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domingo, mayo 15, 2011

Capitulo (8)



© MI MADRE Mónica.......... Capitulo (08)

“La Llegada de su Ahijado.”


Después de la tremenda enculada que le había propinado el Director de mi escuela, la situación en la casa estaba muy tensa, Mamá había dejado de hablarme y me había castigado por varias semanas hasta nuevo aviso. Me había quitado mis videojuegos y cualquier juguete con el que pudiera entretenerme, (afortunadamente mi PC no ya que suelo hacer mis deber académicos, pero eso sí, solo en el horario especificado por ella)

Su comportamiento conmigo era más serio y distante, tanto que duró varias semanas en apenas hablarme; sólo me dirigía la palabra para comer o para que hiciera mis qué aceres hogareños. Yo estaba muy apenado y muy triste, me sentía un malnacido por haber expuesto a mi Madre a que sufriera otro acoso, otra violación en manos de otro ser despreciable. Y es que no era para más, ya que a escasos metros de mí habían enculado terriblemente a mi Mamy en la oficina de la escuela por mi oscura perversión.

Traté de que en esos días tensos portarme de la mejor manera, que ella viera que en realidad si estaba arrepentido por lo que había hecho, tanto que ahora me esforzaba más en la escuela. Un día llegué con un diploma por mis altas calificaciones, ella lo miró y me dio un fuerte abrazo, que con lágrimas en los ojos me dijo lo mucho que me quería, en ese momento pensé que todo había vuelto a la normalidad, Mamá me había perdonado, ya había pasado el trago amargo de aquel día y me había vuelto aceptar, por haberla arrastrado a los chantajes del Sr. Vaez.

Las siguientes 3 semanas todo era felicidad en la casa, mi Madre había vuelto a hacer la Mamá dulce, tierna y cariñosa conmigo, yo tras lo ocurrido ya hasta me había olvidado el morbo aquel de observarla en todo momento, es más, ella ya había salido de mi cabeza, ya que además en esos días ni mi Tío Carlos, ni Fernando habían aparecido por la casa. Hasta llegué a pensar que mi perversión había terminado, aquel calorcito que sentía al ver a mi Madre con sus apretadas de lycras o sus escotes había terminado, creo que volvía a ser aquel niño ejemplar que toda Madre quiere y merece.

......

Pero en una mañana de sábado muy calurosa, estaba yo en la cocina saboreando un poco de nieve y haciendo mi tarea cuando llegó Mamá. Al parecer estaba arreglando su recamara, porque llevaba un buen rato ahí arriba.

- Pedrito, ¿terminaste tu tarea?.. porque necesito que me acompañes.

- Si Ma, ¿a dónde?..- le respondí sin dejar de lamer mi helado.

En eso sonó el teléfono, al parecer era una amiga de Mamá porque se agarró en la plática un buen rato, yo concentrado en mi helado sin querer volteé a ver a Mamá, ya que traía unos shorts bastante cortos. Rápidamente traté de no pensar en eso y me centré en terminar mi tarea, pero mi Madre con la charla que tenía no dejaba concentrarme, además que su trasero se contoneaba sutilmente a escaso un metro de mi al darme la espalda, ya que ella estaba recargada sobre el lava traste mientras charlaba.

Su enorme trasero en popa apuntaba hacía mí y con esa pequeñísima prenda que se le metía entre medio de sus glúteos me estaban haciendo sudar frio. Agaché la cabeza tomando mi lapicero para centrarme con mis deberes escolares, cuando mi Madre hizo un sonido algo extraño, “Mmgg.” No lo había notado pero estaba algo sonrojada y con algo de sudor en el rostro. 

Cuando dejaba de hablar suspiraba y echaba otro pequeño quejidito ahogado, además tenía sus piernas cruzadas y las apretaba extrañamente. Quise bloquearme de mis nuevamente sucios pensamientos y cerré mi libro ya que esto era imposible. Me dispuse a ir a mi habitación, porque si seguía un minuto ahí seguramente perdería la cabeza de nuevo. Cuando de pronto algo en ella me llamó la atención, un pequeño hilo salía de su pequeñísimo shorts color crema estilo safari, traté de darme una explicación del porqué colgaba ese hilo del interior de sus piernas y llegué a la conclusión que a lo mejor era un tapón para su días fértiles, era lo más coherente, en eso estaba cuando:

- ¡Pedrito, ..necesito mi amor que te cambies. Iremos con Beatriz.. nos ha invitado a su casa esta tarde.- dijo después de colgar el teléfono.

- Pero Mamá.. me aburro mucho ahí.- le respondí haciendo amago de subir a mi recamara.

Y era cierto, las saliditas con las amigas de mi Madre eran demasiado aburridas. Que si la ropa, que los vestidos, que los zapatos. Bla, bla, bla..

- ¡Nada, ..ve y arréglate que salimos enseguida.- me dijo en un tono más serio.

Pasó por un lado de mí y salió directo a su habitación contoneando sus tremendas carnes. Pero yo seguía notando algo, había algo raro en ella, caminaba cómo cuando la había enculado el Sr. Vaez en la escuela, pensé en su consolador anal, pero no podía ser eso ya que traía unos ajustadísimos shorts, lo habría notado de inmediato.

Agarré mis cuadernos y me dispuse hacer lo que ordenaba mi Mamá. Enfurecido subí a mi habitación, sabía que ir con sus amigas era un karma, se la pasaban hablando de cosas de mujeres todo el día, mientras que yo, aburrido como un perro viendo televisión todo el día o platicando con alguien de la servidumbre de las casas. Pasé por la recamara de Mamá y estaba cerrada, seguramente estaría bañándose ya que ella sólo la cierra cuando se asea. Me metí a mi recamara para cambiarme de ropa cuando algo me dijo que prendiera el monitor de su cuarto. Dentro de mi cabeza me empezaban a sonar un montón de cosas, algo me decía que no lo hiciera, que volvería con mi maldito hábito pervertido, pero la otra parte quería saber qué era eso que colgaba del interior de mi Madre.

Mi cabeza se contrariaba, por lo que decidí irme por el lado negativo, oscuro, morboso. Prendí el monitor de su cuarto y me dispuse a observar que hacía mi Madre ahí adentro. ..


Con el monitor encendido observaba cómo ella se encontraba frente al espejo observando su bien formada anatomía. Se miraba muy cachonda cómo si hubiera amanecido con ganas de ser poseída.. tal vez, ya que habían pasado varias semanas desde la vez que mi Director la había hecho trizas en la Dirección de mi escuela, lo que al recordar volvió a mi cabeza la conciencia diciéndome que lo que hacía en estos momentos había sido la causa de aquella tragedia. Pero.. desde aquella ocasión ella no había estado con un hombre desde entonces. No la culpaba, Mamá es una mujer hermosísima con un cuerpo de diosa y joven, su cuerpo necesita un hombre que la satisfaga.

Quise dejar a mi Mamy sola en su intimidad, pero cuando estuve a punto de apagar el monitor, ella de repente se bajó los shorts.. deslizó la pequeña prenda por sus largas piernas hasta hacerlas caer sobre sus pies, con un sensual movimiento las tomó entre sus manos observando una pequeña mancha de humedad en su parte delantera, que con una coqueta sonrisa se reía de sí misma por haber manchado la delgada tela de su prenda por su calentura. 

Unas sensuales pantaletas color melón de encaje salieron a la vista, cómo todo el encaje trasparente dejaba observar el pequeño triangulo de bello rojizo de su entrepierna. Coquetamente se palpó la vagina y comprobó que se encontraba empapadísima. Con la misma sonrisa pícara se bajó las bragas hasta los tobillos, dejando a mi vista su intimidad completamente mojada, sus bellos púbicos brillaban de la humedad que contenían, sus labios vaginales los tenía colorados y algo inflamados. Al parecer estaba ardiendo por dentro porque se frotaba circularmente la mano sobre su conejito poniendo sus ojos en blanco y mordiéndose coquetamente el labio inferior.

Al quitar sus manos de sobre su entrepierna para sacarse las bragas, claramente salió a la vista el pequeño hilo que colgaba de su rajita. ¿Pero que le sucedía a mi Madre este día?, andaba demasiado caliente no podía comprenderlo.

Completamente desnuda se colocó ágatas frente al espejo, tenía su rostro muy sensual cómo de gata en celo. Sus mejillas estaban rojas cómo tomates. Abrió sus piernas y empezó a restregar su conejito con fuerza, hasta dejarlo completamente colorado, con su otra mano se apretaba un pecho hasta casi exprimirlo. Con su rostro pegado al gran espejo su respiración lo empañaba por la alta temperatura de su cuerpo.

Lo siguiente que observé me dejó helado.. fue cuando agarró el pequeño hilo que colgaba de su vagina y empezó a tirar de él, hasta que salió de su interior una pequeña bolita azul de circunferencia al un tapón de refresco, de sus labios se produjeron unos pequeños gemidos de placer, que hizo que se apretara aún más su sensible pecho. Sus pezones se notaban duros y sus rosados pezones bien erectos, ya que casi rompían su playerita que aún traía puesta.

Se puso de pie y se dirigió a su cajón dónde tenía su lencería, al caminar la pequeña bolita todavía colgaba de su vagina cómo péndulo. Buscó entre su cajón y sacó su ya conocido consolador color negro con chupón en la parte trasera. ¡Era inmenso!, cada vez que lo miraba se me hacía más grande.

Se volvió a colocar frente al espejo abriendo sus hermosas piernas en compás al máximo. Ya con su manguera negra en mano empezó a chuparla en la punta, ya que por su enorme grosor eso sólo le cabía en la boca. Como niña golosa chupaba esa porra de goma tratándola de devorar, con su boquita junto saliva para colocarla en la punta de su juguete y con su rostro totalmente diferente, cómo el de una mujer hambrienta de sexo, la dirigió hacía su agujerito trasero.

¡Oh.. exclamó Mamá al sentir el rose en su perfecto aro rosado se estremeció y dio otro pequeño gemidito que me empezó a poner mi pene erecto. Por más que evitaba no sentir esto no lo podía evitar.. mi Madre era culpable de que yo actuara así, viéndola así como estaba, con su consolador color negro en su trasero y unas bolitas en su vagina, ¡Eso era demasiado!!..

Ella con cara de viciosa (para no decirle cerda cómo le habían denominado alguno de sus agresores), trataba con su mano izquierda de meter un poquito más de ese grueso aparato en su trasero, mientras que con su mano derecha la restregaba con furia sobre su sexo.

Estuvo buen tiempo tratando de ensartárselo ya que no lo tenía dilatado, por su rostro se veía que le costaba un trabajal, cuando sintió que la punta entraba en su agujerito trasero abrió los ojos quedándose quieta y soltó un ligero grito que hasta mi habitación llegó. Rápidamente se tapó la boca y volteó hacía la puerta para ver si yo lo había notado, (si supiera que no me pierdo ni un instante de sus grandes shows.) Esperó unos segundos para asegurarse que yo no hacía nada y siguió con su excitante rutina.

Volvió a sacar el consolador de su ano y nuevamente le colocó saliva en la punta para volverlo a colocar, con su otra mano empezó a jalar el pequeño hilo y otra nueva bolita salió de su vientre. Yo no conocía esas cosas, mi Madre me tenía intrigado y súper excitado, no sabía cuántas bolitas más llevaba ahí dentro. Con su manguera negra taladrándose el culo y las bolas saliendo de su vagina me vine en un tremendo chorro de esperma que fue a parar a mi escritorio dónde tenía mi tarea, totalmente exhausto veía cómo mi Madre seguía frotándose la vagina, cuando de pronto en eso sonó el teléfono de Mamá..

- ¡Maldición, ..¿quién podrá ser ahora?!!- exclamó algo molesta por la interrupción.

Al parecer era la amiga de Mamá, “Beatriz”, que se encontraba abajo tocando el timbre de la puerta pero nadie le habría, con lo emocionados que estábamos no escuchamos la puerta de la casa. Mi Madre se puso de pie de inmediato sacándose el consolador de su trasero, con unos pasitos curiosos caminaba hacía su cajón para guardarlo, todavía aún con las bolitas en su vagina. Rápidamente empezó a gritarme:

- ¡Pedrito, Pedro.. abre mi amor, es Beatriz que está en la puerta.

Me repuse cómo pude y, limpiando mi mano salí de inmediato para bajar y abrir la puerta.


- ¡Hola Pedrito.. ¿cómo estás? ¡Pero si ya estás bien grandote.. te pareces mucho a tu Padre.- me dijo ella al verme.

- Hola Sra Beatriz.. ¿de verdad?

- Si Pedrito, y además estás igualito a tu Padre, ..¿pero porque estás tan colorado?- me preguntó dándose cuenta de mi estado.

- ¿He?, esté.. l-lo que pasa es que bajé deprisa las escaleras para abrirle.- le dije lo primero que se me había ocurrido.

- Si, ya tenía rato tocando y nadie que me abría. ¿Dónde está tu Mamá?..

- Mi Mamá, ..creo que se está bañando, Sra Beatriz.

- Voy a subir a buscarla.

Dejé que la amiga de Mamá subiera a buscarla y me dirigí yo a mi habitación a pegarme un buen baño, ya completamente satisfecho claro está, después de haber descargado todo mi ser en esa monumental paja necesitaba asearme. Antes de apagar el monitor de la cámara que apuntaba a la recamara de mi Madre, eché el último vistazo para ver cómo la había encontrado su amiga. Ella estaba envuelta en una toalla preparando la ducha para meterse, mientras que su amiga le contaba ciertas cosas.

- ¡Mónica, te ves rara ¿qué tienes?- le preguntó Beatriz también al verla sudorosa y sonrojada.

- ¿R-rara?, ¿porque? ..

- No sé, tu cara.. estas muy sonrojada.

- ¡HAA!! Lo que pasa es que.. es que estaba haciendo ejercicio hace unos instantes.- le respondió ella también lo primero que se le ocurrió.

- ¡Ay amiga, tú y tus ejercicios. Un Marido es lo que te deberías de buscar ¡Ji ji ji.. 

- Ay Bea, ya vas a empezar.

- ¿Qué, ..apoco no te da calorcito en tu aquellito? ¡Ji ji ji..

- ¡Basta Beatriz, ..te va a escuchar Pedrito.

- ¿Que tiene?, ..además, desde que murió Rodolfo no te ha tocado nadie, ..y una no es de madera ¡Ji ji ji..

- Mejor me meto a bañar, ..en vez de estar escuchando tus cosas.

Me pareció interesante la plática así que dejé un rato más el monitor encendido mientras me duchaba. Sintiendo el agua refrescante en mi cuerpo veía cómo mi Madre hacía lo mismo, mientras su amiga husmeaba en su habitación buscando inquietamente entre sus cajones. Cuando salí de la ducha escuché que le dijo su amiga:

- ¡Que barbará Moni, ..¿y esto que es? ¡Ji ji ji..

Al parecer la amiga de mi Madre había encontrado un juguetito en uno de sus cajones. ¡Y cuál había encontrado, el peor de todos, ¡Su consolador negro de grandes dimensiones..

- ¡Deja ahí, son mis cosas.- le dijo Mamá tremendamente apenada.

- ¡Ji ji ji.. ¡Que bruta, Moni, ..no que no sentías calorcito en tu aquellito ¡Ji ji ji..

- ¡Jijiji.. Como tú dices.. ¡No somos de madera ¡Jijiji.. ¡Ay qué pena..- le respondió Mamá sonrojada, arrojándose aire con el dorso de su mano.

- ¡Mónica, ..pero esto está enorme, ¿te vas a lastimar amiga? ¡Ji ji ji..

- ¡Deja ahí por favor, ..puede verlo Pedrito. ¿Qué va a decir de su Mamá? ¡Jijiji..

- ¿Pues qué va a decir?.. ¡Que a su Madre le gustan los penes grandes y negros. ¡Ji ji ji..

Mi Madre al parecer estaba muerta de la vergüenza, una de sus mejores amigas le había descubierto su “juguetito” más preciado, pero en cuanto salió de la ducha se lo arrebató de las manos y lo guardó en su cajón de nuevo.

- Que, no te enojes, ..además, tú tienes la culpa por ponerlo tan a la mano.

- Olvidémonos del tema por favor, además.. ¡Cómo si tú no tuvieras el tuyo..

- Sí.. ¡Pero el mío no esta tan grandote ¡Ji ji ji.. Además, no lo dejo a la mano de todos por dios, ..lo tengo bien guardadito.

Al parecer la amiga de mi Madre también tenía sus secretitos y aficiones, estaba descubriendo el lado oscuro de las Señoras casadas con la ayuda de mi Mamy. No podía creer que unas mujeres cómo ellas tan finas y refinadas, de la alta sociedad de esta ciudad tuvieran ese tipo de secretos.

- Mónica hace un calor horrible, tengo sed, ..¿qué tienes en tu nevera?

- Pues ve y toma algo, ..y me traes algo a mí, porque con la plática ya me dio más calor ¡Jijiji..

Cuando su amiga bajó hacía la cocina, Mamá sacó sus bolitas del cajón, ahí fue cuando pude ver que sólo eran 4 las que había mantenido acaloradamente dentro de su cuerpo, pero lo raro fue que tomó un botecito de lo que creo que era algún tipo de aceite, porque lo empezó a untar en las 4 bolitas y bajándose la pantaleta ¡Se empezó a meter una por una, para dejarlas nuevamente incrustadas en su vientre.

¿Pero qué pasaba con mi Madre?.. ¿todavía no tenía llenadera? Enseguida recordé que por la repentina llegada de su amiga no pudo terminar con su orgasmo, a lo que su cuerpo aún seguía ardiendo, pero además, ¿que pretendía ella?, ¿acaso pensaba ir a casa de su amiga con esas cosas dentro?..

Mi Madre me tenía más intrigado con su nueva fascinación por los juguetes, y lo peor de todo que había iniciado gracias al desgraciado de Fernando que le había regalado todo eso. Cuando trató de insertarse la tercera bolita una descarga le corrió el cuerpo, porque se estremeció de tal manera que sentía que la vida se le iba del cuerpo. Su cuerpo estaba en llamas este día, y al escuchar que su amiga venía de regreso, (porque se podía oír cómo subía las escaleras) Ella rápidamente se retacó la última bolita en su interior con sus dedos, cuando su amiga llegó a la puerta, Mamá apenas pudo subirse el pantalón blanco que se había puesto para este día.

- ¿Que tienes Mónica?, ..parece que acabas de ver a un muerto.- le dijo su amiga al ver su semblante.

- ¡E-esté pantalón, que no podía acomodármelo.- se justificó con eso.

- ¡Pues con ese trasero que tienes.. deberías de hacer algo con él, lo tienes muy grande Moni.

- Ya sabes que nosotras venimos de una familia con este atributo, ..¿qué quieres que haga?

- Bueno, apurémonos que mi hijo ya debe de haber llegado.

A gritos me hicieron bajar de mi cuarto, así que rápidamente apagué todo, tomé mi cámara por si algo raro sucedía, mi consola portátil y me dispuse a pasar un fin de semana en casa de la amiga de mi Madre.

Al bajar pude notar lo elegante que se miraban las dos Señoras. Mi Madre cómo siempre un pantalón de tela muy fina en color blanco, demasiado ajustado para mi gusto, dando una espectacular vista de su hermosa retaguardia, con una camisa blanca suelta de varios botones para mostrar el delicioso canal de sus pechos. Además, adornada con un elegante sombrero para el sol y sus gafas negras para a completar el cuadro. Mientras que su amiga venía con un finísimo vestido rosa de una sola pieza, a unos centímetros arriba de la rodilla, con un cinturón negro a la altura de sus caderas, sus zapatillas de aguja e igual que Mamá con su sobrero para el sol y sus gafas negras. 

La verdad que las dos se veían hermosísimas y muy elegantes. Beatriz es una mujer muy hermosa, algo pequeña pero con sus curvas bien definidas para su edad, así como Mamá ella también se cuida mucho el cuerpo y su imagen, son las típicas Señoras que se gastan una fortuna en ropas y cremas para verse jóvenes y hermosas. Verlas a ellas dos era un deleite para cualquier hombre que se cruzara en su camino, que aparte de su elegancia tenían porte para caminar y para moverse ya que dónde quiera que se pararan eran el centro de atención de todas las personas.

Cuando íbamos a subir a la lujosa camioneta de Beatriz que había estacionado frente la casa, ellas dos se adelantaron ya que me quedé cerrando la puerta. Mi Madre subió enfrente en el asiento del copiloto, yo venía detrás de ellas observándolas detalladamente, pero antes de que se subieran me pude percatar nuevamente del extraño caminadito con que Mamá iba avanzando. Sus piernas muy juntitas y moviendo de manera extraña las caderas. Seguramente el juego de bolitas sexuales empezaban hacer su trabajo en el interior de mi Madre. Creo que se estaba haciendo adicta a ese tipo de estimulaciones, y es que.. ¿cómo se le ocurría llevar sus juguetitos a la calle? ¿y cómo soportaría toda la tarde con ellas?

Sólo de pensarlo mi pene se empezó a enderezar sin contenerlo, que disimulé más rápido bajándome la playera y subiéndome en la parte de atrás. Creo que después de todo no me aburriría cómo yo había pensado. 


Ya en el trascurso del camino, cómo todas las mujeres hable y hable de cualquier cosa sin parar, yo estaba muy atento a cualquier movimiento extraño que hacía mi Mamy, con mi cámara venía grabando desde la parte de atrás, no perdía ningún detalle de sus facciones. Sus mejillas nuevamente la delatan, porque enseguida se le ponían coloradas cómo tomates. Ella disimuladamente con los muslos cruzados metía sus manos en la entrepierna apretándose fuertemente para provocarse placer, mientras que su amiga no perdía detalle de la plática y el camino.

- ¡Qué bonita tu camioneta, Beatriz.

- ¡Si verdad, me encanta.. Raymundo me dijo que escogiera un Mercedes, pero desde que la mire me enamore de ella. Es muy amplia y muy cómoda, además que el asiento te da un des estresante masaje riquísimo.. ¡Mira deja y lo enciendo.

Cuando Beatriz apretó un botón, el asiento de Mamá empezó a vibrar dándole un exquisito masaje en su espalda y trasero, lo que su ella nunca imaginó fuese que su querida amiga trajera en ese momento 4 bolitas del placer en su vagina, que a la hora de vibrar el asiento las bolitas chinas empezaron a moverse y darle un exquisito masaje dentro de su vulva, haciendo que Mamá se retorciera de placer delante de ella.

Yo no perdía detalle de su rostro, cómo habría su boca para tomar aire fresco ya que a la hora de exhalar su aliento salía con temperatura muy alta. Mamá empezaba a incomodarse, su cuerpo reaccionaba rápidamente, ella no sabía cómo decirle a su amiga que lo apagara, apretaba fuertemente sus manos aguantando el orgasmo que a cada segundo se le duplicaba.

Empezó a sudar y a rascarse la cabeza de la temperatura que subía en su cuerpo, estaba cómo una caldera a punto de estallar, si no fuera porque Beatriz lo apagó de inmediato seguro que Mamá hubiera explotado frente a nosotros.

- ¿Verdad que se siente riquísimo?..- preguntó ingenua Beatriz sin imaginarse lo que sucedía.

- ¡Aahh.. Deli, ..cioso.

Llegamos a la residencia de Beatriz, una casa enorme en la zona norte de la Ciudad, las dos mujeres cómo siempre por delante y dejándome a mi todas las cosas para cargar; pero por mi parte no me la pasaba tan mal, ya que las iba observando desde detrás cómo movían sus traseros. El trasero de Beatriz era respingón muy bien formadito pero si algo pequeño a comparación al de mi Madre, que con ese pantalón blanco y tan ceñido se le observaba perfectamente cada musculo de sus tremendas nalgas excertas de imperfecciones, deleite de cualquier macho, perfectamente dibujas por dos hilos en la parte de arriba que seguramente serían unas pequeñísimas tanguitas blancas, ya que la marca de los hilos en “V” se perdía entre sus exuberables cachetes de carne.

Mientras se contoneaban, imaginaba cómo entre esas masas de carne llevaba sus 4 bolitas bien enterradas, moviéndose al compás de los movimientos de sus caderas. Las dos son hembras bastante hermosas, con la diferencia que el esposo de Beatriz todavía estaba con ella. 

Solo al entrar nos recibió el ama de llaves, con cierta alegría con Mamá, yo por mi parte quise tirarme a perder por la casa, porque seguro que las Señoras se la pasarían hablando de nada todo el día.

En eso estaba cuando apareció “Randy” el hijo de Beatriz, el Jr, el consentido. Al parecer había regresado de Canadá, ya que estudiaba fuera y sólo venía en cierta época del año. Con un fuerte abrazo que pareció eterno apapachó a su Madre, dándole vueltas por toda la sala como una muñequita, amaba a su madre, que más que progenitora era como su amiga.

- ¡Hijito mío, ..no sabes cuánto te he extraño. Ya no te separes de tu Madre nunca.- le dijo Beatriz con los ojos vidriosos.

- ¡Ya estoy aquí Mamá, ..yo también te extrañe tanto.- le dijo el Jr soltándola de sus brazos.

- Mira, mi amor, ..¿si te acuerdas de Mónica verdad? tu Madrina..

- ¡Siii, cómo no, como la podría olvidar.. ¡Hola Madrina, ..ya tenía muchísimo tiempo sin verla.

- ¡Hola Randy, pero si ya eres todo un hombre, ..y muy guapo. Mucho gusto verte ahijado.

- ¡Gracias Madrina, ..usted también esta espectacular, cómo siempre. ¡Que bárbara.- le dijo el Jr recorriéndola con la mirada.

- Bueno, bueno ..dejémonos de presentaciones y comamos algo, el banquete está servido, que me muero de hambre.

El tal Randy, era una de esas personas seguras de sí mismas que no para de presumir y fanfarronear de todo, de esos que se creen irresistibles para cualquier mujer que le echa el ojo, yo no lo trataba mucho ya que él nunca vivía aquí en la ciudad y sólo un par de ocasiones le había visto. Sólo su Madre hablaba tanto de él, contando maravillas de su Jr.

Pude notar al instante cómo rápidamente Randy no perdió detalle de las curvas de mi Madre, enseguida clavó su mirada en su trasero cuando ella se dirigía al comedor, ya que el pantalón que traía Mamá no dejaba nada a la imaginación, era blanco y muy ceñido a su piel, tan apretado que batallaba para agacharse o sentarse, la tela era tan delgada que si esta se mojaba seguramente se trasluciría su piel por completo, además que se le dibujaban perfectamente las costuras de su ropa interior, dándole una excelente imagen al Jr de la perfección de sus glúteos, que inmediatamente se agarró el bulto por encima de su vaquero ajustado.


Ya en el comedor entre toda la servidumbre nos llenaron la mesa de todo tipo de alimentos, rápidamente Randy se hizo de la mesa, ya que contaba algunas de muchas conquistas de noches locas y aventuras con sus amigos, teniendo a su Madre y a la mía encandiladas con sus experiencias. Entre plática y plática de reojo miraba a Randy cómo se tragaba el canalito del escote de mi Madre, ya que la tenía de frente a él escuchando de todas sus pláticas. Creí que Mamá se incomodaría por las descaradas miradas de su ahijado, que eran todo menos inocentes, que no hacían más que ruborizar a su ya calenturienta Madrina.

Ella reía al igual que su amiga de las locuras del Jr. pero evitaba el contacto visual con Randy, ya que creía que sus miradas estaban llegando bastante lejos.

- Supe lo de mi Padrino, Madrina ..qué pena, me hubiera encantado estar en su funeral. Pero por ciertos motivos personales no pude volar hacia acá, lo siento mucho.

- Gracias Randy, ..no te preocupes, sé que lo estimaste mucho.

- No hablemos de cosas tristes mi amor, ..mejor cuéntanos hijo, ¿todavía andas con aquella muchachita tan bonita con la que viniste la última vez?

- No, no Mamá ..ya no ando con niñatas son muy aburridas. Yo requiero de mujeres más interesantes.. ¡Ahora me gustan las maduritas. ¡Ja, ja, ja..- cuando dijo esto volteó a ver a Mamá con una sonrisa pícara, que hizo que mi Madre se atragantara con un bocado de comida que apenas trataba de digerir.

- ¡Coff, ¡cof.. Que bromista eres, ahijado.

- Ahí hijo, ..tú y tus cosas.

- ¿Sabes que Mamá?.. de lo que me muero de ganas es de echarme un chapuzón en la alberca. En Canadá hay albercas pero jamás estará el sol tan radiante como acá. Estoy pálido, necesito un poco de sol.

- ¡Que maravillosa idea Randy, ..prepararemos todo para darnos un buen chapuzón, además, yo también ocupo algo de bronceado. Y tú también Mónica, ..estás muy blanca amiga.

- No, yo los miro de lejos, ..lo que pasa es que no traigo traje de baño.

- ¡Ooh, ..es una pena Madrina. Me hubiera encantado nadar con usted, ..y verle el tremendo cuerpo que tiene.- esto último lo dijo con voz baja, cuidando que sólo mi Madre escuchara, haciendo que ella sólo se sonrojara tras el comentario de su ahijado.

- Oh, no te preocupes Mónica, ..mi hija Marta ha de tener alguno que te quedé. ¡Lo buscaré..

- No, no te preocupes Beatriz, ..no te molestes.

- Nada, nada ..lo buscaré, no es molestia.

Me senté en una esquina mientras jugaba con mi videojuego portátil, pero con el oído alerta en lo que decía mi Madre y Randy, que se encontraban en la sala platicando solos, ya que Beatriz había ido a buscar un traje de baño para ella.

- Así cómo le decía Madrina.. ¡está usted hermosa. ¡Que bárbara, ..ya quisieran las chiquillas mionas estar así de buena cómo usted.

- ¡Randy, por favor ..que cosas dices ¡Jiji..- le respondía Mamá mientras se ruborizaba.- Me vas a poner colorada ahijado.

- De verdad Madrina, ..que desperdicio de mujer. ¡Está usted para comerse enterita.- se atrevió a decirle.

- Ya, ya Randy, que me lo voy a creer, ..mejor platiquemos de otras cosas, que me estás poniendo nerviosa.

- Permítame servirle un trago Madrinita, ..para que se nos baje este calor que esta insoportable.

- Si Randy por favor, ..que ya estoy sudando.- le dijo echándose aire con la palma de su mano.

Cuando Randy se levantó hacía el mini bar por unas copas, ella también no perdió detalle del cuerpo de su ahijado. No sé si serian aquellas bolitas que aun actuaban en su interior que la tenían ardiendo, pero parecía que en verdad le gustaba que su ahijado la estuviera cortejando o mejor, al parecer era ella quién lo deseaba, ya que no perdió tiempo para barrerlo de pies a cabeza, además para mi sorpresa y quitarme de alguna duda, se mordió el labio inferior de manera provocadora, dando síntoma de la gran excitación que le provocaba el hijo de su mejor amiga, así como también meterse las dos manos en su entrepierna y apretarse con sus dos muslos para sentir nuevamente esas cosquillitas en su entrepierna, dándole un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, señal inequívoca de la tremenda excitación que llevaba por dentro.

- Espero que le guste Madrina, ..este coctel lo aprendí en Canadá, está muy rico.

- Mientras no le hallas puesto mucho licor, ..porque lueguito se me sube, ahijado ¡Jijiji..

El calor hace que Mamá tome un largo trago para después estirarse y colocarlo sobre la mesita provocando que su blusa quedé ahuecada y sus pechos muestren el canal sensual que los dividía. Ella sabe que su pecho es visible a los ojos de su ahijado. Pero decide no cubrirse. Comienza a divertirle que él aproveche cualquier movimiento para lanzar su vista a ese lugar. Ella descubre con cierto agrado que Randy mira fijamente la oquedad de su escote. Ambos se miran.

- No se preocupe. ¡Ja ja.. Pero cómo le decía Madrina.. ¿cómo le hace para tener ese cuerpo tan espectacular?- volvía a preguntar el Jr volviéndola a recorrer con la mirada.

Sostienen la mirada unos instantes que para ella son eternos. Pero Mamá ignora lo que se avecina. Sigue con su divertimento con el adolecente. Se siente de igual a igual. Tal vez escuchar esos halagos provenientes de un chico tan apuesto y tan joven la han llenado de seguridad. Una seguridad que desciende vertiginosamente cuando su ahijado en un alarde sin precedentes se acerca y quita un mechón de cabello que sin querer había tapado algo de su busto. Ella lo mira con gesto de desaprobación pero no da tiempo a más. El vivaz muchacho abre sus dos hombros librándola del cabello y deja su torso al descubierto.

- Perdóneme Madrinita por mi atrevimiento, pero no quiero que su cabello me quite la dicha de verla enterita.- le dice mientras descubre ya los hombros de mi Mamy y deja caer el rubio cabello por la espalda,- y ninguno de los dos queremos que algo como eso prive a su ahijado de ver a su Madrina, ¿verdad?

Mamá se quedó en shock por algunos segundos, pero después y como si ese atrevimiento hubiera sido cualquier cosa simplemente regresó al tema olvidado.

- Ahí Randy, sigues con tus cosas, ..pues haciendo ejercicio diariamente y comiendo balanceadamente.

Mamá sabía que se estaba exponiendo demasiado ante su ahijado. Su cabello queda tras su espalda y preso por sus glúteos. Siente rubor ante sus miradas. Rubor por mostrarse ante un jovencito que podría fácilmente ser su hijo. Randy la observa y sonríe lo que hace que ella se sienta más nerviosa todavía. El atrevido examina cada parte de su cuerpo con deleite, con vivacidad, con entusiasmo. Mamá se siente pequeña al lado de ese Don juan. Y se siente más minúscula cuando descubre que el miembro del consentido hijo de su mejor amiga comienza a despertar.

- ¡Que bárbara Madrina, ..¿le han de sobrar muchos pretendientes ahora que mi padrino ya no está, no?..

- Ay Randy que cosas dices..- se puso nerviosa.- Pero la verdad es que no ehhh, ..solo me dedico a Pedrito, Randy yo..

Él seguía con persistentes miradas hacia su cuerpo, se fijaba en sus pechos, en su vientre, en sus piernas enfundadas en ese ajustado pantalón blanco. Mamá mantiene sus piernas bien juntas y en ningún momento descubre más allá de la línea que se ha formado por el cierre tan ajustado dividiendo su chocho. Siente la presencia de su ahijado cada vez más cerca aunque el muchacho no se ha movido de su lugar. El calor es manifiesto en su rostro y el sudor se dibuja en su cara con diminutas gotitas. Sus pechos también lanzan pequeños afluentes de sudor que van a parar, interrumpidos por el canal de sus pechos.

Randy se fija en esos detalles mientras sorbía su vaso. Mamá cierra sus ojos, no quiere ver como él la examina. La sensación que siente entre sus piernas sube y se dibuja en su mente poco a poco. Intenta evitar todos esos pensamientos cerrando los ojos, pero la verga de su ahijado apretujada en su pantalón se le viene enseguida. La imagina vigorosa grande y palpitante. Dibuja un contorno gigante. Esas imágenes acuden sin cesar una y otra vez. Decide pensar en otra cosa, voltear para otro lado y no verle, intentar pensar en un cambio de tema para quitar ese incomodo silencio que se ha hecho entre ambos. Sus pensamientos se ven interrumpidos. Randy se acercado a tocarla y acariciado su hombro le dice:

- Pues que tontos los hombres ehh.. ¡Si está usted mejor que el pan.. para comerse enterita, Madrina. ¡Haber, dese una vueltecita para verificar lo que digo.

El vértigo se apodera de ella. No quiere verlo. Siente su mano quieta encima de su hombro. Sabe que al estar tan cerca alcanza a ver más atraves de su escote. Mamá sigue con los ojos centrados en el trago. Como una jovencita en su primer cortejo. Sin querer subir la mirada y encontrarse con el rostro del atrevido posiblemente sonriendo viendo el canal de sus pechos.

- ¡Jiji.. Que cosas dices Randy, como crees..- le responde nerviosa.

Mientras ella seguía dándole tragos a la bebida, sus mejillas se empezaron a poner cómo jitomates, por el alcohol y las cosas que le decía el Jr tan cerca del oído. Repentinamente se cortó la plática y ambos quedaron serios sólo viéndose uno al otro.

- Que, ¿qué pasa?..- dijo Mamá al ver que el tipo sólo la miraba.

- Nada, estoy esperando la vuelta.

Mamá se empezó a reír con una sonrisa nerviosa, mientras miraba que Randy no quitaba el dedo del renglón. Estaba empecinado en ponerla nerviosa, y al parecer lo estaba logrando el desgraciado aunado ante la pasividad mostrada de mi Madre. Él se envalentona y su mano se mueve, ahora acaricia su barbilla como si fuera una jovencita.

- ¿E-es enserio? ..- su respiración es rápida y nerviosa.

- Si Madrina, ..yo no bromeo con esas cosas. ¿O qué?.. ¿le da pena enseñar su cuerpo que tanto trabajo le ha costado mantenerlo así?

Creí que Mamá mandaría por un tubo al atrevido muchacho, pero con una sonrisita y dándole el vaso para que se lo detuviera, se puso de pie y empezó a dar una vueltecita frente a su ahijado calenturiento mostrándole todos los ángulos, cada curva y rincón de su cuerpo. A lo que el Jr. no perdió detalle alguno de cada centímetro de su Madrina.


Su cuerpo despampanante a sólo unos centímetros de sus ojos y con ese pantalón blanco bien ceñido cómo un guante se veía fabulosa. Sus glúteos se le dibujaban bien claro, su forma, cada línea de sus músculos, libres de celulitis o cualquier imperfección que pudiesen tener, tan espectaculares que levantarían a cualquier muerto de su tumba si llegasen a verlo. Cada glúteo bien definido, bien dividido por el corte de la pierna, y para aumentar más la excitación del lujurioso muchacho, Mamá sujetó su pantalón por las caderas y dando un pequeño brinquito se subió aún más la tela enterrándosela entre las nalgas.

- Pfff.. ¡Es usted encantadora Madrina.- le dice mientras ella permanece de pie frente a él con las mejillas casi ardiendo-. Una belleza sin igual.. uff. ¡Que bárbara Madrina, su piel es tan suave.. y huele tan bien.- termina diciendo el Jr sabedor del domino que ha comenzado a ejercer sobre su Madrina.

Lo que el tipejo atrevido no sabía es que mientras su Madrina le daba gala de su mejor modelaje aprendido en su juventud, en su interior llevaba desde hace algunas horas antes un par de bolitas chinas que la hacían estar ardiendo. Enseguida encendí mi videocámara y apunté hacía donde se encontraban ellos para no perder detalle momento a momento para observar a Mamá pareciendo una chiquilla volada en su despertar sexual, cuando le dicen sus primeros piropos por la calle. Se sentía deseada por un hombre atractivo, muchísimo menor que ella, aunque fuera el hijo de su mejor amiga y que ella junto a mi Padre lo presentaran ante Dios.

Mamá queda sin saber qué hacer y qué decir después de escuchar las halagadoras palabras de su ahijado. Sintiendo su mirada. No sabe que responder, no desea verle, porque sabe que si dirige la mirada hacía donde se encontraba se encontraría con aquella verga que ya estaría erecta. Aunque a la vez, su cuerpo cada segundo le traiciona, se excita.

Sus pensamientos la traicionan y la única imagen es aquella verga. Piensa en el dolor que sufriría alguna de sus conquistas, esas chiquillas al ser poseída por vez primera con una verga así de grande. La mirada de su ahijado se ha posado en su vientre y parece que trata de imaginar sus tesoros. Esa mirada se ha vuelto más solícita y ha subido hasta situarse sobre sus turgentes senos. Mamá no soporta tal nerviosismo que se gira dando la espalda, para así permitirle el descenso hacía su trasero. Se siente invadida. Los segundos se le hacen una eternidad.

Pero el joven recién llegado se da un respiro y se acomoda sobre el sofá bebiendo de su trago, sabe que la ha puesto incomoda, que a pesar de ser su Madrina una mujer madura poco a poco va cayendo en su juego de seducción. Mamá se encuentra muy acalorada, nota como pulsa su sexo, como se endurecen más sus pezones. Mantiene la boca cerrada pero su respiración es cada vez más agitada. Randy sigue estudiando los movimientos y los mensajes que emite aquél cuerpo de su Madrina. Cree que ya ha conseguido lo más difícil. Se imagina esa mujer totalmente desnuda y su verga comienza a dar los primeros síntomas de despertar. Pasea su mano por su muslo y se acomoda la verga, la cual ya se encuentra sufriendo por la presión de la tela.

Mamá intenta acabar ya con ese incomodo momento, y con cierto erotismo terminó su vuelta con una pose ambas manos sobre su cintura de manera sensual, pero por los nervios o los tacones que llevaba, sufrió un cierto tropezón que sin querer, (bueno eso es lo que quiero yo pensar), calló en las rodillas de su ahijado.

- ¡Ay Randy, perdón.. éstos tacones, yo..

- ¡Cuidado Madrinita,- dijo abriendo los brazos y cobijándola.- Lo bueno que calló encima de mí, si no se hubiera golpeado su bellísimo cuerpo.- le dijo el atrevido recorriéndole levemente las manos por los muslos.

- ¡P-perdón Randy.. perdón, pero es que yo.. Que torpe fui.- dijo antes de levantarse sintiendo en sus glúteos el relieve de esa verga que la tenía tan acalorada.

Cuando ella trató de incorporarse, ese desgraciado ni tarde ni perezoso le metió la mano por entre medio de sus dos piernas sintiendo el calorcito que Mamá emanaba de su entrepierna, haciendo que ella diera un pequeño saltito incorporándose de inmediato quitándosele de encima. El muy cínico con una sonrisa la volteó a ver y colocando la punta de sus dedos en la nariz respiró ese aroma fruto de la intimidad de su Madrina.

- ¡Mhm..!!- el desgraciado atrevido parecía haber respirado el más fino de los perfumes.

Creí que Mamá por su fuerte carácter le escupiría un par de insultos a este niñato atrevido pero al contrario pareció agradarle, ya que sólo se quedó enrojecida sentada a su lado sin decir nada. Simplemente tomó su vaso y le dio un buen trago cómo si nada hubiese pasado. No sé si serían las bolitas que la tenían realmente excitada o en verdad se sentía atraída por este niñato que se creía irresistible. Pero cuando el Jr iba a seguir a paso firme con su conquista, su madre interrumpió:

- Moni, aquí está, mira.. te dije que te encontraría uno a tu medida. Y para Pedrito uno de Randy de cuando era más pequeño. Espero les sea de la medida.

- Ay gracias, Beatriz.. pero no te hubieras molestado.- dijo agradecida, pero no por las prendas de baño, si no por sacarla del bochornoso momento.

- No que va.. ¿Y tú qué esperas para ponerte tu bañador Randy?..

- ¡Ya voy Mamá.. sólo que estaba acompañando a mi bellísima Madrina. Ahorita regreso.

Cuando el tipo se dio el levantón no pudo disimular su erección, se le notaba claramente el terrible bulto que su Madrina le había provocado hace unos momentos con su improvisada actuación de modelaje. Pero antes de irse y al pasar por donde se encontraba mi Madre se giró de tal modo que al avanzar frente a ella tuviera de frente toda la visión de su virilidad dibujada en su pantalón y claro cuidado de que su Madre no se percatara de ello.

- Ahí mi niño, cómo ha crecido. Ya es todo un hombre, y se ve que te estima mucho, Mónica.- decía Beatriz al verlo alejándose.

- ¡Si, ya está muy grande.. ya es todo un hombre. Los niños crecen muy rápido.- respondió Mamá en doble sentido, intentando que con otro trago apagar un poco sus mejillas que se encontraban ardiendo.


Nos fuimos todos a la parte de trasera de la casa, dónde se encuentra una enorme alberca en forma de riñón, aún más grande que la que nosotros tenemos en casa. Yo con mi bañador de Randy (que por cierto me quedaba enorme) tanto que hasta tuve que darle varias vueltas a las cuerdas para evitar que no se me saliera. Pero con mucha alegría salí corriendo para poder echarme un buen chapuzón ya que el calor estaba insoportable.

Los primeros en entrar fuimos los hombres, lo cual el Jr no perdió la oportunidad de fanfarronear con su estilo de nadado, no lo hacía nada mal que de inmediato no tardó en darme unas “clasecitas”, porque según él había aprendido natación en unas de las principales Universidades de Canadá, cuna de grandes leyendas de la natación.

El tipo se creía que estaba en las olimpiadas chapoteando agua para todos lados, se esforzaba por lucirse siempre que tenía oportunidad. Cuando salió para colocarse sus gogles de profesional (según él), no pude dejar de notar su cuerpo, para que negarlo lo tenía muy atlético, con su abdomen bien definido y sus pectorales bien formados, se notaba que se mataba diariamente en el gimnasio, con su cabello rubio se creía modelo de marca deportiva el desgraciado. A mí la verdad la gente fantoche me cae muy mal, por eso no quería tener mucha relación con ese tipejo. Aunque lo que sea de cada quién el tipo tenía condición para nadar, ya que le dio cómo 3 vueltas a la alberca sin ningún problema.

En eso estábamos cuando salieron las dos Señoras de la casa, con su muy singular estilo para caminar, hasta parecía que estaban en pasarela ambas luciendo su traje de baño. Su amiga Beatriz vestía uno en negro muy elegante, con argollas doradas en los costados de la cadera con un pareo cubriéndole el vientre, sus lentes de sol y un sobrero de palma enorme para evitar el sol. En cambio mi Madre, traía uno azul marino muy juvenil, ya que era de la hermana menor de Randy, la cual también estudiaba en el extranjero, pero por alguna otra razón no pudo venir en esta ocasión.

Al llegar hasta la piscina, no había ni que debatir si quien llamaba más atención en el jardín de los Montes de Oca. Mamá parecía como una diosa griega de la belleza hecha mujer. Casi bloqueando por la sorpresa, me quedé con la boca abierta al observar la perfección de su cuerpo en ese traje de baño, que hasta no hace mucho se había presentado ante los ojos de aquel jardinero. Y no solo yo estaba impactado, volteé rápidamente hacía donde Randy estaba con cara de (¡No puede ser!), exclamando mentalmente, valorando el innegable alboroto que se le produjo vía hormonal al ver salir con ese escueto atuendo de baño a su exuberante Madrina.

Los maravillosos pechos de Beatriz no solo quedaban eclipsados por los de Mamá sino que su belleza también quedaba en ridículo cuando al rostro de ella se le sumaba un trasero de ensueño. Créanme que el Jr ni se inmutó con que yo estuviera a su lado viéndolo, era incapaz de retirar la mirada de aquella piel tan blanca y suave. Sus ojos recorrieron el cuerpo de su Madrina con un insano y nada fraternal interés. ¿Cómo es posible que Mamá se hubiese atrevido a colocarse tan ajustado atuendo?, pensé al contemplar sus contorneadas piernas y sus prominentes caderas buena parte desnudas porque la tela ni llegaba a cubrirle zonas nuevas.

- ¡Está buenísima..- creo que alcancé a escucharle decir a Randy mientras se mantenía a flote en el agua.

Sus miradas fueron tan poco discretas que Mamá no pudo evitar el ponerse como un tomate al sentir la manera con la que se deleitaba observándola. Y es que se miraba tan fresca, además la prenda la hacía lucir cómo una adolecente de bachillerato, pues al parecer el traje de baño era de un equipo de natación por las insignias que tenía bordadas sobre un pecho.

La desgracia era que al estar hecho para una adolecente el atuendo le quedaba bastante pequeño, ya que sus grandes pechos parecían casi querer romper los tirantes del bañador y sus caderas hacían estirar la tela al máximo. Además de sentirse incomoda ya que a cada rato se tenía que sacar la tela de la entrepierna y de los glúteos con los dedos al sentir como se le enterraba toda. Me imagino que se le metía por todos lados sin poder evitarlo y así cómo su amiga, optó por colocarse un pareo al igual para cubrirse un poco.

Tomó una toalla con la que colocó sobre la cama de sol antes de gritarme que fuera para ponerme bloqueador y de preguntarme si me había quedado el bañador. Randy salió de la piscina mientras se quedaba mirando descaradamente el contoneo de ese culo al traslucirse bajo el pareo. Sus nalgas duras y bien formadas eran una tentación irresistible de la que no podía resistirse el desgraciado, disfrutaba como un enano de la manera en que lo movía al estar preparando el camastro.

- Mamá, ¿no te vas a meter?..- preguntó Randy a su Madre.

- ¡Ay no mi amor, ..acabo de ir al salón de belleza y me cuidaron el cabello. Olvídalo, sólo tomaré sol.

- ¿Y usted Madrina?.. ¿no piensa entrar?- volteó a verla.

- Pues la verdad no tengo muchas ganas Randy, ..creo que mejor acompaño a tu Mamá a tomar sol.

Las dos hermosas señoras se postraron ante el rey sol en sus respectivas camas y vieron pasar la tarde bajo la brillante luz del medio día. Yo seguía feliz sintiendo esa refrescante agua por todo mi cuerpo, pero Randy no estuvo conforme con estar nadando con un chiquillo extrovertido cómo lo era yo. De momento salió del agua con su diminuto traje de baño color negro, luciendo sus pectorales cómo si de un modelo de revista se tratara y se aseguró de colocarse a la vista de su Madrina para empezar a secarse delicadamente con su toalla.

Este tipejo creía que con su cuerpo atlético podía enloquecer a cualquier mujer que tuviera la dicha de verlo desnudo. El desgraciado se movía y se colocaba en posiciones por demás sugerentes para poder llamar la atención de mi bella Madre. Yo la verdad estaba que me carcajeaba de sus fallidos intento, pero al voltear a ver a Mamá.. ¡No me lo podía creer. Efectivamente había caído en su trampa, ya que no perdía detalle de cómo su ahijado se secaba todas sus partes.. ¡Y que partes. Si el infeliz se aseguraba de repasarse la toalla por la entrepierna en repetidas ocasiones. 


Mamá situada de frente no perdía detalle de cómo su ahijado se pasaba y pasaba la toalla por su protuberante paquete. En eso sintió que ya había ganado la atención de su Madrina y rápidamente volteó a verla, pescándola con su vista en sus bien trabajados glúteos. Ella totalmente nerviosa trató de salir de esa mala situación volteando hacía dónde estaba su amiga para comentarle:

- ¡Q-que calor hace.. ¿v-verdad Beatriz?

- Si la verdad.. toma, ponte este bronceador. ¡Lo necesitas amiga.- le comentó Beatriz en tono de broma al ver la piel de Mamá como la nieve, sin imaginar que su amiga estaba ardiendo pero por culpa de su hijo.

Mamá tomó un poco de crema en sus manos para empezar a untársela en los brazos y piernas. Cuando en eso, el Jr no se hizo esperar, y usando una técnica trillada para conquistar se dirigió ella.

- ¿Le ayudo, Madrina?..

- ¿He?.. esté, no te molestes Randy, yo..- trató de decirle Mamá, pero el desgraciado rápidamente le quitó la crema y se la untó en las manos.

- No es ninguna molestia Madrina, ..haber, déjeme ayudarle.

El tipejo antes de que ella pudiera decir nada rápidamente le dejó caer unas gotitas sobre piernas y hombros y ya estaba untándoselo en el cuerpo. Mamá ya no supo que hacer, con cierta pena dejó que el Jr lo hiciera sin objetarle nada. Yo sabía que algo iba a ocurrir, ya que ese día ella había amanecido algo.. fogosa. Me pregunté si aún traía sus bolitas en la vagina, pero supuse que sería demasiado arriesgado para cargarlas con traje de baño. Seguramente se las habría quitado.

El tipo no paraba de charlar y tocarle las piernas, inmediatamente se le dibujó el tremendo bulto en el bañador. Y cuando quiso hablar con Beatriz, ella ya estaba completamente dormida. ¡Error.. con su Madre dormida ese mequetrefe tenía el camino libre para todo, ya que sólo me encontraba yo en los alrededores, pero eso no podría detenerle.

- Que tal Madrina.. ¿se lo estoy aplicando bien?- le preguntaba mientras le daba en los hombros, intentando ganar piel hacía sus senos.

- ¡Ahh, B-bien, pero ya me he aplicado un poco en los hombros y..

- Ni intente negarse Madrina, que entre otras cosas estoy aquí para cuidarlas. ¡Mira nada más como trae su piel.- fingió preocupado.

- ¡Uhm.. creo tienes razón, el ungüento me va a refrescar.

- Eso ni dudarlo Madrina, ..vamos acomódese mientras le aplicó este otro.

Mientras el Jr leía las etiquetas de varios pomos de bronceado tratando de hallar el más humectante, por mi parte cada vez me costaba más trabajo quitar mi vista hacía ellos, si seguía ahí seguro que me atraparían, por lo que opté en salir de la piscina totalmente empapado y dirigirme hacía ellos como si no supiese lo que estaba pasando. Me puse de pie delante de la cama de Mamá y dije:

- Mamá, ya me enfadé, me daré una ducha y me pondré mi ropa. Ahora regreso.

- ..B-bueno mi amor, ..¿pero qué baño usaras?- me preguntó ella.

La verdad que eso no lo había pensado.

- Que use el de mi cuarto Madrina.- enseguida se acomido.- No hay ningún problema.

- Gracias Randy eres muy amable, ..¿ya oíste Pedrito?, usa el de Randy. ¡Pero no toques nada de su habitación..- me advirtió.

- No se preocupe Madrina. ¡Mira Pedrito, ..en mi cuarto tengo varios juegos de video, si deseas puedes tomarlos el tiempo que gustes. No hay ningún problema en ello, ..mientras, yo platico con tu Mamá y sirve que no haces ruido y dejas dormir un poco a mi Mamá también.- me dijo el desgraciado cerrándome un ojo, con una amplia sonrisa en el rostro.

- Ya vez Pedrito, ..te dije que no te ibas aburrir mi amor. ¡Pero no andes de curioso.

- Bueno Mamá, ..al ratito regreso.

Me di la vuelta y me dirigí para adentro de la casa. Bueno eso quería que pensaran, pero no a bañarme si no que sólo fui por mi cámara, no podía perderme que es lo que intentaría ese desgraciado. Y la verdad es que no me agradaba en lo más mínimo que ese mequetrefe que se creía esculpido por dios estuviera cortejando a mi Mamy, pero me fascinaba las situaciones comprometidas en las que la metía, además ahí se encontraba Beatriz aunque dormida, ¿Que podría pasar?..


Mientras ellos dos charlaban, sin que se dieran cuenta me escabullí entre unas palmeras y unas motocicletas que se encontraban en la cochera, desde una ubicación cómoda y cercana podía ver sin ningún problema toda la piscina y dónde se encontraban ellos. Así que con mi cámara en mano le di zoom todo lo que daba y me dispuse a ver el espectáculo que significaba el cortejo de un ahijado a su Madrina, aunque ella fuera mi Madre.

- Madrina, ¿por qué no se da la vuelta para ponerle en la espalda?

- Esta bien Randy, pero solo un poco he..

Mamá se puso de pie para darse la vuelta, los nervios se me pusieron de punta cuando creía que se quitaría el pareo y quedaría boca abajo pero me equivoqué, se ajustó más el nudo y se ubicó boca abajo, estiró el pareo al máximo de forma que le cubría hasta debajo de los muslos, se la apretó entre las piernas para que no se le subiera; luego bajó un poco los tirantes descubriendo su espalda, y procuró tapar sus pechos con la toalla de la cama.

En breve el Jr se sentó junto a ella, bajó un poco más el pareo y un chorrito fresco de crema le hecho sobre la espalda. Acto seguido las suaves manos de su ahijado empezaron a distribuir el líquido por su dorso. Lo hacía despacio, alcanzando sus hombros y recorriendo sus yemas hacia abajo, al llegar a la parte media de mi espalda ella tuvo el primer respingo. Mamá siempre ha sido algo sensible y no pudo evitar un ligero gemido.

- ¡Ahhh..

- ¿Qué pasa, dolió Madrina?..

- No.. no… está bien así.

- Ok, entonces sigo..- decía trabajando sus manos pero su mirada estaba siempre sobre la curvatura que se veía debajo del pareo.

- Sí.. por favor.

- Le gusta así?..

- Sí.. si…

- Eso Madrina.. usted siga así. Relajadita..

Sus yemas continuaron paseándose por la espalda de mi Mamy, recorrían con suavidad su cintura, avanzaban por los costados. Ella las sentía fuertes, tibias, inquietas y sin poder evitarlo en varias ocasiones hasta se estremeció al contacto. El Jr estaba en la gloria acariciando ese cuerpo que tanto le enloquecía. Usando un poco más de humectante descendió acariciando parte de las caderas, entre subidas y bajadas desvió sus manos que intentaron llegar desde atrás al vientre de ella. Mamá poco a poco se iba relajando bajo esos estímulos, pero cuando esas manos rozaron con disimulo la frontera de su pubis. Volvió a gemir. Por más que quisiera evitarlo las sensaciones que le provocaban esas caricias a su cuerpo estaban despertando nuevamente el placer.

Pero en un arranque de sensatez, se apretó contra el colchón impidiéndole avanzar más.

- Tranquila Madrina.. tranquila, afloje.. afloje el cuerpecito.

El delicado masaje de aquellas manos juveniles le estaba haciendo volver a perder el juicio, que por más que se lo negara ella misma le estaba empezando a gustar lo que su ahijadito le hacía, como la tocaba y como aplicaba fuerza en las zonas necesarias. Solo cerró los ojos dejándose llevar. El Jr notaba su predisposición y la animaba con sus palabras.

- Así.. así, relajadita Madrina.. pero quítese el pareo para ponerle en las piernas.

- ¡Ahh.. si.- respondió con otro gemido.

Pensé que no lo haría y que le pediría que ya no le pusiera de nuevo, pero.. que equivocado estaba. Mamá se arrodilló en la cama y desató el nudo del pareo que traía en la cintura, mostrándole a su ahijadito uno de sus mejores atributos.

Frente al Jr. estaban esas anchas caderas que hacían que el bañador se mirara diminuto de la parte delantera, notándosele claramente dibujado el conejito abultado de su entrepierna, que si no fuera porque traía bien depilada la entrepierna seguramente sus dorados bellos de su pubis hubieran salido por los costados de lo diminuto que era.

Sin ningún pudor lanzó el pareo hacía su costado y lentamente se dio la vuelta mostrándole al hijo de su mejor amiga sus mejores encantos. Los ojos de este casi se le salen de las orbitas cuando miró de frente ese par de carnes rosadas que se tragaban sin ningún problema ese diminuto traje de baño. Mamá antes de recostarse con su mano izquierda trató de sacárselo pero le era imposible, sus exuberantes carnes parecían estar hambrientas porque por más que jalaba la tela estás se la volvían a tragar. 

Resignada por su inútil batalla dejó que la tela quedara incrustada en su raja y que su joven ahijado pudiera deleitarse sin ningún problema de sus rosados cachetes traseros, que en éstos momentos lo tenían hipnotizado.

- ¡Ay, este bañador que me queda algo chico.- decía intentando acomodarse la tela por todos lados.

- No se preocupe Madrina, ..el mío también lo está, ¡Mire..

El tipo se puso de pie y sin ningún reparo le enseñó a su Madrina el tremendo bulto que mantenía alojado en su ajustada prenda. ¿Qué le pasaba a este tipo? era un sinvergüenza, si yo desde lejos podía ver perfectamente cómo tenía su aparato reproductor doblado hacía un costado y tremendamente empalmado. Que si no fuera porque el bañador lo traía ajustadísimo seguramente la verga se le hubiera salido por uno de los costados. De lo que si estaba completamente seguro era de que mi Madre tenía mejor visión que yo de esa tranca, así que haciéndose la despistada tragando saliva y algo nerviosa se recostó sobre la cama para que el imberbe muchacho le colocara más crema.

- ¡Que piel tan suave tiene Madrina.. se nota que la cuida bastante.

Mamá no respondía, mantenía sus ojos cerrados sintiendo cómo esas manos volvían acariciando su espalda. Su ahijado humectaba toda su piel con ese bronceador sin quitar sus ojos en ese par de carnes rosadas que temblaban al más mínimo movimiento y de cómo la tela del bañador se perdía dentro de ellos.

- Madrina, le voy a mover un poco los tirantes de la parte de arriba.. para poder colocarle bronceador en los hombros. Así no le dejara marcas.- le dijo corriendo hacia abajo el cierre del bañador que tenía en la espalda.

Creí que eso si ella se lo impediría, pero lo único que hizo fue mover su dorada cabellera hacía un lado para que el tipejo aprovechado deslizara los dos tirantes por sus hombros sin ningún problema.

Ahí estaba mi Madre de nuevo, bocabajo con su pechera suelta y un chamaco calenturiento palpando cada centímetro de su cuerpo. El Jr realmente sabía lo que hacía, ya que ella estaba completamente rendida a sus carisias.

Luego Randy bajó a sus muslos, se untó un poco más de crema y empezó a recorrer todas sus largas piernas, desde la pantorrilla hasta casi llegar a las caderas, en varias ocasiones pude notar que casi llegaba a rozarle los glúteos, pero a Mamá al parecer no le molestaba, ya que en una ocasión hasta abrió un poquito más las piernas para facilitar el bronceado, a lo que Randy, eso lo vio cómo aceptación ya que sin ningún pudor subió a sus cachetes, y colocando un par de gotitas en cada glúteo empezó a esparcirlas por toda esa zona carnosa.

- ¡No Randy, espera..- trató de incorporarse ella.

- No se preocupe Madrina.. sabe, si no se coloca lo suficiente en esta zona luego se marca. Y luego sus pompitas se verán muy feas.. ¿y usted no quiere tener sus pompitas feas, verdad?

- ¡E-esté, no..

- ¡Ya ve, ..usted quédese tranquilita y paré más sus pompitas. Yo me encargaré de que eso no suceda.


¿Pero qué demonios pasaba con mi Madre?.. estaba totalmente entregada, y cómo si fuera cosa común de que su ahijado le estuviera tocando las nalgas, se volvió a recostar sobre la cama parando aún más su prominente trasero para que ese infeliz pudiera sobarlo sin ningún problema. Cosa que hizo el desgraciado. Sin perder tiempo y babeando casi por la boca volvió a colocar sus manos para deleitarse de esos dos jamones libres de imperfecciones que su linda Madrina poseía.

Con sus dos manos daba rienda suelta a palpar esas carnes rosadas que lo tenían empalmado desde hace un buen rato. El Jr ya con todo el descaro y con la aprobación de mi Madre agarraba los cachetes para masajearlos sin ningún pudor, los apretaba fuertemente dejando sus dedos marcados en cada carne. Y lo peor era que ella ni se quejaba, se mantenía con los ojos cerrados sin moverse.

En alguna ocasión hasta creí ver que se mordía los labios síntoma del placer que su ahijado le estaba brindando. El Jr estaba en la gloria, su Madrina se dejaba hacer lo que quisiera así que aprovechó para tomar cada cachete con cada mano y separarlos, dejando a su vista el pedazo de tela que tenía enterrada entre los glúteos, y hasta porque no, su rosadito anillo más adentro, el tesoro que cualquier hombre quisiera observar.

- ¡Ouchh.. no tan rudo, Randy.- se quejó por fin Mamá al sentir cómo le exprimían literalmente las nalgas.

- Tranquila Madrina, ..si no lo hago así, sus pompitas no van a quedar bien.- le decía el descarado.

El tipo más descarado todavía le daba explicaciones a Mamá de cómo debía sobarle las nalgas. En varias ocasiones miraba al Jr chuparse los labios cuando habría esos cachetes con las manos, seguro que se moría de ganas por colar entre esas tibias carnes su áspera lengua.

Ya cuando las sobadas se estaban haciendo demasiado descaradas y su Madrina no decía nada, Randy empezó a trabajar debajo del bañador con sus dedos, metía poco a poco los dedos debajo de la prenda sintiendo por completo la parte trasera de Mamá. Y al parecer le gustó tanto esa parte que de ahí ya no se movió, siguió amasando ese trasero sin ningún pudor, y nadie se lo iba a impedir.

Cuando volteó a ver a su Madrina se encontró con una mujer totalmente entregada, con sus ojos cerrados y sus mejillas coloradas, hasta parecía que ella se encontraba en trance, en otro mundo. Su rostro estaba desencajado y completamente ruborizado, sus labios temblaban ligeramente de excitación que le estaba dando ese infeliz fanfarrón.

Randy se dio cuenta de eso y dicho esto metió todas las manos por debajo del bañador, sobando ahora si con todas las ganas el culo de mi Madre. El desgraciado lo hacía con tal descaro, que en una de esas agarró los laterales de la tela y comenzó apártalos hacía un lado, para exponer su delicia entrepierna. Debajo ese bañador azul se escondía un bien cuidado triangulo de bellos dorados que permitía una perfecta visión de su sexo.

En cuanto Randy observó esa vagina jugosa y tan bien cuidada no perdió el tiempo en sentir con sus dedos los labios inferiores. Mamá lanzó un pequeño quejidito que rápidamente ahogó en sus manos para no despertar a su amiga que descansaba a su lado.

- ¡Mghh.. ¡No Randy, nooo.- dijo débilmente.

- Tranquila Madrina.. si se ve que le ha gustado. Además, usted no es la única que se encuentra así, ¡Mire..

¡El tipo se volvió a parar justo delante de ella exponiéndole su tremendo bulto casi en la cara.. Mamá se quedó ida por unos momentos contemplando ese nado que trataba de explotar por salir de esa ajustada tela. Ella volvió a decirle que no, que parara de inmediato. Creí que todo acabaría en eso, que mi Madre no llegaría más lejos con su ahijado atrevido. Ante todo esto era una mujer de principios con una reputación que cuidar, no se dejaría hacer por este niñato presumido.

Ella le insistía que no, que se detuviera, que eso no estaba bien, estuvo a punto de ponerse de pie y marcharse pero el Jr le tomó la mano y se la colocó en el bulto para que le sintiera su cosa palpitante. La reacción de mi Mamá fue quitar la mano inmediatamente, asustándose. Pero Randy no iba a dejar las cosas así, ya estaba súper caliente. Lo que hizo fue volver a meter su mano aprovechando que mi Madre seguía de espaldas y así con sus piernas abiertas volvió a tocarle la entrepierna ya sin ningún temor a la reacción de ella.

- Tranquila Madrina.. usted quédese quietecita así bocabajo. Yo me encargare de todo.- le dijo de manera muy tranquila.

- ¡No, no Randy.. t-tú eres mi ahijado. ¡Esto está mal, ¡Noo..

- ¿Mal?.. eso no dice su cosita. ¡Mire, la tiene empapadísima, Madrina.- le dijo mostrándole ambos dedos de su mano, embadurnados de sus propios fluidos vaginales.

El tipo mientras hablada no paraba de masajearle la vagina a mi Madre con la mano, ella lo miraba volteando hacía atrás sintiendo esos dedos que se movían en su entrepierna. Esas carisias después de nos segundos la fueron debilitando, poco a poco fueron tumbando esa resistencia de ética y de moral que ella tanto presumía. De repente de sus labios salió otro quejidito, que sin dejar de verlo con esos hermosos ojos azules le imploraba que no siguiera, pero sus labios temblorosos y su cara desencajada le imploraban que no se detuviera. 

El Jr, empujó más su mano entre las carnosidades de su Madrina, haciendo que ella ahogara otro gemido entre sus manos, lo que me dijo que seguramente este desgraciado ya le había metido un par de dedos en el interior. Los dos tenían la vista fija el uno con el otro, y a cada arremetida de dedo que le daba, ella habría su boca quejándose del tremendo placer que la tenía sintiendo. Mamá ya no dejaba de gemir débilmente, su barrera se había derrumbado, ese maldito fanfarrón la había llevado a dónde quería, tenía a su linda Madrina gimiendo cómo a una cualquiera.

- ¡Aah!! R-Randy por dios, para.. ¡Mhgg..- alcanzó a decir mordiéndose los labios.

- Madrina, pero si ya está a tope.. ¡Mire cómo me ha dejado los dedos..

Cuando el tipo sacó su mano de la entrepierna, ¡Está se encontraba empapadísima del néctar de mi Madre, frotó sus dedos cómo sintiendo la consistencia del fluido y la olfateo disfrutando de los penetrantes olores hormonales de la amiga de su madre.

- ¡Mhm.. ¡Huele deliciosa Madrina.. tenga, huélase usted misma.

Acercó la mano para que Mamá respirara su propio hedor de hembra en celo, lo que inmediatamente ella pudo constatar que estaba sobre excitada, que su cuerpo estaba hirviendo por dentro y se encontraba lista para ser poseída. Pero lo que después hizo ella me dejó sin palabras.. con todo el descaro e irreconocible para mí, ella también estiró su mano para tocarle el bulto a su ahijado.

Y así, con la cara transformada en esa mujer que yo desconocía, salía esa hembra ansiosa de verga del interior de mi Mamy. Nuevamente desaparecía la Sra Tapia y salía la Sra Puta cómo le había denominado el Sr Vaez. Esa cerda que daba rienda suelta a cualquier macho salía nuevamente a flote. Se había doblegado a las carisias de su ahijado haciendo que este se fuera a las nubes al sentir esas delicadas manos masajear su gran falo.

- ¡Oohh.. ¡Así Madrina, que bien la toca.. siga agarrándola, nadie se va a enterar.

En eso estaban cuando por fin Beatriz despertó, salvando momentáneamente a mi Mamy..

- Ay, me quedé bien dormida.. Mónica, ¿ya te metiste a nadar?- habló medio somnolienta.

- ¡No, no Beatriz, aún no.. s-seguía tomando sol.

Que risa me dio el Jr con su verga a reventar. Se levantó discretamente y se dirigió hacia la alberca. Tuvo que resignarse a un chapuzón de agua helada para bajarse la calentura, ya que gracias a su Madre mi Mamy no cometió otra tontería. Pero la risa me duraría poco, porque después de un rato me daría cuenta de lo equivocado que estaba..


- ¡Vamos Madrina.. está muy rica el agua, anímese.- le volvió a insistir el Jr desde el agua.

El tipo empezó a echarle agua a mi Madre con la mano queriendo jugar. 

- ¡Jjiji.. ¡Randy no.. para, para, ya por favor.

- ¡Ande Madrina, por favor.. si ya se mojó.

- Bueno, está bien.. pero sólo un ratito, enseguida me voy a salir.- aceptó viendo la insistencia del muchacho.

- Sí, hombre, venga.

Mamá se puso de pie abandonando la cama de sol y con mucho trabajo trató de acomodarse su tremendo par de pechos dentro del bañador. Y es que con esa prenda juvenil se le veían mucho más grandes de lo normal, como recordaran ella cuenta con dos poderosas razones de tamaño 36C que hacían difícil centrarse en sus ojos, y es que estás parecían tener vida propia saliéndosele por los costados. Con mucha audacia logró aprisionarlas de nuevo en la ajustada prenda que parecían querer reventar la tela del bañador.

Terminando de acomodarse los tirantes se dirigió hacia la piscina dispuesta a echarse un buen chapuzón con su ahijado, dándole a este una completa visión de todo su estilizado cuerpo como si se tratara de aquellas modelos famosas de la serie salvavidas, que impaciente esperaba a su Madrina dentro de esa tibia y cristalina agua refrescante.

Cuando caminaba, con su mano derecha peleaba por sacarse el traje de baño de la cola ante la mirada risueña del Jr, ya que el infeliz por la tremenda manoseada que le había dado hace unos minutos se la había retacado aún más entre sus exuberantes carnes.

Ya con Beatriz despierta sabía que ya no pasaría nada, así que salí de mi escondite entre los vehículos y me fui a dar una ducha porque seguía empapado. En la regadera aproveché para pajearme con todas esas imágenes frescas que aún tenía en mi mente. Completamente relajado y bien fresco aparecí de nuevo en escena cómo si nada hubiese pasado.

- ¿Ya te metiste, Mamá?- dije para disimular mi presencia.

- ¡Si mi amor.. está muy rica el agua, ¿No quieres volverte a meter?

- No Mamá, ..ya estoy limpio, además muy cansado. Mejor jugaré con rocky un rato.

Rocky era un perro de la raza de pelea muy lindo bastante juguetón, así que me distraje con él jugando a la pelota, aunque de vez en cuando volteaba hacía la piscina para ver si éstos dos no hacían algo extraño, pero con Beatriz de frente no creería que lo intentaran de nuevo, ¿o sí?..

Randy haciendo uso de sus mejores técnicas de natación hacía que ella no le quitara la vista a sus músculos, que entre risa y risa aprovechaban para rosarse el cuerpo debajo del agua.

Se pasaron un buen rato carcajeándose y jugando, Mamá parecía adolecente dejándose llevar por los juegos infantiles de su ahijado. En ocasiones se sumergía por un buen tiempo apareciendo muy cerca de ella, estoy seguro que en algunas de esas ocasiones seguro le metió mano por debajo del agua, ya que ella mostraba un rostro pícaro y sus ya conocidas mejillas sonrojadas, síntoma de su excitación y de coqueteo.

Ahí me encontraba yo, bien entretenido con Rocky cuando de repente sin querer la pelota rodo y cayó en la piscina, corrí para tratar de sacarla sin percatarme de lo que sucedía en esos momentos. Mientras ellos estaban en la orilla muy juntitos, según platicando con Beatriz.. ¡Por debajo del agua Mamá tenía su mano dentro del bañador del Jr masajeándole su cosa.

Estaban tan emocionados que sólo se cuidaron de que Beatriz no se percatara, pero no del pequeño Pedrito, que por los últimos sucesos que habían acontecido ya no se me escapaba nada. La cínica Sra Tapia mantenía una sonrisa con su amiga mientras que por debajo del agua tenía bien agarrado a Randy de su aparato, cómo sólo tenían el torso fuera del agua Beatriz no sabía que estaba sucediendo frente a sus propias narices.

En varias ocasiones Mamá volteó a verme pero yo con mi gran audacia que había adquirido en estos últimos meses, rápidamente me hacía el despistado y cómo que no sabía nada trataba de agarrar la pelota del agua. Ella completamente segura que nadie los observaba seguía bien agarrada de la maravillosa verga de su ahijado.

Tomé la pelota y se la lancé al perro terminando con el juego, creo que ahora se pondrían las cosas más interesantes. Así que ya sabiendo lo que este par de descarados hacían bajo el agua, fui y me senté en la cama dónde Mamá había estado reposando, quedando a un lado de Beatriz y de frente a ellos.

Mi Madre había perdido la total vergüenza como mujer respetable, mira que hablar descaradamente con su amiga mientras le sobaba la verga a su ahijado bajo el agua. La verdad me preguntaba hasta dónde más serían capaz de llegar sus descaros, en éstos últimos meses había dado un cambio rotundo en su vida, de aquella mujer que estaba entregada a su Esposo y a su hijo ya no quedaba casi nada, ahora era una sacada, una mujer que no le importaba dejarse llevar por la pasión de un chiquillo, ese muchacho fruto de su mejor amiga, ese chamaco prepotente y presumido que podía ser su hijo por la edad.

Con una pícara sonrisa de adolecente estúpida que no quitaba de su rostro seguía ahí, frotando con sus manos esa estaca de carne y venas que para ella ya no era la de su ahijado, si no que era la de un macho que estaba dispuesta a gozar y dejarse llevar.

Ahí estaban las dos flamantes señoras platicando, cuando en eso dijo Randy:

- Mamá, ¿podrías por favor traernos unas bebidas?, ..ya que con la nadada y el calor, me estoy deshidratando.

- ¿Para ti también, Mónica?- dijo poniéndose de pie.

- ¡Si, si por favor Beatriz.. pero con mucho hielo.

Cuando Beatriz se dirigió hacia la casa, ellos dos se me quedaron viendo.

- Pedrito, ¿porque no ayudas a mi Madre con los vasos?

- ¡Si Pedrito.. porque no ayudas a Beatriz con los tragos, ¡siiií!.. Ándale amorcito lindo.

Como ya sabía, este par de descarados querían privacidad. Así que sin más y decepcionándome cada vez de los descaros de mi Mamy, salí corriendo hacía la casa, pero no hacía dentro como ellos querían, sino que me quedé observando desde una esquina de la casa entre unos maseteros. Y cuando vieron que nadie los observaba, Randy le dijo una serie de cosas al oído haciendo que ella se sonrojara cómo una chiquilla acortejada.

Sin perder para nada el tiempo el Jr le tomó un pecho a Mamá por encima del traje de baño, tactando la dureza de su seno y acariciando el pezón que ya se figuraba por encima de la tela.

Ella sólo se reía como niña tonta y seguía escuchando las cosas que su ahijado le decía a la oreja, cuando sintió la otra mano tocarla por debajo del agua abrió ligeramente los labios dejando salir un pequeño gemido de excitación. El Jr se colocó detrás de Mamá y empezó a saborearle el cuello con mucha pasión, ella cerró los ojos e inclinó su cabeza hacía atrás dominada por el placer que le estaba dando ese chiquillo fanfarrón, que parecía derretirse bajo sus caricias, olvidándose por completo del lugar dónde se hallaban y del riesgo que corrían si Beatriz o supuestamente yo si volvíamos.

El infeliz fanfarrón sabía cómo tocar una mujer, cómo él decía tenía mucha experiencia con mujeres y sabía cómo desbocar a cualquier hembra con sus caricias. Con sus manos recorría el escultural cuerpo de su Madrina, de arriba abajo haciendo que ella casi bramara de placer; con los labios devoraba su cuello hasta que ella misma y llevada por el placer buscó los labios de su ahijado hacía atrás. Cerrando los ojos y entreabriendo la boca para que su besador tuviera libertad de colar entre los labios su vivaz lengua adolecente, que parecía devorar la suya en una feroz batalla dentro de su boca.

- Están preciosas así al natural Madrina, jamás debería cubrirlos.- le decía mientras le besaba el cuello, refiriéndose a sus pechos.

- ¡Aah.. Randy, esto puede ser peligroso.

- ¡Madrina me tiene loco, 15 min es suficiente para lo que le quiero hacer.. ¿o es que no le gusta lo que le estoy haciendo?- preguntó mientras plantaba la mirada en sus senos desde detrás.

El desgraciado había dado en el clavo, a Mamá le excitaban sus miradas, y le gustaba por alguna razón su descaro al abordarla de esa forma, pero haciendo un gesto de indiferencia le respondió:

- Randy por dios.. no vas a intentar nada. Solo es que, no sé..

- Justamente eso me preguntaba.. siempre me pareció una mujer decidida, de carácter y de pronto al quedarnos solos se inhibe.. me atrevo a decir que hora mismo parece nerviosa.

Y claro que estaba nerviosa, lo tenía justo detrás, apuntalándole con su cosa debajo del agua, con aquella piel dorada de adolecente fornido que alimentaba sus fantasías, con aquellos labios carnosos que le provocaban probar, con esa mirada incitante con la que se paseaba por su cuerpo, para terminar clavándose en sus pechos excitados.

- ¿Nerviosa yo?, por favor!!

- Sí, nerviosa.. hace un rato cuando te aplicaba el humectante, te inquietó que te tocara.. te mojaste, aun puedo percibir tu olor en mis dedos.

- No me gusta lo que insinúas, creo que te estas.. confundiendo.

- Madrina.. Mónica.. quiero pensar que no estoy confundido, es más yo no temo reconocer que me inquietas, que me inquietas demasiado Madrina, cuando me mira, cuando sonríe, cuando su mirada baja aquí a mi bulto.

- ¡Randy.. yo no.

- No lo niegue Madrina, la he descubierto mirándome esto desde que llegó..- dijo al momento que le apuntalaba con la cadera.- Varias veces, y yo.. siento que me muero cuando me lo toca.. con esos largos dedos con los que hace un rato me lo acariciabas frente a mi Madre.. frente a tu amiga. ¿Querías provocarme verdad? Lo lograste Madrina, ahora solo quiero que sea mía.

Mamá parecía estar en otro mundo, su ahijado con sus dos manos ya por dentro de su bañador apretaba con fuerza aquellos pezones y senos que me habían alimentado en mis primeros meses de vida. Ella sólo se retorcía y guiaba con sus manos las caricias de ese niñato que parecía ser un pulpo, tocando cada centímetro de esa piel firme y suave que su Madrina le dejaba.

- Ran.. Randy .. no sigas..- dijo casi sin aliento.

- Te prometo que nunca te volveré a decir nada si al meter mis dedos dentro de ti no gimes.. pero si lo haces y estás mojada como lo imagino, no dejaré que te escapes de aquí sin llevarte una buena revolcada hasta que me pidas que pare.

Mamá no respondía, ya no tenía fuerzas para objetar nada. Y él continuó:

- Sé que no solo son tus pezones los que te traicionan, también sé que tu bañador está húmedo y no precisamente por estar debajo del agua, ¿verdad?.. te pones húmeda por mí.. cuando te miro, cuando te hablo, y mucho más ahora que sabes que nadie me la pone como tú.. así de dura.. así de inquieta.. así de necesitada.

- ¡Ahh.. Randy..

Mi pene reaccionó sin importar que se tratara de mi Madre con ese tipo que me caía al hígado, y es que ese infeliz ya había logrado sacarle los pechos por los costados del traje, dejando libres esas ubres mamarias blancas adornadas por esos pezones pequeños y rosados.

No soporté más y me metí la mano dentro de mis shorts para tocarme. Las escenas eran de infarto. Mamá trataba de aferrarse a la orilla con una mano mientras que con la otra dirigía las manos del Jr que se desbarataban tocando tanta carne blanda.

En eso observé cómo el tipejo bajó su mano derecha y la metió bajo el agua haciendo movimientos que supuse se había bajado el bañador. Cuando volví a ver el rostro de Mamá estaba sorprendida, ya que seguramente Randy le estaba pasando su cosa por entre las piernas para que ella pudiera notarlo.

- ¿Madrina está caliente, verdad?.. lo que necesita es no hacer el amor, solo coger.. cogeremos como dos locos, como dos enfermos, como dos animales. Muéstreme Madrina.. muéstreme que quiere hacerlo conmigo.

Mamá tenía el cuerpo ya muy caliente, se mordía los labios totalmente excitada y sentía como perdía fuerzas en sus brazos por sostenerse a la orilla; su sexo definitivamente quería albergarlo; eran demasiado atractivo para negarse, su ahijado le producía miles de fantasías que no había hecho realidad.

Con suavidad se fue dando la vuelta para quedar frente a él aceptándolo, dejándose hacer todo lo que ese fanfarrón pervertido deseara. Y mientras le miraba a los ojos empezó a masajéalo por debajo del agua de arriba abajo. Abrió sus piernas abrazando la totalidad de su cintura, contentándolo con las suaves caricias de sus pechos que se los había puesto prácticamente en la cara.

Randy ahora solo la contemplaba sin decir palabra, disfrutaba de la caricia insana que le regalaba su Madrina con los pechos mientras no perdía detalle de como las piernas y la cadera con una ligera oscilación le mostraban que su sexo necesitaba de su ardor.

- .. Randy.- susurró.

Y mientras ella restregaba los pechos sobre el rostro de su ahijado, ubicado frente si, deslizó su mano entre las ingles, ubicándose el miembro entre las piernas, notando la verga dura y palpitante presionando su sexo. De momento pensé que se pondrían a coger como loco dentro del agua mientras tuvieran tiempo, pero simplemente observaba el brazo de mi Mamy subir y bajar dentro del agua, lo que me decía que lo seguía masturbando. De modo que podía ver el inicio de sus nalgas por fuera del agua siendo manoseadas por las manos del Jr.

Mamá ya se encontraba perdida por la caliente situación, quería que el chico sintiera la forma y el relieve de su vulva con el frote mismo de su intimidad, que supiera que ella también podría ser una mujer ardiente, que aun a su edad, podría competir contra cualquiera de sus aventurillas adolecentes, una mujer atractiva y sensual que lo volvería loco sin siquiera llegar a penetrarla.

Malicioso, el desgraciado deslizó las manos por las nalgas, jugando con los bordes del traje de baño, metiéndoselas dentro de la raja. Las rosadas carnes de mi Mamy salían por fuera del agua, que culminaba con la tela toda metida entre las nalgas, con sus cachetes sobresaliendo de los bordes. Apenas presionó la tela hacía arriba, ella se estremeció, y más aún cuando su ahijado sujetó los bordes de las piernas y se la retacó a modo de tanga.

Ahí se encontraba Mamá nuevamente, con el culo ligeramente por fuera del agua, mostrando sus cachetes blancos en todo su esplendor. Blancos, pomposos y de una piel muy suave que se antojaba pellizcar.

Pero de pronto, Mamá pelo los ojos observándolo sin moverse, quedándose quieta por unos segundos cuando sintió la primera estocada de su ahijado, que con un pequeño brinquito me dijo que este ya pretendía querer llegar más todavía. Afortunadamente ella, con algo de coherencia si se le puede llamar a eso, con señas solo de su cabeza le dijo que no, que podría llegar su Madre, a lo que Randy con una sonrisa malévola se sumergió bajo el agua desapareciendo de mi vista. Yo sólo podía ver a Mamá con sus pechos al aire fuera de la piscina, pero cuando reaccionó con otro brinquito me dijo que seguro el infeliz estaba haciéndole algo por bajo el agua.

Al ver el rostro de Mamá cómo se desdibujaba cerrando sus ojos y cómo se agarraba fuertemente de la loseta de la orilla, me dijo que este desgraciado estaba chupándole la vagina por debajo el agua.


Mi Madre llevada por la lujuria y la excitación que su ahijado le producía en su entrepierna, se daba la vuelta y con sus manos trataba de sujetarse de la orilla de la piscina retorciéndose de gozo, que si no fuera por el azulejo del suelo seguro que habría dejado marcas de sus uñas por toda la orilla.

¡Realmente este hijo de puta sabía nadar.. ya que llevaba un par de minutos sin salir a tomar aire, mientras su Madrina se desbarataba en el exterior mordiéndose una de sus manos para no exclamar su gozo; de su bolso se escuchó el sonido de su teléfono que tenía una llamada.

- ¡Aah!, ¡Ah!.. ¡Esp..espera Randyyy! ¡Mhm..

Mamá se removió y con sus manos intentaba alejar la cabeza de ese tipo para librar su entrepierna.

- ¡Que, ¿qué pasa?..- le preguntó al momento de sacar la cabeza del agua.- ¿No te gusta?..

- No, no es eso.. ¡Aah.. mi teléfono está sonando.

- No se preocupe Madrina, ..yo voy por él.

El Jr. salió sin ningún pudor del agua con su tremenda erección doblada hacía un costado, volteó a ver a Mamá con una cara de sorprendido y una sonrisa extraña, lo cual mi Madre le correspondió, pero rápidamente recordó el porqué de su inquietante sonrisa. En su bolso había guardado ni más ni menos que sus bolitas chinas, aún cubiertas de su singular aroma a hembra en celo. Cuando quiso reaccionar para decirle al Jr que no abriera su bolso, este exclamó:

- ¡Vaya Madrina, pero si mira.. no sabía que le gustaran estás cosas.

Randy con una cara de sorpresa pero con gran alegría le enseñaba a su hermosa Madrina cómo esas bolas chinas colgaban de sus dedos.

- ¡E-este.. n-no es lo que parece Randy, mira yo..

- ¿No?.. no ahí porque disculparse Madrina, ..esto es muy normal para las hembras fogosas cómo usted. Además.. usted tiene un cuerpo de diosa y lo tiene que satisfacer, ¿no es así?..

- A-ay, qué pena contigo Randy, ..que vas a decir de mí.- respondía Mamá roja de vergüenza.

- Nada Madrina, nada que va.. ahora creo que se me ha ocurrido algo ¡Ja, ja, ja..

- ¡Randy, mi teléfono sigue sonando.

- ¡Perdón Madrina, ..aquí tiene.

Enseguida Randy se volvió a meter a la piscina y se colocó nuevamente detrás de Mamá, y con una sonrisa de niño travieso me percaté de cuál eran sus intenciones; mientras Mamá hablaba con lo que me pareció que era mi tía Cesy, el pervertido y atrevido de su ahijado le movía el bañador por un lado y le decía al oído.

- Dónde las quiere, Madrina.. ¿por el frente, o por atrás?..

Mamá sintió una suave presión en su ano, no podía responderle ya que estaba en línea con mi tía; pero este niñato al parecer quería metérselas por la retaguardia porque ella abrió los ojos y aumentando el tono de voz dijo:

- ¡Ah, ay.. ¡frente, enfrente..

Lo que Randy entendió perfectamente, y con la sonrisa malévola las cambio de lugar, a lo que Mamá tuvo que explicarle a mi tía eso de enfrente. Se la sacó con que yo andaba ayudándole acomodar unos muebles en su recamara. Enseguida sintió que la primera pelotita entraba dentro de ella, lo que le decía que aún faltaban otras dos. Entonces comprendió con dificultad que se encontraba haciendo presión con la orilla de la piscina. Una segunda bola intentó entrar, definitivamente era más grande que la primera. Tuvieron que usar más presión para hacerlo y aquello cada vez le causaba más incomodidad.

Entró la segunda. Intentó mover la cabeza para decirle que se detuviera, pero le fue imposible, el desgraciado estaba divertido con lo que le hacía a su Madrina. Este estaba en la gloria desapareciendo las bolitas en su Madrina, la verdad que esto era muy morboso, ya que mientras su Madrina hablaba con su hermana por teléfono, el Jr ya le había metido la tercer bolita por la vagina. Mamá nunca se lo hubiera imaginado cuando decidió salir de la casa con tales artilugios.

- ¿Y-y cuando regresas, Cesy? ..¡Ayy ¡espera.. ¡espera..

Mamá estaba en una situación bastante incomoda, mientras hablaba con su hermana el perverso y aprovechado de su ahijadito no dejaba de empujar las bolas en su interior, haciendo que ella soltara palabras incoherentes de lo que estaba hablando con mi tía, haciendo que tuviera que dar más explicaciones de lo que pasaba.

- No, nada Cesy.. es que Pedrito no puede acomodar ese mueblecito, ¿p-puedes creer?

Intentó estirar los brazos para detenerlo pero le fue imposible, ya que el muy cabrón se la sujetó y la presionó más contra el borde. Entró la tercera y penúltima pelotita, cada vez necesitaba meterlas con más fuerza, cada vez incomodaba más a mi Mamá.

Cuando el desgraciado quiso empujar la última bola en su interior, digo que era la última por la cara que hacía Mamá cada vez que le metía una, pude contar 3 muecas de su rostro y el juguetito sólo tenía 4 bolitas. Mamá como último recurso simplemente movía las caderas queriéndoselas acomodar, que al parecer la última le estaba causando algunos problemitas, ya que Randy se esforzaba por sambutírsela.

- ¡Aah.. ¡No, no entra, ..¡Ah, ahí, ya, ¡yaaahh!

Completamente satisfecho el chamaco le dio un cariñoso beso en su mejilla y le movía las caderas mordiéndose los labios por la excitación de ver a su Madrina en tal situación.

- N-nada Cesy, ..ya quedó en su lugar ..¡el mueble, ¡Jijiji..

Escuché detrás de mí cómo se aproximaba Beatriz con las bebidas, rápidamente me apresure a cerrarle el paso.

- ¿Le ayudo señora Beatriz?

- Ah, qué bueno eres Pedrito, ..eres muy amable.

Con los vasos en las manos le iba sacando plática a la Señora Beatriz con la voz un tanto fuerte, para que éstos dos se desprendieran de lo que estaban haciendo y así no fueran a ser sorprendidos por ella. (Lo que tenía que hacer por los descaros de mi Madre)

- ¡Aquí tienen los tragos.. salgan, ¿o se los piensan tomar ahí dentro?

- Creo Mamá, que ya tuvimos suficiente de tanta agua.. ¿salimos Madrina?

- ¡E-este.. si, si claro ahijado. Ya, ya fue suficiente.

Mamá le pelo unos ojos a Randy cómo diciéndole que cómo carajos iba a salir con las bolitas en su interior y con ese traje de baño tan incómodo, pero el infeliz ni se inmutó, si no que con su risa traviesa salió de la piscina dejando a su Madrina en esa situación tan incómoda y comprometida delante de su mejor amiga. Ella tuvo que ingeniárselas debajo del agua para acomodar todo rastro de lo que traía entre medio de las piernas. Cuando salió del agua no perdí detalle del traje de baño de Mamá, ya que estaba un poco movido de la parte del frente, dejando a la vista buena parte de su triangulo rojizo de pelos recortados de su entrepierna.

- ¡Ay, p-perdón.. espero que no se haya visto algo ¡Jijiji..- dijo Mamá ruborizada.

- ¡Ay Mónica, no conocía tu corte.. de pelo ¡Ji ji ji..

- Ah cómo serás Beatriz, ..que va a decir mi ahijado. Lo que pasa es que tu bañador me queda demasiado pequeño.- dijo esto sacándose la tela de sus glúteos.

- No te preocupes amiga.. no se vio nada ¡Ji ji ji..

Mamá se sintió un poco aliviada de que su amiga sólo le hubiera visto su fina mata de pelos y no parte de sus juguetitos que traía incluidos dentro, ya que yéndonos no tan lejos esta mañana la había sorprendido con los que tiene en su cuarto. Después nos fuimos al interior de la casa para que pudieran ducharse para la cena, pero antes de que Mamá pudiera meterse a la ducha de la recamara de su amiga, escuché claramente lo que el desgraciado Randy le dijo:

- ¡Se las vuelve a colocar, Madrina..

- ¿Que Randy?, ¿de qué hablas?..- preguntó Beatriz algo intrigada.

- Nada Mamá.. de los aretes de mi Madrina. ¡Se le miraban muy monos..

- ¡Ay hijo.. yo tengo unos parecidos, ¿porque no me dices eso a mí que soy tu Madre?

- ¡Ay Mamá, ..porque tú eres mi Mamá y no ocupo decirte nada, ¡Ya que siempre estás bellísima..

Este tipo sabía sacárselas todas, sabía cómo halagar a las mujeres y tratarlas bien, era todo un Don Juan en el arte de la seducción y el romance, lástima que en esta ocasión una de sus víctimas era ni más ni menos que mi Progenitora.


Ya en la cena las cosas se pusieron mucho peores, recuerdo que por alguna razón tuve el atrevimiento de pedirle un poco de crema a Randy, pero el desgraciado sólo miraba a mi Madre fijamente, con esa sonrisa que había estado usando todo el día mientras la manoseaba; Mamá permanecía muy tensa, cómo hipnotizada, cuando iba a tocarle el brazo al Jr para solicitarle la crema, observé, con sorpresa, que algo se movía debajo del mantel y que el desgraciado sentado a su izquierda, tenía su mano derecha escondida debajo de la mesa. 

Mi Madre parecía ida, me eché un poco para atrás, y sin llamar la atención, miré disimuladamente de nuevo, en busca de la mano, pero no se veía nada. Se me ocurrió levantarme con la excusa de tomar yo mismo la crema que había en una mesa auxiliar detrás de mí y disimuladamente, dejé que se me cayera la servilleta que tenía entre mis piernas. Al volver a sentarme, me agaché con el pretexto de recoger la servilleta y vi perfectamente cómo el pervertido estaba acariciando con su mano el interior de uno de los muslos de mi Mamá. Me puse nerviosísimo, no sabía qué hacer, me hervía la sangre porque no soportaba que el desgraciado fanfarrón estuviera manoseando a mi Madre a escaso un metro de mí. Pero por otra parte, también me molestaba y me sorprendía que ella no rechazara su atrevimiento.

Empezaron a servir el otro platillo y todos nos levantamos para brindar por el regreso de ese desgraciado. Volvimos a sentarnos y yo seguía sin perder detalle del asunto. Me quedé de piedra cuando al sentarse de nuevo, vi a Mamá cómo volvía a extender cuidadosamente el mantel para que le tapara el máximo posible sus piernas. Estaba claro que ella aceptaba el magreo que le estaba propinando su ahijado y no sólo eso, sino que pedía más.

El tipo metió de nuevo su mano bajo el mantel, hasta que al rato mi Madre se empezó a poner muy colorada y tomaba agua en reiteradas ocasiones para calmarse. Yo la miraba en la cena bastante excitada, eso quería decir que si en definitiva el desgraciado se estaba dando un banquete frente a nosotros, ya que sus mejillas la delataban y no pasó desapercibido por su amiga que de inmediato le comentó:

- ¡Mónica.. ¿t-te pasa algo? Estás muy chapeteada ..

- No, no, nada Bea.. ¡ah-a lo mejor me quemó el sol en un descuido.

- No te preocupes amiga.. tengo una crema buenísima para las quemaduras de sol. Deja te la traigo.

Beatriz fue a buscar la crema, dejándonos a los 3 sentados en la mesa mientras comíamos..

- Si Madrina.. esta algo colorada. ¿Será por el sol?, ¿o por las bolitas que se comió? ¡Ja, ja, ja..

Mamá casi se ahoga al escuchar el comentario de su ahijado, me volteó a ver por si yo tenía alguna reacción, pero según ella yo no tenía ni la mínima idea de lo que hablaban. Así que se me ocurrió una idea para darle una lección.

- ¿Cuáles bolitas, Mamá?..- dije haciéndome el ingenuo.

Nuevamente mi Madre casi escupe el trago que le había dado a la copa. Con algo de nerviosismo y la sínica carcajada de su ahijado me contestó:

- N-nada cariño.. los jitomates, si los jitomates. De eso habla Randy.

- ¡Si Pedrito.. los jitomates que se comió tu Mamá. ¡Se ve que le encantan.. ¡Je je je..- me soltó el desgraciado.

El tipo al parecer le estaba gustando ese jueguito que estaba teniendo con su Madrina, le gustaba ponerla en situaciones bastante comprometidas, aumentando así más su excitación.

La tarde pasó y afortunadamente ya no sucedió nada más extraño, pero yo notaba cómo Randy andaba inquieto, y no era para más, imaginándose cómo esas bolitas tenían deshaciendo a su Madrina por dentro. Además, con el tremendo faje que le habían puesto en la mesa frente a nosotros estaba cómo braza; así que toda la tarde aprovechaba para tirarle indirectas que su Madre ni se las olía.

En charlas, vino y carcajadas se pasó la tarde, yo miraba a Mamá ya un poco pasada de copas, pero sin llegar a estar ebria. Las miradas entre Randy y Mamá eran cada vez más descaradas, se comían con la mirada, cuando en eso mi Madre dijo:

- Bueno Beatriz.. será mejor que nos marchemos. Ya es un poco tarde, ..gracias por invitarme. Me la pasé muy bien.

- ¡Ay Moni, ..no tienes por qué darlas. ¡Ya sabes que me encanta que vengas..

- Pedrito, ..junta tus cosas, ya nos vamos.

- Randy.. ¿porque no llevas a tu Madrina a su casa?

- No te molestes Beatriz, ..pediremos un taxi.

- ¡No Madrina.. cómo cree que la voy a dejar ir en taxi. De ninguna manera.. yo los llevo.- se convido de inmediato.

- ¡Ay Ahijado, ..que buena persona te has vuelto. Eres todo un amor.

Algo me olía en éstos dos descarados, estaban muy misteriosos y no me iba a extrañar que intentaran algo en el camino. Así que nos despedimos de Beatriz y nos subimos nuevamente a la camioneta.


El sol ya se había metido y sólo las luces de la calle nos cubrían. Ya en el camino mi Madre estaba muy atenta en lo que le contaba su ahijado, el tipo no paraba de hablar, estaba sentada de costado en dirección a él sin quitarle la vista a ese atrevido. Mamá con una cara de adolecente, miraba atónica a su nueva conquista, hasta parecía que estaba tremendamente enamorada de él.

- ¿Y cómo se siente, Madrina?- le soltó sin dejar de ver al frente.

- Bien, ¿por qué? ..

- Digo, por lo que lleva ¡Je je je..- le dijo el desgraciado dibujando una sonrisa.

- E-esté.. ¡bien, bien.. rico, se siente bien.- le respondió ella ruborizándose.

Ella volteó hacía atrás para verme, para asegurarse de que yo no estaba atento a lo que decían, pero por mi experiencia y mi perspicacia rápidamente volteé haciéndome el distraído viendo hacía la calle. Mamá se estaba comportando como una descarada durante el trayecto de todo este día, había hecho cosas que no eran acorde a una mujer de su clase y de su nivel. y asegurándose de que yo no tuviera ni la pronta idea de lo que hablaban, siguió muy atenta en lo que le decía su ahijado.

- Sabe Madrina nunca pensé que fuera así.. siempre la miraba con mi Padrino, la mujer perfecta.- iba hablando mientras conducía.

- ¿Y ya no soy perfecta o que, ahijado? ¡Ji ji ij..

- ¡Mire cómo la tengo sólo de pensarlo.- le dijo el desgraciado sin dejar de ver el camino.

- ¡Huuyy.. e-estás ya bien grandote Randy. ¿Cómo has crecido? ¡Jijiji..- le respondió la muy sinvergüenza a pesar de que yo iba atrás percatándome de lo que sucedía.

El pervertido se había agarrado la verga y se la apretó por encima del pantalón. El resto del camino la mantuvo allí, apretando, sobando. Sólo la quitaba para cambiar de marcha.

- Tócala..- alcancé a verle que le decía con los labios.

- ¿Aquí?..- le respondía con simple mímica.

- ..Sí, aquí.

- Pero nos pueden ver...- vi que hizo una seña Mamá hacía atrás donde yo me encontraba.

- ¡Ay Madrina.. se me cayó el celular, ¿Podría buscarlo y pasármelo por favor? Es que.. voy manejando.

El desgraciado haciéndose el despistado de manera mañosa e ingeniosa había dejado caer su celular entre sus piernas para que la muy sacada de mi Mamá lo buscara. Que según ellos para que yo no sospechara nada de lo que estaban a punto de hacer.

- ¿¡Dónde Ahijado.. ¿dónde cayó?- respondió sínicamente de mi Madre.

- ¡Por ahí, Madrina.. búsquelo bien, ¡por ahí cayó..

Los dedos le temblaban mientras se dirigía a buscarlo. Tenía miedo por ser descubierta, pero era más el deseo de sentir aquella verga. Metió la mano entre las piernas de Randy y se estremeció al tocarle con los dedos. Caliente, dura y suave. Casi había olvidado la sensación de tocar una verga dura. Que además de estar dura tenía un buen tamaño.

Cuando lo logró se quedó unos segundos tentando. La sentía palpitar en su mano.

- ¿Ya lo encontró?

- ¡Síi.

La muy descarada hasta se inclinó hacía el asiento de Randy metiendo su mano entre sus piernas, según buscando el electrónico, pero lo único que encontró y era su meta el aparato masculino de su ahijado, que la esperaba cómo león enjaulado. Con una gran hipocresía mi Madre frotaba ese bulto delante de mí, haciéndose que lo buscaba.

- Pero no lo alcanzo.. ¿dónde está?- decía la muy hipócrita.

La mano de mi Mamá empezó a subir y bajar a lo largo del relieve de la dura barra. La verdad que ellos me creían un tonto o retraído. Bastaba con solo levantarme un poco para verlos. Eso quizás excitó más al Jr. Mamá estuvo un par de minutos masturbándole. Entonces, el desgraciado le puso la mano izquierda en la nuca y empujó su cabeza hacia su verga.

- ¡Ahí, ..ahiii debe de estar.

A escasos centímetros de ellos era testigo de la amasada de verga que le estaba dando mi Madre al tipo más odiosos y fanfarrón que conocía; miraba a Mamá con recelo, no podía creer que se prestara para eso, estaba jugando un jueguito cachondo frente a su pequeño hijo de 12 años. Con un gran cinismo amasó esa verga por varios minutos sin importarle que estuviera yo ahí, atrás con ellos. Ella con sus tiernas manos que me acariciaban cuando me quedaba dormido en sus piernas, esas mismas manos que acariciaron a mi Padre, con ellas venía agarrando esa verga juvenil y portentosa, que estaba seguro que si no viniera yo en el vehículo con ellos, seguro que ella se lo vendría mamando.

Lo que más coraje me dio fue que volteó a verme dedicándome esa tierna sonrisa que me reglaba cuando se sentía orgullosa de mi por mis logros, esa misma sonrisa que me daba cuando me decía que me quería, ese gesto de amor que nos brindaba a mi Padre y a mí cuando estábamos juntos, ahora lo hacía de cinismo, para que yo no sospechara que tenía un rabo entre sus manos.

- ¡Aquí esta Randy.. ya, ya lo encontré. Y no lo vuelvas a perder ehh.. ¡Jijiji..

Corto se me hizo el trayecto hasta la casa, de pronto se me vino una rabia hacía mi Madre, cómo era posible que se comportara de esa manera frente a mí, si con los otros se había dejado era por chantajes, pero en esta ocasión era ella.. sólo ella la que venía pidiendo que la montara con sus jueguitos de adolecente. Trataba de entender por qué Mamá se comportaba de esta manera, ¿porque con él?, con el tipo más odiosos que conocía. ¿Qué le había gustado de este tipo?, que era que venía cómo una chiquilla caliente cuando la magrean en el asiento trasero de un coche.


Al llegar, el tipejo estacionó la camioneta frente a la casa, yo estaba enfurecido por la actitud estúpida y cachonda de mi Madre. Sin decir nada fui el primero en bajar, estaba furioso, Mamá me detuvo dándome las llaves para abrir la casa. Tremendamente enojado me dirigía a la puerta cuando en eso escuché a mi espalda ese ya conocido sonido para mí “¡SPLASHHH!!..” Que no era otra cosa que el sonido de la palma de una mano en uno de los glúteos de mi Madre.

Volteé hacía atrás dónde venían ellos caminando y mi Madre con su cara de adolecente coqueta, disimulaba la sobada en uno de sus cachetes con su mano.. ¡Y no era para más, si el atrevido niñete mimado ese le había dado un buen cachetazo, y con la finísima tela del pantalón que llevaba no creo que le haya amortiguado mucho el golpe. Con las mejillas coloradas y una simulada sonrisita, Mamá se venía sobando el glúteo agredido mientras se acercaba a la puerta. Me pegué a la cerradura para abrir lo más rápido posible esa puerta, cuando en eso me percaté que en uno de los vidrios de la puerta se podía reflejar lo que esos tortolitos hacían a mi espalda.

El infeliz desde que había bajado de la camioneta venía bien agarrado de uno de los cachetes de mi Madre, y ella sumisa venía caminando cómo si nada, sin pensar que algún vecino o alguien que la conociera viera tales descaros. “¡SPLASHHH..!!” Otro golpe fue dirigido hacía sus carnes, pero ahora si sacándole un quejidito del dolor.

- ¡Aauch!!..- se quejó.

- ¿Que pasa Mamá?..- voltee hacía ellos haciéndome el sorprendido.

- N-nada mi amor.. que se me olvidó el bolso en la camioneta.

- ¿Me prestas la llaves, Randy?..- le preguntó muy coqueta.

- Está abierta, ¡Madrinita..

- ¡Gracias, guapo..

¡Joder, mi Madre estaba irreconocible.. le habla al chiquillo con un coqueteo que si yo no supiera que son Madrina y ahijado, pensaría que tienen una aventura. Con una sensualidad desmedida se dirigió hacia la camioneta moviendo sus amplias caderas descaradamente, mientras este veía cómo esas carnes se contoneaban a cada paso que daba su dueña.

Disimuladamente el Jr.. ¡Se acomodó el paquete a escasos centímetros de mí.. que por la tremenda erección desde mucho antes que venía cargando ya le era difícil disimular. Al ponerle atención al trasero de Mamá me quedé sorprendido, en uno de sus cachetes lo tenía coloradísimo, el pantalón siendo blanco traslucía el color rojizo adolorido de la carne de sus glúteos. Pero a ella ahorita no le importaba nada, estaba decidida a seguir jugando con su nueva conquista, no importándole que fuera su Ahijado.

Entré furioso a la casa por causa de la actitud irreconocible de Mamá, no podía creer que se comportara cómo una ramera, o quizás era porque me chocaba este tipo tan arrogante, que se la pasó hablando de sus conquistas y noches alocadas durante todo el día, contándonos sus aventuras con infinidad de chicas que caían rendidas a sus pies, pues ahora tenía ni más ni menos que a su Madrina chorreándole la pantaleta y es que era verdad, parecía que Mamá estaba idiotizada por este chamaco fanfarrón y presumido.

- Me dio mucho gusto volverte a ver Randy.. es una pena que tengas que irte tan pronto de nuevo a Canadá.

- A mí también me dio un “gustazo” volverla a ver, Madrina.- esto lo dijo enfatizando en como la había vuelto a mirar.- Pues así es.. me voy pasado mañana.

- ¡Ay, pero que distraída soy.. perdón Randy. ¿Deseas pasar a tomarte una copa?

- ¿Solo una copa?.. ¡Mhm.. claro que sí.. no puedo negarle nada a mi Madrina tan hermosa ¡Ja, ja, ja..

Yo con mi cara de repulsión me fui a la sala a ver el televisor, no quería estar escuchando a este niñato intentar conquistar a mi Madre. Ellos dos se fueron derechito a dónde está el bar, prepararon un par de copas y se pusieron a charlar cómo una pareja intentando ligar. Notaba a Mamá muy pendiente de la infinidad de cosas que le decía el Jr. por su parte él cada vez acercaba más su banco al de Mamá, pero ella estaba tan contenta y emocionada que no lo notaba, o si lo hacía sólo no decía nada. Yo por mi parte estaba entretenido viendo mi serie favorita, cuando en eso el Jr. me sacó de concentración con sus comentarios:

- Madrina, ¿le gusto el chapuzón de hoy?..

- ¡Si mucho, Randy.. el agua estaba muy rica.

- ¡Pues a mí me gustó más el agua del fondo.. ahí en lo profundo. ¡Esa agua estaba más rica.. ¡Je je je..

Sabía perfectamente de lo que habla, era yo un pequeño que ya había aprendido mucho en éstos últimos meses, y lo mejor que me salía era el hacerle al despistado. Sin perder ningún detalle en sus comentarios bajé un poco al volumen del televisor para seguir escuchando, porque lo que decía el Jr. me estaba intrigado:

- ¡Ay Randy.. que cosas dices ¡Jijiji..- se reía y sonrojaba como una adolecente.

- ¡Qué?.. ¿a poco no le gustó el tiburón que había debajo?..

- Randy, cómo serás.. Si, nomás que ese tiburón del que hablas andaba buscando dónde esconderse sin importar que lo vieran ¡Jijiji..

- Pues si le dijera que ese tiburón ahorita mismo se muere de ganas por encontrar una cuevita.. ¿qué le diría?

- ¡Ay.. que pescadito tan vivaracho y desesperado ¡Jijiji..

Mi pene empezó a crecer con esas indirectas que le tiraba Randy a Mamá, el morbo me empezaba a cegar. Pero no podía creer o no podía entender que le dijera esas cosas siendo su Madrina, y ella se lo permitiera siendo que siempre fue una mujer que se había dado a respetar, e incluso ejemplo hacía otras esposas. Y es que para los demás Mamá siempre fue la imagen perfecta de la mujer casada, de la dueña de la casa, casi la misma imagen que las películas americanas dan sobre la hermosa Esposa, eso sin agregar que el hijo estando a escasos metros de ello lo permitiera. Pero con lo que había ocurrido en la camioneta ya todo era posible.

Cuando en eso ella me empezó a llamar desde el bar:

- Pedrito.. ¿no crees que ya es muy tarde para que estés viendo televisión?

- Pero Mamá.. si estoy viendo mi serie favorita.

- Nada.. vete a acostar que ya es muy tarde.

- Pero Mamá ..- traté de suplicar.

- ¡Pedro Tapia..

Renegando apagué el televisor y me puse de pie de mala gana, pero la verdad es que no quería dejar a Mamá sola con este tipejo, me daba mucha rabia, aunque por dentro me moría por ver lo que sucedería.

- ¡Sale campeón.. luego te traigo juegos para tu consola.- me dijo el infeliz agarrándome la cabeza para despeinarme.

Ni siquiera volteé a verlo, me caía en los cojones el sujeto.

- ¡Y no se te ocurra prender tu computadora.. te quiero bien dormido.

- Si, Ma..

- Me quedaré un momento charlando con Randy.. al rato subiré a comprobar si estás dormido, ¿entendido? ..

- Si, Ma..- volví a repetir.

Si cómo no pensé, al rato te tendrá su tiburón bien incrustado hasta los güevos y ni de mi te vas a acordar, dije yo entre dientes. Subí a mi habitación pero no a dormir, a encender el monitor y poner la cámara que daba hacía la cocina, ya que en ella se podía ver perfectamente el bar y todo el salón. Se miraba un poco lejos pero podía ver claramente cualquier cosa que pudiera suceder, yo creo que seguían con su jueguito de palabras porqué Mamá se reía y se sonrojaba con las cosas que Randy le decía.


Y la verdad que a pesar de la escena no podía dejar de admirarla, repasando lentamente su privilegiada anatomía. Mamá es una mujer alta y curvilínea, con piernas largas que eran un soporte armonioso de aquel trasero voluptuoso. Su cintura estrecha que subía delicadamente por esa espalda esbelta. Se levantaba el cabello y lo dejaba caer cuan largo como finas espigas de trigo dorado sobre su espalda. Su rostro era perfecto: simétrico y delicado, de pómulos altos, ojos grandes de color celeste y labios carnosos hechos para besar. Su mano jugueteaba con un botón de su escote, haciendo notar aquel exquisito canal que iniciaba el descenso a un par de senos magnos. 

Pero todos esos pensamientos de admiración y de belleza que tenía de ella, se me cortaban de tajo al ver a ese niñato fanfarrón observándola con deseo, su Madrina le obsesionaba, quizás ya desde hace mucho tiempo, y estaba decidido a hacerla suya esta noche. Como sea, Mamá se acercó sonriente con una nueva botella de vino tinto. Observé como a su paso las miradas del imbécil ese se concentraban en sus piernas y glúteos, y eso me encabronó.. (porque Mamá no era mujer para un tipejo tan imbécil), pero también provocaba en mí una sensación de morbo y celos.

Conversaron animadamente unos 15 min, minutos en los que a ese imbécil se le iban los ojos, no podía parar de observar sus piernas o su escote. Conversaron de cuando él era niño, Mamá de su aprendizaje en una escuela de danza clásica cuando era niña y de su corta experiencia de modelaje. Entre copas, me di cuenta de que ambos reían a carcajadas mientras tomaban el vino que ella había servido. Mamá comenzaba a actuar bastante coqueta, cruzaba las piernas delante de su ahijado permitiéndole que viera sus grandes muslos, y después se inclinaba a servirse más vino, dejándolo que viera a plenitud el escote de su camisa.

Pronto su inquieto ahijado comenzó a ponerse más caliente, pues lo veía como cambiaba de posición constantemente, cruzando y descruzando las piernas, tomando la copa de una mano a otra mientras se acomodaba el paquete.

Mamá se levantó entonces muy despacio y se caminó hasta el aparato de sonido. Tengo que confesar que su trasero se veía radiante con ese pantalón tan ajustado, el Jr debía sentirse que reventaba el suyo con lo duro que tenía ya la verga. Mamá se puso de espaldas a él buscando un CD adecuado para el momento, y el desgraciado niñato no le quitaba la vista del culo mientras bebía como desesperado el trago.

No necesité escuchar la música para darme cuenta de que Mamá había encontrado algo indicado, me bastó con ver cómo comenzó a contonear suavemente el culo de un lado a otro manipulando el aparato de sonido. No podía creer lo que estaba viendo, ¡realmente Mamá lo estaba provocando, quería tener una aventura con el atrevido de su ahijado!

Se contoneaba de un lado a otro, como diciéndole con las caderas que era lo que esperaba, como retándolo a que fuera hacia ella y la tomara. En su mano derecha estaba la copa de vino, y con su mano izquierda se rozaba las caderas mientras se mantenía inclinada moviendo el estéreo.

Lo acepto, yo mismo me excité desde mi lugar. Mamá se dio una vuelta sobre su propio eje y observó cómo los ojos de su ahijado se perdían en su figura. El fanfarrón descruzó las piernas e hizo ademán como si se fuera a levantar. Lentamente lo hizo sin soltar la copa de vino y comenzó a caminar hacia ella. Mamá comportándose de una manera extraña decidió jugar, pues cuando lo vio venir comenzó a bailar moviéndose hacia otro lugar como invitándolo a que la siguiera. No cabe duda que ella estaba haciendo bien su papel de pícara adolecente, pues el tipo parecía un chulete de escuela caminando detrás de ella, mirándola de arriba abajo con la sonrisa abierta. 

Pronto detuvo su camino y se recargó con sus manos en la barra para seguir bailando y moviendo las caderas muy suavemente.. ¡Demonios, ¿qué quería ella?, ¿que fuera este y le repegara con su bulto entre medio de las nalgas?.. Randy se detuvo un momento a mirarla con detenimiento, observándole las grandiosas piernas, aquellas rotundas caderas en forma de corazón.. por fin, decidió ir a su encuentro. Para mi infortunio ambos me quedaban detrás de una columna, así que solo pude ver como el tipejo dejaba la copa de vino sobre la primera mesita que encontró, y se encaminó detrás de ella hasta que su cuerpo casi se pegó al de mi Mamy. Vaya que el tipo era un seductor a pesar de su edad.

Mientras mi Mamá bailaba a un ritmo suave y sensual, el muy atrevido se acercó por detrás diciéndole no sé qué cosas al oído. Como era de esperarse, y al sentir su a proximidad y sabrá que le habría dicho, ella se quitó de la barra y caminó algunos pasos a la derecha para continuar con su baile, en esta ocasión con los ojos cerrados, dándole el frente a su ahijado. En el fondo sentía un tremendo alivio, pues aquel atrevido estaba logrando cualquier cosa menos incitar a mi Madre, aunque a fin de cuentas la idea era todo lo contrario.

La música acompañaba muy bien las intenciones, haciendo que tuvieran que conversar muy cerca. Sus piernas largas y femeninas eran una tentación para los ojos del adolecente que podía resistir sólo gracias a que aún estaba consciente de que se trataba de su Madrina y la mejor amiga de su madre. Ella hablaba de distintas cosas y este le seguía el tema. Mamá parecía hecha para aquellos ritmos, una diosa que con perfectos movimientos parecía realzar aún más su belleza. Sus piernas y su trasero desfilaban a escasos centímetros de las ansiosas manos del muchacho.

Randy intentó su segunda embestida. Comenzó a caminar de nuevo muy lentamente dirigiéndose a ella. En esta ocasión si alcanzaba a observarlos, así que podía ver el espectáculo completo.

El fanfarrón llegó a su lado pero en esta ocasión no fue tan brusco, pues en vez de repegarse como los había hecho antes, se dedicó a moverse con un suave pero que resultaba un buen esfuerzo para lograr que mi Mamá le siguiera un poco. Lo hizo de esa manera durante pocos segundos, y después la tomó de los hombros y comenzó a acercar su cara para intentar besarla. ¡Joder, pues este que se creía.. Debo confesar que en ese momento un escalofrío recorrió mi cuerpo, creo que en realidad no estaba tan preparado para ver aquello como yo creía.

Para mi suerte mi Madre lo detuvo. Puso su mano derecha sobre su pecho, y tal como lo había visto en algunas jovencitas cuando bailaban fue bajando poco a poco, pero en esta ocasión antes de llegar al bulto del sujeto, lo soltó y dio un par de pasos atrás mirándolo fijamente a los ojos como retándolo a que siguiera el juego.

Yo sentía que explotaba desde mi cuarto; quería seguir viendo el proceso, pero al mismo tiempo quería que todo terminara y ese infeliz se largara. Mi Mamá parecía escuchar mis pensamientos, pues apenas terminé de golpear mi escritorio del coraje ella se llevó la mano a la espalda ante la incesante mirada de su compañero.

El Jr estaba tan absorto en su cuerpo y en sus piernas que le era imposible no mirarlas.

- ¡Oye.. se te van a salir los ojos mirando mis piernas.- acusó algo divertida y displicente.

- ¡Se me van a salir si no las miro, Madrina.- respondió, con el mismo juego-. Que como buen hombre mis hormonas dominan a veces nuestros ojos, especialmente cuando hay una mujer tan hermosa.

- ¡Uuy.. No sabía que eras tan galán, Randicito.- confesó divertida y con la voz algo pastosa por el vino-. Eres algo atrevido ahijado. Un don Juan, como dicen por ahí.

- ¡Dios.. Es que verla bailar así, qué más puedo decir de mi amor platónico.- respondió risueño-. Pero es que Madrina, tienes un par de cosas muy bonitas (esto lo dijo mirando sus pechos y las piernas) y baila muy bien.

Mamá rió, hizo un brindis por su belleza y luego de beber otra copita continuaron moviéndose nuevamente. Mamá estaba algo acalorada, se desabrochó un botón de la blusa y sopló con cierto pudor su escote con lo que su Ahijado pudo vislumbrar ese par de grandes senos que tanto deseaba tocar y besar. Sin duda ese desgraciado se encontraba con el sueño anhelado, luego de miles de pajas en su niñez, intuía que su Madrina podía ser suya. Sin poder aguantar un segundo más se arrimó a ella con movimientos estudiados, mi Madre sonreía de manera juguetona y este la acompañaba en el baile.

Sus manos empezaron a aventurarse más seguido a su cintura y en rápidos (y osados) movimientos conseguía rozar o acariciar su deseable trasero. Mi hermosa Madre parecía no notar aquellos atrevidos roces e incluso en una canción de ritmo vertiginoso se dio la espalda, momento que este aprovechó para arrimarle la pelvis en su modelado trasero y casi menearle el erecto relieve de su bulto entre medios de aquellos glúteos bien enfundados en aquel pantalón blanco.

Lentamente, mientras bailaban, ella tomaba pequeños sorbos de su copa. Mamá estaba cada vez más risueña y desinhibida. Luego de unos minutos bailando, tomaron la barra para descansar y se prepararon otra bebida más fuerte, mientras escuchaba a su Ahijado conversar animadamente. Sus ojos inconscientemente se desviaban a su pecho.

- ¡Randicito.. Estás mirando mis pechos como un pequeño pervertido.- dijo ella con risita borracha, dando sorbos a su trago.

- Entonces no me limitaré a mirar.- anunció risueño mientras su mano empezaba acariciar el muslo musculoso y femenino. Mamá le observó y noté sorpresa en su rostro, entonces este retiró su mano y le sonrió-. Sabe Madrina, sus muslos son muy suaves. ¿Aún sigue haciendo ejercicio?

- Cuando se puede Randy.. pero si intentó mantenerme en forma.

Mamá pareció olvidarse de su atrevimiento y se centró durante un rato en sus expectativas y en su opinión a estar mirando sus ojos. Ya llevaban un rato bebiendo y estaban tan juntos que podían sentirse sus propios aromas o su aliento. Ella estaba cada vez más afectada por la bebida y las manos del sujeto se posaban en su rodilla y acariciaban con mayor frecuencia sus muslos, cada vez más arriba, al borde de ser atrevido. El imbécil en ocasiones le conversaba al oído y le abrazaba mientras ella (muy risueña y coqueta a esa hora) con mayor frecuencia colocaba su cabeza sobre su hombro o su mano en la pierna. Aquello me dio otra señal de que las cosas seguían por mal rumbo.

- Sabe, Madrina.- le susurró al oído-. Es una mujer con grandes talentos que puede llegar tan lejos como lo desee. Sé que te has esforzado ahora más que mi Padrino no está y que has tenido problemas con tus abogados, pero quiero decirte que yo te admiro.

- Gracias, Randy.- agradeció Mamá, mirándolo con la mirada turbia. Sus ojos azulados brillaban y era obvio que estaba algo bebida. Su comportamiento era completamente diferente al habitual-. Si me he sentido un poco sola, pero tenemos que salir adelante.. Rodolfo nos dejó mucho, pero hasta que Pedrito no este grande y pueda encargarse no podremos tomar posesión de todo. Ay socios que desean quitarnos todo.. que envidiaban a Rodolfo. Yo intento que Pedrito sea un niño normal, que crezca como es debido, ya después el tiempo dirá. No puedo permitir que nadie lo lastime o lo aparte de mi lado. Yo también necesito crecer y tener éxito mis cosas.. en ocasiones quisiera abrir un negocio.

- Y tendrás éxito Madrina, sin duda.- aseguró, el brazo lo afianzó alrededor de su cuello mientras otra mano acarició su antebrazo apoyado sobre su muslo-. Lograrás todo lo que te propongas. Mi Padre conoce a muchas personas que desean invertir en muchas cosas, decídase.. yo te ayudaré a conseguir tus sueños, porque eres la Madrina más hermosa, valiente e inteligente de todas.

- ¿En serio, Randy? ¡Ay qué lindo!.- exclamó Mamá con una sonrisa inocente en su hermoso rostro-. Tú también tendrás mucho excito en lo que hagas, eres un buen muchacho y una buena persona.. Quien sabe, quizás sigas los pasos de tu Padre..

- Esas son palabras mayores, pero nada es imposible.- dijo muy seguro de sí mismo-. Si eres capaz de entregar todo de ti, yo puedo ayudarte Madrina, en lo que necesites. Puedo ser tu socio. Juntos podemos llegar a la cima.- mientras decía esto su mano acariciaba parte de los muslos-. Tarde o temprano lograrás tus sueños.

- ¿Realmente lo crees? -preguntó ella confiada, mordió su labio inseguro y apresuró un sorbo de su trago-. Solo tengo que arreglar algunas cosas con los abogados y el Contador, pero sí.. si me encantaría empezar un negocio en que ocupar mi tiempo. Aunque no tengo experiencia..

- Eso no importa.- habló, tratando de parecer convincente-. Cuando se poseen las ganas y la convicción la oportunidad se produce. Además, tienes “tus.. armas” para lograr tus objetivos.

- ¿Mis qué?- preguntó insegura, no entendiendo lo que el sinvergüenza le quería transmitir.

- Si, sus armas Madrina. Sus conocidos, su presencia.. y tu belleza..- dijo más razonable y serio-. Eres una mujer muy hermosa y sensual, muy deseable, con lo necesario para poder obtener lo que quieras en el futuro. Puedes utilizar tu talento y conocimiento, pero es tu belleza lo que te asegurará el éxito.

- ¿Cómo Randy, no entiendo lo que quieres decir? -preguntó Mamá, su voz cargada de duda. La hermosa dueña de Industrias Tapia estaba siendo presa en ese momento por el alcohol y los atrevimientos de un niñato infeliz que se creía esculpido por dios. Tal vez este jamás hubiese considerado pasar la raya que limita la relación que debe haber entre una mujer madura y respetable que es su Madrina y un niñato prepotente y mimado como lo era él siendo el ahijado, si no se hubiese levantado algo temperamental esta mañana-. ¿Dices que si soy más coqueta y me visto más sexy será todo más fácil?

- No sólo eso. Creo que si eres capaz de usar “tus armas”, tu belleza, tu talento y..- dijo muy seguro, pero cuidando ya un poco sus palabras-.. tu sexualidad podrás alcanzar mucho antes todos tus sueños.

- ¿Mi sexualidad?..- preguntó confundida.

- Si, exactamente.- respondió enseguida-. Madrina, es una mujer que puede lograr muchas cosas si te lo propones, pero tienes que hacer explotar todo eso que la naturaleza te otorgó.

Si quedaba alguna duda de que ese desgraciado estaba llegando demasiado lejos, su mano acariciando aquel muslo hasta el límite donde ya es considerado un acoso pareció evidenciarle de manera evidente sus palabras.

Mamá miraba hacia adelante. Dio un respingo cuando notó la mano que intentaba lentamente seguir subiendo por su muslo.

- ¿Q-qué haces?..- preguntó Mamá luego de un momento, comprendiendo sus intenciones.

- Nada.

- Pues quita la mano de mi muslo.

- Como quieras.

Pero el muy cabrón en lugar de separarla de su cuerpo, lo que hizo fue meterla por sus muslos y acariciarle lo que tanto anhelaba.

- ¡R-Randy.. pero qué haces?..

- Quitar mi mano de tu rodilla Madrina, como me pediste.

- ¡S-sí, pero no ahí.

- ¡Noo..

La metió más adentro, palpando con los dedos el canalito que hacía el ajustado pantalón de Mamá con su vagina. Mamá no se movía. Estaba como petrificada. Lentamente, la mano fue bajando más, adentrándose en lo más profundo de su intimidad. Cuando estaba a punto de llegar hasta el fondo, cerró las piernas con fuerza, atrapando la mano de su ahijado entre ellas.

- ¡Por favor Randy, espera.

Su pecho jadeaba. El corazón le latía y sentía el latido por todo su cuerpo.

- Abre las piernas, Madrina. Sólo la voy a sacar lentamente. Lenta.. mente.

Y así, lentamente las abrió, mirando a aquel chico guapo. Sentía calor por todo el cuerpo. Sus mejillas ardían.

- Dime Madrina.- seguía tratando de convencerla-. ¿Nunca has deseado estar con otro hombre que no sea mi Padrino?

Ella permaneció silenciosa y bebió de un sorbo su copa. Aprovechando su silencio y su confusión le sirvió una nueva copa. En eso el tipo no aguanto más y volteando hacía las escaleras para comprobar que yo ya no existía, tomó la mano de mi Madre que descansaba sobre la barra y se la colocó sobre su bulto exagerado del pantalón; ella como si nada hubiese pasado seguía pendiente de la charla y le tomaba unos traguitos a su bebida. Randy a su vez seguía platicando mientras la mano de su Madrina descansaba sobre su verga que trataba de reventar el ajustado jeans que lo aprisionaba.

Al ver que ella no decía ni pio, él decidió volver a tomar la iniciativa, nuevamente su mano empezó a sobar la rodilla mientras Mamá le intentaba contentar a las preguntas que le hacía.

La mano del Jr. hurgaba en las hermosas piernas de su Madrina mientras ella se debatía en responderle que en estos momentos no hay un hombre en su vida. El tipo ya subía por sus muslos, que ya olvidándose de la plática sólo se dedicó a ver cómo su mano se deleitaba con esos firmes muslos. Ella dejó de hablar en ese momento y se quedó callada al sentir que su ahijado ya volvía hacía su entrepierna.

- ¡Huuyy.. Esté tiburón ya está muy enojado ¡Jijiji!..- dijo juguetonamente quitando la mano del exaltado bulto.

- Y su cuevita ya está muy mojada.. al parecer lo está esperando ¡Ja, ja, ja..- lo dijo cuando tocó su bombacha con sus dedos.- ¡Vamos, Madrina.- continuó-. ¿Acaso no has deseado a otro hombre? Actuar como una viuda resignada no va para una mujer tan hermosa y tan caliente. Eso de llevar juguetes sexuales para todos lados uff.. hace que se me ponga..- dijo lo último acomodándose la verga para un lado de su pantalón.

- B-bueno, si.- respondió finalmente Mamá-. Pero aun no, es muy pronto para una relación formal.. no sé cómo lo llegase a tomar Pedrito.

- Nadie habla de relaciones formales Madrina.- aseguró mientras ella bebía un largo sorbo de su copa-. Hablamos de otras cosas, de simplemente sacar todo eso que siente por dentro. Tener a ese alguien que sacie esos deseos que una hembra tan ardiente no puede calmar.. necesitas la persona correcta. Yo soy esa persona correcta para ti. Te aseguro que conmigo a pesar de mi edad lo harás disfrutando como nunca en tu vida.

- Yo no estoy segura de eso Randy..- empezó a decir Mamá, insegura y confusa. Estaba nerviosa y sus ojos celestes rehuían su mirada-. Eres un muchacho muy joven y además mi ahijado.. tu Mamá es mi mejor amiga. No quiero causarle daño..

La tomó del rostro y le presionó con suavidad a mirarla a los ojos, muy cerca. Su boca de labios carnosos le invitaban a besarla, pero aguantó el impulso. Faltaba tan poco, que no quería echar a perder el momento.

- Te esfuerzas demasiado en querer seguir manteniendo tu hogar como antes, cuando ya no lo es.. mi Padrino ya no volverá.- dijo, mostrándose reflexivo y atento-. Sólo necesitas liberarte y divertirte. Aprovechar el momento y tomar las oportunidades para vivir. Y vivir la libertad no le hace daño a nadie ¿no?..

- P-pero si alguien..- dijo, confundida-. ¿Si alguien se entera Randy..?

- Escúcheme atentamente Madrina -razonó-. Eres cuidadosa e inteligente, seguramente todo estará bien. Por ejemplo, llevas un tiempo usando juguetes sexuales y mi Madre siendo tu mejor amiga no se ha enterado. Incluso, tú misma me has venido agarrando en el trascurso del camino y Pedrito ni se ha enterado. Eres una mujer con un prestigio insuperable, nadie pensara nada. Te aseguro que si vamos con cuidado nadie se va enterar.. te divertirás y a la vez podrás saciar lo que tu cuerpo no puede hacer por sí solo.

- Pero.. Yo.. no sé..- respondió la hermosa Madrina, hecha un lío.

- Mira Madrina, no siempre serás joven o hermosa.- afirmó con seriedad-. Es ahora cuando tienes que aprovechar de todo lo que te has privado por mantener tu hogar. Este es el tiempo de disfrutar en plenitud la vida. Después, los años pasarán y habrá pasado tu tiempo..

- ¿P-pero si alguien se entera? Yo..- trataba de argumentar ella.

El alcohol y la situación excitante la tenían con la mente bloqueada.

- No te preocupes, nadie se enterará.- aseguró nuevamente.

Una de sus manos acarició la parte superior de uno de sus muslos. La caricia puso nerviosa a Mamá que no dejaba de verle a los ojos, pero en su aprovechado ahijado tuvo el efecto contrario..

- Randy.. esto.. yo.. esta mal.- balbuceó ella, sin mostrar un rechazo ahora evidente, por lo que este insistió.

Con el brazo la atrajo a su lado, encontrando sólo una leve resistencia. Mamá apenas protestó cuando aquellos juveniles labios se posaron sobre los suyos. El primer beso fue breve y superficial, pero en este provocó una erección completa. La mujer que tanto había deseado por fin era suya.

- Randy.. esto no puede ser.. tu Mamá..- empezó a protestar mientras trataba de alejarse, pero la atrajo nuevamente y la besó.

Ella trató de rechazarlo, pero sus esfuerzos carecían de voluntad y decisión. Con la mano que acariciaba los muslos empezó a invadir su entrepierna, quería alcanzar su intimidad, pero su Madrina se lo impedía tomándole la mano y apretándola con fuerza contra los muslos muy juntos, cerrándose ante su intromisión.

- Vamos, Madrina.. ya sentiste como la tengo.- protestó el inerve ante los intentos de rechazo de su Madrina-. Solo será un simple juego, pasado mañana me iré y nadie sabrá lo que ocurrió hoy. El momento es ahora y, las ganas y la satisfacción te durarán por mucho.

Mamá iba de nuevo a empezar a rechazarlo mientras trataba de alejarse de aquella mano que intentaba colarse dentro de su pantalón, pero aquel con un gesto la silenció.

- Mónica.- dijo muy serio-, tienes que dejar que tu cuerpo sea libre.. Déjate ya de hacerte la casta conmigo. Si a leguas se ve que te encanta y que te mueres por una de verdad, ..sé que desde que murió mi Padrino no has estado con un hombre, sólo usas esos juguetitos para calentarte. Pues aquí tienes la oportunidad de tener una de verdad, ..¿o me equivoco, cierto?..

Mamá le miró temerosa y confundida. Cuando el infeliz ese buscó sus labios ella cerró los ojos y empezó a mostrarse mansa. Los labios de su ahijado dejaron sus labios y bajaron hasta besar su cuello, ella no oponía casi resistencia y fue ahí donde supuse que no tardaría en entregarse completamente. El Jr deseaba tanto acariciar esos senos y su mano se dirigió a aquel voluptuoso lugar de la anatomía de su Madrina, la primera caricia fue un manjar para sus sentidos, firmes y carnosos. Los senos se tensaron al contacto.


- ¡No, por favor.. Randy.. no… esto está mal..- reclamaba, mientras la lengua de su ahijado lamía su cuello.

La embriagaba y hermosa Mónica Tapia puso sus manos sobre el pecho del muchacho para mantenerlo alejado, pero en su miraba había inseguridad y un atisbo de descontrol.

- Vamos, preciosa.- le dijo, desesperado por la lujuria. Le daba pequeños besos en el rostro mientras le acariciaba suave el rostro-. Yo ya crecí, soy todo un hombre. Te haré gozar, gemir.. todo.

De pronto la observé dudar, sus ojos vidriosos decían que más. Él no dudó. La besó, insistió en las caricias. Mamá protestaba en murmullos, con las manos trataban de alejarlo apoyadas sobre el pecho, pero poco a poco fueron perdiendo fuerza y descansando bajo su cuello. Noté que Mamá se entregaba, no sé si por el alcohol o por el día tan jocoso que había tenido, entreabrió los labios y este aprovechó para explorar su boca con la lengua. Ella lo recibió cada vez más descontrolada, aunque por momentos un asomo de cordura reaparecía.

- No.. No, Randy..- musitaba mientras trataba de empujarlo sin fuerza ni convicción.

- Vamos, Madrina -susurró en su oído-. Te prometo que gozaras como nunca. Yo te voy hacer de todo. Ya lo verás.

- ¡No.. Randy.. por favor.. esto no está bien.. soy tu Madrina.. no.. por favor.. ya vete.. Randy..- susurraba, pero su boca se abrió para recibir la lengua de su ahijado.

Percibí que Mamá respiraba agitada cuando su lengua empezaba a juguetear con la de él. Sus carnosos labios no paraban de responder a los besos y sus turgentes pechos empezaban a acostumbrarse a las caricias atrevidas de aquel adolecente. La mano de este bajó por su vientre y asaltó su abdomen antes de invadir bajo su ajustado pantalón nuevamente. Mi Madre se defendió, pero sin convicción. Uno de aquellos dedos atravesó la pelvis y alcanzó el triángulo de su calzón, tanteando en busca de su clítoris. Mamá parecía aflojar las piernas ante la insistencia de aquellas caricias.

- ¡No.. Randy.. no me toques allí, por favor.. Eres un atrevido.. dios, ahí no… nooo..- seguía murmurando.

Randy siguió escarbando acercando sus dedos hasta que se adentró a las bragas.

- Ummm, Madrina. Delicioso.- exclamó-. Que cosita más suave. Me encanta que esté depilado..

- Randy.. dios.. no.. Aah.. no.. no..- protestaba mi Mamy, casi resignada.

Su Ahijado sentía que el calor y la humedad empezaban a extenderse en su intimidad. Los primeros quejidos de ella empezaban a sonar quedamente en el oído del muchacho. Mamá intentaba de evitarlo, de pensar en otra cosa. Pero su intimidad se mojaba como no recordaba. No podía ser verdad. Aquello tenía que ser una mentira. Pero su Ahijadito tenía una mano entre sus piernas. El desgraciado le pasó un dedo a lo largo de la rajita de su chocho. Vio como ella se mordía el labio inferior y entrecerraba los ojos.

- Agggg - gimió de placer.

- Le gusta esto, ¿no?..- preguntó tras las primeras caricias en su entrepierna.

- No… ¡No Randy está mal.. suéltame.. déjame, Randy.. por favor.- balbuceaba. Pero no era capaz de poner resistencia, todo lo contrario. Sus piernas se habían abierto levemente y la mano de aquel chiquillo se paseaba de arriba abajo por su rajita, sentía la vagina cada vez más mojada.

- Vamos Mónica.. dime la verdad. ¿Te gusta que te esté agarrando tu cosita?.. Dilo..

Las caricias se intensificaron en su clítoris mientras los ojos de mi Madre observaban para todos rumbos, tratando de saber si yo, su hijo era testigo de su desvergonzado comportamiento. Volvió a gemir cuando él le metió toda la mano por dentro de las bragas y le pasó los dedos directamente por su hendidura. Abrió más las piernas.

- Randy.. por favor.. déjame. Nos puede ver Pedrito.. esto es muy peligroso.. ¡Dios.. que estamos haciendo.. oh dios.- murmuraba la sumisa Madrina.

Cuando su ahijado decidió que era el momento de explotar todo, tomó una de sus manos y la condujo hasta su entrepierna, la colocó sobre su propia entrepierna y la guió en el auto masaje.

- Siente que calientita estás, Mónica. Tu cosita está babosita y chorreando. Muéstrale a tu ahijado como te gusta tocarte.- le ordenó.

Mamá le miró sorprendida y con algunas dudas, pero en su rostro podía dibujarse su lujuria. Su mente siguió la orden y su mano no tardó en continuar la caricia sobre su pantalón blanco. Ella le observaba con el rostro culposo, pero lleno de lujuria a la vez. Sus ojos azules claros se cerraban por momentos ante el placer que estaba recibiendo de su propia mano. Aquel jovenzuelo la estaba llevando inexorablemente a perder de nuevo la cordura. A pesar de su juventud Randy parecía tener mucha experiencia, porque supo cuando ella se estaba doblegando.

- Míreme Madrina. Quiero que me mires mientras te tocas.

Sólo pudo entreabrir los ojos. El placer estaba subiendo, subiendo, llegando al punto sin retorno. Su espalda se arqueaba y su pecho subía y bajaba en cuanto más calentura sentía. El placer estaba siendo muy intenso. Lo sentía por todo su cuerpo. Se irradiaba desde su chochita y llegaba hasta la última fibra de su ser. Su vagina se contaría con cada espasmo. Y con cada espasmo un chorrito de flujo mojaba más sus bragas.

Randy miraba como su Madrina se frotaba. Le encantaba mirar a las mujeres bajo su dominio. Y aquella hermosa mujer, la amiga de su Madre, su Madrina se estaba calentando a cada momento.

Bastaron pocas caricias para hacerse llegar a un intenso orgasmo. Imaginó que durante todo el día estimulándose ya lo venía deseando. Cuando Mamá se relajó tras el orgasmo, retiró su mano. Ella seguía mirándole, con los ojos siendo apenas una fina línea.

- Creo que te ha gustado.

- ¡Aah, mucho..

- Te prometo que esta noche te correrás así más veces.

Ella se estremeció de pies a cabeza. Randy se acercó y la besó. Con fuerza, con pasión. Buscó aquella lengua con la suya. Besó a aquella hermosa mujer de sus sueños, las manos acariciaban su cuerpo y ella estaba entregada con su pantalón blanco que podía vislumbrarse un pequeño manchón en la zona de la vagina. El desgraciado aprovechado le dio un tirón a la blusa y pudo ver el sostén negro que ocultaba gran parte de sus firmes y grandes senos. Sin más enterró su boca en el turgente tronco de su Madrina, besando y lamiendo aquella deliciosa anatomía.

- ¡Dios.. para.. detente Randy… que Pedrito puede bajar.. Ah! Dios!.. no…- gemía y balbuceaba mientras sus manos en la nuca de su Ahijado estrujaban la actividad de este en sus senos. 

Pero Randy ya no pensaba parar, con una mano retiró a la fuerza parte de la prenda que cubría uno de sus pechos y dejó expuesto el pezón, de circunferencia rosada y pequeña. Primero lo examinó brevemente y lo acarició con la punta de su lengua, con movimientos oscilatorios lentos. Observó la reacción en el rostro de su Madrina y descubrió con deleite como le excitaba todo lo que estaba haciendo.

Tomó el pezón entre dos dedos y lo estiró con fuerza, atrayéndolo hasta su boca y sacándolo por completo de la blusa. Su otra mano volvió a acariciar aquella mojada entrepierna por dentro del pantalón, antes de hacer a un lado la braga y agasajar directamente su mojada intimidad.

El hijo de puta se sentía en el cielo, estaba cumpliendo uno de sus más obsesivos y lascivos sueños. La caricia arrancó varios suspiros entrecortados y la respiración de mi Madre se hizo larga y profunda mientras temblaba en los brazos de ese chiquillo de excitación.

- Dime, Madrina.- su voz sonaba susurrante.- ¿Quieres que te coja?..

- ¿Ah?.. no sé.. Ah.. Mnnnhhh..- balbuceó Mamá, sin entenderse.

Se acercó a ella y le habló al oído antes de lamerle la oreja.

- Madrina.. dime..- dijo de forma intimidante mientras su mano acariciaba con presión su vagina.- ¿Quieres que te meta la verga?

Mamá le miró con los ojos muy abiertos, ambos rostros estaban a centímetros y ella se mordió con sensualidad el carnoso labio inferior antes de contestar. Acercó su boca al rostro de su Ahijado, lamió su cuello y su oído antes de responder.

- Hazlo..- respondió en un susurro-. Estoy muy excitada.

La besó, sus lenguas se unieron una y otra vez mientras aquellos dedos se hundían en su intimidad. Mamá notó como él le tomaba la mano derecha y la llevaba hacia su verga.

- ¡Umm, que dura la tienes. ¿Es por mí?- le soltó.

Se separaron y este la observó con una sonrisa, satisfecho.

- Si me dices lo que mis oídos quieren oír te prometo que te haré gozar como nunca Madrina.- le prometió-. Dime lo que quiero oír de lo muy excitada que estás y te juro que no te arrepentirás.

Mamá le observó indecisa. En su mente se agolpaban muchos pensamientos.. su amiga y la relación parentesca que había entre ambos. Pero estaba demasiada excitada como para negarse. Además, las estimulaciones durante el día, sus miradas y las manoseadas en la piscina inclinaban la balanza en favor de ese desgraciado. No sabía desde cuanto estaría obsesionado con mi Madre pero estaba seguro que estaría dispuesto a tomarla por la fuerza si era necesario esta noche, pero esperaba que ella se entregara por propia voluntad.

- Dilo Madrina, dime cuanto te he excitado..

Reanudó con fervor las caricias en su clítoris y en su pezón, Mamá pareció relajarse y abrió mucho los ojos.

- Tu Madrina quiere ser bien usada Randy.- dijo, con voz cansina. Su pecho bajaba y subía por la agitación-. Seré tuya. Dejaré que me poseas si prometes que jamás se lo contaras a nadie y lo olvidaras de inmediato.

- Lo prometo. Te atenderé como nadie ¡Ja ja ja..- respondió triunfador. Su mano acariciaba suave y lentamente la intimidad mientras sus lenguas salían a la encuentro en un seductor juego-. Siempre te he deseado Madrina.. te haré cosas que jamás habías soñado.

Se besaron apasionadamente, sus labios se buscaban y se abrían, permitiendo que sus lenguas juguetearan con frenesí..

- ¡Ooh.. Ahora si quieres seguir? o me volverás a dejar con ganas.- susurró mientras tiraba de su pezón..


Mamá gimió, no hacía falta más respuesta que su mano apretando la bragueta. Con su mano toma la del Jr y la acerca entre sus piernas. Quiere que la vuelva a tocar. Quiere que la hurgue. Quiere sentir esos dedos largos de ese chiquillo entre sus labios mojados. Randy la mira y sonríe seguro de su conquista. Su Madrina facilita ahora las cosas, separa enteramente las piernas y ofrece su intimidad a su mano. Rastrea el trasero hasta el borde del banco para permitir una caricia más profunda.

- ¡Mmm.. ¿o sea que ahora si tienes ganas de que te toque?, mira nada más como la tienes mojada.. 

El juguetea en su grieta. Amaga con meter los dedos pero se detiene infringiendo un castigo excesivo a su Madrina que ya está entregada. Pasea la palma de su mano por encima de sus labios y amaga con introducir un dedo. Mamá piensa que la va a masturbar. Lo desea. Desea venirse de nuevo, en manos de ese chiquillo seductor. En manos de ese semental que la ha vencido. Jadea empapada. 

Con la mirada perdida se pregunta si esa mano se adentrara. La respuesta es inmediata. Randy ha posado el dedo corazón en su clítoris y lo aprieta ligeramente, lo roza, lo mueve. Mamá abre la boca y pide medio jadeante que la bese. Ese lo hace inmediatamente pero sin apartar el dedo del clítoris. El beso es volvió a ser profundo, sus lenguas se entremezclan, sus deseos ya eran los mismos, sus babas cambian de boca, sus labios se estrujan.

- ¡Mhm.. anda quiero oír que me la pidas..- él se incorpora retirando su dedo del chocho.

Mamá queda a expensas de lo próximo. Él se pone de pie y ella ve con ansiedad que su verga ha crecido más.

- Randy, quiero.. quiero que lo hagamos..

- No, así no, quiero que la pidas como una putita, como una putilla caliente..

- Mhmm.. Randy, dámela..- dijo mordiéndose los labios.- Quiero sentirla toda.. quiero sentir tú.. cosa!!

Randy se pone delante de ella y se agacha de rodillas en el suelo, separa sus piernas y la toma rudamente por las caderas. La arrima hacia sí hasta casi dejar su culo en el aire, fuera del banco. Mamá está con la espalda arqueada y su cuello compone una forma extraña. Él agacha su cabeza entre las piernas y lame su vagina por encima de la tela. Lame despacio como si se lo estuviera haciendo sin ropa, viéndola desde abajo a los ojos. Mordisquea sus muslos y piquetea con el dedo en la vagina enterrándole la tela del pantalón.

Ella está estimuladísima. Su ahijado saborea el olor de su intimidad, huele su sexo y se impregna la nariz de su olor prohibido. Mamá empieza a menear las caderas. Randy baja un poco el pantalón y la braga, le lame la zona de la pelvis. Mamá le avisa con jadeos de que ya no puede esperar. Él para todo movimiento y se levanta. Mamá le mira suplicante y el sínico se acomoda la verga.

- Uff.. muy bien, así es como debes pedirla, pero si la quieres.. tendrás que venir por ella!!

Dicho esto se fue y se dirigió a la sala, recostándose sobre el sillón individual, se aflojó el cinturón y elevó su cadera. No había duda, el desgraciado le estaba ofreciendo una invitación a un oral.

- V-voy a poner algo de música, está bien.

Le dijo para desviar un poco la tensión del momento, ella sabía que estaba mal lo que hacía, pero se encontraba bastante caliente como para negarse. Le dio la espalda para poner un disco, el pantalón de Mamá se había bajado un poco de sus caderas por los movimientos de su trasero, hasta se veía que su tanguita se le salía, ella lo notaba y que Randy la podía ver, por lo que se colocó en una posición en la que resaltaba más su trasero.

- Me gusta cómo se le ve ese pantalón, Madrina.- le dijo, le había estado viendo las nalgas todo ese rato. 

Mamá le colocó play al disco y se mostró como si no hubiese escuchado.

- ¿Cómo? ..- le volvió a preguntar.

- Que me encanta cómo se te ve ese pantalón. No sé.. ¡se te ve un culote..

- Así.. ¿y que más se me ve según tú?..

Mamá no dejó que hablara, así que se paró de espaldas frente a él, poniéndole las nalgas frente a su alcance y se inclinó un poco poniendo las manos en sus rodillas. La descarada de mi Madre dejó que el hiciera todo lo que quisiera, no tenía prisa. Al principio Randy no lo podía creer, tener a su espectacular Madrina ofreciéndole las nalgas, pero luego comenzó a tocárselo sin pudor, lo acariciaba cómo si estuviese magreando a una puta, enredaba sus dedos con las tiras de la tanga que sobresalían del pantalón para luego deslizar sus manos abiertas por sus caderas.

- Que duras las tienes, y muy suavecitas.- le dijo sin soltarla ni un segundo.

Sus manos recorrían todo el contorno de su trasero y se detenían un poco en la cintura, le jalaba la tanga fuertemente hacía arriba que hacía que la tela se le metiera en la vagina, era una sensación muy rica para ella ya que llegaba a moverle las bolitas que traía. Mamá comenzaba a sentir las ganas de su enorme pene ahí ensartado. Se debatía entre su excitación y sus principios, no lo podía hacer, era el hijo de su mejor amiga, era un chiquillo de 18 años, era su Ahijado.

Mientras este le repetía las mismas palabras “Que rico culo tienes, Madrina” ella estaba mojadísima, estaba claro que el Jr ya no se detendría por nada, mi Madre lo había calentado y ya no había nadie que lo detuviera..


El tipo ya desinhibido y cansado de los jueguitos con Mamá, se bajó el cierre de su pantalón y sacó su terrible verga colorada, con una enorme cabeza casi amoratada de la terrible excitación que sufría. Las venas de esa tranca se miraban a palpitar al bombear tanta sangre que su corazón enviaba hacía esa zona. El Jr dejó su tranca al aire libre observando la reacción de su Madrina, que se quedó atónica viendo ese pedazo de rabo que apuntaba hacia el cielo sin que nada la sostuviera.

- ¿Me va a decir que no se le antoja, Madrina..- le decía pelándosela frente a ella.- ¿A poco va a dejar que yo sólo me jale esta verga que palpita por usted? ..

¡El infeliz empezó a masturbarse frente a Mamá lentamente, viéndola a los ojos, cómo para que se le antojara, cómo un niño al ver a otro comiéndose un helado. Ella atónica miraba cómo esa tranca se descapotaba y se volvía a cubrir ante sus ojos al mismo ritmo. Con mis ojos observaba a Mamá hipnotizada, viendo esa culebra que parecía una cobra contra su presa. La tenía hipnotizada, parecía como si en realidad mi Madre no hubiera visto una nunca.

- Por favor, no le digas nada a tu Mamá.- pidió alzando un poco la vista.

- ¿Sobre qué?- preguntó el descarado pelándosela más lentamente y mirando el desconcertado rostro de su Madrina.- ¿Qué a su amiga le gusta ver como su hijo se masturba? No te preocupes, no le diré nada, tienes suerte de que las mujeres maduras me exciten mucho.- dijo comenzado a quitarse la camiseta para lucir su torso desnudo.- ¿Supongo que sabrás complacer a un chico de mi edad?..

- Sí.- dijo Mamá tratando de disimular su excitación, y fingiendo temor.- ¡Pero por favor no cuentes nada.

Ella se pone en pie para permitir que él también lo haga y la vuelva a tocar. El Jr la abraza contra sí, aprieta su verga contra el vientre de mi Mamá y posa una mano en sus nalgas, mano de la cual se estira un dedo que se posa en su raja en dirección del ano presionándolo a la vez que la besa ávidamente. Se separa de ella y la contempla. La obliga a tomar asiento en el sillón. Randy permanece de pie, y con su mano abraza su verga. Los movimientos masturbatorios estremecen a su Madrina. La visión de aquel chiquillo masturbándose delante de ella la provoca desazón. Se pregunta si ese muchacho se conformará con masturbarse solo delante de sus ojos. Mi Madre ya no se puede controlar más. Su mirada es una súplica. Su mirada es el pasaporte para que ese enorme cipote la penetre.

- Ande Madrina.. vamos, tómela. ¿O me va a decir que no se le antoja? ¡Oohh!!

Ella no respondía, sólo seguía con la vista fija en ese torso tan varonil y en esa mano que abrazaba la manguera de arriba abajo. Claramente vi cómo mi Madre empezó a chuparse los labios y a frotarse con sus manos las piernas. Volteó hacía arriba de la casa para verificar que yo ya estaba dormido y que nos los interrumpiera. Y sin decir nada más le quitó cómo desesperada la mano al Jr colocando la suya, cómo queriendo tomar posesión de esa parte que parecía ser la dueña. Como loca y sin voltear para ninguna parte si no en esa reata empezó a frotarla fuertemente cómo si se le fuera la vida en ello.

- ¡Espere, espere Madrina.. no hay prisa. Pedrito ya se durmió.. tiene toda la noche para disfrutarla ¡Ja ja!..

- ¿Lo quieres no?..- le dijo casi jadeando.

Mamá bajó la intensidad y la verdad es que estaba cómo poseída por esa tranca, parecía que tenía mucho tiempo sin haber visto una, si no hace un par de semanas el Sr. Vaez la tenía empalada con una tranca más grande.

- Así Madrina.. disfrútela ¡Oohhh!! Siéntela cómo palpita por usted ¡Oohhh!!. ¿Le gustaría probarla?.. sentirla en la boca ¡Oohhhh!!

Ella volteó a verlo cómo pidiéndole permiso para hacerlo, y es que su boca estaba hecha agua, porque a cada rato tragaba y sopesaba toda esa cantidad de baba que se acumulaba en la boca.

- Ande Madrina, pruébela.. le doy permiso. Es toda su.. ¡Ooohhhhh!!

No le dejó ni terminar la frase, rápidamente ella se agachó para aprisionar entre sus labios esa carne palpitante que la llamaba desde que apareció, pero al momento que habría sus labios para degustarla, él la detuvo.

- ¡Espere, espere.. yo también quiero estar más cómodo. ¿Me ayuda a estarlo Madrina?..

Mamá comprendió perfectamente lo que quería su ahijado, por lo que no lo iba a hacer esperar. Como autónoma, ajena a sus movimientos se puso de rodillas para desatarle el cinturón, se arrodilló frente a él dejando caer sus pechos a la altura de sus muslos. Desde ahí la vista que tenía el Jr era fabulosa. Mamá le miraba desde su posición de una forma que sentía cómo lo deseaba, con su cuerpo sudoroso y su torso marcando los musculitos que a ella tanto le gustan. Se acercó al cinturón y comenzó a desabrochárselo mientras le miraba fijamente a los ojos. Acto seguido el botón fue el que salió de su orificio, lentamente le iba abriendo el pantalón, eso sí, con la verga de fuera del mismo, con un tamaño más que considerable y deseando estar cobijado por su boca.

- A ver.. levántate un poco.- le pidió ella mientras seguía en lo suyo.

- Con suavidad, eh..


Fue bajándole el pantalón, tirando hacia abajo. Mientras el Jr se daba golpes con la macana en el abdomen, luciéndose en todo momento como le caracterizaba. Sin tardar más que unos segundos, mi Madre le bajó el pantalón hasta las rodillas, apareciendo así por primera vez los güevos güeros y colorados de su ahijado. Ella los vio con deseo, con gozo, como si fuera una niña golosa al ir por una nieve. Le quitó los zapatos de verano que llevaba, sin calcetines, y dejo a la vista unos calzoncillos tipo bóxer de color blanco. Desde luego que ya no le cubrían nada.

Mientras se lo bajaba, ella no perdía detalle de cómo esa portentosa verga golpeaba como mazo el abdomen. Ni punto de comparación con las vergas de sus chantajistas, era una verga limpia y bien cuidada. Se le marcaba perfectamente las venas y protuberancias que lo abrazaban, marcando caminos que seguían por sobre todo el falo finalizando en el glande. Además parecía de buen grosor. En esos momentos, y en la postura que se encontraba, lo primero que se le pasó por la cabeza sin duda era agarrárselo y disfrutar de la herramienta de su ahijado, pero no quiso dar más pasos allá de los que él iba marcando y se contuvo, subiéndose lentamente sobre el de nuevo, pero al hacerlo el tipo la detuvo, la volvió a bajar hacía las piernas, la quería ahí, frente a su palo en todo momento, lo llenaba de gozo.

La abundante mata de pelos güeros, el enhiesto pene, los peludos y colgantes güevos, todo, todo aquello quedó al descubierto y la vista de esa gran mujer que para mí en éstos momentos no era mi Madre, era otra conquista en las garras de ese maldito fanfarrón.. con eso trataba de negarme, trataba que mi mente se engañara para no ver a mi Madre de rodillas frente a este tipo totalmente entregada.

- ¿Ha visto cómo estoy? ..- le dijo mientras la tomaba con sus manos de la cabeza y comenzaba a moverla en círculos, haciendo rozar la verga por toda su cara, que en breve llegó a manchar con su pre seminal sus mejillas y frente, dejando una película transparente y brillosa por todo su rostro.

- Lo veo y lo siento.. ¡Mmh! - le respondió ella, sacando la lengua para saborear el rose de la verga sobre su rostro.

Mamá enseguida tomó el caliente y rígido trozo de carne con ambas manos, lo apuntó hacía su boca, y ya cuando había abierto su boca para engullirlo el tipo la volvió a detener:

- Espere Madrina.. no le he dado permiso de que haga eso.

- ¿P-pero creía que lo querías? ..- le dijo desconcertada.

La tremenda excitación y sumisión de su Madrina transformo al Jr, ya no era ese niñato fanfarrón y atento que había saludado con alegría esta tarde, le salió su lado más duro, su pose chulo prepotente. El desgraciado ya no miraba con cara de respeto hacía esa mujer que lo había presentado en la iglesia sino dominante, no sentía estar en una casa respetable y ante la mujer de su Padrino, era para él una obligación ponerla en su sitio y sabía cómo hacerlo.

Cuando empezó a comprobar que tenía a una guarra a su disposición, no dudó en darle el trato que se merecía, indicó con su mano su verga y le dijo:

- Escuche Madrina.. puedo ver en sus ojos que le gusta seguir órdenes, saber que un hombre confiado cómo yo le dice lo que tiene que hacer, a veces las mujeres necesitan que un hombre de verdad les de esa seguridad y creo que a ti te gusta.. ¿o no es cierto?

Ella no respondía, seguía de rodillas frente a esa tranca viéndola hipnotizada.

- Sea sincera con lo que siente.. ¿le gustó esa situación cuando le metí mano?, cuando la obligué a meterse sus bolitas de nuevo. Cuando la hice sobarme la verga frente a su hijo, ¿verdad?

Mi Madre seguía callada, mirando hacia abajo, sin contestar nada. El Jr le agarró la barbilla con la mano y le hizo verle a los ojos.

- Madrina, ¿puedo contar con usted?.. ¿quiere ser mi perrita esclava por esta noche?

El tipo con voz serena y segura se lo proponía. Mi Madre asistió ligeramente con la cabeza, dejándome cómo piedra frente al monitor. ¡No lo podía creer.. además de cogérsela, mi Madre estaba entregándose cómo esclava sexual ante ese presumido, ¡Que podía ser su hijo por la edad..

- Mónica, creo que debes usar tu boca para contentarle.. Aquí tienes tu primera orden.. ¡Chúpame los güevos..

Yo no salía de mi asombro, mi altiva Madre obligada hacer una mamada a un chaval que.. ¡Podía ser su hijo. La tensión sexual era evidente, pero cuando el Jr le agarró del pelo y dirigió su cabeza a su enorme tranca descapullada para sin darle tregua pasárselo por la cara. Eso rozo todos los límites. Pude ver cómo en el rostro de mi Madre se dibujaba una media sonrisa, y volviendo agachar la mirada su rostro se acercó a esas bolsas de carne que contenían los güevos cargados de su ahijado.

- Si, Amo..


Sus labios se juntaron ante esas bolsas pesadas, al principio eran besos suaves y lentos, pero cuando el Jr la tomó de la nuca empezó a succionarlos cómo desesperada, se metía de en uno en uno entre los labios, succionándolos de manera grotesca, estirándolos al máximo para que al soltarlos hacer ese sonido característico de vacío “Ploff”  mientras su ahijado se hacía una descomunal paja sobre su rostro.

Mamá seguía a gatas con los güevos de su ahijado en la boca, pero con su mirada fija en él, en su amo cómo ella le había aceptado. El tipo sacándola de sus pensamientos le dijo:

- ¿Qué esperas?.. sé una niña buena y abre tu boquita. Si no quieres verme enojado.. ¡Chúpamela cómo sólo tú sabes..

Esa era la orden que Mamá llevaba esperando desde hace rato, que su amo le permitiera hacerlo, chupársela, eso es lo que ella estaba deseando. Y dejando ese par de pelotas brillosas y llenas de babas se dirigió a la tranca con sus labios. Mamá comprende lo que quiere y sin dilación se introduce ese enorme capullo en la boca. Lo succiona con los labios y lo masajea con la lengua. Ahora ella ha decidido pasar a la acción y toma en una mano esa verga. La chupa, baja y sube el prepucio despacio y con mimo a la vez. La otra mano la ha colocado a modo de bandeja para descanso de aquellos güevos.

Al sentir el calor de aquella lengua en su miembro, no dudó ni un segundo, separó los muslos con violencia dejándolos libres para atención. Mamá se acercó despacio y refundió su rostro entre las ingles. Movía la lengua de arriba abajo rozándole todo y cuando escuchó su primer gemido susurró:

- Te gusta mi lengua?..

Sin duda era excitante saber que pese a ser su Madrina tenía en medio de sus piernas una carne fresca, un muchacho joven, excitando a una mujer madura. Luego de sus maravillosos espasmos continuó besándole las inglés, lamiendo todas sus partes, con sus ojos chispeando de deseo..

- Desde luego Madrina desde luego, aunque.. no sé si puedas hacerlo mejor.

Sabía que su intención era provocarle y eso a ella le gustaba que lo hiciera porque eso la ponía aún más caliente. Sin darle oídos escupió sobre su miembro, extendió la saliva a lo largo del tallo usando los dedos, luego colocaba los labios en la punta, y acariciando con ella el glande, chupó suave, sin prisas, mientras él se desesperaba por encajarla a cada empujón de su cadera queriendo metérsela entera en la boca. Le retiraba velozmente de forma que lo único que ella se comiera fuese el glande.

- Vamos Madrina.. cómetela.. cómetela toda.

Ignorando sus palabras se dedicó volver a lamer los testículos y a recorrer con la lengua la zona del perineo, entrecortados gemidos se escuchaban y queriendo disparar aún más su excitación, juntó los senos y los pasó a lo largo del pene las suficientes veces para que ese miembro alcanzara su máximo tamaño.

- Randy te puedo preguntar algo?.. tengo una curiosidad.

- ¡Ohhh.. pregunte Madrina.. pregunta.

- Mhm.. como cuánto.. te mide?

- ¡Jajaja.. ¿temes no poder con ella?..- le respondía enaltecido.

Sin responder volvió a escupir sobre su miembro, contuvo la respiración, ajustó los labios sobre aquel diámetro y se la introdujo a una profundidad arrancándole un fuerte gemido. Volvió a subir y bajar repetidas veces, suavizando con saliva y apretando con los labios. Aceleró el movimiento, el Jr se revolvía gimiendo mientras Mamá no paraba de succionar, le costaba esfuerzo tenerla casi toda en la boca pero le excitaban los jadeos que le provocaba, sus ojos vidriosos, su cuerpo tenso, y eso hacía que apurara más los movimientos.


El Jr se sentía en la gloria, levanta la cara hacia el techo, suspiraba y suspiraba. Su verga está dura, erecta, arrogante dentro de la boca de su Madrina. ¡Toda esa verga gruesa y caliente entraba en la boca de Mamá con bastante facilidad, pues ya estaba bastante mojada a base de la cantidad de babas que la embadurnaba.

El tipo era todo un experto en manejar la situación, ya que a veces tomaba la rienda, la hacía tragársela muy lentamente hasta el fondo, para sacarla más lentamente aún. Con eso conseguía que se le mantuviera bien dura y que ella aprendiera de una forma inconsciente como a él le gustaba. Mi Madre a su vez estaba entregada a este tipejo tan arrogante, obedecía fielmente a sus órdenes, se la besaba en la punta, masajeaba y bajaba a chuparle las bolas, luego se la volvía a pajear un poco con una mano mientras seguía masajeándole los güevos con otra y más adelante, y a dos manos, se la pelaba hasta que casi estuvo a punto de hacerlo que se corriera.

- ¡Quieta.. que no quiero correrme todavía. Aún te queda plato para degustar.

Dicho esto, levantó a Mamá de las greñas haciéndole un poco de daño, le dio la copa con licor que no pudieron terminar y le dijo que la bebiera.

- Enjuágate bien la boca.. ¿no querrás que tu amo pruebe el sabor de sus pelotas, verdad?

- .. ¡No, amo ..

Haciendo buches con la bebida Mamá lavó su boca y se tragó sin ningún problema el líquido, mostrándole a su “amo” que ya la tenía completamente limpia. Este infeliz se acercó hacía ella tomándola del cuello.

- Saca la lengua..

Al hacer eso, los dos jugaban con la punta de sus lenguas, para terminar en un tremendo beso apasionado con sus respectivas lenguas hasta la campanilla. Minutos duraron entrelazando sus lenguas, pero mi Madre seguía bien agarrada del palo de su ahijado.

- ¿Te gusta mi palo, verdad perrita?..

- ¡Me encanta..- le dijo con la cara más putísima que yo le hubiera visto.

- ¡Pues a mí me gustan más tus estás ..- dijo el Jr tomando con ambas manos el par de cachetes traseros, levantándola con la fuerza que le aplicaba.

- ¡Son suyas.. amo.

Mi Madre ya le venía agarrando el gusto a ese jueguito, y separando las pierna para que el “amo” no tuviera problemas en agarrárselas. El Jr estaba cómo loco amasando esas carnes, sintiéndose por esos momentos dueño de ellas. Con gran destreza ya había desabrochado el pantalón de Mamá para bajarlo, al igual que el de él hasta las rodillas, apareciendo ante sus ojos esas pequeñas braguitas color blanco de encaje, que con la misma destreza las hizo a un lado para dejar al aire la apenas visible mata de pelos color dorado de Mamá; y enseñándole el dedo más largo de su mano lo bajó hacía su entrepierna para deslizarlo por su rajita.

- Siempre me pregunté si eras pelirroja por todas partes ¡Mhm..

- ¡Aahhh, Amo.

- Al parecer mi esclava está chorreando.. ¡Mira cómo me has dejado la mano..- dijo mostrando su mano embadurnada en fluidos.- ¿No te da pena ensuciar la mano de tu amo, esclava?

- Perdón, Amo.

La muy descarada le tomó la mano a su ahijado, perdón a su “Amo” para dirigirla a su cara, y tomándole el dedo que había entrado en su interior se lo metió en la boca para limpiarlo, apretó los labios y empezó a sacar el dedo lentamente dejándolo impecablemente limpio, para después relamerse los labios disfrutando del sabor de su propia intimidad.

- ¡Ja ja.. Así está mucho mejor.. mi perrita esclava.

Enseguida, tomando con ambas manos uno de los cordones de las braguitas tiró de ellas hasta rompérselas, y con otro fuerte jalón se quedó con la prenda íntima entre sus manos, después con una sonrisa pasó por su nariz ese encaje encharcado en fluidos.

- ¡Mhh!.. huele a perrita en brama. Tómalas y límpialas también.

El tipo había cambiado su forma de ser, de carácter, ahora se sentía dueño y poderoso del cuerpo de su Madrina. Ella seguía bajo las órdenes de su amo y ante esa situación lo único que hizo fue abrir su boca para recibir su prenda; con sus dedos le retacó la prenda hasta la garganta mientras con su mano ya le metía los dedos en la entrepierna escarbándole en el chocho.

- Quédate quieta y no te muevas..

Randy con toda autoridad y decisión tomó la blusa de Mamá, y de un fuerte jalón la destrozó lanzando los botones de la prenda por todos lados, dejando a mi Madre con sus pechos a la vista, sólo el encaje del sostén impedían que los pezones saltaran cómo puntas afiladas tras los tremendos espasmos que hacía su pecho al respirar, y cómo lo hizo con sus bragas, de la parte delantera del sostén las sujetó con ambas manos destrozándolo, dejando prácticamente a Mamá con las tetas al aire.

Ella con su ropa interior hecha añicos y con sus pantalones blancos en las rodillas mostraba una imagen no muy grata ante mis ojos.

El chiquillo fanfarrón se tomó el tiempo para disfrutar observándola en esa nueva situación, mientras ella subía y bajaba el pecho tras la tremenda excitación en que se encontraba. Creo que los dos debimos tener la misma reacción de asombro al verla en esa forma. Por un momento olvidé que era mi Madre y que ya la había visto desnuda muchas veces.

Su cabello rubio y rizado de las puntas caía pleno sobre sus desnudos hombros, su mirada estaba clavada en el piso mirando el movimiento de sus pies enfundados aun en sus sandalias de tacón mientras esperaba, sus pechos lucían firmes y levantados a pesar de no ser sujetados bajo el sostén, su par de rosadas aureolas encumbradas por sus endurecidos pezones se asomaban por su blusa maltrecha, su vientre lucía plano y atractivo mientras trataba de mantenerlo sumido, y su trasero, ¡Que puedo decir más..- un par de redondas nalgas tersas y blancas esperando para ser acariciadas; y al frente, el máximo trofeo de nuestro invitado parecía llamarle con sus dos labios perfectamente marcados y guardando para ser estimulados.


Sintiéndose ya el dueño de ese cuerpo tan escultural se dio unos segundos para admirarla, para disfrutar de su triunfal conquista, donde andándola desde atrás tomó uno de sus pechos y lo apretó con la mano, haciendo que el pezón botara cómo resorte sacándole un pequeño gemidito a su Madrina. El Jr se movía con lentitud y seguridad, sabía que tenía a su merced a esa mujer y que ella se derretía por sentirlo.

Sin soltar ese pecho que apretaba se dispuso apretarlo mientras le besaba los hombros, sacándole más gemidos a su presa. Mi Madre ahogaba los gemidos en sus bragas que mantenía en la boca, mientras este disfrutaba de su piel y de la dureza de sus tetas. Con un fuerte movimiento separó las piernas y hundió su mano en la concha palpitante, la cual estaba más que mojada a base de tanta caricia previas. Sus bolitas habían hecho un buen trabajo y la habían puesto a chorrear jugos por entre sus muslos.

Mamá jadeaba con las bragas en la boca, de su rajita dorada salía la pequeña tirita que tenía sujeta las 4 bolitas en su interior; que durante todo el día había guardado y portado bien adentro. El Jr enrollando la tirita en su dedo empezó a jalar lentamente haciendo que la primera bolita apareciera, lo cual hacía que mi Madre se retorciera de placer. Su ahijado siguió disfrutando de aquellos hombros y cuello dejándole con la última bolita colgando de su vientre, tomó la otra copa y de nuevo agarró el hilo y volvió a jalar sacando las bolitas restantes, haciendo que ella se estremeciera. Las bolitas se encontraban empapadas y desprendían ese aroma ya conocido por su Amo.

- Lo siento, es que me pone muy caliente pensar que ese chochito lleva meses desamparado.

- ¡Mhh.. o sea que ya tengo quien se preocupe por él?

- Si perrita.. desde hoy lo vamos a atender como se merece, tú sabes.. deberes de buen ahijado.

- ¡Jijiji eres un sinvergüenza!!

- ¡Sthh..- la mando callar.- Ahora vas a ver todo lo que hace un sinvergüenza..

Después colocó el cordón de las bolitas en la copa dentro del líquido, revolvió y batió esas bolitas con la bebida, para después ponerla en la mano de su esclava, que sin perder tiempo y sacándose las bragas de su boca ingerirlo hasta acabarlo. Todavía la muy cínica chupó las bolitas cómo si fueran aceitunas, y haciendo lo mismo tiro del hilito para sacarlas de su boca totalmente limpias de los fluidos que con anterioridad contenían.

- ¡Oh dios míooooo!!- suspiró al contacto con el frio líquido.

El Jr había dejado caer un chorro de bebida por su vientre, dejando que esta escurriera por la pelvis y empapara los bellitos dorados. El Jr sabía muy bien que tenía todo el tiempo del mundo para disfrutarla, veía que su Madrina continuaba con sus muslos abiertos deseando su verga grande dentro de ella. Pero que vagina tan perfecta se podía leer en sus ojos, olía delicioso y le dieron unas ganas enormes de poseerla de una y sin contemplaciones, pero antes quiso probar con su boca lo que aquella tremenda mujer tenía como parte principal dentro de su notable belleza, por lo que se agachó y con su lengua lamio toda aquella entrada vaginal que estaba chorreando de vino y exudando jugos con los cuales le demostraba lo tan desesperada que estaba ella porque se la tomara.

- ¡Aaah.. aahhhh!!.. Raandyy que hacess.. Uhmm.. me gustaaaa..- el tipejo seguía lamiendo y comiéndosela como total voracidad,- ¡Ahhhh.. Uhm.. por diosss.. así, me gustaaaa, umm..

El tipo le estaba haciendo una buena sesión oral que ella nunca había sentido, sus dedos hábiles abrieron los labios vaginales y su lengua entró en sí, penetrándola con ella. Luego dibujó círculos sobre sus labios mayores y probó a entrar de nuevo, haciéndole gemir tanto que la creía morir de placer.

Volvió a escurrir más bebida sobre ella y se ensañó con su chochito empapado. Aplicó fuerza y con dos dedos jugando a penetrarla y a tocarla, a veces con fuerza a veces muy delicadamente. Todo eso consiguió un efecto de sumisión total, que de seguro era lo que él quería, tenerla indefensa e incapaz de responder a cualquier cosa que él pudiera hacerle.

Mamá no aguanto más de dos o tres minutos en que su ahijado le estuviera comiendo la vagina, había sido un largo día de contención, que ya estas alturas estaba hirviendo de calentura acumulada, por lo que al sentir la hábil lengua de ese adolecente devorándola, no se aguantó y se mandó un estrepitoso orgasmo en la misma boca de su ahijado que la estaba comiendo. La hermosa Madrina se estaba yendo cortada en las mismas fauces de su ahijado, y el inmenso placer que obtuvo ante tal orgasmo se lo agradeció soltándole por su intimidad una tremenda cantidad de jugos vaginales en el mismo paladar del insaciable muchacho.

Mamá se aferró con sus dos manos a los cabellos rubios y prácticamente era ella quien ahora se estaba follando con su vagina la boca de su ahijado, quien simplemente estaba concentrado en su trabajo bucal. Este sintió aquella dorada hendidura refregándose en su boca a la vez que paseaba sus labios por toda aquella ranura jugosa, también aprovechaba de penetrarla con la lengua.

Ella lo seguía tomándolo de la cabeza y lo apretaba desbocada contra su chocho al punto de no permitiéndole respirar, haciéndole notar con esto que ya estaba en el momento exacto para que la tomara. El Jr al darse cuenta que su Madrina se estaba orgasmeando sintió en sus propia nariz ese olor a hembra que expelía desde su vagina, paladeaba su auténtico sabor a mujer que ya le resultaba hipnótico.

Podía ver la cara de su Madrina como se retorcía cuando se devoraba su raja desde abajo. Ella se contoneaba de un lado a otro con los ojos entornados y la boca abierta, sus manos se crispaban en el pelo y de vez en cuando lo empujaba contra ella para sentir más placer y más descontrol. Debo decir que jamás esperé que el tipo se portara a la altura, pues estuvo una buena cantidad de tiempo complaciendo a su Madrina con la boca mientras ella rasguñaba cada vez más lo que tenía a la mano y cerraba sus piernas apretando su cabeza y haciéndolo que se ahogara notablemente. El espectáculo se prolongó varios minutos más.

El Jr comió tanto chocho como nunca antes había comido, aquella fragancia vaginal le era adictiva, hasta que ahora veía como su Madrina se estaba corriendo como una mal nacida y le soltada chorretones de jugos femeninos que le estaba mandando en plena boca. Fue un verdadero aluvión de líquidos y jugos calientes que mi Madre le soltó por la chocha, sus escasos pelitos rubios y crespos estaban mojados y pegados contra su piel pélvica, la parte interna de sus muslos brillaban del licor y fluidos derramados, el infeliz muchacho ya sentía la mandíbula cansada pero seguía comiéndose aquel exquisito chocho como desesperado, chupando y lamiendo su pequeño y expuesto clítoris, sintiendo como después de su primera corrida los orgasmos sobrevenían continuos.

La veía como temblaban sus hermosas piernas para luego encogerlas con ahínco y desesperación apretando su cabeza contra su entrada sagrada, y que ella gemía profundo y ronco anunciando y proclamando su corrida. El Jr se bebió todo el torrente de aquel exquisito chocho que degusto con un ansia y placer. Cuando por fin acabó, se incorporó quedando frente a frente y se besaron con autentico amor, o con auténtica calentura, a estas alturas ya no se ni yo mismo como definir lo que sentían uno por el otro.

Los ojos azules de Mamá brillaban delatando los efectos de su placer y le sonreía, este la veía hermosa como siempre, deseable, era una verdadera diosa nórdica la que había conseguido conquistar, y ya sabía que podía usarla todas las veces que lo quisiera, y hasta hacer lo que quisiera que tuviera mente.

- Muy bien perrita.. ahora vas a tener tu merecido..

La tomó del brazo y la obligó a darse la vuelta. Sus manos se pierden entre las axilas de Mamá y sus pechos son abrazados a la vez que el tipo se posa entre el surco de sus nalgas. Sus cuerpos sudorosos se funden en uno. La inclina de modo que ella quedara empinada y separa sus piernas con decisión. Pasea su glande entre las piernas por su raja mojada, esta lubricarla con una mezcla de flujo y babas.

Con ímpetu descontrolado la gira y la sienta en el sofá pequeño. Tomándola por la cintura arrastra su cuerpo hasta el bode. Separa sus piernas y planta la verga sobre la hendidura. Mamá ya desea sentir esa carne dura y caliente profundizando en su interior. Mira suplicando a su ahijado. Desea que no prolongue más la espera. Su rajita aparece abierta, deseosa, mojada. Nota el glande apoyado encima de su clítoris, duda si empujar a ese tolete dentro de sus entrañas. Randy inicia un vaivén restregando su pene por encima de la grieta de mi Madre.

Jamás había visto esa mirada en los ojos de mi Madre, una mezcla de ira, desesperación, ansia, no sé exactamente qué era. De pronto la urgencia le alcanzó, y tuvo que ponerle algo de velocidad al movimiento de enfundarse esa verga, pues mi Mamá ansiosa buscaba con la cadera que la penetrara.

Sin esperar ya más y enfilando su mástil con una mano, sin remordimientos empujó hasta el fondo sacándole un tremendo grito que rápidamente apagó con una de sus manos para que yo no escuchara desde mi cuarto. Lo que Mamá no imaginaba era que desde hace buen rato yo tenía grabando todo el acontecimiento sin perder ningún detalle de su amorío prohibido con su Ahijado.

Al llegar al fondo de su vagina, el Jr permanece quieto sintiendo el calor que alberga aquella cueva, regodeándose del placer que le proporciona la suavidad de esa cavidad. Mamá lo rodea por la cintura con sus piernas, pero él va más lejos y las toma con sus manos por las pantorrillas e incluso por los tobillos para poder levantárselas más. Ha decidido que esa vagina ya no necesita estimulación y comienza el vaivén con violencia, con fuerza. El culo de Mamá se frota contra el sofá. Siente que esa enorme verga le va a llegar a la garganta, e incluso siente daño, pero el placer que experimentaba puede más que el dolor.

Ella trata de agarrar a su ahijado por la cintura, pero no puede por estar tumbada, trata de levantarse pero los empujones de su Amo son muy atrevidos y se lo impiden. Randy extrae su verga del chocho y la deposita encima de la raja, que ahora queda de par en par, respira y vuelve a introducirla, provocando en ella más gritos de desesperación.

Vuelve a sujetarla de las caderas y hala, arrima el culo hasta el filo del sillón y pone su mano izquierda abierta, entre el sofá y las nalgas. Toma con fuerza ese culo y lo aprieta contra sí al tiempo que empuja con su verga hasta el fondo. Mamá se retuerce los pezones y se pellizca los pechos. Así de pie cómo se encontraba el tipo arremetía sin piedad contra la vulva de su Madrina que se mantenía agarrada del sofá con ambas piernas levantadas. El Jr prosiguió con más fuerza sus embistes dentro de ella, gozándola todo cuanto le vino en gana, pero de repente, se puso a joderla de forma tan violenta que ella apenas tenía tiempo para reaccionar a sus embutidas. Aquello no era un simple polvo, ¡era casi una violación en toda regla!!..

Jamás voy a olvidar ese momento. En sus ojos jamás pude ver una mirada de arrepentimiento. El tipo la embistió sin piedad alguna. Sus ojos se quedaron fijos en los de ella mientras abría la boca de una manera descomunal y lanzaba gritos que más bien parecía de dolor. Seguramente, si yo no hubiera estado enterado de lo que sucedía allá abajo en salón hubiese salido por el escándalo, por los gemidos de mi Madre que inundaban toda la casa.


Fueron varios segundos, que para Mamá parecía una eternidad, la furia con la cual el Jr descargaba sus anhelos años de deseo sobre su Madrina. La tomaba de las nalgas apretándola fuertemente, jalándola de atrás hacia adelante mientras veía como su verga salía y volvía a entrar hasta el fondo de la humanidad de mi Madre. Ella parecía tener de todo tipo de sentimientos, pues mientras en ocasiones levantaba la cabeza y lo miraba con una expresión de dolor, al siguiente instante rasguñaba el sillón y se mordía el labio inferior en señal de un gran placer. De cualquier manera los gritos no pararon, y yo no dejé de escucharlos por más que estuviera en la segunda planta de la casa.

- ¡Sii.. ¿te gusta mi cuerpo?- susurró Mamá levantando la cabeza para verle. La hermosa y curvilínea Sra de la casa lanzaba sus caderas hacía el frente sobre aquel pene con movimientos sensuales.-. ¿Te gusta? ¡Mmhhh.. ¡Ay.. ah.. ¿Te gusto?..- le preguntaba entre los movimientos.

Mamá puso sus manos en sus pechos y los apretó. Su pelvis empezó a martillar contra aquel pene en un movimiento cada vez más frenético.

- ¿Te gusta así?- preguntó nuevamente. Las manos de su ahijado manoseaban su firme y carnoso culo, agarrándola con fuerza para mantenerla con su pene bien adentro, “ensartada” varios segundos.

- ¡Sii… ¡Me encantas perra..- exclamó-. Te mueves como una diosa. Me tienes loco.

- ¡Ah… Mmmhhhhggg.. más rápido, Randy… más… dame más..- exclamaba entre quejidos mi hermosa Madre. Al mismo tiempo que la sujetaba por las caderas y empezaba a apurar la cogida, ella acompañaba el movimiento.

- ¡Eres mía Madrina.. sólo mía..- dijo casi en un grito-. Verás como no la vamos a pasar.. serás una perrita salvaje.

- ¡Síii.. quiero ser una perra.- respondió Mamá-. Quiero tenerlo todo ¿Me darás todo, Amo?

- ¡Siii, todo.. a mi perrita todo… ¡Todooo.- gritó, fuera de todo papel.

Mamá se quedó en silencio, salvo los gemidos que brotaban de su boca. Sus movimientos eran cada vez más intensos. Si sentía algo de remordimientos por estar revolcándose con su ahijado de 18 años no se notaba. Todo lo contrario, parecía más caliente que nunca.

- Dime Madrina..- le preguntó-. ¿Serás mi perrita de aquí en adelante?

- ¡Ah.. ¿Qué? ¡Ah.. ah aah… mmnoooohhh..- gemía confusa, pero terriblemente excitada.

- Dime.- pidió autoritario mientras trataba de mantener el intenso ritmo en que la jodía.- ¿Eres una perra o una puta?

Ella apuró el ritmo, su pelvis golpeaba la pelvis de su ahijado y sus sexos se estrellaban con una oscura sensualidad y lujuria.

 - Yo.. ah… Mmnooh.. ¡Aah.. Yo..- dijo con voz entrecortada y cansina-. Yo soy una perra… y una putaaa.. Aaaahhhhhggghhhh…

Aquella confesión pareció provocar una cadena de lujuria y sensaciones en sus cuerpos. Bastaron unos cuantos movimientos más para que ambos alcanzaran su orgasmo. El orgasmo fue brutal para el adolecente, los músculos se le tensaron, los bramidos al descargar sus güevos duros contras las nalgas de su Madrina lo desvanecieron. Ella sudaba manteniendo sus ojos cerrados, trataba de hacer durar ese tremendo orgasmo que desde el inicio del día no había podido disfrutar.

Los dos se quedaron acompasados, fue una sensación que nunca iban a olvidar por mucho que quisieran. Randy se movió unos segundos más dentro de mí Madre y noté cómo su semen se escurría por las nalgas blancas de mi Mamy, la dejó bien servida en lefa, y para colmo, le hizo coger con los dedos un poco que se le escapaba por la vulva y tragarlo, a pesar del asco que se veía ella lo tomó con gusto, era de su macho, de su Amo cómo le decía.

- ¡Ooh!. ¡aahhh!.. Es el polvo más duro que he echado en mi vida.. ¡Dios que cosa.. ¡Uff! ¡Que golfa.. ¡Menuda puerca! ¡Ooohhhh!!

- ¡Aah.. ¡Y qué, ¿eso es todo?..- le preguntó Mamá con cierta ira.- Si me haces que me corra lo bastante fuerte, prometo que me pondré a 4 patas para que me des por donde tú quieras.. Pero tendrás que ser muy bueno en lo tuyo, mi Amo.- dijo mi Madre dejándonos boquiabiertos.

¡Queee!! Me quedé igual que ustedes, sorprendido tras el comentario de mi Madre.. cosa que no podía comprender, ¿No había tenido bastante ya?, y todavía aun retando a este mequetrefe a sodomizarla. Con el orgullo herido el tipo la empinó sobre el sofá con las nalgas al aire y el pantalón aun en los tobillos. Se agachó detrás de ella separándole las nalgas, el rosado anillo de Mamá apareció delante de sus ojos, que sin perder tiempo metió su lengua tratando de devorar su esfínter haciendo que ella tuviera que morderse el labio inferior para soportar otra endamada de placer.


Randy iba dejando el culo de Mamá empapado en babas, llevo su dedo más largo de su mano a la boca y apuntando al ano se lo empezó a enterrar hasta la empuñadura.

- ¡Ouuuchhh!!- se quejó Mamá con el dedo en sus entrañas.- ¡R-Randy esperaa..

- ¡Cállate perra.. ahorita vas a ver quién es tu Amo.

No le quedó de otra que abrir ella misma los muslos para facilitar la penetración del dedo, el estímulo en su chochita de las caricias y el dedeo fueron calmándola. Randy empujaba el nudillo sin ningún tipo de suavidad. Mamá sentía claramente cómo aquel dedo se abría paso entre sus carnes, produciéndole algo de ardor al ir deslizándose al fondo. Le ocasionaba un dolorcillo que si bien provocaba algún quejido, la hacía desear ser punzada a plenitud.

Con caricias en el chocho y las sambutidas de ese dedo el esfínter de Mamá empezó a ceder. El dedo presionando y la fricción intensa generada por las babas el movimiento de entrada y salida cada vez fue más rápido, hacía que poco pudiera resistir. Llevada por la calentura que significaba estar siendo sodomizada por el dedo de su ahijado empujó a tope sus caderas hacía atrás produciendo un hundida profunda y gritó producto de la sensación.

Randy se levantó pero sin sacar el dedo del ano en ningún momento. Agarró nuevamente las bolitas de Mamá y las empezó a escupir a modo de lubricante, lo que iba a hacer me dejó paralizado. Sacando su dedo de culo colocó una bolita en el aro ya dilatado..

- ¡Es-espera Randy.. ¿qué vas a hacer?

- ¿No querías venirte cómo una perra?.. voltéate y no te muevas.- la empujó hacía el sofá.- Quiero oír que cuentes las bolitas que te voy retacando.

Mamá sintió una suave presión en su esfínter, una pelotita que había logrado introducir con un poco más de presión. A ella le ardía el ano.

- ¡Auu.. Unnaaa..

Enseguida sintió que la segunda pelotita un poquito más grande que la primera.

- ¡Aayy!! Dooos... 

Una tercera bola intentó entrar, definitivamente era más grande que las primeras dos. El Jr tuvo que usar más presión para abrirla y aquello le causaba a Mamá cada vez más dolor.

- ¡Nooo.. ¡Treeeeessggghh!!

Entró la tercera. Intentó mover la cabeza, pero le fue imposible. Con las tres bolitas enterradas la ayudó a levantarse y ponerla ágatas frente a su verga nuevamente.

- ¡Ahora me la vas a poner a tope, porque te voy a dar la mejor enculada de tu vida.. vas a tener que usar hielo para desinflamarte la concha y el culo ¡Perraaaaa!!

El sujeto sin ninguna consideración agarró a Mamá de los cabellos y le metió la verga hasta las anginas, dejándosela enterrada por unos segundos, cuando Mamá se retorcía síntoma de la asfixia el tipo aflojó y la sacó de su garganta, ésta hizo cómo un “uuueeeehhhgggg” mientras ríos de saliva resbalaban por su barbilla para ir a caer a sus pechos. Pero a la descarada de Mamá le daba igual estar en una situación tan humillante. Tan sólo lo miraba con ojos vidriosos por las arcadas en busca de su aprobación.

- ¡Dale perrita, ayúdame con tu boquita.

Mamá simplemente lo miró con picardía y sostenida del cabello, se inclinó sobre la entrepierna de su ahijado. Randy le acariciaba la espalda y parte de las nalgas, también apretaba sus senos y los pellizcaba mientras ella succionaba con fuerza su verga. La lengua de mi Madre se movía velozmente sobre la cabeza del pene, para luego introducirlo entre sus labios. Ella ahora buscaba colocarse entre las piernas del Jr, tomando con sus manos sus senos, atrapó el duro miembro entre ellos y lo masturbo con los pechos.

Randy deliraba de placer, Mamá buscó la cabeza rozada entre sus senos y cada que se asomaba le dedicaba una lamida o la besaba deliciosamente. Este tiró su cabeza para atrás, su pene empezó a palpitar mientras se volvía a poner más duro. Cuando vio que ya tenía el nabo otra vez repuesto para la batalla la levantó, la volteó hacía las escaleras y por detrás le ensartó la verga sin importarle que trajera las bolitas en el ano. Mamá debió de haberse sentido como un pavo relleno, las piernitas se le doblaban cómo caballo recién nacido. El Jr la empujó hacía el frente garrándola de los antebrazos y le dijo:

- ¡Ahora vas a caminar hasta tu recamara.. ¡y mucho cuidado que se te salga mi verga.. ¡Ahora camina. Vamos a tu habitación.

- ¿A mi habitación?..

- Si perra, a tu cama.. te haré chillar como una cerda.

- Pero.. 

“¡SPLASHHH!!!” Un nalgadón hizo que Mamá empezara su calvario hacía su recamara, volteó hacía las escaleras que en este momento se le hacían infinitas, con resignación empezó a dar pasitos incomodos mientras tenía enterrada 3 bolitas en el ano y un falo portentoso en la vagina. Inmovilizada de las manos hacía atrás se sujetó de aquellos fuertes brazos y con su trasero hacía atrás presionando la ingle de su ahijado comenzó a caminar.

Y así ambos sin separarse ni un milímetro de modo que aquel miembro no se moviera y se mantuviera en lo más profundo dieron rumbo arriba a las escaleras. Que puedo decir de esa nueva situación, sino que al ver la obscena imagen de mi hermosa Madre semidesnuda, con los pantalones en los tobillos, caminando de una forma por demás humillante mientras el arrogante hijo de su amiga la llevaba abrocheteada hacía su recamara. Gloriosas arremetidas le hacían perder el paso cuando trastabillaba. Gemía como una perra, y agitaba sus caderas buscando más comodidad para seguir avanzando.


Yo estaba pasmado frente al monitor, observaba el trabajo que le daba a Mamá subir de escalón por escalón mientras el sujeto le empujaba más la cadera enterrándole más la verga. En varias ocasiones Mamá no aguantaba y terminaba en una explosión de orgasmo, que terminaba de rodillas sobre los escalones, lo que el tipo aprovechaba para darle más caña ahí mismo.

- ¡Ayy.. ¡AAhh.. ¡Arrgghhhh!!

- ¡A ver si para la otra mides tus palabras, perra.. ¡Ahora camina!!

Cuando por fin terminaron de subir tanto escalón y un par de orgasmo de Mamá, el Jr apuntó a mi Madre hacía mí recamara en lugar de la de ella, extrañándole a Mamá, que rápidamente reaccionó:

- ¿A-adonde me llevas? ..

- ¿Que no dijiste que revisarías a Pedrito para ver si ya se durmió?

- ¡Si, p-pero no, no así.. ¡No, espera Randy, así no, ¡Noooo..

- Nada, nada, ..¡camina perrita!!

¡SPLASHHH!! No lo podía creer, el tipo traía a Mamá hacía mí con su verga bien enterrada, ¡Por dios.. Rápidamente apagué el monitor y di un brinco hacía mi cama metiéndome en las cobijas para que no sospecharan nada. Mamá entre-abrió despacio la puerta metiendo sólo la cabeza para investigar si efectivamente yo la había obedecido, mientras el sujeto atrás parado en el pasillo sin separarse de ella le daba caña frente a mi puerta.

- P-Pedrito.. Pep-Pedritoo..- me susurraba.

Mi Madre con su voz bajita y temblorosa comprobaba que yo estaba efectivamente bien dormido, y claro que no iba a responderle, quería ver cómo terminaría esto, así que comprobando que Pedrito dormía cerraron mi puerta y se dirigieron hacía la recamara principal. Desde mi cama escuchaba cómo el infeliz le daba caña por el pasillo mientras ella seguía batallando para llegar a su recamara. Cuando escuché que azotaron la puerta salí disparado hacía el monitor encendiendo ahora la cámara del cuarto de mis Padres.

Con un pene que parecía una escopeta pegado a su trasero, estrellándose contra ella a cada paso que daba, mientras la mano izquierda se perdía debajo entre sus piernas para acariciarle el chocho y su brazo derecho la sujetaba fuertemente por los brazos apretándola contra sí, el Jr llevaba a Mamá pasito a pasito hasta su recinto matrimonial.

Mamá estaba cachonda, pérdida, los jugos resbalaban por sus muslos, parecía una fuente de lo caliente que se encontraba. Escuché cómo la puerta se cerraba de golpe tras ellos, supongo que el Jr la cerró con uno de sus pies al ir pegada a ella metiéndosela a fondo, restregándose contra mi Mamy y sin parar de enchufarla. Ella fue caminando despacito, cómo podía, hacia su cama mientras su ahijado le besaba el cuello y le decía cosas vulgares, mientras seguía sambutiéndosela por la cola y su mano izquierda la masturbaba. 

- Ahora si Perrita.. lo prometido es deuda, te has estado viniendo infinidad de veces. ¡Quiero mi recompensa..

- ¿Queeee?.. de verdad me dará por ahí.. ahorita mismoo?,- Mamá se imaginó a ella misma siendo enculada como a perra y..- Ohh Dios mío que es estoo.. Randy ahhhh… nunca me había venido asiii.. ohhhh.. me ven.. gooooo!! Ahhhhhh.. Oohhh!! Mm ri.. coooooooo!!

Esto fue el colmo para la caliente Sra de la casa, el solo imaginarse a ella misma puesta en 4 patas y con su ahijado intentando metérsela por el trasero, su mente se nublo en forma repentina y sintió que una bomba atómica se reventaba al interior de su vagina, expandiendo sus hondas placenteramente por todos los rincones de su ardiente y sudado cuerpo, que hacían que cada molécula de su deleitoso organismo explotaran haciéndola volar en mil pedazos.

Randy cuando sintió la explosión de jugos vaginales que le bañaban su mórbido vientre y también a su gruesa verga se quedó quieto y se afianzo al cuerpo de su Madrina para que ella gozara todo lo que quisiera, esta se remoloneaba de pie tal como lo hace un pez recién salido del agua en busca de su propio oxígeno, con sus caderas buscaba ensamblarse lo más profundamente que pudiera con aquel terrible instrumento de carne que tan placenteramente le mantenían ensartado por la chocha.

Una vez que los convulsos movimientos fueron abandonando su agitado cuerpo, y cuando el Jr la sintió un poco más calmada, la desclavó con mucho cuidado, su herramienta salió brillosa y goteante de los jugos íntimos de su Madrina, la verga aún se mantenía erecta y amenazante.

Como ya saben, el dormitorio matrimonial era espacioso, un monumento al buen gusto hubiera dicho mi Padre. Pero aquello no tenía importancia, Mamá una vez despotrada se subió a la cama a gatas y movió su sensual y bien formado trasero de manera sugerente. Las femeninas curvas parecían acentuarse más en aquella posición, mientras su miraba traslucía una lujuria que hasta no hace poco desconocía.

- Vamos, perrita..- le dijo con tono autoritario-. Quiero que me digas como voy a tomar mi recompensa.

- ¿Si? - preguntó juguetona Mamá, que permanecía sobre la cama apoyada boca abajo sobre sus extremidades, como una perra-. Mi amo quiere tomarme como una perra ¿cierto?..

- Así es, perrita.- dijo cargado de lujuria mientras le observaba puesta a cuatro patas en el mismo recinto matrimonial donde se la había pasado con su Padrino.

- ¡Mmnnhhh.. ¿Aquí?.. ¿Aquí quieres penetrarme?- preguntó ella. Su elegante mano recorrió entre sus redondos glúteos, rozando los dedos antes de alcanzar su arito, acariciándolo con ternura y parsimonia-. ¡Aquí.. aquí quieres que me toque, Amo.

Randy permaneció en silencio. La visión de la hermosa y glamurosa mujer de su Padrino transformada en una diablesa en celo era un deleite para sus sentidos. Su pene estaba durísimo y deseaba encularla, pero un manjar como ella se disfruta lentamente.

- ¿O prefieres que me toque así?.- dijo. Su mano se paseó un momento por su esfínter antes de que dos dedos se introdujeran en su ano. Sus dedos entraban y salían con lentitud mientras sus ojos celestes y brillantes estaban prendidos en su rostro.- ¡Si.. Creo que te gusta más que me toque así.. a mí también me gusta, Amo.

- ¡Oh.. Eres tan perra..- le susurró el Jr.

- Sí.. Mhm.. ¿Y te gusta que sea así, verdad?- preguntó con voz entrecortada, mientras se penetraba con los dedos hasta el fondo.

- Sí..- respondió.- Serás mi Fifi.

Para la humillación de Mamá comenzó a llamarle Fifi, que era el nombre de una preciosa perrita que le habían conseguido a Rocky su perro querido. Randy llevado por la lujuria y la ira al ser retado tomó con sus dedos la tirita que contenía las tres bolitas y empezó a jalar de ellas sacándoselas del culo. Le estaba partiendo el trasero, pero intentó aguantar. Sintió cómo la tercera bola abría su ano y justo cuando estaba por salir, el Jr soltó el hilo ante el dolor. La bola regresó a su interior y le hizo sentir similar a ser penetrada por ahí.

Mamá gimió de incomodidad y furia. Aún con los quejidos volvió a tomar el hilo y jaló con fuerza, decidida a sacar al menos la más grande. Volvió a sentir el cómo la abría y en esta ocasión sí logró sacarla. Pero, debido a la fuerza, salieron todas, una tras otra, cerrando y abriendo aquel trasero ante cada bola que salía. Mi Madre dio un grito de dolor hasta sacar la última. Estaban sucias. Llevó la mano a su trasero y lo notó dilatado. Le preocupaba que fuera a quedarse abierto para siempre. 

- ¡Cómo me pones, Randy, ¿qué estás haciendo conmigo?..

- ¿Te gusta? ¿Se siente rico?..- le preguntó observando cómo se cerraba ante sus ojos el jugoso esfínter.

- Síii..

- ¡Te voy a dejar la cola tan abierta cómo tu boca.

- ¡Uyyy.. espera, espera.. en ese cajón hay lubricante.

Randy se puso de pie buscando el encargo de mi Madre, era claro que ella ya estaba más que preparada para ese tipo de cosas. Se lo dio en las manos para que él se lo aplicara, pero el desgraciado no lo hizo; tomando la pasta lo colocó en la abertura del ano, metió la punta del frasco dentro de su recto y apretó la crema cómo si fuese una pasta de dientes. Mamá sintió cómo aquel aceite le entraba en el recto, estaría loco para hacer eso, pero ella lo disfrutó porque evidenciaba que su Amo ansiaba darle por el culo, y así era.

- Sí, échate hacia el frente.

- Despacio Randy, por favor..

- Venga, parame más la cola, y no te muevas.. Te va a gustar, ya verás.

A cuatro patas sobre su cama matrimonial estaba mi Madre, respirando con dificultad por la excitación, Randy le sujeta con ambas manos cada cachete y le frota con la verga por toda la raja, de arriba abajo, le veo las intenciones, lo va a hacer. Instintivamente mi Madre aprieta el culo “relájate” le dice. Apoya su capullo en la pura entrada del pequeño y asustado orificio y se queda quieto haciendo una pequeña presión, suave pero constante, haciendo que poco a poco y con la ayuda del lubricante vaya desapareciendo el glande en el hoyo.

Mamá miraba hacia el frente, percibiendo cómo aquel mástil le abría las entrañas. Le fue empujando despacio, dilatándoselo, hundiéndola lentamente. Ella empuñó las manos envuelta en muecas de dolor, emitiendo débiles quejidos ante el doloroso ensanchamiento, percibiendo el roce de la verga en sus entrañas. Con el culo tenso, apretado, pero cada vez lo relaja un poco, notando cómo esa tranca iba tomando terreno, cómo se iba distendiendo su ano y va asimilando la punta del ariete que espera para entrar arrollador.

El ano termina por ceder a la presión, cómo entra hasta dentro.

- ¡Dioos Randy.. ¡m-me estás rajando..- exclama tras un profundo suspiro.

- Relájate, perrita.. deja que entre todo lo que pueda. Pronto estarás gozando.- le aconseja su ahijado.

- ¡Ay, Randy.. hasta el fondo, ¿ya entró? ¡Ouchhh!! ¡Uff!, ¡ufff! ..- solo alcanzó a decir eso Mamá cuando ya tenía todo eso enterrado. Su rostro se desfiguró por completo, se sentía llena, sentía la calidez de los güevos pegados a su trasero.

- Mira todo lo que te estás comiendo, perrita ..¿no te gusta? Claro que te gusta, si eres una puta, te encanta la verga ..y yo tengo una muy buena. ¿Morías porque te la ensartara, verdad? Sí estás bien caliente.. no puedes disimularlo por más que quieras. Puedo oler tus ganas de sexo, saliendo de tu rajita.

Cuando notó los güevos pegados a la raja del culo, comenzó a joderla con lentitud, extrayendo media verga y hundiéndola de golpe, a ritmos constantes, acariciándole las piernas y la espalda mientras la penetraba. Mamá levantaba la cara del colchón y trataba de sonreír, aunque el dolor se lo impedía. Gemía levemente cuando se la hundía. Sus tetas se movían como flanes rosando las sabanas. A veces se tocaba el chocho con ambos pulgares, hurgándose para sentir placer.

- ¿Duele, putita?..

- ¡Ay, sí, pero ya menos.. ¡Ohhh.. ¡AAhh…- logra responder.

El Jr aceleró el ritmo plantándole las manos en las nalgas y al cabo de varias embestidas frenó en seco. Mamá grita y se queja cuando empujó hasta el fondo. Gime de dolor y tensión, pero sus caderas eran fuertemente agarradas impidiendo que se retire.- La perra quiere caña.- casi leí los pensamientos del Jr. Se detiene un momento, permitiéndole acostumbrarse a su miembro. Le soba los glúteos dulcemente antes de preguntarle si está bien. Su respuesta es un suave mordisco de sus labios. No le hacen falta palabras. Justo en ese momento, recibió el peso del cuerpo de su ahijado sobre su espalda.

- Dale duro a esa perra.- le susurra.- Quiero correrme aullando.. ¡Me excita siiií!!, ..¡me gusta mucho! ¡mucho! Dame ¡asiiii!! ¡Más mi Amo!, párteme a la mitad con tu cosota ¡AYYY!! ..

Mi Madre ya estaba desatada, era ella la que empujaba sus caderas hacía atrás para enterrárselo completito, era una sodomización brutal, las aceleraciones que daban podían lastimarse, estoy seguro que con esta enculada ella terminaría con almorranas. La habitación se encerró en una sinfonía de sexo, porque de ella sólo se escapaban sonidos cómo: “¡me gusta!… ¡me encanta! ¡ahhh!... ¡Me voy a correr! ¡ahhh! ¡Dios! ¡Siiiii!!… ¡me corroohhh!!

En eso que suena el celular de Randy, que traía enredado entre los pantalones en las rodillas. Se detuvo de repente haciendo que mi Madre lo extrañara rápidamente, pero la muy zorra no tuvo ningún reclamo en proseguir ella sola con las estocadas.

- ¡Hola Mamá, ..no Mamá, ..mi Madrina fue muy amable en invitarme a pasar la noche aquí en su casa.. si Mamá tomé algo de más.. pero estoy bien, ..si Mamá estoy bien, ..te la paso está aquí conmigo. ¡Bye Mamá.. Mañana regreso, ..si Mamá

Mi Madre se quedó de piedra cuando el Jr le dio el teléfono para que hablara con su amiga, sin parar las arremetidas ella cogió el electrónico tratándose de controlar.

- ¡Ho-hola Beatriz.. este.. ¡Si, le dije que se quedara aquí en la casa.. ¡Auchhhh! Sí, es muy pe..ligroso manejar con estado de ebriedad.. ¡Auchhhh! Si, m-mañana que se vaya tem..prano. ¡AYY! Si no te preocupes ¡AYY!.. ¡Qué, ¿que sí que estoy haciendo?.. p-pues mis ejercicios Bea que más, ..¡Ahh! .. ¡Ah! .. Si bueno, ..Si Bye.

Este infeliz le estaba jodiendo el culo cómo el mismísimo dios del sexo. Sin piedad atravesaba esas nalgas para impactar sus güevos güeros y colorados sobre la superficie firme y suave de los cachetes de mi Mamy, que sólo se mantenía con su cara en el colchón sintiendo infinidad de orgasmos.

- ¡Me voy a correr otra vez, nooo.. ¡Otra vez, y ahora me parece que me va a estallar algo! ¡el culo, la cabeza, el corazón! No sé…¡AARRGHHH!!

- ¡Que te parece perrita?, ..¡uff!, ¡uf!! Nunca me lo hubiera imaginado.. ¡encularte en la habitación de mi Padrino. ¡Ja ja.. Sabía que eras toda una cualquiera, sabía que te morías por una reata desde que te vi el culo y ni te sonrojaste. Hasta me lo movías más desgraciada, ¡Ahora mírate, ..¡mírate..!!

Le fue sacando la verga despacio y después le tendió los brazos para ayudarla a incorporarse.

- ¡Ven, acá-. La ayudó a bajar de cama.- Agáchate. Ponte a cuatro patas, mirando el espejo.

- ¿Aquí Amo?- dijo doblándose en dirección al gran espejo.

- Si, me apetece encularte y que te mires.

- ¡Por dios Randy..

Se colocó en el suelo y se puso como le había pedido. El Jr se la pelaba mientras lo hacía y se puso detrás, apuntó la verga a su trasero y se la clavó de golpe. Ella gritó de nuevo al sentirse brutalmente invadida.

- ¡Uhmm, Amo.. Tenga cuidado por favor, ..no lo hice muchas veces y todavía me cuesta.

- ¡Te jodes.. estas aquí dejándote encular en la recamara donde lo hacías con mi Padrino como una puta. Si no estás lista es tu problema.

- ¡Auh.. Si amo.. Deme todo lo duro que quiera, soy su puta.

La agarró del cabello haciendo una cola, haciéndole levantar la cara mientras se la metía. Sus grandes pechos se movían al ritmo de la enculada, la cara le iba cambiando. De los cabellos le levantó el rostro para verse en si frente al espejo, tenía la cara desencaja, ida fuera de este mundo, parecía disfrutar un infinito placer. Mamá se miró frente al espejo a cuatro patas con sus ahijado sobre ella machacándole el culo, ¿que más quería mi Madre?, ¿qué tan bajo caería todavía más?..


- ¡Abre los ojos y mírate zorra..

- ¡Umm.. Me encanta que me jodas Amo.

- Te voy a llenar el culo de leche zorra, alguien lo hizo?

- ¡No.. Auh, yo nunca hacía estás cosas.

- ¡Bien..

Siguió empujando y empujando, agarrando sus tetas bien fuerte mientras la enculaba, notaba sus pezones como si se fueran a salir. Yo miraba con algo de tristeza y repudio en lo que mi Mamy se había convertido.. pero ella misma se lo había buscado, trataba de buscar una respuesta, de hacerme entender que esa no era mi Madre, esa no era la mujer con la que Papá se había casado y le había prometió fidelidad por el resto de su vida. Ahora estaba siendo sodomizada por ese chiquillo que llevó en sus brazos ante dios para ser bautizado, y que ahora le daba de forma brutal en los intestinos. Lo peor era tener que aguantar sus comentarios, sus insultos, sus vejaciones, su manera tan despiadada de tratarla. Jamás la había sentido tan sucia, y el caso es que ni siquiera era capaz de articular palabra más allá de “¡aaahh! ¡aaah! ¡aah!” debido a los empujones del Jr sobre el ano.

La tenía doblada con las mejillas sobre el suelo mientras le cogía las tetas y jugaba con ellas, retorciéndolas y a veces aplastándoselas, apretándose contra ella para rozarse todo cuanto le era posible. La tenía prisionera entre su cuerpo y sus brazos a la vez que sentía su vara desgarrándole entre sus apretadas nalgas.

De estar a cuatro patas pasó a estar totalmente echada en el suelo boca abajo, sintiendo cómo aquello le era más doloroso al tener el culo algo más cerrado en aquella posición. Él debía saberlo y lo hizo ex profeso para que le doliera y lo sufriera un poco, sin contemplaciones dejaba caer su cuerpo sobre el de mi Mamy, le levantó el rostro y le metió sus dedos en la boca jalándole las mejillas haciendo que Mamá distorsionara sus quejidos, pero cómo todo tiene su fin y nada es eterno el Jr con fuertes bramidos descargó sus duras pelotas sobre los intestinos de su Madrina, dando unas últimas arremetidas para depositar bien su lechada hasta el interior de recto.

Mamá se corrió de nuevo con un largo grito, quedando su cuerpo inmóvil bajo el de su ahijado. Este terminó desvanecido, fatigado, que no tuvo fuerzas ni para bajarse de ella, los dos quedaron tirados sobre el suelo sin moverse, el Jr encima de Mamá devastado, y ella totalmente perdida ni se movía siquiera, creí que estaba muerta, ya que parecía que no respiraba, pero en un movimiento falso el infeliz cayó hacía un lado soltándose del culo de mi Madre escuchándose el sonido de una botella en descorcho “¡PLOFFF!...”

Con su verga desvanecida hacía un lado y totalmente agotado el fanfarrón descansaba al lado de su víctima que aún no se movía, creí que le había pasado algo, estuve a punto de salir e ir a revisar pero Randy pareció volver en sí, pero su cuerpo no le respondía estaba quieto frente el culo torturado de su Madrina que supuraba leche por montones con cada contracción de su ojete escurriéndosele a la chocha.

La observó desnuda sobre el suelo, admirando cada detalle de la anatomía de su Madrina, rindiéndole alabanza a aquel hermoso cuerpo que tanto había deseado de muchos años. Sus manos acariciaron los glúteos y se pasearon por el contorno de la cintura. Su respuesta no demoró demasiado en presentarse.

- ¡Mnnnnhhhh… Lo que has hecho conmigo, Randy.- ronroneó como una gata.

Sus ojos se abrieron, enormes y azulados completamente agotados. El Jr parecía no cansarse, tener una mujer tan hermosa y excitante como su Madrina parecía funcionar mejor que el mejor afrodisíaco. La tomó por las caderas y ella levantó su imponente trasero, exponiendo su vagina en todo su esplendor, escurriendo aun lechada que caía del ano.

- Voy a ver si Pedrito aún sigue dormido.. no vaya a ser que tengamos una sorpresa.- le dijo la muy cínica.

Mamá se dirigió a su puerta trastabillando, apenas podía caminar, todas sus partes las tenía escocidas pero se sentía completamente satisfecha. Desde ahí observaba hacía mi recamara, comprobando que su hijito siguiera dormido, regalándole en primer plano a su ahijado el culo que se había devorado. Este se acomodó en medio de la cama, reclinado en el cabecero, con la verga floja y separó las piernas, observando a su Madrina completamente desnuda.

- Eres una perrita muy guapa.

- Gracias.- le dijo cerrando la puerta y regresando a su lado-. ¡Pobre de mí Pedrito, si supiera lo guarra que soy.

- ¿Sabes de que tengo ganas?- le preguntó Randy.

- Me dan miedo tus apetencias Randy. ¿Qué te apetece?..

- Ábrete el culo. Muéstrame como te lo dejado.- Mamá echó los brazos hacia atrás y se abrió la raja-. ¡Así, así, perrita.

Al segundo comenzó a escurrir porciones espesas de semen a lo largo de toda la raja del culo, con una de ellas colgándole de la vagina. Mamá se mantuvo el culo abierto mirando hacia el suelo, en una postura incómoda que le dolía el esfínter al tenerlo machacado. Randy se acercó plantándole las manos en las nalgas para esparcir bien las porciones de lechada que salían del ano.

- Ya puedes levantarte. ¡Vístete, quiero que duermas así, con todo el culo manchado con mi leche.

- ¡Ji, cómo eres Randy.

Se dirigió a su cajón y se puso unas bragas, con una camiseta muy fina, ropa de estar por casa, y regresó a la cama. Randy quitó las sabanas y se cubrió, como si fueran una pareja común de matrimonio. Antes de seguirle, Mamá se ganó dos cachetes en el culo a modo divertido. Sentía el culo pegajoso, ya con la leche reseca. Y así trató de dormir, sin lavarse. Su lascivo comportamiento era anormal en una mujer como ella, Madre y con 38 años. ..

Y así, acostados como una bella pareja de esposos sin tener fuerza para nada más se quedaron profundamente dormidos, mi Madre con su culo chorreando lefa que se le secaba en las bragas al pasar del tiempo. La imagen era devastadora, con sus ropas hechas garras totalmente muertos los dejé ahí, apagué el monitor y me fui a la cocina para ver con mis propios ojos el campo de batalla, sólo al salir de mi cuarto pude observar en el piso un charquito de cuando mi Madre estuvo parada fuera de mi habitación mientras el fanfarrón hijo de puta la machacaba sin piedad.

Al bajar, tiradas bajo el sofá se encontraban las braguitas de mi Madre totalmente deshechas. Con el morbo mi pene nuevamente se puso erecto, viendo tanta escena las tomé entre mis dedos, todavía estaban húmedas, y si efectivamente cómo decía el Jr olían a hembra en brama, ese fuerte olor que contenían no me pude resistir y amarrándomelas en la verga me hizo una tremenda paja bañándolas de semen, terminando de rodillas sobre el piso. Me levanté cómo pude y las volví a lanzar para que Mamá no sospechara, tembloroso me fui a dormir esperando que el día de mañana todo hubiese desaparecido, y mi Madre volviera a ser la misma Sra viuda de Tapia de antes. ..


Continuara brevemente.............ATTE Pedrito Tapia

© MI MADRE Mónica.......... Capitulo (09)
“Mi Madre vuelve a pagar por mis errores.”

PD.... No se olviden de valorar el relato y escribir su recado para motivarme a contarles más... les mando un cordial saludo.... 
pedritapia08@hotmail.com

20 comentarios:

  1. Espero y sea de su agrado.. y no se preocupen seguire escribiendo... el 9no es titulado

    MI MADRE Mónica.......... Capitulo IX
    Mi Madre vuelve a pagar por mis errores.

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  2. Esperenlo les aseguro que nos los desepcionare

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  3. Gracias!!!!

    Este ha sido un relato MAGNIFICO!!!!

    Eso que la domine y coja delante del hijo y que ella acepte que le guste es MORBOSAMENTE PAJERO!!!

    Ojalá haya muchas más excenas como estas en los proximos relatos.

    Esta serie es lo mejor que he leido, no merece la pena que termine, puedes escribir otras cosas pero que no muera esto.

    Esta serie es ESPECTACULAR!!!

    A la espero del proximo capitulo.

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  4. ufff que pedazo de relato te mandaste hermano, te felicito, es el mejor de toda la saga, esperemos que vuelva a exhibirse monica delante del hijo.
    gracias por volver a escribir, ya te extrañabamos mucho.

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  5. En cuanto termine de corregirle los horrores de ortografia publico el siguiente, espero no decepcionarlos

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  6. bienvenido de vuelta Pedrito, eres un genio, celebro que hayas regresado, muchas gracias y sigue asi, ¡eres excelente! ya estoy deseando leer el proximo y MUCHOS MAAAAAAS :) ¡viva tu!

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  7. perdon por haberles cambiado el formato, ya lo corregi, asi se lee mejor grasias, por estar pendiente de cada detalle

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  8. Felicitaciones Pedrito!! valió la pena esperar!! esta ha sido el mejor capítulo que he leído.. sabemos que tus obras no son fáciles de hacer, agradecemos mucho tu dedicación... sobre el 9no capítulo, creo que ya es hora que Pedrito entre en acción y se folle el culo de una señora elegante, y que mejor que a la sra. Beatriz en compensación de lo que el Jr le hizo a la sra. Tapia... no crees?

    Puedes aprovechar que Jr viaja y la seduces con tu inocencia para cogértela por el culo con su traje de baño de cuerpo entero puesto...

    Muchas gracias y seguimos esperándote!!

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  9. es cierto lo del formato, gracias a ti

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  10. Pedrito tiene que seguir viendo como su madre se derrite ante una verga, pero no participar.

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  11. apoyo absolutamente este ultimo comentario de Gus

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  12. Hola Pedrito! Te mandé un comment al mail, abraxos.

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  13. como se llama la mujer de la foto

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  14. PRIMERO.-
    Siempre lo he dicho, leer da cultura, aun en los incultos como yo.
    Por qué lo dijo? Simple informo que…?
    Ya nos pusimos de acuerdo y en diciembre que vayamos a Monterrey le compraremos a mi esposa su consolador, jaja
    ¿a ver si así me deja en paz?.
    Copiando el ejemplo de Mónica, pues Nos divierte y agradan las escenas de Mónica, y su consolador negro.
    Respecto a eso, Las pláticas con su amiga Beatriz son súper morbosas:
    ¿Qué va a decir de su Mamá?... ¡que a su Madre le gustan los penes grandes y negros!
    - el mío no esta tan grandote! ¿no tenía llenadera?

    Te agradecemos por ampliar nuestro panorama sexual a las personas mayores, como nosotros.

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  15. SEGUNDO.-
    Y ahora sin la vigilante mirada de mi esposa te repito:
    “!GRACIAS por el TRASERO!” de Mónica.
    Leer de él, es una ALEGRÍA y nos embelesa las multiplex manera, en que lo colocas como centro de las atenciones:
    Ejemplo, ahora cuando se lo está viendo su ahijado:
    A).- Mi Madre desató la mascada que traía aún en la cintura, mostrándole a su Ahijado uno de sus mejores atributos, Sin ningún pudor, lanzó la mascada hacía su costado y lentamente se dio la vuelta mostrándole a su Ahijado sus mejores encantos carnes rosadas que se tragaban sin ningún problema ese diminuto traje de baño, Mamá antes de recostarse con su mano izquierda trató de sacárselo pero le era imposible parecían estar hambrientas, porque por más que jalaba la tela estás se la volvían a tragar, resignada por su inútil batalla, dejó que la tela quedara incrustada en su raja y que el joven hijo de su amiga, pudiera ver sin ningún problema sus rosados cachetes traseros.
    B).- dedicándole esa tierna sonrisa, venía pidiendo que la montara venía como una adolecente caliente, cuando la magrean en el asiento trasero de un coche, cuando en eso escuché a mi espalda ese ya conocido sonido para mi ‘‘¡SPLASHHH!!’’ Que no era otra cosa que el sonido de la palma de la mano del Jr. en uno de los glúteos mi Madre, el niñete este le había dado un buen cachetazo, y con la finísima tela de su pantalón no creo que le haya amortiguado mucho el golpe, Con las mejillas coloradas y una simulada sonrisita, Mamá se venía sobando el gluteo agredido.
    C).- -‘‘¡Y qué!, ¿eso es todo? si me haces que me corra lo bastante fuerte, prometo que me pondré a 4 patas para que me des por el culo Dijo mi Madre dejándonos boquiabiertos ¡Que!! Me quedé igual que ustedes, sorprendido tras el comentario de mi Mami ¿no había tenido bastante ya?, y todavía aun retando a este mequetrefe a sodomizarla.
    Ya te lo he dicho, pero hacerlo nuevamente, me nace de corazón.

    “!GRACIAS por el TRASERO!” de Mónica.
    “!GRACIAS por el TRASERO!” de Mónica.
    “!GRACIAS por el TRASERO!” de Mónica.

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  16. TERCERO.-
    Y otra GRACIAS por las formas tan “!ORIGINALES!” de disfrutar y HUMILLAR a Mónica:
    A).- El Jr. la empujó hacía el frente agarrándola de los antebrazos y le dijo: ‘‘Ahora vas a caminar hasta tu recamara y mucho cuidado que se te salga mi verga!
    B).- ¡Ahora camina Ramera! extrañándole a Mamá, que rápidamente reaccionó ¿A adonde me llevas? ¿revisarías a Pedrito a ver si ya se durmio? Si Pero no así ¡No! ¡Camina perrita! ¡SPLASH! El tipo traía a Mamá hacía mí, con su verga bien enterrada, Mamá entre-abrió despacio la puerta metiendo sólo la cabeza mientras el tipo le daba caña frente a mi puerta, -Pedrito Mi Madre con su voz bajita y temblorosa, escuchaba como el infeliz le daba caña por el pasillo.
    C).- y solita se acomodó en el piso a esperar la sentencia, Se colocó a cuatro patas como las perras, y para la humillación de Mamá comenzó a llamarle Fifí.
    Uuuuffff! Tengo que admitir que al leer esto, me vine, sin remedio.
    “!que a una mujer tan elegante!” como Mónica, le llaman como a una “¡Perra!”
    Es el máximo de la domesticación.
    ¡VIVA Fifi!
    ¡VIVA Fifi!
    ¡VIVA Fifi, por muchos capítulos más!
    ¡VIVA Fifi!
    ¡VIVA Fifi!
    D).- ¡Encularte en la habitación de mi Padrino! Ja ja. Sabía que eras una cualquiera, sabía que te morías por una reata desde que te vi el culo y ni te sonrojaste Hasta me lo movías más desgraciada, ¡ahora mírate! ¡Mírate! De los cabellos rojizos de Mamá le levantó el rostro para verse en si frente al espejo, tenía la cara desencaja a cuatro patas con sus sobrino sobre ella machacándole el culo, ¿que más quería mi Madre? ¿que tan bajo caería todavía más? miraba con algo de tristeza en lo que mi Mami se había convertido estaba siendo sodomizada por ese chiquillo lo peor era tener que aguantar sus comentarios, sus insultos, sus vejaciones, su manera tan despiadada de tratarla Jamás la había sentido tan sucia, y el caso es que ni siquiera era capaz de articular palabra más allá de ‘‘¡ah! debido a los empujones del Jr. sobre el ano.

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  17. CUARTO.-
    Sin dejar a un lado las excelentes COMPARACIONES, que haces para describir los estados emocionales y físicos de Mónica.
    A).- Mi Madre debió de haber sentido riquísimo porque las piernitas se le doblaban como “!CABALLO RECIÉN NACIDO!”.
    Solo podemos decir que esta historia es completísima, original, deliciosa, inspiradora y sobre todo, adictiva.
    Gracias pedrito por compartirnos tu talento.

    Federico enamorado del TRASERO de Mónica y Esposa un poco “celosa” pero…?
    Ilusionada por su próximo regalo de invierno.

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    Respuestas
    1. Gracias mi amigo, por comentarios como los suyos son los que me alientan a seguir otros 10 capitulos más, además me alegra que uno de mis pasatiempos favoritos les sirva para algo, para la insitación y para recreacción morbosa. Aun les quedá un largo camino por leer en la vida de los Tapia, con gustó leeré todos sus comentarios.. tendrán que llegar hasta ponerse al día al igual que todos para recomendarme que tipo de relatos quieren a futuro, yo por lo pronto sigo escribiendo en mis ratos libres y por los comentarios de todos los que me siguen mes tras mes me inspiran a seguir haciendolo. Un saludo para ti y tu mujer.. y un beso para ambos de mi Mamy, la rubia despampanante viuda de Tapia.

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    2. Por el contrario gracias a ti, ¡POR EXISTIR!.
      De verdad NO tienes idea de cómo me da ¿curiosidad leer los capítulos nuevos?, pero…?
      Y mi esposa ya SENTENCIO, que los leeremos en orden, y yo, pues…?
      Soy muy malo para mentir, si me descubre hace un drama.

      Pero lo verdaderamente importante es agradecerte por darle alegría (y juventud) a nuestros fines de semana, parecemos 20 años más jóvenes, esperamos con ansias los fines de semana, ¡para leerte! aprovechamos cada momento a solas de viernes a domingo (ahí hijos en casa) para leer tus capítulos, Imposible leerlos de un tirón (NO es queja, así nos gustan)

      De verdad durante lo que hemos leído, hemos aprendido, evolucionado y discutido, ¡Mucho! Tus capítulos y entenderás nunca estamos de acuerdo.
      El punto de vista de un hombre y dos mujeres (mi esposa y mi comadre)
      Solo para platicar al inicio nos hacíamos una idea de cómo continuaría la serie, incluso nos enojábamos por que NO continuaban los mismos “machos” pero…?
      La verdad Todos los capítulos han sido una sorpresa, además de variados.
      Así que ya aceptamos ese hecho.
      Ahora, La verdad iniciamos a leer los capítulos sin prejuicios y nos dejamos sorprender.
      Y hasta ahora hemos disfrutado mucho la evolución (o degradación) de Mónica.

      Saludos respetuosos y Ánimo.
      De tus Fans.

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