de sus cachetes para meter su manita derecha entre sus piernas para estrujarse la vagina, dejando la izquierda para seguir abriéndose el culo.

El Cachas aun lado mío los miraba extasiados, se miró la verga empapada y aceleró los movimientos comprobando cómo le caían numerosas gotas de leche. ¡Estaba eyaculando el muy cerdo, se trataba de un líquido espeso y amarillento. Se formaban pequeños charquitos en el suelo. Volvió a asomarse por uno de los agujeros observando a su Padre lamiéndole el culo a mi Madre.

Después de unos minutos de estar recibiendo tremendas lamidas, mi Madre empezó a convulsionarse nuevamente, se le avecinaba otro placentero orgasmo, quizás aún mayor que el anterior, porque se retorcía y se empinaba más para que la lengua de ese viejo pudiera llegar aún más lejos. Al ver el rostro de mi Madre tenía los ojos en blanco, parecía que fuera a desfallecer de tanto placer, este mendigo viejo con su monstruosa lengua la estaba matando de tanto placer, estoy seguro que era capaz de convertir a cualquier monja en una puta de callejón. ¡Y lo estaba logrando con mi Madre, que ya ni se quejaba, si no que aullaba de tanto placer que recibía.

- ¡Aahhh!! ¡Uhmm! ¡QUE RICO CABRÓN COMO ME COMES!! ¡AAAhh!! ¡MÁS!, ¡MÁS VIEJO MALDITO!! ... ¡CÓMEME CABRÓN!!! ¡TRAGAME ENTERITA CON TU RICA LENGUA!!! ¡¡AAAhhh!! ¡QUE BIEN ME COMES CABRÓN!!- le gritaba.

Mamá estaba cómo loca recibiendo otro orgasmo cuando Don Ramón se detuvo por completo. Mi Madre al instante volteó a verlo y trató de repegar nuevamente sus blancas nalgas a su boca para terminar el orgasmo, pero este ya no quiso seguir, se volvió a enderezar y se fue a sentar.

- ¡¿QUE PASA!!, ..¿p-porque se detiene? ..

- ¡Crees que tu nomás vas a disfrutar maldita ramera?, ..ven acá, acércate. Te enseñaré el verdadero chorizo de esta Carnicería ¡Jei, jei, jei!..

Mi Madre volvió a su realidad, se había olvidado de la verga de Don Ramón, esa verga asquerosa llena de nata de semen que de seguro no se había lavado en meses. ¿Era justo el trato no?, si quería terminar su orgasmo tenía que chupar esa cosa asquerosa. Mamá volteó a verla con asco y repulsión. Si en si el cuerpo de don Ramón era asqueroso, ahora imaginen su cosa. Ese falo llenos de pelos rizados oscuros con unos tremendos güevotes colgando de sus muslos, sinceramente era lo más desagradable que yo había visto en mi vida (y miren que ya había visto a Fernando).

- Ande acá Señora, ..péguese cómo becerrita ¡Jei, jei, jei!..- le decía el muy cabrón mientras se la pelaba.

- P-por favor Don Ramón, ..n-no me obligue hacer eso.- le rogaba Mamá sin dejar de ver esa cosa colgando de sus gordos muslos. 

- ¡Ven acá maldita zorra, ..no me obligues ir a buscarte.- le amenazo.

Una vez que Mamá se postró ante él, este comenzó a besarla nuevamente, el cuerpo desnudo de mi Mamy lo tenían enloquecido. Ella solo se dejaba, el estar en aquellas condiciones, en una carnicería mal oliente la tenían choqueada emocionalmente. Don Ramón le soltó la boca para bajar a chuparle las tetas, mi hermosa Madre sentía el pestilente aire que corría por todo su cuerpo.

- D-Don Ramón, por favor.. no me haga hacer eso.. snifsss!!- le suplicaba por no hacerle la felación.

- ¡Callateeee!!,- le gritó enfurecido mientras se pasaba de un pecho a otro, haciendo que a Mamá se le erizaran todos los bellos de su cuerpo debido al estupor. Luego continuo vociferando.- ¡Tú te lo buscaste pendeja!!, ..tantas veces que has pasado meneándonos estas pinches nalgotas a todos para que todos las veamos. Si supieras cuantas puñetas me he ajusticiado a tu favor me entenderías, ¡Jei jei jei!.. Te he deseado tanto que ni te imaginas, ..ya perdí la cuenta de todas las pajas que me hice en tu honor culona. ¡Pero por fin llego este día, ..por fin se le hizo justicia al Sr Domínguez. ¡Jei jei!.. ¡Todos los putos años observando a mujeres bonitas como tú, ..casadas solo con hombres ricos y poderosos, ..despreciándonos por ser pobres y nacos. Porque eso es lo que ustedes hacen, ..piensan que todos los pobres no nos merecemos su cariño. ¡Pero de aquí no te vas hasta salir convertida en mi mujer, comprendes? ¡Entiendes pinche putaaaa!!!

El indeseable Don Ramón la sujetó de los hombros y muy lentamente la fue hincando en el suelo frente a sus piernas. Mamá sabía lo que se le vendría y lo que estaría obligada hacer, pero el viejo como un verdadero energúmeno ubicó su gruesa y pestilente verga entre sus dos pechos mientras con las dos manos las juntaba y apretaba para comenzar el mismo a darse un placentero vaivén de tetas practicándose la mejor rusa que jamás en su vida había experimentado. Mamá veía en primera fila y por primera vez las dimensiones de la tranca del Carnicero. No entendía como estos seres tan pestilentes y de físico nada agraciados tenían tremendas herramientas entre las piernas, (la verdad era que yo no sabía si Papá era agraciado en este tema), pero por los ojos que pelaba mi Madre observando aquella gruesa barra de carne caliente, que estaba llena de venas rojas y verdosas se habría paso en sus pechos.

Lo cierto era que a medida que aquella punta roja se asomaba y desaparecía entre sus grandiosas tetas su pecaminosa vagina le iba exigiendo, pulsando cada vez más exquisito, sin poder evitarlo lentamente comenzaba a desear aquel amoratado glande como si este fuera un objeto de valor preciado más que como un vil instrumento con el que le mancillaban y violaban aquellas partes de su cuerpo. El asqueroso Carnicero viéndose satisfecho por el momento se apartó de ella y la agarró violentamente del cabello haciendo que se quedara de rodillas, para comenzar a restregarle toda su cochina verga por sus carnosos labios. Mamá los mantenía cerrados y lloraba, se resistía, pero ese fuerte y penetrante olor a camarón que ella ya bien conocía (de Fernando) se le introducía por sus fosas nasales. El viejo era bastante anti higiénico, tan vulgar, y eso sumado a que la tenían tirada en el mugriento suelo, el estar totalmente desnuda en su cochina Carnicería que más parecía un basurero, con un viejo odioso y apestoso intentando hacer que ella le mamara la verga, terminaron por calar hondo en el acalorado temperamento de mi Madre.

- ¡Que te pasa?!, ..¡no te gusta mi palo o qué? ..

- ¡No me obligue por favor Don Ramón, ..no me gusta hacer eso.

- ¡No me obligues a agarrar el puto cuchillo pendeja, ..porque soy capaz de matarte y violarme tu pinche cuerpo muerto.

Ante la atemorizante amenaza, Mamá lentamente con la mano agarró la pestilente punta y se la acercó para besarla, pero al estar casi con la punta en los labios pudo percibir ese asqueroso olor que desprendía. El rostro de mi Madre se descompuso, ese terrible olor que desprendía ese falo era horrible, tanto que hizo que inmediatamente se retirara y le dieran horcajadas.

- ¡Grogh!! .. E-es que, ..es que huele muy feo. No puedo, ..así no puedo.- le suplicaba.

- ¡Pues aquí no es de que quieras, pendeja ..aquí es de que te la tienes que tragar, desgraciada!!..

De su hermoso cabello la sujetó para que así, lentamente pudiera ver cómo esa verga asquerosa se metía entre sus labios. El rostro de Mamá se desfiguró al sentir en su exigente paladar el agrio sabor del semen que tenía pegado en los costados del prepucio. Mi Mamita no tuvo otra opción que cerrar los ojos y degustar la asquerosa nata que se le resbalaba por la garganta.

- ¡Ya vez, que rica está!, ..ahora si Mamacita, dale gusto a tu macho ¡Jei jei jei!..

- .. ¡Nogh!! ¡sague! ¡asgueroghhh! Mhmm!!!!- intentó exclamar Mamá con el rostro descompuesto.

- ¿Que dice la Señora?, ..no le entiendo. Hable después de que termine de comer ¡Jei, jei, jei!.. Que falta de modales. ¡Jei jei!..

El fuerte olor a pescado mezclado con semen se fue musitando con el dulce y mentol de sus labios, que después de haber luchado y el haberse negado, simplemente abrió sus labios, dejando entrar en su boca toda aquella mal oliente y salada verga. A Mamá no le quedó de otra que hacer su estómago chico y soportar las arcadas que le provocaba meterse eso en su boca, pero una vez que su misma saliva venció el rancio aroma se dispuso a darle la mejor mamada de su vida. Y aunque la verga de Don Ramón era más pequeña a comparación de otras que había recibido ya, está la tenía bien parada y mi Madre sin problemas se la depositaba hasta la garganta. Don Ramón desde arriba podía ver perfectamente y sin problemas cómo su falo se limpiaba y salía reluciente, para después guardarse completamente entre los labios rosados de mi Madre.

- ¡Jei, jei, jei!.. ¡Pero si mira nada más, ..que escondidito se lo tenía la Señora. ¡Si es toda una glotona, ..no creo que lo haya aprendido con su Maridito ¿verdad pendeja?

Este comenzó a sencillamente follarse la boca, intentando meterle la tranca hasta la faringe mientras le agarraba firmemente de los rubios cabellos para que no se le escapara. Mi pobre Mamita se atragantaba entre su propia saliva, tenía la boca rebosante de verga y líquidos pre seminales mezclados con semen, que por cada vez que la tranca se le salía de la boca, esta salía bañada de babas que caían circundando los enormes güevos de Don Ramón, y que hacían un viscoso puente entre la barbilla de mi Mamy y las pesadas pelotas del Carnicero, eso alternado con los seguidos atragantamientos en que ella vomitaba por sus narices pequeños cordones de babas, que daban la impresión de que desfallecería en cualquier momento.



- ¡Pero si quién la viera Señora. ¡Jei, jei, jei!.. Tan mojigata, tan fina que se miraba de la mano de su Marido y ve, ..si te encanta la verga ¡Jei, jei!..

- ¡Noggrr!! ¡pogh!! ¡fagorgghh!!

- ¡Quiero que me veas a los ojos con mi verga bien enterrada en tu garganta!, ..y no la saques hasta que yo te diga!!

Don Ramón se fue haciendo para atrás pero sin evitar que Mamá se soltara un centímetro de su cochina reata. La pobre tuvo que caminar de rodillas hacia delante con avances cortitos y forzados. El viejo se acomodó en su silla mientras mi Madre intentaba a toda forma acumular aire. Una vez desparramado en la silla le fue sambutiendo todo el miembro hasta chocar con su asquerosa mata de pelos. Era increíble lo que estaba viviendo ahora, mi hermosa y despampanante Madre que no hace menos de 1 hora se encontraba a mi lado cuidando de mí y escuchando sus consejos de Madre protectora y principal estandarte del apellido Tapia.. ahora, hincada con la verga del Carnicero hasta la campanilla. Su bonito rostro pungido y perlado en sudor se perdía entre aquel feo matorral de pelambre, que para aumentar su tortura estos se le metían por la nariz impidiendo su respiración.

Y así, en cuatro patas se quedó viéndole a los ojos mientras este con un cinismo le sobaba las mejillas cómo a una niña pequeña. Mamá con su trasero en popa apuntaba hacía nosotros, lo que hacía que el Cachas se meneara la verga más rápidamente intentando despertarla para volvérsela a pelar.

- ¡Oohh!! ¡Que bruta está tu Madre soquete. ¡Mírala, comiéndose la verga de mi jefe a cuatro patas y apuntando el culo a dónde está su hijo empalmado ¡Jai, jai, jai!..

No me había dado cuenta que el Cachas se me había quedado observando por lo que no pude evitar que observaba mi bochorno. Tenía mi pene a tope y el infeliz se mofaba de mi realidad con su falo ya desguanzado entre sus manos. Yo estaba realmente apenado, no quería que el Cachas me viera en esta situación tan bochornosa, uno porque me tacharía como un enfermo al estar empalmándome de la violación de mi Madre, y la otra porque me humillaría así por el resto de mis días, si de por sí ya era bastante humillación presenciar todo esto.

Traté de tranquilizarme pero sólo al ver la escena de mi Madre con Don Ramón era inevitable pensar en otra cosa. Mamá completamente doblegada esperaba la orden para sacarse la verga de la boca, pero Don Ramón no decía nada, quería seguir teniendo toda su cosa en la garganta. Los tabiques nasales de Mamá se abrían y cerraban tratando de acaparar todo el máximo de aire posible, pero para su mala suerte, aquellos pelos púbicos le tapaban la nariz haciéndole casi imposible el poder respirar, lo cual por el tiempo que tenía en tal situación se le empezaron a llenar los ojos de lágrimas. Ella intentaba de no moverse para no sentir arcadas ya que el más mínimo movimiento empeoraba su situación. Poco a poco se le empezó a llenar la boca de saliva, que al mantener la boca tan abierta tanto tiempo estas empezaron a escurrirle de los labios en un chorro de baba.

Mi Madre con el llanto en los ojos trataba de rogarle que la sacara que ya no podía aguantar más, pero este más bien lo hacía de castigo, para que se diera cuenta de quién tenía el control en éstos momentos.

Cerca de minuto y medio mi Madre mantuvo la verga de Don Ramón en su boca, hasta que su garganta llegó a su límite y se le vinieron rotundas arcadas, que ya eran cada vez más inevitables. Fue entonces que el vil Carnicero satisfecho ya con el castigo le sacó rápidamente su falo trayéndose con él infinidad de baba de su boca. Al sentir su vía traqueal vacía mi Madre empezó a recuperar todo el aliento que durante un buen rato le fue arrebatado.

- ... ¡AAAAAhhhhh!! ¡Cofff!!, ¡coff!! ..¡Ah!, ¡Ah!, ¡Aah!

- Ya, ya.. Ven acá, levántate, ..quiero que te sientas sobre mi chorizo. ¡Jei, jei, jei!.. Te lo has ganado.

Mamá secándose las lágrimas y limpiándose la boca se incorporó lentamente. Estaba irreconocible, si minutos antes ella era la misma cara de la perfección y el glamur, ahora no se podía decir si era ella. Llevaba su pelo revuelto y sudoroso, su maquillaje ya había desaparecido de sus labios, tenía sus rodillas adoloridas de tanto estar hincada, partes de sus piernas tenían manchones colorados, sin mencionar que se encontraba rotundamente cansada y había sido azotada como una niña.

- Ya sabe lo que tiene que hacer Señora.- le dijo el Carnicero.

- ¡No Don Ramón, no me la meta, ..por favor, no me viole.- imploró ella sabiendo que no le haría caso. El viejo en estos momentos ya no le importaba si ella quería o no.

El viejo ya desesperado por metérsela de una buena vez, la empujo nuevamente de espaldas para que le diera las nalgas y así poder quedar sentada sobre esa cosa que le pretendía meter.

- ¡Ahora si la vas a sentir toda puta, ..te la voy a dejar ir hasta los güevos.- le decía Don Ramón a la vez que la acomodaba entre medio de sus gordos muslos, y a la vez que miraba en todas direcciones, presintiendo que eran observados

Mamá casi por compromiso le pedía:

- ¡Déjeme Don, dejemeee.. ya no me lo haga!!!

Cosa que para el viejo más que una súplica era una petición. Para este tipo de enfermos siempre creen que sus presas están deseosas y que en todo intento de negación y de arrepentimiento solo sirven para incitar. El cochino Carnicero una vez que ubicó la punta de su grueso y palpitante chorizo lo mantuvo acariciándole el culo y la raya para prepararle, le rosaba solo el glande sobre sus sensibles y húmedos orificios. Claro que las palabras soases a su persona seguidas con  fuertes palmadas se mantenían sobre sus nalgas. “¡SPLASH!! ¡SPLASHHH!!!” Para el mal karma la excitación de mi Madre poco a poco la dominaba de nuevo, su cuerpo se doblegaba cada vez más, el viejo estaba explotando el lado sumiso de mi Madre a la perfección, la estaba haciendo desear por su falo, hacerla rogar para que se la metiera. Ahí estaba ese viejo maldito, manoseándola y admirando todo su cuerpo desnudo a excepción de sus medias con liguero adornando sus muslos. Mi Madre con sus piernas bien abiertas sobre él, esperaba la orden anhelada para sentarse sobre esa vara de carne y venas, por dios veía en sus ojos las ganas que tenía por qué se lo metiera.

Se volteó a mirarlo y sus miradas se encontraron, la sonrisa malévola del Carnicero la hacía sentir dominada y descontroladamente ardiente.

- ¡Tómala, es tuya Mamacita ¡Jei jei!..

Mamá sabiendo ya lo inevitable y que sus suplicas poco a nada le servían para evitarlo, (además de que poco a poco su cuerpo empezaba a doblegar su razón). Con su mano cogió aquel chorizo palpitante y la dirigió hacia la entrada de su húmeda vagina.

- ¡P-por favor Don Ramón.. ¡Ah!, ¡Aah!.. No se desquite de los ricos conmigo. M-miré que yo nunca le he faltado al respeto ni le he insultado, ..por lo que más quiera no abuse de mí. ¡Uuuyyy!! ¡Ah!, ¡Aah, por dios! No quiero sentir su cosa dentro de mí. ¡Por favor Don Ramón, no me meta esto ¡Uyy!- le decía mirándolo a los ojos en forma suplicante, mientras ella misma restregaba su culo sobre esa cosa.

Pero el Carnicero, haciendo caso omiso de las suplicas, puso sus manos en la cintura de mi Madre y de un solo empuje le introdujo toda su gruesa longaniza, con tanta fuerza y tan profundo que ella no pudo impedir que soltara un grito. “¡....AAAAHHHHHHHH!!!!” Afortunadamente Mamá se encontraba bastante húmeda por lo que lo sintió entrar de una y limpiamente. El Carnicero comenzó a bombear con fuerza debajo de ella. El desgraciado sumamente caliente metía y sacaba, entrando y saliendo mientras le repetía por cada feroz apuntalada y sumamente excitado:

- ¡TOMA PENDEJA!… TOMAAA!!! SIÉNTELA TODA REVERENDA PIRUJA!!- le gritaba viejo desquiciado.- ¡Te gusta verdad?.. te gusta que te la metan en la calle y en pinche suelo, verdad pendeja?

Mamá solo se dedicaba asentir las tremendas estocadas que recibía sentada, miraba al techo seguramente pensado en mí, en su casa, su lugar de resguardo del cual no hubiera salido este día. Pero Don Ramón quería verla y sentirla como una de sus putas:

- ¡CONTESTAME PINCHE PUTA!!! .. ¡TE GUSTA QUE TE COJAN ENTRE LOS PINCHES CALLEJONES?!!!… Todavía recuerdo ese día del velorio, ..bien chula y Mamacita con ese vestido presumiendo, dejando impactados a todo aquel que veía a la viudita, ..pero ahora, así te tengo pendeja, brincando sobre el chorizo de Don Ramón, ¡Jei jei!.. CONTESTA!! TE GUSTA LO QUE TE ESTOY HACIENDO AHORA?!!

Esto ya fue mucho para Mamá, que como una verdadera enajenada comenzó a mover sus caderas al mismo ritmo en que el Carnicero se la metía. Pronto se encontró ella saltando sobre ese grueso chorizo, que nuevamente estaba bastante mojada, su rostro era todo un poema, pues aun trataba de disimular que aquel viejo asqueroso cincuentón la estaba haciendo disfrutar como nunca.

Sus pechos saltaban arriba y abajo mientras la verga del Carnicero entraba y salía de su más recóndito ser. El viejo se incorporó un poco, haciendo que ella misma al igual se levantara, quería ver esas nalgas mover, quería mirar por donde se la metía. Le dijo que en esa posición no se veía nada. Mamá seguía dando saltos encima del viejo el cual se había incorporado para tener algo más de dominio de la situación haciendo que ella se inclinara un poco hacia delante. El Carnicero se levantó algo más y aumento la fuerza de sus embates, ahora la agarraba por las caderas y se la empujaba hasta introducirle toda su verga, logrando que sus grandes y pesados güevos golpearan la vagina de mi Mamita.

El cerdo disfrutaba de todo su cuerpo, sacaba su cochina verga entera y se la volvía a meter entera.

- ¡DIMEE!!, DIME QUE NO TE GUSTA LO QUE TE ESTOY HACIENDO PENDEJA!! DIMELOOO!!

- ... ¡SIIII!!! ¡AAAYY SI MALDICIÓN SIII!!! ¡SI DON RAMÓN!! ME ENCANTA COMO ME LO ESTA HACIENDO!! ¡MHHHMMM!!… ASI ASI .. RI... CO!!!!

- ¡DIME QUE ERES MI PUTA CALIENTE PENDEJA.. DILOOO!!!- Don Ramón cada vez empujaba más fuerte, para mantenerla en aquel estado de apremiante calentura.

- ¡NOOO, AAAYYY!!! ¡Y-YO NO SOY LA.. P-PUTA DE NADIEE NOOOHHH!! AAAAhhh!!… OOOhhh!!…

- ¡COMO PUTAS MADRES NO!! .. ¡SERAS MI PIRUJA PERSONAL, VENDRAS AQUI CUANDO YO TE LO PIDA Y SE ME INCHEN LOS PINCHES PUTOS GUEVOS PENDEJA!! .. VAMOS DIME QUE SI RAMERAAA!!

- OOOhhh!!… ¡ NO POR DIOS NOOO!!! ¡JAMÁS VOY A DEJAR QUE UN VIEJO COCHINO COMO USTED ME ESTE... ¡UUUYY!!! ARRGGHHH!!! ME ESTE USANDOOO!!! ¡Diosss!!! Diosssssss!!!!!

- ¡Ven acá puta.- se detuvo pero solo para irse al sillón y estar más cómodo.-¡Así no pendeja!!, ..date vuelta, quiero verte a los ojos. Quiero ver cuando te sientes tu sola y te sambutas todo mi chorizo al estilo Don Ramón ¡Jei, jei, je!..

El Carnicero se acomodó en el sucio sofá, recostándose sobre ambos cojines para no resentir en su espalda el peso de su propio cuerpo y el de mi Madre, dejando que sus piernas gordas quedaran abiertas y sueltas, para que Mamá aun en estado apremiante sin igual pudiera montarlo y tuviera mayor “maniobra”. Así que nuevamente atestigüe embelesado y preso del mayor morbo de mi vida, incluso mayor que el que me había dominado la primera vez que la observé desbocarse con Fernando, cómo la flamante y altiva Sr Tapia perdida en un deseo irrefrenable, se colocaba a horcajadas sobre las caderas del obeso y sudoroso Carnicero.

Mamá no lo dejó de mirar ni cuando este la sujetó fuerte de las caderas para posicionarla sobre su vientre. Increíblemente fue ella misma la que tomó el tieso miembro y lo guio a su húmeda cavidad. Mi Madre y el viejo suspiraron al unísono cuando el hinchado glande desapareció entre los labios vaginales. Mamá se dejó caer despacio, empalándose ella misma en aquella barra de carne y venas, hasta que su vientre blanco y plano topaba con la sebosa piel del Carnicero. Al no ser una verga tan larga no hubo problemas a la hora de metérsela y así fácilmente quedó sentada sobre la pelvis del viejo Ramón, el cuál con todo el descaro colocó sus manos sobre su nuca cómo triunfador, mientras que mi Madre empezaba a subir y a bajar enterrándose ese chorizo que tanto presumía.

Su gruesa cosa se abrió paso en su interior cómo un potente taladro. Le sacaba pequeños quejiditos y pujidos ahogados, la incomodidad y el placer se mezclaban de forma exquisita entre sus piernas. Mamá se quedó ahí por un momento, con todo aquel chorizo dentro de ella. Jamás había experimentado tal cosa, una mujer de su clase y de su nivel social sentada sobre un cochino Carnicero. La calentaba de sobre manera pensar en cómo se había dejado poseer por este cochino viejo; la idea era repetitiva en su cabeza, no podía dejar de excitarla. Mi pobre Mamita empezaba a subir y bajar sobre la tranca del asqueroso viejo, mientras que él se degustaba estrujándole los senos a placer.

El pene vibraba y emanaba sensaciones inefables al cuerpo de mi Madre, sincronizándose ambos para copular. Mientras el asqueroso manoseaba el magnífico busto de su cuerpo, ella empezó la inigualable cabalgata. Mamá tenía su cara muy enrojecida. Enseguida empezaron los embates fuertes, que al estrellarse sus grandes nalgas con los enormes güevos de Don Ramón el único sonido que se escuchaba en esa pocilga era un: “¡PLOFF!!, ¡PLAFF!!, ¡PLOFF!!, ¡PLOFF!!”

El viejo con su mano derecha manipulaba ambos pechos, jugaba con uno y le daba leves manotazos al otro, con la izquierda acariciaba las perfectas nalgas, que poco a poco iban chocando con mayor rapidez contra sus robustos muslos. Increíblemente Mamá no pudo más mantener esa pose, se inclinó y abrazó al viejo, sus portentosos pechos restregándose contra el rostro de este. Los fornidos brazos del Carnicero la aprisionaron, cuyas caderas redondas y apetitosas se movían casi mecánicamente, velozmente, resonando como aplausos grotescos el choque estrepitoso de las carnes.

Mamá se empezaba a quejar, eran gemidos de puro placer que le soltaba al oído, quizás estaba excitada más de la cuenta por el morbo que significaba ser poseída por un ser como ese. De pronto empezó el violento mete y saca, la tenía bien agarrada de la cintura y la empujaba hacia él con la misma fuerza que la estaba clavando. Mamá estaba botando salvajemente sobre su horrible pansa. Tenía las piernas cerradas dejándose caer violentamente, sus pechos se bamboleaban para todos lados y se restregaban contra la cara de este, daban el espacio perfecto para que el viejo las babeara y chupara al antojo. La tenía montada cómo a una sensual jinete. Don Ramón ya estaba viejo y su condición ya no era la misma porque enseguida empezó a sudar a chorros, cómo marrano (aunque ya se descubrió que los cerdos no sudan); con su boca le succionaba fuertemente los pezones, los estiraba y los mordía cómo si estuviera desgarrando un filete de carne del que él mismo vendía. Realmente quería extirparle las tetas porque las estiraba con violencia haciendo que salieran pequeños quejiditos en mi Madre, dejándoselas coloradísimas de tanto magreo.

Mi Madre ya no paraba de brincar y moverse sobre su barriga, sintiendo las ásperas manos de Don Ramón magreando con descaro sus portentosas nalgas, que enseguida con la punta de uno de sus dedos lo empezó a meterse entre la raja, quizás buscando su apretado ano, provocando con eso que Mamá parara las arremetidas de cadera para retorcerse del placer. Mi Madre estaba cómo yegua desbocada sintiendo cómo le manoseaba el ano y le succionaban las tetas cual becerro con hambre. El desgraciado Carnicero la estaba jodiendo de lo lindo, ante la mirada atónica de su hijo y la mía.

De pronto sintió la lengua de Don Ramón queriendo volver a entrar en su boquita fresca desde abajo. Mamá volteó y lo vio a los ojos para dedicarle un rostro que jamás había visto. Abriendo su boca permitió sin más que esa monstruosidad entrara de nuevo entre sus labios. Mamá misma le buscaba para besarlo, y en otras ocasiones se convidaban para meterse la lengua. La asquerosa lengua de Don Ramón entraba hasta el interior de la garganta de mi Madre, la cual lo recibía ya gustosa y sin ascos, cómo recibiendo al mejor de sus amantes y correspondiéndole entregada al inmenso placer que este le brindaba.

- ¡Mira soquete, ..parece que mi jefe ya domó a tu Madre, ¡Jai, jai, jai!.. ¡Mira cómo la tiene a la muy putona, ..al parecer ya vamos a ser hermanitos ¿no? ¡Jai, jai, jai!..- Me decía el horrendo Cachas mofándose de mi total humillación.

Yo miraba con rencor al Cachas por burlarse de mi Madre, pero no sabía a quién más odiar, a él por sus comentarios o a mi Madre por ser tan descarada y entregarse de esa manera a ese viejo asqueroso. Don Ramón seguía llenando de “chorizo” a Mamá, cuando de pronto se cansó de estar sentado y deteniendo sus caderas le dijo a Mamá que se quitara, que se quería acostar en el piso porque así sería más cómodo. El viejo extrajo su pene erecto y reluciente con los néctares íntimos de mi Madre, quien temblaba y resoplaba, poseída por la más sofocante lujuria.

Mamá tenía la cara desencajada, estaba toda sudada y sus mejillas estaban al rojo vivo. Se levantó y se quedó a la espera de lo que pretendía el viejo. Don Mario se puso de pie y tirando unas cajas viejas para colocarlas de cama se tiró de espaldas sobre ellas, nuevamente apunto su verga al cielo para que mi Madre lo volviera a montar, la cual ya cómo estaba encarrilada no tardó mucho en suponer lo que pretendía, y ni tarde ni perezosa totalmente sumisa se volvió a trepar encima de él e insertar la grueso vara en la chocha, pero ahora sin dejar de verlo a los ojos.

- ¡Maravilloso, simplemente maravilloso, ..¡quien lo fuera a imaginar, ..de verdad que sabes coger como las putas cabrona. ¡Jei jei jei!..- exclamó el Carnicero, fascinado, mientras le propinaba suaves nalgadas, cuyo trasero ascendía y descendía vertiginosamente a lo largo de su chorizo palpitante.

- ¡COGEME DURO CABRÓN!!!- le gritó repentinamente mi Madre.

Don Ramón le dijo que le pusiera las tetas en la cara, para así poder colar entre ellas su tremenda lengua que hacía que mi Madre se volviera loca. Y así con ella encima, colocó sus manos sobre cada nalga y se las fue abriendo, dejando expuesto en su totalidad su rosado agujero. Que sin previo aviso se chupó un dedo y lo dirigió a su conducto anal. Mamá enseguida comprendió lo que prendía ese asqueroso y trató de detenerlo sujetándole la mano, pero con una tremenda cachetada sobre su nalga derecha la hizo recapacitar “¡SPLASSHH!!!” Con eso mi Madre quedó avisada, y así, le fue hundiendo el dedo más de la mitad del nudillo. Mamá detuvo su vaivén de inmediato y le dijo que por favor no, que por ese lugar no, pero el infeliz Carnicero estaba tan aferrado a querer dilatarle el ano, a lo que Mamá, agarrando nuevamente su mano se la retiró de ahí para que no se lo estuviera haciendo, pero a Don Ramón no le gustó el rechazo, que se lo negara, y con su mano le soltó otro fuerte manotazo, pero ahora no sobre su trasero si no sobre uno de sus pechos, lo que hizo que rápidamente Mamá cambiara de opinión y se retorciera del dolor.

- ¡HAAAAAA!! ...

- ¡No vuelvas a negarme nada, maldita piruja!!

- ¡No Don Ramón, ..por lo que más quiera, eso no, por ahí no por favor. ¡Me duele muchísimo!!!

- ¡Cómo cuando te enculaba el pendejo Joaquín ni te quejabas puta.

Más enojado que antes, Don Ramón volvió abrirle los cachetes para continuar con la estimulación anal, que cada vez se dilataba más permitiendo que el dedo se incrustara más en su trasero. Mamá con su cara congestionada de dolor estaba sintiendo cómo el gordo y áspero dedo del Carnicero se le introducía hasta topar con la empuñadura. Mamá no tuvo otra opción que soportar ese dedo encajado en su hoyito hasta el fondo, pero esto no detuvo a Don Ramón ya que le empezó a dar vueltas al dedo dilatándolo aún más.

Mi Madre con su culo expuesto hacía nosotros sintió nuevamente cómo el segundo dedo se le colaba en su orto haciendo más presión sobre sus ligas anales. Este desgraciado viejo no permitía que mi Madre se enderezara, la tenía bien agarrada sobre su pecho aplastándole sus hermosas tetas, la carne de sus pechos le sobresalía por los costados, la tenía inmovilizada incapaz de sacarse esos dedos del fundillo. Mientras que Don Ramón con sus dos manos abría su trasero con los dedos trataba de estirarle el culo jalando de ambos lados, como si fuera la boca de un chiquillo haciendo burla. Mamá desfiguraba el rostro al sentir tremendos jalones en su esfínter, se lo quería abrir en base a estirones. De pronto, el Cachas que seguía a mi lado nuevamente empalmado me dijo:

- ¡Ya no aguanto más pendejete, ..yo también quiero darle por el culo a tu Madre!!

Me quedé de piedra viendo cómo el Cachas salía de nuestro escondite y entraba por una puerta hasta dónde estaban ellos dos. Mamá ni se imaginaba remotamente lo que estaba a punto de pasar. Cuando de pronto vio que alguien empujaba otra puerta de entrada que no sabía de su existencia y que además está estaba abierta. Ella se encontraba totalmente empalada por Don Ramón volteó asustada a mirar al nuevo individuo que hacía acto de presencia mientras este se quitaba los pantalones y se disponía a enfilarla también. La pobre intentó zafarse de las manos del viejo que la tenía bien sujeta en ese momento. El Cacha estaba listo y sus ojos brillaban en deseo como los de su Padre. Era el mismo chiquillo que había visto afuera antes de entrar y que de seguro la había recibido con esa extraña sonrisa que reflejaba ahora en su rostro.

- ¡No, no, espera!, ..¿t-tú quién eres?, ¡Q-que haces aquí!!

- No se preocupe, Señora ..usted quédese así cómo está y siga disfrutando ¡Jai, jai, jai!..

El Cachas como les había dicho era un chiquillo más o menos alto; poco agraciado por la naturaleza y su poco o nada de intelecto lo usaba solo para buscar broncas. Este la saludó con un gesto y sin decir más empezó a bajarse los calzoncillos ante ella. Su verga era grande a pesar de su cuerpo delgado; la tenía muy tiesa y dura a pesar de que ya se había cascado una paja a mi lado.

- ¡P-pero que es esto?¿Qué pasa?.- Gritó ella.

- ¡La voy a rajar de arriba abajo!!, ..¡Puta madre que rica está la vieja, ..y como coge y la cogías jefe!

- ¡NOOO!, ..PERO ESTÁN LOCOS. ¡NO SUELTAME!!

- ¡ESO ES MIJO, ..ANDA, ENCULATE A ESTA VIEJA ZORRA!!  ORGULLECE A TU PADRE!! ¡Jei, jei, jei!..- le gritaba el viejo a su hijo sin soltar a mi Mamy por la cintura.

- ¡NO, NOOO, ¿C-cómo que tu hijo?!! ..¡NO ESPERA!! ¡E-esto no estaba en el trato, ..¡SON UNOS HIJOS DE PERRA!!!, TENÍAN TODO ESTO PLANEADO!!

- ¡Pues claro pendeja, ..a poco creías que nomás yo iba a disfrutar de esto ¡Jei, jei, jei!.. ¡Mi hijo debe de aprender a encular viejas finas y santurronas cómo tú, ..tiene que aprender a ser cómo su Padre de cabrón ¡Jei, jei, jei!..

El desgraciado no tardó en acercarse detrás de ella. Mamá intentaba a toda costa liberarse de las manos del Carnicero pero este era muchísimo más fuerte. Mamá se remoloneaba mientras lo miraba desnudo echando de vez en cuando con estupor una mirada a su gran verga tiesa y solo lograba articular:

- ¡No, no, no.. por favor, no lo intentes noo!

Yo me quedé impactado, eso no estaba en mis planes ni jamás me habría imaginado. ¡El maldito Cachas y su Padre lo habían planeado muy bien desde el principio, ahora tenía a su merced a mi Mamá y yo no podía hacer nada por evitarlo. Entré con ellos con el único fin de salvar mi anonimato y que Mamá no se enterara de que yo también fui testigo de sus prontas andadas con el estúpido jardinero. Pero a estas alturas ya no podía ayudarla ni echarme para atrás. Mamá empezó a dar grandes gritos:

- ¡SOCORROOO!- gritaba.- ¡DÉJENME!!, ¡NOO, NOOO!, ¡ALGUIEN QUE ME AYUDE, POR FAVOR!!

¿Realmente vería a mi Madre ser cogida por dos hombres? Créanme que empecé a temblar, no sé qué me pasó pero ya no pude quitar los ojos de la ranura. En lugar de intentar ayudar a mi Madre solo me quedé allí, paralizado observando a esos dos hijos de puta violar a mi Madre. No sé porque lo hice y hasta ahora siempre me pregunto lo mismo. Tomé mi cámara y enfoque el rostro de terror de mi Madre, ella intentaba a toda costa de librarse de los brazos de Don Ramón pero este tenía unos brazos poderosos, lo que hizo que Mamá sólo volteara resignada y le rogara al Cachas que no lo hiciera.

- ¡No, p-por favor niño, ..no lo hagas, t-ten piedad. M-mira que me vas a lastimar, ..espera, espera que termine con Papá por favor.

Pero el Cachas no tenía intención de esperar, tenía frente si el mejor culo que en su podrida vida pudiera desear. Además que se encontraba en popa y a su disposición que no lo iba a desperdiciar. El desgraciado de Don Ramón abrió las nalgas de Mamá al máximo esperando la estocada de su hijo. El Cachas llegó a su altura, la empujó sobre su Padre que hicieron que las nalgas y el chocho de mi Madre quedaran más expuestos. El muy cabrón se echó sobre ella. Mi Mamá se defendía pegándole con fuerza dónde alcanzaba y retorciéndose sobre la pansa del Carnicero. Pero el desgraciado bastardo le sujetó el brazo con una mano y con la otra la golpeó fuertemente con la mano abierta en una de sus nalgas.- “¡SPLASHH!!!” Fue un gran golpe que Mamá nunca hubiera esperado y la quedó momentáneamente en shock y paralizada.

Entonces él le abrió, no sin dificultades, las nalgas ayudándose de su Padre, y después de observar aquel hermoso chocho completamente lleno de la verga de su Padre, todavía con rastros de ser dilatado con aquella brusquedad, no se hizo esperar. Y lentamente el Cachas fue situándose a ese rosado conducto con su verga totalmente afilada. Se arrodilló detrás de ella y escupió en el ojete cómo lubricante. Viéndose forzada y a pesar de la presencia de la masculinidad de su otro atacante cerca de su trasero, Mamá arremetió a cachetadas a Don Ramón que se encontraba debajo, pero este sólo se reía a carcajadas, viendo que le era imposible zafarse finalmente abrió los labios para suplicar:

- ¡Ohh!! ¡No, no por dios noo!! ¡NOOOO!!, NO ME HAGANNN, POR FAVORRGGGHH!!!

El desgraciado e inhumano Cachas la penetró con su verga de golpe, como una mortal apuñala. Las nalgas de mi Mamy se mostraban hermosas pero enrojecidas de tanto magreo, parte de su torso y sus pechos en la boca de Don Ramón empezaron a mecerse al ritmo de las fuertes embestidas. Ella gritó angustiada. Se arqueó, levantándose levemente, echando después la cabeza hacia atrás en un gesto rotundo de dolor.

- ¡ARGHH!!, ¡AAh! ¡DIOSS, DIOSS, NO, NOO, POR FAVORRR!!

Pero su suplica y lamentos únicamente lograban causar mayor placer y sonrisa en el rostro del infame Carnicero, que gozando del momento de su victoria sobre el frágil y desprotegido cuerpo de su víctima, decía:

- ¡Quieta pendeja, ..al último terminara gustándote. ¡Ande mijo, ..ábrale el culo a esta ricachona puta. ¡Jei, jei, jei!..

Y el Cachas no se hacía esperar, yacía encima de ella, bombeándola bestialmente. Con cada golpe la desplaza sobre su Padre hacia arriba. Sus piernas tremendamente abiertas abrazaban al viejo, su pelo totalmente enmarañado y bañado por la humedad de su sudor, el cachete de sus nalgas enrojecidas y algo inflamadas por el tremendo golpe, dejaba ver los dedos pintados de este sobre la blanca piel. A cada brutal embestida ella en vez de relajarse, levantaba la cabeza lo que podía suplicando con los gestos y gritos que la dejaran, que acabara ya aquel suplicio. Creo que ahora mi Madre no sentía placer. Por sus gestos el ano parecía arderle, quemarle. El desgraciado Cachas la enculaba jadeando intensa y guturalmente.

- ¡PUTA, TE VOY A RAJARR!! ¡VAS A SABER LO QUE ES COGER CON LOS DOMINGUEZ!!

Y continuaba con sus feroces embestidas. Mi Madre cómo último recurso golpeaba con sus manos el pecho del Carnicero queriéndose liberar, pero este con su cuerpo corpulento sólo se carcajeaba y le decía que se calmara. Mi Madre se quedó inmóvil al sentir la gruesa verga del Carnicero abriéndose paso por su conducto vaginal tomando el ritmo de su brutal sodomita. Cerró sus ojos y esperó resignada la doble penetración.

- .. ¡Uff!! ¡No sé de qué te quejas pendeja, si en verdad sabes que esto te gusta, ..es más, deberías de hacer esto más seguido, en vez de andarte luciendo por ahí, haciéndote la difícil de tener ¡Jei, jei, jei!.. ¡Ooh!

- ¡Uf.. uff!!! ¡Bienvenida a la familia, Señora Tapia!! ¡Jai, jai, jai!..- decía el cachas al ir introduciendo su sucio pene en el recto de mi Madre.

Súbitamente, Mamá sintió sus piernas abriéndose aún más, permitiéndole a su otro atacante acomodarse entre ellas, cómo si quisieran dejarla abierta de par en par, dejándola ya de manera definitiva, expuesta y vulnerable ante lo que aquellos dos malvados quisieran hacer de su cuerpo. 

- ¡NOOO!!, ¡NOOUGGHH!!...¡HAAYYYYY!! ¡DESGRA!! ...¡CIADOS!! ¡AARRGGHHHH!!- emitió su último rechazo, justo al mismo tiempo en que los dos sincronizaban sus virilidades para invadir su más íntimos lugares.

Tuve la maldita fortuna de ver la primera doble penetración de mi Madre, ¡Y a unos escasos metros de dónde yo estaba. El Cachas tenía la verga igual de dura que su Padre, quizás un poco más larga, pero Mamá no estaba acostumbrada a sentir dos vergas al mismo tiempo, los gritos eran desgarradores. Realmente éstos dos infelices la estaban matando a vergazos. El Cachas entraba y salía del agujero de mi Madre con una rapidez, mientras que su Padre lo hacía lentamente sintiendo cómo la verga de su hijo se frotaba a la de él dentro mi Madre, quizás tan sólo separados por una delgada membrana de tela.

Mi vista y mis manos temblaban sosteniendo la cámara con la que los grababa. En ese momento, el Cachas envuelto en sudor por el esfuerzo volteó hacía donde yo me encontraba y se me quedó mirando, me miró y sonrió. El muy cabrón se burlaba mientras taladraba a mi Madre, la estaba remitiendo en la fortaleza de su forcejeo, vencida. Mamá con la cabeza hacia el lado derecho la tenía apoyada sobre los hombros del Carnicero, sus manos seguían sujetas por el viejo, lloraba amargamente. Pero parecía haber decidido que hicieran con ella lo que quisieran. No podía más. Poco a poco el maldito Cachas aumentaba el ritmo de las brutales penetraciones.

- ... ¡Uff, uff!!.. Me gustaría haber visto la cara de tu Marido, ..que te viera ahora, ¡Uf, ufff!!.. Cómo su bien portada mujercita que el muy idiota pensaba que era una santa, no era más que otra ramera ¡Jei, jei, jei!..- decía el maldito burlándose de la memoria de mi Padre.

- ¡AYY!! ¡AAAHH!! ¡HIJOS DE PERRA!! ...¡ME VANA DEJAR INVÁLIDA MALDITOS ¡ARRGHH!!- les gritaba mi Madre en medio de los dos.

- ¡Uf, ufff!!.. ¡Dale, dale mijo, ..que sienta esta perra cómo enculamos viejas santurronas los Domínguez ¡Jei, jei, jei!..- continuó su asalto moral el infame Carnicero que cada vez se acoplaba más al reducido espacio dentro de la vagina de mi Mamy.

- ¡Uff, uff!!.. ¡Esta apretadísima la muy puta, ¡uff.. pero cuando acabemos con ella no se va a poder sentar en un mes ¡Jai, ji, jai!..

- ¡AYYY!! ¡AAHHH!! ¡No puedo más, ..deténganse desgraciados, me están abriendo por dentro ¡AYYY!! ¡AY!! ¡ES!! ¡DEMA!! ¡CIADOOOOAAARGGHHH!- se quejaba Mamá mientras que su cuerpo recibía las brutales embestidas del Carnicero y su hijo que la encajaban una y otra vez, empalándola con aquellos miembros en contra de su consentimiento.

Mi Madre se miraba insignificante en medio de éstos cerdos, sus cuerpos sudorosos se mezclaban con el fino perfume que ella se había puesto para esta cita de conciliación. El Cachas agarrado de los hombros de Mamá hacía que retrocediera rápidamente ensartándose la verga hasta el fondo de los intestinos, mientras que su Padre no soltaba las nalgas de Mamá permitiendo que su hijo tuviera todo el camino libre. Y así estuvieron un buen rato dándole duro hasta que los gritos de mi Madre empezaban a retumbar por todos los espacios. Entre gemidos, sudores y lamentos que llenaban la Carnicería, mi cámara continuo grabando cada instante de aquella vibrante escena, mientras que el cuerpo de Mamá se habituaba cada vez más a la sensación entre sus piernas. Igual que capturaron el momento en que quizás de manera involuntaria pero innegable, de pronto ella moviendo la pelvis, buscó con su cuerpo la siguiente embestida de aquel miembro que la penetraba rítmicamente por detrás.

El cuerpo de Mamá de pronto parecía responder ante los estímulos, sin que ella pudiera ocultar el hecho ante sus atacantes que pronto se dieron cuenta de ello e intercambiando miradas de complicidad, sonrieron antes de decidir que el Cachas dejara de penetrarla para ver cómo reaccionaba su víctima. La inmediata reacción de mi Madre fue la de dejar descansar su adolorido cuerpo, pero para sorpresa de los dos hombres, instantes después, abriendo más las piernas, rodeó con ellas el cuerpo del viejo que frenéticamente la poseía por debajo, hasta que acomodándose sobre su pecho, se dejó descansar cómo cuando un niño descansa sobre su Padre.

- ¡Ohhh!! Nooo, por favor, ..pare, por fahmmm.- alcanzó a murmurar Mamá mientras sentía deslizarse dentro de su ser toda la masculinidad del Carnicero.

Pero el viejo sabía bien que la actitud de Mamá había cambiado ahora y que su cuerpo había ganado la batalla sobre su pudor; aunque ahora le resultaba sorpresivo que con tan escasa resistencia finalmente su víctima hubiera sido vencida aceptado su derrota y logrado acomodarlo en su interior.

- ¡Ohh!! Dios Nooo, ..perdóname. Por fav... or, Noghh- gemía tímidamente.

Iba a pedir mi Madre cuando una indescriptible oleada invadió todo su ser sin permitirle acabar de pronunciar las palabras, mientras que su cuerpo experimentaba otro tremendo e insospechado orgasmo. Al notar el cuerpo de mi Madre convulsionándose de placer y mientras que Don Ramón sentía cómo la candente vagina palpitaba alrededor de su miembro en repetidos y placenteros espasmos, el Cachas no pudo esperar más y antes de que ella acabara de estremecerse con aquel extenuante orgasmo aceleró su cuerpo penetrándola por detrás al tiempo que decía:

- ¡Oohhh! ¡Que puta es,.. ¡Ya ves Padre, cómo se retuerce la muy guarra. ¡Tómala, tómala puta, ¡uff!.. apenas puedo creer que este enculando a esta vieja tan buenota, a la más carnosa de toda la Colonia. ¡Dele duro jefe, hay que dejar panzona a esta puta. ¡Plántele un hijo en su barriga!!

- ¡Espera Cachas, levántate, ..la espalda me está matando. Vamos a darle duro a esta, Señora ..pero ahora allá.- le dijo apuntándole en la silla solitaria que se encontraba al centro del cuartucho.

A lo que el Cachas rápidamente accedió liberando el culo de Mamá totalmente dilatado. Mamá sintió un poco de alivio, pensó en que la iban a dejar descansar unos segundos, pero el desgraciado Carnicero se levantó sin sacar su verga de la vagina de mi Madre, que cómo muñeca de trapo sólo se agarró del cuello de Don Ramón sintiendo cómo este se ponía de pie y caminaba con ella entre sus brazos hacía ese lugar.

Don Ramón, con mi Madre en brazos se colocó en la silla y se dejó caer ensartándole de golpe todo su condenado chorizo. Para ese momento Mamá ya estaba ardiendo, tenía la cara completamente roja y su rostro era completamente de gozo, ya no le importaba que dos infelices saciaran sus ansias con su cuerpo, se había olvidado por completo de dónde estaba y con quién se estaba revolcando. Don Mario volvió aprisionar a mi Madre entre sus poderosos brazos, y cómo lo había hecho en el sillón, la agarró de sus dos cachetes para abrirlos. El pequeño ano de mi Madre salió a relucir de nuevo, pero ahora estaba totalmente dilatado, el desgraciado Cachas se lo había floreado, su esfínter lo tenía hinchado y al rojo vivo. Y así con mi Madre bien sujeta nuevamente, el viejo le dijo a su hijo que la enculara. Mamá volteo a verlo con miedo, nuevamente la iban a joder entre los dos.

Con los ojos bien abiertos miró al Cachas que se enfilaba de nuevo a encularla. 

- ¡E-espera muchacho! ...¡NOO!! D-deja primero a tu Padre, ..después vas por mí, después vas ¡NOOOO!!!

El desgraciado Cachas que ahora se encontraba pie, se acercó por detrás y nuevamente le encajó la verga hasta los güevos, “¡UHMMM!!..” Fue el sonido que salió de mi Madre al sentir nuevamente sus orificios completamente llenos. Los dos desgraciados, Padre e hijo se jodian a mi Madre sobre una pequeña silla, mientras que ella sólo movía la cabeza al vaivén de los pistonazos. Lo extraño era que mi Madre ya no se quejaba ni murmuraba nada, estaba transpirando cómo ésos dos cerdos, su delicada piel se fundía con la piel sebosa del Carnicero y la piel granienta del Cachas. Don Ramón aprovechando la docilidad de mi Madre, aprovechó para meter su cochina lengua en el fino y delicado paladar de esa tan flamante Señora, mientras que el Cachas lo hacía pero en su oreja.

Los dos hijos de puta la estaban llevando de nuevo al clímax. Mamá ya no lloraba; sus ojos cerrados, la cabeza a un lado, las manos completamente inertes hacía sus costados, pues ya sin que nadie las sostuviera. Se dejaba hacer. Su cuerpo era manejado como una muñeca. Esa impactante imagen se me quedó grabada para siempre en la memoria. Ella se veía tremendamente follada por dos vergas y dos terribles lenguas en todos sus huequitos. El Cachas la sacaba hasta la punta para volverla enterrar nuevamente sin misericordia, mientras que su Padre se daba vuelo con esa boquita que la tenía totalmente abierta y aceptando todos sus fluidos. Eternos se me hicieron los minutos viendo esa orgia, eran cómo tres animales en celo, sus cuerpos se fundían en uno sólo, los sonidos del Padre se mezclaban con los del hijo cómo en una sinfonía. “¡PLOFFF!! ¡PLAFFF!! ¡SHOCKSSS!! ¡PLOFFF!! ¡PLOPSS!! ¡CHUCKSSS!! ¡CHUCKS!! ”

Pero al parecer esa posición tampoco fue la adecuada para el degenerado Carnicero, que se puso de pie con mi Madre entre sus brazos empujando al Cachas que por poco y se cae de culo con el fuerte empujón que le dio con mi Madre. La pobre parecía una muñequita de trapo zarandeándose para todos lados, el desgraciado viejo parecía que ya no la quería soltar, se puso de pie con mi Madre agarrada sobre su cuello mientras que él la sujetaba fuertemente de sus piernas. El Cachas todavía no entendía que era lo que pretendía hacer su Padre, pero rápidamente lo comprendió, y con una sonrisa se quedó viendo cómo Mamá era follada en el aire sostenida únicamente por los brazos de su Padre.

- ¡Mira cabrón, ..aprende a coger a estas putas ricachonas. ¡A estas rameras les encantan así, duro ¡Uff!!.. ¡Estas viejas nacieron para ser montadas, ..ya que los inútiles de sus Maridos sólo saben hacer dinero ¡Jei, jei, jei!..

- ¡Bien Apá, ..dele duro, para que sepa cómo cogemos los Domínguez ¡Jai, jai, jai!.. ¡Veéla cómo goza la muy puta, ..tan refinada que se mira cuando pasa en su camioneta. ¡Dale Apá!, que se llene de verga, ..a lo mejor y hasta regresa ¡Jai, jai, jai!..- se mofaba el Cachas de mi Madre mientras su viejo le daba duro en el aire.

Y al viejo no se lo tuvieron que decir dos veces. Enseguida comenzó a bombear con mucha más fuerza mientras mantenía los ojos cerrados, chocando frente a frente con el rostro de mi Madre; que sin poder ocultar también la cara de placer que llevaba y que sin duda le estaba provocando, simplemente se sostenía de su seboso cuerpo para no caerse.

- ¡Uf, uff!!.. ¿Si pendeja, te gusta así? ..¿vas a regresar para que te vuelva a dar tu chorizo a la Don Ramón? ¡Jei, jei, jei!.. ¡Ooh! ..- gemía el cerdo, resoplándole su aliento a la cara.

- ¡Oh! ¡Sii, me encanta..- le dijo con las mandíbulas apretadas para evitar emitir algún ruido fuerte que más la delatara.

Y es que Mamá ya estaba demasiado sensible después de la doble penetración de unos instantes y de la exquiciante comida que le había dado el Carnicero entre las piernas,  todo lo notaba multiplicado por diez. El ritmo del viejo se volvía frenético a pesar del esfuerzo. Desde mi postura podía ver como su barriga se le movía de adelante hacia atrás bastante sudada, mientras seguía sujetando a mi Madre en el aire para facilitar la penetración. Apreciaba los enormes güevos colgar y moverse al ritmo de las brutales estocadas, chocar contra las nalgas de mi Madre haciendo ese grotesco sonido de chapoteo.

Mamá se agarraba del cuello y se sujetaba con fuerza, al tiempo que con sus piernas le abrazaba por la cintura. Con esa posición provocó que el Carnicero la cogiera de las nalgas para subirla y bajarla sobre él mientras estaba en aire. Como si ella no pesara nada comenzó a levantarla y bajarla con gran rapidez estocándola hasta el fondo. Sus grandes manos plantadas en sus glúteos la hacían moverse y sentir todo su chorizo entrar y salir ofreciéndole un placer magistral. Mamá se sentía como una muñequita fabricada para dar placer, para ser poseída, y no podía dejar de imaginarme lo que iba a pasar de hoy en adelante cuando Don Ramón la mirara pasar frente a su Carnicería todos los días.

- ¡Uf, uff!.. No me imaginaba que fuera tan puta, Señora.- le dijo totalmente sudando y en un estado que denotaba su exaltación sexual.

- ¡Aaah!.. ¡Ni yo que me cogieras de esta manera CABRÓN!! ¡AAAHHH!!!- le dijo mientras ella misma ayudaba al movimiento de arriba abajo, y que poco a poco se fue transformando en movimientos de cadera como si se tratara de una lavadora ambulante.

Yo podía ver la cara de placer que tenía mi Madre, con los ojos cerrados, con las gotas de sudor por su frente, buscando con sus manos abrazarlo y apretarlo con fuerza. De pronto ocurrió lo que nunca se me olvidará y que jamás pensé escucharle. Volteó a ver al Cachas con sus ojos ligeramente cerrados, se miraba cansada, desgastada, violada, perforada, aniquilada y floreada, todos esos significados aprendió mi Madre esa noche, y con un leve sonido que salió de su boca le dijo: 

- ¡Y tú, ..qué esperas? ¡Termina lo que viniste hacer malnacido!!

- ¡Eres la zorra más grande de todas.. ¡Jai, jai, jai!..- celebró el Cachas entusiasmado.

Instantes después de que el Carnicero se paró en medio del cuarto y la alzó cómo a un bebé, con su temible instrumento en su vagina incrustado, mientras que ella lo abrazaba muy fuerte del cuello y enroscaba sus piernas alrededor de su cintura lo que le llevó abrir muy bien las nalgas que desde luego quedó a merced del Cachas que al ver la drástica transformación de esa Señora, lo ocupó de inmediato con su verga más dura que cuando se estaba pajeando. Así quedó de nuevo mi Mamy doblemente penetrada, colgando de las dos vergas lo que hacía que ella las sintiera de manera especial, muy profundas, muy adentro, muy clavadas, mientras que Padre e hijo la abrazaban, acariciaban a cuatro manos sus piernas y la lamían de sus tetas, la nuca y el cuello. Los dos infelices de pie embutían sus chorizos sobre el delicado cuerpo de mi Madre, la cual yacía en el aire sostenida únicamente del cuello del Carnicero. Realmente estos dos cerdos no tenían fin, penetraban con gran vigor los orificios de mi adorada Mamy sin remordimientos, la cual parecía de trapo moviéndose sin rumbo a cada arremetida que era sometida.

La duración de las baterías de mi cámara se agotó, no pude grabar la parte final de este encuentro, sólo me quedó observar cómo Don Ramón soltó a mi Madre de sus brazos y está se derrumbó en el suelo totalmente fatigada. Tenía el rostro totalmente perdido, si no fuera porque su pecho respiraba al máximo tratando de agarrar aire yo diría que mi Madre estaba agonizando.

- ¡Que buena enculada Mijo, ..no cabe duda, ¡Eres todo un Domínguez, si señor ¡Jei, jei, jei!..

- ¡Qué bárbaro viejo, ..todavía eres un semental, ¡Eres mi ídolo. ¡Jai, jai, jai!..

- Bueno, pues démosle las gracias a la Señora, ..llenémosla de vitaminas. Que se vaya bien nutridita a casa, ..¿no es lo que quería Señora Tapia? ¡Jei, jei, jei!..

Ese cerdo todavía no descargaba sus enormes güevos. Entonces, tal y como la había tratado desde el principio; se sentó sobre sus pechos y sosteniéndosela con una mano se empezó a pajear sobre su cara. El desgraciado agarrándole la desguanzada cabeza, colocó sus enormes güevos justo encima de boca de Mamá mientras se hacía una paja monumental para acabar. Mamá con trabajo podía abrir los ojos, sólo mantenía su boca abierta sintiendo el sabor salado de ese par de aguacates sudorosos y malolientes sobre sus labios. Así que cuando estuvo listo apuntó su glande a la boca de Mamá expulsando tremendos chorros de lefa por toda su cara. La venida fue enorme. Gran cantidad de lechada amarillenta mancharon sus ojos, sus mejillas, sus labios, su pelo y parte del cuello.

- .... ¡OOOOAAAAARRRGGGHHHHH!!! Mi reina estuvo delicioso, ¡Ooohh!! ¡ERES FANTÁSTICA!! De ahora en adelante siempre que vengas a la Carnicería el chorizo para ti es gratis OOOOOOHH!!

La cuál trataba de tragar y tragar para no ahogarse, pero ese desgraciado parecía máquina de leche porque salían y salían. Chorros y chorros de leche salían de esos tremendos güevotes, yo conté cómo 8 o 9 escupitajos que mi Madre recibió a quemarropa por toda la boca y parte de su cara, que por más que intentaba tragar no podía evitar que se le derramaran por las coyunturas de sus labios. Don Ramón terminó en un tremendo gruñido de placer al sentir cómo sus güevos se vaciaban en esa delicada boca. Y aun, para terminar con esta humillación, con la punta de su cosa volvía a meter los restos de leche que se le habían derramado de los labios, haciendo que ella se los tragara por completo. Y antes de quitarse intentó penetrarla en la boca, cosa que le costó trabajo porque aunque ella, sumisa y entregada, no hacía nada especial por evitarlo, la espesa leche de su pene lo dificultaba. No obstante, dentro le echó los últimos golpetones de leche que ella atragantadamente ingirió. Después se echó a un lado y acariciándose la verga quedó sentado en el suelo fatigado. 

- ¡Jei, jei, jei, jei!.. ¡Mira a la Señora Tapia, ..si le encanta la leche a la desgraciada. ¡Si hasta pareces una becerrita ¡Jei, jei, jei!..

Y mientras este se burlaba y le decía, pude observar como el pubis de ella, ya sin las vergas, sufría contracciones y movimientos involuntarios, reflejos producto de la intensidad de las penetraciones y las increíbles sensaciones que debió experimentar.

- ¡Pues ahora me toca a mi jefe.. ¡Hágase a un lado no lo quiero manchar. ¡Jai jai jai!..

- ¡Si Mijo, llénele el estómago de leche, ..que se vaya bien cenadita, la Señora ¡Jea, jei, jei!..

- ¡YAAAHH!!, Vamos, vamos!- gritó casi desesperado apuntando su verga al rostro de mi Madre.

Se masturbaba con muchísima fuerza (hasta pensé que se la arrancaría). Intentando que todo aquello por fin terminara, Mamá decidió mirar hacia arriba con su rostro mirando al oscuro techo. El Cachas la agarró desde detrás de su cabeza y sin mirar mucho dónde apuntaba, comenzó a soltar tremendos chorros de su semen muy caliente y denso sobre toda la faz de mi Mamita.

Ella aún estaba degustando los jugos de los güevos de Padre cuando de pronto empezaron a caer sobre su bello rostro otra lluvia de tremendos chorros calientes, pero ahora con más fuerza que los de su Padre. Los tremendos chorretones del Cachas no atinaban a los labios ni a nada, terminaban estrellándose en su frente y en sus ojos, escurriéndole por toda la cara hasta bajar a sus pechos y abdomen. Realmente éstos dos infelices expulsaban gran cantidad de semen porque la cara de Mamá quedó realmente tapizada de lefa, ella no podía ni abrir los ojos, mucho menos respirar por la nariz, parecía que se había puesto una mascarilla de semen. El mendigo Cachas dio tremendos gruñidos hasta que sus güevos quedaron completamente exprimidos.

- ..... ¡AAAHHHHHH!!! ¡Jai, jai, jai!.. ¡Mira viejo, ..le quedó cómo mascarilla ¡Jai, jai, jai!.. OOOUUUHHH!!!- su orgasmo se notó por los gemidos que emitía en ese instante, un tanto bruscos y que se tradujo en un momento de gigantesca excitación, tanto para él, como para el orgullo de su Padre.



- ¡Jei, jei, jei!.. ¿Si es verdad?, ..son para las arrugas, Señora.. ¡Jei, jei, jei!..

- .... ¡AAAHHHHH!! OOOOHH!!! ¡Señora, este día nunca lo olvidaré, ..y pensar que soy muy amigo de su hijito. ¡Con que cara iré a verlo desde ahora ¡Jai, jai!.. Como despedida dele unos besitos a éstos güevos que la nutrieron este día.

- ¡Por dios!..- exclamó con los ojos cerrados y la cara llena de semen.

Pero aun así mi Madre tuvo el degradante descaro de, con los ojos cerrados darles un cálido beso a cada uno de los güevos de ésos dos desgraciados que la había tapizado de lefa. Con su rostro completamente embadurnado en lefa, no atinaba con sus labios a tocar las tremendas pelotas de los dos infelices, que a carcajadas veían cómo mi Madre trataba de abrir un ojo buscándoles las bolas.

- ¡Mira viejo, ..la Señora ocupa que le destapes un ojo.

- Si es verdad Mijo ¡Jei, jei, jei!..

Tomando una cuchara de un cajón le empezó a quitar toda la lefa del rostro para colocarlos en un plato, era realmente grotesco ver toda esa gelatinosa sustancia resbalar por su cutis perfecto. El Carnicero con el cubierto fue limpiando todo su rostro de esa espesa lechada que el Cachas y él habían expulsado. Mi Madre con eso ya pudo abrir los ojos para buscar entre sus cosas unas toallitas para terminar de limpiarse. Cuando por fin quedó libre su rostro de esperma, el miserable Carnicero le acercó el plato lleno de los fluidos del Cachas y parte de los suyos, el cual se había mezclado con sus finos cosméticos y las transpiraciones de todos.

- ¿A dónde vas Mamacita?, ..te faltan las vitaminas de Mijo ¡Jei jei!..

- ¡Si Señora, ..tiene que recuperar las energías que perdió, ¡Jai, jai, jai!..

El desgraciado de Don Ramón vatio con la cuchara todo el semen y cómo avioncito se lo empezó a dar a Mamá cucharada por cucharada, el rostro de ella se congestionaba a cada cucharazo que tragaba. El Cachas para aumentar la humillación, le amarró sus pantaletas en el cuello cómo servilleta para no mancharse, mi Madre completamente humillada tuvo que degustar todo aquel platillo que el Cachas y el Carnicero habían expulsado. Mamá sentía como esa sustancia gelatinosa se le pegaba en el paladar y la garganta. Para evitar que le hicieran algo más e intentaran alguna otra perversión lo hizo de inmediato. Abrió la boca y les mostró enseñándoles que ya no había nada.

- ¡Joder Señora.. qué maravilla. Vale su peso en oro, ¡Jei jei jei!..

Cuando la dejaron, Mamá quedó con el cuerpo bañado en sudor, enrojecido en muchos puntos y manchado de leche por todos lados. Su vagina parecía arderle de tan roja que se le mostraba, estaba totalmente dilatada y caliente, muy húmeda. El Cachas la miraba atentamente sin perder detalle. En ese momento su Padre le dijo que la dejara, que Mamá había cumplido su trato y que ni se le acercara. Le hizo señas de que la ayudara a ponerse de pie y la sentara en la silla. Cuando por fin logró ponerse de pie, las piernas le temblaban, no lograba soportar su propio peso. Pero el Cachas, como no queriendo, colocándose detrás de ella la ayudo a incorporarse pero sin dejar de aprovechar para magrearle un poco las nalgas, esta alucinado con esos jamones rosados.

- Bueno Sra. Tapia, ya está ..se ha portado muy espléndidamente con nosotros ¡Jei jei!.. Ha cumplido con el trato y nosotros cumpliremos con el nuestro. Aquí tiene los negativos de las fotos, ..ya no habrá más copias ni nadie se enterara de lo que anda haciendo. Tiene mi palabra, ..y la palabra de un Domínguez vale más que todo el oro. ¡Jei jei!..

- ¡C-cómo sé que es todo, ..que todo esto va a terminar y que no tienen más copias con ustedes.- por fin logró hablar.

- Señora, está usted hablando con unos caballeros, ..mi palabra le basta. ¡Jei jei!.. Ora que si después quiere regresar para averiguar, ..ahí de usted ¡Jei jei!..

Mi Madre no tenía otra opción, tenía que confiar en el honor de Don Ramón (si es que este lo tenía), en su palabra de no tener más fotos. Así que con su rostro y su pelo todo maltratado y engomillado empezó a vestirse, buscó sus pantaletas pero Don Ramón ya las estaba pegando a la pared junto con las otras. Ella ya no dijo nada, se acomodó lo que quedaba de su falda y sus medias (las cuales estaban todas rotas, agujeradas), su sostén estaba hecho trizas por todos lados, ella que había llegado muy elegante y despampanante para dialogar, ahora se iba toda violada, maltratada y humillada. Que si alguien la viera salir así, dirían que se trataba de una vil mujerzuela callejera, y no de la respetable Señora Tapia.

Cuando finalmente terminó de asearse, en vez de voltear a verlos directamente, sacó de su bolso un pequeño espejo para lograr reacomodar un poco su imagen, no sin antes escuchar las palabras lacerantes del viejo que no paraba de humillarla. 

- ¡Ve nada más la pinta que llevas, ..imagínate lo que diría tu Marido si te viera llegar así. Arréglate antes que tu bastardo te vea regresar así, ..¿qué pensaría de su Madre? ¡Jei, jei, jei!..

Mi Madre impasible escuchó su morboso comentario pero sin querer mostrar su molestia, callada se encontraba arreglándose, y sacó de su bolso unas toallitas desinfectantes para limpiarse la cara, sintiendo cómo algunas gotas del semen que deliberadamente le habían arrojado sobre su rostro, ya comenzaban a secarse en su cuello y restos pegajosos aun en sus finas orejas y cabello, amenazando incluso algunos hilillos con caer de nueva cuenta sobre su maltrecho atuendo. Por lo que no queriendo ensuciarse más, no le quedó más remedio que llevar el dorso de su mano con el que no intentaba cubrirse ya que su vestido estaba hecho pedazos. Lo dirigió hacia su barbilla y cuello para limpiar algo de la desagradable y gelatinosa sustancia que con alevosía y ventaja le había lanzado sobre todo su rostro.

Cuando se disponía a salir, no pudo evitar pasar por una ventana y ver su reflejo, su primera reacción fue de sorpresa, se le hacía casi imposible observar lo que estaba viendo, jamás se hubiera imaginado verse así, tan sucia y mancillada, al verse toda embarrada y cubierta por el semen de aquellos hombres a quienes con engaños y con ese vil chantaje les había permitido que la usara de aquella manera tan desagradable. El espeso líquido estaba por todas partes, en su cabello, su collar y aretes, sin quitar en sus pestañas, dónde algunas pequeñas gotitas de la gelatinosa sustancia habían llegado a parar.

De inmediato, entendió ella que lo que en realidad necesitaba sería al menos una ducha de varias horas dentro de su flamante tina de baño, con una buena cantidad de aromatizantes y jabones especiales, pero lo que más la traía en esos momentos, era el miedo de pensar que alguien pudiera verla salir en tal estado y de esta Carnicería, conociendo la reputación de ese cerdo, aunque apenas tratara de disimular su estado, su vestido y sus medias no le ayudaban en lo más mínimo, eso sin mencionar las manchas que aparecían en sus cabellos, pues no había manera alguna en que de otro modo pudiera limpiarse sin exponerse a que alguien se pudiera dar cuenta de lo que había ocurrido en ese lugar. Don Ramón, entendió la situación en la cual Mamá se encontraba y dejando ya de ser aquella persona nefasta que la había obligado a cometer tan repugnante acto, se despidió de ella para que pudiera arreglarse aunque no sin antes voltear a verla por última vez y agradecerle: 

- En verdad que es un encanto, Señora, ..fue una delicia estar contigo.

Y luego dándole una palmada en el trasero sobre su piel ya que sus pantaletas que había al menos usado para esa cita ya pertenecían al muro de trofeos del viejo. La dirigió hacía la puerta del cuartucho cómo si fuera una puta a la cual se había cansado ya o había pagado por sus servicios, le apretujó las nalgas suavemente y completó:

- Usted sí que sabe hacer a un hombre feliz, ¡Jei, jei, jei!.. Es una lástima que ya no este su Marido, ..me hubiera encantado felicitarlo por tener a tan distinguida y linda Esposa ¡Jei, jei, jei!..

Yo también, y con mi video en mano salí disparado hacía la casa para que Mamá no me ganara y sospechara de hacía donde había estado. Llegué a la casa por la parte de atrás, aventé mi bici y me fui directo a mi habitación. Descargué el video en mi PC, con eso ya tenía en mis manos a Don Ramón y al desgraciado Cachas. En eso escuché la puerta de la casa cerrar. Enseguida apagué la compu y las luces haciéndome el dormido. Al minuto escuché a mi Madre abrir un poco la puerta de mi habitación y asegurándose que yo estuviera dormido se fue a la suya. Estuve pensando en todo lo sucedido y me empalme enseguida, créanme que con solo pensar en el suceso que había acontecido dónde mi Madre estaba en medio de esos dos desgraciados, me toqué el pene y me vine de inmediato, un tremendo orgasmo me sacudió enseguida, fue como si no me hubiera tocado el pene desde hacía mucho tiempo, fue como una paja monumental pero con el simple hecho de tocarme. Creo que yo también me estaba trasformando al igual que ella.



Después, una vez calmado, encendí el monitor de su cuarto dónde ella estaba totalmente cansada duchándose en su baño, se encontraba de rodillas bajo la regadera simplemente pensando, tenía un semblante triste, tal vez rememorando en cómo había cambiado su vida en tan sólo un par de días. Ni el agua ni sus finos jabones lograban arrancar de su piel aquella peste a sudor, a suciedad de aquel almacén, a sexo, a depravación y vicio que se le hacía insoportable. Estuvo un montón en el agua queriendo purificarse, e intentando llorar por lo sucedido, pero no le salían las lágrimas. Lo cierto es que aún entonces no sabía que pensar, no sabía si detestaba las vejaciones y humillaciones que habían hecho con ella como víctima o si lo había gozado y disfrutado como una cómplice.

Lo cierto fue que una vez se secó y se colocó su bata de seda, se quedó largo rato en su cama sin poderse mover, dándole vueltas a lo ocurrido, su mente era una película dañada que pasaba la misma escena una y otra vez: los mordiscos que le dieron, aquella temible lengua entrándole hasta la garganta, lo salvaje de las embestidas en todo su cuerpo, la forma en que la habían poseído tan amoral y a la vez tan sucia.. y en cada momento, a cada instante, la duda siempre latente que no era capaz de evitar: “¿Lo disfrutó?”. Eso era lo peor de todo, no saber.

- ¡Nooo,- se corrijo.

Lo peor no era eso, si no aquella sombra, esa amenaza que se cernía sobre su cuerpo como una mortaja, ese extraño comportamiento que nublaba su cabeza y la hacía cometer actos de los cuales nunca imaginó poder cometer, esa manera de perder la razón, que le acosaba en sus pesadillas. Realmente mi Madre no sabía a dónde iba a parar todo esto, sabía que en cualquier momento llegaría otro.. quizás Fernando, o Don Ramón nuevamente con más chantajes, así que lentamente se fue apretando junto a su almohada, tratando con eso de protegerse, de borrar quizás con el sueño todas aquellas palabras con las que la habían humillado, borra con el trascurso de la noche el imborrable y penetrante sudor de Don Ramón y su hijo. Apagué el monitor y decidí dormir, mañana tenía que encarar al Carnicero y a su hijo, esos malditos no se iban a burlar de mi familia y nos quedaríamos tranquilos así nada más, tenía algo planeado para estos dos tipos, pero para mañana. ...


Continuara brevemente.............ATTE Pedrito Tapia

© MI MADRE Mónica.......... Capítulo (6)
“Conociendo al Sr. Yojimoto.”

19 comentarios:

  1. -"ya ves hasta tu hijo está de acuerdo ahí que consentir al Sr.Yojimoto "

    -"tu madre fue al tocador Pedrito no te preocupes "

    BRILLANTES LINEAS!!!
    MORBOSAS A MAS NO PODER.
    SIGUE ASI POR FAVOR, TUS RELATOS SON MARAVILLOSOS, SIGUENOS CONTANDONOS PERO POR NADA DEL MUNDO TERMINES LA SERIE POR FAVOR!!!!!!

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  2. Pedrito sos lo maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!!!

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  3. Oye te pasaste, está muy bueno el relato, no sabes cuantas veces lo he vuelto a leer, especialmente la parte V, me gustó la trama donde en un rincón de la calle el muchacho se la cogió por el culo hasta correrse en sus nalgas y le hizo calzón chino con su excitante licra azul mojándole la tela de su pants... que rico.

    Tengo una duda: terminarás esta saga y harás otras? o la extenderás hasta donde sea posibles?

    Felicidades que gran imaginación y talento tienes.

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  4. Ey Pedrito da señales de vida!!!!!!!!!!!!

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  5. Pedrito, estás ahí???
    Da señales de vida!!!

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  6. maravilloso excelente pajerissssimo sensacional sublime buenisimo, te luciste pedrito, este episodio es inmejorable para mi

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  7. No le tengo miedo maldito de don Ramón ni a su hijo podría a acabar con ello

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  8. PRIMERO.-
    Simplemente podemos decir…?
    Que este capítulo es el mejor relato, que hemos leído, de…?
    “!Todos los Tiempos!”

    Y no, No,
    ¡NO! Tenemos palabras para describirlo

    Necesitamos más días, para poder tranquilizar el cuerpo y mente.
    Para poder analizar este capítulo.
    (Podríamos releerlo meses, sin aburrirnos)
    Es una…?
    “!Obra de Arte!”

    P.D.-Estoy seguro que ni tú, te das cuenta ¡lo bueno que es!

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  9. SEGUNDO.-
    Lo admito he fracasado!
    Intente cada día de este fin de semana, analizar, resumir, etc… este capítulo, pero…?
    “!Resulto imposible!”
    Las 3 veces termine; leyéndolo completo otra vez!
    Es que es muy entretenido y variado.

    Será hasta la próxima semana, porque yo de plano estoy enamorado de este capítulo.

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  10. TERCERO.-
    el capítulo lo dividí en Actos:
    Acto 1.- Es tan rápido este capítulo de inmediato nos llevas a la acción (NO es queja) nos “divierte” que salga sin calzones (dice mi esposa que también a ella le gustaría, pero que nunca lo haría) por eso le gusta este personaje por que hace o le hacen? Muchas cosas que quieren las damas, jeje.
    Y el poder hipnótico, de las grandes vergas ejercen en ella, jaja.
    Acto 2.- La mejor descripción de una mamada (FORZADA) hecha en la toda la historia, de la literatura erótica, por si misma podría ser un capitulo, con todas sus características:
    Forzada, en un lugar público, hasta el fondo, voyerismo, etc…
    Aquí algunas frases memorables:
    A).- ¡Oh Así me gusta calladita y que seas aplicada.
    B).- El desgraciado le empujaba la nuca, tratando de perforarle la garganta.
    C).- y los gestos que hacía mi Mamita, al tratar de albergarlo.
    D).- Sus güevos quedaron pegados a las mejillas de Mamá.
    E).- Tengo que reconocer que su boca no solo la usa para denigrar y hacer menos a las personas que no son de su clase.

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  11. CUARTO.-
    Acto 3.- justicia social GRACIAS.
    Rubia (fina y elegante) enculada por empleado, sobre la basura, en vía publica.
    Eso lo describe todo, y ¡dibuja una sonrisa en el rostro de cualquiera!
    De verdad la descripción de como se la monta sobre unos botes de basura, es gloriosa, de verdad, ni Lenin, Stalin, o cualquier otro líder del socialismo, COMUNISMO, podría dar una igualdad social, “TAN SATISFACTORIA”, como tú.
    Que te levanten hoy mismo un monumento en la plaza roja.
    Como; “¡PEDRITO un héroe!” que permitió la unión de clases.
    Entre las rubias ricas y los pobres.
    Domaste a esa gran señora Rubia (fina y elegante)
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    GRACIAS.
    Yo con esto estaba satisfecho, pero tu…? nos distes más.

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  12. QUINTO.-
    Esto se podría titular; “La diferencia de la LUZ y la OBSCURIDAD”
    Claro siendo Mónica la LUZ y los Domínguez la obscuridad.
    Acto 4.- La narración que haces de estos ruines y bajos personajes (incluyendo su bodega) de verdad, haces que entendamos el miedo que le causan a Pedrito, (hasta a nosotros nos lo provocan) son; ¡MALOS!
    Creaste un verdadero ambiente de lucha de familias, los Tapia vs. Los Domínguez.
    Lo leímos todos tensionados y estresados, pero imposible dejar de leer.
    (Una verdadera novela)
    Jaja, de verdad pedirle que se pusiera el vestido negro del sepelio, jaja
    NO tiene nombre, “!TUS IDEAS son increíbles!”
    (Y claro NO pudimos evitar imaginarla, una ¡MUSA!)
    Pero hasta mi señora que es medio envidiosa con Mónica, (“!celosa de un personaje!”) Tuvo que ¡Admitir! que se veía ESPECTACULAR con ese !vestido negro y collar de perlas!
    NO puede haber en el mundo una mujer más elegante que la Señora Tapia.

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  14. SEXTO.-
    Acto 5.- este otro acto podría decirse que es un “POEMA al TRASERO de Mónica Tapia”
    Como repetidamente lo señalas (y Nos gusta) la descripción:
    A).- “Su mejor atributo”
    B).- La grandiosa curva que hacía su trasero en ese ajustadísimo vestido.
    C).- El Contorno.
    De verdad uno se deleita en tu narrativa.
    Y cuando los lectores “SENTIMOS QUE NOS UNIMOS” a los malos (cachas) “Queremos verle el culo a tu madre!”
    Y uno de nuestros fetiches favoritos: ¡Azotes!
    Pero lo mejor se los dan por “!presumida!”
    Casi nos dan un infarto, al leerlo.
    Y después; literal también una comida de…? Uuuufff!

    ¡Viva el culo de Mónica!
    Por siempre.

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  15. SEPTIMO.-
    Acto 6.-
    Nos agradó como rescatas a Mónica, en su filosofía, ella nuca deja de ser la señora elegante, aun en esas circunstancias (nos gusta que recuerde su ALCURNIA)
    A).- ¡NO AY! ¡Y-YO NO SOY LA P-PUTA DE NADIE NO¡
    B).- ¡JAMÁS VOY A DEJAR QUE UN VIEJO COCHINO como USTED ME ESTE USANDO!
    El dialogo y trato tan denigrante, son de calidad EXCELSA.
    Hasta aquí el capítulo era completísimo, nosotros estábamos muy satisfechos pero…?
    Pongamos música celestial”
    Lo que ocurrió después…? NO tiene forma de medirlo.

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  16. OCTAVO.-
    “Sigan tocando la música celestial”

    Acto 7.- ¿Mónica, pedrito, los lectores, el mundo!?
    ¿!NO teníamos forma de saberlo!?
    Solo leer esto y todos nos asustamos (igual que Mónica)

    A).- volteó asustada a mirar al ¡nuevo individuo! que hacía acto de presencia mientras este se quitaba los pantalones
    B).- La pobre intentó zafarse, Era el mismo chiquillo que había visto afuera.

    Nos quedamos con los ojos abiertos nunca lo vimos venir!
    ¿!Una DOBLE PENETRACIÓN!?
    Eso fue sin duda la peor degradación que le hicieron, y encima el cachas “SE BURLABA de su hijo mientras lo hacía”

    C).- ¡VAS A SABER LO QUE ES COGER CON LOS DOMINGUEZ! ¡Bienvenida a la familia
    D).- ¡HIJOS DE PERRA! ¡ME VAN A DEJAR INVÁLIDA MALDITOS les gritaba mi Madre.
    E).- La pobre parecía una muñequita zarandeándose para todos lados.
    F).- parecía de trapo moviéndose sin rumbo a cada arremetida, sólo me quedó observar.

    Hemos leído muchas veces esta parte fue apoteósica.
    Sin duda nos conmociono y extasió.
    Fue el pináculo del morbo.

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  17. NOVENO.-
    P.D.- Sin duda estos 2 personajes (asquerosos) e intimidatorios, se ganaron nuestra admiración!”
    Los Domínguez, TRIUNFARON en este duelo de familias.

    ¿Con que cara podrá ahora pedrito ver al cachas?
    ¿Después que le trono el trasero a su Madre?
    Estamos angustiados por Pedrito, será el hazme reír, de la escuela.

    no solo se aprovecharon de Mónica, la engañaron y la hicieron suya literalmente.
    “!mira que DARLES BESOS, en los huevos!”
    Autor este capítulo lo recomendaremos al MUNDO por ¡siempre!

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