Translate

lunes, agosto 01, 2016

Capitulo (56)


MI MADRE Mónica.......... Capitulo (56)

“Terapia para Mamá.”


Mamá se encontraba muy destrozada ya no tanto física pero si mentalmente, habían pasado tres semanas desde la desaparición del Cubano, tres semanas desde de aquella horrible noche en que había sido brutalmente violada por ese animal. Aquellas tres semanas en que había renegado de su propia vida y de sus reiteradas ocasiones que había perdido la cabeza por la lujuria, tiempo en que la culpa y el arrepentimiento se habían apoderado de su conciencia. Sin embargo, la rubia viuda y Madre de un niño, también había visto crecer la lujuria en aquellos días, se había visto abrazada por ese desenfreno endemoniado. Cómo un insaciable animal al cual no se le ha alimentado. Verse capaz de perder la cabeza y caer en esos pensamientos impuros y en el carnal deseo que la trastornaba. Trató de enfocar sus energías en su casa y en su pequeño hijo, en olvidarse de aquella horrible pesadilla que la seguía, que no la dejaba dormir y la hacía despertarse a media noche sudando. Trató de enfocarse en seguir su vida, evitando situaciones que la hicieran recaer.

Sin embargo, en los momentos de soledad su mente volvía al horrible recuerdo de aquella noche con aquel hombre vil, de como por culpa de su desenfreno le había permitido a ese animal entrar a su propia casa, ese recinto que tanto amaba, tanto que hasta parecía ahora repudiar su propio cuerpo. Se daba cuenta de que este era su bendición y maldición en sí mismo. Aunque ese horrible hombre ya no estaba y ni volvería jamás, aun sentía miedo. Situación por las que por las noches se despertaba asustada y bañada en sudor. Desde entonces, Mamá se arropaba más que antes, cubriendo ese cuerpo de piel suave y curvas sensuales que tantos ojos atraía. Pensaba que su cuerpo parecía ser el centro de su lívido y tormento.

Al despertar se hundía un poco más en la miseria de verse sola en aquella cama tan grande. Pocas veces se había detenido a pensar en eso, aunque tenía a su hijo, que le daba el soporte para seguir adelante, pero el hecho de ver ese hueco en su cama le provocaba una gran desazón. Esa misma cama donde se había atrevido a meterle. De noche le parecía seguir oliendo su sudor fuerte, impregnado en sus sábanas blancas y telas de seda. Desde la ventana le daba pavor voltear a ver la entrada del fraccionamiento, aquella caseta… Ese cuartucho, en el cual también, se había revolcado dentro de su desenfreno: aquellas veces que por complacerlo, había ido a ese lugar para servirle como puta y donde el muy maldito la hacía como quería y la obligaba prácticamente a fungir como mascota para sus pervertidos fetiches.

A su lado, en la mesilla de noche, aún estaba aquella fotografía de su esposo y ella, feliz viviendo la vida tras unas merecidas vacaciones. Ya no habría días así; ya no se entregaría a nadie de esa forma,- pensaba. Porque aquella noche tan horrible se dio cuenta que estaba totalmente hundida. Lloraba y repudiaban aquellos pensamientos cuando una de esas noches tuvo el atrevimiento de decirle a ese hombre “te quiero”

Se levantó de la cama y se dirigió, como un zombi a la ducha. El agua sobre su cuerpo desnudo la espabiló lo suficiente para que un terrible llanto se apoderara de ella nuevamente; se derrumbó en la cerámica del piso dejando caer el agua sobre si y llorando sin parar de forma pausada… No sé ni cuánto tiempo estuvo Mamá en la ducha de aquella forma, pero al cabo de un buen rato, se incorporó y se colocó un albornoz de seda para andar por su recamara, de donde aquella noche nunca debía haber salido.

Mirándose al espejo, se dio cuenta del aspecto tan horroroso que tenía; los ojos rojos de tanto llorar, las bolsas bajo los ojos de la falta de sueño y sus labios que antes eran tan carnosos y sensuales, ahora resecos de falta de hidratación. Estaba harta de todo eso, e iba a terminar con esa tortura; abrió el cajón del baño y sacó unas tijeras. Se miró fijamente al espejo y con el rostro serio y pensativo, mezcla de pena y resignación.. Un chasquido de las tijeras y sangre en el lavabo. Un rasguño sin ser mortal se había dibujado en el antebrazo de mi Madre; casi la mitad de su muñeca. Los tijeretazos se repetían uno tras otro en su mano y eran como descargas de energía en su ánimo… Una pequeña sensación de paz inundó su pecho mientras observaba varias hileras de su sangre caer.

Ya una vez tranquilizada, se colocó una toalla sobre las heridas y, con el albornoz abierto desnuda totalmente, se dirigió a su cómoda para poner música. Encendió su móvil y encontró varias llamadas perdidas de sus amigas y de su hermana Cesy. Para ella era una sensación agradable saber que seguía importándole a alguien… Era hora de aceptar la realidad y saber que ese horrible hombre que la había lastimado tanto ya no volvería y que su vida tendría que seguir. Sería difícil borrar aquello, lo sabía, pero poco a poco tendría que saber que su camino no acababa en aquella noche y que, quizás, no merecía ni sentirse de aquella manera, ni tantas lágrimas por alguien que ya lo había pagado y se había ido de ese mundo.

Pasaron alrededor de 20 minutos desde el incidente con las tijeras, estaba allí sentada sobre un costado de su cama pensando, era un caso que irremediablemente le había pasado, aunque esa persona ya jamás regresaría, ella se sentía la peor persona de esta tierra. Pensaba que era inútil todo el esmero que ponía para verse bonita, a fin de cuentas lo único que lograba era acercar a horribles seres tan despreciables. Aun así necesitaba hablar con alguien, desahogar sus sentimientos. Lamentablemente para ella no pudo comunicarse con su Madre, ni con su hermana. ¿A quién acudir?, en esos momentos detestaba a todo el mundo, conocía muchas amigas, pero eran de esas que cuando todo va bien están contigo y en el momento que algo va mal no estaban allí. Su amiga más cercana y que la entendería era Beatriz, pero estaba pasando por un mal momento con su Esposo, o eso creía, otro desgraciado que se había aprovechado de su cuerpo, seguramente en ese instante estaría observando aquellas pantaletas que le había quitado, examinándolas, sabiéndose ganador por como la había chantajeado.

Decidió llamarla, más para tranquilizarla que para cualquier otra cosa, y no paraba de caminar por su habitación escuchando la música y tratando de colocarse una venda sobre la muñeca para ocultarlo, víctima de su ataque de furia. Tomó el teléfono y marco rápidamente, cruzó los dedos.

- Bueno.- escuchó decir a una voz del otro lado del teléfono.

- Bueno.. Bea.

- ¡Mónica, ¿dónde estabas?.. Me tenías preocupadas.. he tratado de comunicarme ya varios días.- contestó Beatriz al teléfono sin saludarla siquiera.

- Hola, Beatriz… Buenos días, ¿eh?..

- ¿Buenos días?.. ¿Tú has visto que hora es?.. ¿No me digas que apenas te vas levantado?- seguía gruñendo su amiga.

En ese momento miró el reloj que había en su cómoda y pudo ver que eran casi las 5 de la tarde… Enseguida recordó que no había ni bajado durante el día, no era consciente de las horas a las que había permanecido como ida.

- Bufff, me tomé unas pastillas para dormir y parecen que han hecho efecto…

- ¿Qué te ha hecho efecto, Moni?.. ¡Madre mía! ¿Y para que te tomas pastillas para dormir?..

Mamá no tenía tiempo para eso, ni siquiera quería hablar por teléfono, deseaba hacerlo cara a cara, quería desahogarse.

- Me.. me..- su voz se quebró.- me encuentro mal Bea. Te necesito amiga.. ¿podrías venir a mi casa?.. por favor.- rogaba Mamá con su dulce voz.

- Ahora mismo ando arreglándome para una asamblea con Raymundo. Te quiero muchísimo Moni, pero en este momento.. si me voy de aquí me mata.- a Beatriz en verdad le dolía no poder ayudarla.

- Me ha pasado algo horrible Beatriz..

- Qué dices, Mónica ¿Cómo que horrible?..

- ¡No tengo ganas de nada, no he bajado en todo el día ni se cómo esta Pedrito.. ¡Me siento muy deprimida.- dijo Mamá molesta llevándose una mano a la frente.

- ¿De verdad?.. ¿pero por qué?.. ¿Qué te pasó Mónica?.. ¡No me digas que regresaron esos..

- ¡No, no nada que ver.. no quiero hablar de eso, ¿ok? He tomado unas tijeras y casi me cortó las muñecas como para..

- ¿Queee?.. ¿Qué te cortaste que?.. 

- Está bien Bea… no hay problema…- Mamá estuvo a punto de despedirse y colgar, cuando al parecer sus lágrimas conmovieran de más a su amiga.

- Discúlpame.. Móni soy una egoísta… ¡Si Raymundo se enoja no importa, ..voy para allá.

- No… no tengo nada que disculparte… A veces creo que todo el mundo gira a mí alrededor, y olvido que otras personas también tienen responsabilidades.

- No, estás loca.. ¡Voy para allá Mónica, no vayas a comer una locura.- le interrumpió su amiga.- ¡No vayas hacer una estupidez Mónica, tienes a Pedrito.. ¡Voy para allá no tardo.

- ¿Ves? Mejor acompaña a tu Esposo, ..tú tienes a tu Esposo Beatriz, atiéndete tus obligaciones…

- ¡No he pedido tu opinión… Ya vengo saliendo. ¡No vayas a cometer una estupidez Mónica, por favor.- le dijo colgando el teléfono.

Se miró en el espejo grande que había en su habitación, y observó la pinta horrorosa que tenía con los ojos rojos y ojeras, con su brazo cubierto por unas vendas con manchas rojas, la cara de sueño que seguía ahí… Sonrío al pensar la cara que pondría Beatriz cuando viera su estado y la flagelación que se había hecho en el antebrazo. Había que resignarse y acepta su nueva realidad y, desde luego, si necesitaba a alguien que la ayudara a salir de ese pozo… La persona perfecta era Beatriz.

- ¡Por dios Mónica, que te has hecho!!- casi gritó Beatriz nada más abrirle la puerta.

- Nada.. ven a la recamara, no quiero que me vea así Pedrito.- dijo ya mucho más tranquila.

- ¿Que pasó Móni, me asustas?..- decía Beatriz mientras se encaminaban a la recamara.

- Estás muy tensa Beatriz relájate, ..no ha pasado nada más que simple rasguños.

- Simples rasguños, ..Moni, tú no eres así, ¿qué te ha pasado?..

- Beatriz, tengo que contarte algo.

- Claro, dime..

- T-tuve una relación con alguien.. no sé qué me pasó, fui una tonta, ..y no sé cómo decírtelo.

- ¿Relación?.. ¿p-pero con quién?, ¿cuándo?.. ¡Cuéntamelo.

- Verás…

Mamá tomó aire. No sabía muy bien por dónde empezar. Beatriz le pidió una toalla con alcohol y antes de continuar hablando, se la entregó.

- No sé muy bien cómo decir esto.. sé que fui una estúpida, ..no me lo creerás.. pero necesito sacarlo, esto me está matando y… - decía Mamá mientras Beatriz le limpiaba las heridas con la toalla y agua caliente.

- Moni, suéltalo ya. ¿Te pasó algo? ¿Hay algún problema?..

- Sí.. no..- se contradijo.- Es sólo que… me volvieron a violar.

Beatriz, detuvo su ritual de curación y miró fijamente a Mamá. Ella miraba al suelo avergonzada, lo que destrozaba aún más su rostro.

- ¿Fuiste a la Policía?, ¿quién fue?..

- No te preocupes, ya no está aquí. Y no fui, como crees.

- ¡Como que no me preocupe Mónica, ..y si regresa.

- No ya no va a regresar.

- ¡Mónica, ¿cómo puedes estar segura?..

- ¡Porque no, ..salió en los noticieros. Lo mataron hace unas semanas.

- Y cómo puedes estar segura de que era él.

- Porque sí. ¿Ves?.. Por eso no quería hablar con nadie. No paro de pensar en esa noche, ..no puedo dormir. Veo su cara en mis sueños, ..aun siento su aliento en mi piel.

- Se por lo que estás pasando, ..¿no lo recuerdas?

- ¿De qué hablas?..

- ¿Cómo que de qué?.. cuando tú y yo, y aquellos horribles hombres aquí en tu casa.

- A veces quisiera suicidarme para irme con Rodolfo.

- ¡Estás loca, ..¿y Pedrito qué? Te contrataré una cita con un especialista. Y tranquilízate. Suele pasar mucho, sobre todo a mujeres como nosotras.

- ¿Una cita? ¿Con quién?..

- Con el psicólogo, tonta.. esto es un problema de aquí…- Beatriz golpeó con la yema de su dedo índice en la frente de Mamá.- Mañana por la mañana llamo al psicólogo que me ayudó a mí. No te preocupes… verás cómo todo se arregla…

- No quiero ver a nadie.

- Tranquila, no es un psicólogo cualquiera.

- Como..

- Es por medio de terapias de relajación, ..tratamiento de hipnosis para sacar todo ese trauma que tienes dentro.

- ¡Estás loca.

- No, es más, yo misma te haré una sesión ahora, ..ya verás cómo funciona y podrás dormir esta noche más tranquila.

- Eso me caería muy bien.

- Voy a buscar música de relajación, tu acuéstate en la cama seguro que te van bien.

- Gracias, aunque no ceo que me funcione, a como me siento ahora.

- Ya verás. Yo sola hacía este tipo de sesiones para borrar de mi cabeza aquellos horribles días. Empecé a buscar música relajante, la verdad es que no escuchaba ese tipo de música, pero verás cómo funcionara.

- Beatriz déjalo, ..no necesito nada de eso. Nunca ha creído en las terapias orientales, ni el yoga, ni nada que se le parezca.

- Mónica, mal seguro que no te hace, así que vamos a probar. Conmigo ha funcionado.

- Este bien.

- Primero que nada te tienes que sentar en una postura cómoda.

- Ok.

Se sentó en la cama, con la espalda apoyada en la pared, mientras Beatriz iba buscando en la red de su celular algo de música relajante. Puso música de agua, y algunas otras que encontraba por la red. Dejó la habitación con poca luz y cerró la puerta. Mamá no estaba relajada, ya que por el ambiente que había creado, yo creo que pensaba que iba a ser en vano todo eso.

- Mónica, respira profundo, cogiendo aire por la nariz y soltándolo por la boca.

- Estaaa biennn.- dijo Mamá sin verse convencida.

- Ahora haz lo mismo pero esta vez reteniendo el aire en tus pulmones durante 5 segundos antes de expulsarlo.

Mamá a pesar de cómo se sentía se empezó a reír, no se lo estaba tomando en serio, y le provocaba cierta risa la voz suave con la que su amiga se le dirigía.

- Mónica, si no quieres no lo hacemos, pero si lo vas a intentar intenta hacerlo bien.

- Ok perdona.

Siguió respirando como le decía su amiga, lo cierto es que la música, la luz tenue y las respiraciones rítmicas estaban siendo relajantes, y empecé a notar como a Mamá se la quitaba la sonrisa para empezar a tener una cara de relajación y confianza en lo que Beatriz le estaba haciendo.

- Mónica, ahora dime en que piensas.

- Estoy pensando en muchas cosas.

- Ok, tienes que intentar dejar tu mente en blanco para relajarte más aun, ..no pienses en ninguno de tus problemas.

- Este bien, lo intentare.

- Lo puedes hacer Mónica, no tienes problemas, no tienes preocupaciones, solo quieres relajarte, sin tener que pensar en nada.

- Esta bien.

Enseguida pude ver y notar por medio de mis cámaras, como su respiración cada vez se hacía más lenta, más pausada, como si su cuerpo rígido al principio, se hacía más armónico, más relajado y como poco a poco su rostro se quedaba más inexpresivo. La verdad es que pensé que se estaba quedando dormida del cansancio acumulado que llevaba, y no que hubiera hecho efecto de lo que Beatriz le estaba haciendo.

- ¿En qué piensas?..

- En nada.

- Bien Mónica, ¿ves como sí que funciona?..

- Si, algo hace.

- Ahora Mónica te tienes que tumbar boca arriba, con las piernas estiradas y las manos a los lados del cuerpo.

- Bueno.

- Solo concéntrate en mi voz, y ve imaginándote todo lo que te diga.

Pues al parecer si se encontraba funcionando lo que Beatriz le hacía, estaba llevando a Mamá mentalmente a un lugar relajado, en el que no había nada que le perturbara, y que en función de lo bien que se lo imaginara, así sería de efectiva su relajación. Quizás hasta en casos de poder hipnotizarla, a mí la verdad me tenía sorprendido Beatriz, pensé que todo era mentira, ya que nunca creí que supiera ese tipo de cosas, pero como mi Madre se encontraba ya muy relajada siguió adelante con el proceso.

- Mónica concéntrate solo en mi voz.

- Sí.

- Mi voz es suave y cada vez te relaja, cada vez, ..ahora tienes que tratar de imaginarte lo que te voy a decir, ¿En qué piensas?..

- En nada.

- Muy bien.

- Ahora Mónica quiero que te imagines en un bosque grande y frondoso, de múltiples colores, ..vas andando por ese bosque hasta llegar a un pequeño arroyo, con aguas muy calmadas. Tocas el agua y esta se encuentra cálida, ..te tumbas al lado del agua y disfrutas de los sonidos que te regala, el canto de los pájaros y el sonido de los arboles al moverse. La hierba es tan cómoda, muy espesa y verde, la temperatura es agradable, hay una fresca brisa que te relaja Mónica.

- Sí.

- Estar en ese lugar te encanta, te relaja muchísimo, ..ahí no tienes problemas, todo es perfecto. Escuchas la brisa, la sientes y la brisa te cobija, te hace sentir sueño, mucho sueño Mónica.

- Sí, tengo sueño.

Increíblemente los gestos en el rostro de Mamá se hacía más inexpresivo por momentos, parecía que no era ella, estaba totalmente relajada, medio dormitada, como si estuviese en un profundo sueño. Yo la miraba tan relajada, que cuando Beatriz se le acercó susurrándole al oído, pensé que ya la había hipnotizado.

- Estas cansada Mónica, muy cansada, ..tienes mucho sueño y deseas dormir, es lo único que quieres, dormir y relajarte. Nada te preocupa ..

- No, nada me preocupa.

- Ahora contaré hasta 10 Mónica, ..cada número te hará estar más cansada, te encanta estar cansada, hasta que finalmente duermas.

- Sí.

Mamá ya estaba entrando en trance, casi repetía las últimas palabras de Beatriz de forma mecánica.

- 1, Relájate Mónica, ..siente como se relajan tus piernas y tus pies.

- Sí ..

- 2, Mas y más cansada, ..sin problemas ni preocupaciones, solo quieres dormir.

- Si, solo dormir, quiero.

- 3, Tus brazos pesan mucho, están tan pesados, casi no los siente pero estas a gusto, muy a gusto.

- Estoy muy a gusto.

- 4, Siente como tu cuerpo pesa más y más.

- Sí.

- 5, Todos tus músculos se relajan más y más.

- Sí.

Mamá ya no tenía ni fuerzas para contestarle, estaba tan cansada que tan solo asentía a todo lo que su amiga le decía.

- 6, Tus parpados pesan más y más, deseas abrirlos, pero no lo harás hasta que acabe de contar.

- ....- Mamá respirada cada vez más profundo.

- 7, Ya lo único que escuchas es mi voz, ni siquiera oye la música, ..solo me oyes a mí, y eso te relaja.

- .....

- 8, Todo tu cuerpo esta relajado, tus piernas, tus brazos, tu mente, tu pecho.

- Sí.

- 9, Ya nada importa Mónica, solo dormir.

Y Mamá suelta un suspiro largo, liberando toda esa presión.

- 10, Cierra los ojos y duerme Mónica.

Increíblemente después de pronunciar el número 10, cerró suavemente los ojos y se durmió, no movía ni un músculo. Me empezaron a asaltar dudas de todo tipo, jamás pensé que Beatriz supiera como hipnotizar y mucho menos yo creía en eso. No sabía cómo funcionaba eso, hasta qué punto era verdad o mentira, cuanto duraban los efectos. Me asusté al pensar que quizás ni siquiera ella lo pudiese, que no pudiera despertarla del estado en el que se encontraba. Mamá despertó unos quince minutos después, cuando Beatriz le empezó a dar pequeñas palmadas en los hombros, yéndose así todos mis miedos. Tardó mucho en desperezarse, como cuando te levantas tras llevar 12 horas durmiendo, estaba totalmente desubicada.

- ¿Qué tal Mónica? ..

- Aah!.. Beatriz, ¿qué ha pasado?..

- Es por la relajación Mónica, te has quedado dormida.

- Es verdad, increíble, no lo recordaba, ..m-me siento muy bien, sí que ha funcionado.

- Me alegro de que te sientas así de bien, ..te merecías descansar.

- Gracias Bea.

- ¿Estas bien descansada?..

- Si, casi no tengo ni sueño.

- Y no te la creías ¡Ji ji..

- Bueno, el caso es que tengo algo de dolor de cabeza, me he despertado rara.

- Es normal, ya veremos cuando vayas a la consultas.

- ¡Ji ji ji ji.. Quieres que vaya a consultas de relajación?..

- Mónica, yo solo te relajé un momento, ..pero necesitas olvidar todo lo que traes en la cabeza, arrancarte de la cabeza lo que te ha sucedido.

- No recuerdo nada.

- ¿Y no recuerdas nada?..- rio Beatriz, antes de darle un trago a un vaso con agua.

- No. Bueno si, pero tuve un sueño extrañísimo… un sueño en el que me correteaban, pero raro…

- ¿Así que ni siquiera sabes quién era el tipo que te seguía durante tu sesión?..

- ¿Un tipo?..

- Sí, un tipo, ..son normal, es el trauma por lo sufrido, ..no se te quitará hasta que vayas a más terapias.

- Era raro, no sé. Tenía los ojos grises, en eso sí que me fijé, ..ojos bastante grises.

Mamá quiso gritar cuando se imaginó de nuevo frente a esos ojos grises. El vaso de Beatriz cayó por un manotazo de Mamá y se derramó sobre la alfombra. Sin más, Beatriz corrió hasta el lavabo.

- ¡Esta tarde, al salir de mi compromiso, te levantaré una cita con el psicólogo. Haré que te haga un hueco lo más pronto posible.

- Por favor, Beatriz.. que no estoy loca.. No sé para qué me insistes.

- Ya sé que no estás loca. Pero hazme caso. Es lo mejor. ¡Tienes un trauma Mónica, ..eso no se acaba con medicina.

- Ya… pero… no sé…

- ¿No sabes qué?..

- Y si me pregunta cosas, ..no quiero contárselo a nadie.

- ¡Por eso tonta, de eso se trata, ..de que saques esa pesadilla de tu cabeza. El Doctor te provocara un trance en lo que podrás contárselo todo sin que lo sufras.

- Es por eso, ..no quiero contarlo.

- Tranquilízate Mónica. Es por tu bien, ..el Doctor no va a decirte nada. Piensa que es como una visita al ginecólogo.

- Esta bien.. iré.- sonrió la rubia, y Beatriz respondió con un guiño simpático.

- Bueno me voy amiga, ..espero que no vuelvas a caer en la depresión y que mañana vayas a la consulta.


Al principio, Mamá ya podía dormir un poco, pero aun así andaba por la casa perdida en sus cavilaciones y en su próxima cita con el psicólogo. Beatriz le había dicho que no era nada raro, pero ella sentía una extraña muestra de pudor y vergüenza al pensar en contarle sus intimidades a alguien que no había visto nunca. Aun que este fuese un profesional. Finalmente, y a pesar de tantos intentos de convencerla por parte de Beatriz, dos días después de aquel primer transe, era jueves por la mañana y la cita de Mamá había quedado a las 11 am para ir al médico a tratar su problema; o más bien su trauma. En cualquier caso yo notaba a Mamá nerviosa.

A medida que se llegaba la hora empezó a prepararse. Se maquilló ligeramente y se vistió para ir al médico: unos leggyns que simulaban la forma de los jeans y unos zapatos negros, una camiseta de algodón corta, ajustada y hasta el ombligo.  De ropa interior un conjunto de tanga y sujetador de encaje, blancos con un poco de trasparencias. Se alisó el cabello, y a las 10:30 ambos salíamos por la puerta de la casa. Mamá me había llevado, pues desde aquel horrible día no quería que ni me le despegara por un segundo.

A pesar de que se le veía nerviosa por volver a pisar la calle, intentaba luchar por su vida y eso me ponía muy contento. En cierto modo sabía que ese viejo asqueroso jamás iba a regresar y que ya no podía pasarle absolutamente nada. No sé si había vuelto tener aquellos horribles sueños, pero yo la notaba que desde aquella primera sesión ya más dormía, pero tampoco había salido de la casa y en ciertos modo ese trauma no sé qué cosas le acarrearían, al menos que pudieran notársele.

Llegamos a las inmediaciones del centro médico donde teníamos la cita, y desde que íbamos en la camioneta, Mamá no dejaba de decirle a Beatriz (por el móvil) que le daba mucha vergüenza, que igual se quedaba muda frente al doctor. Ella le reconfortaba que no se preocupara, que ella se había sentido al principio igual, pero que una vez que terminara las sesiones quedaría como nueva.

Entramos al consultorio, situados en el segundo piso de un nuevo local. En la recepción fue recibida por una Señora de anteojos y cabello rizado, simpática, por lo menos eso era la primera impresión que nos dio cuando la vimos.

- Hola buenos días. Soy Mónica Tapia y tengo una cita con el Doctor Enrique Cuenca.- dijo con tono condescendiente.

Su impresión sobre la mujer no mejoró en absoluto cuando ésta le contestó con una chillona.

- Claro que sí, Señora. Voy a decirle al Doctor que está usted aquí. Puede tomar asiento allí.- dijo señalando un sofá de cuero en la esquina de la recepción.- ¿Puedo ofrecerle algo de beber?..

- No, gracias. ¿tu mi amor?..- me preguntó Mamá a mí tras sentarme.

- Nada Mamá.

- Está bien.- dijo la Señora riéndose mientras tecleaba un mensaje para su jefe indicándole la llegada de la cita.

Desde nuestro asiento, me dediqué a observar y juzgar a la recepcionista mientras esperaba a que fuéramos atendidos. “¿Cómo puede una mujer de su edad andar en tacones todo el día?, pensaba. “Debe de llegar a su casa sin poder usar los pies, ponerse ese tipo de calzado a una mujer de su edad no tiene sentido.” Desviando la mirada con desdén a mi lado, Mamá cogió un ejemplar de Cosmos y se puso a ojearlo. Éramos los primeros pacientes del doctor, que llegó 10 minutos más tarde de la hora señalada. Llevaba una larga bata blanca y debía tener no más de 55 años. Era alto y blanco, con ojos verdes, con una barba cerrada totalmente blanca, como su cabello. 

- Hola Sra Tapia, soy el Doctor Cuenca. Es un placer conocerla. La Sra Montes de Oca me habló que vendría.

Mamá levantó la vista de la revista para ver al doctor, de pie, frente a ella con la mano extendida. Se miraba que era un Doctor simpático. Con el pelo de su cara totalmente blanco.

- Hola Dr Cuenca.- contestó Mamá levantándose y tendiéndole también la mano.

- Es un placer, Señora.. Vamos, entremos en mi despacho.

Mamá entró en el despacho de Dr Cuenca, tan sobriamente decorado como la recepción. En lugar de sentarse tras su mesa, el Doctor se sentó en la orilla del escritorio indicándole a Mamá que se sentase en la silla. En eso cerraron la puerta, por lo que ya no pude ver nada, me entretuve mientras mirando los múltiples cuadros de los reconocimientos del Medico terapista. El doctor Enrique Cuenca Ramos, reconocido psiquiatra y sexólogo. Entendía que cualquier médico no era capacitado lo suficiente para enderezar un problema como el de mi Mamá. Pero tenía claro que si mi Madre quería sanar todos esos traumas que llevaba en su cabeza este era el mejor sitio. Quizás el dr Cuenca era el más capacitado especialista en traumas pos violación que había en el país, pues ¿había curado a Beatriz, o no? Además que se notaba un tipo tan amable, que quizás con él Mamá se abriría prácticamente hablando.

- La sesión va a tardar.- me dijo muy amable la asistente.

- ¿Perdón?..

- Que si te aburres puedes salir a la terraza a esperar.

- Ah, sí, si muchas gracias.- Y así como me sugirió la asistente, salí a la terraza mientras Mamá hacía la consulta.

Mientras observaba mi linda ciudad y me recreaba con lo bonito del día, escuché a mi espalda unos ruidos fuertes como moviendo algunos trastos. En eso volteé y pude percatarme de un pequeño cuarto de limpieza en una de las esquinas de la terraza, del cual salió una figura nada peculiar. Era un viejo cuarentón que seguramente se dedicaba a limpiar el consultorio y el edificio, por su atuendo y que venía cargando una escoba y un trapeador, que por los ruidos que escuché hace unos segundos se encontraría atrapado en ese pequeño cuartucho. Era un viejo muy desaliñado con una barriga algo prominente, seguramente a causa del exceso de cerveza que ingería constantemente, andaba con un traje típico de limpieza todo arrugado y cochino, con el cierre del frente desabrochado a medio pecho de donde emanaba una mata de pelos sucios y canosos. Lucia unos bigotes escasos, como si fuera roedor, y una barba igual de escasa como de varios días sin afeitarse. Pero lo que más llamó mi atención fue que al caminar su cuerpo subía y bajaba al dar los pasos, seguramente habría sufrido una operación de rodilla o de cintura pues cojeaba al andar, cosa que me causó bastante risa que corté inmediatamente pues se me quedó observando.

Una vez que desapareció de mi vista, y como todo niño curioso, corrí a ese pequeño cuartucho solo por casualidad, había cubetas y escobas, lo típico que encuentras en el cuarto de servicio, pero lo que realmente me sorprendió era que escuchaba la voz clara de Mamá ahí dentro. Por lo que asegurándome que el intendente renco no anduviera por ahí, moví unas cajas percatándome que detrás de ellas había un sistema de ventilación de rejillas, y que este daba justo abajo donde mi Mamá estaba teniendo la terapia con su Doctor. Por lo que pude percatarme de lo que estaban diciendo:

- Mire Sra Tapia, soy especialista en problemas de traumas, en problemas de sexualidad y eyaculación precoz, entre otras cosas claro. Pero este no creo que sea el tema que nos atañe ¿No es cierto?..

- No doctor, ..la verdad es que llevo un tiempo atrás que.. bueno. No consigo dormir, tengo pesadillas horribles y me hice daño a mí misma.

- ¿Había sentido eso alguna otra ves?..

- No doctor, jamás.

El doctor le estuvo hablando muy bien y evitando hacerle preguntas directas para hacerla sentir más cómoda. Sobre los ataques depresivos, dijo que si no era algo continuado (que no lo era), normalmente eso se encontraba asociado a signos de estrés y trastornos psicológicos en algún momento determinado por disgustos, preocupación, tristeza. Que provocan que todo lo que para ella era importante no sea prioritario para nuestro cerebro y por ello se llegara a pensar incluso en la muerte.

- Lo normal en lo relativo a los traumas, ..es pensar que nuestros problemas no tiene solución. Y nuestro cerebro lo guarda en el subconsciente, ..lo que provoca que aumente mientras dormimos, por lo que a no ser que los borremos de nuestra mente por cualquier circunstancia seguirán atacándonos.- ¿Tuvo alguna experiencia de pequeña que haya afectado en algún momento su desarrollo normal de su conducta?..

- ¿S-se refiere a abusos o cosas de esas?..

- Exacto.

- Pues no, no.. que yo recuerde.

- ¿Toma drogas?.- preguntó el doctor.

- Nada, ni fumo Doctor.

- ¿Alcohol?..

- Muy poco. Sólo el licor de mesa, lo normal. Algún vino de vez en cuando.

- Quítese las zapatillas, y las dejas allí, ..luego se recuesta en ese sillón.- dijo señalando una percha y un sillón largo donde atendía sus terapias.

- Si Doctor.- contestó Mamá con un suspiro, pero sin tener aún muy claro si eso le ayudaría.

- Necesito que esté totalmente tranquila y se a sincere plenamente conmigo. Dígame si se siente incómoda, angustiada o si vuelven a recurrir esos ataques depresivos. El psicoanálisis puede ser una opción, pero requiere mucho tiempo.

- ¿Entonces?..

- Nos quedaría la terapia conductiva, una especie de hipnosis nada severo.

- Me da un poco de miedo eso Doctor, ..además siempre me mostrado incrédula en ese tipo de cosas.

- No tiene por qué sentir miedo, son estímulos agradables aplicados al paciente cuando él visualiza alguna parafilia, ..normalmente frente a alguna experiencia traumática, y así afectando la cabeza por completo. Sueños inducidos, terapias de relajación y lo más severo sería enfrentar nuestros propios temores. Es lo que se aplica a los pacientes. Ha funcionado muy bien con parafílicos peligrosos. En su caso sería solo relajación, pero necesito que se abra totalmente conmigo.

- Suena..

- ¿Raro?.. No pasa nada. Cierre los ojos y concéntrese solo en mi voz..

- Está bien.- dijo Mamá recostando su cabeza en el sillón y cerrando los ojos.

- ¿Cuente de su vida, de su Esposo? ¿Cuántos años tiene?..

- Soy viuda, pero tengo un hijo. Los años más de lo que aparento.- respondió Mamá terminando con una pequeña sonrisa.
  
- Ya, ¿cuánto hace que murió su Esposo? ..

- Cerca ya de 3 años.

- ¿Cuál es tu nombre verdadero?..

- Mónica.

- ¿Y tus apellidos?..

- ¿Para qué los necesita?..

- Porque necesito que te concentres en tu persona, ¿supongo que el apellido que tengo aquí es el de tu Esposo?.. Por lo tanto no puedo descubrirla tal como eres si no se ha sincera conmigo.

- Villanueva.- confesó Mamá.

- Bien, Sra Villanueva, explíqueme realmente su problema.- dijo, acercando una de las sillas frente al sillón.

El Dr Enrique Cuenca había apuntado unas pocas palabras en una libreta mientras Mamá contestaba a sus preguntas. "Mónica Villanueva: Mujer de 39 años viuda con trastornos depresivos" aparecía subrayado, y bajo ello, una lista de cualidades de Mamá que el doctor creía haber averiguado en su charla. "Inteligente, egocéntrica, desafiante, con posibles traumas sexuales. "Usa su belleza a su favor, solventando una gran vida con sus impostaciones físicas".

- Mónica.. ¿Pasó algo hace unos días que te hubiera podido causar un trauma de índole sexual?

Mamá palideció ante la pregunta a bocajarro del doctor Cuenca, que se arrepintió al momento de haberla hecho. No tenía que haberse arriesgado a hacerla tan pronto.

- N-no…- contestó, dubitativa Mamá, mientras a su mente volvían los recuerdos de cuando aquella noche ese desgraciado viejo la violaba cruelmente.

- Perdón.. no tenía que haberle preguntado eso… Ha sido un error por mi parte. Olvídelo. Mire, tómese estas pastillas por dos días, no hagas nada fuera de lo común. Vaya a trabajar, o si no lo hace descanse. Quede con amigas, y no se obsesione en pensar en sus problemas, evítese estar encerrada, sólo déjese llevar por su visa… En tres días vuelve a verme y, si no se ha arreglado, intentaremos indagar más..

- ¿Y ya está?..- preguntó Mamá con una sonrisa divertida.

- Por hoy, ya está.

Cuando Mamá salió por la puerta, el doctor Cuenca se quedó mirando durante unos segundos su ficha.. Mónica de Tapia.. De Tapia.. ¿De qué le sonaba ese apellido?


Mamá volvía a despertarse en mitad de la noche. Su cuerpo estaba empapado en sudor y el encontrarse sola en su enorme habitación la aterraba demasiado. Trató de calmarse, de tomar las pastillas y las indicaciones del Medico pero, por mucho que se esforzaba, no era capaz de borrar las vivas escenas que daban vueltas por su cabeza una y otra vez. Lloraba por la noche, se sentía tan sola y tan desesperada, tan solo la noche anterior, se había acabo casi las pastillas y no lograba salir de ese pozo donde se encontraba sumergida. Todo aquello era una desesperación para ella, cuya depresión ya la estaba superando de nuevo, hasta entonces su vida solo era estar en su cama todo el día y apenas lograba probar bocado.

- ¿Así que no ha dado resultado?- le preguntaba el Doctor Cuenca en su segunda visita.

- Nada Doctor, ..sigo sin poder dormir y me siento desesperada.- respondió, con un deje de tristeza.

- Verá, Señora Villanueva.. Podemos probar otro tratamiento. Suele ser eficaz, y creo que es la mejor solución para usted.

- ¿Cuál es Doctor? ..

- La hipnosis.

- ¡Vamos, doctor.. eso es un cuento. ¿No me irá a decir que usa esas técnicas de ilusionista para con sus pacientes?

El doctor Cuenca estalló en una franca risotada. No sabía bien por qué, pero se esperaba que la flamante rubia no creyera en la hipnosis.

- Mire, Sra Villanueva, la hipnosis si es real, ..y es una herramienta de tratamiento psicológico muy buena, casi tanto como las terapias o cualquier otra estrategia. Claro que obviamente hay mucho charlatán que no tiene ni idea de psicología y que, por tanto, no sabe ni sabrá hipnotizar.

- Está bien.. intentaré hacer lo que usted me diga Doctor, perdone.- dijo Mamá finalmente, recostándose sobre el sillón y apoyando los brazos en los reposabrazos del mismo.

- Bien, túmbese en el diván, Mónica..

Mamá obedeció y se recostó sobre el mueble. Se puso boca arriba, siguiendo las indicaciones del doctor, y esperó.

- Cierra los ojos.- ordenó él, y Mamá puso cara de extrañeza.

- ¿No va a sacar un reloj de bolsillo y lo va a hacer oscilar frente a mí, o algo así? ..

- ¡Ja ja ja.. No Mónica. Ya te lo he digo, esto es hipnosis real.- Mamá sonriente, cerró los ojos.- Espera que estoy buscando canciones para crear un ambiente más adecuado.

Mamá inspiró. Espiró. Las manos le temblaban. Lo que estaba a punto de hacer contravenía todo lo que sus ideas defendían. Pero tenía que hacerlo. Ya no podía seguir inmersa en esos pensamientos y aquellos horribles sueños.

- Sigue respirando despacio Mónica, ..coge aire por la nariz, mantenlo en tu interior tres segundos, y suéltalo, inspira, espira.. inspira…, espira.

Cosa que le hizo gracia, estaba casi seguro que Mamá dudaba de todo aquello, pero aunque no lo creyera de cierto modo en aquella ocasión con Beatriz de momento pareció calmarse. No quería decírselo al Doctor por si acaso, pero algo le decía que aunque supiera que iba a ser en vano, quizás al menos podría descansar por noche, y es que en verdad que a Mamá ya se notaba bastante cansada, con horribles ojeras que ni el maquillaje lograba borrar.

- Sigue relajándote Mónica, inspira, espira, inspira…, espira, inspira… Lo haces muy bien, sigue respirando así, despacio, escucha la música, fija tu mirada en un punto imaginario del techo y relaja la vista.

- Si, ya me estoy relajando Doctor.

- Claro que si Mónica, pon los brazos a los lados de tu cuerpo mejor que sobre él, es mejor estar tumbada boca arriba con los brazos a los lados, ligeramente separados del cuerpo.

- Esta bien Doctor.

- Si, así mucho mejor, ..nota como te relajas más en esa posición, tu cuerpo está más libre, más ligero, ¿lo notas?..

- Si, lo noto.

Con suavidad, el Doctor posó el dedo pulgar sobre la frente de mi Mamy y palpó suavemente hasta encontrar el sitio exacto. Mamá relajó el rostro.

- Relájate, tienes que dejarte llevar, como si fueras a dormir… sólo trata de escuchar mi voz.- mientras hablaba, el Doctor no dejaba de presionar en pequeños círculos en un punto sobre la cabeza de Mamá.

Ella trató de hacerle caso, y no le costó. La suave caricia era completamente relajante y lentamente comenzó a notar como si un velo la envolviera. Sólo escuchaba las palabras del doctor. En la sala, poco se escuchan otros ruidos que no fuera cada letra que fluía, tranquila y pausada por los labios del doctor. El tiempo pareció estirarse, o encogerse en la cabeza de Mamá. Algo hizo que los segundos pasaran a otra velocidad, al menos para ella, las palabras del psicólogo sonaban distorsionadas y ya no entendía lo que quería decir, sólo notaba la calma, la absoluta tranquilidad en que emanaban.

- Sigue respirando, relajándote.. tienes que lograr que tu mente este en blanco ahora.

- Creo que tengo que tratar de dejar la mente en blanco.

- Si Mónica, muy bien, deja la mente en blanco, relájate más y más, siente como tu cuerpo se vuelve cada vez más ligero, como si flotaras, como te sientes muy liviana, siente bienestar Mónica, el mayor que jamás has sentido.

- Sí.

He increíblemente, Mamá se estaba relajando de nuevo, de forma rápida y sin necesidad de que le hablasen tanto como Beatriz. Me imaginó que en cada sesión sería más sencillo que se durmiera, que el trance sería más profundo y rápido, por lo tanto más fácil sugestionarla.

- Cada vez estás más relajada Mónica, siente como las partes de tu cuerpo se entregan a un relax total, ..parece que dejan de responder a tus ordenes, solo desean relajarse, descansar. Siente como empieza por los dedos de tus pies, más relajados, más cansados. Nota como uno por uno van durmiéndose, dejando de responder.

- Si, lo noto.- dijo con voz cada vez más apagada Mamá.

Mamá quiso abrir los ojos y ya no pudo, como si estuviera tan profundamente dormida que tuviera que realizar un asombroso esfuerzo del que no era capaz si quería de despertar. Por su mente comenzaron a desfilar imágenes de lo que había sido su vida últimamente. Cuerpos desnudos, de hombres viejos y maduros, orgasmos. Recordó a Fernando y aquella calurosa tarde en la oficina, al Abogado, a su cuñado Carlos, los cochinos Carniceros, los secuestradores, Alonso y su grupo, el Camionero, el Portero… recordó aquella desafortunada noche, sus horribles ojos vidriosos por la droga… había pasado algunas semanas y aun sentía escalofríos.. Perdida en sus recuerdos, en una sarta de imágenes que pasaban frente a sus ojos cerrados, escucha lejos las palabras del Doctor:

- Cada vez más relajada Mónica, nota como el cansancio de tus dedos pasa ahora a tus pies, ¿te gusta esa sensación?..

- Si me gusta.- logró contestar.

Se sentía cada vez más relajada, si bien en varios momentos movía la cabeza intentando despertarse, el Doctor había conseguido llevarla a un estado de relajación, sus horribles pensamientos se detenían. Mientras seguía hablándole a Mamá, haciendo que se relajara casi en un sueño profundo, observé como el Doctor llevaba la mano a su entrepierna para colocarse correctamente el pene, creo que ni este viejito por muy profesional que fuera no era capaz de no tener pensamientos insanos con una mujer como la que tenía al lado. Creo que en ese momento se arrepentía de haberse puesto esos pantalones tan ajustados, sobre todo teniendo en cuenta que Mamá vistió como siempre lo hacía.

- Cada vez más cansados tus pies, más relajados, más entregados a la sesión. Nota como se duermen también, como dejan de obedecerte, como a tus rodillas y a tus piernas les ocurre lo mismo. Solo desean dormir Mónica, relajarse más y más.

- Si, se relajan más y más.- y respiraba más pasmódica

- Muy bien Mónica, ¿Qué tal te encuentras?..

- Muy a gusto, muy relajada, muy cansada.

- Sigue notando como esa sensación recorre tu cuerpo, ..llega a tus brazos, tus brazos están cansados, pesados, no te responden.

- No me responden.

- Claro que no Mónica, desean estar así, más cómoda, ..sin hacer nada, solo sentirte bien.

- Sentirme bien.- solo repetía.

Mamá se encontraba muy relajada, aun no la habían hipnotizado, pero creía que ya se encontraba descansando y eso en los momentos que se encontraba le hacía bastante bien. Aún tenía los ojos cerrados, no sé si era capaz de saber dónde se encontraba, o de pensarlo, ser consciente por un solo segundo que estaba perdiendo, al menos en parte, el control sobre su voluntad. El medico paso la mano sobre sus ojos, estos reaccionaron, aún estaba despierta.

- ¿Qué tal estás Mónica?..

- Muy a gusto, me encanta estar así, muchas gracias.- acertó a decir con la poca consciencia que aún mantenía.

- ¿Quieres que sigamos?..- le preguntó el médico mientras se acercaba a su lado con la silla, para hacer más cercana la situación.

- Si, deseo acabar dormida con la relajación.

- Voy agarrarte la mano.- le dijo buscando sentir el contacto de su piel, sin estar aun en un estado de hipnosis, a la vez que dirigía su mano hacia la de Mamá.

- ¿P-por qué quiere hacer eso? ¿Es necesario para la relajación?..- le dijo Mamá asustada, al parecerle algo de lo necesario para continuar la sesión.

- Es necesario Mónica, espero que no te importe, ..así te sentirás más relajada, más tranquila, es para que no te asustes, para que estés más dormida. Sigue así Mónica, lo estás haciendo bien, no te preocupes por nada, solo en descansar, en sentirte mejor.

Pensaba que Mamá no lo iba dejar, parecía haber quedado sentida ante las cercanías del sexo opuesto, la negación a cualquier acercamiento por parte de cualquier hombre, pero era último hilo que le permitiría conectarse con la realidad.

- Nota como el cansancio sube a tu cuello, y se va relajando también, ..y ese cansancio llega a tu mente, a tu cerebro, impidiéndole funcionar, deseando que sea yo quien te guíe Mónica.

- Desea que seas quien me guíe.

- Ya no te importa que te agarre la mano.

- No, no me importa.- repetía Mamá ya relajada.

- No solo ya no te importa, sino que te gusta.- le dijo mientras la agarraba.

- Me gusta si, que me agarre la mano.- contesto ella.

- Cierra los ojos.

- Si.- dijo mientras lo hacía al instante.

Así se encontraban los dos, agarrados de la mano, Mamá en un estado de relajación total. El Doctor seguía susurrándola al oído.

- Ahora Mónica estas totalmente relajada, tu mente está vacía, tu pensamiento no desea funcionar, ..solo quieres dormir, así que cuando cuente tres caerás en un profundo sueño, más profundo que los anteriores.

- Sí.

- 1 - 2 - 3.. Te encuentras relajada, profundamente relajada, tus problemas no importan, no los tienes, tus preocupaciones tampoco, solo te importa la relajación, no deseas pensar pues eso te agota. No tienes responsabilidades, nada que te disturbe, solo estas dormida, dejándote guiar.

- No los tengo.- decía hablando entre sueños.

- Ahora Mónica, tu mente está muy cansada, tan cansada que no puede mentir, no tiene fuerzas para mentir, para buscar ninguna excusa, solo dices la verdad.

- Solo digo la verdad.- dijo suavemente.

Yo la verdad que estaba sorprendido, jamás creí en la hipnosis o del poder mental, estaba asombrado, ahora el doctor podría analizarla sin tener la sensación de que no le dijera la verdad, que fingía acerca de sus problemas con tal de no sacarlos. Su sentido común era lo único que le hacía pensar que una mujer como ella había tenido una experiencia traumática, pero jamás le hizo el comentario con el que pudiera deducir que hubiese mantenido alguna agresión.

- Sigues relajada Mónica, muy relajada, no deseas pensar, no deseas mentir.

- No deseo mentir.- aclaro de nuevo.

- Dime quien es tu mejor amiga.- preguntó.

- E-es Beatriz.. Montes de Oca.- dijo ella.

- Muy bien, sigue dormida, ..lo estás haciendo muy bien, ahora cuéntame si es verdad que tu Esposo falleció, si sueles criar sola a tu hijo.

- Si, mi Esposo murió hace dos años, ..desde entonces solo estamos Pedrito y yo solos.

- Lo sabía,- pensó el Doctor, tenía prácticamente la idea de quien se trataba, la Esposa del Empresario Tapia. Creía recordar que en más de una ocasión había estado frente a ese famoso empresario con la idea de obtener financiamiento para sus experimentos.

Quería empezar a hacerle preguntas más comprometidas, pero antes tenía que asegurarse que estaba profundamente dormida, y que era totalmente sincera.

- ¿Has tenido un problema grave del cual no quieras contar?..

- ... Si.- contesto después de unos segundos.

Habían pasado casi una semana desde la primera cita, el Doctor pensaba llevarla poco a poco.

- Te encuentras cansada, muy cansada Mónica.

- Muy cansada.

- Solo eres capaz de decir la verdad.

- Digo solo la verdad.

- No puedes mentir.

- No, no puedo mentir.

- Dime Mónica, ¿alguien te lastimó?..- preguntó tratando de salir de dudas ante una cuestión que siempre le había tenido desconcertado.

- Tuve un problema con un horrible hombre, ..aunque creo que ya jamás lo volveré a ver.-lo dijo con un suspiro, como si se liberara.

Era increíble, probablemente fuese el único modo de sacar toda esa horrible pesadilla de la cabeza de mi Madre y aun así ella se resistía a soltarlo todo, quizás con un par de sesiones más Mamá pudiera sacar todo aquello. Lo que estaba claro es que era sincera, que no tenía ninguna voluntad para mentir, así que el Doctor siguió preguntándole:

- Mónica, ¿has tenido relaciones sexuales de la muerte de tu Esposo?..

- Si.- dijo ella con su voz monocorde.

- ¿Con quién?..- preguntó el Doctor tratando de obtener más información de su escueta respuesta.

- Con unos varios hombres.- respondió resolviendo la duda del profesional que no podía creer lo que escuchaba.

- ¿Desde cuándo?..

- A los meses de la muerte de mi Esposo.

Esa respuesta sorprendió mucho más al Doctor. No solo no era la flamante esposa del gran Empresario sino que había perdido el luto en tan solo unos meses. Tenía gran curiosidad por saber cómo habían sido, y con respuestas tan cortas jamás lo adivinaría. Se dio cuenta de que por muy hermosa que estuviese su paciente como una Barbie tumbada sobre la cama, tenía un lado oscuro que pronto descubriría.

- Te encuentras muy a gusto Mónica, muy a gusto.

- Si, muy a gusto.

- Muy relajada Mónica, cada palabra mía te duerme más, te hace confiar más en mí.

- Si confío en usted.

- Confías tanto en mí que vas a contarme como ha sido tu vida sexual, necesitas contármela para sentirte bien, tan a gusto cómo te sientes ahora.

- Si necesito contársela. Todo empezó desde ese día en el despacho, hacía un calor horrible y yo me sentía tan devastada, ..todo estaba bien, o eso creí, pero ese maldito traidor. Como iba a imaginármelo, ..mi Esposo confiaba en él, llevaba todo el control, nos trataba muy bien, era muy inteligente pero algo estaba mal.

- ¿Tenias mucha relación con ese hombre?

- No, solo en fiestas o cuando le entregaba resultados a mi Esposo.

En eso escuché ruidos en la terraza por lo que rápidamente acomodé varias cajas en su sitio y salí disparado del cuartucho haciéndome el ingenuo mirando la ciudad por la terraza. De pronto apareció ese extraño hombre, de aspecto indigente y con cara de roedor cargando unas cubetas con ese estilo singular para caminar de su corta cadera. Ni se inmutó al verme ahí, muy serio se dirigió al pequeño cuarto de servicio, lo que me dejó un tanto decepcionado ya que no seguiría observando la terapia de Mamá y sus telarañas mentales.

Y después de 15 minutos de estar aburriéndome mirando para todos lados, ya me encontraba un tanto quemado por el sol. Comenzó a entrarme la curiosidad de que el conserje no saliera, ahí fue que caí en la cuenta que quizás él también había optado por hacer al igual que yo lo mismo, por lo que decidí acercarme al cuartucho para ver si todo se encontraba bien, (quizás podría caerse y necesitar ayuda). Al acercarme a la puerta noté que el sitio estaba muy quieto, es más parecía que no hubiese alguien ahí dentro.

Pensé en tocar, pero unos ruidos extraños al pegar mi oreja levantaron mi curiosidad aún más. Busqué alguna rendija o algún modo de que me ayudara a ver que hacía ese señor ahí dentro. Realmente andaba muy curioso este día, aún faltaba para que saliera Mamá y no había ninguna otra forma de entretenerme, al menos que fuera adentro y me pusiera a leer revistas de moda. Me entró la curiosidad, hasta pensé que quizá había salido por otro lado. Fui al costado del pequeño cuarto y me percaté que en la parte superior había una pequeña ventana, muy alta para alcanzarla, que ni subiéndome a una silla alcanzaría. Aunque tenía una opción, treparme por el muro que daba a la pared del cuarto, pero sería muy arriesgado eso, ya que me encontraba en un edificio de 5 pisos. Caminé entonces hacia los lados, al acercarme escuche unos fuertes suspiros que me dejaron pasmado, en ese momento creí y por mi gran experiencia en ese tipo de sonidos ya me imaginaba lo que el pervertido estaría haciendo.

Sigilosamente me trepé por el muro y gateando cuidando de no caerme me acerqué a la ventana de aquel pequeño cuarto de servicio, no sé, se me hacía extraño que esta no se encontrara iluminada por luz eléctrica, ya que al tratarse de un cuarto cerrado y oscuro. El cuarto solo era iluminado por la luz que provenía del consultorio, lo que me decía que mis sospechan eran ciertas, el conserje había quitado las cosas para ver por la rendija.

Tratando de acostumbrarme a la luz que había dentro de la habitación para ver lo que había adentro me lleve una sorpresa que me dejó pasmado, lo primero que me llamó la atención es ver al renco sentado en suelo. Doblado hacia al frente viendo por las rendijas hacía dentro, pero se encontraba sin prenda alguna de la cintura hacía abajo, más que sus zapatos viejos y las medias negras. La panza le colgaba casi al suelo y sus güevos seguro estarían descansando en el suelo mientras que por detrás de donde yo lo observaba alcanzaba a vislumbrar la parte de arriba de su raja. Se le apreciaba el movimiento acelerado de su mano, este estaba.. se la estaba jalando.

El renco pervertido se la chaqueteaba como un verdadero mal nacido, pero por más que se la jalaba aceleradamente parecía no poder correrse, y ni que imaginar quien era su inspiración para su paja. Mi Madre era muy bella, él la había visto entrar en las reiteradas ocasiones que habíamos llegado a la terapia, sabía que ella estaba más buena que el pan horneado, que estaría con el Doctor ahora mismo recostada sobre el sillón, casi adormecida. El sudor le corría por las sienes, eso de imaginársela recostadita e indefensa lo ponía mal, la imaginaba a ella gozando con él, con su cara de roedor montado sobre aquel tentador cuerpo, fue en eso que sus acalorados ímpetus hacia esa mujer que se haya haciendo su terapia lo llevaron ahora acelerar más el ritmo, aquella soberbia hembra que miraba y que sabía que en su miserable vida jamás podría tener, bastó para que fuese asaltado por intensas chorreadas de semen que por poco casi se estrellan en la rejilla, ni siquiera alcanzó apuntar para otro lado, su mente le otorgo los placeres de un intenso orgasmo con solo imaginar en sus pensamientos más cochinos que él también se la podría coger.

Sin más, se dio a limpiar todo lo que había quedado salpicado por sus mocos, para luego levantarse y volver a poner sus sucios calzoncillos y el pantalón. Lo que me faltaba y había imaginado, otro pervertido más engatusado por la belleza de mi Madre. Una cosa era que se masturbara imaginando el cuerpo desnudo de las pacientes donde trabajaba, y otra muy distinta era pajearse viéndolas en vivo y en directo atraves de una rendija, pero no podía negar que el cojo pervertido la había hecho buena con su punto de observación, tremendo gozo que le causaban las pacientes con su dicha idea.

......

Los días fueron pasando y Mamá no lograba superar su trauma sexual, después de la terapia todo caminaba bien, salía con sus amigas y hacía ejercicio como siempre, era linda conmigo y sonreía pero en cuanto los días pasaban nuevamente volvía a recaer, como una adicta alguna droga, las pastillas que le recomendaban la mandaban a dormir, los ejercicios solo le hacían efecto los primeros días, después se ponía demacrada y volvía a enterrarse en su habitación. Esos días la pasaba mal, me preocupaba mucho Mamá, sentía miedo que de nueva cuenta intentara suicidarse. La seguía por las cámaras cada día, me esforzaba por estar a su lado, intentando hacerle ver la vida, pero poco a poco recaía, lo que la hacía volver a ir con el Doctor.

- ¿Cómo has pasado la semana, Mónica?- le preguntaba el Dr Cuenca.

- Mejor que la anterior, Doctor. He contenido mis nervios y la depresión, ..aunque he tenido que marcharme en un par de ocasiones a mi habitación.

- Bien, es un avance, Mónica.

- Si, eso me digo también.

- Bueno, Mónica, ..haremos un ejercicio de relajación y, después, me vas a contar, con detalles, lo que has hecho en esta semana.- dijo el Doctor, corriendo unas gruesas cortinas sobre el ventanal del despacho con la ayuda de un pequeño mando a distancia.

- De acuerdo, doctor.

- Recuéstate en el diván por favor.- le dijo, señalando el conglomerado de suaves cojines que cubría todo un rincón de la consulta.

El Dr Cuenca apagó todas las luces dejando solo encendida la luz de una pequeña lámpara de lectura que había en el escritorio. Después sintonizo música relajante con melodías un tanto clásicas, y bajó el volumen hasta ser prácticamente inaudible.

- Mónica, túmbate en el tresillo.

- Sí. - dijo contenta.

Al colocar un cojín su cabeza quedaba reposada sin que el cuello sufriera un desnivel. Sus piernas reposando, estiradas y tapadas esta vez por unos finos pantalones blancos. El Doctor se acercó al sofá en el que se encontraba Mamá sentado de tal forma que al inclinarse podía hablarle al oído. Pero lo increíble era de que ya ella respiraba tranquilamente, como si con la simple voz del Doctor pudiera calmarle y me preguntaba si los rumores de la hipnosis eran ciertas, que si una vez que fuiste dormido serían más sencillas dormirla otra vez. Estuvo un rato sin hablarle, sin decir nada, solo mirando como respiraba mientras mi Mamy mantenía su mirada perdida en el techo. Al rato comenzó a decirle:

- Sigue respirando Mónica así, relajada, ..cada vez lo haces mejor y por ello cada vez te encuentras más contenta con las sesiones. Sigue respirando cada vez más profundo, notando como tu corazón se relaja poco a poco, tus pulsaciones caen y la tensión desaparece.

- Si Doctor.- dijo disfrutando del momento.

- Pon tu vista fija en un punto, ..muy bien hecho, siente como en ese punto empieza aparecer una luz, ..una luz tranquilizadora que te relaja, te encanta esa luz. Primero es oscura, pero poco a poco se vuelve más y más clara, ..pasando por el azul, según se va clareando tú caes más dormida Mónica.

- Si, es azul.- respondía ella.

- Te voy a sujetar la mano Mónica ¿Te importa?..

- No me importa, Doctor.- dijo mientras me acordaba de que la vez anterior que él lo intentó ella se mostró resistente a ello.

- Muy bien Mónica.- dijo mientras le agarraba la mano y con la otra empezaba a escribir en su pequeña libreta.- Sigue mirando esa luz, poco a poco va dejando de ser azul para convertirse en un tono más claro, y tú vas cayendo a la vez que esa luz se vuelve más blanca, ..vas cayendo a la vez que mi dedo te acaricia, antes te molestaba, pero ahora eso te relaja más, te hace sentir mejor que nunca.

- Me hace sentir mejor que nunca.- dijo convencida.

- Mira como sigue cambiando progresivamente de color, se está transformando en casi blanca, ¿Qué te ocurre mientras cambia?..

- Cada vez me relajo más.- contesto Mamá automáticamente.

- Muy bien Mónica, mientras siga cambiando de color, cada vez que lo haga, tu mente dejara de pensar, ..dejaras de tener problemas y tu cada vez estarás más fascinada con el color, más encantada, dejaras de preocuparte por nada, porque eso te cansa y ya estás muy cansada Mónica, muy cansada.

- Estoy muy cansada.- contestaba ella sintiendo como los ojos se le cerraban.

- La luz se vuelve amarilla, ..lentamente se convierte en blanca, cuéntame como lo hace.- dijo para oírla hablar a ella.

- La luz es amarilla, pero va tomando un tono brillante y se clara, ..parece blanca, pero cada vez va resplandeciendo más. Voy relajándome, hace que me sienta muy cansada y me cuesta mucho pensar, deseo dormir, descansar.

- Que bien Mónica, quiero que sigas aun con los ojos abiertos, relajada, cansada, te cuesta mantenerlos abiertos pero has de hacerlo, ..siente como te pesan los parpados, pero las pocas fuerzas que te quedan se centran en mantenerlos abiertos. Nota como la luz se convierte en blanca y radiante, como la luz del sol.

- Si como el sol.- dijo y el Doctor se quedó callado un rato viendo como reaccionaba.- La luz se torna brillante que poco a poco me impide que mis ojos se abran.

- Si, esa luz entra en tu cerebro impidiéndote pensar, ..haciendo que te entregues y que olvides tus problemas. Lo único que deseas es dormir, es tu único objetivo ahora mismo, lo único que deseas es dejar de pensar, no tener obligaciones, que alguien te guíe y te diga como debes de actuar.

- Deseo que me guíe.

- No deseas pensar, deseas que te guíe.

- No deseo pensar, deseo que me guíe.- respondía Mamá cerrando los ojos.

- Sigue diciéndolo, hasta que te pida que te detengas, cada vez que lo digas estarás más relajada.

- No deseo pensar, deseo que me guíe, ..no deseo pensar, deseo que me guíe, ..no deseo pensar, deseo que me guíe..

Esas frases me decían que poco a poco Mamá entraba en un estado de sueño, parecía como si estuviese totalmente entregada, como si fuera a hacer todo lo que el Medico le pidiera. La dejó un par de minutos repitiendo la frase, buscando en ella una hipnosis profunda.

- Muy bien Mónica, sigue concentrándote cada vez más, casi por completo, ..que te impide pensar y te duerme tan profundamente. Cada vez es estás más cansada, ..cuando cuente 3 esa luz bajara acercándose a tus ojos e introduciéndose por tu mente, dejándote dormida, ..profundamente dormida.

- Dormida sí.

- 1.. 2 ... 3

- Duerme Mónica, duerme profundamente.

E inmediatamente su respiración se ralentizó lo máximo posible y quedó totalmente evadida de la realidad que la rodeaba. Su imagen de diosa griega yacía descansando sobre ese diván, su rostro, esa boca tan llamativa, tan apetecible, no podía creer que esa mujer tan hermosa hubiera pasado por algo tan desagradable. Mamá se quedó en trance, a su lado el Doctor encendió una pequeña linterna que pasó varias veces por los sus ojos y a ella no pareció molestare. Se puso de pie y llamó a su asistente, indicándole que pasara.

- Está bajo trance. No te preocupes,- le dijo, quitándole importancia.- ¿Conseguiste los vuelos?..

- Si Doctor, ..para mañana temprano.

- Muy bien, ..cancela todas mis citas hasta mayor aviso. Las de 15 días recórrelas otra semana más.

- Muy bien Doctor, ¿algo más?..

- No Patricia, es todo muchas gracias.

- De nada Doctor, ..que se la pase excelente en sus vacaciones.

Mamá siguió durante casi media hora en estado de relajación, para mí era realmente un enfado pasar tanto tiempo en el consultorio sin hacer más nada, las terapias de mi Madre se extendían cada vez más, aunque por otro lado me llamaba más la atención eso de la hipnosis. Me fui a la sala de espera y mientras se terminaba la sesión recopilé en Internet todo lo que pudiera acércame a la hipnosis, me fue difícil, pues llegue a la conclusión de que es un terreno en el que ninguna teoría esta constatada totalmente, además no es fácil diferenciar entre lo que se puede considerar ciencia, y lo que tan solo es teatro.

Leí ensayos sobre hipnosis; métodos para realizarla; observé algunos videos; me informe algo acerca de hasta qué punto se puede influir en la voluntad del hipnotizado, y sobre todo intenté saber durante cuánto tiempo tienen influencia las sugestiones hipnóticas. La verdad es que me pasé un buen rato indagando en información, no había sacado nada totalmente seguro y que todas mis dudas se resolverían con lo que mirara en Mamá, a pesar de que eso era solo llevado por profesionales.

La puerta del despacho se abrió y pude escuchar que Mamá ya había despertado.

- Mónica.. tienes que superarlo. No puedes seguir pensando en eso. Debes pasar página.

- Es complicado Doctor…

- Entiendo que lo es.. Soy psiquiatra, me enfrento cada día a situaciones duras, pero la tuya me sorprende y a la vez me embelesa. Una mujer tan válida como tú, tan inteligente y tan preciosa.. Tienes tanto que vivir…

- No vine a superarlo. Sólo a sacarlo de adentro, hablarlo.. que me ayudé a entender que me pasa.

- Lo haremos poco a poco, ..la entrega a ese nivel sobre todo para una mujer independiente con tú no tiene lógica, necesitamos indagar más, entrar en tu mente, a ver si existe algún trauma en tu niñez o adolescencia. Te recetaré calmantes y depresivos.. tampoco quiero que de primeras te encierres en tu habitación a pensar, intenta salir, convivir con tus familiares. ¿Tienes alguien cerca que pueda irse a vivir una temporada contigo?..

- No Doctor, mi hermana se mudó a otra ciudad por el trabajo de su Esposo.

- Tranquila, lo solucionaremos, ..pondré todo mi empeño y conocimiento para sacar eso que atormenta tu cabeza.

Mamá sonríe. Tiene la mirada vacía. Suspira y se levanta del sofá.

- Vuelve a tu casa y convive más con tu hijo. Y por favor, ..deja de pensar que la culpa fue toda tuya, no puedes buscar en cada hombre con el que te cruces lo que te ocurrió. Toma las pastillas y pronto nos veremos. ..

.....

Pasaban los días y Mamá volvía a sufrir lo mismo, al principio hacía su vida normal intentaba estar siempre conmigo, hacía sus ejercicios e iba de comprar, pero al poco rato volvía a decaer. Por mi parte, yo me había interesado mucho en los temas de la hipnosis, no me acababa de sorprender como es que el cerebro humano podía ser manipulado por medio de un trance, restaurar traumas y corregir comportamientos. Conseguí un libro bastante interesante; describía los elementos básicos. Esto no era como aquellas historias normales de ficción, explicaba sobre las técnicas de hipnosis de relajación, combinadas con masajes y el auto hipnosis. La parte tercera era sobre la transgresión y el tratamiento terapéutico mientras estuviera en trance. El material fue tan interesante que antes de que yo me diera cuenta, Mamá estaba ya de vuelta en el consultorio.

Por el bien de la salud de mi Mamá decidí acompañarla, aunque eso me costaría horas de enfado rotundo, sabía que tendría que llevar la pila de mi celular bien cargada y todo tipo de golosinas para una espera de por lo mínimo 3 horas. Ya allí, la asistente como de costumbre nos trató muy amablemente, le explicó el caso y tras acompañar a otra paciente al interior de la habitación que hacía las veces de consulta regreso haciéndole saber a Mamá que no sería atendida ya que el Doctor había salido de vacaciones, cosa que recordaba y no un tanto Mamá ya que se encontraba dormida.

- Pero no se preocupe, Sra Tapia, ..el Dr Cuenca me dio la orden de entregarle su tratamiento y espera verla en el próximo mes.

- ¡P-pero como, ..un mes. Porque no me avisó que saldría tanto tiempo.

- Señora, esas cosas no se suelen avisar a los pacientes.

- ¡P-pero que voy hacer, ..él sabe muy bien que necesito ese tratamiento.

- Y lo tendrá, ..yo le proporcionaré todo lo que necesite.

- ¡Yo me refiero a la terapia, no a las pastillas.- Mamá ya comenzaba a ponerse nerviosa.

- Esas fueron sus instrucciones Sra Tapia, ..no sabría decirle.

La semana siguiente resultó ser una semana agitada. Entre asuntos de la Empresa, discusiones con Abogados y algunos envíos que no le habían llegado desde Europa. Sin embargo, los días pasaban y el tratamiento de Mamá ya no venía funcionando. Con el transcurso de los días, ella estaba cada vez más y más nerviosa en recibir su terapia de relajación. Supongo que sus pensamientos la estaban volviendo como un adicto requiere la dosis, el saber que no podía tenerlo la hacía desearlo más y más. Por fin, y dos días antes de cumplirse el mes acordado, decidió llamar a la oficina del Dr Cuenca.

- Consultorio del Dr Cuenca, al habla Patricia su asistente, ¿en qué puedo ayudarle?..

- Hola, mi nombre es Mónica Tapia y me gustaría hablar con el Dr Cuenca, por favor.

- Esperaba su llamada, Señora ..

- Sí, para qué, ..ya regresó?

- Un momento, por favor.

- Muy bien.

- Lo siento, Sra. Tapia, ..el Doctor se halla aun fuera del país y no podrá atenderla hasta nuevo aviso. ¿Puede dejarme su número para que pueda llamarle luego?..

- ¡P-pero como, usted me dijo que solo un mes.

- Tuvo que dirigirse a un congreso al extranjero, ..deme su número por si tiene cambio de planes.

Mamá le dio a la asistente el número de su celular.

- ¿Hay alguien que atienda en su casa de algún modo que usted no se halle?

Dudó un momento.

- Eh… bueno, sí, sí, mi hijo..

Esos días fueron tormento para ella, se quedaba horas viendo por la ventana esperando la llamada, y lo mismo hacía durante la noche. Estaba inquieta, llevaba varios días esperando, pero la llamada nunca llegó. A la semana siguiente, volvió a llamar al consultorio del Dr Cuenca.

- Hola, soy Mónica Tapia de nuevo, ..quería informarme si sabía algo del Doctor, por favor.- dijo bastante molesta.

- Lo siento Sra Tapia, ..el Doctor no ha dejado algún aviso de su regreso. ¿Quiere dejarme su número de teléfono para que pueda llamarla en cuanto vuelva?..

- ¡Mire, Señora estúpida.. ¿Sabes quién soy?- dijo Mamá muy enfadada.

- Sí, se quién es usted, Sra Mónica..- pero Mamá bruscamente no dejó que la asistente terminara.

- ¡Soy la dueña de Industrias Tapia, ..así que póngame inmediatamente con el Dr Cuenca.- le ordenó.

- Lo siento Sra. Tapia, ..pero no puedo hacer eso.

- Mire, Señora, ..llevo más de mes y medio intentando encontrarlo.

- El Dr Cuenca se pondrá en contacto con usted tan pronto como le sea posible, Sra. Tapia.

Y colgó, dejando a Mamá enfurecida. Como había sucedido la vez anterior, esperó y esperó durante días, pero no hubo ninguna llamada telefónica. Era realmente como si Mamá estuviera bajo un embrujo, estaba muy necesitada, necesitaba relajarse realmente, y ahora veía que no podía hacerlo sin la ayuda del Doctor. Intentó buscar a Beatriz, pero igual andaba en el exterior por asuntos políticos de su Esposo. Ya no sabía que más que intentar, además las pastillas ya no le hacía algún efecto. Es más estaba hasta a dispuesta a suplicar con tal de hablar con ese médico.

El siguiente día estuvo casi todo encerrada en su habitación y casi ni comía, tenía la sospecha de que Mamá necesitaba algo más que unas simples terapias de transe. ¿Hasta qué punto estaba sugestionada para tener que tomar dichas sesiones? ¿No será acaso que fue hipnotizada para seguir yendo? ¿Para seguir pagando dichas sesiones que no costaban nada económicas?¿Estaba obsesionada con dichas terapias o solo con la relajación?

Amaneció el sábado y se dijo que no iba a quedarse así esperando, estaba dispuesta a pedir disculpas casi suplicarle a la asistente para que le comunicara con el Doctor, así que decidió tomar el teléfono nuevamente y comunicarse con el consultorio.

- Hola, miré habla la Sra Mónica Tapia, quisiera pedirle disculpas de la otra vez. Quisiera saber si podría comunicarme con el Doctor. He tenido una semana muy estresante y no he podido ni dormir.

- Como ya le dije Señora, ..debe seguir con el tratamiento, el Doctor regresará pronto. Así que si me deja su teléfono con gusto le notificaré a su llegada. Hasta pronto.

- ¡Oiga, pero..

Estaba furiosa de nuevo. Tras todo lo que había pasado tenía que volver a hablar con la idiota de la asistente. ¿Quién jodidos se cree esa vieja?.- dijo Mamá al no tener respuesta en el teléfono. Se prometió así misma que en cuanto viera al Dr Cuenca le contaría sobre lo ocurrido y ponerla en su lugar. El fin de semana transcurrió en su misma situación. Al no tener ya muchas pastillas, lo único que le ayudaba a mantenerse un tanto tranquila. Casi ni dormía, era una caricatura de lo que era la flamante Mónica de Tapia. El domingo por la noche se miró al espejo y se echó a llorar.

- Tengo una hermosa y larga cabellera rubia, y una figura envidiable.. tengo dinero y una hermosa casa, ¿por qué tengo que pasar por todo esto?- se decía.

A las nueve en punto de la mañana, llamó al despacho de nuevo para intentar suplicarle a la asistente.

- H-hola, ..hablo por el medicamento, el mío se me ha acabado, quisiera pasar por él si es posible ahora mismo. Por favor.- casi suplicaba.

- ¿Puedo preguntarle quien llama?..

- ¡Qué idiota es!- dijo para sus adentros.- Mónica, soy Mónica Tapia de nuevo.

- ¡Ah, ¿Y tiene alguna sita, o la receta?..

- ¿Porque me pregunta eso?.. ¡Por supuesto que tengo receta.

- ¿Cuándo piensa pasar por ella?..

- Hoy, si fuese posible.

- Lo siento, Sra. Tapia, pero ni el Doctor ni su asistente se hayan por el momento.

- ¡Queee.. ¿pero cómo que no están? ¿C-con quién hablo?, ¿cómo me comunico con alguno de ellos?..

- Yo solo soy el conserje de aquí.. Quizás para la otra semana la secretaria pueda atenderla, ..déjeme su teléfono y le pasaré su recado en cuanto vuelva.- se volvió a enfadar, pero se lo tomó con calma.

- ¿P-pero que voy hacer yo?, ..yo necesito el tratamiento, ¿dónde podré conseguir esas pastillas?

- Este consultorio no va a ser capaz de recibir pacientes hasta la próxima semana, déjeme su nombre y teléfono para ponerla al inicio de la lista.- dijo la voz del teléfono, casi como si estuviera tratando de vengarse de ella por la forma en que había tratado la otra ocasión a la asistente.

- ¿Y usted no podría darme esas pastillas?, t-tengo la receta.

- ¡Uh.. no Señora, yo no podría hacer eso, ..me correrían si se enterasen, usted comprende.

- ¡Por favor oiga, ..no se preocupe, si algo llegase a pasar yo hablaría con el Doctor, él lo entendería.

- No, no Señora, ..donde quedaría la confianza, para mi este trabajo lo es todo, soy un hombre solo, con una operación de rodilla y otra de cadera. Le sugiero que llame durante unos días.- y colgó.

Por dentro Mamá estaba furiosa, pero ¿qué otra cosa podía hacer? Tenía que ver a ese hombre para intentar convencerle. Ideó un plan. Me dijo que iríamos al consultorio enseguida, que la esperara mientras se cambiaba. No sé qué era lo que planeaba Mamá pero no me iba a quedar imaginándolo. Corrí a mi habitación y la observé atraves de las cámaras. Se arreglaba con esmero, quería que la viera guapa y atractiva, quería cautivarle, ser su único deseo para obtener el medicamento. El pelo se lo dejó suelto, revoltoso para obtener volumen como cuando quería deslumbrar en elegancia, se colgó un collar de perlas y unos pendientes a juego. Eligió unos zapatos de tacón alto y después se atavió con un vestido en color rojo muy sencillo, de escote en V cortado a la cintura con un lazo a la espalda, estrecho en el tórax para resaltar el volumen de sus pechos y ligero de cintura para abajo, con el volado muy arriba de las rodillas, muy juvenil.

Por debajo había elegido unas braguitas nuevas recién compradas. Era una diminuta tanga con la delantera de velo, de dobles cintas laterales enlazadas en la parte de atrás a un pequeño moño, de donde salía otra fina tira insertada por entre las nalgas. Para los pechos, un sujetador copa con aros y dobles tirantes cruzados en la espalda y sujetos a otro pequeño moño en negro similar a la de sus braguitas. Con un vestido así no daría el cante, quería que ese modesto conserje creyera que se encontraba frente a una diosa.

Y seguro que así sería, porque de lo que no estaba enterada Mamá era que ese viejo renco ya le había estado dedicando pajas desde un punto de observación mero de un pervertido. Esperaba que ella solo lo pensara en deslumbrar y no caer en las manos de otro pervertido.


A los 20 minutos ya estábamos bajándonos de la camioneta para llegar al lugar. Mamá tocó la puerta un par de veces, yo me asomé por el cristal para ver si había alguien dentro. Enseguida apareció ese hombre con rostro semejante aun roedor. Como les platicaba era un hombre de altura media, aunque con su discapacidad se notaba un tanto enano. Algo gordo y de aspecto bonachón. Su barriga y su barba le daban el aspecto de un alcohólico, tenía el cabello castaño salpicado de canas. Mientras observaba a Mamá como adiosado por su belleza, ella lo saludó con una sonrisa. El hombre simplemente respondió con un leve saludo con su cabeza, agachó la mirada e hizo a un lado para que pudiéramos entrar. Mamá se miraba imponente, capaz de poner nervioso a cualquiera que la tuviese enfrente, guapa, de ropas caras y maneras delicadas.

- Hola.- dijo Mamá-. Soy la mujer que hablo hace un rato.

- Ah, sí si. ¿Sra Tapia no es así?- respondió.

- Sí.

- ¿Viene a hablar con la asistente?- preguntó-. Ella no se encuentra, creo que aprovechó el viaje del Doctor para tomarse unos días, ..pero estará disponible en un par de días. ¿Viene a dejarle algún recado?..

El tipo se notaba nervioso, seguramente por el porte de Mamá y la belleza que imponía, se le hacía un sueño al viejo renco que una mujer como ella se dignara a hablarle, además de que era su nueva inspiración para matarse a pajas mientras consultaba. Mamá pese a ser una mujer madura tenía aspecto juvenil, era una mujer de curvas pronunciadas, bonito rostro de ojos celestes, pómulos altos y labios carnosos. Su cabello rubio revoltoso con algunas mechas más claras que otras y ese vestido de alta costura entallado poco le servían para no atraer miradas y menos para disimular del todo las curvas naturales de su cuerpo. Sin embargo, el viejo no sabía que este día andaba de suerte, pues prácticamente Mamá se había vestido para él, para deslumbrarle y así obtener lo que buscaba.

- Si, por eso he venido.- dijo Mamá-. Necesito que me surta medicamentos.

- Muy bien.- dijo el viejo, con una sonrisa comprensiva-. Sígame, Señora. Este lugar está un poco sucio, aún no he recogido del todo.

- Ok.- acordó Mamá, más alegre, como si se sintiera que ya había obtenido su cometido.

Caminamos hasta una puerta lateral que nunca antes había entrado ni mucho menos me había percatado de ella. Era un pequeño cuarto donde se preparaban el café y se guardaban las cosas del personal, también había un pequeño sofá donde se podía echar un descanso a la hora de comer.

- Pensé que me llevaría al almacén de los medicamentos.- dijo Mamá, confundida al ver el lugar.

- No, no.. lo que pasa es que hay cámaras..- dijo apuntando a una esquina de la sala de espera.- No tengo permitido meter a nadie mientras la asistente o el Doctor no estén. Usted comprende.

- ¡Ah, Entonces, muy bien.- respondió Mamá.

Mamá se acomodó en el sillón y repasó el lugar con la mirada. Una pequeña cafetera, un librero, otra mesita y tres sillas eran todo en el lugar. Que sumaba como adornos cuadros pequeños de figuras triangulares.

- ¿Deseas un té o un café con piquete?- preguntó el conserje.

- ¿Piquete?- preguntó Mamá.

- Con un tequilita.- Mamá esbozó una sonrisa-. Ya sabe, para los nervios. El Doctor en las tardes se hecha una.

- No muchas gracias..- empezaba a decir, pero fue interrumpida.

- No sólo es bueno para los nervios. También ayuda a soltarnos para tener confianza, ..especialmente cuando es difícil entablar una charla. Se lo aseguro.- aconsejó el renco de ojos vidriosos-. Además, yo también la acompañaré con uno.

- No muchas gracias.. no suelo beber a esta hora. El café solo quizás.- pidió Mamá.

El café era oscuro y estaba fuerte, tenía más cafeína de lo Mamá hubiera esperado, le dio un simple sorbo por amabilidad pero lo dejó sobre la mesita. Además, el tipo se bebió del suyo con tequila como si nada.

- Usted, la noto preocupada.. ¿Necesita mucho de esos medicamentos?..- dijo con una sonrisa enigmática.

Mamá le sonrió. Algo le dijo que no era buena idea seguirle el juego a tipos como esos, lo había vivido en carne propia ya muchas veces. Era un viejo tosco, grueso, alto de voz, de tez blanca. Sus ojos negros buscaban cualquier descuido para examinarla como un depredador a su presa.

- Si mire, yo..- Mamá iba a intentar convencerle, pero el conserje no la dejó y continuó hablando.

- Sé que vino a tratar de convencerme a que le dé su medicamento.- continuó-. Siento no poder ayudarle, Señora.

- Soy la Sra Tapia, si usted me lo permitiera, en cuanto regrese el Doctor yo podía hablar con él, ..usted no sería recriminado por nada, nadie tocaría su trabajo.- dijo Mamá intentando convencerle a todas formas, rebuscando en su bolso un poco de dinero.- Es todo lo que llevo, ..Señor, por favor, estoy desesperada.

- Vaya.- dijo el conserje, repasando con su vista el cuerpo de Mamá.

Ella estaba acostumbrada a ese tipo de miradas. Ella lo sabía, había pasado por eso tantas veces.

- Lo siento mucho Señora, pero no puedo hacerlo ..unas de las principales formas de mi trabajo es la confianza. No puedo fallar en eso.

Mamá iba a replicar molesta por el tiempo que nos había hecho perder, sin embargo, le interrumpió los pensamientos. Se sirvió una nueva taza de café y se sentó en la mesita, mientras Mamá le quedaba de frente. Enseguida ella cerró las piernas y tomó una pose recta. No sabíamos qué demonios tramaba el renco, la miraba como ideando algo en su cabeza, pero ahí se quedó, como si fuera de lo más normal.

- Sabe Sra Mónica.- el conserje enfatizó sus palabras mientras probaba unos sorbos de su café,- llevó más de 15 años trabajando con el Doctor, digamos que conozco ya a la perfección todas sus técnicas. Muchos creen que se necesita una carrera para analizar y meter en transe a una persona. Piensan que uno por ser medio torpe y callado no puede hacer lo que hacen ellos y no lo escuchan, ..todo es tan sencillo y no se requiere mucho, tan solo es concentración y relajación absoluta para llevarlo a cabo.

- N-no sé a qué se refiera Señor, ..si no me puede suministrar mis medicamentos, no sé qué estoy haciendo aquí.- dijo Mamá en un intento por levantarse, pero el viejo la detuvo poniendo su mano en la rodilla dejándola paralizada.

- No puedo darle el medicamento que necesita, pero puedo aplicarle la terapia de transe.. la verdad no es más complicada. Simplemente un lugar tranquilo donde se sienta usted segura, ..además, como ya ha sido inducida un par de veces será mucho más sencillo. Para eso necesita valor y conocerse a sí mismo.

El pervertido conserje parecía estar muy seguro de lo que hablaba, parecía alargarse con las explicaciones, sin embargo, Mamá le encontró sentido a las palabras del tipo. Se volvió a sentar y escuchar lo que el renco tenía para decirle.

- Todas las tardes el Doctor y yo nos echamos este cafecito aquí mismo, ..ya en la charla y la calentura por el tequilita me ha contado todo sus truquitos.- continuó el conserje-. Ahora dígame, ¿tiene algún trauma de la infancia o es reciente?..

El conserje sonó seguro, como si en realidad estuviera hablando como especialista. Lo que me empezó asustar fue ver a Mamá ahora más predispuesta y relajada. Cuando le pasó la taza a Mamá, le dio las gracias y se sintió relajada. Especialmente, cuando el tipo volvió a colocar su mano en la rodilla.

- Así es, fue reciente.- la boca se le secó. Estaba nerviosa-. V-vengo por algo reciente.

- Muy bien, Señora. Le escucho.- el conserje estaba serio, meditabundo.- Niño, puedes salir un momento.- se dirigió a mí.

Yo me quedé helado, por ningún motivo iba a dejar a mi Mamita sola con ese pervertido con cara de roedor, y menos al ver que Mamá flaqueaba cada vez más. Pero ella sin dudarlo me dijo que saliera por unos instantes a la sala de espera del otra habitación y le esperara un par de minutos. No me quedó de otra que verle con cara de repudio y abandonar dicho cuarto, aunque claro una vez cerrando la puerta pegue la oreja para escuchar lo que tenía pasara decirle:

- He sufrido acoso sexual.- dijo Mamá, incapaz de decir algo más.

El conserje calló, confuso.

- ¿Acoso?- preguntó-. ¿Qué quiere decir con eso, Sra Tapia?

- Esto.. Yo.. no puedo contarle, Usted no es..- quiso aclarar, pero le era imposible dejar de ver esos ojos oscuros.

- No, no lo soy.- respondió el conserje.- pero he notado cada vez que llega y sé que problema lleva en su cabeza. A usted la lastimaron..

Mamá quería que se la tragara la tierra. Estuvo tentada a salir corriendo del lugar, sin embargo, cuando pensó que no podría soportar un minuto más junto a ese viejo, éste la sorprendió dándole de su bebida.

- Señora, yo puedo ayudarla. Y quiero que me cuente su historia para poder hacerlo.- pidió el conserje-. Señora, le pido que permanezca en silencio y escuche.

Mamá así lo hizo. Estaba agradecida de no tener que hablar en aquel instante.

- Sé que no es fácil contar su historia a un desconocido.

El rostro de Mamá seguro estaba avergonzado, lleno de pudor.

- Está bien Señora. Sé que es duro contar eso a otra persona que no sea un Doctor- dijo el conserje, comprensivo-. El Doctor regresará dentro de 15 días quizás más. Un mes si no dos. La secretaria es un poco chocante cuando él no está, se le suele subir su papel de asistente, es más.. escuché cuando tuvo una discusión hace un par de días con otra paciente diciendo que la haría sufrir con el medicamento después de colgar el teléfono. Se aprovecha de la gente dada su situación de estrés. Es una mujer sola y amargada.

Mamá sabía de qué hablaba el conserje, había sido ella misma la que había discutido con la asistente. Bebió de la taza que le daba y empezaba a contar su historia. De como ella había sido una mujer ingenua e inocente, fiel. Como se habían aprovechado de eso pero sin dejarle el nombre de quien hablaba, sin claro decir más de la culpa y la lujuria que a veces la dominaba.

No sabía porque, pero había algo raro de toda esta situación, presentía que nuevamente todos esto iba a salir mal, sentía un escalofrió como presentimiento, casi imprescindible que me repetía que tenía que sacar a mi Madre de ahí dentro. El tipo estaba recurriendo a cualquier recurso para que ella no se marchase, le había agarrado de la rodilla era algo muy extraño para una persona que en estos momentos evitaba el contacto físico, y lo más extraño era aún ver como intentaba entre engatusar y hacerse ver más seguro, a pesar de ser un simple conserje pervertido que se pajeaba con las pacientes desde su lugar oscuro. En cualquier caso Mamá, la bella y flamante viuda de Tapia, la que sabe hacer todo por sí sola, la independiente y perfecta que no necesita ayuda de nadie, estaba dispuesta a hacerse cualquier cosa a cambio de su tranquilidad emocional.

- Está bien, Señor. ..

- Soy Paulino, Paulino Madero.

- Muy bien Don Paulino, ..¿l-lo hacemos ahora?- la escuchaba como cuando un niño pide algo a adulto, muy titubeante, como temiendo un no por respuesta.

- ¿Qué hacemos? ¡Je je..

- B-bueno, es que me está comentando que puede hacerme una sesión, ..dormirme con la relajación y me preguntaba sí..

- ¿Quiere que hagamos una sesión?..

- ¿Puede?..

Mamá no sabía exactamente si este tipo podría hacerla, pero al parecer se sentía tan desesperada y más cuando ese renco le había mencionado que el Doctor podía tardarse un par de meses más y sin la medicina. Yo mismo no lo sabía si comentarle a Mamá que ese viejo podía ser peligroso, después de lo que le había visto hacer en su oscuro cuartito, además eso de que había adquirido algún conocimiento del tema durante tantos años no me lo tragaba en lo más mínimo y de pensar que Mamá terminaría dormida y relaja a solas con ese pervertido empecé a traspirar.

- Si repetir lo del Doctor quiero decir.- le dijo Mamá.

- Bueno si, lo hice un par de veces ya..

- Yo podría pagarle por cada sesión, ..u-usted diga cuanto y yo..

Mamá ya no pensaba en otra cosa que no fuera recibir una sesión, parecía una adicta al crack o a la heroína, por otro lado yo pensaba en lo que podría pasar, en todo lo ocurrido con aquellos viejos, ni idea tenía ella de que este también era un pervertido, que la dormiría y sabrá dios que intentaría con ella.

- Pues si quiere lo hacemos, ..por mí no hay problema.

- ¿De verdad?, es que créame que me siento desesperada, ..míreme mis manos me tiemblan.

Estaba claro que Mamá lo necesitaba, que lo único que quería era recibir su terapia para mantenerse tranquila, que la dejarla dormida y se marchara.

- Muchas gracias, pues adelante.

- ¡No, no mi bella dama, ..no podemos hacerlo aquí. Usted entiéndame, nadie puede estar aquí. Pero por podemos buscar un lugar tranquilo, donde usted se sienta segura.

- E-en mi casa, ..en el despacho de mi Esposo. Nadie lo usa, podría equiparlo para eso.

- Me parece muy bien, pero.. necesito que en su casa haya completo silencio.

- No se preocupe, vivimos solos.. solo yo y mi hijo.

- ¿Y su Esposo?..

- El murió hace un par de años.

- Oh.. es una pena. ¡Pues será excelente entonces. ¿Cuándo quiere empezar?

- ¡Yo estoy muy desesperada Don Paulino.- Imploró Mamá.- Ya casi no duermo, y me entran ataques de ansiedad.

- Ok, correcto, ..esta tarde lo haremos. Necesito que prepare la sala, coloqué cortinas gruesas, ponga una luz muy tenue y necesitamos una grabadora con música relajante. Ya sabe cómo es esto, necesito que este lo más relajada posible y que nadie pueda interrumpirnos.

- No se preocupe, yo prepararé todo y le pediré a mi hijo que se aleje.

- Nada de teléfono ni otras cosas que puedan romper con su tranquilidad, la quiero despejada.

- No se preocupe, tendré todo listo.

El renco Paulino Madero vio marchar a la guapa viuda del consultorio. El voluptuoso trasero de Mamá marcado en el ajustado vestido rojo parecía hipnotizar todos sus sentidos. Cada centímetro de aquel femenino cuerpo le calentaba, sentía su sangre hervir cada vez que se imaginaba que estaría a solas con la flamante rubia, además era viuda y sola, incrementaba todas sus probabilidades. Desde el primer día que la observó llegar su deseo por ella se había incrementado. De inmediato, oscuros pensamientos y planes empezaron a forjarse en su interior, que sería capaz de hacer con suculenta mujer cuando estuviera dormida.

- Mamá creo que no debiste invitar a ese hombre a la casa.- le dije una vez estando afuera.

- Tranquilo mi amor, sé que el Señor no se ve de confianza.- me dijo ella mirándome a los ojos-. Pero no sabes cómo me siento sin medicina, ..quizás pueda ayudarme.

- ¡Pero no viste como te miró cuando saliste.- clamé enojado.

- Tranquilo, amor.- me tranquilizó Mamá-. El sólo ha mirado. Un hombre como él jamás podrá hacerme algo, ..porque no pienso dejarme.

Mamá llegó a la casa preparando el despacho de Papá para sus “supuestas terapias”. Primero bajando la intensidad de la luz y colocando cortinas más gruesas, en un intento de tratar de no escuchar el ruido de la calle. Ella misma trató de recrear el ambiente que suponía era el mejor para llegar a una profunda relajación. Buscó en su celular melodías de relajación que había escuchado en el consultorio, tratando de encontrar las que más la agradaban. Tardó un buen rato en seleccionar unas cuantas, creó una lista de reproducción larga, no quería que se cortara interrumpiendo a media sesión.

Por mi parte yo también me aseguré de si no iba a estar en la habitación con ellos, al menos ver lo que ocurría. Por lo que preparando la caratula de un libro, le hice una ranura lo suficiente para poder colocar una de mis cámaras espías, ya que en ese sitió no contaba con alguna. Sin que Mamá se diese cuenta cambie uno de los tantos libros de Papá y coloqué el mío. Al ver que habla mientras arreglábamos la habitación me dijo:

- Pedrito escucha lo que te tengo que decir porque es muy importante mi amor.- me dijo Mamá arrodillada frente a mí y mirando mis ojos.- Necesito del total silencio para que pueda relajarme, ..por ningún motivo nos interrumpas ni andes por la sala o la cocina haciendo cosas. Tu Mamy necesita curarse.

- Esta bien Mamá, ..pero es que no conoces a ese Señor, ¿y si no sabe?..

- Lo se mi amor, ..pero, hay que intentarlo. El Doctor no vendrá dentro de un mes y yo me siento tan desesperada.- me dijo a sincerada.- Espera que estoy buscando canciones para crear un ambiente más adecuado.

- Ay muchas en la red Mamá, ..pon la lista entera, total va a ser solo un rato.

- ¡No encuentro nada.- dijo estresada.

- Deja Mamá, yo las buscaré.

- Gracias mi amor, por ayudarme en esto.

Regresó a la sala y trató de calmarse, aunque Mamá entendía que si quizás ese hombre lograría ponerla en trance, le abordaba el temor a que ese desconocido descubriera sus secretos, su vida privada, su extraño ser que se apoderaba en aquellas circunstancias. Sería una vergüenza tremenda y tendría que rebajarse y pedirle que no contara nada. Encendió un par de velas aromáticas y las colocó en la mesita acristalada del despacho, una mesita rectangular ubicada ante el sofá. Al cuarto de hora sonó el timbre de la casa. Seguro era ese hombre.

El Sr Paulino tendría unos 50 años, mediría unos miserables 1.60m y con un cuerpo robusto y pansa prominente, de facciones muy afiladas y el cabello castaño engomillado, cosa que llamó mi atención ya que siempre lo había visto todo descuidado. Vestía una camisa blanca algo percudida por el uso y un pantalón negro de vestir ya desgastado, pero eso sí al menos esta vez se había bañado. El Señor se sorprendió al entrar a la casa, me imagino que nunca le había tocado entrar a una residencia como la nuestra, pero lo que más le sorprendió fue volver a ver a mi Madre, verla tan sexy, porque déjenme decirles que se había colocado unos leggyns tan ajustados que sus muslos como la silueta de su cintura sobresalían al máximo. Y la examinó de arriba abajo.

- ¡Sr Paulino, si vino-. se dieron la mano como cortesía-. Ya he arreglado el despacho.

- Tiene una casa muy bonita Sra Tapia.

- Sí, bueno, es muy grande, ..la verdad se me hace enorme solo para nosotros dos. Pero, pase, pase.- le condujo por el pasillo marchando ella por delante, contoneando su tremendo trasero perfectamente dibujado para el desconocido.


Pude percatarme de cómo el viejo le miraba el culo a mi Madre. Mamá se había cambiado para estar más cómoda. Llevaba esos leggyns en negro ajustados de cinturilla baja, donde se diferenciaba la forma de unas bragas más negras. Sus nalgas vibraban con las zancadas. Luego llevaba una camiseta del mismo color tipo polo elástica, con escote en U, tremendamente ajustada, por lo que sus pechos ni sufrían de vaivenes al moverse. También aquellos pechos llamaron la atención del tipo, que parecía casi querer explotar la ropa. Su vista parecía no poder mover de cómo movía el culo la anfitriona y en cómo se le miraban los pechos bajo esa polo cada vez que le hablaba. A su vez Mamá pudo detectar su mirada hacia el escote, tanto que en un par de momentos hasta tartamudeo, ella conocía esas miradas cargadas de lascivia.

Pero que culpa tenía ella de estar tan buena, madurita, con ese tremendo trasero que siempre parecía querer comerse la tela, con aquel cuerpo espectacular que dejaba mudo a cual más y su cara de ángel. Ese porte de modelo, su estilo para caminar y sus nalgas duras y carnosas que parecía hacer siempre buches cuando uno la miraba por detrás.

Cuando llegaron al despacho, Mamá le señaló todo lo que había colocado. Ambos se encontraban de pie junto a la mesita de cristal. Al ser más bajito que ella, se le iban los ojos hacia la ranura del escote que quedaba a su altura, como si no pudiera evitarlo. Y cuando ella por algún motivo le daba la espalda y se inclinada, miraba las curvas de sus caderas y los hoyitos que a Mamá se le hacen en parte baja de su espalda. Entre el escote en U podía apreciar parte de la carne blanda de esas tetas y el sensual lunar que mostraba en una de ellas.

Cada vez que Mamá se daba la vuelta para mostrarle algo, parte de la raja de su trasero le sobresalía por la tira superior del leggyns y al viejo se le iban los ojos.

- ¿Hoy no tendrá visita Señora?..- preguntó el renco.

- No, he cancelado todo lo que podría hacer y he desconectado el teléfono.

- Bueno, así no nos molestara nadie.- dijo entre susurros que Mamá pudo percibir.

- Perdón, no le he escuchado.

- Quería decir que así estaremos más tranquilos.

- Si, eso es verdad, ..porque el Doctor siempre dice eso.

- Este bien, pero hoy el Doctor no lo hará.. se tiene que tumbar en el sillón Sra Tapia.

- Sí, claro.

Ella se tumbó en el sillón reclinable tipo camastro donde Papá solía leer cuando el tiempo y la tranquilidad se lo permitía. Con una cara de felicidad que excepto con la entrega de mis brillantes notas casi nunca le había visto, realmente deseaba que la relajaran.

- Muy bien Señora, ..lo primero que debemos de hacer es dejarnos de formalidades, Señora..

- Mónica, llámeme Mónica.. recuerdo que el Doctor también lo hacía.

- Muy bien Mónica, respira profundamente, ..has de tomar aire por la nariz, notar como se hincha tu estómago y soltarlo lentamente por la boca, respira así durante 2 minutos mientras le subiré el tono a la música.

- Está bien.

Eso aprovechó para levantarse y cerrar la puerta del despacho lo que me dejó a mí sin ver que ocurría, pero de lo que no sabía ese misterioso hombre de pasos desequilibrados era que se encontraba en la casa de Pedrito y todo lo que ocurría en ella estaba bajo mi vigilancia. Ya había preparado una cámara para este momento, corrí por mi portátil y rápidamente encontré la línea de lo que la cámara me mandaba.

- Ahora Mónica, cierra los ojos, siempre respirando como te dije, y siente como cada vez estas más a gusto, más relajada, ¿no es así?..

- Si.- volvía a contestar Mamá con los ojos cerrados.

- Nota como poco a poco tu corazón.- y el desgraciado se relamía los labios al ver como esos turgentes pechos subían y bajaban ante su mirada libidinosa. Se relaja, late cada vez más despacio y tus respiraciones son más largas y profundas, ..mantén los ojos cerrados, sin apretarlos fuerte y escucha la música, como te relaja y te envuelve.

- Si, me envuelve.

- Sigue respirando profundo, pero ahora mantén el aire un rato antes de soltarlo, durante unos 3 segundos, ..y percibe como te sientes más a gusto, cada vez más, hazlo un par de minutos.. 

- Sí.

El viejo estaba desquiciado mirándola. Veía como poco a poco ese rostro perfecto perdía sus facciones para mostrar un gesto cansado, más bien inexpresivo. En los minutos que duró Mamá respirando, ese hombre se dibuja mil fantasías, no sabía hasta qué punto podría hipnotizarla, pero de momento y seguro que todo estaba saliendo a como se había imaginado. Mamá se encontraba enferma y no me gusta la idea de que otro viejo se aprovechara de eso para saciar sus deseos enfermos, pero sin embargo pensaba, si este tipo renco era capaz de traerle la calma pues que más daba si solo la mirara. Además había algo que leí que me tranquilizaba:

“Una persona hipnotizada nunca haría algo que no hiciera estando despierta” No sabía si eso era verdad, pues como dije solo había leído poco en algunos libros, además de que la hipnosis es contradictoria, estaba seguro que si el vejete intentaba algo, que quisiera algo que en realidad ella no quería, como por ejemplo que le diera los numero de la caja fuerte o los nips de sus tarjetas, por supuesto que no podría.. ¿pero, qué pasaría si el renco encontraba aquella mujer oscura?.. la verdad que hasta él mismo trataba de saber si lo que hacía estaba bien o no, pero era difícil saberlo, apenas era el principio.

- Mónica te encuentras muy relajada, sigue respirando así, ..ahora vas a notar como tu mente se va quedando en blanco poco a poco, como no deseas despertar y solo quieres mantener tus ojos cerrados. Siente como tu cuerpo se hace ligero y te elevas.

- Si, lo noto.- el tono de voz de Mamá era cada vez más suave y monótono.

- Cada vez te elevas, ..y deseas más esa sensación.- decía, al tiempo que con sus manos simulaba agarrarle los pechos.

- Si, la deseo.

- ¿Qué es lo que deseas?..

- Deseo esta sensación de relax.

- Sigue relajándote Mónica, cada vez más flotas, ..ahora poco a poco notaras como se aleja la música y solo me oirás a mí, solo hablándote.

Y mientras le decía esto, se acercó más a su lado y empezó a susurrarle al oído, antes claro se tomó el tiempo para ver su rostro fino y delicado, su pelo largo muy cuidado, sus ojos cerrados, su boca entreabierta, esos labios carnosos que le hacían volver a recrear toda infinidad de guarradas. Olió su pelo y miró descaradamente sus pechos, por primera vez se daba cuenta de lo que era realmente sentir y estar ante una belleza de revista. Sus pechos eran realmente hermosos, grandes, blancos y exquisitamente suaves que en más de una ocasión se tentó a tocarlos.

Pensó en todas esas mujeres que solo admiraba en poster o revistas guarras, ahora tenía una tan cerca y disponiendo de semejante belleza no lo quería desaprovechar. Recordaba todas aquellas vulgaridades que decía con sus amigos, seguro que les platicaría en cuanto se cruzara con alguno, el renco estaba fascinado. Mamá parecía una princesa dormida, sin preocupaciones era realmente hermosa. Solo relajándose, sin ni siquiera imaginar en que tenía a un viejo feo con cara de roedor observándola de una forma que seguro, no le gustaría. Yo estaba tranquilo, tenía casi la certeza de que no se atrevería a intentar nada, y si lo hacía no lo iba a permitir, intentaría tocar la puerta con fuerza para despertarla y que lo sorprendiera mirándola así.

Le siguió susurrando al oído:

- Cada vez estas más relajada, sientes como mi voz te relaja, te cansa, ..pero eso te agrada, no quieres escuchar más nada, solo oír mi voz. Cada palabra mía te relaja más, cada sonido que pronuncio te hace estar más al borde de ese sueño que tanto anhelas, ¿no es así?..

- Sihh..- afirmó soltando un suspiro.

- ¿Que deseas?..

- Deseo estar dormida.

- Así es Mónica.- le repetía el renco sin dejar de ver su cuerpo.- Nota como cada vez te cuesta más mover los músculos, mover tus piernas, mover tus brazos.

- No se mueven.- dijo con dificultad.

- Tu mente esta igual de cansada, tan relajada que solo quieres dormir, ..déjala en blanco, ¿en qué piensas?..

- En nada.

- Ahora Mónica cuando cuente 3, dormirás.- 1.. 2.... 3..... Duerme.

Y como en el consultorio, la respiración de Mamá pasó a ser más relajada, estaba totalmente dormida, expuesta a las palabras y a las peticiones de ese hombre. Según lo que había leído, el paciente solo pensaría que solo había estado durmiendo. Deseaba saber hasta qué punto era profundo el sueño de Mamá y si el tipo este lograría realmente relajarla, además ahora había caído en un sueño más profundo que el que le ocurría en el consultorio, ya que se relajó de forma mucho más fácil y estuvo menos tiempo haciéndolo. Así que para poder estar seguro se levantó para tocar la puerta. Para ver si reaccionaba, pero no lo hizo.

El viejo se sentía cada vez más excitado, si bien con solo verla con esas mallas lo había estado ya, había conseguido evitar una incómoda erección al estar sentado, ahora era imposible hacerlo. Mientras seguía hablándole, haciendo que se dejara llevar por ese sueño profundo, llevó su mano a la entrepierna para colocarse correctamente el pene, tan hinchado ya que hasta le provocaba dolor. Seguro se arrepintió de haberse puesto esos pantalones ajustados buscando estar más elegante para esta cita, sobre todo teniendo en cuenta que vendría para este lado de la ciudad.

Se volvió a sentar a su lado, susurrándole continuamente palabras relajantes al oído. Estaba emocionado por cómo le habían salido las cosas, estaba hasta seguro que nunca se imaginó que le fuera tan fácil hacerlo. En eso empezó a acariciar su cabello, cosa que me alertó y me hizo levantarme de mi silla. Olfateaba el olor que emanaba su rubia cabellera, también su cara, pasando un dedo por su frente, por sus mejillas, su delgada nariz y aquellos labios carnosos. Era evidente que la situación le excitaba, pero trataba de no sobrepasarse, como evitando que fuera a despertarse y entonces si cortarle este sueño que estaba viviendo.

- Sigues relajada, haciendo lo que más quieres, lo que más deseas Mónica, ..tu mente sigue vacía, ya nada te importa, solo relájate, se feliz, sigue dormida.- le susurraba continuamente al oído, asegurándose que no se despertase, manteniéndola todo lo profundamente en transe que podía.

Su bulto estaba a punto de estallar y gotas de sudor empezaban a escurrir por sus sienes. Se desabrochó el pantalón, pero manteniendo siempre su cosa dentro de sus calzoncillos. Yo no sabía qué hacer, ya preveía algo como eso, sentía un escalofrió por imaginar que más se atrevería ese pervertido, pero por otro lado mis deseos oscuros me pedían que siguiera observando.

La siguió acariciando durante otros minutos, tan solo por su cara, su cuello, sus orejas, su pelo, en ciertos momentos notaba como la suave piel de Mamá se estremecía al tacto, y él se detenía pensando que quizás se fuese a despertar. Al final no pudo más, se levantó de la silla y se inclinó sobre su cara para juntar sus asquerosos labios con los de ella, dándole un suave beso, casi imperceptible. Un sentimiento de culpa y malestar invadió mi cuerpo durante ese momento, hasta que observé como se retiraba y con una sonrisa pervertida se chupaba los labios. Volvió a sentarse a su lado y dijo:

- Mónica sigues dormida, te encanta esto, cada vez lo deseas más y más, ..te hace sentir bien y por eso te encanta. Repite conmigo Mónica, cada vez más y más.

- Cada vez más y más.- respondió Mamá de forma subconsciente, lo que me sorprendió más.

- Más y más.

- Más, más. ..- hablaba entre susurros.

- Muy bien Mónica, no recordaras lo que ocurre durante las sesiones.

- No recordare lo que ocurre durante las sesiones.- su voz era casi imperceptible.

El maldito pervertido se estaba asegurando de que ella no tuviera algún recuerdo de esos toqueteos para que las sugestiones de aquí en adelante le siguieran funcionando.

- Mónica, cada vez será más dormirte, ..confiaras más en mi voz y desearas llegar a trance. Cada vez que hagamos una sesión tu trance será más profundo, tu hipnosis más profunda. Repite conmigo.

- Sih.. Cada vez más profunda, más hipnotizada.

- Muy bien linda, quiero que cada vez que me veas, me hables, pienses en lo confortable que es mi voz, ..sientas este estado de bienestar tan bueno que tanto te gusta.

- Si, me gusta su voz.

- Cada vez te sentirás mejor, más descansada, más relajada y eso te encanta.

- Eso me encanta.

- Recuerda que cuando despiertes todo esto para ti no habrá ocurrido, tan solo pensaras que quedaste dormida.

- Quedé dormida.

Y Mamá volvió a caer en sueño profundo. Tenía que reconocer que el viejo renco si había aprendido algo de su astuto lugar de observación, no solo se pajeaba con las pacientes si no que aprendía las frases y métodos que aplicaba el Doctor. En su mente se había desatado una tempestad de fantasías que siempre soñó en realizar. Era un viejo feo y con ese singular estilo para caminar de sube y baja, seguro que con reducidas relaciones sexuales, de hecho no estaba seguro que fuera casado. Quien querría estar con un viejo como ese así tan feo. Casi siempre andaba mugroso, desalineado, además de borracho por su prominente barriga cervecera.

Miró hacia la puerta y después hacía mi Madre. Yacía boca arriba, con la cabeza ladeada en el sillón hacia el otro lado y las piernas estiradas y juntas. Se le había subido la blusa hasta el ombligo, dejando su vientre blanco y plano a la vista, tenía los imponentes senos un poco hacía ambos lados por la posición en que se hallaba. La tira de la blusa de su hombro derecho se le había corrido hacia el brazo y la carne blanda de uno de sus pechos se desbordaba por el lateral, con el sujetador por fuera, que al ser de velo la mitad de una aureola de un tono rosado se asomaba atraves de las figuras de la prenda.

Se irguió un poco y se fijó en la delantera del leggyns. ¡Uhmm, exhaló, de tanto moverse la tenía medio arrugada y metida por la rajita el chocho, con los labios vaginales dibujados atraves de este. El bulto se le hinchó más en segundos. La cinturilla del pantalón se le hundía en las carnes de la cadera. No lo pudo evitar, se bajó la delantera de sus calzoncillos y metió su mano. Se empezó a masturbarse mirándola de arriba abajo. Acercó la cara a la entrepierna y le olió el chocho, llegó a rozar la punta de la nariz por la superficie de la tela elástica. Tenía la tela metida en la raja a modo de cameltoe. Tenía una vulva carnosa.

Se dio fuertes tirones mientras le olía la entrepierna a mi Madre. Se arrodilló ante ella para verla mejor, machacándosela muy deprisa por dentro de los calzoncillos, yo me quedé shockeado, no sabía qué repercusiones podría tener Mamá si se despertase de golpe. Volvió a olerle el chocho, esta vez rozando con la punta de su lengua por el canal que hacía la tela metida entre la vagina, muy ligeramente.

¡Hijo de puta que impotente me sentía. Se irguió de nuevo, dándose más fuerte y soplando como un toro. Le miró losa pechos ligeramente caídos hacia los lados, con la derecha sobresaliéndole por el lateral de la blusa. Paró la masturbación y acercó el dedo al filo del escote, levantándolo ligeramente, hasta poder verle por dentro de la tela la punta del pezón. Quizás por el leve tocamiento, mi Madre se removió sin recobrar el sentido y se giró hacia el otro lado, abriendo más piernas, adoptando una postura más relajada, con la entrepierna abierta accesible a sus perversos juegos.

Volvió a tirarse fuerte de la verga al verle con las piernas un poco abiertas. Se curvó para asomarse entre ellas. Tenía la tira del leggyns muy retacada por todo el canal hasta las nalgas, contraídas, casi adivinando por debajo de la tela que tipo de braguitas llevaba dentro. Le olió por dentro sin parar de masturbarse. Sacó la lengua como si fuera a lamerlo, llegando a palpar con la lengua las paredes de la raja, pero se incorporó enseguida al sentir un gusto muy grande concentrado en el tronco de su verga.

Trató de contenerse dejando de meneársela, pero un primer manchón se dibujó en sus calzoncillos, el resto de su corrida consiguió vertérsela en la palma de su mano. Se fijó por ultimo en mi Madre. Era una diosa que no podía dejar de pasar y lo aprovecharía. Fue a limpiarse las manos con un clínex. Qué caliente le ponía esa mujer, hasta el punto que se había tenido que pajar para calmar su calentura. Lógicamente, ella actuaba de manera natural esperanzada en la terapia, de manera ingenua, sin sospechar de los sucios pensamientos de ese tipo. Le acomodó la blusa y lo que parecía fuera de lugar, se arregló en pantalón y se limpió el sudor para que ella no sospechara nada.

- Mónica, quiero que mañana me vuelvas a llamar, ..porque mi relajación te hace sentir bien, lo harás de manera inconsciente, ¿Has entendido?..

- Si, lo he entendido.- respondió Mamá como autómata.

No sabía si eso le funcionaria, puesto que es una sugestión totalmente ilógica para ella puesto que no lo recordaría. En cualquier caso si Mamá volvía a llamarlo sería porque su estrés y los terribles recuerdos de aquella horrible noche la atormentarían, pero para eso tendrían que pasar un par de semana, lo que siempre le ocurría con el Dr Cuenca.

- Ahora Mónica lentamente vas a ir despertando, ..sintiéndote extremadamente bien, y extremadamente feliz. Ve despertando poco a poco.

Su cuerpo recuperó ligeramente el movimiento, su boca entreabierta se cerró y sus ojos empezaron abrirse. Todo ello muy lentamente, para ir haciendo movimientos cada vez más grandes y acabar con un bostezo. Se giró sobre mi misma quedando tumbada de lado mirando hacia la pared. Creo que había pasado de un estado de hipnosis a un estado de sueño normal. Esperó otros minutos en silencio para dejar que el trance saliera bien, eso claro después de estarle viendo el culo puesto que se encontraba de lado. Ya se le estaba volviendo a parar pero miró el reloj y ya era demasiado tarde. La llamó varias veces hasta que despertó, no se atrevió a tocarla pues sabía que era muy esquiva con el contacto con otras personas.

- Mónica, Señora Tapia.

- Sii.- dijo despertándose.

Mamá se fue despertando poco a poco. Como si fuera un largo sueño de la tarde, lo hacía con muchos síntomas de estar desorientada. Miraba con extrañeza el despacho, incluso a él lo miraba como si no lo reconociera. Sus ojos pasaban lentamente de estar cerrados a mostrarse más despiertos, como fruto del descanso que la hacía sentir tras la sesión. Se humedeció los labios, pues al entrar en trance su boca se quedaba ligeramente abierta y se secaba a medida que avanzaba la sesión. Su rostro iba recuperando todos los gestos de expresión, volvía a ser una persona, de nuevo demostraba emociones, y a pesar de haber despertado bruscamente, su cara demostraba felicidad.

- ¿Cómo se encuentra?.- la preguntó cuándo notó que volvía a estar consciente.

- Muy bien, gracias, ¿lleva mucho esperando a que despierte?..

- No, poco tiempo

Empezó a mover ligeramente brazos y piernas, con algo de dificultad. Cuando tuvo fuerzas suficientes para ello se incorporó y se sentó sobre el sillón. Se quedó por un momento pensativa, como tratando de hacer memoria de lo que la había ocurrido desde que empezó la terapia. Miró al reloj, las 9:00 de la noche. Desde que comenzó la sesión habían pasado 3 horas. Aun desorientada se impulsó con ambas manos para levantarse, llevó una mano a su boca, tratando de disimular un pequeño bostezo. Estiró todo lo que pudo sus brazos hacia los lados, y arqueando su cuerpo se estiro acabando de despertarse.

- Bien, pero me duele algo la cabeza.

- Bueno, es porque has despertado de manera brusca.. creo que como primera vez está bien, pero se pasara pronto no se preocupe.

Volvió a estirarse, se acercó al reloj de la mesilla y lo tomó. Le pregunto:

- ¿Qué ha hecho todo el tiempo que he estado dormida?..- preguntó en un tono no muy amigable.

- N-nada Señora..- fue lo primero que se le ocurrió decir, algo tenía que pensar para justificar esas 3 horas en las que había realizado su perversión.- Yo también me he quedado dormido en la silla.

Algo bueno pasó de esto, Mamá había logrado relajarse y le notaba en el semblante que ya era la misma, pero eso no le quitaba lo duro de su carácter ni el estar alerta a ese tipo de malditos. Empezaba a mostrarse algo borde, a medida que iba recobrando la consciencia parecía darse cuenta de que algo no encajaba bien del todo. Que no había ninguna explicación lógica para que no hubiese hecho algo. Ella ya tenía lo que quería, su dosis necesaria de terapia así que solo deseaba ya poder acostarse para aprovechar esta tranquilidad que ahora sentía.

- La pude despertar antes, pero pensé dejarla dormir un poco más para que se relajara, ..por si acaso algo iba mal.- acertó a pronunciar titubeando notablemente.

- Pero es que estar 3 horas viéndome como dormía no me parece lógico del todo, ..pero en fin, creo que si lo ha logrado, ya me siento mejor. Muchas gracias, le pagaré por sus servicios.- sentencio con voz seria, dando a entender que no creía que hubiese estado dormido.

- Muy bien, Señora.- la voz del renco sonó tranquila-. De cualquier modo le apuntaré mi teléfono por si desea otra sesión.

- No lo creo pero gracias, ..esperaré a que regrese el Dr Cuenca.

- De cualquier forma aquí tiene, ..llámeme por si necesita algo.

El hombre estiró la mano con el papel escrito su número. Mamá observó al tipo, había algo que no le cuadraba, que presentía. El rostro mofletudo de ojos pequeños y oscuros parecía la imagen de la inocencia. Las pequeñas y peludas orejas estaban escondidas tras ese engomillado cabello castaño. Era un hombre de tamaño medio al que Mamá le sacaba una cabeza en altura. Su cuerpo era obeso a su tamaño y parecía vestirse con las ropas que había usado los últimos diez años. A Mamá le recordó esos viejos y repugnantes sujetos que antes la habían agredido. No quería tomar la tarjeta, pero quería que se fuera.

- Que le vaya bien, Señor Paulino.- se despidió-. Muchas gracias por venir a mi casa a ayudarme.

El tipo cerró la puerta y se dirigió al pasillo para salir de la casa. Mamá se quedó en el despacho durante largo rato. No podía creer lo que había hecho. Le había permitido a otro ser desconocido encerrarse con ella durante 3 horas mientras dormía. Asustada se empezó a revisar por todos lados en busca de algo que le dijera lo que había ocurrido. Se rebuscó en la ropa, buscó algún tipo de marca en su piel, residuos de algo. Para su tranquilidad no encontró nada.

- Estas loca Mónica, ya estás desvariando.- se dijo.

Volvió al su habitación y se recostó en su cama, pero no podía concentrarse. Tomó la tarjeta y pensó romperla en mil pedazos. Sin embargo, se arrepintió. Con pesar guardó la tarjeta en su cajón. Seguro que con esa terapia lograría contener la ansiedad al menos hasta que el Doctor regresara, y jamás se volvería a arriesgar con alguien así, ver la cara a ese extraño sujeto. Sin embargo, había otra cosa que no la dejaba tranquila. Al otro día Mamá volvía a ser la misma, es más preparó un estofado en el jardín y comimos muy rico, una cosa que desde hace tiempo no hacíamos, pasar un par de horas juntos, ella y yo como familia.

Pero de pronto y como si le hubiesen cambiado el chip, como si de alguna forma tuviera un gran compromiso pendiente, Mamá se dio el levantón y se dirigió a su recamara como asustada. Rebuscó en los cajones hasta encontrar la tarjeta del Sr Paulino. Sabía que no podría terminar su día o estar en paz hasta que ella misma hiciera algo. Luego de dudar bastante decidió llamar al renco.

- Aló.- contestó el viejo.

- Sr Paulino.- Mamá tragó saliva antes de continuar-. Soy Mónica Tapia. Q-quisiera otra terapia.

- ¡Hola Sra Mónica. Estoy ocupado ahora. Le parece si paso por su casa mañana en la tarde.

Se ha atrevido a hacerme a un lado ese desgraciado, pensó ella. No, yo soy primero. Lo necesito ahora.

- ¡De ninguna manera, usted me prometió que si lo necesitaba vendría.- dijo en un tono más nervioso.

- Si Señora pero entiéndame, ..además usted ayer me dijo que esperaría al Doctor.

- ¡Usted me lo prometió.

- Esta bien, déjeme hacer unas cosas me iré a su casa esta tarde.. ¿le parece bien Mónica?..- este último lo dijo sin formalidades.

- Muy bien, Sr Paulino. Nos vemos esta tarde.- se despidió.

Se quedó pensativa y luego tomó una ducha. Sin pensarlo, se puso otro mismo leggyns y una camiseta de ejercicio que la hacía ver mucha más sexy que la anterior visita del renco. Unas sandalias de taco bajo completaron su vestimenta. Después agarró un libro y trató de concentrarse para esperarlo. Dude en preguntare si se sentía bien, ya que de pronto se puso muy seria y parecía solo pensar en su siguiente terapia.

- Debo tratarme mi amor, tú no sabes cómo me siento,- me dijo.

- ¡Pero Mamá, si ayer la..

El timbre interrumpió nuestra conversación.

- Buenas tardes, Sra Tapia.- saludó el Sr Paulino cuando Mamá abrió la puerta.

El renco había llego antes de lo esperado.

- Buenas tarde, Sr Paulino.

Mamá hizo pasar al casero. Lo hizo seguirla hasta la sala y lo invitó a sentarse en el sofá. Ella notó la mirada del viejo sobre su trasero y luego en su escote cuando se sentó frente a él.

- Señora, Usted dirá.. ¿Cómo se ha sentido?..

- Me gustaría que diera otra terapia como la de ayer.. Me he sentido muy bien, he pasado una tranquila tarde.. pero siento que lo necesito de nuevo, claro que le pagaré por su tiempo, no se preocupe.

- El dinero no es lo importante bella Señora, ..lo importante es su tranquilidad.- ahora lo notaba con más seguridad en lo que hablaba, es más una extraña sonrisa no se perdía de su rostro.

- Si es tan amable de seguirme al despacho.

- Sí. Por supuesto bella dama.

El renco siguió a Mamá mientras sus ojos se deleitaban de aquellas carnes, los leggyns parecían haber sido especialmente diseñados para las nalgas de Mamá, pues estos le quedaban a la perfección. Tuvo el suficiente tiempo para estudiarle los glúteos mientras se dirigían al despacho, es más me parecía ver como se agarraba el bulto para acomodárselo. Seguramente ya pensaba en lo que iba hacer una vez que Mamá quedara dormida. Ella ya había preparado de nueva cuenta el despacho, había climatizado y había vuelto a colocar velas. El renco se deleitaba de las curvas de la flamante rubia, se entretuvo mirando su voluptuoso cuerpo mientras mi Madre terminaba de preparar todo.

- Supuse que me necesitaría muy pronto, ..normalmente es así, las mujeres que han sufrido algún tipo trauma van recurrentemente al consultorio, suele ser por nervios o por la necesidad de ser escuchadas, de poder librarse de todo aquello que cargan encima.. a estas alturas ya soy como Doctor, ya tengo ojo para estas cosas.

- Pues preferiría no arriesgarme y quedarme tranquila de que todo esté bien.

- Ah muy bien como debe ser, ..realizaremos entonces el mismo tratamiento. Si le parece empecemos por quitarnos de formalidades, ..por favor, si eres tan amable de colocarte en el sofá, Mónica.

Mamá se situó junto aquel sillón tipo camastro donde ya había hecho antes la terapia, lo que fue aprovechado por renco para devorarla. Se fijó en sus piernas largas y esbeltas que se dejaban ver por la tela elástica, su ombligo que se veía tras la fina blusa que apenas llegaba a su cintura al igual que sus pechos grandes, redondos, firmes sujetados solo por un pequeño top de licra tras la blusa transparente. Cuando se dio cuenta de que le miraba de inmediato cambio la mirada y la fijó en otros detalles del despacho. Aunque esta vez a Mamá no pareció molestarle, estaba tan acostumbrada a que la mirasen e incluso se miraba cómoda con eso.

- Ya estoy lista.- le dijo.

Él la miró como si algo faltara. El pervertido renco parecía hechizado con los muslos carnosos y femeninos de la Sra de la casa.

- Oye Mónica, es necesario que estés complemente cómoda, ..creo que necesitas algún atuendo más ligero, no tan ajustado. Algo que te haya sentir mucho más cómoda, ..quizás la misma ropa que usas para dormir.

La expresión del tipo fue significativa. Mamá se quedó en silencio, en su mente pasaban miles de imágenes. Sus pasadas situaciones, sus enredos con hombres de esa misma edad, todas aquellas veces que se había sentido acosada con esas miradas.

- ¿U-usted cree?..

A lo que él asintió con un movimiento de cabeza, añadiendo.

- Necesitas relajarte, sentir que nada te estorba.. ropa más ligera me parecería que estaría bien,- la sorprendió la voz del Sr Paulino.

Al principio Mamá pensó en negarse. Pero en lugar de eso se quedó callada. Necesitaba esa terapia.

- Esta bien, vuelvo enseguida,- respondió.

Si por él fuera la obligaba a tomar la terapia desnuda, pero viendo que eso solo sería en sus sueños más perversos y lujuriosos simplemente sonrió. La sonrisa del viejo y feo renco dejó ver los dientes amarillentos. A Mamá le pareció que esta situación ya la hubiese vivido. En fin se puso de pie y se dirigió a su recamara a ponerse algo más cómodo, además ahora había algo en ella que me ponía intranquilo, Mamá parecía ya más cómoda con ese Señor, parecía no recriminarle nada. Así que con tal de recibir su tan allorada terapia de relajación, entró a su habitación y sin pensarlo se llevó las manos a su playera y cogiéndola por abajo tiró para sacarla por encima de su cabeza. Lo hizo todo lo deprisa que pudo, como si su terapia no pudiera esperar más.

En fin para que les detallo lo que hizo en su habitación si lo voy a describir en cuanto ella bajó. Mamá entró al despacho llevando un pijama corta, pues era verano. Cortísimo. Su abdomen blanco y plano quedaba al aire, hasta por encima del ombligo. La parte de arriba era una camiseta holgada de tirantes finos, que hacía que sus grandes senos bailaran por debajo a cualquier movimiento. La aureola de sus pezones era claramente visible bajo la fina tela. La mirada del renco fue fugazmente a la parte de abajo. También era corta, de tela holgada, casi parecían más unas delicadas braguitas que shorts de pijama. La pijama además de ser muy corta estás tenían una ranura de la pierna casi a la cadera, por lo que los rotundos muslos así como la cadera quedaban prácticamente expuestas. Mamá dormía siempre así cuando hacía calor. ¡Que no se daba cuenta de lo que podía ocurrir con ese viejo pervertido.

La cara del viejo estaba paralizada, sin duda al verla entrar había estado mirándola por al menos 10 segundos, disfrutando de ver aquellos hermosos pechos desnudos bajo la mísera tela moviéndose de lado a lado y de arriba abajo, mostrando lo redondos, duros y bien formados que eran. Instintivamente se dirigió al sofá, a la vez que el viejo no sabía ni que decir, creo que al final obtuvo muchísimo más de lo que esperaba. Todavía algo rojo, se levantó y se dirigió hacia una pequeña jarra de agua fresca, llenándose un vaso y bebiéndoselo en dos largos sorbos. Luego colocó la música y se dirigió hacia ella, ya no estaba rojo, pero si llevaba una pequeña e inconsciente sonrisa en la cara, como si dibujara en su cabeza todo lo que haría.

Cuando estuvo junto a ella le dijo:

- Me permite.- le dijo.

Apartó los brazos que cubría su estómago y después levantando ambos brazos hasta ponérselos a cada extremo de su cuerpo, dejándola estirada de brazos y piernas. Él había recobrado la compostura ya no tenía esa disimulada sonrisa en la cara y se aseguraba que la hipnosis tuviera éxito. Vaya con aquel viejo, jamás se imaginó que esa elegante mujer que observaba con deseo desde su cochino cuarto de azote la tuviera a solo centímetros y con tal vestimenta.

- ¿Todo está bien, ya se siente más tranquila?..

- ¿Cómo dice?..- despistada como estaba en sus pensamientos.

- Cierre sus ojos y escuche solo mi voz que te relaja.

- Sí..

- Eres una mujer que desea dormir, relajarse Mónica, ..seguirás teniendo estas terapias y te sentirás mejor. Seguirás relajándote dejándote llevar por mi voz. Dilo..

- Seguiré relajándome y dejándome llevar por su voz.. seguiré relajándome y dejándome llevar por su voz.- repetía.

- Muy bien Mónica.. eso seguirás haciéndolo tal y como lo haces hasta ahora. Pero para que todo sea mejor, para que te sientas más a gusto, en tus terapias necesitas estar cómoda.

- Necesito estar cómoda.

- Eso es.. en cuanto despiertes serás una nueva Mónica, ..serás Mónica alegre y divertida.

- Seré Mónica alegre y divertida.

La rapidez con la que ahora se concentraba Mamá me tenía sorprendido, parecía que entre más recibía sus terapias más rápido caída en trance.

- Tu cuerpo está relajado, te sientes muy cómoda.

- Me siento muy cómoda,- repetía.

- Estás muy cansada, ese cansancio es absoluto para ti.. escúchame atentamente, cada vez que escuches mi voz, te relaja, caes profundamente.

- Caigo profundamente.

- Mónica.. estás a gusto, estás en un profundo sueño y te relaja.

- Me relaja.

- Necesitas estás terapias, ..las necesitas para relajarte Mónica.

- Las necesito.

- Has de pedírmelo todos los días, las necesitas.

- Todos los días.. las necesito.

- Recuérdalo Mónica, ..las necesitas.

- Las necesito.

- Podrás tenerlas cuando quieras, ..solo tendrás que llamarme.

- Solo tendré que llamarte.

Diciendo esto se acercó a ella y le levantó la playera holgada para ver en su interior. Ahí estaban ese viejo pervertido de nuevo, encerrado en el despacho con mi Madre en tal atuendo e hipnotizada ofreciéndole la mejor visión que nunca hubiese querido.

- Cada vez para las terapias debes de vestir cómoda, ..eres libre de vestir como desees, ..eres una mujer sensual, usa esa sensualidad, libérate. Pero todo lo harás pensando en relajarte.

- Todo lo haré pensando en relajarme.- repetía.

Mientras decía esto, el renco empezó a levantar el cinturón elástico de las pijamas de Mamá, observando en su interior. El viejo casi eyacula dentro de sus calzoncillos al ver lo que había dentro, incluso se tuvo que apretar el bulto para autosatisfacerse, se le caía la baba.

- Eso es Mónica, ..repítelo, repite que sucederá cuando despiertes.

- Seré una nueva Mónica, ..sensual, vestiré cómoda para recibir las terapias..

- Eso es hermosa, ¿Qué es lo más importante de todo?

- Relajarme.

- Muy bien. ¿Qué sucederá mañana cuando no lo estés?..

- Llamarte.

- Buena niña. Cuanto más cumplas con esto mejor te sentirás.

- Cuanto más cumpla con esto mejor me sentiré.

- Cuanto más me complazcas a mí más te estarás complaciendo a ti misma.

- Más me estaré complaciendo a mí misma.

- Te vestirás ligera y me llamaras.

- Ligera y lo llamaré.

- Eso te hace sentirte bien.

- Me hace sentirme bien.

- Mi voz y mis manos te relajan. Repítelo.

- Tu voz y tus manos me relajan.

- Demuéstrame Mónica que te relajan, ..siente como mi mano te relaja.

En esto la mano del renco fue bajando para colocarse en el vientre de mi Madre por encima de la ropa. Increíblemente ella ni protestó, es más su respiración se hizo más profunda. Yo no podía creer lo que estaban viendo mis ojos, ¿cómo lo había hecho?.. la había hipnotizado.

- Te encanta mi voz, ..te gusta que toque.

- Si.- asintió Mamá, sorprendiendo al mismo renco pues no pensaba que se hubiese percatado de aquello.

- Has de sentir la calma cuando mi mano te relaja..

- Su mano me relaja.

Con esas ropas tan finas y delgadas se encontraba tan expuesta; el renco prácticamente tenía acceso franco a los tesoros más íntimos de mi Mamy. Con mi laptop en las manos me acerqué a la puerta del despacho con la única intensión de detenerlo. La mano del renco se posó suavemente sobre el muslo desnudo y comenzó a explorarlo detenidamente. El renco sonrió al ver que sus caricias no inquietaban a su “paciente”. Yo intercala las miradas entre el portátil y la puerta pero esa mano en la pierna de mi Madre me tenía inmovilizado. Primero por fuera, luego poco a poco por dentro. Se acercó a sus rodillas para subir despacio por la cara interna de las piernas hasta llegar al borde de sus ingles. Esas manipulaciones tuvieron su fruto. Sin poder evitarlo, Mamá comenzó a exteriorizar su creciente vergüenza aun estando dormida. Algunos sollozos respiros se le escapaban de vez en cuando. Sus rosados labios se abrieron para exhalar.

Los pezones se le empezaron a poner duros mientras ese viejo pervertido se deleitaba con su presa. ¡Viejo desgraciado, se encontraba obteniendo lo que en sus sueños más perversos había imaginado.. sus asquerosas manos se encontraban palpando la suavidad de la piel de mi Mamy, sus perversos dedos volvieron a provocarle nuevos suspiros, esta vez más de sorpresa que de vergüenza.

Sin duda Mamá creía que todo era un sueño, todo aquello la estaba turbando de un modo totalmente nuevo para ella. Sin embargo, a pesar de las caricias se la notaba tensa, angustiada. En otras circunstancias, el renco lo estaría disfrutando plenamente. En vez de detenerse con sus toqueteos una amplia sonrisa luciría en su rostro. Que hago me preguntaba, ¿toco la puerta con fuerza para detenerle?.. Pero no podía hacer eso, había leído que si algo interrumpe abruptamente el estado de trance puede acarrear terribles consecuencias en su cabeza, pero si no hacía nada este maldito podría hacerla su esclava. No podía esperar a que Mamá cayera en las manos de otro viejo, de otro tan desagradable como lo era este lisiado. Debía de asumir la responsabilidad de cuidarla y más ahora que se encontraba tan frágil.

- De acuerdo Mónica.- dijo sonriendo.- Ya has demostrado que te gustan que te toquen. ¿Estas lista para comenzar una nueva vida, para empezar de cero?.. Repite de nuevo, deseas ser una nueva Mónica, serlo te hará feliz.

- Deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz.

- Repítelo, no pares de decirlo.

- Deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz.. deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz.. deseo ser..

- Y te relaja cuando te toco.

- Deseo ser una nueva Mónica, me relaja cuando me tocas.

- Te gusta que te toque.

- Me gusta que me toques.- repetía Mamá con los ojos cerrados.

El viejo no pudo aguantarlo, se inclinó sobre ella y la besó en el vientre. Al hacerlo, el dulce y suave aroma que desprendía mi Madre le embriagó la nariz por completo. Como siempre ella desprendía prosaicos aromas, además de su fragante presencia, su propia e inconfundible esencia. Ese perfume que olfateaba y disfrutaba muchas veces por toda la casa, aunque desgraciadamente esta vez era un viejo feo el que lo estaba disfrutando y debía disfrutarlo mucho pues pienso que en su vida volvería a estar tan cerca de una mujer como mi Mamy.

Así que siguió acariciándola y besándola suavemente, sin brusquedades de ningún tipo. De su vientre se fue a su cuello, de su cuello a los hombros para volver a olfatear su cabello, no había rincón de su cuerpo que el renco pervertido no metiera su nariz. Sus atenciones, debían surtir su efecto, pues poco a poco, notaba a Mamá más relajada. Tenía los ojos cerrados, pensando quizás queriendo evadirse de allí, o tal vez quería percibir más intensamente aquellas incesantes caricias que le proporcionaba. De su boca entreabierta dejaba escapar de vez en cuando pequeños suspiros.

Pero lo que si me molestó muchísimo fue ver que se acercó a su boca. Rosó levemente sus asquerosos labios con los de ella, lo suficiente para probar su dulzura, sacó la lengua para que con la punta tocarla tímidamente. Para nuestra sorpresa (la del renco y la mía), los labios de Mamá se abrieron permitiéndole adentrarse un poco en ella. No había duda, mi Madre en transe como se encontraba comenzaba a disfrutarlo. No estaba seguro si ella despertaría porque siguió rosándola con la lengua. Pero espoleado por esa pequeña victoria, se atrevió a ser más osado. Si antes apenas le había acariciado la piel ahora su mano había recaído en el pecho acariciado, ahora no dejaba de sobarlos. 

Me percaté de que mi Madre seguía susurrando sus frases incansablemente.

- ...deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, deseo ser una nueva Mónica.. me gusta que me toques, me gusta que me relajes.. deseo ser una nueva Mónica, serlo me hará feliz, me gusta que me toques, eso me hará feliz..

Mientras el desgraciado se concentraba en rosar apenas los pezones que en seguida se pusieron duros como piedra. Los rosaba y aprisionaba con ambos dedos sintiendo su dureza. Y con cada roce de su asquerosa lengua en los labios, desataba la libido de mi Mamy dormida que comenzaba ya a respirar entrecortadamente. Era hora de hacer algo, de librar a Mamá de otro desgraciado.

Toqué la puerta un par de veces pero parecía no escucharme el desgraciado. Estaba concentrado en su cochina perversión, con su mano comenzaba a descender por su vientre hasta llegar a las caderas. No tardó en acariciar el interior de los muslos de mi cada vez más caliente Madre. Subiendo por ellos, sus dedos llegaron a su objetivo, al filo de su corta pijama, la piel se le había puesto como de gallina. No tardó mucho en hacer para un lado la tela y ver sus bragas, unas pantaletas rosas de encaje fino, donde se le trasparentaba todo el sexo, los sonrosados y delicados labios. Como sospechaba, estaban húmedos. Mamá aún en transe lo estaba disfrutando.

- Mamá.. Mamá..- le llamé del otro lado de la puerta.

En eso el tipo se levantó y se dirigió a la puerta, pero sin siquiera abrir la puerta para ver lo que yo quería solo respondió:

- ¡Niño, tu Mamá está en trance.. por favor aléjate, es absolutamente necesario que todo esté en silencio. No podré abrirte hasta que la sesión acabe.

- P-pero..

- Pero nada, ..ve a jugar a otro lado.

¡Joder, que hacía.. ¿y si era cierto eso?, si por alguna razón cortaba la hipnosis y mi Mamá llegase a quedar con algún tipo de trauma severo en su cabeza. Me quedé pensando detrás de la puerta. Mientras el muy cerdo ya consiente de que ya no llamaría, la volvió a observar como lobo a un cordero. Cada vez era más la excitación que sentía, era el momento que más esperaba mientras estaba con ella. Se desabrochó el pantalón y se empezó a tocar el miembro por encima de su trusa, agarrándolo después tratando de masturbarse lo mejor que podía sin sacarle.

En cuanto llegó nuevamente a su lado, los incesantes movimientos de su brazo se hicieron más violentos, hasta un gemido se escapó de su garganta. Avergonzado quizás, porque yo pudiera escucharle, se tapó la boca con la otra mano, sudaba como cerdo. Sin perder más tiempo, me acomodó entre sus piernas. Aspiró el fragante aroma procedente de la entrepierna de mi Madre. La inconfundible esencia de una hembra en celo. No pudo resistirse. Su asquerosa boca comenzó a lamer y besar la sensible cara interna de aquellos tersos muslos. Poco a poco se fue acercando a sus ingles. Y yo conforme lo hacía más impotente me sentía. En el trance y con la orden en el subconsciente de sentirse relajada, Mamá fue abriéndose más y más para facilitarle el acceso a su intimidad. Estaba totalmente entregada a la relajación. Pero por otro lado se negaba a reconocerlo, seguía con el rostro sonrojado y fruncía el entrecejo de vez en cuando, como si peleara con su cuerpo para no hacerlo. 

Cuando los dedos de ese lisiado hicieron a un lado la pantaleta para conocer lo que había dentro, Mamá entre abrió los labios para soltar un ligero suspiro, no pudo ahogar el incontenible gozo que la embargaba. La febril calentura que la dominaba era ya imposible de negar aun dormida. Las sensaciones que experimentaba en el lugar de su cabeza donde se hallaba eran del todo nuevas para ella.

El pervertido se quedó embelesado. Era un chochito rosado sin pelillos algunos, con una raja jugosa cerrada de donde sobresalía un pequeño clítoris. Yo lo observaba anonadado desde la puerta cómo el muy cerdo se cascaba la verga y comenzaba a masturbarse alternando la mirada entre la vagina de mi Madre y los pezones dibujados en punta que asomaba por la tela. A veces sacaba la lengua y hacía un gesto de lamida al aire, como si se imaginara que lo chupaba, atizándose fuertes tirones. Tenía el chocho más suculento que en su desdichada vida pudiera haber visto a menos de un metro de sus ojos, disponía de ella a plenitud. Se tocaba los güevos al darse, electrizado.

Cuando el viejo ya no aguantando más, y con el aroma íntimo de Mamá embriagándole la nariz, sin importarle que quizás pudiera despertarse sacó la lengua para rosarle. Recorrió aquella tierna vulva con su pestilente lengua, atento siempre al tono de sus gemidos. Y cuando ella se movía y trataba de levantar su cuerpo.. “Mi voz te relaja Mónica.. las caricias te hacen sentir bien.. te hacen sentir feliz.. eres una nueva Mónica.. sigue así, vas bien”..- le volvía a calmarle.

Mamá en ocasiones mostraba su desesperación por no sentir aquellas caricias en el lugar exacto. He de reconocer que el hijo de puta lo había hecho tal y como había planeado desde el principio, había logrado prácticamente convertirla en una muñeca inflable para sus perversiones. Mamá no solo caía en transe cada vez más rápido, si no que había logrado meterle en el subconsciente que necesitaba día a día esas terapias. Yo no sabía cómo actuar ahora, ese desgraciado me tenía atado de manos, no sabía cómo evitar un trance, como contrarrestar lo que ese pervertido le había sembrado en la cabeza.

Sería un auténtico desafío para mí evitar que ella cayera prácticamente como una esclava. El deseo se había apoderado ya por completo de mi Mamy, quien apenas era dueña de su cuerpo. Sus caderas buscaban cada vez con mayor insistencia aquellas caricias que la hacía sentir tan bien. Y si no lo tenían asido con sus manos era porque estas se asían al sofá para soportarlo. El maldito lisiado había abierto ya los carnosos labios mayores, dejando expuestos a sus lametones aquellos delicados y sensibles pliegues internos. Se entretuvo un momento admirando la hermosura que tenía ante él. Disfruta de la panorámica de ese chochito jugoso. De hecho, este tipo era tan feo que quizás Mamá era la primera mujer que miraba en directo y no en las revistas o videos pornográficos.

Con horror volví a observar como ese maldito renco se agachaba a recorrer con su lengua aquellos irresistibles parajes. La entrada a la cuevita de mi Madre era explorada una y otra vez por esa golosa lengua. Cuando la rozaba con la punta, el cuerpo de Mamá se arqueaba y tensaba para después deshacerse en pequeños espasmos. Cada vez eran más sonoros e intensos los jadeos con los que ella respondía aun dormida. Cada vez eran más abundantes los jugos emanados por su anhelante vagina y el color blanco de su piel tomaba un tinte en rosa.

El deseo crecía y aumentaba por momentos, cada vez era más difícil dominarlo y controlarlo en el lado de Mamá. La tensión sexual que sufría se acumulaba en su cuerpo, los gemidos y jadeos medio ahogados ya no lograban liberarla. Pequeños espasmos comenzaron a sacudirla. Su respiración se hacía a cada instante más agitada y un perlado de sudor en su nariz como en su pecho la empezaron a bañar. Mi Madre estaba a punto de sucumbir a la perversión de este nuevo individuo, que abusaba prácticamente de ella al estar dormida.

- Aaah.. ahh..- empezaban a salir de los labios de mi Madre los jadeos.

Entonces, sin previo aviso, su cuerpo se arqueó, sus manos se crisparon contra el filo del sofá. Un profundo y prolongado chillido, apenas ahogado por la intensión de ella en apagarlo llenó todo el despacho. Y un potente e incontenible torrente emanó de su gruta abasteciendo la boca de ese miserable que se lamia. El frágil cuerpo de mi Mamita manaba como una fuente. Había alcanzado por fin un merecido orgasmo. El renco por su parte, seguía degustando ese néctar, que sin perder tiempo, comenzaba a sorber y saborear aquellos deliciosos jugos. Mientras lo hacía, ella se convulsionaba impotente ante la incontenible descarga orgiástica. Poco a poco el orgasmo fue perdiendo intensidad.

Con los últimos respingos del intenso clímax, su cuerpo se fue relajando, una extraña paz se iba apoderando de ella. El viejo volvió a besarla en la boca, pero esta vez Mamá le correspondió; esta vez, si cabe, lo hizo con mayor generosidad. Sin duda, ella en algún lugar de su cabeza donde se hallaba estaba disfrutando de lo lindo. El rostro azorado, la respiración agitada, los incesantes jadeos y gemidos, los lascivos movimientos involuntarios, así lo indicaban.


Se inclinó para acariciarle de nuevo el pecho con toda la palma, apretando fuerte, impregnándole de sus mismos fluidos. Ella continuaba resoplando, inmóvil sin imaginar lo que sucedía en la verdadera realidad. El cerdo volvió a incorporarse para agarrafarse la tripa. No podía contenerse. Necesitaba venirse lo más pronto posible. Se bajó la delantera de la trusa dejando libre su asquerosa cosa y sus güevos colgantes. Observé su horrible cuerpo blanco y sudoroso, cómo se le movían sus güevos gordos y flácidos mientras empuñaba su dura verga y venosa, no muy larga, de un tono rosado en contraste con su cuerpo, con un glande un poco más ancho que el tronco. Le oía resoplar mientras se daba. Aunque por un lado sentí pena de él, sabía que un tipo así tendría pocas oportunidades para estar con una mujer, pero por otra ya lo odiaba, había logrado engatusar a mi Mamy para llevar acabo su perversión.

Le escuché respirar más aceleradamente, atizándose veloces tirones, con los güevos botando al aire. Se la agarró fuerte con la mano derecha y comenzó a machacársela con los ojos clavados en la figura de mi Madre. No tardó en ya no poder más y dejando de resoplar eyaculó de forma violenta sobre el piso. Justo cuando se lo estaba cascando hizo el cuero hacía atrás liberando un colorado glande. Vi que atraves de él vertía goterones de semen sobre el laminado del suelo hasta formar un pequeño charco blanco y espeso.

Se dejó caer hacía atrás sobre una silla, resoplando y tratando de regular su pulso, Mamá aún seguía con la pijama hacía aun lado junto con la braga y el chocho húmedo a la vista. Volvió a pensar por un momento, que quizás no estaba bien lo que hacía, pero al volver la excitación se pasaron estos pensamientos. Se acercó a ella y le siguió hablando:

- Sigues relajada Mónica, feliz.. eres una nueva Mónica.

- Soy una nueva Mónica.- volvió a responder.

- Escúchame con atención Mónica.. cuando cuente tres despertaras pensando que simplemente te quedaste dormida. No recordaras nada de lo que sentiste, solo te sentirás feliz y alegre.

- No recordare nada.

- Muy bien Mónica.. te sentirás tan bien, pero mañana necesitaras otra terapia. Repítelo.

- Mañana necesitaré otra terapia..

- Si, la necesitarás.. te vestirás ligera y me llamaras. Porque eso te hace sentirte bien.. serás una nueva Mónica, más sensual porque es lo que te hace sentir bien.

- Me hace sentir bien.

- ¿Qué es lo debes hacer?..

- Vestirme ligera y sensual.. mañana te llamarte.

- Correcto Mónica.. y no recordarás nada de lo que has sentido.

- No recordaré nada.

El viejo se incorporó y arregló todo, se secó el sudor de las sienes y se cerró el pantalón. Después con un clínex limpió la mancha pegajosa de su lechada del suelo. También arregló a Mamá como si nada hubiese pasado, le ajustó la braga y le cómodo la pijama. Le limpió el rostro con otro clínex y lo pasó sobre sus pechos y hombros, borrando rastro de sudo o de cualquier cosa que pudiera delatarlo.

- 1.. te olvidaras de todo lo sentido.

- Olvidaré todo lo sentido.

- 2.. mañana te vestirás ligera y me llamaras.. porque eso te hace sentir bien.

- Lo llamaré porque eso me hace sentir bien.

- 3.. despierta.

Poco a poco su cuerpo se fue desperezando. Parecía despertar después de llevar toda la noche dormida. Estaba desubicada, pero finalmente se enderezó y se quedó sentada en frente del pervertido. Se miró a si misma descubriendo que estaba en pijama.

- ¿P-porque estoy vestida así?..

- Para estar cómoda, ..para lograr una profunda concentración.

- Vaya que pena.. ¿cuánto tiempo estuve dormida?..

Al tiempo que decía eso notaba como sus pechos estaban duros y seguramente sentía que había sido tocada.

- Tranquila..- respondió riendo,- estuvo moviéndose durante todo el proceso.

- No lo entiendo, ..pero gracias, me siento muy bien, ..mejor que la ves anterior.

- Claro, te has liberado de las presiones que llevabas en el cuerpo.

Mamá se le quedó mirando fijamente como si algo le dijera lo que había ocurrido. Su mirada era distinta, era pensativa y con alto miedo. Quizás intentaba recordar algo de cuando estaba dormida, pero por otro lado se encontraba tan bien, tan liberada, tan satisfecha. No le quedó de otra que agradecerle por la terapia y pagarle por ello. Eso sí repitiéndole nuevamente que ya no lo ocuparía, que intentaría volver a llamar al Doctor.

- Cuando quiera Señora Tapia, ..lo importante es su rehabilitación.

- Ya lo sé, y muchas gracias.. ha sido de gran ayuda, se lo agradezco mucho.- dijo con voz seria.- Dígame, ¿le he contado algo mientras me encontraba dormida?..

- No Señora, lo mío es relajación.. su trauma o lo que tenga, tendrá que tratarlo con el Doctor.- contestó nervioso mientras comenzaba a caminar en dirección a la puerta con el mayor de los calentones de recuerdo.

- No recuerdo nada.- contesto seria acompañándolo a la puerta.

- Antes de irme quería decirle que si ¿la relaja mi voz?..

- ¿Su voz?.. no entiendo.

- Mi voz, te relaja.

Nada más al decir eso la mirada de Mamá quedó fija en los ojos del renco. Su cuerpo inmóvil escuchaba totalmente concentrado en sus palabras. No había ningún signo de resistencia por su parte de ella como si la tuviera totalmente controlada. No solo ya no iba a necesitar las sesiones de relajación sino que además en caso de necesitarlas podría hipnotizarla al momento. Me asusté en ese instante. Todo era perfecto para ese pervertido.

Antes de marchar le dijo:

- En cuanto la puerta se cierre despertaras sin recordar haber escuchado mi voz.. solo recordaras que me despediste y me viste salir por esta puerta. Serás una nueva Mónica, más libre, más sensual.. eso te hace sentir muy bien, y mañana me hablaras.

Dicho aquello cerró la puerta y Mamá quedó suspendida en sus pensamientos hasta que escuchó la puerta cerrarse. Antes de decir algo, movió la cabeza mirando para todos lados. Después me vio.

- ¡Mi amor, he tenido la terapia y ya me siento mucho mejor.

- Que bueno Mamá,- me alegré por ella,- ..pero necesitas ir con el Doctor, ese señor.. no sé si este haciendo las cosas bien.- intenté que recapacitara.

- Lo haré.. mañana hablaré al consultorio para saber si ya ha regresado.

Estaba muy nervioso por lo que sucederían los días posteriores. Hasta ahora no sabía cómo iba a actuar Mamá con las sugestiones que la obligaba a hacer ese maldito lisiado, ella parecía ser otra cuando el tipo le hablaba. Mamá era libre de comportarse como quisiera no estando él, pero poco a poco iba sugestionándola a cambiar, a ser otra Mónica, y esa incertidumbre por ver que nos esperaba me hacía estar aún más ansioso de lo que pudiera ocurrir ahora. Sabía que ahí no acabaría esto, no ahora que Mamá prácticamente estaba bajo su dominio. Mamá era como un trozo de fina madera que había tallado convirtiéndola en una preciosa marioneta. Por ahora solo me quedaba por ver su actuar, observar si en realidad estaba bajo el dominio de este nuevo miserable. Sin duda iba a ser otra aventura de suspenso para mi donde la que llevaba la de perder era mi linda Mamita.

Es curioso cómo funciona la mente humana. Bastan unas simples palabras sembradas en el subconsciente para que la persona que las escuché actué de una manera diferente sin proponérselo. Había pasado tan solo una noche y Mamá ya empezaba a dar síntomas de cambio. Aquello me empezó a preocupar. Aunque no era su enfermedad lo que realmente me incomodaba. Conforme iba pasando el día, constaté que, en gran medida, había cambios en su personalidad. Es cierto que Mamá siempre fue una mujer muy coqueta, incluso en ocasiones sin pensarlo, enamorada de su belleza y las cosas elegantes, también aunque no lo diera a demostrar a los tocamientos visuales que recibía en donde se parara, pero su mente, en el fondo inconsciente, nunca había pasado de ahí.

Y eso había cambiado desde la última sesión. Sin llegar a entender que la llevaba a comportarse así, muy a su pesar, aquella mujer despampanante, respetada por la clase elite del País, mujer y Madre sobresaliente no caía en la cuenta de que algo estaba cambiando. Me sorprendió eligiendo minuciosamente faldas y vestidos más cortos e incluso llegó a ponerse unos shorts, tan apretados, que siempre se había negado a llevarlos; puesto que le avergonzaba la forma en que se le marcaban los relieves de la vagina, potenciados por la forma de la prenda. Sin embargo no le importó salir a la calle con aquellas y otras incitantes prendas cuando antes ni loca saldría de casa con ellas, exponiendo ahora sus prominentes curvas y su breve escote a las miradas de aquel que tuviera la fortuna de encontrársela.

Mamá se daba cuenta de que lo había hecho conscientemente, como si no pudiera evitarlo. Y aquello era lo que realmente me asustaba. Y una vez pasando la tarde no conseguía centrarse en sus deberes con la eficiencia que habitualmente solía tener. Era como si no consiguiera concentrarse ni poner toda su mente en ello. Una y otra vez, para mi pesar y mi rabia interior, Mamá se encontraba ansiosa de nuevo, como si tuviera un límite de tiempo para cambiar, una hora establecida para volver a tener los mismo problemas y las preocupaciones, rememorando las cosas pasadas e incluso a aquel horrible hombre, causante de todas sus desdichas y que ya no quiero mencionar.

No obstante, estaba completamente consiente de que su problema necesitaba ser tratado con un especialista. Por muy relajantes que fueran estas extrañas terapias en casa ella sentía que algo andaba mal. Así que haciendo un esfuerzo de voluntad se obligó a olvidarse del tema y centrarse en otras cosas más tangibles y provechosas. Trabajaba en casa duramente, como nunca antes la había visto, iba y venía limpiando todo, estaba siendo excesivamente compulsiva con la limpieza, y cuando llegaba a parar, se quedaba minutos ida, como pensando. Intentaba por todos los medios apartar esas emociones, no pensar ni sentir esas ansias, al cabo de un rato más tuvo que rendirse a la evidencia. No conseguía calmarse ni estar un día solo minuto más sin su terapia.


Ya casi para anochecer nada parecía interesarle, nada, a excepción de la inusual propuesta de volver a tomar el teléfono y hacer ese llamado cada vez que se sintiera mal. Mamá siempre había sido consecuente con ella misma y con sus propósitos, y esta vez no entendía porque el necesitarlo. Ayer había decidido en ya no más verle y acudir al Médico para que la tratase el profesionista. Lo primero que hizo fue subir a su recamara, y después de pasarse unos minutos frente al espejo meditándolo se decidió, se dio una ducha rápida. Sale y se empieza a vestir, inicio con aplicarse una crema suavizante para sus piernas, se perfumó el cuerpo como siempre lo hacía, rebuscó entre sus cajones para obtener unas braguitas, unas tanguitas suaves con cordones a las caderas, unas que se ajustaban perfectamente a su silueta.

Se colocó el brassier a juego. Acomodó sus hermosos senos que resaltan dentro de las copas y sus deliciosos pezones que se delineaban coronando el sujetador de nylon negro. Se secó el cabello con la secadora, lo planchó, se delineó los ojos y se aplicó una sombra en tono oscuro, para resaltar sus hermosos ojos celestes. Se aplicó rímel, se puso rubor, quizás para disimular un poco las ojeras que había tomado por la falta de sueño. Se peinó y alisó el cabello, después se introdujo unas medias, lentamente las subió por sus muslos y las fue jalando, para que se ajustaran a la forma de sus piernas. Las continuó subiendo hasta llegar a sus muslos y se ve en el espejo para comprobar que le han quedado perfectas, sin arrugas o partes más oscuras que otras. Se ven bien exquisitas, brillan y se le ven bien torneadas.

Después se colocó una blusa, la abotonó de modo que su pecho quedara expuesto, dejando abiertos los primeros tres botones, lo que hace que se vea sexy. Se metió una falda tipo ejecutiva negra, con cierra por detrás que se acomoda perfectamente a sus caderas, le queda muy apretadita, la ajusto. Subió el cierre de atrás, la acomodó y finalmente se colocó unas zapatillas. Se revisó de nuevo ante el espejo y digo:

- Bien Mónica, ..te ves bien, un poco ojerosa, pero bien.

Bien, hasta ahí la cosa era relativamente normal como cuando salía por las tardes, ahora tan solo quedaba ver hasta donde las sugestiones la habían cambiado para convencerme de que corría peligro. Sabía que no resultaría sencillo deshacerme de este nuevo pervertido, pero jamás me había imaginado que pudieran hipnotizarla así de fácil ante la desconfianza que Mamá le había tomado desde un principio. Lo más rápido que pudo tomó el papel donde ese hombre había colocado su número. Con una gran sonrisa de satisfacción marcó aquellos dígitos de ese teléfono.

- Si quien habla, ¿en qué puedo servirle?..- sonó la apacible voz del tipo por el otro lado de la línea.

- D-don Paulino. ..

- ¡Je je je..- se escuchó solo por la bocina.

En realidad no sé lo que fue lo que la impulsó a hablarle, ni lo que esperaba en realidad al hacerlo, pero cuando recibió su respuesta de que vendría, se sintió favorablemente satisfecha, tanto por la sensual forma en que se veía y por saberse que recibiría otra terapia. Por cómo se dirigía al hombre ese con sus exquisitos modales y su refinada educación, algo que confieso me sorprendió pues ella no solía dirigirse a un tipo como ese al apenas conocerlo.

Así que vestida tan hermosa y elegante como si fuera para ir a una de sus citas se sentó en uno de los bancos de la barra a esperarlo, ansiosa, nerviosa, pero con un semblante en los ojos que denotaba miedo. Los minutos pasaban lentamente mientras su ansiedad iba paulatinamente en ascenso, pero justo a la hora convenida una figura rechoncha apareció en el lumbral de nuestra puerta. La verdad que se identificó fácil por su andar de subir a bajar lo delataba. Un escalofrío surcó el cuerpo de mi Mamy, de excitación, de nervios, no sé, de saberse completamente relajada y entregada a esa sensación de paz y tranquilidad que las terapias le brindaban.

- Le veo algo fatigada hoy, Sra Mónica. ¿un mal día?..- le pregunta cuando Mamá le deja pasar.

Su tono es completamente cínico y algo malvado, como si predijera el alto dominio que día a día adquiere sobre ella. Ella responde de manera robotizada, mirándole fijamente, sin expresión en su rostro, sonrojada ligeramente y con nerviosismo. Mamá no solía reaccionar así con alguien que llegaba a nuestra casa. Al renco parecía agradarle, valora el silencio y la tranquilidad por encima de todo.

- Veo que se ha vestido muy elegante y sensual Sra Mónica, ¿va algún lado?.. ¿Qué le parece si vuelvo después?

- ¡Noo ..- responde inmediatamente Mamá angustiada.- Necesito la terapia.. no se vaya.

- Esta bien Mónica,- le dijo perdiendo ya las formalidades.- Ahora voy a hacer que experimentes algo nuevo. Mónica, ¿me escuchas?..

- Si, Don Paulino.

- Mónica, ¿quieres evadirte de las preocupaciones, de las terribles decisiones que hacen desgraciada tu vida?

¿Ahora que pretendía ese viejo pervertido?..- me preguntaba.

- Si, Don Paulino, por favor...

- Señor.

- Sí, Señor Paulino, por favor..

- ¿Quieres dejar atrás las tremendas presiones que te agobian cada día?..

- Si, Sr Paulino, lo deseo mucho.

- Entonces, tendrás que ponerte a mi servicio, ¿lo comprendes? Tendrás que complacerme en cuanto te pida y te ordene.

- Sí, Señor Paulino, por supuesto que lo complaceré.

- Empieza a caminar hacía el despacho frente ante mí.

Observar como aquella orgullosa y elegante mujer caminaba tras recibir las órdenes de ese viejo lisiado y mugroso me pareció sorprendente y terriblemente morboso. Por lo que pude leer en estos últimos días, que tras varias sesiones bajo trance inducido la paciente llega a tomar cierta confianza y comodidad que con la simple mirada o el susurro se podía controlarla perfectamente. De esta forma, poco a poco iba ese viejo mugroso graduando claves de sugestión en su cabeza, logrando así la implicación de dos personalidades, la auténtica y la ficticia controlada, consiguiendo mezclar los atributos. Según el libro era un lento proceso, pero daba muy buenos resultados. ¡Y lo estaba viendo de viva voz. Por el momento, había conseguido instalar en el subconsciente de Mamá lo sensual y lo sumisa, logrando mantenerla en su estado normal.

Por lo que tuve que soportar ver como ese renco maldito volvía a deleitarse de las prominentes carnes traseras de mi Mamita en su ajustada falda ejecutiva, hasta que pasando por la sala se me quedó observando, como yo estaba sentado en un sillón con mi portátil en mis piernas. El desgraciado se detuvo y con la mirada clavada en mis ojos dijo:

- Una cosa Mónica, ..¿podrías decirle a tu hijo que se vaya a su recamara para que no nos interrumpa?- esto lo hizo por la interrupción de la ves pasada.

- Si, Sr Paulino..- y Mamá volteó a verme.- Pedrito ve a tu cuarto y no andes por aquí mi amor, ..el Sr Paulino ocupa absoluto silencio.- pero este lo dijo con el semblante sin expresión, como si hablara dormida.

- Si Mamá voy,- le respondí molesto, pero no por ella, si no por ese maldito que me observaba con una sonrisa.

Pero lo que más coraje me dio y me hizo hervir la sangre fue que siguió tras ella, sin importar que yo estuviera viéndole, se agarró la verga y se la acomodó hacía un lado de su pantalón para poder andar cómodo. A mí me carcomía la rabia, se me saltaron las lágrimas del coraje al comprobar que Mamá estaba siendo víctima de otro desgraciado, observando sus nalgas con total descaro y hasta tuvo el atrevimiento de ir mordiéndose los labios mientras la seguía caminar hacía el despacho. El pervertido veía a mi Madre de espaldas contoneando su prominente trasero ante sus ojos, regocijándose de su andar y de cómo se le movían sus carnes. Después cerró las puertas del despacho tras él dejándome a mí muerto en impotencia y coraje.

Una vez lo dos adentro, me quedé sentado en los escalones tratando de calmarme, de pensar en una solución, de encontrar la forma de librarla de ese pervertido sin que algún tipo de trauma o trastorno quedara en su cabeza. Encendí la aplicación de la cámara y con muchos nervios observé lo que ocurriría allá dentro.

- Necesitamos que nadie nos interrumpa Mónica.- dijo el renco una vez que quedaron solos en el despacho, a la vez que ella se acomodaba en el sofá.- Estás sola Mónica, completamente sola e indefensa. Débil. Impotente.

Todo alrededor de Mamá parecía detenerse en un instante. Sabía que no podía rendirse ante las palabras de aquel hombre, no quería hacerlo. ¿Pero cómo resistirse? Estaba completamente bajo las sugestiones de ese asqueroso lisiado. Cada vez le costaba más pensar con claridad.

- No..- fue la única protesta que pudo articular.

- Sí, Mónica..- dijo el renco.- Lo acabas de admitir, Mónica. No quieres estar sola. Eres débil. Sin duda necesitas un hombre.. ¿Quieres pertenecer a un hombre? Si un hombre hubiese estado a tu lado jamás te hubieses encontrado en esta situación.

- ¡Noo..- la sola mención de aquella horrible situación había hecho aflorar de nuevo su rabia.- ¡La culpa es mía por dejarlo entrar ¡Todo esto es culpa mía!

- Claro, Mónica. Necesitas que alguien te cuide, te proteja. Ellos saben que eres débil. Todos lo saben.

- No.. yo.. soy fuerte..- dijo con voz débil.

- Mónica, Mónica..- repitió él con aire compungido.- Tú no sabes aun lo que quieres. Sin duda eres mujer fuerte, voluntariosa, pero te sientes sola. Ni siquiera sabes lo que quieres. Necesitas a alguien que los acompañe.. Para eso estoy aquí… para guiarte y ayudarte en lo que quieres.

- Pero.. pero..

- Sí. Veamos.. Según consta en tu expediente, tu sufriste una agresión por un hombre, ¿no es cierto?..

- ¿Q-qué?..

- He leído tu expediente en la oficina del Doctor, ..sé que te comportas de manera extraña cuando los hombres te acosan.

- ¡Noo.. Q-quiero decir que sí.. quiero decir cómo pudo..

- Eso ya no importa ya.. la única forma de solucionar eso que tienes en tu cabeza es enfrentar esos miedos.. y yo te voy a guiar.

- Me va a guiar.. ¿usted?..

- Claro, sacaremos esos impulsos que te dominan y te hacen convertirte en esa mujer ardiente.

Ni Mamá ni yo entendíamos que se proponía ese pervertido lisiado ahora, pues ella solo quería poder sentirse bien, que la relaja. Decía que solo quería que la pusiera en trance aunque en realidad solo estaba siendo llevada por las sugestiones ya implantadas por ese desgraciado. El viejo miró fijamente a mi Madre, concentrándose en todo lo que había aprendido, y con voz decidida dijo:

- Levántate del sofá.

Inmediatamente Mamá se levantó del sofá y se quedó unos segundos de pie mirándole con cara de no poder hacer nada. El renco no le dio tiempo a reaccionar ni a pensar en lo que había ocurrido e inmediatamente volvió a ordenarle:

- Vuelve a tumbarte en el sofá y duérmete.

Y Mamá, sin decir ni una palabra, volvió a sentarse en aquel sofá, y se fue tumbando mientras empezaba a sentirse cada vez más relajada. Finalmente, cayó en un sueño profundo. Aquello había funcionado, estaba en su completo dominio. El desgraciado sintió su pulso acelerarse y cómo su dura verga empezaba a endurecerse irremediablemente.

- ¿Mónica, puedes oírme,?..- prosiguió.

- Sí.- contestó lacónica.

- Bien, a partir de ahora harás todo lo que mi voz relajante te ordene.. vas a hacer todo lo que yo te diga sin cuestionarlo. ¿Lo has entendido?..

- Sí, su voz me relaja, ..haré todo lo que me diga sin cuestionármelo.

La expresión de mi Madre no denotaba emoción alguna al repetir tan terribles palabras. La cara del pervertido, por el contrario, irradiaba satisfacción.

- Ahora solo confiaras en mí y lo único que existe en tu mente es hacerme caso, a todas mis órdenes. Será lo único en lo que puedas pensar siempre que nos quedemos solos.

- Sí..

- Sí, ¿qué?..

Ésta vez tardo algo más de tiempo en responder mientras su confundida cabeza se afanaba por encontrar la respuesta adecuada, aunque enseguida respondió:

- Sí, Sr Paulino.

- Bien, Mónica.. ahora despierta y ejecuta todo lo que te he ordenado.

Mamá abrió los ojos. Parecía consciente aunque algo en ella había cambiado. Su expresión al mirar al sujeto, ya no reflejaba esa desconfianza ni mucho menos la altives que le caracterizaba. Tampoco reflejaba cariño, iba más allá de eso. Lo que su expresión así como todo su cuerpo mostraba era una total sumisión. El viejo se levantó u  escudriñó a Mamá analizando con cuidado cada uno de sus gestos y expresiones. Quizás temía que estuviera fingiendo. Sin embargo esos pensamientos se disiparon al observar la total entrega con que la hermosa rubia le observaba. Y decidió empezar su experimento con una orden directa y seca con la que llevaba días fantaseando.

- Desnúdate..

¡QUEEE!!!..- Casi grito y mi portátil sale rodando de mis piernas. Mamá aunque de momento la orden le pareció impropia, lentamente comenzó a desabrochar los botones de la parte de arriba de su blusa. Enseguida observé que aun estando totalmente subyugada por la hipnosis, ella todavía conservaba su carácter tímido. Una parte de ella seguía consciente y a medida que sus dos grandes senos blancos asomaban por la abertura de la camisa, empezaba a ruborizarse. No dijo ni una palabra pero, al sacarse por completo la blusa, sus pómulos adquirieron ese intenso color rojo que le caracterizaba al ser de tez tan blanca. Se estaba acalorando. Llevaba el sujetador a juego con sus bragas negras de cordones, su talla 34D apenas cubría sus grandes pechos. El pervertido le hizo un gesto para que no se los cubriera una sugestionada Mónica obedeció al instante, dejando a la vista su impresionante par de melones. Al ser sostén de catalogó estos eran muy sensuales y con trasparencias. El viejo casi se viene al observar aquellos imponentes senos con las areolas rosadas y los pezones razonablemente empitonados.

- Ahora la parte de abajo.- ordenó el pervertido.

Mamá llevó las manos hacía atrás para bajarse el cierre, que por lo ajustada que llevaba la falta batalló en hacerlo. Introdujo los pulgares en la cinturilla de la falda y la bajó de una sola vez, dejándola alrededor de sus tobillos. Un gran rubor de impotencia se le dibujó en el rostro, pues sus bragas prácticamente tampoco la tapaban en nada, dejando su coñito rubio expuesto ante la lasciva mirada del pervertido. Al terminar la instrucción, no teniendo todavía muy claro lo que le estaba pasando, dirigió sus manos a cubrir como mejor pudo sus recién expuestas intimidades.

- Saca las manos.. quiero verte entera.

Y Mamá llevada por la orden no tuvo más remedio que obedecer, sintió en lo más profundo de ella que debía hacerlo. Así que apartó sus temblorosas manos de su cuerpo y se quedó en pie en medio del despacho a escasos centímetros de ese asqueroso lisiado. El muy hijo de puta se tomaba el tiempo en contemplar la hermosa figura que ahora se revelaba ante él en todo su esplendor. A decir verdad, un tipo como ese jamás en su miserable vida había tenido frente a si una mujer como tal, ni en los antros de putas podría haber visto una mujer tan espectacular. Pero ahora que tenía la oportunidad de mirarla bien, se dio cuenta de que no podía desaprovecharlo, aunque algo le saliera mal y terminara en la cárcel por ello.


Aunque Mamá no era consciente de ello, por su porte y sus curvas tan pronunciadas se encontraba deleitando a ese pervertido sin siquiera moverse. Su fina y delicada espalda terminaba en su prominente trasero respingón, con esas nalgas blancas y carnosas que devoraban prácticamente cualquier tela que las cubriera. Tenía las caderas bastante pronunciadas y las piernas largas y torneadas. Sus pechos, grandes y firmes, redondos, coronados por dos pezones puntiagudos en forma de borradores rosados. Su cara angelical era la de una mujer buena que nunca ha roto un plato, aunque su mirada altiva hacía pensar que quizás se tratara de una mosquita muerta. Además sus ojos azules y su larga melena rubia contribuían a esa imagen de Barbie rusa que ya de por sí daban sus facciones.

El viejo se quedó absorto, unos minutos sin saber qué hacer, contemplando al mujerón que se encontraba a pocos centímetros de su horrible cara de roedor. Jamás había visto algo tan hermoso, lo decían sus ojos de incredibilidad. Mamá tenía la pelvis pequeña aunque algo abultada, de forma que podía distinguirse bien el relieve de su vulva. Su pubis no estaba muy poblado y a través de aquella pequeña tela de sus bragas se vislumbraba una mata rubia de la cual se podía distinguir una hendidura rosada y ligeramente entreabierta. Créanme que por los nervios creí detectar algo de humedad en ella, detalle que tampoco pasó desapercibido por el pervertido.

- Escúchame Mónica, ahora voy a hacerte algunas preguntas, ..seguirás en la misma postura como hasta ahora a menos que yo te diga que cambies, y contestarás a todo lo que te pregunte con la verdad sin guardarte nada. ¿Lo has entendido?..

- Si, Sr Paulino.

- Dime cómo te sientes al estar casi desnuda conmigo.

- No lo sé, estoy confundida.. Tengo miedo. No entiendo lo que está pasando. ¿Qué me ha hecho?..

- Yo hago las preguntas.. Dime, ¿te gusta que te miren?

- No, me da mucha vergüenza.. pero la forma que me mira.. no sé qué me pasa. Me siento mal.

- Si te sientes mal.. por qué estas desnuda frente a mí.

Esta vez Mamá volvió a tomarse un tiempo para responder. Era como si se encontrase tan confundida por la situación que ni siquiera tuviera la reacción de taparse y gritarle en cara que se largara. Era como estar en un sueño y no poderse controlar ni pensar. Es más, ni había reparado en el pujante ardor que se estaba apoderando de su entrepierna. Una vez fue plenamente consciente de su estado, trató de escudriñar sus sentidos con todas sus fuerzas para hallar una respuesta satisfactoria. Necesitaba obedecer y ese pensamiento hizo que su excitación fuera en aumento. Al fin encontró la respuesta:

- Son sus órdenes.. creo que me gusta obedecer.

El lisiado sonrió al ver cómo le estaban saliendo las cosas, mejor que como las esperaba, sin embargo aquella nueva perspectiva sobre la rubia madura empezó a interesarle y decidió indagar:

- ¿Alguna vez habías estado así con un hombre como yo?..

- No sé a qué se refiere Sr Paulino.

- Desnuda frente a un hombre sin dinero y poco agraciado, ..¿uno no de tu clase?

- Me repugnan como no tiene idea, ..y más como ese Portero.

De nuevo el renco sintió una punzada en su orgullo de macho, una punzada que seguramente llevaba demasiado tiempo sintiendo, esa misma que sienten los obreros sin importunidad ante las diferencias sociales. Aunque era consciente que aquello se iba a acabar en cuanto el Medico regresara, tenía que aprovechar al máximo la quizás ultima oportunidad que le vida le regalaba, y aunque estaba que lo mataban las ansias por ponerle las manos encima, se contenía aún y continuo indagando sobre el carácter oculto de esa hermosa dama.

- ¿Habías estado desnuda frente a otro hombre que no fuera tu Esposo?..

- Sí.

El viejo sonrió al ver como la flamante rubia bajaba la mirada avergonzada, pues se dio cuenta que acababa de dar con algo.

- Dime quién fue y como pasó, ..quiero que me lo cuentes todo.

Ésta vez Mamá titubeo y hasta llegó a ofrecer resistencia antes de responder. Cuando al final lo hizo, sus mejillas volvieron a teñirse de rojo y sus palabras titubearon demasiado, poniendo en evidencia que acababa de sacarle su mayor secreto.

- F-fue con muchos, ..a-a veces por la fuerza y en ocasiones yo misma lo busqué. P-primero con el contador de mí Esposo, también con mi Cuñado.. pero muchas veces por estar obligada hacerlo. La última vez fue con un chofer de un camión.- dijo avergonzada, sin levantar la mirada.

- Con un camionero,- sonrió el pervertido.- ¿Lo deseabas?..

- Al principio no, pero ese día me sentía.. no puedo.

- ¿Cómo te sentías Mónica?..

Duró unos segundos en analizar su respuesta, era obvio que ese desgraciado estaba sacando los secretos más negros en la vida de Mamá y por más sugestionada que estuviera, esos recuerdos la atormentaban.

- No sé, sentía que me ahogaba.

- Caliente, ¿no será esa la palabra?..

- Esos días me encontraba muy vulnerable, ..no sé qué me pasó, no sé qué me ocurrió. No era yo la actuaba.

- Cuéntame, ¿qué ocurrió en ese camión?..

- No entiendo cómo me fui a parar ahí, ..bebí mucho, me distraje. Me dejé tocar las piernas o rozarme disimuladamente. Yo hacía como que no me daba cuenta. Al principio solo fue para divertirme, me hacía reír.. pero después me empecé a sentir sucia, quería ser sucia esa noche. Cuando me di cuenta sus roces eran cada vez más descarados y creo que empecé a excitarme. Me hizo tocarle la barriga, que le agarrara su cosa. Hasta ahora no lo había pensado, pero es exactamente así como me siento. Sucia.. ahora me siento como cuando él me tocaba y yo le correspondía.

Oír aquella confesión de los labios de esa flamante rubia, sin que ella pudiera hacer nada por evitarlo. Aquello fue demasiado para el renco. Se aflojó el pantalón y se metió la mano dentro, sentía la verga a punto de reventar el pantalón que la aprisionaba. La apretó fuerte con las manos. Sin embargo se le ocurrió una última perversión para terminar su primer y muy exitoso experimento.

- Entrégame las bragas.- le pidió.

Mamá aunque no era consciente de lo que hacía, porque le obedecía, finalmente se llevó los dedos a la prenda y desató los cordones de sus caderas. Lo consiguió y dejando caer la braga entre medio de sus tobillos junto al resto de la ropa entregó las braguitas al pervertido. El asqueroso se las llevó a la nariz e inhaló el trocito de tela que había cubierto el conejito de mi Madre. La pobre se puso roja como un tomate.

- Separa las piernas.- ordenó el viejo.

Mamá hizo lo que le mandaban y durante más de un minuto el pervertido se dedicó a caminar alrededor de ella observándola meticulosamente, eso sin sacar su mano de la parte delantera de su calzón. Mamá se sentía terriblemente humillada ante aquel escrutinio y era incapaz de hacer algo para evitarle. Finalmente, el viejo se decidió a tocar sus pechos y a masajear sus pezones. A pesar de la repulsión que aquello le producía, Mamá no pudo evitar que se le pusiesen duros como piedras.

- Tienes unas buenas tetas.- dijo el renco.- grandes y con los pezones largos y sensibles, pero a la vez duras y tersas. Apuesto que el Camionero se divirtió con ellas.

- ¡No.. Ohhh!..- gimió Mamá cuando el hombre tiró de uno de sus pezones causándole un poco de daño.

La repulsión inicial inmediatamente fue sustituida por una oleada de placer similar al que sintió con las atenciones de aquellos malditos.

- ¿Me equivoco al pensar que estás disfrutando cómo cuando te tocaron aquellos hombres?

Ella lo miró asombrada, con los ojos bien abiertos, sin comprender del todo lo que el hombre le decía.

- Me gusta.- dijo ella.- ¡Me gusta ¡Aah..

- Claro que sí, Mónica. Ya lo ves, yo sé lo que te gusta. Sé lo que le gusta a Mónica mejor que ella misma.

- Me gusta.. ¡Aah… Me gusta..- dijo Mamá de nuevo.

Y era cierto, algo dentro de Mamá le hacía que le gustara. Le gustaba mucho. Él ya lo sabía.

- Sí, te gusta.. De hecho te encanta decir “me gusta”. Esas son tus palabras favoritas. Eres como una de esas de la calle, calientes y fogosas, ¿verdad que sí, Mónica? Claro que sí. De hecho creo que deberías cambiarte el nombre. Deberías llamarte Mónica la puta.

- Mónica la puta.- repitió la mujer.- Me gusta…

- ¡Sí, Mónica! ¡Sí!- la animó el maldito.- ¡Ahora sí que lo estás haciendo bien! Estás notando lo a gusto que te sientes cuando te liberas de lo que tú realmente eres, ya te has dado cuenta de lo que es mejor para ti. Ahora ya entiendes que necesitas de un guía. De alguien que te marque el camino. Y vas a conseguirlo Mónica querida. Vas a conseguirlo gracias a mí.. yo te guiaré. Estás muy agradecida, ¿no es así?..

- ¡Sí! ¡Agradecida! ¡Me gusta… gracias!- contestó Mamá.

Y al parecer estaba agradecida. Se sentía tan bien abandonándose, cediendo, convirtiéndose en esa mujer que el tipo le instalaba en el subconsciente. Decidió escuchar atentamente todo lo que aquel perverso hombre le iba a descubrir sobre ella misma.

- ¿Por qué te has puesto tan guapa este día?.. ¿lo hiciste para mí?..

Se hizo un silencio durante unos segundos, siempre contestaba inmediatamente a las preguntas que la hacía, con total sinceridad sin importar a que la respuesta fuese íntima para ella. Sin embargo ahora no sabía que decir, quizás esa pregunta era una incoherencia para su mente, un sinsentido, ya que lo único que la hizo vestirse como si fuera a una cita fue esa sugestión que había inculcado en su cabeza.

- Tuve ganas de sentirme sensual.- contestó tras un rato.

Creo que su mente invento esa excusa, al igual que hizo antes, para justificar esa acción.

- ¿Por qué, si yo te dije que estuvieras cómoda para tu sesión?..

- Deseaba hacerlo, me gusta hacerlo.- dijo con las mismas palabras que le había inculcado hace algunos momentos.

Yo aún trataba de entender cómo funcionaban los mecanismos de la hipnosis, creo que a pesar de que Mamá intentaba encontrar una respuesta en su cabeza su lado sensual era parte de ella, lo que la hacía sentir que fuese algo normal, la sugestión había hecho finalmente su efecto. Dudaba de que ese deseo por cumplir las sugestiones fuera ilimitado, pero creo que el renco no podía superar los límites de su timidez y por eso no quería acelerarse haciendo algo extremadamente fuera de lo normal.

- Dentro del camión, ¿se la chupaste?..

Tras decir eso la respiración de Mamá se aceleró, era evidente que era una vivencia que ya había sepultado en los pasadizos más oscuros de su cabeza y demostraba que aún el pervertido no tenía todo el control sobre ella, pues había determinados lugares que si eran tocados la hacían dudar.

- Tranquila, sigue respirando suavemente, ..recuerda que mi voz te relaja y te hace sentir bien, aleja todos tus problemas y preocupaciones, y hace que te relajes, más y más profundo, más y más relajada, y que te dejes llevar, te dejes guiar.. por mí.

- Me dejo guiar por ti.- dijo recuperando la tranquilidad en su cuerpo.

- Bien Mónica, ..¿dime por qué fuiste sola a ese lugar, tan descuidado, tan poco elegante?..

- Me quería sentir sucia, ..no entiendo como pude ser capaz.

- Relájate profundamente y escucha lo que te voy a decir

- Sí.

- A partir de mañana, y solo cuando estés conmigo, tendrás la necesidad, el deseo de vestir de forma muy sensual. Compraras cada prenda que nunca imaginaste ponerte. Cada prenda que veas en las tiendas que le sienta bien a cualquier adolescente caliente la querrás para ti, ..te imaginaras con ella puesta y sentirás que quieres comprarla, te verás muy sensual y te quedaras con una igual. Te sentirás emocionada y esperaras ansiosa el momento en el que pueda venir para verte llevando esa prenda. Te encanta hacerlo, ..eres una nueva Mónica, sensual y ardiente, ese pasara a ser tu estilo, pero solo cuando venga a verte, el resto del tiempo vestirás como siempre. ¿Has entendido?..

- Sí.

- Repite lo que vas a hacer, Mónica.

- A partir de mañana vestiré de manera sensual y compraré cada prenda de las tiendas que visten las adolescentes.. solo la llevaré cuando venga a verme.

- Muy bien Mónica, eres una mujer muy sensual.. te gusta serlo.

El pervertido renco esperaba que al igual que ahora estas sugestiones surgieran efecto, ya me imaginaba paseando con mi Madre que no solo era hermosa, con su porte y su cuerpo voluptuoso comprando ropa juvenil y sexy. Aunque déjenme decirles que sentía algo de miedo a que ese desgraciado la transformada como su esclava, pero tengo que aceptar que quería ver su reacción cuando eso ocurriese.

- Ahora Mónica, quiero que me des tu mano derecha.

Lentamente Mamá levantó su brazo hasta dejarlo totalmente perpendicular a su cuerpo. El control sobre ella ya no era solo mental, sino que respondía físicamente a lo que la pedía ese maldito.

- Ahora Mónica, quiero que recuerdes esa noche en el camión, en cómo le tomaste el pene.

Los niveles de excitación del renco ya estaban por las nubes, tenía prácticamente una muñeca hermosa solo para él, obediente y servicial, estaba tan caliente que como en otras ocasiones sacó su sucia cosa del pantalón y de sus calzoncillos para estar más a gusto. Lo que hacía podía arruinar todo lo que había logrado, pero estaba tan caliente que no podía pensar con claridad.

- Extiende tu mano y agarra mi pene, ..deseas hacer lo mismo. Yo soy ese camionero, solo estas recordando lo que hiciste, no es nada malo, solo un recuerdo.. un sueño.
Solo un sueño.- dijo entre susurros.

Inmediatamente Mamá extendió su brazo hacia abajo, el renco agarró su mano y la dirigió hacia su cosa, al cual se agarró no con mucha fuerza, pero con decisión. Empezó a subir y a bajar lentamente, sin llegar hasta el final. El viejo casi eyacula al sentir la suave manita de mi madre en su miembro cochino. Con su mano rodeó la de mi Madre y la empezó a guiar, primero haciendo que se la agarrara más fuerte, que se la apretara, después que llegara hasta el final de su cosa para pelar el capullo. La mano de mi Mamy finalmente fue cada vez más rápida. Soltó su mano para que continuara ella sola, tenía unas manos muy suaves, con unos dedos finos que hacían que la masturbación fuera un sueño para ese pervertido.

- Muy bien Mónica, ¡Ooh.. sigue relajada, solo deseas hacerlo, ¡Oh.. seguir pensando en aquel día, nada te molesta, no hay nada que te distraiga, nada que te perturbe. Estas profundamente relajada te encanta estar así.

- Me encanta estar así.- dijo ajena a lo que su mano hacia.

Siguió durante unos minutos, moviendo el miembro de ese asqueroso ser de arriba abajo. El viejo resoplaba, hileras de sudor le escurrían por las sienes, estaba muy caliente, a punto de explotar. Mientras Mamá le masturbaba él se recreaba con su cuerpo, miraba sus labios rosados, inmóviles y se ponía aún más cachondo. Estaba recibiendo la mejor paja de su cochina vida.

- ¡Ooh, E-espera.. Mónica.

- Chúpate los dedos, lentamente.. Así, dulcemente, Mónica. Disfruta de cada centímetro.

Y verdaderamente que lo hacía, allí de pie como robot fue llevando cada dedo a su boca, lamiéndolo, succionándolo tan despacio que parecía disfrutar la paleta más deliciosa de este mundo, llevándose los restos de fluidos, saboreando su asqueroso semen obtenido de la cosa de ese cerdo. Los ensalivaba tan bien que dejaba sus dedos relucientes. Ponía una atención exquisita en cada falange, en cada nudillo, con los ojos cerrados y una expresión concentrada que la hacía irresistible.

- Bien Mónica, ahora quiero que separes tus piernas, voy a meter mi boca entre ellas.. vas a sentir todo el placer que te de mi lengua doble más que en ese camión, mientras tanto, te imaginarás ese hombre haciéndote cosas. Pero no podrás despertar hasta que yo te lo diga, solo conseguirás ponerte más caliente.

Antes de que Mamá llegara a asimilar las obscenidades que ese pervertido acababa de decirle, se encontró con una pierna a cada lado de la cabeza de ese sujeto mientras irremediablemente esa perversa lengua se acercaba hacía su intimidad. Una oleada de placer la invadió cuando sintió unos labios rozar suavemente la entrada de su hendidura. Entonces se le vino a la cabeza aquella imagen del camionero, atrapada en aquel sucio camión. Recordó cómo, al subir, le había tocado la parte inferior del culo para ayudarla. Volvió a revivir la escena en esa pestilente cabina. Rememoró claramente como ella siendo una flamante mujer se encontraba en un sucio camión, con viejo observando videos pornográficos, como con su mano se había llegado atrever a tocarle la barriga, la peluda y sudorosa panza a ese cerdo, llegando incluso a meter su dulce lengua en el ombligo.

En ese momento recordó haber visto de reojo el enorme bulto que se formó en sus pantalones y se excitó pensando en llegar a tener relaciones con ese camionero. La lengua del renco la devolvió a la realidad, a una realidad sugestionada. Sintió claramente como chapoteaba en su encharcada hendidura. Estaba más cachonda de lo que recordaba haber estado nunca. Sus caderas empezaron a moverse mientras se jodía literalmente la cara de ese viejo, pero lo único que consiguió fue ponerse más y más caliente.

Su rostro antes angelical estaba completamente rojo y desencajado por el placer. Había una chispa en sus ojos que indicaba querer más y más. Mientras tanto su mente siguió pensando en el pene erecto de aquel viejo camionero. Aunque quizás su imaginación fue mucho más allá. Volvía a rememorar cuando estando a cuatro patas veía por la ventanilla, mientras el feo y sudoroso camionero la jodía como un salvaje, dándole fuerte mientras le decía de obscenidades. Se imaginó a sí misma mamándole la verga entre el volante y el asiento, su excitación llego al límite.

Mamá no podía más, su cuerpo le exigía guerra, así que alargó la mano en busca de la cabeza del viejo. Éste estaba muy ocupado comiéndole la chocha mientras se machacaba la verga con fuerza, y no fue consciente de la maniobra de su “esclava” hasta que ésta le agarró de las greñas y empezó a girar sobre sí misma sin dejar que su vagina perdiera contacto con la boca, mientras el renco siguió comiendo ávidamente su dulce chochito.

Entonces Mamá, en pleno delirio de placer, le hizo separarse para besarlo, acercando su bello rostro al de ese feo hombre, sus horribles facciones de roedor y sus bigotes y barbas escasas. Se introdujeron la lengua, intercambiando fluidos. El pervertido no pudo soportar más, le hizo ponerse de rodillas. No fue necesario sugestionarla más, afortunadamente para mí, con solo darle unas par de chupaditas a la punta de aquél endurecido miembro hizo que viejo se corriera abundantemente.

Entonces le dio entre gemidos una nueva orden:

- ¡Trágate toda mi leche, ..hasta la última gota y cuando te lo hayas tragado todo tendrás el orgasmo más grande que puedas imaginar.

Inmediatamente Mamá comenzó a devorarle la verga limpiando con su tibia lengua todos los restos de lechada que pudiera haber en el tronco y en sus asquerosos pelos, y siguió lamiéndole los restos de semen que habían ido a parar sobre su barriga. Después se fijó en algo de lefa que había dentro del ombligo y la lamió como lo haría una perrita mientras comenzaba a sentir los primeros estertores de su inminente orgasmo.

Aquella morbosa visión hizo que el miembro del renco volviera a reaccionar expulsando algunas gotas de líquido pre seminal. Mamá no pareció pasar por alto ese detalle, pues se lanzó rápidamente a lamer de nuevo la punta de ese asqueroso miembro mientras empezaba a correrse de nuevo. Parecía que le iba la vida en ello. Ésta vez trato de meterse toda esa cosa en la boca, tarea que resultó más fácil puesto que ya no presentaba toda su consistencia. Sintió el incesante goteo de aquella cosa inundándole lentamente la tráquea y, con cada gota que sentía, hacían que su orgasmo pareciera más salvaje. No pudo soportarlo, se llevó una mano a la vagina, se frotaba la raja espasmódicamente mientras su bello rostro lo hacía con pelos.


Para ese momento la verga del renco se había vuelto a poner dura de golpe y no soportando tanto morbo, empezó a escupir otra corrida aún más abundante que la anterior mientras le sujetaba la cabeza con fuerza. Tardó varios segundos en vaciar toda su carga y Mamá llegó a creer que iba a ahogarse. Cuando finalmente logró sacarse aquel miembro goteante de la boca y tragar toda la carga. Levantó la chorreante mano de su vagina y se entretuvo en mirarle unos segundos en los ojos de su amo. Vio en ellos una mirada de lascivia y sintió que volvía a ser presa de otro ser perverso. En realidad tampoco se reconocía a sí misma. Inmediatamente volvió su mirada hacía aquel duro miembro y mecánicamente buscó en él restos de semen.

Aún quedaban algunas gotas entre los pelos y la base del tronco, así que las limpió enseguida con su lengua hasta dejarlo reluciente. Una vez se hubo tragado las gotas que quedaban, sintió que volvía a explotar pero esta vez más grande. No pudo evitar llevarse las manos a sus duros pezones para apretárselos con fuerza mientras se aferraba febrilmente con una mano a una pierna del renco. Sus jugos resbalaban por sus blancos muslos dejando un reguero que bajaba por sus tobillos hasta dejar varios charquitos en el suelo. Mamá casi aullaba como una loca totalmente fuera de sí imaginándose estar como ese camionero, en ese camión, jodiéndola contra la ventanilla mientras ella gemía frente a la ventana.

Sintió a ese viejo acariciarle el rostro. Entonces explotó de placer. Gran parte de su corrida cayó sobre sus tobillos y pies mientras movía la pelvis rítmicamente. Ambos tardaron unos minutos en recuperarse de sus respectivas corridas. Al fin, el renco pareció volver en sí y, tras percatarse de que ya llevaban mucho tiempo ahí encerrados, decidió terminar con ésta fase de su experimento y se dispuso a dar unas últimas indicaciones a su esclava:

- Mónica, a partir de ahora eres otra.. cuando haya otras personas presentes o cuando yo no esté contigo, volverás a tu vida normal y no recordarás nada de lo que haya ocurrido aquí. Pero en cuanto estemos solos, ejecutarás todas las órdenes que te haya dado como si salieran de ti misma y no pudieras evitarlo. Durante el resto del tiempo no recordarás nada de lo que hayamos hecho, pero aprovecharás cualquier momento para tocarte pensando en las vergas de esos hombres.. ¿Lo has entendido?

- Sí, Sr Paulino.

- Bien, ahora vístete y recuestarte para que te relajes.

- Sí, Sr Paulino.

Y, como si fuera una autómata, Mamá volvió a enfundar su cuerpo sudado en sus elegantes ropas y se dirigió al sillón para recostarse, su mente se mantenía completamente en blanco. Su mirada estaba vacía. El renco se quedó aún durante unos segundos reponiéndose de todas aquellas emociones, para después limpiar todo. Sacó un pañuelo y limpio el piso, después humedeciéndolo con una botella de agua limpió con sumo cuidado las manos de Mamá, evitando dejar ningún rastro de lo que acababa de hacerle. Notó que al contacto con el agua se iba despertando, así que volvió a relajarla:

- Ahora Mónica, vas saliendo de ese sueño.. vas saliendo del trance, y como siempre no recordaras nada de lo sucedido, excepto la sugestión que te he dicho y lo harás solo de manera inconsciente. Te sentirás fantástica, descansada, relajada pero querrás ir al baño a tocarte, ya que estés sola no podrás parar y no deseas detenerte hasta que te corras. Solo por hoy, ya que mañana la necesidad por realizar sesiones será igual que siempre.

- Igual que siempre.- dijo descansada.

- Poco a poco vas despertando.. tu respiración se vuelve normal y vuelves a sentir tus extremidades. Cuando cuente 3, despertaras.

- 1 .. 2... 3.. Despierta Mónica.

Si por el fuera se hubiera pasado toda la noche con ella, pero sabía que yo andaba rondando por ahí, además no tenía prisa, su experimento estaba dando muy buenos resultados, mejores de los que creía. Mamá abrió los ojos.

- ¿Y cómo se siente Sra Mónica?- volvía con las formalidades.

Ella pestaña muy rápido, como no entendiendo que hacía allí recostada.

- B-bien.. ¿p-pero que está haciendo usted aquí? Quise hablar hacía al consultorio, pero no recuerdo..

- Tuvo un ataque de ansiedad.. me llamó muy nerviosa y tuve que venir lo más pronto posible. ¿Le pasa algo?..

- No sé, ..no recuerdo nada.- parecía preocupada y distante.

- Es normal.. ha llegado aún transe muy profundo, dormirá plácidamente, no tiene que preocuparse.- insistió él.

- No sé, me siento extraña.. quizás más vale que ya no estemos haciendo esto.

- ¿Y piensa esperar a que el Doctor regrese?- siguió insistiendo él.- Abriré la puerta para que se ventile esto.. sudó mucho mientras estaba dormida. Coma bien y disfrute de su sueño.. mañana se sentirá como nueva.

- Siento la boca extraña.- ella tomó un sorbo de agua.

Una vez que el pervertido abrió la puerta, corría hacía dentro para ver a Mamá.

- ¿Estás bien Mamy?- le pregunté.- te escuché gritar.- le dije para que el renco supiera que ella no estaba sola.

- Por supuesto que sí mi amor.. el Sr dice que tuve un ataque de ansiedad.

- Quizás porque necesitas ir con un Médico Mamá.- le respondí, haciendo que le renco se me quedara observando.

- Tu Mamá apenas va despertando.. déjala un poco para que asiente sus ideas. Deberías ir a tu habitación.- me dijo.

- Noo, mi hijo se queda conmigo..- respondió Mamá a la defensiva.- Gracias por su ayuda Señor, le pagaré por sus servicios.

- No es necesario Sra Mónica, ..lo hice para ayudarla, pero al ver que ya se encuentra mejor, será mejor que me marche.

Y salió enseguida caminando de arriba hacia abajo, cojeando de manera lenta. Sabía que Mamá ya no estaba sugestionada, y notaba en ella cierta desconfianza. Tras unos minutos de intercambiar conversación conmigo se excusó para ir a la recamara a su baño. Se miró al espejo y se ajustó su blusa, no recordaba para que vestir de ese modo si no tenía pensado salir. Observó también su maquillaje y en como el labial había desaparecido. No entendía nada de lo que ocurría, pero su cabeza le decía que algo andaba mal. La verdad era que no tenía necesidad de ir al baño, sólo se sentía incómoda y necesitaba un momento a solas. De repente, algo comenzó a bullir en su cabeza. Era como un pensamiento, lo notaba como un susurro casi distante.


Miró primero a la ventana y después hacía la puerta, se encontraba sola y se estremeció. Caminó hacía el baño y después de cerrar la puerta de cristal tras ella, miró hacia la taza y de nuevo se quedó observando. Cuando volvió a reaccionar se retiró sorprendida. Una voz interior le ordenaba que se desnudara. Sin entender porque se quitó la blusa y la dejó colgándola de una de las perchas de las toallas. Inmediatamente empezó a acariciarse los senos mientras cerraba los ojos. Su cuerpo estaba satisfecho pero esa orden en su cabeza la obligaba. A continuación se bajó la falda hasta los tobillos. De repente sintió el incontrolable impulso de meter sus dedos dentro de sus bragas y de jugar con ellas. Lo hizo durante unos minutos y luego lentamente, se desabrochó el sostén, se los quitó y los colocó en la percha junto con su blusa. Comenzó a acariciarse sus pechos y sus sensibles pezones. Era como si otra persona estuviera jugando con ellos en vez de ser ella quien lo hiciera.

Se tiraba de los pezones y los golpeaba con la punta de sus dedos. La maniobra pareció encenderla aún más y decidió bajarse las bragas hasta los tobillos. Furiosamente comenzó a frotar su vagina de arriba abajo. Su clítoris se erguía hinchado de forma obscena. Su corazón se aceleraba como el de una adolescente. Tenía el conejo chorreando. Ahí sentada y con dos dedos empezó a frotarse el clítoris rápidamente. Luego bajó la tapa de la taza del wáter, se deshizo de la falda, las bragas y se sentó para poder levantar bien una pierna y apoyarla en el borde de la bañera, para que sus labios se abrieran un poco más. Sabía que estaba a punto de hacer algo sucio, pero sin embargo, se sentía excitada.

No entendía porque se encontraba caliente, tenía los pezones tan inflamados que hasta le dolían un poco. Se levantó con la mano libre un pecho y tenía los pezones demasiado sensibles que sentía el mínimo contacto con la punta del dedo. Bajó la mano y se introdujo un dedo entre unos labios enrojecidos e hinchados. Había mojado la tapa de la taza, los muslos y las manos. Nunca se había sentido así o algo parecido. Pensaba en la verga de tantos hombres escupiendo semen que imaginaba cayéndole en el vientre. 

Su interior era como si ardiera, sus caderas bailaban al compás de sus recuerdos, que la llevaban a orgias con supuestos hombres sin rostro. Sin prisa pero sin demora, se introdujo otro dedo en su viscosa cavidad. Intentaba meterlos hasta el fondo, incluyendo los nudillos hasta tocar la boca del útero, aunque no podía llegar ahí. Empezaba a formarse algo dentro de ella que iba creciendo hasta tener que salir por algún sitio. Cerró los ojos, apretó los dientes y de su interior salió un grito silencioso emanando flujo. Se corrió expirando fuertemente por la nariz. Fue tan poderoso el orgasmo que sintió algo desgarrándose en su vagina.

Quedó sentada en el wáter terminando de disfrutar, acariciándose con la puntita de un dedo ungido en su propia miel y recuperando el aliento. Estaba sentada sobre la taza con las piernas abiertas. Se dejó llevar por la sensación mientras su vagina dejaba de palpitar. Tras venirse se dio cuenta de lo que había hecho. Asustada tomó papel higiénico y comenzó a limpiarse las manos y los muslos.

- ¡Dios, qué me está sucediendo!- se dijo.- Que me ocurre dios mío, porque a mí. ¿Qué he hecho?.. Tengo que dormir.

Comenzó a llorar mientras se esforzaba en limpiar los restos de fluidos que ella misma se había empapado.. sentía los labios muy sensibles como si hubieran sido chupados. Se vistió y con piernas temblorosas salió del baño. Había tenido un orgasmo sin siquiera desearlo, lo que no había hecho nunca. Desde esa noche comenzó a dudar de ese lisiado. No encontraba más explicación más que fuera ese viejo el culpable. Se preguntó si sería otro pervertido.


Al otro día todo fue normal, se había levantado temprano y se encontraba radiante como cualquier mujer enamorada antes de su boda. Había hecho sus ejercicios, había preparado el desayuno y me pidió que me duchara de prisa porque quería recorrer los Centro comerciales. Empezamos a pasear por uno de ellos, me encontraba contento por ella, la observaba hermosa y radiante como cuando antes de que le ocurriera todo esto. Aunque claro no sabía cómo pudiera reaccionar de momento porque su cabeza aún era un caos, actuaba de manera impulsiva.

En su boutique preferida adquirió dos preciosos conjuntos de Gucci de falda, chaqueta de color crema y blanco que le hacía una figura espléndida. Como ya les he descrito Mamá es, como ella misma se definía, una mujer con curvas, pero aquel conjunto, unido al porte que ella le proporcionaba, le quedaría genial. Decidio que se lo llevaba sin preguntar el precio, no sin antes escoger unas zapatillas de aguja de color crema y del mismo diseñador que iba a juego con el conjunto. Seguidamente entró en la mejor tienda de ropa interior de la ciudad: tres conjuntos de lencería y un body que harían las delicias de cualquier hombre que pudiera tener la suerte de verlo, sacó la tarjeta y pagó sin tener idea de lo que iban a costarle.

Pero lo que me sorprendió y me dejó analizando que algo no andaba bien, fue al ver el segundo conjunto. Era una especie de bikini o atuendo de mujer dominadora, de red en color negro, las copas del sujetador no le taparían en lo más mínimo pues sus pezones seguro que se saldrían por los agujeros, además de elevarle y recogerle de manera obcena sus magníficos pechos, dándoles un aspecto inmejorable aun a su hermosa figura despampanante. Pero fueron las bragas las que me dejaron aún más mudo y dudoso de lo mismo: eran unas tanguitas negras con un pequeñísimo detalle en la parte de atrás que se ceñía sobre la raja del trasero, (que conociéndolo seguramente no se vería nada más de él) pero lo sorprendente era que del talle de la tanga salían dos míseros cordones que de repente se convertía en un finísimo hilo que se perdería sin problema alguno entre sus poderosas nalgas.

¿P-pero para que Mamá escogería ese tipo de prendas?.. aunque siempre fue una mujer que le gustaba lo sensual y glamuroso, era claro que esto no tenía límites, no se podía permitir llevar ese tipo de prendas con ningún tipo de ropa, a menos si es que alguien las fuera poder observar. No lo podía ver, pues ella se había metido a un vestidor para probárselo, pero conociéndola tanto y basándome a un maniquí que llevaba un conjunto parecido, seguramente se le vería un trasero maravilloso, eso sin menospreciar la parte delantera de la tanga la que tendría que depilarse del todo pues también era de red. Además, tenía el talle bajísimo y exigiría una perfecta depilación para que algún tipo de bello no asomara por los agujerillos de la prenda, y la braga era tan ajustada y delicada a la vez que apenas servía para ocultar lo que inútilmente se escondería tras él, ya que se podría observar perfectamente los depilados labios vaginales de su cosita apretados en los agujeros.

Aquello al parecer le encantó, creo que hasta se sintió putísima con aquello puesto. Nadie podría adivinar que tras aquella fachada de mujer elegante y respetable se escondía aquella ganosa hembra que modelaba frente al espejo del probador esa especifica prenda, encantada de sentir su culo abierto en dos por los hilos ajustados de esa mísera tanga y su vagina prácticamente desnuda entre la red negra que se ajustaban como un guante a sus labios vaginales.

Lo que me desconcertó fue verla salir sin las prendas, lo que me dijo que Mamá había aprovechado para ponerse el conjunto tan erótico y fatal allí mismo y salió del probador con sus dos regalos puestos debajo de su vestido de verano. Para terminar en esa tienda hizo una última parada en la perfumería para adquirir varios frascos y un estuche completo para la ducha, gel de baño y cremas hidratantes para sus torneadas piernas; aquel perfume que vendían le encantaba, yo pensaba en aquellos hombres que habían tenido la dicha de olerlo. Lo sé, era completamente ilógico que Mamá pudiera escoger ese tipo de ropa sin estar sugestionada.. ¡Maldito renco, me había cambiado a mi Mamy por otra.

Decidió que ya tenía todo lo necesario, caminamos para la camioneta, eso sí claro.. sintiendo ella la frescura del aire en su intimidad al llevar ese tipo de prendas por dentro. Ya casi íbamos fuera cuando de repente se detuvo ante un escaparate, era habitual en ella hacerlo, siempre compraba por impulso. Se quedó mirando un expositor en el que se veían varios combinados de colegio, uniformes y todo ese tipo de prendas para la escuela. Estuvo largo tiempo mirando mientras yo la observaba minuciosamente. Dejó de mirar y siguió caminando, pensé que ya por fin regresaríamos a casa. Cuando no habíamos recorrido ni 50 metros me dijo que la esperara un segundo, que ahora venía, y regresó varios locales con paso decidido hasta entrar en la tienda. Conociéndola sabía que iba a tardar demasiado, así que decidí regresar también, eso sí como observando desde la distancia lo que hacía. Entró en la tienda y vi como hablaba con una dependienta:

- .. sí, pero prefiero que sea algo más corto.- le estaba diciendo.

- Podemos subirle un poco más, unos 3 dedos, ya viene muy corta.

- Súbale 5 y me la llevaré.

- Pues tenemos de varios tipos, mire aquí puedes ver las medidas y las que tenemos.- comentaba la chica mostrando varios expositores.- ¿Qué edad tiene su hija?..

- Es para mí.- le respondió, dejando a la dependiente dudando.

Inmediatamente la chica miro el cuerpo de Mamá, como tratando de ver que talla le sentaría mejor, pero eso sería imposible, ella era una mujer alta, voluptuosa, ese tipo de uniformes no estaban hechos para una figura así, al menos que quisieras verse putísima. La chica seguro pensó que sería para un disfraz o para un aniversario especial para con su Esposo. Mamá puso cara de asentir, noté que no mostraba algún tipo de vergüenza en sus facciones.

- Claro, pero por sus caderas seguro que se le subirán un poco más.

- Esta bien, como sea.

Mientras la chica se llevaba lo que Mamá había encargado, esta miraba atenta a las medias y zapatos que también había, como si también estuviera decidida a llevarse algo. Yo miraba desde la distancia, no quería que Mamá me viera, puesto que me había dicho que la esperara. La dependienta se dio cuenta de la indecisión de Mamá así que volvió para ayudarla:

- ¿Alguna otra cosa Señora?..

- Es que no suelo comprar estas cosas.- se justificó.

 Mamá cogió unas medias blancas, de esas de algodón que sobrepasan las rodillas y llegan arriba de sus muslos.

- Bueno, si le gustan esas, también tenemos en negro.. además están en especial y el algodón es bastante bueno, resiste mucho y no pierde la elasticidad con facilidad.

- Está bien, me da dos pares en blancos.. ¿me dices su precio?

En ese momento aparecí preguntando el porqué de su tardanza, haciendo que no sabía que estaba comprando.

- Son 25 dlls

- Está bien, pagare con tarjeta.

Quedé analizando, no podría imaginar a Mamá vestida con algo como eso, como una sexy colegiala adolecente, esta vez el hipnotismo estaba cambiando sus preferencias y su modo de vestir lo que me asustó muchísimo. Jamás había tratado de imaginarla así ni mucho menos, ni en sus peores locuras lujuriosas, (y miren que he visto de todo en ella). Nunca pensé que podría verla tan sensual siendo que ella siempre lucía vestidos de diseñador y ropa de moda. Tan solo con aquellas palabras inculcadas en su cabeza aquel maldito renco había lograr sembrar la semilla de sus inquietudes sexuales, no sabía si eso ya se encontraba ocultos en al enmarañado cerebro de mi Madre, o quizás ese desgraciado ya la estaba convirtiendo en su esclava.

Esas piernas y esa manera de lucir aquellos vestidos de moda que antes desprendían en ella esa belleza natural innata, ahora se mostraría en todo su esplendor si alguna vez pensaba en ponerse esa tipo de falda tan cortita, más definidas, muy carnosas. No lo pude evitar me sentí excitado al momento, la viva imagen de Mamá portando una falda colegiala como las chicas sexys de mi escuela, me calentaron, (lo sé era mi Madre) de algún modo me alegraba que aquel pervertido renco hubiese conseguido eso, aunque no fuera de la más honrada de las formas. Quizás el hecho de imaginármela vestía de ese modo frente a los pervertidos ojos del maldito renco me excitaba aún más.

Mamá seguía mirando nerviosa a los escaparates, como decidiéndose si ya tenía lo suficiente, pero yo seguía pensando en lo que había logrado aquel pervertido para sugestionarla así, y si funcionarían estas mismas sugestiones en las otras personas. La seguí mirando, ¡como brillaban sus ojos!, de repente, y quizás por la molestia al no estar acostumbrada a usar ese tipo de lencería, se acomodó las bragas por encima de su vestido seguramente sacándoselo de los lugares más recónditos de su intimidad. La imaginé también luciendo esa lencería por debajo de esa faldita colegiala, modelándole al pervertido renco en el despacho de mi Padre, y mi pene se hincho descarada e inevitablemente. Me coloque las bolsas que llevaba cargando de inmediato para disimular.

- Algo más, Señora.

- Es todo mucha gracias.- dijo recibiendo la falda y la factura de su compra.

Salimos de allí y en el camino no pude evitar sentirnos observados por varios tipos y jóvenes que miraban a Mamá, al fondo de uno de los pasillos del comercial vi como algunas de sus novias les recriminaban a sus parejas con cierta envidia de que la observaran ella. Mamá me dijo que tenía antojo de un helado antes de regresar a casa. Cuando llegamos tomamos asiento en una de las pocas mesas que tenía el local, en plena época de verano la nevería parecía un hervidero de adolecentes buscando refrescarse con la deliciosa nieve del local y en ocasiones ni siquiera había sitios vacíos. Nos sentamos más o menos en el centro de las mesas, uno en frente del otro a ambos lados de la mesa, los chicos que estaban al lado de mi Madre la miraban disimuladamente mientras dejaba sus anteojos y su bolso sobre la mesa. Yo sin embargo lo hacía con disimulo intentando descifrar que pasaba en su cabeza.

Saqué mi celular y comencé a ver mis redes sociales. No creo que llevara ni cinco minutos mirando mis conversaciones cuando me di cuenta de que Mamá estaba muy inquieta, no paraba de moverse en su silla y tenía un gesto de mucha preocupación en su rostro. De vez en cuando volvía a ponerse con la columna recta y miraba hacia los lados, pero no podía hacerlo y de nuevo empezaba a moverse en su asiento.

Deje de mirar hacía el móvil y la empecé a observar de reojo, sin que ella lo notara. Continuamente movía el trasero sobre la silla, como tratando de acomodarse sin poder lograrlo, miraba a todos los que estaban a su alrededor, comprobando que nadie se fijara en lo que hacía. Cada vez se movía de forma más inquieta, a veces cruzaba una pierna sobre otra debajo de la mesa, para al poco tiempo cruzarlas en dirección contraria. Se notaba la preocupación en su cara, sus manos que se notaban inquietas sobre la mesa, tomaron uno de los soportes de sus lentes que llevó inmediatamente a su boca y empezó a morder y chupar. Con la otra mano empezó a echarse aire como si se sintiera acalorada.

El gesto de su rostro se iba transformando de preocupación a una ansiedad placentera pero nada deseada. Los chicos que estaban a nuestro alrededor no le quitaban los ojos de encima, no sé si ellos también lo habían notado, pero ella empezó a sentirse molesta por aquellas miradas que la privaban de moverse sobre la silla y les miraba con desprecio reclamando su privacidad. Mamá me miró y me dijo:

- Mi amor, fíjate si ya vienen nuestros helados, ..si no para irnos.- dijo algo molesta por el retraso.

Inmediatamente me levanté, y Mamá volvía a ponerse sus anteojos de sol para disimular su enfado. Con un gesto de mis manos la indique que esperara un poco que ya venían pero ella se levantó haciendo un amago de irnos, se acercó a mí y me pregunto al oído si iban a tardar mucho, la dije que no, así que en lugar de marcharnos se sentó de nuevo donde estábamos y de nuevo trató de tranquilizarse.

Por fin llegaron nuestros helados, Mamá pareció devorarlos como mitigando un tremendo calor que sentía. Ansiosamente se lo llevó a su boca, recorriendo con su lengua ambos lados de las bolas nieve, jugueteando con la lengua en el copito que había dibujado su helado. Me resultaba difícil seguir observando su manera de disfrutarlo, no solo porque lo hacía de una manera tan sensual que me recreaba aquellas tantas veces cuando se lo vi hacérselo a los hombres, parecía estar ida por el helado, ni siquiera los tipos que estaban aún lado que la miraban la perturbaban, lo que realmente me tenía desconcertado era que mi Mamá jamás se había comportado de ese modo estado conmigo. Mamá aceleró sus maniobras, succionando y mordiendo el copo de nieve como si lo hiciera con un glande, mientras lo giraba y la lamia desde la galleta hasta la punta. Su lengua servía de cuchara, recogiendo el helado que se chorreaba por la galleta, dejándolo limpio sin siquiera darse cuenta del morbo espectáculo que estaba protagonizando.

Sus ojos estaban brillantes, sus mejillas coloradas, eran todos ellos síntomas de una mujer estimulada.

- ¿Te ha gustado?-, me preguntó mi opinión acerca del helado.

Como única respuesta, llevé el mío a la boca sin dejar de verla. Estaba igual de inquieta que antes, se revoloteaba sobre su silla. Hasta que pareció encontrar una postura cómoda para ella dejándose caer en la silla con el culo al borde, me fije en que tenía las piernas ligeramente abiertas y su cadera realizaba periódicamente movimientos pélvicos totalmente involuntarios, como tratando de encontrar algo que rozara su entrepierna o tratando de estimularse con su ajustada lencería que había comprado. Estos movimientos cada vez eran más rápidos y llamaron más la atención de los chicos que se encontraba a nuestro lado que la miraba ya con descaro pues se habían volteado de su silla para no perder dicho espectáculo.

Entre los ruidos del ambiente y la trajinera de gente circulando, empecé a escuchar levemente su respiración. De vez en cuando cerraba los ojos y disfrutaba de las lengüetadas del helado, ya eran varias las personas que habían olvidado sus conversaciones para ver qué es lo que hacía semejante belleza. Los intentos por evitar la excitación se la antojaban inútiles y parecía haber desistido de intentarlo, pues ya no cambiaba de posición sobre la silla sino que parecía entregada al placer.

Sus piernas ligeramente abiertas, periódicamente las juntaban de forma brusca buscando el roce entre ellas para seguidamente abrirse más que antes. De vez en cuando al realizar este movimiento suspiraba. Los ojos de Mamá cada vez pasaban más tiempo cerrados, tratando de abstraerse del lugar donde se hallaba y la parte superior de sus dientes empezó a morder fuertemente el labio inferior en un gesto que no podía ser más sensual y provocativo. No lo podía creer, Mamá estaba totalmente excitada y a pesar de la preocupación y de los intentos por detener esa sensación no podía hacer nada por evitarlo.

De repente abrió los ojos, se dio cuenta de que casi todas la mesas la miraban ya fijamente y comentaban lo que ocurría, se asustó y volvió a tratar de ponerse recta y colocarse sus anteojos de sol para aparentar que nada sucedía, pero no tardó en estar de nuevo con los ojos cerrados recreándose en el inoportuno placer que estaba viviendo. Volvía a estar respirando de tal forma que se la escuchaba levemente y más que sentada parecía tallarse contra la silla. Me sorprendió el hecho de que la calentura que tenía fuera tan descomunal que en lugar de pagar e irnos, como yo habría pensado que haría, se quedara disfrutando de lo que sentía.

Llevo sus manos hacia la cabeza y aparto todo su pelo hacia atrás, dejando a la vista de todos su largo cuello y todo su escote. En su vestido se veían perfectamente marcados sus pezones, que se resaltaban aún más cuando en alguna ocasión echaba los pechos hacia adelante al arquear su espalda debido al éxtasis del placer que estaba sintiendo. Los movimientos de su pelvis ya eran apreciables por cualquiera y su respiración se había transformado en un jadeo que se lograba escuchar por varias mesas. De repente la mano que tenía libre de sujetar lo que le quedaba de helado subió en un gesto claro de empezar a rozar sus pechos, ya me parecía demasiado, pues creo que de haberla dejado seguir habría acabado teniendo un orgasmo allí mismo o habría acabado masturbándose.

- ¡Mamá, paga y vámonos ya si quieres.- le dije. 

- Sii..- me contestó entre gemidos mientras recogía sus cosas rápidamente.

Espere un poco antes de ir tras de ella, el silencio que se había formado a nuestro alrededor se había roto debido a los comentarios de los tipos de lo que acababa de suceder. Los que no lo habían visto preguntaban a los que sí lo habían hecho y no tardó nada de tiempo en enterarse todo el mundo de que la flamante rubia no solo se había plantado como una experta mamadora, sino que además, se había comportado de manera tan ardiente y fogosa que se había tallado masturbandose en plena plaza del centro comercial.

.....

En cuanto entramos a la casa el sonido del teléfono hizo que Mamá se alertara y corriera a levantarlo. Pero al momento de escuchar la voz de quien se trataba entró en cólera como si se encontrara frustrada de algo. Estaba totalmente a la defensiva, pensé que le había asentado mal el haberle privado de su masturbación en la plaza, y que si bien antes no lo hizo para conseguirlo, ahora se lo cargaba a la persona de la otra la línea.

- ¡Ya le he dicho que ya no lo ocupo, ¿que no lo entiende?, ..esperaré a que regrese el Doctor.

- ¿Mamá que pasa?..- le pregunté intrigado.

- Si quisiera su ayuda yo mismo le hubiese hablado entendido, ..ahora Señor le pido de favor que no vuelva a hablar jamás.

- Mamá que te pasa, ¿estas enfadada?, no tienes por qué ponerte así.- le volví a increpar.

Nunca la había visto si, estaba enfadada de verdad, su reacción era desproporcionada. Puedo entender que se mostrara algo molesta por volverle a repetir que ya no la llamara, así era Mamá, su carácter fuerte siempre llegaba a ser un poco chocante para las personas. Por lo que al no escuchar ni respuesta mía de mi Madre, la dejé allí parada en el pasillo escuchando al que seguramente era el renco por las palabras que había dicho. Corrí hasta la cocina para levantar el teléfono de allí y escuchar la discusión de ambos:

- ¡Encima sus trances ya no me funcionan.. he estado nerviosa todo el día. Creo que nunca debí traerlo a mi casa.- espeto con aires de superioridad.

- Esta bien Señora, ..entiendo que este molesta, solo quiero que se relaje y me escuche.

- ¡Usted y yo no tenemos nada de qué hablar, hemos acabo.. ¿que pretendía seguirme sacando dinero para siempre? ¡Ya no vuelva a llamar.- dijo haciendo como que colgaba el teléfono pero sin llegar hacerlo.

- Mónica, escucha mi voz, siéntate y vamos a pláticar.

- ¡No, tan solo quiero que me deje en paz.- grito.

Por un lado estaba contento de que Mamá pusiera en su lugar a ese maldito lisiado pervertido que se había aprovechado de su enfermedad para manosearla a su antojo sin que ella pudiese darse cuenta, pero por otro lado me alertaba su mal humor y de cómo se había comportado este día, tenía miedo de que ese maldito viejo la dejara así para siempre, sugestionada y con ese cambio de actitud que había tenido apenas un par de horas en las tiendas. Había adquirido otra personalidad, se comportaba de otro modo sin sentido y parecía que cuando no lo estaba se frustraba poniéndose a la defensiva.

- No vayas a colgar Mónica.- dijo el vejete evitando así que ella lo hiciera.

Esto fue algo raro, puesto que Mamá se quedó parada allí como si no pudiese mover, sin poder colgar, solo escuchaba desafiante. Solo se escuchaba la voz del renco que le decía que no lo hiciese.

- ¡Le he dicho que me deje en paz.- gritó esta vez con más fuerzas.

Ese grito bien podría haber despertado a más de un vecino, su enfado no podía ser mayor, pero de repente y atraves de la bocina se empezó a reproducir la misma música que Mamá había colocado en las sesiones del despacho. Desde ese momento el renco empezó a dirigirme a Mamá con voz suave de nuevo, muy suave, diciéndole:

- Mónica relájate, ..todo lo que he hecho ha sido por tu bien, yo solo quiero que estés a gusto, relajada. Sabes que puedes confiar en mí.

Mamá empezó a reírse sin sentido, hasta creí que el viejo estaba haciendo el ridículo, ¿a poco el pervertido pensaba hipnotizarla por teléfono?..

- Mónica solo quiero que te relajes, que estés bien, ..que el estrés que sufres se pase, que se te olviden los problemas, que puedas descansar.

- ¿Que cree, que me va a dormir haciendo eso?..- dijo riendo.

- Mónica relájate más y más, ..es lo que deseas, deseas relajarte mucho, dejar de pensar. Tú no lo sabes pero es lo que te gusta, no pensar, ..que los demás pienses por ti, que yo piense por ti.

- ¿Qué dice?.. Se ha vuelto loco.- dijo.

- Descansa Mónica sigue relajándote.. siente como tus músculos empiezan a relajarse muchísimo. Cada vez más, más que en las anteriores sesiones.. porque cada vez es más fácil relajarte.

- ¡Esta usted loco, ..ya no vuelve a llamar jamás.- dijo gritando un poco menos que antes.

- Mónica.. Quiero que tu mente piense en las anteriores sesiones, en cómo hemos seguido los pasos y hagas que te relaje.. que empieces a sentirte pesada Mónica, muy pesada, solo quieres relajarte solo quieres hacerlo. Te sientes rara, te duele la cabeza, pero estás relajada.. túmbate Mónica, así te sentirás mejor.

De pronto empecé a observar como Mamá se llevó la mano la cabeza, se encontraba de pie en el pasillo de la puerta, pero su cuerpo se tambaleaba, se sujetó a la mesita al pie de la entrada, y lentamente, como aquel que ha sufrido un desmayo se dejó caer sobre la silla.

- Mónica, sigue relajándote más y más.. cada palabra que pronuncio te produce sueño, cada letra cansancio, cada frase un deseo más grande de dormir.

- ¿Q-qué me está haciendo?..

- Sigue relajándote Mónica, ..siente como ese hormigueo sube por tus pies, y va subiendo hacia tus piernas, despacio vas quedando dormida.

- P-pare por favor, me siento mal.

- Vas quedando dormida Mónica.. deseas quedarte dormida.

- No lo deseo, deténgase ya..

- Sí que lo deseas Mónica.. él lo único que quieres, entregarte a la relajación, para sentirte bien, a gusto, calmada, relajada.

- Sí que lo dese… ¡No, que me ocurre.. Pare ya por favor.

- Claro que lo deseas, no puedes negarte Mónica.. quiero que te sientas bien, tú quieres sentirte bien.

- Deseo sentirme bien.- dijo con voz mucho más relajada.

- Para sentirte bien Mónica.. para que la relajación sea más completa, más plena, más satisfactoria. Has de cerrar tus ojos.

E increíblemente Mamá cerró los ojos despacio, y de vez en cuando conseguía abrirlos de nuevo, como intentando resistirse al intento de dormirla.

- ¿Qué me está haciendo?..

- Sigues muy cansada, sigues sintiendo más y más sueño.. siente todo tu cuerpo, como se va haciendo más pesado, cada vez mucho más pesado.

- Si, más pesado.- respondía inconscientemente.

El pervertido desgraciado estaba consiguiendo algo que creía imposible, algo que solo en las películas o en algún programa de hipnotistas invitados había podido observar, había logrado conseguir relajarla sin que ella quisiera y por teléfono. No solo eso, si no que estaba totalmente enfadada, muy nerviosa, en tensión y aun así lo había logrado.

- Te encanta relajarte Mónica, mi voz te relaja.. te gusta mucho. Es tan relajante que ya no te importa nada, lo deseas. Cuando escuchas mis voz tu respiración se ralentiza, tu corazón late más despacio, tu piel siente placer allí donde estas. Mi voz hace que te duermas aún más deprisa, que tu mente se entregue. No te gusta tener voluntad, odias pensar, no quieres responsabilidades, quieres que sea yo quien decide tus actos.

- Deseo que seas tú quien decide mis actos.

- Bien Mónica.. ya no habrá más enojos, nunca más. Siempre me recibirás con alegría, a todas horas, no importa el momento que sea.

- Siempre lo recibiré el momento que sea.

- Vas a relacionar mi presencia con tu bienestar.

- Relaciono tu presencia con mi bienestar.

- Siempre desearas que este a tu lado, a todas horas.

- Deseare estar contigo.

- Respira despacio Mónica, céntrate en escuchar mi voz.. es lo único que quieres. Escucharme y déjate llevar.

- Me dejo llevar.

- Sabes que todo lo que hago lo hago por tu bien.. Todo lo que hago es porque es bueno para ti, así que todo lo que hago está bien.

- Todo está bien.

De pronto Mamá ya estaba totalmente entregada a sus palabras. No quedaba nada de su altivo carácter que le gritaba hace un momento. Ahora estaba mansamente sentada en la silla, con su mente en blanco, lista para ser escrita. Disponible para escuchar todo lo que le tuviera que decir, deseando atenderle.

- Mónica, cuando cuente 3 caerás en el más profundo de los sueños.

- 1..... 2... 3.. Duerme.

Y cayó en un relajante sueño hipnótico al momento. No sabía qué hacer, estaba solo con Mamá completamente dormida a despensas de un enfermo.

- Sigues durmiendo, cayendo cada vez más profundo en el sueño.. entregándote cada vez más, sintiendo más placer por dejar tu voluntad. La sensación de paz que te da el no tener que pensar es muy grande.

- Muy grande.

- Ahora Mónica, quiero que olvides la discusión que hemos mantenido.. desde ahora me trataras muy bien, te dará gusto en verme que cuando despiertes me estarás muy agradecida por sentirte tan bien.

- Me sentiré agradecida.- dijo con un hilo de voz.

Mientras observaba a Mamá totalmente ausente solo escuchando el teléfono, pensaba que iba a hacer yo. Tenía miedo de no poder regresar a Mamá a la normalidad, no podía despertarla pues corría peligro de algún más grave trastorno mental. ¿Pero qué hacía?, ese viejo no estaría aquí para despertarla. Mamá se había quedado en transe y el único que podía regresármela era ese maldito renco pervertido.

- ¿Qué hiciste ahora Mónica?- le preguntó.

- Fui de compras.

- ¿Que fuiste a comprar Mónica?..

- Vestido y algunos perfumes.- contesto inmediatamente.

- Sigue relajándote Mónica, cayendo más profundo.. Nada te molesta, nada te distrae de tu relajación, nada te preocupa.

- Nada me preocupa.

- Confías en mí ciegamente, todo lo que hago es por tu bien.

- Confío en ti ciegamente.

El desgraciado quería que siguiera dormida, que la sugestión que iba a darle se mantuviera firme, que no se olvidara.

- Mónica, escúchame atentamente.

- Sí.

- ¿Compraste algo especial para sentirte sensual?.. como una adolecente.

- Sí.

- ¿Que fue Mónica?..

- Una falda escolar.

- Si fuera ahora a tu casa, ¿te la pondrías?..

- No.

- ¿Porque no Mónica?

- Es bastante corta, me avergonzaría.

- Muy bien Mónica, buena chica.. relájate más, sigues cayendo en una hipnosis muy profunda. Tu mente esta en blanco, solo desea escuchar lo que la voy a decir.

- Si, solo deseo escucharte.

- A partir de hoy Mónica cada vez que uses esa falda te sentirás tan sensual, tu vergüenza desaparecerá por completo.. tu capacidad de resistirte será nula, te sentirás muy sexy, como una preciosa jovencita. Te gustara mostrarte ante mí, así sensual y coqueta Mónica. Repite lo que te he dicho..

- No tendré vergüenza, me sentiré muy sexy como una jovencita, ..me mostraré ante ti sensual y coqueta.

- Muy bien Mónica.

Su perversión se estaba cumpliendo, aunque no estaba seguro de que una sugestión que fuera tan sumamente en contra de su voluntad le fuera a funcionar, pero había pasado varios minutos haciendo que la hipnosis fuera profunda, que su mente estuviera debilitada.

- Sigue relajándote Mónica, ..cada vez más y más.

- Cada vez más.

- ¿Alguna otra cosa que hayas comprado y que te de vergüenza decírmelo?..

- Sí.

- Quieres decírmelo, ¿no?

- No..

- ¿Porque no Mónica?, ya no sientes vergüenza por mí.

- .. un conjunto de lencería, muy sensual.

- A partir de ahora Mónica, cuando vayas a las tiendas buscaras ese tipo de lencería atrevida.. tu mente se desviara automáticamente a sentirte sensual, te sentirás excitada, esa excitación será lo que más te agrade. Dará igual que tipo de lencería sea, no podrás quitarte ese deseo de ponértelas hasta que lo hagas. Repite la sugestión Mónica.

- Cuando vaya a las tiendas buscaré la lencería más atrevida y me sentiré excita por ello.. tendré deseo en ponérmelas y no se ira hasta que lo haga.

- Muy bien pequeña, ..sigue relajándote, sigue sin despertarte. Lo haces muy bien, nada de lo que te digo te molesta, tu hipnosis es profunda. Te encanta.

- Me encanta.

- Relájate y escucha lo que te tengo que decir, ..cumplirlo te relajara, te hará sentirte feliz, a gusto contigo misma.

- Sí.

- Lo cumplirás de forma normal, no representara ningún problema para ti, te gustara hacerlo.

- Me gustara hacerlo.

- Iras a cambiarte de ropa y te pondrás esa faldita y la lencería que compraste, ¿has entendido?..

- Sí.

- Ya que lo hagas me llamaras a mi celular.. anda voy a estar esperando.

Mamá abriendo los ojos colgó el teléfono y se dirigió a su recamara sin decir nada, parecía estar sonámbula, su coraje pasado había desaparecido, sus pasos eran como robotizados. Yo apretando un puño lleno de impotencia y frustración porque mi linda Mamy había caído en el juego perverso de ese maldito renco. Llega a su habitación y se observa en el espejo de cuerpo entero, su vestido veraniego de tejido y sus largas piernas junto a su porte la hacían parecer una estrella de cine.

- No tienes por qué avergonzarte Mónica, eres una mujer sensual,- se dice, con la mirada vacía hacía el espejo.

Mamá toma los bordes de su vestido y pasándolo por su cabeza se lo saca completamente revelando ese extraño conjunto de red en color negro. Al verse vestida de ese modo su piel tiembla de pies a cabeza. Lentamente pasa su mano por su vientre y se acaricia un seno. Las simples palabras del renco habían inculcado en Mamá el excitarse con el solo verse con las prendas. La tanga negra prácticamente le transparenta todo, se ve ante el espejo y se alcanza a traslucir el rubio vello púbico, que lo lleva perfectamente recortado.


Coge la falda a cuadros tipo escocesa color cerde con líneas blancas las cuales ha sacado de la bolsa. Antes se coloca una blusa blanca que le trasparenta el conjunto del brassier, se le notan todos los pechos, grandes y erguidos, como saludando a todo el mundo. Se mete las calcetas blancas que llegan un poco más arriba de sus rodillas, resaltando sus blancos muslos, que compruebo efectivamente que con ese atuendo se verán sumamente apetitosos, carnosos y muy suavecitos. Se coloca unos zapatos negros de tacón. Al final se mete la minifalda escocesa de uniforme de colegiala, que efectivamente y sin el embrujo de la sugestión jamás usaría, y es que en realidad no es una minifalda, es una putifalda, por lo cortita, apenas si cubre su vagina, pero que por la parte de atrás dejaba al descubierto buena parte de sus cachetes blancos.

Se ve al espejo y parece gustarse, realmente sí parece una colegiala, a no ser por sus piernotas y sus tremendos senos, que, aunque cubiertos por la blusa, se aprecia el tipo de lencería que llevaba, a diferencia de la mayoría de las de mi escuela, que simplemente buscan parecer sexys para atraer la mirada de los populares y los chicos más grandes.

- S-si Sr Paulino..- dice hablándole por teléfono.

- ¡Jeje.. así me gusta pequeña, que obedezcas porque confías en mí.

Mamá seguía tan solo oyendo lo que el pervertido le decía…

- Muy bien pequeña ya te pusiste el atuendo.

- Sí..

- ¿Cómo te sientes?..

- Atrevida y sensual.- respondía mientras su pecho empezaba a subir y abajar muy rápidamente como si estuviese cansada.

- ¡Jeje.. así es Mónica, muy sensual.. Tomate una foto y envíamela a mi número y rápido.- Mamá se quedó unos segundos en silencio.- Mándamela rápido!!!

Cuando Mamá escuchó la airada voz del renco sus mejillas se tornaron en rojo y terminó por aceptar lo que le pedía. Tomándose la foto frente al espejo se la envió a su verdugo llena de vergüenza. Me imagino que el pervertido de tan solo verla se metería la mano al bulto para casi eyacular…

- ¡Wow.. ¡Muy bien pequeña, así me gusta.. veo que estás tan sensual y te gusta serlo.- a pesar de lo bochornoso y humillante del momento de su rostro nació una leve sonrisa ante el halago del renco.

Mamá seguía como en un sueño, contrariada escuchándole, viniéndole como flashazos las sensaciones vividas este día en las tiendas y las emociones encontradas al verse vestida de esa forma. Se empezó a excitar, imaginándose como sería estar vestida así frente aun vejete como ese, en su propia cama, indefensa y sintiendo esta necesidad inaudita de tocarse. Ayer mismo ese pervertido la hubiese violado de no ser por el tiempo que ya llevaban ahí encerrados.

- Muy bien bonita me despido.. no sin antes pedirte una cosita para realmente sentirte sensual, porque te gusta serlo. Mañana mismo iras a comprar una minifaldita muy cortita y unas medias de red, han de ser con liguero. Da igual que te digan que no da con tu forma de ser, los compraras.

- Las comprare.- le repetía.

- A partir de hoy, siempre que vaya a tu casa, y solo cuando vayas a estar conmigo te vestirás de esa forma, con esas faldas y vestimentas de puta. No representara ningún problema hacerlo, te gustara hacerlo, deseas hacerlo.

- Deseo hacerlo.

- Repite la sugestión.- la solicito mientras seguramente en su casa o donde se encontraba el pervertido ese estaba a punto de correrse con la imagen de colegiala que Mamá le había enviado. Para él era un inmenso morbo convertir a una flamante Señora en alguna puta de sus sueños.

- Comprare una falda muy cortita y unas medias de red con liguero para ponérmelas solo cuando vaya a quedar contigo. Deseare hacerlo, me gustara hacerlo.

- Lo deseas.. ¿Que deseas Mónica?..

- Deseo estar vestida frente a ti.

- ¡Vestida como una puta, repítelo. Te gusta y te excita vestirte como una puta Mónica.

- ¡Aah..- Mamá no pudo evitar gemir por el teléfono.- Vestirme como una puta, me excita.

- ¿Porque harás cualquier cosa que te pida no es cierto?..

- Sí, lo que me pidas…

- ¿Confías en mi Mónica?

Sin decir nada, Mamá baja su mano derecha y levanta la minifalda de colegiala la cual revela sus carnosos muslos que solo son cubiertos por ese par de medias blancas colegialas y esas bragas de red en negro y zapatos de tacón de aguja. Coloca la mano sobre la braga y aplicándose una mínima presión empieza a tallarse el coño, que sin mediar palabras el pervertido empieza a atender. Al sentir sus labios vaginales atraves de la tela de red la excitación de Mamá aumenta sin control y más al encontrar su sensible clítoris. Sin vacilación empieza a gemir y aponerse de color rosa por toda la piel como la más desesperada y hambrienta mujer consumida por los deseos.

- ¡Aah.. si, confío en usted.

- ¡Je je je.. sigue tocándote Mónica, ..te gusta, te hace sentir tan sensual estar vestida así.

Mamá en ese momento sentía que algo le faltaba, una sensación de angustia por el placer que no había tenido jamás. Llevándose el teléfono, sin despegarlo por ningún motivo de su oreja, se recostó en su cama escuchando las palabras del renco que no hacían otra cosa que incitarla a la excitación. Tenía juntas sus torneadas piernas tratando de apretarse su deliciosa intimidad con la presión de sus bragas y sus muslos, a la vez que sus pies encajaban la fina aguja de sus zapatillas en las suaves y delicadas sabanas de su cama.

Se mordía los labios y con la cabeza aplastaba la almohada con fuerza presa del deseo y las ansias de sexo que su cuerpo le pedía pensando como desfogar o satisfacerse, entendía muy bien que tan solo tocarse no le sería suficiente, pero como, ¿cómo saciar aquel improviso apetito sexual que arraigaba su cuerpo?.. Todo era culpa de ese viejo pervertido por incitarla de ese modo, por despertar en ella esa ardiente mujer que ya había enterrado provisionalmente dentro.. con vergüenza pensaba que como era posible que tuviera esos pensamientos pero el calor de su cuerpo era incontrolable. A su mente la única persona a la cual le daría su consentimiento era ese hombre del teléfono, pero no entendía porque, a su vez que no entendía mucho el por qué tanto deseo de su cuerpo. Miles de imágenes cruzaban por su cabeza en estos momentos, momentos de su vida pasada, aquellos hombres que con horror habían saciado sus deseos con su hermoso cuerpo.

Su excitación era tal que comenzó a frotarse su caliente intimidad, cogió su cámara y comenzó a tomarse fotos así como se encontraba, y en su delirio pensaba que estoy haciendo, porque me comporto de esta manera.. sin dejar de sentirse sensual y caliente, continuo con su improvisada sesión de fotografía, Mamá no se reconocía y mordiéndose los labios colocó la cámara cerca de su apretujada intimidad dispuesta a grabarse desnuda. La morbosidad y la sensación que sentía al estar vestida de sexy colegiala eran incontenibles pero algo pasó en esos momentos.

- ¡Aa.. ¿D-donde estoy..?

Mamá de pronto se ve a sí misma recostada en su cama y vistiendo de esa forma.

- ¿Q-qué estoy haciendo?

Al ver su teléfono se da cuenta que una persona sigue en la línea, una persona que resopla como si estuviera excitado, que la había estado escuchando mientras ella no recordaba que había hecho. Al ver bien su celular se da cuenta de lo que ha hecho. Le ha enviado varías fotografías a ese hombre del teléfono. Al revisarla pudo ver el tipo de imágenes que había enviado.. Mamá algo confusa no se explicaba porque lo había hecho y porque estaba vestida de ese modo, no recordaba ni haber comprado ese tipo de prendas, cuando encontró de quien se trataba el número del teléfono explotó en cólera de inmediato…

- ¿Qué demonios es esto?.. esto no…

Al ver la imagen de su intimidad con enlace hacía ese número casi se desmaya, no podía creer lo que había hecho… era ella abierta de piernas y vestida de esa manera tan puta gimiendo, alcanzaba a vislumbrar en su rostro un rictus de placer que ella misma no se la creía, con la mano en la boca veía estupefacta y avergonzada como fue que se atrevió hacer eso. Estuvo a punto de colgar cuando la voz de ese horrible y pervertido renco la detuvo en seco...

- Eso es lo que deben hacer las putas, obedecer.. necesitas obedecer, te gusta, te excita.. tú eres una puta como cualquiera.

- ¡No yo no… ¿d-de que habla?..- Mamá parecía haber vuelto a la realidad de alguna forma.

- Vamos Mónica.. dime, ¿porque estás vestida de ese modo?, ..¿en quién confías?, ¿y porque me enviaste esas fotos?..

- ¡Uuusteed.. uussteed me obligo, ¡ahhh ahhh… ¿Q-que ha hecho de mí?, ¿c-como se ha atrevido?

- ¿Yo?, nada.. A ti te gusta estar vestida de esa forma, te excita y te hace sentir sensual.

- No es cierto.. ¡Ahhh ayyy.. ¿qué me pasa?

- Ya lo ves Mónica, así me gusta, ..dime en quien confías ahora.

- ¡Ahhh ahhh.. E-en usted, confío en usted Sr Paulino.. ¡Ahhh ahhh …

- Yo te guiaré mi muñeca.. y tú me dejaras.

Los ojos de Mamá volvían a tornearse extraños.

- Si, Sr Paulino, ..usted me guiará.

- Si claro que si Mónica, ..así qué, ¿porque no terminas lo que estabas haciendo hace un momento?..

Mamá en ese instante se excita y empieza a obedecer, quedar bajo la sugestión de ese maldito, ahora mueve sus caderas al compás que marcan los dedos. El hombre sin más le dice:

- Bésalos.

Mamá saca los dedos de su intimidad y sintiendo como sus propios jugos vaginales escurren por sus piernas, absorbe apasionadamente cada uno de ellos, la cual con su otra mano empieza a acariciarse sus grandes y sensibles tetas. En su mente no deja de escucharse a sí misma decirse:

- Me encanta ser sensual, eres una puta y te encanta que te guíen.

El viejo rompe el silencio y le dice:

- ¡Si, eres una puta Mónica.. Y serás mi puta para siempre…- esto último me dio escalofrió.

Fue lo último que escuchó Mamá antes de explotar en un intenso orgasmo, con una furia y un ímpetu como si quisiera traspasarle o arrancarle el alma allí mismo, si es que eso se alojaba en sus entrañas. Aquel estimulo ya fue demasiado para su escasa resistencia y estalló en el más poderoso y explosivo orgasmo del que soy capaz de recordar haberle visto. Lanzando un estremecedor alarido de placer, tanto tiempo reprimido, y del desahogo más liberador. Se vino al fin durante largos y angustiantes segundos, parecía que nunca iba a parar de sentir esa maravillosa sensación, su cuerpo temblaba, cada nervio se tensaba, el placer no cedía y hubo un momento en que incluso llegué a pensar que moriría en ese justo momento, una muerte por sobredosis de clímax sexual.

Pero afortunadamente no fue así, poco a poco y paulatinamente el placer fue cediendo para dar paso a una sensación de plenitud y laxitud maravillosa, creo que jamás se había sentido tan liberada y en paz consigo misma, de hecho incluso se había olvidado del teléfono, y de que ese desgraciado seguramente se encontraba chaqueteándose a través de la línea extasiado y gustoso de provocar ese placer en Mamá. Cayendo rendida sobre la cama muy agitada y casi de golpe se quedó dormida… pero ni en lo más profundos de sus sueños su cuerpo la dejaba tranquila, se encontraba sobre su cama ante el oído de aquel pervertido renco, quienes escuchaban los susurros y la fuerte andanada de sus respiros. La maravillosa sensación de paz fue bruscamente interrumpida por las palabras de aquel maldito renco, que la sacaron de su experiencia mística con demasiada brusquedad.

Desgraciadamente para el viejo, aun no la podía controlarla como quisiera, Mamá se había despertado de pronto cortando de tajo la hipnosis, cosa que sería muy arriesgado para él si no llegara a controlarla por completo. Llegaba la hora de despertarla, aunque deseaba estar jugando con ella aún más tiempo, tenía que serenarse.

- Mónica, ahora iras despertando poco a poco.. saldrás de este estado hipnótico del que no recordaras haber estado cuando despiertes. Te despertaras sintiéndote bien, descansada, maravillada que no te sorprenderá estar vestida de esa forma. Poco a poco, sin prisas harás todo lo que te he encomendado.. te sentirás extraña, te sentirás excitada, estarás sensual y no sabrás porque, nada calmará tu excitación. Escúchame, solo yo la calmaré..

- Solo usted la calamara.

- Cuando cuelgue este teléfono despertaras, te sentirás tan descansada y feliz que no sabrás lo que ha pasado.- le repitió el renco pervertido y colgó.

Inmediatamente Mamá se empezó a mover lentamente. Al igual que cada vez entraba más fácil en trance, también salía más rápido cuando se lo decía, era increíble, todo lo que estaba pasando parecía salido de la ciencia ficción. Se incorporó todavía adormecida y se sentó. Pero ahora había algo diferente de cómo había despertado la ves anterior, se vio así misma y pareció no sentirse apenada por cómo se encontraba dormida, es más como si fuese normal estar vestida de colegiala a su edad, no pude evitar sentir miedo por esta situación. Cuando de nuevo volvió en si se preguntó:

- ¿Qué hora serán?..- dijo mirado a su buró.

.......

La noche pasó lenta, muy lenta, y Mamá de vez en cuando echaba mano dentro de su pijama para sentir en sus dedos la superficie de red de sus bragas y sus pezones por fuera de algún agujerito de la tela, mientras hacía de cenar. Ya que se había cambiado de atuendo pero no se había quitado esa lencería tan peculiar y eso me desconcertaba. Tenía suerte de no tener colegio para así no dejarla ningún momento sola, así podría echarse un ojo a cada instante y ver que ese viejo no se fuera a sobrepasar. ¡Pero qué digo, si ya prácticamente la tenía de esclava. Y lo que me asustaba era que entre más palpaba la superficie de la red, más seguro estaba que la sugestión estaba haciendo su efecto. Se notaba el misticismo al tacto.

Anduvo normal por la casa, contestaba maquinalmente a las preguntas que le hacía con monosílabos. Era como si no estuviera aquí conmigo, su cuerpo estaba sentado a la mesa, pero su mente volaba, como ansiando algo, como esperando algo que supieras que solo una vez en la vida podría pasar. Terminó de cenar tranquilamente, de vez en cuando se revoloteaba en su silla sintiendo el escozor en sus partes por el tipo de tela que llevaba todo el día. Se dirigió a su cuarto con un vaso pequeño de cognac en la mano y yo corrí a la mía para observar por mis cámaras que era lo que ocurriría.

Lo dejó en la mesita y se desvistió hasta quedarse en ropa interior. Sus rotundos muslos blancos, sus anchas caderas y esos turgentes melones carai, se miraba como una Pornstars. Se acostó en enorme cama matrimonial. Estaba como ausente, pensé varias veces localizar yo mismo al Doctor para que viniera ayudarla pero nadie había respondido en el consultorio y menos de noche. Se bebió de un solo trago el cognac. Le dejó un sabor dulzón en la boca, y una sensación de fino selecto de uva reposado mientras miraba hacía el techo pensativa. Cerró los ojos y no tardó en quedarse dormida. Respiraba tranquilamente, como si se hubiera tele trasportado hacía un prado. Un lugar verde, todo fresco, todo bello. Pero de pronto empezó a dar vueltas su cabeza, como si tuviera una pesadilla. Se acariciaba el cuerpo hasta parecía sentir la caricia de las hierba en sus piernas o donde se tocara.

En ese momento, si yo hubiera estado en su cabeza, a lo mejor habría visto que en sus sueños se reflejaba el rostro de ese renco, el pervertido del consultorio, con una sonrisa maliciosa en los labios. Mamá seguía dando vueltas en su cama, como si algunas unas manos grandes, varoniles, la atraparon en el sueño y la obligaran a remolonearse. Quizás en sus sueños ese hombre le daba la vuelta, atrayéndola hacia sí y besándola. Pero era como si ella se opusiera, y eso la inquietaba. Quizás era ese desgraciado Cubano aún en su cabeza que la atormentaba, no comprendía nada, como era que la había lastimado tanto. Ese hombre que no sólo no era atractivo, sino que se comportaba despóticamente con ella, tratándola como una mascota.


Sin embargo, después de tanto forcejeo algo la estaba excitando, y observé que en el sueño la temperatura de su cuerpo y de sus mejillas estaba ascendiendo. Mamá en la cama aún dormida, y fue paseando su mano de su pecho hasta su vientre, bajando más y más, metiéndola entre sus singulares bragas reuniéndola con su sexo húmedo, que la esperaba impaciente. En el sueño, su demonio, porque no podía denominarlo de otra forma había dejado de besarla, y le estaba quitando la ropa violentamente. Quizás hasta soñaba que la estaba violando, si no fuera porque todo eso era manipulado quizás por las sugestiones de aquel maldito ya se hubiera despertado.

Fuera del sueño, los dedos de Mamá acariciaban su cuerpo por debajo de aquellas singulares bragas, absolutamente mojadas por los deseos de su sexo excitado. El demonio que aparecía en sus sueños enseguida se desnudaba, y se trepaba encima de ella sujetándole las manos aprisionándolas contra la cama. Le abría las piernas con rudeza, y ella veía el tamaño increíble de su miembro. Ese hombre o cosa lo encaminó a su sexo palpitante y mojado, lo hundió en él de una estocada. Mamá envió al aire una bocanada. Envió al aire un suspiro de placer mientras sus dedos entraban y salían una y otra vez de su cuerpo dormido. Si estuviéramos en una película 80's, seguramente habríamos visto como un reflejo la sonrisa de la cara del renco haciendo más grande y malvada si cabe.

Mamá seguía masturbándose violentamente mientras gemía y jadeaba de placer cada vez más alto. Créanme que si yo no supiera lo que ocurría ya hubiera llegado asustado a su habitación a tratar de auxiliarla. Aquella cosa u hombre comenzaba a embestir violentamente el cuerpo de mi Mamy. Ella gemía loca de placer, y como si de una descarga eléctrica se tratara, todo su cuerpo volvía a convulsionarse al recibir otro poderoso orgasmo que la hizo gritar tanto en sueños como en la realidad. El orgasmo fue tan potente que abrió los ojos, más bien creo que se despertó. Aún confusa por el cúmulo de sensaciones que había sufrido.

Sin embargo, aún había ese dejo en sus ojos que me decía que seguía sugestionada. Quería volver a ese prado para seguir siendo poseída por ese ser, quería seguir disfrutando como hacía tiempo que no disfrutaba. Volteaba para todos lados como si escuchara una risa macabra que se extendía por su habitación, como si el silencio y la soledad por fin hubieran aprendido a hablar. Mamá se levantó asustada y miraba a todos lados en su habitación. Pero no había nadie. Se había debido imaginar esa risa pensaba, sin embargo parecía tan real…

Se sentó al borde de la cama. Miró a su entrepierna y vio que las bragas, esas mismas que sin entender por qué le daban escalofríos cada vez que las miraba y sentía estaban completamente empapadas. Por un momento, Mamá se sintió culpable y trató de taparlas a su vista. Enseguida se levantó y se dirigió a la ducha. Ese renco, ¡Maldita la hora en que ella se dirigió a ese consultorio. Pero pese a la sugestión, ella sabía que no tenía que volver a ver a ese asqueroso lisiado. Después de ducharse le hablaría y le pagaría por sus servicios, incluso le pagaría el doble con tal de que la dejara.

Mamá se terminó de desnudar y se colocó bajo el chorro de la ducha. El agua caliente le quitó el sudor que había quedado pegado a su cuerpo tras el sueño. Miró por la ventana y vio que ya era de noche aunque no tenía ganas de echarse a dormir. Seguramente ya habría dormido mucho seguramente pensó. Salió de la ducha y cogió su reloj de pulsera. Era la una y cuarenta y tres. Se colocó una bata y salió de su habitación, desnuda, para seguramente ver que en casa todo estuviese tranquilo. Los cuadros que poblaban el pasillo jamás le habían parecido tan observadores. Esa foto de su Esposo parecía recriminarle algo que no entendía. Se perturbó por los pensamientos y aceleró el paso hacia al final del pasillo.

Abrió la puerta de mi habitación y observó que todo estuviese tranquilo, su niño dormía plácidamente hacía el lado de la pared y todo estaba en calma. Me dio un beso en la cabeza y procuró que estuviera tapado. Observó mi laptop encendida y simplemente la cerró. Apagó la pequeña luz de mi escritorio y dejó la habitación de su niño en oscuras. Extrañamente, se sentía tan tranquila y feliz, como si lo pasado hubiera quedado allá, simplemente en el pasado. Volvía a ser la misma. Mientras se dirigía de nuevo a su habitación tenía en la mente un miedo irracional a que alguien entrara en su casa y le quitara esa felicidad que sentía. Era un pensamiento descabellado, pero era algo que la inundaba de temor. Ya no estaban aquellos hombres que la habían vuelto a pasar situaciones terribles, pero aun así temía que alguien nos pudiera quitar esa felicidad que sentía.

......

Las horas pasaban cansinamente y sin prisa por el reloj de Mamá. Parecía no haber dormido casi nada. No tenía sueño, no estaba cansada, pero quería dormir. Necesitaba volver a sentir esa calma y felicidad del día anterior. Así pues, cuando el desayuno estuvo puesto, Mamá comenzó a devorar lo que tenía en el plato con gran ansia. Ni siquiera masticaba. El alimento que entraba en su boca era directamente enviado a su garganta.

- ¡Vaya Mamá.. nunca te había visto comer así, ¿Tanta hambre tienes?- veía como el plato iba menguando rápidamente de contenido.

- Sí. Es que he tenido una mañana muy movida.- dijo cuándo todo su desayuno estuvo ya en su estómago.

Enseguida de eso se excusó y dijo que tenía que darse un baño, que estaba traspirando demasiado. Yo solo asentí y se dirigió a su recamara a paso fuerte, abriendo la puerta de par en par como desesperada. Buscaba algo en sus cajones con esmero. Su cara dibujó una mueca de angustia cuando su mano no encontraba lo que buscaba. Pensó lo peor. Alguien había entrado en su habitación mientras ella no estaba y le había robado esa cosa que buscaba. Alguien le había robado… No. Allí estuvo toda la noche.

- ¡Pedrito.. ¡Pedro..- me gritó nerviosa.

- ¿Que pasa Mamá?, me asustas..- le dije en cuanto llegue a la puerta de su cuarto.

- ¿Has agarrado la tarjeta del Sr Paulino?..

- No Mamá, la abras dejado en el despacho.

Corrió hacia el despacho despavorida, yo me asuste pues creía que estaba teniendo un ataque de nervios. Observé alrededor de su cama y ahí estaba, se había caído varios centímetros debajo de la colcha, seguramente cuando se encontraba hipnotizada. Le grité que ya la había encontrado y subió enseguida. Sus ojos denotaban una ansiedad y angustia. Mamá relajó su rostro cuando pudo agarrar la tarjeta. Allí estaba su tan necesario número telefónico. Sin embargo, elevó una interjección de fastidio cuando cayó en la cuenta de que el renco se encontraba trabajando y no vendría hasta pasada la tarde para intentar “ayudarla”.

- ¡Y ahora qué hago..- dijo para sí misma aunque yo estuviera ahí y pudiera escucharle.- Tendrá que venir, tendrá que ayudarme. Le pagare el triple, seguro que con eso vendrá enseguida.

- ¡Mamá que te sucede?.. estás extraña.

- Tendrá que venir.- simplemente dijo marcando nerviosa el número del celular.

Yo notaba que algo andaba mal, esas sugestiones le estaban causando más daño del que llevaba antes del consultorio.

- Sr Paulino?..- dijo cuándo le contestó.

- ¡Je je je je..- se escuchó una voz siniestra atraves de la bocina.


Ella se encontraba en mallas y decidió cambiarse para él, sumergirse en ese arrebato que su mente sugestionada le decía. Se arregló el pelo y se perfumó, después se atavió con vestido muy corto que jamás le había visto, de algodón, extremadamente corto, el volante de la base quedaba muy por encima de sus muslos, con finos tirantes que le dejaban el escote muy flojo y la espalda a la vista, con los pechos sueltos y unas braguitas color negras de finas tiras laterales y una delantera igualmente de tiras que no le escondía absolutamente nada. Para rematar su intención, se forró las piernas con unas medias negras de red a juego con el vestido. Estaba demasiado provocativa para recibir a ese viejo. Aguardó impaciente sin parar de andar.

Fue hasta después de un par de horas del mediodía, y que Mamá intentara a toda costa y por todos los medios que el muy cabrón se dignara a salir de su patético empleo para venir ayudarla, que el susodicho este de decidiera dar una vuelta por la casa para ver que le sucedía. El timbre sonó un par de horas después. Antes de abrir, se aseguró por la mirilla de que fuera él y respiró hondo, después le abrió la puerta. Al verla, el pervertido renco quedó deslumbrado. No se lo podía creer. Enseguida examinó sus piernas y como esas medias en red se vislumbraban hasta los muslos pues el vestido era realmente corto. Sus braguitas, donde se apreciaba ligeramente la forma de las mismas atraves del vestido, su ombligo y sus pechos también se dibujaban de lo ajustado de la tela, estos últimos se balanceaban dentro.

El desgraciado renco con cara de roedor se sonreía, sus malditas sugestiones estaban convirtiendo a mi Mamá en una auténtica descarada. Era como una enfermedad que la abrasaba, de ser una adicta a las terapias, a su voz, a las cosas que le ordenaba. Quizás era el momento de pedir ayuda a otro especialista, antes de que ese idiota nos arruinara la vida. Eran las tres menos cuarto cuando llegó a la puerta de nuestra casa. Con su horrible geta, los pelos de su rostro, con su mugroso traje de conserje desgastado. Yo me había escondido detrás de los sillones para ver qué ocurriría. En ese momento Mamá abría las puertas de la casa para recibirlo, ataviada de esa manera.

- ¡Hola, pequeña, ¿cuál es tu preocupación?..- dijo nomás al verla.

- ¡Sr Paulino.

El viejo enseguida se le abalanzó, le dio dos besos en las mejillas y pasó dentro. Las puertas de mi casa se cerraron y ellos dos quedaron en el pasillo.

- ¿Qué tal?.. Mire Sr Paulino, la verdad que no sé qué me pasa.. yo, no me he sentido bien.- le sonrió.

- ¿Estás sola?, para que te hayas vestido de esa forma.

- Sí, creo que sí, mi hijo.. mi hijo creo está en su habitación. Me siento desesperada, ayúdeme por favor.

El tipo observó para todos lados intentando dar con mi ubicación.

- He pensado en algo que quizás pueda ayudarte pequeña.

- L-lo que sea Sr Paulino, necesito su ayuda. No sé qué me pasa, apenas pude dormir un par de horas, ..tengo sueños muy extraños.

- ¿Sueños extraños?..

- Me he sentido muy acalorada.

- ¿Por eso te has vestido así?

Mamá se quedó seria por unos segundos

- Yo.. no sé..

- Yo si se Mónica.. te gusta vestirte así, porque quieres ser sensual, te gusta ser una puta.

- Me gusta ser sensual.

- Te gusta ser una puta.- le dijo, pero más que unas palabras resonaban como una orden.

- Me gusta ser una puta.

- Sí, claro que sí.. y como las putas, siempre deben de traer la leche de sus clientes.

- Sí.

- Quiero correrme en tus bragas y que andes y comas con tu hijo con mi semen en tus bragas.

- ...... - Mamá no respondió, ni pareció sorprenderle lo que el pervertido le dijo.

- Súbete la falda y ábrete un poco las bragas, ..vamos, date prisa, antes de que aparezca tu hijo.

Inmediatamente Mamá se levantó el vestido, mostrándole a ese pervertido la zona desnuda de su vientre y sus muslos. Mostrando la delantera de unas bragas negras de finas tiras que solo le tapaban la rajita. El renco extasiado se bajó la delantera del pantalón, desenfundando su verga erecta y sus guevos duros. Dio un paso hacia ella y se la empezó a sacudir velozmente, con la punta rozando las bragas. Se miraban a los ojos mientras él se masturbaba y le vertía el aliento a la cara lujuriosamente, como con ganas de besarse.

- ¿Me das unos besos en los huevos pequeña?..

- Sí.

Mamá se arrodilló ante él y como autómata ladeó la cabeza para sumergirse en los sudorosos güevos del conserje, para besarle. Primero con pequeños besitos y luego rozando los labios por ellos, sintiendo el cosquilleo de los asquerosos pelillos largos y la rugosidad de las estrías de sus aguacates. Le miraba sumisamente desde abajo mientras se los besaba. El pervertido renco había triunfado, se la pelaba nerviosamente por encima de sus ojos. Lo había conseguido, había logrado sugestionar a la mujer más hermosa de esta ciudad para convertirla en su marioneta. Ella le besaba con más fuerza, hasta que empezó a mordisquearle con los labios, a tirar de su piel rugosa de una manera grotesca. Cuando le escuché soltar bufidos, ella se incorporó.

- ¡Ábrete las bragas, ufff.. que te voy a marcar.

Mamá se abrió las bragas hacía adelante. El pervertido renco colocó el glande encima de la tira superior y dejó de sacudírsela. Al instante, comenzó a escupir semen en el chocho de mi Madre, nata viscosa que fue adhiriéndose a la gasa interior de las bragas y otras en el dorado vello de su pelvis. Tras escurrírsela, dio un paso atrás y se tapó con el pantalón. Mamá inmediatamente y como si no quisiese que se secara se colocó las bragas, se subió bajó el vestido y se ajustó el elástico de las medias.

- Ya me siento mejor Sr Paulino, ..es lo que necesitaba.

- Si pequeña.. era exactamente lo que necesitabas.. sentirte como una puta. ¿Por qué esta tarde no me vuelves a marcar y me recibes así, como si fueras una puta?..

- Como si fuera una puta.

- Anda, vístete de puta, vístete para mí, ¿ok?..

- Si Sr Paulino.

Se despidieron con otros dos besos en las mejillas. Y en cuanto la puerta se cerró Mamá volvió a recuperar su forma de ser. Eso sí claro, mientras caminaba sentía el chocho pegajoso y las bragas manchadas. Me encontró sentado en el posa manos del sofá. Me besó en la mejilla tras haber besado los güevos de ese pervertido asqueroso y nos sentamos a comer, ella hablando como si nada hubiese ocurrido esta mañana y la noche de ayer. Yo con habituales comentarios intentaba hacerle entender que necesitaba ir al consultorio.

Luego vi que mientras comía el postre, se entretenía con los programas de la moda. Me percaté que bajaba la mano derecha de la mesa. Se metió la mano por el lateral de las bragas y se acarició el chocho embadurnado de leche, esparciendo el semen de ese cerdo por todos lados de su pelvis, machándose bien la raja, metiéndose un dedito y masturbándose bajo la mesa, en presencia de su adorado niño.

Definitivamente todo iba muy mal con las terapias de mi Mamá. Iba tan mal que ni siquiera yo me lo creía, consulte de nuevo en Internet documentos sobre la hipnosis. En casi todos los sitios decía que era imposible hipnotizar a alguien en contra de su voluntad, así como lograr que haga cosas bajo hipnosis que no son propias de ella, ¿p-pero y si Mamá las quería?.. Si bien la primera vez ella se dejó relajar a partir de allí todo habían sido sugestiones que iban poco a poco llenando su cerebro. Me sentí un inútil de nuevo, había veces que pensaba en buscar algún tipo de palabra clave para cortar ese dominio que tenía el renco sobre ella, pero las desechaba rápido al no tener ni idea de cómo librar a mi Madre de su mente. Se encontraba ya, en las manos de un viejo pervertido ...


Continuara brevemente....... ATTE: Pedrito Tapia.

MI MADRE Mónica.......... Capitulo (57)
‘‘En manos de un pervertido.’’

PD.... No se olviden de valorar el relato y escribir su recado para motivarme a contarles más... les mando un cordial saludo....
pedritapia08@hotmail.com

48 comentarios:

  1. Solo decir que ver la publicación de un nuevo capitulo de esta serie, alegra la semana, además de el corazón y otras partes del cuerpo.

    ResponderEliminar
  2. Aqui estoy de nuevo mis amigos (para los que creian que ya no escribia) Cap 56 y escribiendo uff.. realmente este capitulo me costó mucho más trabajo que los demás, pues nunca había entrado a esta tematica de Dominación, espero que les haya gustado faseta pues habra un par de este personaje "el renco", será apartir de sus comentarios los que me dirán hasta donde llevamos a este personaje. Para el Capitulo que sigue, el renco ya no se limitará a sugestionarla solo en casa, si no que la obligará a salir a la calle, ante la mirada atenta e impotente de Pedrito, que verá como su Madre se encuentra bajo el total control de ese renco pervertido. Bueno mis queridos lectores, amantes del morbo.. como siempre reiterar mis saludos, y darles las gracias a todos aquellos que estan al pendiente de mis publicaciones exporadicas, pero como ya saben, mis relatos son muy extensos y para terminarlos y revisarlos necesito mucho, mucho tiempo. Espero en el siguiente no demorarme tanto y llevarles más sexo del que se vio en este, ya que en este fue para que vieran poco a poco como Mónica estaba siendo sugestionada. Bueno, como siempre estaré al pendiente de sus comentarios, buenos o malos, que les gustó y que es lo que ya no quieren. Un saludo a todas las Madres y mujeres que se suman a este viaje de los Tapia, me encanta que les gusten mis letras, ¡Aah.. y aquella que dejó su comentario de que era una mujer, pues me da risa, no entiendo como llegaste a esa conjetura. No escrito nada de lesbianismo porque no se ha dado el momento, además no sabría como describir o el sentir de una mujer, aunque nada descarto, quizás pronto tengamos a una mujer como protagonista. Muchas gracias mis queridos letores y hasta la proxima entrega.. Les saluda Pedrito (hombre 32 años) y un beso por parte de mi Madre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gustaría un relato donde el hijo se considera a la madre con consentimiento y terminen siendo hombre y mujer aun que desues su madre lo deje x alguien feo y tenga k luchar x ella

      Eliminar
  3. me gusto tu relato pedrito tardastes mucho pero valió la pena solo si t falto sexo pero por lo q vi ese tal sr paulino esta convirtiendo a tu mamita mas puta de lo era antes te felicito saludo desde acapulco gro amigo eres el número 1 en los relatos mas eroticos pero estas vez q haiga.sexo pedrito con tu mamita Mónica

    ResponderEliminar
  4. Si tenes 32 años...no te llames pedrito viejo pajero. .y se escribe rengo no renco y ni hablar de otro horrores de ortografía

    ResponderEliminar
  5. mira tu anonimato antes de leer primero capta piensa no solo se utiliza la cabeza para peinarse son historias morbosas en donde un niño de 13 años q es pedrito tiene q cuidar de su mami d q no caiga en manos de cualquiera y eso le da mas morbosidad alas historias y si no sabes de relatos mejor larga té de aquí alfabeto

    ResponderEliminar
  6. Eres el mejor gracias, me encanto este capítulo
    Relatos largos y de calidad requirente su tiempo, pero no nos abandones tanto tiempo
    Saludos

    ResponderEliminar
  7. Gabriel sujia si queres insultar o criticar mal....primero leete lo que escribis y fijate si lo haces bien ....BURRO O ANALFABETO

    ResponderEliminar
  8. gracias pedrito por volver a escribir.. buen relato, pero no la cuides tanto a monica,nos gusta que la usen , ademas a ella le gusta! no tardes en volver a escribir

    ResponderEliminar
  9. excelente pedrito, espero el siguiente y felicitaciones
    b76

    ResponderEliminar
  10. Excelente relato espero no demores nuchi para la continuaciob... :)

    ResponderEliminar
  11. Me gusto mucho el relato, la historia va bien. Me gustaría en futuros relatos retomar la participación de algún compañero de pedrito o algo similar con alguien joven. Cada día espero mas y mas con ansias otro relato.

    ResponderEliminar
  12. Si que esta interesante este capitulo me gustaría leer un poco masde su obra
    Att trendemedianoche69@gmail.com

    ResponderEliminar
  13. TODO LO QUE TIENES QUE HACER PARA VOLVER A SER EL MAS GRANDE Y EL MEJOR CON ESTA FABULOSA HISTORIA, ES RELATAR A ESTA HEMBRA Y SU HIJO COMO LO HACIAS EN LOS PRIMEROS CAPITULOS.....MORBO Y MAS MORBO.PEDRITO,PARA QUE QUIERES QUE TE DEMOS IDEAS,SI DESDE EL PRICIPIO,TE HEMOS DADO MUCHAS Y NO HAS PUESTO EN PRACTICA NI UNA SOLA. NI SEXO CON LOS AMIGOS DE SU HIJO,NI VUELTA A LA EMPRESA,NI LESBIANISMO

    ResponderEliminar
  14. verdad es pedrito que tu gran talento para el morbo, en las ultimas historias de monica y su hijo ,no son como al principio.desde el pesado cubano,la historia en canada y este ultimo capitulo,ya no eres el mismo pedrito.mas morbo del bueno . incesto,chantage,la empresa,lesbianismo y mil temas mas para monica y su hijo.pedrito,no hay otro como tu. y tu lo sabes. vuelve a ser tu mismo. soy ana de buenos aires.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo soy madre y me gustaban los primeros relatos .El que más me gusta es cuando lo hace en un camión mientras pedrito dormía.

      Eliminar
  15. mi admirado ,siempre el n-1,pedrito. ¿tienes algún pre-juicio acerca del incesto o el lesbianismo?.eres el mejor.¿donde esta el gran morbo del principio de esta historia?.tu sabes que eres el mejor. vuelve a demostrarlo. calculo que tendras 1.000.000 de lectores en todo el mundo. tenemos fe en ti . soy un venezolano desde Miami.uno de tus fans desde el comienzo.

    ResponderEliminar
  16. Gran relato como todos los tuyos me ha gustado mucho. Lástima que ya no tengamos tiempo para chatear.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
  17. mi apoyo para tus admiradores pedro......incesto,chantage con sexo,lesbiana,un amigo de su hijo,una amiga de su hijo,de nuevo los socios de la empresa,un viaje en el yate de un cliente de la empresa gordo y viejo,sexo con la esposa de este viejo en el yate.orgia con las esposas de los mejores clientes de la empresa para conseguir un gran contrato,sexo con el perro del mejor cliente de la empresa...con el caballo. etc.etc.etc.un saludo pedrito

    ResponderEliminar
  18. No te hagas esperar tanto pedrito !!

    ResponderEliminar
  19. Dale pedrito.. para cuando el proximo??. Aunque sea un capitulo corto. Gracias!!

    ResponderEliminar
  20. esta fabulosa historia ,ha perdido todo su morbo.pedrito tio, ¿Cuándo será como al principio?

    ResponderEliminar
  21. De momento mis amigos no podré llevarles la próxima entrada, tengo algunos problemas con mi computadora y el módem, espero poder solucionarlo pronto, de todas formas gracias por estar al pendiente de mis publicaciones. Un saludo..

    ResponderEliminar
  22. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  23. por favor pedrito publicalo pronto por favorrrrrrrr mas de violaciones consentidas para tu mami

    ResponderEliminar
  24. Escribi algo pedrito por favor

    ResponderEliminar
  25. Como vamos pedrito por favor di algo!!! saluda por lo menos.

    ResponderEliminar
  26. pedrito,eras el mejor ,pero te metiste a estropear esta historia olvidando tu talento para el morbo y ahora no sabes por donde ir.algunos te lo decíamos,vuelve como al comienzo.pero tu ni caso. un saludo desde buenos aires.

    ResponderEliminar
  27. Creo q TRUMP se violó a este pinche mexicano marica frijolero

    ResponderEliminar
  28. CHICOS ,CHICAS, ME TEMO QUE TENEMOS QUE DESPEDIRNOS DE PEDRO TAPIA PARA SIEMPRE.EL CREO ESTA FABULOSA HISTORIA DE MORBO Y EL MISMO LA DESTROZO EN LOS ULTIMOS CAPITULOS.BUSCAREMOS OTRA HISTORIA LLENA DE MORBO. A TODOS UN SALUDO DESDE BUENOS AIRES.

    ResponderEliminar
  29. Calmado amigo recuerden q dijo q su computadora se le daño a demás ya había dicho q era casado y por otro lado tambien había comentado q en sus ratos libres el escribia así q no aique desesperarse tarde o temprano el nos va contestar si ya dejo d escribir o toda vía sigue

    ResponderEliminar
  30. Alguien sabe algún relato parecido al de pedrito? Si es así me podrían decir gracias

    ResponderEliminar
  31. Recomienden algo parecido carnalillos

    ResponderEliminar
  32. Esta semana mis amigos, intentaré más no me comprometere, intentaré subirlo antes de que cierre esta semana.. estos últimos meses he tenido poco o nada tiempo para escribir, espero su comprensión.. un saludo de Pedrito y de su Madre...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta historia ya no es tan buena como al comienzo, el metió mas personajes de relleno que le han quitado el morbo que tubo cundo comenzó ademas de que mas de uno ya estaba harto del cubano y no se por que pedrito lo mantuvo tanto tiempo, si ponemos en balanza la calidad actual de las historias y la eternidad que se demora en sacar capitulo nuevo ya no vale la pena seguirlo mas y eso el ya debería de darse cuenta y bien regresar a como fueron sus primeras historias, tratar de publicar mas rápido o si no puede simplemente por respeto a sus seguidores darle un final decente ya a su historia y no solo seguir publicando como últimamente lo hace asta que sus seguidores se vallan solos

      Eliminar
    2. Pedrito tapia che boludaso decis que no te queres comprometer pero a la ves lo estas haciendo diciendo que esta semana publicas de nuevo....ni vos te entendes...ya sé que es gratis esta gűevada que haces pero ya aburris con lo mismo

      Eliminar
  33. Esta historia ya no es tan buena como al comienzo, el metió mas personajes de relleno que le han quitado el morbo que tubo cundo comenzó ademas de que mas de uno ya estaba harto del cubano y no se por que pedrito lo mantuvo tanto tiempo, si ponemos en balanza la calidad actual de las historias y la eternidad que se demora en sacar capitulo nuevo ya no vale la pena seguirlo mas y eso el ya debería de darse cuenta y bien regresar a como fueron sus primeras historias, tratar de publicar mas rápido o si no puede simplemente por respeto a sus seguidores darle un final decente ya a su historia y no solo seguir publicando como últimamente lo hace asta que sus seguidores se vallan solos

    ResponderEliminar
  34. No van a encontrar en ningun lado una historia mejor que esta... hay que escribir 57 relatos como estos ¡¡ y si tarda mucho ,cual es el problema ?? no abandones Pedrito

    ResponderEliminar
  35. Es la verdad historias morbosas como estas no encontrarás en ningun lado ni mucho menos largas todas son cortas yo por mi lado te comprendo pedrito casado trabajando y escribiendo estos relatos creeme q es difícil como dice el amigo para escribir 57 relatos no cualquiera lo hace por eso yo te comprendo pedrito y te espero hasta cuando tu dijas y dejes de escribir para tus seguidores y dijas hasta aquí llego el final pedrito y su madre Mónica

    ResponderEliminar
  36. chale pedrito ora si q la estas cagando y re feo es verdad estas perdiendo muchos fans mejor pon le final de una vez a tu historia y q quedaran en el presente por q
    todas fueron buenas

    ResponderEliminar
  37. chale pedrito ponle fin a tus relatos d

    una vez ya fuistes historia

    ResponderEliminar
  38. Pedrito cuando sale el próximo
    Capitulo ya esperamos
    Mucho .......Eres el mejor
    Sigue con la historia

    ResponderEliminar
  39. Pedrito cuando sale el próximo
    Capitulo ya esperamos
    Mucho .......Eres el mejor
    Sigue con la historia

    ResponderEliminar
  40. PRIMERO.-
    Impactados por tu imaginación.
    Sin duda nos impresiona mucho tu forma de escribir.
    Como logras mezclar perfectamente, muchos factores, el voyerismo (Pedrito y nosotros los lectores) la idealización de la Belleza (Mónica) los perjuicios sociales (señora rica) Historias fantásticas (Hipnotismo) los diálogos entre personajes (Son lo más HOT!) los fetiches (exhibicionismo) pero lo Tu escritos mesclas todo en ESCENARIO COMUNES y con SENTIMIENTOS tan Humanos, que logras que resulte imposible separarlos y uno termina aceptando; “!Que si faltara uno solo de esos factores!”, las historias de NO serían tan grandiosas.

    ResponderEliminar
  41. SEGUNDO.-
    Lo anterior te lo dijo porque, ya sabes cuándo es con tu esposa, “!todo es un DRAMA!
    Y uno no sabe ni ¿por qué?
    Al inicio fue ella, quien quería adelantarse a leer los últimos capítulos, (creo que estaba ASUSTADA, por los meses que estuvo hospitalizada, ya que le volvió su enfermedad) después dijo que era yo quien quería leerlos, eso ocasiono que hasta que no admitiera yo, ¿que yo tuve la culpa? De… ¿NO sé de qué…? aceptara ella seguir leyendo la historia (la Laptop “!LA PAGO YO!”, Pero es de ella, y solo ella conoce la clave)
    Pero la pregunta es; si ella NO quería leer los últimos, ¿porque me leyó precisamente esos? Se lo dije y su analítica respuesta fue; ¡Cállate tú no sabes nada!
    Después dijo.- ¡NO si es de hipnotismo será mala historia! como es común en mi mujer prejuzgaba, porque al final de este capítulo, Es ella la que ama tu idea que la sugestionaran.
    No ha dejado de hablar toda la semana de ideas, para nuestra querida Mónica.
    Así son las mujeres NUNCA! Las entiende uno.
    P.D.-Interrumpimos los comentarios hasta más tarde que nos llegó visita.

    ResponderEliminar
  42. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  43. Publica un relato con sus amigos de pedrito en su colegio y otro con el viejo Don Paco???

    ResponderEliminar